Holi, les cuento que he tenido dos semanas académicas bien pesadas, estoy terminando el año y estoy muriendo. Así que en verdad, ¡muchas gracias por todos los comentarios!, que bueno que les este gustando la historia. Les dejo este capítulo, espero que les guste el nombre que escogí para el bebé de Naruto y Sasuke, yo ya me acostumbre de tanto escribirlo, eso, ¡enjoy!
"Segundo trimestre... ¡estoy engordando dattebayo!"
Naruto
El embarazo sigue siendo una mierda, pero parecía que, por fin, mi cuerpo estaba acostumbrándose.
Ya estaba cerca de las 20 semanas.
Mi abdomen, bueno, mi vientre, ya era totalmente notorio. Era extraño, mi piel estaba bien firme en esa zona y esta seguía creciendo. Ya era difícil el disimularlo, ni siquiera con mi ropa, por esto ya no podía salir.
Antes podía darme unos paseos por la aldea, ahora nada. Si salía, la gente se iba a dar cuenta y eso sería un desastre.
Lo otro que me hacía muy feliz, es que los mareos y náuseas habían pasado.
Sakura-chan me había dicho que eso era porque al principio, el cuerpo no reconoce al feto y lo trata como un parásito, pero ahora, el feto estaba correctamente acoplado con mi cuerpo.
Yo sólo agradecía el no despertar corriendo al baño.
Otro problema por no poder salir, era que me estaba comenzando a exasperar de estar en el barrio Uchiha aislado.
Quería ver a mis amigos, quería salir de misiones.
En un momento de debilidad, le había hablado de la posibilidad a Sasuke y a Sakura-chan, pero ambos se negaron en cintura
Cuando les dije que podía usar ropa ancha para disimular, mi amiga me dijo que, si me llegaban a pegar un puñetazo en el estómago, el impacto podría ocasionarme un aborto espontáneo.
Además, que justamente por mi tripa hinchada, ya no podía usar ropa apretada, simplemente era imposible físicamente y como me dijo la peli rosada, le hacía daño al bebé. Esa era otra razón que me dieron para no hacer misiones, ya que, ni siquiera podía usar mi malla protectora, la que me pongo debajo de mi chaqueta naranja.
Por ello, y ante la horrible posibilidad de que pudiera sufrir un aborto espontáneo, deje de insistir y me contente con estar aquí, pero, "¡mierda, esto es aburrido!"
Doy vueltas por la casa, ya me había acostumbrado a vivir en esta casa, de hecho, me gustaba.
Admitía que me gustaba la sensación de familia que estábamos formando con Sasuke.
Vuelvo a acariciarme mi abdomen hinchado.
Sasuke estaba cumpliendo con una misión y esta había terminado resultando ser mucho más larga que las anteriores, ya era casi una semana en que no lo veía.
No puedo evitar sentirme solo. Me muerdo el labio, viendo la inmensidad de la casa. Dejo salir un suspiro y cuando me adelanto hacía uno de los sofás, me detengo de golpe.
- ¡Ug!, ¿qué fue...? - me tanteo mi abdomen. Comienzo a respirar más fuerte, con los ojos abiertos de par en par.
"… ¿Lo habré imaginado?", pero justo cuando el pensamiento cruza mi mente, un nuevo golpe llega.
Me quedo un poco sin aire, medio por la sorpresa que siento, como por el miedo. "Se está moviendo… realmente se mueve en mi interior dattebayo", no puedo evitar comenzar a hiperventilar un poco.
Con mi mano temblorosa, la vuelvo a acercar a mi tripa hinchada. Esta vez, no siento nada, "no… no, no".
- ¿Te asusté?, ¡lo siento!, me tomaste por sorpresa dattebayo, no te escondas bebé- me sobo mi abdomen. Pasan unos minutos, pero no siento nada. No puedo evitar sentirme culpable y decepcionado.
Me adelanto hacía los sillones y me siento. Miro curioso hacía mi vientre, pero no siento nada, hago un puchero.
-… Bebé… ¿estás ahí?... - susurro, sobando delicadamente mi abdomen. Cuando ya creo que perdí la oportunidad y que ahora no lo volvería a sentir, en otro mes más, un nuevo golpecito me golpea transcurrido un minuto, puedo notarlo contra mi mano.
No puedo evitar que una lágrima rebelde se me escape. Me río, mientras la emoción me hace abrir ampliamente mis ojos.
-Hey… gracias por responderme…- me sobo mi abdomen. "Hay algo vivo en mi tripa… ¡mierda!, ¡no lo creo!", me vuelvo a reír. Ahora no me sentía solo, para nada- ¿me estás intentando decir que no estoy solo dattebayo? - vuelvo a susurrarle, apoyando ambas manos en mi abdomen.
Pasan pocos segundos y el bebé me vuelve a golpear. Vuelvo a reírme.
- … ¿Qué pasa Dobe?, ¿por qué te ríes? - levanto la cabeza, sorprendido. Veo que Sasuke acababa de llegar y no lo había escuchado por estar absorto en el momento -... hey, Naruto, ¿estás bien? - se acerca este, preocupado de repente.
- ¡Mira, ven! - lo tomo de la manga y lo jalo a mi lado. Le agarro una de sus manos y la pongo sobre mi abdomen- ¿sientes algo dattebayo? -lo miro expectante y emocionado.
Este me mira confuso, pero luego de unos segundos, este abre los ojos como platos cuando el bebé da una nueva patada.
- ¿Acaba de...? - me mira sorprendido.
- ¿¡Lo sentiste verdad!?, se movió hace sólo unos minutos atrás dattebayo- le cuento extasiado.
El moreno aún sorprendido, me soba mi abdomen y es increíble, pero juraría que el bebé se tranquiliza porque deja de patearme.
-…Le gusta…- digo sorprendido. Sasuke me mira en el mismo estado. Nos reímos.
Esa tarde nos la pasamos así, sintiendo como el niño se movía en mis entrañas. No podía evitar sentirme sobrecogido, pero no podía negar que me hacía muy feliz.
Me asombraba sentir cuanto ya amaba a este bebé. Ni siquiera lo había visto, pero lo amaba con todo mi ser.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
Han pasado otras dos semanas, donde me había comenzado a adecuar a una rutina.
En las mañanas solía despertar con las pataditas del bebé. Como que el infante me despertaba y me obligaba a ir a desayunar porque tenía hambre.
Y ese era otro cambio, el infante, es decir yo, siempre tenía hambre.
Como ya había pasado la etapa de náuseas, ahora comenzaba esta otra, la de sentir que por mucho que comiera, aún me faltaba.
Y la razón era sencilla, ya no comía sólo por mí, comía por dos. Y se notaba.
Había que decir que Sasuke sudaba cocinando y siempre tenía que ir a comprar, porque el refrigerador no aguantaba mucho mis ataques de hambre.
Tal vez, al sentir esta hambre y terminar comiendo tanto, es que mi abdomen no dejaba de crecer.
Me dejaba un poco apenado y avergonzado, pero todos mis pantalones me estaban comenzando a quedar mal, ni siquiera mis poleras me estaban entrando. Sakura-chan me había ido a comprar ropa tamaño XXLLLL…, no, mentira, pero era ropa para gente rellenita, en otras palabras, ropa para alguien como Choji.
Tener que usar esa ropa, me hacía sentir mal y gordo.
Sentía que, en una noche subía ya medio kilo. Otro problema del aumento de peso, es que estaba comenzando a ser un poco incómodo el dormir, me costaba encontrar una posición cómoda entre mi vientre y yo.
Ya estaba en las 22 semanas, es decir, en el quinto mes, a la mitad de mi segundo trimestre. Y Sakura-chan me había comentado que la etapa más riesgosa ya había pasado.
El bebé ya tenía sus órganos formados y ahora venían detalles de formación, uno de los más importantes era los pulmones.
Pero que, en sí, lo importante ahora es que la criatura necesitaba crecer; crecer y fortalecerse. Y justamente, eso significaba comer más y que yo seguiría engordando.
De hecho, hoy íbamos a ir a otra cita con Sakura-chan para una nueva revisión de rutina. Aunque, está revisión iba a ser especial.
Por fin me iba a poder decir el sexo del bebé. Al parecer, desde las 20 semanas uno podía saber, pero Sakura-chan quiso que se formara un poco más para decirnos. A veces se podían cometer errores.
Se supone que en estas fechas sería algo más seguro. Y esto me emocionaba demasiado, durante todo este tiempo había llamado 'bebé' a lo que crecía en mi interior, pero yo quería poder ponerle un real nombre.
Sabía lo importante que era un nombre. Mis padres y Ero-sennin, habían elegido con mucho amor mi nombre y yo quería hacer lo mismo con esta criatura.
Es así como nos preparamos para salir. Nos ponemos unas capas que nos tapan los rostros y buena parte del cuerpo. Así, era imposible que alguien me reconociera.
Avanzamos por las calles, tomando atajos donde hay menos personas hasta llegar al hospital.
-Hola, tenemos una cita con Haruno Sakura- le dice Sasuke a la secretaria. Esta asiente y nos hace esperar un poco.
Me distraigo mirando a las personas. Sentía que hace siglos no veía personas, o estaba solo en casa o estaba con Sasuke. Bueno, ahora nunca estaba realmente solo, tenía un bebé en la tripa, pero se entendía. No podía tener una real conversación con el infante o verlo.
-Sakura-san los espera, pasen- nos indica la secretaria.
Avanzamos hasta llegar al consultorio de nuestra amiga, ella nos deja pasar.
-Hey, ¿cómo te has sentido Naruto? - me saluda esta con una sonrisa.
La abrazo - bien, con mucha hambre... ¡es cierto, no te había contado! - me acuerdo de golpe- hace un par de semanas el bebé ha estado dando pataditas. En las mañanas se pone insistente para que vaya a desayunar- esta se ríe, mientras saluda a Sasuke.
- ¿En serio?, ¡eso es muy bueno!, va a tener mucha energía este bebé, ¿listo para saber que va a ser? -me invita a la camilla. Asiento emocionado.
Me acomodo en la camilla y ya habituado, me levando la polera, dejando a la vista mi abdomen abultado.
-Muy bien, te voy a poner esto, ya sabes cómo es - me pone un líquido que me hace estremecerme un poco, por lo frío que esta.
Sasuke se pone a un lado mío, mientras tanto, Sakura-chan conecta todo y enciende la pequeña pantalla que había en la sala.
-Muy bien, ahí vamos- comenta la peli rosa. Me pone encima de mi tripa este aparato que comienza a pitar suavemente. En la pantalla aparece una imagen difusa, pero que distingo como mi útero y la forma difusa del bebé adentro.
-Está más grande- giro un poco la cabeza, intentando entenderlo mejor. Sonrió.
-Así es... -Sakura-chan sonríe ampliamente- es un niño muy fuerte y sano- nos giramos a verla sorprendidos.
-... ¿Un niño? …- digo en un susurro. Esta sonríe.
-Un niño- sonríe Sasuke. Vuelvo a sonreír, mordiéndome el labio, intentando controlar mis estúpidas hormonas, para no ponerme a llorar.
-Un niño dattebayo- vuelvo a decir. Miro la imagen de mi hijo, lo veía bien y fuerte, me llenaba de orgullo.
-Un niño- asiente Sakura-chan- como dije, está muy sano y fuerte, tiene todo bien formado y está creciendo a muy buen ritmo-.
- Lo único que me preocupa, es que esto te hará las cosas más difíciles Naruto- la miro, asustado- tu vientre crecerá bastante en poco tiempo y eso puede dejarte exhausto y adolorido. Intenta dar pequeños paseos, no comas tonterías con muchos carbohidratos e intenten tener sexo, es vital- el silencio se hace aplastante.
Miro a mi amiga con los ojos como platos, "¿acaso escuché mal?", frunzo el ceño.
-… Umm, creo que no escuché bien lo último Sakura-chan- intento reírme, para sacarle hierro a la situación.
Ella se encoge de hombros, mientras anota cosas en su libreta- dije que intentes caminar y que tengas sexo con Sasuke-kun, que te hará bien- siento que me sofoco del bochorno.
Sasuke mira hacia otro lado, también incómodo.
-... Pe-Pero, ¿eso no le hará mal al bebé dattebayo? - no puedo evitar pensar que, si hacíamos eso, el niño recibiría una visita indeseada. Siento como mi cara arde, todo mi cuerpo muriendo y bullendo de vergüenza.
- ¡NO SEAS BURRO!, sé lo que estás pensando Naruto y las cosas no son así- rueda los ojos la peli rosada. Para que decir que vuelvo a enrojecer furiosamente.
Sasuke se revuelve los cabellos, incómodo - la acción hace que... -mi amiga se aclara la garganta- los espasmos hacen que… se te relajen los músculos, músculos que, durante el trabajo de parto, pueden ponerse muy tensos. El acto del sexo ayuda a este propósito. Puede que ayuden con el dolor cuando llegue el día en que el niño nacerá- asiento. No me atrevo a decir más.
Luego de que Sakura-chan termina por llenar el informe, nos deja irnos.
De regreso a la casa es el mismo sistema, ir escondidos con las capas, pero no puedo evitar mirar a todos lados curioso. La aldea se veía parecida, aunque yo sentía que no la había visto en años.
Cuando por fin regresamos, me voy directo a la cocina para atacar el refrigerador.
- ¿A dónde vas? - Sasuke me ataja del brazo, deteniéndome. Le hago una mueca.
-Tengo hambre dattebayo, ¡déjame! - intento zafarme, pero este me tira unas galletas.
-Comete eso, que yo voy a hacer el almuerzo- miro el mísero paquete de galletas. Hago otro mohín.
Pero, suspirando, le asiento- bien, pero apúrate- este me mira con un tick en el ojo. Cierro los ojos, preparándome para el golpe, pero este nunca viene. Abro los ojos sorprendido.
-No te golpeo, solamente porque llevas a nuestro hijo- comenta este, dirigiéndose a la cocina.
Me quedó boca abierto, pero luego no puedo evitar sonreír, sintiéndome muy cálido. Me encantaba que el moreno dijera, ´nuestro hijo´.
Lo sigo emocionado. Mientras este busca las cosas para cocinar, yo me siento en el comedor, comiéndome las galletas tranquilo.
Sigo meditando en lo que nos había dicho Sakura-chan, "un niño... el bebé era un niño."
Me acaricio mi abdomen de forma distraída. Miro al moreno.
- Oe Sasuke- este me mira.
-La comida no la puedo hacer tan rápido Dobe- me dice fastidiado. Niego con la cabeza.
-No, no, quería preguntarte…- me muerdo el labio- umm... ¿se te ocurre un nombre para el niño dattebayo? …- este se detiene y me mira. Juego con mis dedos - si... si tú quieres, lo podríamos llamar como tu hermano, como Itachi- este abre los ojos como platos.
El moreno se apoya en la encimera y se queda mirando a la nada. Un poco dudoso, me levanto y me acerco a él.
Con delicadeza, le aparto de sus ojos sus mechones de pelo oscuros y rebeldes.
Este me lo permite, de hecho, parece relajarse ante mis caricias.
Gira el rostro y me besa la mano, mientras cierra sus ojos-... no…- lo miro sorprendido.
Este me sonríe, volviendo a abrir los ojos- te agradezco el gesto, en serio, pero no ... nii-san es nii-san, este niño debe ser libre de vivir su vida como él estime conveniente- sonrió enternecido.
Lo beso, este me corresponde. Saboreo suavemente su lengua con la mía, alzo mis brazos y lo abrazo.
Este me abraza y me atrae hacía su cuerpo, pero me desconcierto cuando este se ríe suavemente- ahora es distinto abrazarte, tu vientre se interpone- miro sorprendido hacía mi abdomen hinchado.
Me termino riendo, un poco avergonzado - bueno, según Sakura-chan no hay problema dattebayo- a este se le colorean un poco las mejillas, pero se ríe.
- ¿Quieres seguir las instrucciones del doctor? - alza una ceja, me río. Me acerco a su rostro, mordiéndole suavemente el labio.
-Tú sabes que yo soy muy obediente dattebayo- este bufa divertido. Podría haber seguido así todo el día, pero me obligo a separarme de su calor- aunque, hablando enserio, ¿qué nombre le ponemos? - este suspira, se pasa la mano por su cabello.
-Tampoco es como si tuviéramos que decidirlo ahora- hago un mohín. Este suspira, alarga su mano y me acaricia el abdomen.
Aún era extraño, pero al mismo tiempo, se sentía tan natural su gesto.
-... Sólo puedo pensar que deberá ser valiente... muy valiente para... afrontar todo lo que deberá vivir- traga saliva.
Le doy la razón al moreno. Para ser ninja había que ser valiente, pero él, además, iba a tener que ser valiente sobre su origen, si es que algún día lo descubría.
"Valiente…", entrecierro los ojos.
-... Daiki... - comento. Sasuke me observa sorprendido- significa hombre valiente- me encojo de hombros- ¿te parece ese nombre? - este parpadea, pero luego de pensarlo por un rato, asiente.
-Daiki…- asiente- me gusta- sonreímos.
No todo era fácil, pero con Sasuke éramos los ninjas más fuertes de las naciones ninjas, es decir, si estábamos juntos no había nada que no pudiéramos afrontar.
