Los personajes no me pertenecen

N/A: Hola, lamento mucho haber abandonado mi empresa de actualizar seguido, no hay justificación que valga pero ya que estamos iniciando el año quise compensar el tiempo perdido con una buena actualización.

Espero que todos hayan pasando un tiempo agradable en compañía de sus familias y que su vida se llene de amor y salud este 2021, mis mejores desos.

Los dejo leer.

ADOLESCENTES

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- Están fuera de control, viejo, te lo digo en serio. ¿Recuerdas que fuéramos así?

- Probablemente yo pero tú... ¡Nunca! - respondes sonriendo a tu gran amigo mientras chocas tu cerveza contra la suya.

- Jaden es tan...

- ¿Pataki? Te lo dije, hermano, que los genes de Helga te sacarían canas verdes.

La carcajada de Arnold te llena el alma, es tu mejor amigo, tu hermano por elección.

- Lo sé... Y luego Greta y Will, no lo entiendo... Jamás me imaginé... Es decir.

- También pensé que eran puros y virginales - sonríes mientras das otro trago a tu bebida

-. Pero a decir verdad no imaginé que estarían enamorados, después de todo se criaron juntos... aunque nosotros cuatro también lo hicimos y terminamos casados -. Lo miras rascar su cuello y luego mesar su cabello entrecano analizando la situación, su ceño fruncido en concordancia con los pensamientos caóticos en su mente.

- Tienes razón. Viejo, hablé con Will, le dije como protegerse, como ser un caballero... ¡Diablos! Esto es muy difícil. Eres mi hermano y ella es tu hija y... Me siento tan responsable - apoyas los codos sobre las rodillas y escondes la cara entre tus manos, estás realmente sorprendido y preocupado.

- Lo sé.

Mientras terminan su bebida y miran al horizonte recuerdas aquella fatídica tarde. Cuando llegaste a casa y escuchaste la música a todo volumen en el cuarto de tu hijo pensaste que estaba con algún amigo, tal vez entretenidos en los videojuegos. Esperabas incluso que fuera Jaden, que esa extraña enemistad reciente se hubiera terminado. Llamaste a gritos pero al saberte ignorado subiste y al abrir la puerta los encontraste tan fundidos, salvajes y jóvenes como alguna vez lo fueron Phoebe y tú. Cerraste de inmediato la puerta y esperaste a qué bajarán las escaleras.

Admites que estuviste a nada de soltar la carcajada cuando la sonrisa plácida y la complicidad con la que se miraban desaparecieron al darse cuenta de tu presencia.

Los sentaste y hablaste con ellos sobre el asunto procurando ser comprensivo a la vez que estricto.Unos días después los cuatro adultos hablaron o más bien fustigaron a los jóvenes. Pobres, de verdad.

Por alguna razón, el recuerdo de esas pieles fundidas remueve aquello que creíste superado, solo viste una espalda femenina, delgada y tostada cruzada por brazos de tonalidad oscura como tú propia piel. Cabello claro y negro en concordancia. Eso fue suficiente para que la insidiosa atracción volviera.

Nuevamente sueñas con Helga, después de tantos años. En tus fantasías ya no es la joven de 25 ahora tiene más de 40 pero sigue siendo hermosa e increíblemente sensual.

Mientras entierras tu cara entre las manos pensando en lo que sucede entre sus adolescentes sientes que traicionas por doble flanco a tu amigo una permitiendo que tu hijo profane la intimidad de su hija y otra por desear tan fuertemente a su esposa, la luz de sus ojos.

Qué importa si el antojo por Helga han renovado tu brío a la hora de estar con Phoebe, qué si el apetito ha vuelto. Ella está feliz y tú bueno... vuelves a ser miserable… a pesar de todo no has podido olvidarla.

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Gracias por leer.