El Lunes por la mañana la bomba había estallado en la escuela. Miles de lechuzas entraron y se posaron frente a un alumno cada una. Todos se mostraron conmocionados ante eso, incluso Albus Dumbledore. En la primera página del Profeta aparecía el rostro sonriente de Dumbledore con un gran estampado en el medio de su rostro que decía "MENTIROSO". Por primera vez en mucho tiempo el Gran Comedor estuvo en silencio y lo único que se sentía era como muchos alumnos pasaban las páginas rapidamente en busca de la noticia sobre la realidad de la pureza de la sangre.

En la mesa de los profesores, Albus Dumbledore sentía que explotaría en cualquier momento. Alguien había logrado contactar con Rita Skeeter y le había hecho esta entrevista sobre algo que el intento mantener oculto. La rivalidad entre las casas de Hogwarts y la pureza de la sangre. Lo peor no fue la entrevista, sino que, al parecer, este mago había pagado cientos de galeones para que el Profeta fuera enviado a todos los magos del mundo. Dumbledore comenzo a sacar de su propia lista mental algunos nombres de personas que sabe que no lo traicionarían o que no tienen suficiente dinero como para realizar aquella hazaña.

La realidad sobre la pureza de la sangre

Tuve el magnifico placer mis queridos lectores de conversar con una persona sabia y llena de información oculta por el Director Dumbledore. Según él, antes de que Dumbledore comenzara en Hogwarts las casas no eran enemigas.

Así como lo leen mis queridos lectores. Las casas de Hogwarts empezaron a ser enemigas desde que Dumbledore comenzó a ser parte del profesorado.

También creo que algunos de ustedes tendrán que darle un vistazo a su árbol genealógico, principalmente los sangre pura.Según mi informador, no se llama pureza de la sangre sino de magia, dos magos, aunque sean hijo de muggles, pueden tener a alguien puro de sangre o más bien de magia.

Como demostración de esto, muchos meztizos, hijos de magos con padres muggles, se hicieron una prueba de herencia dando como resultado la palabra 《Sangre pura》

La persona que me concedió esta pequeña información me ha prometido más secretos oscuros guardados por el Director de la escuela de Magia y Hechizería dentro de muy pocos días. Por lo que les prometo, mis queridos lectores, que llegare al fondo de esto y los mantendre al tanto.

La cara de frustación del Director era algo digno de ver y que Harry guardaría celosamente en sus memorias para observar detenidamente más tarde en un pensadero. Luego de la pequeña entrevista con Rita y de una que otra amenaza, Harry regresó feliz hacia el castillo. Claro que tuvo que usar de todo su autocontrol Slytherin para no ponerse a saltar de la felicidad el Domingo. Lo que más impresionó a Rita y la dejo en el borde de su asiento por las ansias fue cuando le comente que habían más secretos oscuros que el director mantenía celosamente guardados. De esa manera se mostró un poco menos reunente a contar la verdad sin distorsionarla

Luego de unos minutos, y cuando el desayuno ya estaba llegando a su fin, el Gran Comedor se vio envuelto nuevamente por una gran tanda de lechuzas. Todas eran de las familias sangre puras hacia los Slytherin comentandole que era cierto. Habían hijos de muggles en sus árboles genealógicos. Claro que ellos no hicieron ni una mueca al leer las noticias, Lucius ya les había hablado de eso, pero no querían creer que era verdad. Los ideales por los que habían estado luchando eran una falsa.

Cuando todos comenzaron a salir del Gran Comedor, Lucius se acerco entre el gran tumulto de estudiantes y le comunicó que muchos de ellos ya no se mostraban tan reacios a tenerlo entre las serpientes por una noche para saber que le comunicaría.

Lily lo tomo del brazo y comenzó a caminar hacia su primera clase del día. En su tiempo había elegido como clases optativas aquellas que le dejaban como un enclerque sin saber más sobre su mundo y aquello que lo rodeaba. Se prometió no volver a cometer el mismo error por lo que tomó Runas Antiguas, Aritmancia y Cuidado de Criaturas Mágicas. Se había dado cuenta, en el tiempo que paso con Luna, que las criaturas mágicas realmente le parecían interesantes y atractivas. Convirtiendo así, la idea de Auror, en algo no tan satisfactorio

Severus les esperaba fuera de la clase de Runas Antiguas y se adentraron en la habitación plagada de todos los colores de las casas. Los Merodeadores, menos Remus, habían optado por Adivinación, por lo que el pelinegro junto a el se relajo grandemente al ver que este año tampoco habían pedido un cambio de clases solo para molestarlo.

Harry se permitió dirigir su mirada a Remus y divagar sobre sus deseos de conventirse en animago para ayudar al hombre lobo durante sus transformaciones. Con un leve empujon por parte de Stebbins, Harry se encamino hacia una de las mesas del frente.

Se había llevado una muy buena impresión de su primera clase sobre Runas Antiguas y deseo haber tomado antes esa asignatura. El camino hacia su proxima clase fue realmente tenso. Al parecer, el Director tenía un extraño plan de unir a las peores serpientes con sus lacayos más leales y un gran grupo de quinto año, de diferentes casas, daban la clase de Defensa Contra Las Artes Oscuras. Aquella acción era un completo suicidio.

Al entrar en el aula un gran armario en el fondo se movía estrepidamente con un candado protegiendo la cerradura. A pesar de sus súplicas sabía que aquello era un boggart, principalmente porque oía la risa de La Muerte en el fondo del salón.

El profesor de Defensa era joven, más o menos de unos treinta años. Vestía una camiseta arremangada hasta los codos y unos pantalones negros. Su túnica yacia colocada elegantemente sobre el respaldar de su silla.

Dirigió su mirada por todo el salón de clase con una clara mueca de disguto al ver a las cuatro casas ahí reunidas. Aunque sus ojos brillaron con curiosidad al toparse con Harry.

-¿Alguien sabe que puede haber dentro del armario?

Todos se quedaron en silencio. Incluso a los Ravenclaw parecía dificil responder algo tan sencillo. El profesor miro a todos fastidiado por como la educación había decaído en todos estos años. Sabía que no duraría ni un año en el puesto de profesor de Defensa, nadie nunca lo había echo. Estaba, literalmente, maldito. Pero se aseguraría darles a todos una buena enseñanza mientras estuviera aquí. Principalmente a los tres últimos año.

Harry levanto su mano sin titubear y el profesor se encontro aliviado y curioso.

-¿Joven Peverell?

-Un boggart. Son seres que viven en la oscuridad, como un armario o debajo de un escritorio. Nadie sabe cual es su forma verdadera dado que se convierte en tu mayor miedo. Se aconseja que dos personas lo enfrenten para que el boggart este confuso de en que miedo transformarse. El conjuro para repelerlos es Ridikkulus.

Los ojos del hombre brillaron en respuesta. Parecía feliz de encontrar un alumno competente y claramente dotado de algunas habilidades.

-Diez puntos para Hufflepuff.

Durante diez minutos el profesor estuvo explicando el hechizo y el movimiento de varita. Un susurro de la Muerte a su oido lo estremeció. Sabía que su boggart había cambiado. Ahora ya no tenía miedo de los dementores, sabía convocar un Patronus corpóreo, pero tenía miedo de no poder salvar a nadie. A su pelirroja favorita, Severus, Regulus, Los Merodeadores.

El profesor dirigio su vista hacia Harry - ¿Joven Peverell, por qué no nos hace una demostración?

Harry, a pesar de intentar ocultar sus emociones, podía verse claramente como temblaba la mano que sujetaba la varita. Sirius comenzó a susurrar que seguro era un llorica que le tiene miedo a todo. Los Gryffindor se rieron en voz baja, pero, aun así, el comentario fue oido por Harry que sintió como si estuviera caminando hacia su propia muerte.

No sabía lo que vería, aunque tenía una mínima idea. A pesar de los intentos de Lily porque el profesor se detuviera, este se veía claramente dispuesto a demostrarle a todos que un mago de verdad nunca tiene miedo. A partir de ahora, esta ya no sería la clase favorita de Harry.

La puerta del armario se abrió con un simple movimiento de varita por parte del profesor. Todos estaban expectantes por cual era el mayor miedo del chico que lo hacia temblar de pies a cabeza. Principles los Slytherin, que sabían que Harry siempre usaba su máscara y ahora la estaba perdiendo.

El cuerpo de James cayo como peso muerto cuando la puerta se abrió completamente. Sus ojos avellanas estaban abiertos grandemente y había sangre manchando todo su cuerpo. Todos se quedaron en silencio menos el jadeo sorprendido por parte del aludido. James Potter no entendía porque su muerte era el mayor miedo del chico. ¡Ni siquiera habían hablado!

-¡Riddikulus!

El cuerpo de James cambio por una de pelo largo y rizado con unos ojos grises. Sirius abrio su boca grandemente al ver a su yo muerto.

-¡R-ridikulus!

Una copia de Sirius apareció, aunque este era un poco más pequeño y su túnica era verde, además de un pelo lacio.

-¡R-R-RIDIKULUS!

Cambio al de Lily, rapidamente al de Severus, Narcissa, Andromeda, Peter, Lucius, Remus...Al final quedó en un cuerpo que nadie reconoció. Era Cedric Diggory. Harry temía que esa muerte volviera a repetirse.

-Tu eres especial Harry, nada volverá a suceder.

El susurro de Lady Magia lo lleno nuevamente de energía y sujeto fuertemente su varita. El profesor estaba listo para interrumpir. El chico podía tener grandes conocimientos, pero al parecer su núcleo mágico no era tan poderoso. Harry levanto su varita con los ojos lleno de furia.

-¡RIDIKIKULUS!

El cuerpo de Cedric se convirtió en un payaso que hacia movimientos raros con sus manos haciendo reir a todos. El boggart regresó nuevamente al armario y unos brazos envolvieron rapidamente el cuerpo del ojiverde. Harry sintió un olor suave y una cabellera pelirroja, por lo que la abrazo más fuertemente ocultando su rostro en el hueco de su cuello y dejando las lágrimas caer silenciosamente.

Lily, viendo el estado de su amigo, lo tomo del brazo y lo llevo hacia la enfermería, luego de ver que se halla relajado al menos un poco. El camino por los pasillos fue silencioso y solo se sentía el sonido ahogado de Harry que le rompía aún más el corazón. En todos estos días parecía ser un Slytherin que nunca mostraría sus sentimientos hacia nadie, pero el Sombrero Seleccionador nunca se equivocaba.

Luego de recostarlo sobre la camilla Poppy se acerco hacia ellos y le explico que había tenido un pequeño ataque durante la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. La enfermera le brindo una poción calmante al chico haciendo que se quedara dormido a los pocos minutos, aún con un rastro de lágrimas en sus sonrosadas mejillas.

-Gracias por traerlo Lily. Le dije a Dumbledore que ese profesor no seria bueno para los alumnos - la mujer negaba con la cabeza mientras miraba con ojos tristes a Harry - Al parecer no me equivoque. - giro su vista a la pelirroja y le sonrio dulcemente - Puedes ir a tu siguiente clase cariño. Lo despertare para la hora del almuerzo para que no pierda sus clases de la tarde

La pelirroja fruncio sus labios en una fina linea. No quería dejar a su amigo solo. Ella había leido sobre los boggarts, podrían dejar traumados a muchos sino tenian el poder y la fuerza de voluntad para derrotarlo. Al final asintió y salió de la enfermería, aún algo rehunente de dejar a su amigo solo.

Al llegar a su próxima clase ya los rumores sobre el Hufflepuff que entro en pánico por un boggart se escurían por todo el castillo. La ojiverde solo bufo, ofendida por como la gente se tomaba esto a la ligera.

En la entrada estaban Regulus y Severus, este último con su mochila y útiles en la mano. Unos pasos atras estaban los Merodeadores, seguro interesados en descubrir que había pasado con el chico.

-¿Cómo esta? - susurro Severus con indiferencia, aunque la preocupación bailaba en sus ojos.

-Siguio llorando todo el camino hacia la enfermería. Poppy le dio una poción calmante y se quedo dormido a los pocos minutos. Dijo que lo despertaría para la hora del almuerzo.

Ambas serpientes asintieron. Regulus se alejo a pasos suaves por el pasillo y Severus entro junto a ella a la clase de Aritmancia. Ambos dispuestos a tomar las mejores notas para que su amigo luego pudiera copiarlas.

Los Merodeadores se encontraban bastantes interesados en la situación actual del chico y la razón por la que ellos formaban parte de su boggart. James era el que estaba más shockeado, principalmente cada que recordaba su cuerpo pálido caer del armario. Por esa misma razón se acercaron al aula de la siguiente clase de Lily esperando encontrar nuevamente al chico, pero al parecer estaba en la enfermería.

Sirius era el que parecía mas dispuesto a descubrir la verdad detrás del chico nuevo. Le decía a ellos que no le traía buena espina, pero lo que no le traia buena espina eran los sentimientos hacia él. Sentía como si debiera protegerlo. Como si debiera tomarlo y llevarselo lejos de todos. Protegerlo como un hijo. Pero aquellos pensamientos solo le ponían más nervioso.

Tomaron la capa de invisibilidad de James y caminaron hacia la enfermería. Esperando que Poppy estuviera distraída para no darse cuenta de su entrada a escondidas. Tal como lo habían deseado con tanto ahínco, Poppy se encontraba atendiendo a un chico de cuarto año de Gryffindor que parecía haber tenido algún problema en la clase del profesor Slughorn.

Sin detenerse demasiado en eso caminaron entre todas las camillas buscando donde estaría el moreno, encontrandolo, despues de algunos minutos, al final del lugar. Su piel estaba perlada de sudor que bajaba suavemente, su cuerpo se movia freneticamente de un lado a otro como si estuviera convulsionando y su rostro tenía una mueca llena de pánico que era soportada por las lágrimas que bajaban por sus mejillas sonrosadas.

-¿Qué le suce...?- comenzó Peter.

-No...no...¡por favor no!...¡No otra vez!...¡Mamá! ¡Papá!

El pequeño rincón en el que se encontraban se enfrío gradualmente por los gritos del chico, preguntandose porque Madam Pomfrey no había venido a revisar a su paciente. Remus sentía su piel erizarse, podía oler el miedo que desprendía el cuerpo del niño, un miedo tan grande que hasta el comenzo a sentirlo. Se acerco rapidamente en un vano intento de despertarlo.

Harry abrio sus ojos verder y se levanto abruptamente asustando a Los Merodeadores. Miro de un lado a otro intentando enforcar las imágenes borrosas producto de las lágrimas. Como si se tratara de un milagro lo primero que enfoco correctamente fue el cuerpo de James a su derecha y se lanzo a abrazarlo fuertemente

-¡No me dejen por favor!

Fue un grito ahogado mientras más lágrimas bañaban su rostro. James no se lo pensó mucho antes de devolverle el abrazo. Al igual que Sirius, James sentía esos deseos incontrolables de protegerlo, como si fuera parte de su familia, algo importante que no deseaba perder. Harry comenzó a tranquilizarse cuando vio quien lo envolvía entre sus brazos.

-Lo siento

Susurro bajito mientras se separaba, claramente avergonzado por lo que acababa de suceder. Había tenido una pesadilla donde volvía a perder a sus padres y todos sus esfuerzos eran en vano. Realmente no quería que aquello se volviera a repetir.

-No te preocupes.

Remus parecía ser el único en darse cuenta de que el niño se encontraba roto. Sus ojos iradiaban ese dolor y experiencia que solo personas que habían vivido la guerra podían experimentar. Tal vez por esa razón se unía con las serpientes. Fueron los únicos que se acercaron a él y lo acogieron, mientras que otras personas, como ellos, lo tachaban de oscuro y mortífago.

-¿Que haceís aquí?

Pregunto Harry, mientras tomaba el vaso de agua que Remus le brindaba.

-Vinimos a ver como estabas.

Harry observo atentamente el rostro de los cuatro merodeadores. Ni siguiera ellos se creían que estaban ahí para ver la salud del chico. O tal vez si estaban un poco interesado en él, pero lo que más curiosidad les causaba era otro asunto.

-Quereis saber porque erais mis boggarts, ¿no?

El vaso fue colocado nuevamente sobre la mesilla a su derecha. Los cuatro se quedaron callados aunque Remus se sonrojo fuertemente sacandole una sonrisa a Harry.

- Sois buenos chicos...estais manipulados, pero sois buenos chicos.

-¿Manipulados? - pregunto James con el ceño fruncido

-¿No leyeron el Profeta? - dijo, mientras ladeaba su cabeza tiernamente.

-No creo en nada de lo que diga ese Periódico - gruño Sirius.

-Pues deberías...La noticia de hoy estuvo muy interesante.

El chico sonrio enigmaticamente mientras se levantaba de la camilla. Los Merodeadores tomaron aquello como una señal para irse asi que se colocaron estrategicamente en la capa de invisibilidad y salieron de la enfermería.

El cuarteto camino muy callado gran parte del recorrido, ambos inmensos en sus propios pensamientos. Remus no quería creer que aquello fuera verdad, aunque las pruebas dijeran lo contrario. Dumbledore habia echo mucho por él. Le había permitido ir a la escuela y aprender magia, cosa que tuviera que haber echo en casa por su condición.

-Tal vez Peter pueda hacerse una prueba de herencia - sugirio Remus.

-¿Y para que hariamos eso, Lunático?

-Yo tengo curiosidad por ver si es verdad.

-No puedo creer que no confies en Dumbledore, Lunático.

-No es eso Corna...

-No...vamos Canuto.

James tomo el hombro de Sirius y lo empujo para que caminara más rápido alejandose de ellos como si tuvieran algún tipo de enfermedad. A su lado Peter miraba con ojos horrorizados a sus amigos.

-Yo te creo - susurro bajito.

-¿En serio?

El pequeño muchacho asintió y Remus sonrio grandemente mientras se encaminaban al Gran Comedor. Ninguno de Los Merodeadores cayo en cuenta del hombrecillo que había saltado de pintura en pintura vigilando sus pasos y conversación

En el Gran Comedor Harry Peverell removía su comida distraidamente aún sintiendose un poco abatido por lo ocurrido durante la clase de Defensa. Hubiera preferido que fuera un Dementor, a esos se había enfrentado muchas mas veces.

Comía tan distraidamente que no cayo en cuenta de ninguna de las miradas que recibía del Gran Comedor, principalmente de un pelinegro en la mesa de Slytherin. Harry Peverell era un enigma para todos. Nadie conocía sus secretos ni a su familia y cada vez el chico se volvía más interesante entre la poblacion femenina y masculina.

James y Sirius entraron por primera vez al comedor con una seriedad anormal. Aun seguían pensando de lo ocurrido hace algunos minutos cuando vieron a Peverell sentando tranquilamente en la mesa de Hufflepuff. Era imposible que hubiera llegado primero, nadie se conocía el castillo mejor que ellos mismos por lo que no debía saber sobre los pasadizos y menos aun si llevaba solo tres días en Hogwarts.

-¿Estas bien Harry?

Pregunto Narcissa sentandose junto al chico y sacando a Harry de sus cavilaciones.

-He tenido días mejores - el ojiverde se encogio de hombros.

-Sabes que cualquier cosa puedes conversar conmigo, ¿cierto?

Narcissa se encontraba bastante preocupada por el chico. Sabía que algo le sucedía. Su instinto nunca le había fallado y no lo haria ahora.

-Lo se Cissy.

La chica le sonrio y se levanto de la mesa amarilla para encaminarse a donde Lucius. Aun se encontraba algo recia de dejar al ojiverde solo, aunque podía ver como dos chicos pasaban la mayoría del tiempo junto a él.

A los pocos minutos, el almuerzo había terminado y Lily arrastraba a Harry por todo los pasillos directo a las mazmorras. El chico solo podía maldecirse internamente al percatarse que ahora venía su clase menos deseada: Pociones.