Lo vuelvo a subir porque FF está dando guerra y eso.

Atención: capítulo demasiado dulce.

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6. AMBERES

El amor, concepto bello, ser amado y correspondido, sentirse caliente a su lado, acompañado. Sentir el olor de su pelo y saborear sus labios, pasar suavemente los dedos peinando su cabello, frotar suavemente la punta de la nariz alrededor de la piel de su cuello. El amor. Oír su voz, escuchar su risa, observar cómo le brillan los ojos cuando tú conversas con ella. Y el mundo deja de ser gris, y los colores de la primavera aparecen aunque fuera invierno. Y de repente, ya sólo la quieres para ti, aunque ella no se entere de lo que sientes, aunque no sea libre, aunque ella ame a otro. Y no hay ni habrá otros cuerpos ni otras almas que te hagan olvidar, porque el amor verdadero no se olvida, no muere, sino que late late con su propio corazón y a su propio ritmo.

El amor...

Félix llegó a Londres, apenas unas horas después. Dejando las cuentas hechas, dejando bien colocada a Lila, y literalmente corriendo al aeropuerto para largarse de New York. Y lo consiguió. Explicó rápidamente a su madre sus cortas vacaciones y su renovadas ganas de trabajar en la empresa familiar...en Amberes, de ser posible, en la rama de joyería de diamantes de la familia Graham. Una rama antigua, clásica y que definitivamente, necesitaba un nuevo impulso, abaratar algo de cosas y hacer accesibles joyería de alta gama a personas pudientes pero no millonarias. A Amelie le gustó la idea y lo envió en unos dos o tres días más hacia la antigua y bellísima Amberes.

Llegó en tren a la Estación Central, maravillandose una vez más. Lo bueno de Bélgica, era que estaba muy bien conectada con todas sus ciudades a paso de tren. Mientras iba a su hotel, logró pasear por las pequeñas joyerías judías de la zona, las ortodoxas, pequeñas sí, pero nada baratas. Eran las mejores de la zona, antiguos socios de su padre desde hacía varias generaciones. Pasó a saludarles como cuando era pequeño, una reverencia, un shalom, algo de yidish básico y un apretón de manos. Solicitó reunirse con el presidente del DiamantClub van Antwerpen y con los demás propietarios en la comida del viernes antes del sabbath.

Todo bien, tendría que convencerlos de muchas cosas. Que le otorgaran algunas piedras, reorganizar líneas, modificar vendedores, y también ahora necesitaría diseños, buenos diseños, juveniles, accesibles, no tan pesados. Quizá su propia madre podría ayudarle en eso. Sí quizá ella.

Fue a dejar sus cosas al hotel para luego ir a caminar al pequeño y hermoso centro de Amberes, sentarse a tomar un vino con algún aperitivo, luego cenar algo en algún bistro y después quizá pasearse de brasserie en brasserie, catando cuanta cerveza belga hubiera por ahí.

Tendría que aplicar su mejor francés, porque Amberes, al pertenecer a Flandes, es una región que mastica el inglés y chapurrea el alemán, pero se habla el neerlandés, idioma complicado para él.

Inevitablemente, él recordó su voz, su dulce francés parisino, cándido, melodioso. Y su inglés entonado apabullando los últimos fonemas de cada palabra. Marinette.

Decidió saltarse el aperitivo, el bistro y se lanzó de cabeza a asaltar las cervecerías belgas: König, Chimay, doble o triple fermentadas, rubias, maltas, añejadas en barricas de cerezo o roble o lo que fuera.

Y así se sentó, cerca a Grote Markt casi al caer la tarde, luego iría por el paseo marítimo, seguro que sí. Pero ahora alcohol. Y mucho. Cogió sus primeras cinco degustaciones de cervezas y se fue a sentar en una mesita en segunda línea de terraza, oculto de todos y todas.

Tranquilo, calmado, tratando de olvidar sus dulces ojos azules, sus labios carmín, su voz llamándolo a través de la calle, su pelo negro brillante.

Pero el destino es caprichoso y cruel, y siempre retuerce el camino del desamor y el infortunio. Y destroza tu paz y tu existencia.

Y ahí a lo lejos, como una visión, se acercaba ella, caminando lentamente, examinando terraza por terraza, tienda por tienda, acercándose mucho a algunas personas. ¿Lo estaría buscando a él? ¿ella a él? ¿por qué era Marinette, verdad?

Oh sí, era ella, menuda, ligera, un ángel, una preciosidad, una deidad francesa hecha de caramelo y del ácido de la naranja. Alegría y tempestad. Dicha y tristeza. Lágrimas y besos.

Marinette.

Bélgica después de Marinette. Amberes despues de Marinette.

Una racha de latidos sin ton ni son empezaron a palpitarle en el pecho, su gélido corazón cubierto de escarcha y hielo empezó a calentarse, absurdamente.

No, no, contrólate Félix.

Cogió un vasito de cerveza y giró con su silla, lentamente dándole la espalda al enemigo. Bebió pausadamente, un sorbo, dos, tres, se acomodó mejor en la silla y siguió degustando. ¿Por qué ella ahí? ¿Qué quiere de mi? Marinette, ¿que quieres de mí.?

Un suave carraspeo cortó todo rastro de huida.

- ¿Félix, eres tu?-

Amor, amor, amor ingrato, amor cruel. Amor que rompe el corazón, que te quita la razón y te deja aturdido para siempre. No me hagas daño, no lo vuelvas a hacer.

El amor...

Ella no esperó su respuesta y se sentó en su mesa, miró al camarero y ordenó en francés, una copa de vino rosado y algún aperitivo.

- Perdón, mademoiselle, ¿nos conocemos?-

Ella agradeció el vino y procedió a zampárselo todo de un sorbo. A continuación, levantó la mano y el camarero le puso otro.

- Félix, le pregunté a tu madre donde estabas y ella me dijo que estabas aquí en Amberes, me dijo que la ciudad era pequeña y que con poco de suerte, te encontraría fácilmente. Parece que no se equivocó. -

Y empinó la muñeca y el segundo vino desapareció entre sus labios. Otra vez llamó al camarero y en esta ocasión, el camarero le preguntó a Félix si era preferible traer la botella entera. El asintió, barriendo con el último vasito de cerveza y solicitando retirar la mesa para dar paso al vino.

- Ya me encontraste, Marinette, ¿para qué me estas buscando?.-

Y rellenó la copa de él y Marinette. Nuevamente, antes de contestar, Marinette se afianzó a la tercera copa y la desapareció en segundos.

- Woao, es delicioso. Y pasa tan suave en la garganta.-

- Son vinos de aperitivo, Marinette, suaves y de crianza. Normalmente tienes que acompañarlos con algo, para picar y eso...es ...recomendable.-

Él levantó la mano y pidió la carta, escogió algo ligero y le rellenó la copa a Marinette, esta vez un poco menos de lo normal.

- Marinette, debo felicitarte por tu desfile de New York, lo has hecho fenomenal y los diseños te harán famosa, en serio, estoy muy orgulloso de ti. Y ahora, ¿qué quieres de mi?-

Ella acabó el cuarto vino, se sirvió por sí misma la quinta copa, y también se la acabó de un porrazo. Fue a servirse el sexto, pero Félix le quitó la botella y puso una mano sobre la copa.

- ¡Suficiente!, ¡respuestas Dupain-Cheng!, estaba muy tranquilo aquí viviendo mi vida, hasta que apareciste tú y quiero respuestas,... ¿qué haces aquí?-

Los corazones que más sangran son aquellos que más coraje tienen, porque ya no hay nada que perder, porque todo está perdido. Los que más sangran, los que más sufren, nada puede ser peor, nada.

- ¿Te acuestas con Lila Rossi?- susurró ella, muy despacio.

-¿Qué?- aturdido, impensable respuesta.

- ¿Te acuestas con ella?- susurró temblando.

No entiendo, pensó él, no entiendo porqué. No, no entiendo.

- Ella...ella me dijo que es ... tu novia, que os ibais a casar, me enseñó tus fotos, tus...cosas, ...vuestros viajes y me dijo que era tu novia y...yo...quería...decirte que...-

Retiró la mano de Félix de su copa e intentó arrebatarle la botella, pero él adivinó y en vez de dársela, le rellenó la séptima copa de vino y con eso, se quedó vacía la botella. Prácticamentemente, se la había acabado toda.

- ¡Quería decirte que esa mujer es de lo peor!, una prostituta, sin moral, antiética, sí, es muy guapa y todo y tiene buenos pechos y piernas y piel, pero es una ramera Félix, ¡no puedes casarte con ella!...Amelie, Amelie, no...,no... no la aceptaría, y creo que no valdría la pena enfrentarte a tu madre por esa... por esa...

- ¿Furcia?

- Sí-

- Vaya, Dupain-Cheng, y has cruzado el océano para decírmelo, ¿no?...- De repente quiso reír, burlarse un poco, ¿de qué?, no sabía, de lo estúpido que se sentía, o de la tontería que estaba hablando Marinette.

- No me voy a casar, Marinette, a diferencia tuya. Yo no me voy a casar.-

El silencio se plantó entre los dos, como una montaña gigante, inamovible. Vino el camarero y sirvió los entrantes, renovó la botella de vino y les deseó bonne appetite.

- Sírvete algo, antes de largarnos, Marinette.- Gruñó él, lanzando su servilleta al regazo y cogiendo los cubiertos.

- Oh dios, estás enfadado...recuerdo cuando decías eso..."date prisa para largarnos.." ...oh dios, Félix, lo siento, son muchos años sin verte...y te he...extrañado y luego... te vi...y no podía creerlo...y... salí a buscarte...y...no estabas... y...yo...y Lila, esa zorra...y...me dije que era suficiente...¡me dije que era suficiente de correr!, ¡porque el mundo es redondo, Félix! - Marinette golpeó con sus puños la mesa- ...y... tarde y temprano nos íbamos a volver a encontrar...¡como en New York! ...¡o como aquí en Amberes!...

El mundo, no, el mundo no es suficiente para escapar de tí. Ni siquiera metiéndome con todas las mujeres del mundo.

- ¿Tu novio sabe que estás aquí?-

Ella se encogió de hombros, y se abalanzó a comer y seguir bebiendo vino. Un poco nerviosa, algo ida, como si le hubiera costado mucho esfuerzo decir lo que estuviera diciendo.

- Está en Tokio, creo, cerrando tratos. Ya volverá, dijo que no estaría en New York. Y ya está, ya nos veremos más adelante.-

- Oh vaya, ya están divorciados antes de empezar, ¿eh?-

Y de repente a Félix, la vida le supo mejor, un trocito de hielo que estaba encima de su corazón se fragmentó y cayó, flotando en el mar del desconcierto. Quedando su corazón con una cortecita expuesta, dispuesto a latir y calentarse.

- No seas idiota, aún no estamos casados.- Ella volvió a sonreír y añadió ¡un brindis por nosotros!... tambaleante, pero feliz, ella se puso de pie y alzó su copa.

¿Otro más?.

Y hubo mucho más, muchos brindis y sonrisas, y la amistad perdida, y su voz y su pelo y su risa suave y sus confidencias, y hablaron de sus inseguridades, de sus sueños todos estos años. Amistad, dijo ella; amor, escuchó él.

El resto de la noche Marinette brindó y brindó, por haberlo vuelto a ver, por haberlo encontrado en una ciudad nueva, por estar cenando con él. Una coincidencia buscada, una esperanza hecha realidad.

- Oh , Fé, Fé, ¿me regalarás un diamante también para mí?-

Llevaban riendo tanto rato...

- Los que tú quieras, cariño.-

Cariño.

- ¿Y pendientes, Fé?-

- Los más gordos y brillantes, princesa.

Princesa.

- ¿Y anillos?-

- Los más hermosos, reina, los más hermosos.-

Reina.

Reina, mi reina, mi amor, mi Marinette indecisa y dulce.

Y luego bajaron por las calles, buscando un sitio para bailar, ambos cogidos del brazo, ella tropezándose y él recogiéndola. Riendo, recordando lo tontos que fueron, lo guapa que era, lo alto que es, y Marinette se sentía tan bien colgando de su brazo...como si a ella también le hubiera costado vivir hasta ese momento, como si su corazón hubiera sido una pluma que se quedó congelada en su vuelo, esperando caer ...o flotar.

I need to listen baby, I need to listen, baby. I need to listen good.

I can taste it, my heart's breaking, please don't say that you know, when you know.

I know I'll fall in love with you baby, and that's not what i wanna do.

Y en la oscuridad de la noche y en medio de la música, él sólo la veía a ella, como una caricia a su alma rota, obligándole a su corazón a latir, a calentarse. Él se sabía muerto, muerto en vida, seco, duro de alma, con callosidades en el pecho. Placer banal, orgasmo fácil, sabores intensos y evanescentes. Mucha carne probada, demasiado. Sí. Él se sabía muerto.

Pero escuchaba su voz en la lejanía, cantando sobre el amor que vendrá y que deberá entregar sin miedo, y ella cantaba mirándolo a los ojos. Moviéndose al ritmo de la canción. Arrebatándole la seguridad de lo que estaba viendo.

¿Me quieres a mí, Marinette?

¿Has venido por mí, Marinette?

Siempre había soñado con este momento, cuando ella lo mirara a la cara, para decirle lo mucho que lo extrañaba, que lo amaba, algo...un poco, lo suficiente para una maldita oportunidad.

Una oportunidad, Marinette.

Sólo una.

I know I'll fall in love with you, baby

And that's just what I'll do

I hope you won't ever lie to me

And if you do, I know I won't be your cry baby.

I know I'll fall in love with you, baby

And that's not what I wanna do

I hope you won't ever lie to me,

And if you do, I know I won't be your cry baby

Ella lo miraba con sus ojos azules color cielo intenso, mientras él se acercaba a ella, en cámara lenta, poseso de su amor. Sus dedos largos y finos rozaron sus mejillas. Sumisión, entrega, amor.

Marinette.

Ella cerró los ojos como muchos años antes, ladeando un poco su cabeza para acariciar su palma.

Marinette

Y cuando ella levantó la mirada se la clavó en el corazón, en ese corazón ya descongelado y latiendo desbocado, raudo, ecléctico. Arrítmico. Valor, valor, Félix.

Cry baby, cry baby

You need to cry, baby

Cry baby, cry baby

We need to cry

And if we do, I know that would be alright

Un fuerte viento les volvió a sacudir la melena y en él, Félix escuchó una nueva canción. Una canción de esperanza y calidez. Valor, ánimo, no te alejes de ella, no, no otra vez.

-¿La amarás, otra vez?.- susurraba el viento.

Siempre, siempre.

-¿Lucharás, esta vez?- y otra ráfaga le enredó mechones de pelo negro en su mano tierna.

Siempre, siempre.

-El amor es una guerra.- completaba el viento... -...El amor es una guerra, es batalla y tregua, es ceder y ganar. Es otorgar y regalar, ofrecer sin conveniencia. Y al final, es probable que te rompa el corazón.

El amor , el amor , el amor es una guerra.

Amor y pasión.

-¿Lucharás?- silbó raudo por última vez.

Y Félix ya sabía la respuesta, siempre, siempre, la supo.

Así como hace muchos años, sus labios gruesos y sabrosos fueron a por la presa, sin preguntar ni encontrar defensas, y ella lo recibió como antaño, devota, solícita. Su carne tímida y templada le abrazó la boca, introduciéndole la lengua, probando sus dientes, sus carrillos, mezclando saliva y miel, saliva y amor. Ella se abrazó a él, juntando sus cuerpos, temblando de frío y de decisión, apretando su cuerpo menudo y ligero contra el torso de él, comiendo lo más posible, tomando todo lo que le daban las manos. Y él le dejó probarlo, mientras se abrazaba a su cintura, elevándola del suelo, y él sólo respiraba de su aliento, del beso. Del beso pasión, del beso amor.

Beso candente, beso decisivo.

Amberes después de Marinette. Félix después de Marinette.

- ¿Lucharás?- repetía el viento en su mente.

- Hasta el final- pensó Félix.

Un hermoso secreto volvió a nacer entre ellos. Y quizá está vez, ella le diría que sí, por fin, quizá sí.

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Os confieso que es un capítulo pírrico, llevo ingresada en el hospital casi una semana y entre la medicación y la vía endovenosa me era imposible escribir, pero debía hacerlo para sobrevivir...y porque tengo la firme convicción de terminar mis historias.¡Seremos pocos! ¡pero somos!

Hace poco leí en el Twitter que este ship es uno de lo más "feos"...(odiados)... jajaja, eso es porque no han leído a mi Félix.

- Amberes capital flamenca y no de Andalucía sino de Flandes. Tiene una noria también, varios puentes, calles hermosas y diamantes sí...

- El amor es una guerra y hay que luchar! la canción es Cry Baby de The Neighbourhood.

- Un fuerte abrazo!

desde mi trinchera!

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Cambio y corto!

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Lordthunder1000.

ACTUALIZACION: hoy 04.11.2020 Ya estoy en casa, y por eso, vuelvo a subir el puñetero capitulo que ff no me actualiza...ademas me estoy apuntando al felinettemonth, a ver que tal...no se...ya veremos...gracias Rebeca por tus buenos deseos, muchas gracias!