Dia 7

Tema: Duelo

Pareja: Ash x Eiji

Fandom: Banana Fish

No sabe cuantas horas han pasado ya. Suponía que tal vez solo unos minutos, pero su percepción del tiempo y el espacio estaba bastante atrofiada ese dia, asi que era mejor no ponerle mucha atención.

Si, su atención no debia estar allí, debia estar con él. Su amado Aslan.

Shorter, Sing y Yut Lung lo observaban desde lejos. Habian pasado ya casi cuatro horas desde que terminó el funeral. Eiji no se habia movido de allí. Simplemente estaba parado frente a la tumba, observandola fijamente. No lloraba, no gritaba, no hablaba. Sólo la observaba con esos ojos opacos y sin brillo, como quien trata de asimilar lo obvio.

Hace un mes, un accidente de avión en el aeropuerto de Washington acabó con la vida de más de 300 personas. Al parecer el avión no había recibido el correcto mantenimiento antes de salir de Nueva York, y al llegar al espacio aéreo de la capital, las fallas comenzaron. Estrellarse fue inevitable.

Entre ellos, Aslan Jade Callenreese, reconocido escritor de las más grandes historias de la década. Un hombre algo rústico, pero amable y considerado. Amaba a la vida, sus seres queridos.

Pero sobretodo, amaba a su esposo, Eiji Callenreese.

Fue un total desconcierto para quienes lo conocían. Fue un total pesar para sus fanáticos. Fue un total shock y dolor para sus amigos y familia. Fue la destrucción de su esposo.

Fue un 20 de diciembre cuando la llamada llegó a casa de los Callenreese. Todos estaban reunidos con Eiji, observando todo sobre el accidente a través del noticiero.

Eiji sostuvo el teléfono con manos temblorosas, esperando con todo su corazón que Aslan sobreviviera. Que le hablara.

No fue así.

Y colapsó. La marca de su enlace dolía, le quemaba. Sentía que perdía la respiración, se sentía morir lentamente. Afortunadamente no estaba solo, por lo que pudo ser trasladado al hospital.

El cuerpo fue encontrado al día siguiente, y llegó a las ocho de ese mismo dia a Nueva York. Mientras Eiji estaba en el hospital, Shorter se encargó de recibirlo, y Max de reconocer el cuerpo de su amado hijo de crianza. Solo así disiparon las dudas.

Tenían razón. Era él, si era Aslan.

Eiji sintió algo morir, muy en lo profundo. ¿Cómo sobrevivió a la tortura que significaba la marca del enlace y la perdida de su alfa? no lo sabía con total certeza. De no ser por Max y Jessica seguramente estaría muerto. Tal vez habría sido lo mejor, poder reunirse con su esposo y dejar atrás todo ese dolor que sentía.

Por decisión de Max, el cuerpo fue embalsamado para darle tiempo a Eiji de mejorar y salir del hospital.

Y fue luego de un mes, cuando finalmente se realizó el velorio.

Eiji sostuvo la mano de su esposo cada minuto, admirando sus blanquecinas facciones y su mirada tranquila. ¿Cuanto dolor debió pasar? ¿Qué pasó por su cabeza antes del impacto? ¿habría pensado en él? Eran demasiadas preguntas que jamás serian respondidas.

- Eiji, vamos...- Max lo tomó con suavidad por el hombro. Eiji asintió, aun sin dejar de observar la tumba.

Las primeras semanas fueron tranquilas, pero una tranquilidad nada normal.

Eiji no lloraba, ni se le veía triste. Seguía cocinando para dos, lavaba la ropa de su esposo cada cierto tiempo. Hablaba al aire como si Ash fuese a responderle en cualquier momento. Afirmaba verlo.

Eiji seguía esperándolo.

Max logró llevarlo al psicólogo. Al parecer sufría de algo llamado "duelo complicado". Seguía en la etapa donde no asimilaba aun la perdida y sentía preocupación por el fallecido.

El psicólogo habia sugerido hacerle entender poco a poco que Ash estaba muerto. Sin embargo, era como hablar con la pared.

Hasta que un día, finalmente pasó.

Mientras almorzaban, el timbre sonó. Sing fue quien decidió abrir la puerta, seguido por el pequeño Buddy, el cachorro de Ash.

Al abrir se encontró con una mujer de cabello pelirrojo. No pasaría de los 25 años, y parecia ser oficinista o algo así.

- ¿El señor Eiji Callenreese?

- Esta dentro. ¿Para que lo busca?

- Yo... trabajo en el centro de llamadas de emergencia. Hace más de un mes, un hombre llamó para dejarle un mensaje. Su nombre era Aslan Callenreese.

- ¿Ash...?- tragó pesado. Tal vez eso era lo que le hacia falta.

- Por favor, permitame mostrarselo. El señor... es de los fallecidos en el...

- Lo se- interrumpió.- Eiji esta... algo indispuesto, asi que le pido me siga la corriente hasta que pueda explicarle a él lo que sucede.

- De acuerdo.

Ingresaron al hogar. Eiji terminaba de recoger los platos. Se veía algo consternado.

- ¿Qué sucede?- El japonés suspiró.

- Ash no ha llegado, comienzo a preocuparme. Se va a enfriar la cena.

Sing suspiró. Eiji no podia seguir así. Tenía que ayudarlo.

- Eiji... de hecho, ella viene de parte de Ash. Trae un mensaje.

Eiji la miró un tanto receloso. ¿Una mujer que venia de parte de su esposo? No le creía del todo. Sin embargo, Sing no le mentiría.

- Esta bien. ¿Qué dijo Ash?

La mujer sacó la laptop de su mochila, buscando el audio por unos minutos.

Cuando Eiji quiso quejarse, el audio le interrumpió.

《 - 911, ¿cuál es su emergencia?

- Soy Aslan Callenreese- su voz se escuchaba agitada.- El avión en el que estamos esta a punto de caer.

- ¿Puede identificar el vuelo?

- Vuelo 321, ruta Nueva York a Washington D.C

- Bien, no abandone la línea. Nos comunicaremos con la torre de control y...

- ¡No! ¡Espere!- pidió el hombre.- por favor, solo quiero dar un mensaje... se que estas llamadas son grabadas... dejeme despedirme de mi esposo. Su nombre es Eiji Callenreese.

La mujer quedó callada. Sin embargo, debía mantener la compostura.

- Adelante, señor Callenreese. Me encargaré de que lo escuche.

- Gracias...- Ash no encontraba las palabras. Todo era tan repentino.- Eiji... si estas escuchando esto, probablemente no sobreviví al accidente. Hay tantas cosas que quería hacer contigo, tantas que no puedo contarlas con las manos. La verdad es que realmente no se ni lo que digo, pero no puedo irme sin antes decirte lo único que tengo realmente claro...》

Sing tomó la mano de Eiji al notar que temblaba. Podía ver como sus ojos comenzaban a humedecer.

《 - Cuando te conocí, fui tan dichoso. Cuando aceptaste ser mi novio, mi omega, fui inmensamente feliz. Cuando nos casamos... no había nada más hermoso a mis ojos que tu sonrisa, como tus ojos brillaban, como te veias con ese traje blanco.

Gritos de terror se escucharon más fuerte. Ash jadeó. El avión comenzó a desplomarse.

- Lamento no poder quedarme contigo, con nuestro cachorro...- su voz se entrecortó.- Quería una familia a tu lado, quería envejecer juntos. Queria verte ser el mejor fotógrafo de todo el mundo, queria ver tu sonrisa cuando publicara el libro basado en nuestra historia... Perdóname por favor...- a esas alturas, Ash ya estaba llorando.- Te amo... te amo... por favor no me olvides... y vive, Eiji. Enamorate de nuevo y cumple nuestros sueños. Vive...

Los gritos intensificaron, la linea comenzó a cortarse.

- Eiji... te amo...- el primer golpe.- ¡EIJI!

Y la llamada se cortó. Se escuchó el jadeo asustado de la mujer.

- ¿Señor Callenreese...?- se mantuvo en silencio. Minutos después, se escuchó un suspiro.》

El audio terminó. La mujer le miraba con pesar, Sing esperaba alguna reacción.

- Eso... no es cierto- tragó pesado.- Ash esta en su oficina... en la universidad...- comenzó a reir un poco.

- Eiji...

- Ash prometió venir para cenar... será... nuestro aniversario de bodas...

- Eiji, eso fue hace más de un mes... Ash murió tres días antes cuando el avión.

- ¡NO!- gritó. Estaba furioso. Las lágrimas no dejaban de bajar por sus mejillas.- ¡ES MENTIRA! ¡YA CALLENSE!

- Eiji... Ash murió... ya no está- lo abrazó con fuerza.- Reacciona, por favor...

Eiji sollozó, removiendose violentamente entre sus brazos.

- ¡BASTA! ¡DEJEN DE DECIR QUE ESTA MUERTO!- gritó una vez más.- ¡ASH NO ESTA MUERTO! ¡ASLAN NO ESTA MUERTO! ¡NO! ¡NO!- se aferró al chico con fuerza.- ¡No! No... no...- y finalmente, Eiji se rompió en llanto.- Aslan... no... por favor...

Sing lo apretó con fuerza contra su pecho. Eiji el fin lo habia aceptado, al fin comprendía que Ash habia muerto. Al fin habia despertado.

Eiji estaba abrazado a Buddy. El pobre cachorro estaba tan alterado como él. No era para menos.

Su alma hace mucho que habia abandonado su cuerpo, al igual que su corazón.

¿Qué sentido tenía todo? Aslan no regresaría, ya era un hecho. Pero era tan doloroso.

- Eiji...- Alzó la mirada. Shorter le dedicaba una mirada preocupada.

- Shorter... él... no va a volver...- sollozó.

El del mohicano tomó asiento a su lado y lo abrazó con fuerza. Eiji se aferró a él, soltando un llanto tan suave, tan inocente, tan doloroso. ¿Como lograrían sacarlo adelante?

- Lo extraño... quiero que regrese...- escondió el rostro en el pecho del chino.- Ibamos... ibamos a tener un cachorro.

- Ash no querría verte así... debes calmarte. Le harás daño a tu bebé... el regalo que Ash dejó para ti, lo último que tienes de él.

Eiji sollozó aun más. Lo intentaría, realmente lo haría, pero no ahora. Dudaba poder salir adelante sin él.

Costó mucho calmarlo. Estaba muy nervioso, no dejaba de llorar. Definitivamente no podría quedarse solo por un buen tiempo. Agradecía que Shorter llegara justo en ese momento. Nadie entendería mejor a Eiji que el mejor amigo de la persona que más amaba.

- Por favor, no dude en enviarlo a mi correo, por favor. Él... ahora no esta bien, pero siguen siendo las ultimas palabras de su esposo.

- Lo haré. Gracias permitirme entregar el mensaje.

- Gracias por traerlo... estoy seguro que Ash también esta agradecido.

La mujer asintió y salió del departamento. Fue alli cuando Sing suspiró con pesadez. Tenian un largo camino por recorrer si querían sacar adelante a la familia Callenreese, pero lo harían.

Eiji no estaba solo. No dejarían que se rindiera.