Rock and roll
¡Gryffindor había ganado la copa de Quidditch otra vez! Eso sólo significaba una cosa: fiesta en la Sala Común.
Para los Merodeadores, sería la penúltima fiesta y por lo mismo habían decidido que sería la más espectacular. Con ayuda de las chicas y otros cuantos de sexto habían conseguido decorar con cientos de guirnaldas que al agitarse con el viento rugian y sacaban burbujas y con pancartas con los nombres de los miembros del equipo. La snitch que James se había robado en quinto volaba de un lado para otro. La comida y bebida que habían pedido a los elfos domésticos rebosaba tres mesas enteras y además ellos habían contrabandeado algunas bebidas alcohólicas.
El rock and roll sonaba a todo volumen de las bocinas de la vieja radio que había dejado algún estudiante y que Sirius había encantado para captar señales de radio muggles.
Los sillones los habían arrastrado a las paredes para hacer espacio para bailar y estaba siendo bien aprovechado.
Remus bailaba con McDonald y con Marlene por turnos, mientras que Sirius, en ese momento prefería observar. Había tomado un poco más de lo normal y se sentía un poco mareado pero feliz. Tranquilo y en paz, como hacía mucho que no se sentía. La alegría de su casa era contagiosa.
Además le ponía de muy buen humor ver a James bailando con Lily, la hacía girar y ella se reía para luego caer en sus brazos, varias veces. En una de ellas James se inclinó y la beso. Sirius pensó que debería de haber dejado de mirarlos, pero estaba demasiado borracho para que le importara. Además, era su culpa por besarse en público.
Hablando de besos decidió que era momento de reclamar a su novio de los brazos de las chicas y bailar con él un tipo mucho menos decente de danza, en el cuarto, aprovechando que no había nadie.
Notas:
Un poco de fluff y alegría después del angst del capítulo pasado.
