Hola queridas, es un placer saludarles una vez más y publicar un capítulo más de esta historia, espero lo disfruten.
Gracias por tomarse el tiempo de dejar un review, por sus lindas palabras y por su apoyo, es siempre un placer leerlas.
En cuanto a quienes preguntan cuanto más tomará, pues, temo que no serán 11 caps como lo había pensado, pero también puedo decir que pronto las cosas comenzarán a desarrollarse de otra manera, insisto mi intención no es crear un fic super largo, sino añadir todo lo que creo me faltó decir en la primera entrega que hice de este fic, creado par aun duelo de escritoras, ya que, debido al límite de palabras (el cual en realidad tampoco logré cumplir) había que ser más concisa. Espero puedan tenerme un poco más de paciencia.
Gracias C, porque aún en medio de tus muy merecidas vacaciones te tomas el tiempo de leer y darme ideas, luv ya.
Deseo de todo corazón que este sea un año mejor que el anterior, que podamos encontrar paz interior y gratitud, aún en medio de circunstancias difíciles.
Un abrazo y bendiciones para todas.
KeyAg
Capítulo 9
Perfectos Desconocidos
Florida.
La hermosa mansión con vistas al mar reposaba aún tranquila, su ama y señora aún no comenzaba su día y por lo tanto el personal podía hablar en un tono un poco más arriba de un susurro, reír un poco, y respirar tranquilos.
Pero en cuanto Eloise, su mucama personal vio los periódicos del día adivinó que les esperaba una larga y tensa faena.
Acomodó con premura el servicio de té de fina porcelana, así como el acostumbrado desayuno, junto con los periódicos que Madame Elroy acostumbraba a revisar cada mañana.
Caminó titubeante, sin estar segura de que sería peor la reacción de Madame Elroy por llegar tarde con su té, o su reacción por la primera plana de los periódicos.
Eloise entró sin llamar, tal cual era su costumbre, la habitación aún se encontraba a oscuras, corrió las pesadas cortinas para permitir el paso de la luz, acomodo el servicio en la mesa de caoba, después ayudó a su señora a levantarse, todo esto en silencio, ya que a Madame Elroy no le gustaba hablar con nadie a primera hora de la mañana, si notó su prisa por irse, no le dijo nada cuando hizo una marcada reverencia y salió de la habitación dejándola sola.
Elroy Andrew bebió un sorbo del aromático brebaje y preparó un panecillo a su gusto antes de tomar la primera publicación, una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro al leer el titular.
"NOCHE TRIUNFANTE PARA LOS ANDREW"
Esperaba ver una foto de sus sobrinos, y aunque tenía mucho de no hablar con ellos, su viejo corazón seguía latiendo un poco más de prisa cada vez que veía un titular así acompañado de las fotos de sus guapos sobrinos, abrió la publicación, solo para encontrarse con un fantasma del pasado, uno que creía haber exorcizado de su familia tiempo atrás.
Ahí, en la primera plana, se encontraba una fotografía de su apuesto sobrino mayor bailando, con una dama, pero la dama no era la gentil y muy apropiada señorita Hubert, sino ella, la huérfana maldita que había creído alejar de su sobrino de una vez por todas estaba de vuelta.
La fotografía había sido tomada sin que ellos se dieran cuenta, ya que no era posada, pero parecían bailar con comodidad, mirándose a los ojos, de pronto Elroy entró en pánico, ¿acaso el titular hablaba de ellos como pareja? Rebuscó en el periódico, solo para dar con la noticia de que la descarada esa aún era una Andrew, y al parecer estaba de vuelta bajo la protección de su sobrino, porque se le veía en otra fotografía junto a él y Amber, acompañada de un hombre que seguro era su pareja, pero eso a Elroy no le daba tranquilidad, si su sobrino aún era capaz de convivir con ella después de todo lo que había hecho la pequeña mujerzuela, quería decir que aún no superaba sus sentimientos por ella, y si ese era el caso, era momento de tomar de nuevo el asunto en sus manos, y en esta ocasión debía ser más efectiva y definitiva que antes.
Chicago, Illinois.
Hospital Santa Juana.
Era evidente desde el principio que no era una de nosotras.
Claro, siempre se le dio un trato especial, y aun cuando era solo una estudiante, se pasaron por alto demasiadas cosas. ¿No es así, Jane? Tú la conoces desde antes, seguro tienes más información que nosotras.
Esto no puede salir de aquí, y si dicen que fui yo quien lo dijo, lo negaré. - les dijo la joven de cabello castaño al par de bellas jovencitas que alguna vez habían aspirado a atrapar al apuesto doctor Renauld.
Juramos no decir nada, ¿es cierto que es una Andrew?
Pues sí, pero sólo porque la adoptaron, ella en realidad es una huérfana sin nombre.
¿Por qué la echaron del hospital? ¿Es cierto que vivía con un hombre?
Sí, un pobre diablo que llegó como paciente, se rumoraba que era un espía, lo atendimos, pero al poco tiempo se le dio de alta, ya que no tenía familia, era solo un vagabundo, pero ella lo recogió y lo llevó a vivir con ella, vivieron juntos en pecado por un tiempo, y cuando se descubrió su falta de moral la echaron del hospital.
Su familia debió estar escandalizada… -
Pues, si mal no recuerdo pretendieron casarla, pero ella se negó, supongo que no le vio las ventajas, pero, en cuanto encontró a alguien conveniente lo atrapó.
¿A qué te refieres? -
¿Acaso creen que la fundación y todo lo que tiene es en verdad por su arduo trabajo?
¿No lo es?
Jajajajaja, por supuesto que no, ella no es señorita más que de nombre, primero vivió con el don nadie que al parecer resultó ser un hombre casado o algo así que la botó cuando se cansó de sus favores y nunca se supo más de él. Después de él y en el afán de cubrir su vergüenza, la familia organizó un matrimonio apresurado con un familiar lejano de los Andrew que si mal no recuerdo vive en la Florida pero ella no se casó con él, hubiera sido otro gran escándalo, pero lo callaron con la presentación oficial del patriarca, William Andrew y ella con toda esa experiencia en complacer a los hombres con sus "encantos" se fue de Chicago por un tiempo, mientras todos esos rumores se disipaban y los Andrew tapaban todo su pasado con dinero e influencias. Tan efectivo fue todo el poder de su familia, especialmente del patriarca, que la llenaron de decencia haciéndola parecer la abnegada viuda de un médico moribundo que la hizo su esposa en su casi lecho de muerte y que seguramente debido a toda su experiencia en el arte de complacer a los hombres la hizo heredera universal de su dinero y la fundación de caridad que ella dice financiar.
¿Su esposa?
Así es, la supuesta "señorita White" es en realidad una zorra a quien le han enmascarado sus indiscreciones y vida disipada con el manto de la viudez de un acomodado doctor, a quien supuestamente fue a cuidar en sus últimos días de vida y quien le hizo honor a su amplia experiencia en la cama obtenida con otros hombres. Sí hasta se rumorea que se metió en las sabanas del heredero universal de los Andrew el afamado patriarca, quien le buscó el marido tapadera y la sacó de Chicago el tiempo necesario para que la sociedad olvidara que bien que convivían juntos y no precisamente como familia. -
Maurice no pudo seguir escuchando, por supuesto que la noticia en el periódico no le había hecho gracia alguna, pero esto último parecía ser el colmo, ¿Quién era en realidad, Candice White Andrew? Y claro en ese momento todo parecía encajar como fichas de un rompecabezas.
Candy POV
Miro la foto en el periódico, y no puedo creer que en tan solo en los pocos minutos que dura un baile, todo mi esfuerzo se haya ido a la basura, una vez más, los Andrew lo han arruinado todo, tal vez no era su intención, pero sin duda tienen talento para atraer este tipo de notas.
Estoy ofuscada, pero mi mente se niega a quedarse ahí, mi mirada vaga a la fotografía y no puedo evitar pensar lo bien que nos vemos juntos, a pesar de que nuestro baile, no fue precisamente un momento agradable, la fotografía no revela nada de esa tensión, al contrario, parecemos cómodos el uno con el otro, viéndonos a los ojos, incluso parece haber el dejo de una sonrisa en nuestros labios, quizá en otra vida, nuestra foto en los periódicos hablaría de algo más, pero hoy lo único que hace el artículo es exponer lo que tanto me esforcé por ocultar, soy una Andrew, y esa quizá será mi perdición.
De pronto otra serie de preocupaciones me atacan, Maurice… el día de ayer no me preguntó nada, ni hizo comentarios sobre el obvio hecho de que conozco a Albert, sin embargo, ahora mismo, ya debe estar enterado de que no soy solo Candice White, una parte de mi agradece no tener que ir al hospital, que seguramente está inundado de rumores, pero debo ir a la oficina, y hacer frente a todo lo que habrá de venir, seguramente habrá más clientes, no puedo negar que el nombre de los Andrew abrirá puertas, solo espero que se detengan ahí y no piensen publicar el resto de la historia.
Dejo de lado el periódico, es momento de arreglarme para ir a la oficina, escojo meticulosamente mi atuendo, no sé qué esperar de mi día. Justo cuando doy los últimos toques a mi arreglo personal, escucho el timbre, no sé quién puede ser, Maurice debe estar en el trabajo, no recuerdo haber acordado nada con Steve, me dirijo a la puerta curiosa y definitivamente en ningún escenario me imaginé que encontraría a Archie en mi puerta a primera hora de la mañana, impecablemente vestido.
Archie. -
Hola bonita, ¿me dejas invitarte a desayunar? - pregunta mientras entra al departamento con un par de bolsas en mano.
¿Aquí? – pregunto definitivamente desorientada.
Juro que preferirás desayunar aquí a enfrentar el pandemónium que hay ahí abajo, debemos darle tiempo a nuestros hombres para que se hagan cargo de los reporteros y puedas continuar con tu día con tranquilidad. -
¿De qué hablas? -
Archie hace un ademán tranquilizador mientras pone sobre la mesa lo que trajo consigo, y me indica la silla de mi propio comedor para que tome asiento.
Puedo ver que has leído uno de los periódicos, me temo que no es el único, tú y mi tío engalanan la portada de cada publicación de Chicago y seguramente las de algunos otros diarios nacionales, sin embargo, para saber a ciencia cierta eso deberemos esperar unos días. - me dice con tranquilidad mientras pone en mi plato un éclair de chocolate.
Archiebald Cornwell explícate. -
No hay nada que explicar, bailaste con el soltero más codiciado del país, y en honor a la verdad se ven bastante bien, juro que nosotros no tuvimos nada que ver, pero conocemos cómo funciona la prensa, especialmente estos reporteros, sé que lo que diré a continuación no te va a gustar, pero es necesario por ahora, tienes varias opciones y no objetare a ninguna de tus decisiones, pero es importante que sepas que al menos por un tiempo no será posible que sigas con tu vida como hasta ahora.
¿Qué sigue? ¿Me dirás que debo mudarme a la mansión Andrew? - le digo enojada.
No Gatita, jamás sugeriría eso, de sobra sé qué no soportas la compañía de ninguno de nosotros y que odiarías cada minuto que tengas que volver a compartir con nosotros en el mismo espacio, solo te pido que por el día de hoy dejes que yo te lleve al trabajo, que aceptes que habrá un par de hombres cuidándote a partir de ahora, mañana, puede venir un chofer, con un auto sin marcas de los Andrew, o puedo llevarte hoy a que escojas un auto, y enseñarte cómo manejarlo, o bien refrescar las lecciones de manejo de Stear.
Puedo manejar un auto, Robert encargó a su chófer que me enseñará, solo no quiero uno que venga de los Andrew.
Entiendo, llama a tu abogado, dile que necesitas un auto y protección, Candy, juro que haremos lo necesario para que esto desaparezca, pero por ahora necesito que me escuches.
Una vez más han arruinado todo, y es que lo único para lo que ha servido su apellido es para destruirme la vida cada vez que intento reconstruirla - le reclamo, aunque sé en el momento en el que salen de mi boca las palabras que estoy siendo injusta y que están definitivamente cargadas de veneno, él respira profundo y me mira con un dejo de tristeza y dolor.
Tú misma sabes que estás siendo injusta, no hemos tenido nada que ver con lo que sucedió ayer, no teníamos ni idea que formabas parte del comité de caridad del hospital o que estabas invitada a sentarte en la mesa principal. Lo único que intento el día de hoy es ayudarte a manejar las cosas, por más que lo odies, necesitas ayuda, o desaparecer por unos días, puedo llevarte al Hogar, para que pases una temporada con tus madres hasta que las cosas se calmen, a decir verdad eso sería lo más sencillo. ¿Hay cosas urgentes que atender? - me dice mirándome de esa antigua manera que derriba un poco la muralla que he construido a mi alrededor para protegerme de ellos.
¿Desaparecer? ¿es que acaso crees que yo puedo darme el lujo de abandonarlo todo y desaparecer como si no tuviera responsabilidades, mi propio negocio y una vida? ¿Cómo puedes estar seguro de que toda esta locura desaparecerá?, todo esto se hubiera podido evitar si me hubieran concedido mi libertad y si yo no fuera una Andrew, ¿Por qué insistir en hacer de mi vida más difícil y que yo sea siempre miserable?
Tenemos nuestros métodos Candy, no tengo que explicarte que, con una sola llamada y las palabras adecuadas dichas a los dueños de las publicaciones, todo esto cesará, pero, por prudencia si te pido que te vayas unos días o que nos permitas poner un par de nuestros hombres a cuidarte.
¿Te envió él? - le pregunto sin emoción alguna, aunque en lo profundo de mi ser anhelo que su respuesta sea sí.
No, William partió de viaje esta mañana temprano, pero, sé perfectamente que lo que te estoy diciendo es lo que corresponde que hagamos en un caso como estos. Y por supuesto toda la maquinaria e influencias de los Andrew ya comenzó a moverse para asegurarnos de que podrás volver a tu antigua vida.- me dice encogiéndose de hombros como si lidiar conmigo fuera solo el mero trámite correspondiente por pertenecer a la familia.
Mi antigua vida...Ja, ya nada volverá a ser igual, justo lo que me he esforzado por ocultar es lo que ha venido a destruir mis sueños, si en vez de jugar a ser Dios, William me hubiera dado mi libertad años atrás, nada de esto estaría sucediendo.
Es demasiado simplista de tu parte afirmar eso sin conocer todos los factores o sin mediar las circunstancias, pero no pretendo discutir contigo, cuando estás completamente sesgada y no admites otros puntos de vista, dime qué es lo que quieres hacer.
No voy a huir, pero tampoco saldré de casa hoy, espero que mientras tanto hagas lo necesario para que esto desaparezca, tienes un par de días.
Eso ya se está haciendo, mi papel el día de hoy es ser tu sombra y no hay nada que puedas hacer para evitarlo.
Archiebald esto es intrusivo.
Puedes llamarlo como quieras. Siempre he sabido que eres una testaruda y muchas veces debimos detenerte, pero estábamos tan prendados de ti y solo queríamos que fueras tu misma, por eso nunca lo hicimos, y ese fue nuestro más grande error.
¿Por qué hablas en plural? ¿Y según tú cuando debieron detenerme?
Quizá debimos comenzar por impedir que partieras tras el bastardo ese, si te hubieras quedado en Londres, quizá…
¿Sería una señorita de sociedad?
Nunca pretendimos que lo fueras, solo que tuvieras los medios para hacer una vida, que fueras feliz y que sintieras algo diferente al odio por nosotros que solo quisimos ser tu familia y terminamos siendo tus peores enemigos. No lo sé Candy… no vine a pelear, no quiero hacerlo, así como tampoco deseo destruir lo poco que queda entre nosotros…- nuestra conversación es interrumpida por fuertes golpes en la puerta y la voz de Maurice que me llama con premura.
Sin pensarlo camino a abrir, y él entra como un torbellino, me toma entre brazos mientras pregunta si estoy bien, pero no espera por mi respuesta, sino desvía su mirada a la mesa puesta para el desayuno y al muy elegante Archiebald que pretende entretenerse con el periódico que se encuentra sobre la mesa.
¿Quieres explicarme qué significa esto? ¿Qué hace un hombre en tu casa a esta hora? ¿Acaso ha pasado la noche acá?- pregunta con voz controlada, pero evidentemente molesta. Antes de que yo pueda explicar, o reclamarle por su acusación, la refinada figura masculina se pone de pie y se acerca.
Archibald Cornwell, un gusto conocerlo doctor Renauld. - le dice con una nota de acero en la voz mientras lo mira fijamente y le extiende la mano. Maurice no lo sabe pero puedo ver que Archie está furioso por la forma en la que me está tratando y lo que ha insinuado, así como también soy plenamente consciente de que se contiene por mí. Maurice afloja su agarre en mis brazos.
Me lo dice como si su nombre debiera explicarlo todo. - le responde aún molesto.
Normalmente no se requiere más, pero gracias por atacar un poco mi vanidad. Soy Archibald Cornwell Andrew, primo de Candice. - dice con ese tono semi altanero usual con él cuando representa su papel como segundo al mando de los Andrew.
Ya veo. - responde Maurice secamente y comienzo a darme cuenta de que tengo frente a mí una batalla de egos masculinos para la cual no estoy de humor. - Candy necesitamos hablar.- me dice sin quitar su mirada de mi primo político.
Iré a ver el status de las cosas con mis hombres, regreso en un rato, piensa lo que te dije acerca de ir al Hogar. - Me dice Archie saliendo sin dirigir siquiera una palabra a Maurice.
La puerta se cierra tras de Archie y Maurice me mira en silencio.
¿Cuándo planeabas decirle a tu novio que eras una señorita de sociedad y no una sencilla enfermera?- por alguna razón señorita de sociedad me parece más insultante que si me hubiese llamado mujerzuela. – Resulta que tengo que entrarme por el periódico y los chismes del hospital que eres nada menos que la soltera más codiciada de Norteamérica, heredera de una millonaria fortuna. Me hiciste creer que eras una huérfana sin familia, pensé que me tenías confianza, pero…-
¿Pero? – mi tono es desafiante.
No has sido honesta conmigo. – musita mientras toma mi mano con calidez, parece perdido y eso diluye un poco mi enojo.
Maurice, tengo mis razones… Los Andrew y yo no tenemos la mejor historia, es pasado y no hablo de ello porque yo…- ¿qué puedo explicar? ¿No hablo de ellos porque yo estoy perdidamente enamorada de William Andrew y no soporto verlo?
¿Candy me amas?- su pregunta me toma un poco por sorpresa, esperaba una discusión, algún reclamo más, que me exigiera la verdad pero en vez de ello me pregunta que es lo que siento por él, ¿Es que acaso no está seguro de lo que tenemos? Su pregunta cambia el rumbo de mis pensamientos. Lo miro fijamente, mientras él tomo mi rostro entre sus manos.
Maurice, créeme cuando te digo que quiero hacer una vida contigo, no estaría a tu lado de no ser así. Siempre he sido honesta con mis sentimientos ¿no estás seguro de lo que tenemos?-
Soy consciente de lo que tenemos, aunque aún me debes explicar muchas cosas, sobre todo porque decidiste omitir toda esta información, llevamos poco más de un año juntos y me duele que no me hayas tenido la confianza de decirme todo esto y que otros te conozcan más que yo, necesito conocer tus razones y quiero toda la verdad, solo no quiero ser interrumpido por tu primo o por William Andrew, siempre creí que eras huérfana Candy, no puedo creer que no me contaras que ellos son tu familia.
Nunca lo fueron, a decir verdad, fui adoptada por los Andrew, quienes me tomaron bajo su tutoría, pero jamás he dependido de ellos y hace muchos años que estoy luchando para dejar de ser una Andrew. Siendo completamente honesta esa familia jamás me ha visto como su igual, podría decirte que soy su peor error y pese a ello el patriarca es un testarudo que no entiende razones.
¿El patriarca? ¿Qué tipo de relación te une a William Andrew?
A él, ninguna, lo conociste anoche y viste como es nuestro trato, quiero que sepas que por muchos años ni siquiera yo le conocía, él fue quien firmó mis papeles de adopción y solo después de mucho tiempo descubrí su identidad, antes solo lo conocía como el tío abuelo William. Le he pedido a través de mi abogado anular la adopción y hasta la fecha se ha negado a anularla y a mantenerme al margen de esa familia.
¿Quieres que me haga cargo de Archiebald?- me pregunta con seriedad que me hace estallar en risas.
Jajajajajaja, no, eso no es necesario está aquí para hacer control de daños y evitar que algo suceda. Y aunque odie admitirlo lo necesito en estos momentos, ni tú ni yo sabremos como hacer desaparecer todo esto.
¿A qué se refiere con volver al hogar? ¿Debes vivir en una de las mansiones de ahora en adelante?- me pregunta dudoso.
No, jamás, se refiere al Hogar de Pony, me sugirió que me fuera por unos días con mis madres en lo que se hacen cargo de la prensa.-. Espero que no me pregunte porque deben hacerse cargo de la prensa, no tengo como explicar todo lo que puede salir a la luz. La realidad es que mi reputación quedaría hecha trizas de ser así, y con ella mi negocio.
¿Quieres irte? – de pronto me doy cuenta de que no quiero quedarme.
Tal vez tiene razón y sería lo mejor. – le replico algo dudosa, aunque en realidad mi decisión está tomada.
Haz tus maletas, yo te llevaré.- me dice con decisión aunque sé que no ha medido el alcance de su ofrecimiento, ni tiene idea alguna de como lidiar si quiera con uno de los reporteros que parecen acampar a mi puerta.
No Maurice, no es necesario, Archiebald no quitará el dedo del renglón, y tú tienes obligaciones en el hospital. Vete con tranquilidad, en todo caso, puedes ir por mí el fin de semana, no me iré por más tiempo, solo unos días.- le ofrezco por sentido común y porque no quiero pasar el viaje al hogar en un vagón de tren sola con él en estos momentos.
Me mira de una manera que no había visto antes en él, como si dudara de mí, pero no dice nada, solo me abraza y me besa con suavidad
Iré por ti cuando quieras, solo envía un telegrama.-
Gracias, ve con tus pacientes, no hay de qué preocuparse.- le digo con una sonrisa, aunque me preguntó si todo podrá volver a ser igual entre nosotros.
La puerta se abre Archibald ha entrado sin llamar, lo ignora a él y me pregunta directamente.
¿Qué has decidido? -
Iré al Hogar. – respondo encogiéndome de hombros y él me premia con una sonrisa genuina.
Eres una gatita inteligente, vamos, prepara tu maleta, debemos darnos prisa o deberemos pernoctar en Lakewood.- me dice mientras aprieta mi mano ante la vigilante mirada de Maurice.
NO, a ese lugar no quiero volver jamás, directamente al hogar o me voy sola.- le digo con firmeza, no he estado ahí por mucho tiempo y no quiero abrir esa caja de Pandora.
Salgo hacia mi habitación a hacer las maletas regreso en 10 minutos y los dos siguen ahí, Archie toma su café con calma mientras come un éclair y Maurice mira por la ventana.
Ambos voltean a verme, pero solo Maurice se sorprende ante mi atuendo.
Supongo que así lograste viajar de polizón.- me dice Archie con ironía al ver mis ropas, parezco un muchacho y en mi mano llevo la gorra que esconderá mis rizos.
Supuse que sería lo mejor para salir de la ciudad.-
Jajajaja, nos han despejado el camino, pero tú precaución no está demás, abre la puerta y un joven entra para llevar mis cosas. Mientras él recoge los pastelillos de la mesa y enjuaga la taza de café.
Me acerco hasta donde está Maurice mirando hacia afuera de la ventana, él me mira, hay duda en sus ojos, sé que tiene muchas preguntas, pero no hay tiempo para responderlas y hay otras para las que no tengo explicación sensata, me pregunto si acaso esto que hemos construido resistirá la tormenta que se avecina, la llegada de los Andrew a mi vida jamás ha sido para nada bueno, siempre después de volver a entrar en contacto con ellos mi vida gira como carrusel y jamás he vuelto a ser la misma, otra vez deberé recomponerme a partir de los escombros que me queden.
Vete tranquila, mi amor, yo iré por ti el fin de semana.- me dice antes de besarme con vehemencia, sin importar que Archie esté presente o quizás porque está presente, no lo sé en realidad.
El camino hasta el hogar es largo, compartimos un vagón privado, Archie trabaja incansable mientras yo dormito un rato, la verdad es que después de mi encuentro el día de ayer con Albert, dormir fue inútil, pero mi sueño no es reparador, él aparece en mis sueños, y es quien me hace compañía en vez de Archie, no me doy cuenta de que sueño hasta que una sacudida amable de Archie me despierta. Me mira a los ojos, yo le sostengo la mirada, y él solo niega con la cabeza antes de decirme.
Eres una necia.- no añade nada más y regresa a sus papeles, yo me dedico a contemplar el paisaje cambiante ante la inexorable marcha del tren.
Albert POV
Ni siquiera ha amanecido aún, mi equipaje está listo, y seguro todo está preparado en la estación.
Ha sido una noche de insomnio en la que su aroma me ha acosado, así que ansío ponerme en marcha, pero justo cuando estoy por entrar al cuarto de baño a ducharme una llamada insistente a la puerta me sorprende.
Tomo mi bata para cubrir mi desnudez y me dirijo a la puerta, al abrir me topo con un inmaculado George, a veces me pregunto si es que duerme alguna vez.
¿Qué sucede? - pregunto haciéndome a un lado para permitirle entrar.
¿Qué tal estuvo tu noche con la señorita Candy? - me pregunta a rajatabla.
¿Cómo…?
Deposita sobre una mesa los ejemplares de los diarios del día, estoy seguro de que acaban de salir de las imprentas y apenas van en camino a sus diferentes puntos de venta. Pero George ya los tiene todos en sus manos.
Tomo el primero, observo la primera plana, es una buena foto, los dos bailando juntos, mi mirada en la de ella, casi un espejismo de lo que pudo ser, pero jamás será.
Solo fue un baile, no más, y no creas que estaba precisamente feliz de verme.
Lo supuse, pero ese no es el problema, todas las notas la nombran no solo una Andrew, sino tu heredera para ser específicos, sé que no fuimos nosotros, sino algún reportero astuto con buena memoria.
¿Qué más dicen?
Nada más por ahora, seguro están pensando en explotar la historia, y tú y yo sabemos perfectamente que hay mucho que pueden sacar a la luz en cuanto a su pasado.
Ella jamás hizo algo indebido.
Eso lo sabemos nosotros, pero, ¿Cómo crees que se verá que haya escapado el San Pablo para ir tras Terry? ¿Qué haya vivido con un hombre mientras él decía tener amnesia? Y ni siquiera pensemos en las consecuencias de que salga a la luz que ese hombre eras tú, a eso súmale todo lo demás, que fue a visitar a Terry a New York sin chaperona, que en realidad no es la señorita Andrew, sino se la viuda del doctor Carlisle. Y eso es solo algunas de las cosas que se me ocurren al momento.
La harán trizas, no solo a ella, sino a su negocio.
Así es, que sea una Andrew le ayudará, pero todo lo demás…
Haremos lo que sea necesario para parar esto. Definitivamente no me iré hoy, además hay que ir con ella, es necesario quizá sacarla de la ciudad por un tiempo, en lo que los reporteros más atrevidos son debidamente compensados o advertidos, lo que sea más fácil, tendré que hablar con los dueños de los periódicos.
¿Qué tal si no están dispuestos a ceder?
Compraré cada maldito periódico del país si es necesario, no permitiré que esos buitres destruyan lo que tanto trabajo le ha costado construir, y hoy más que nunca queda claro que no podemos ceder a su petición de dejar de ser una Andrew.
En eso estamos de acuerdo, ella no puede perder el respaldo que ser una Andrew le dará, aunque no quiera verlo, pero ¿irás personalmente con una explicación a la situación y a escoltarla al hogar? - me pregunta con aparente inocencia.
Lo miro a los ojos, ambos sabemos que nada me gustaría más, sin embargo, después de ayer, sé perfectamente que ella solo lo verá como una imposición si viene de mí o de George.
Despierta a Archie, dile que lo veré en la biblioteca en quince minutos.- le digo sabiendo que mi querido sobrino no apreciará que lo despertemos a esta hora de la madrugada, pero que una vez entienda que se trata de Candy dejará de gruñir, él es el único del que aceptará sugerencias.
Bien, te dejo para que te vistas. ¿Qué hay de la señorita Amber?
¿Dijeron algo de ella?
No.
Entonces, ¿Cuál es la pregunta?
¿Cómo crees que tomará la noticia de que la señorita Candy es una Andrew?
No lo sé George y por supuesto que me tomaré el tiempo para hablar con ella, pero lo primero es proteger a Candy de las aves de rapiña.
George asiente y se retira, veo el reloj, apenas son las 4 de la mañana, en realidad no puedo despertar a ninguno de los dueños de los periódicos aún, pero habrá que planear una estrategia a seguir. Me doy una ducha y bajo a la biblioteca, donde George ya tiene café y panecillos preparados, por supuesto que Archie no ha bajado aún. Me sirvo una taza de café y planeo con George las estrategias a seguir. Archie se reúne con nosotros cerca de las cinco de la mañana.
Cualquiera sea la emergencia considero podría esperar hasta las 8 de la mañana. - nos dice con reproche mientras se sirve una taza de café y toma asiento en la mesa, da una hojeada a los papeles y suspira. -¿qué quieres que haga? -
Me pregunta directo esperando instrucciones, no indaga sobre el baile ni sobre nada más, sabe perfectamente que él es el único que puede ir a verla y a quien quizá le hará caso, así que procede a escuchar con atención, asentir y tomar nota cuando es necesario, cuando todo ha terminado se retira dando una palmada en mi hombro.
¿Qué sigue, William? - me pregunta George con serenidad.
Hacer lo que nos corresponde, querido amigo, seguro hablaré con Amber más tarde y en cuanto esto esté bajo control emprenderé el viaje que estamos posponiendo.
¿No la buscarás? -
Ella me desprecia, aunque es feliz, George, así que me corresponde velar porque lo siga siendo, sabes que es lo único que siempre he querido, por eso renuncié para siempre a ella.
No insiste y nos ponemos a trabajar, cuando la presencia de la señorita Hubert es anunciada pasan ya de las 12 del día, Archie ya debe estar medio camino rumbo al Hogar de Pony, y George y yo casi logramos tomar el control de las cosas.
Ve, atiéndela, llévala a comer, no sé, lo que sea que hagas con ella, yo me hago cargo del resto. - me dice como un padre exhorta a un chiquillo a distraerse un poco.
Gracias, creo que para lo que tenemos que hablar será mejor que lo hagamos aquí dentro, ¿quieres acompañarnos? -
No, tienes que hablar a solas con ella. -
Bien, en ese caso te enviaré una bandeja. -
Salgo a encontrarme con Amber en el jardín, se ve preciosa, lleva un vestido rosa pastel que la hace ver tierna, incluso vulnerable, observa con detenimiento los jardines, como si quisiera grabar la imagen en ella, en cuanto me ve, sonríe, su rostro se ilumina y con genuino afecto se acerca para ofrecerme sus labios para que los roce con suavidad.
¿A qué debo el honor querida mía? -
Has mandado decir que te quedarías un día más y pensé que quizá quieras pasar algo de ese tiempo conmigo y no enterrado en una montaña de papeles.- me dice encogiéndose de hombros.
Y supongo que los titulares de los diarios también te han traído hasta aquí. - le digo enfrentado de una vez la situación, aunque quizá un poco seco.
William, no vengo a pedirte explicaciones, aunque ciertamente me gustaría conocer la historia, ¿por qué nunca me dijiste que la conocías? ¿Tú y ella...cuál es el parentesco que tienen? -
No te lo dije, porque no tenía caso, ella no quiere ser parte de los Andrew, y no puede verme ni en pintura en realidad, en cuanto a tu segunda pregunta, la respuesta es hija adoptiva de la familia, yo mismo firmé los papeles.
¿Por qué no usa nunca el apellido de la familia y no vive en la mansión con ustedes?
Si bien es una Andrew de nombre, ella jamás se sintió parte de nosotros, para ella eso no fue una posibilidad, tu misma la escuchaste, le gusta ser independiente, y no es precisamente afecta a nosotros, tal vez solo a Archie y al difunto Stear, no la culpo, ha sufrido mucho a nuestro lado, y algunos miembros de la familia la dañaron de manera irremediable y deliberada.
¿Cuál es su lugar en la familia? -
Tal como están las cosas ahora mismo es una de mis principales herederas, si yo llegara a faltar mis bienes se repartirían entre ella y Archie únicamente; cosa que cambiará poco incluso si yo formo una familia.
No es común. - me dice con franqueza viéndome a los ojos.
¿Qué es lo que no es común?
Su posición en la familia, un miembro adoptado jamás está a la altura de los demás, debió ser muy especial para ti para darle ese lugar, pero en cierta forma lo entiendo, ella es fascinante, ¿Cómo la conociste?
Era solo una niña. – le digo evasivamente.
Tú no eras mucho mayor. -
No, no lo era, pero mi vida pocas veces fue lo que debió ser para mi edad.
Lo sé, ¿la adoptaste entonces?
No, jamás me lo hubieran permitido a esa edad, lo hice cuando mis decisiones eran ya inapelables, ella tenía unos 12 años y yo me cansé de ver las injusticias cometidas en su contra, decidí que nadie más podría dañarla.-
¿Lo lograste? -
Es evidente que no, y la familia que le ofrecí y yo mismo terminamos por lastimarla más que nadie, no puedo explicarte más a detalle cómo pasó y qué sucedió ya que tengo poco tiempo, pero si tú puedes aceptar por ahora estas respuestas y todo está bien entre nosotros, quizá en otro momento, podré contarte más.- Le digo un poco serio y quizá más seco de lo que se merece, pero ella me mira directamente y me sonríe.
Está bien, escucharé cuando estés listo, ¿puedo aspirar a que comamos juntos?- me pregunta sin quitar su mirada de la mía.
Por supuesto, vamos. - le digo ofreciéndole mi brazo para escoltarla hacia el comedor, mientras ella platica con habilidad para cambiar de tema y lograr que pasemos un rato agradable.
Un par de horas después regreso a la biblioteca dónde George aún trabaja, al menos ha comido algo de lo que envié, levanta la mirada y me extiende una lista de negociaciones,
Al parecer seremos dueños de un par de periodicuchos de quinta y pagaremos bonos considerables a otros tantos, sin embargo, todo parece estar bajo control.
Gracias, crees que esto haga cesar la tormenta.
No podemos creer que se callarán por siempre, ambos sabemos que eso es poco probable, pero por el futuro previsible lo harán, en su momento habrá que pagar de nuevo.
Lo que sea por su tranquilidad, eso lo sabes, y si yo no estoy en la ciudad asegúrate de que alguien se hará cargo.
Muy bien, así será. ¿Cómo te fue con la señorita Amber?
Cada día me convenzo más de que ella pudiera ser la indicada.
¿Pudiera?
Es una buena mujer, es hermosa, educada, comprensiva, inteligente, caritativa. No creo que debo seguir con su lista de virtudes ¿o sí?
Nunca he dudado de las virtudes de la señorita Amber.
¿Entonces? No pusiste pero alguno a ninguna de las otras mujeres.
Nunca consideraste seriamente a nadie como para hacerla tu esposa.- me dice encogiéndose de hombros.
¿Te parece una mala decisión?
Solo tengo una pregunta para ti. ¿La amas? – me dice retándome con la mirada a confesar lo que ambos sabemos de sobra.
George, es inútil seguir rindiendo culto en el altar de la mujer para la cual no existo, es tiempo de mirar hacia el futuro, me iré de viaje, son seis meses fuera, lo pensaré con calma, pero mi intención en este momento es proponerle matrimonio a Amber cuando regrese, y si ella me acepta, entonces enterraré para siempre el recuerdo de Candy, y dedicaré mi vida a hacer feliz a la mujer que me ama.
George solo asiente, no volvemos a tocar el tema el resto de la tarde, al finalizar el día llega un telegrama de Archie confirmando que ella está instalada en el Hogar, mi intervención en su vida ha llegado a su fin, mañana partiré de viaje tal como lo había planeado y cuando regrese caminaré en pos del futuro.
Candy POV
Una vez más los familiares parajes pasan ante mis ojos, el tiempo con mis madres fue reparador, como siempre volver a mi amado Hogar de Pony es un bálsamo para mi alma, todas las mañanas y todas las tardes caminé hasta mi colina, trepé el padre árbol, y en mi mente había un solo pensamiento, "el príncipe". Si algo lamento es nunca haberle preguntado a Albert si era él, aunque una parte de mi ser me grita que nuestras vidas han estado unidas mucho antes de que yo lo supiera, ya no tienen caso los hubiera, ahora es solo un maravilloso recuerdo de lo que la imaginación de una chiquilla fantasiosa puede crear.
Maurice toma mi mano, ha insistido en que viajemos en primera clase, y no puedo dejar de preguntarme qué que tanto cambiarán nuestras vidas ahora que parte de mi secreto ha salido a la luz, pero aún no me ha preguntado nada.
¿Es el mismo tren en el que viajaste con Archibald?- me pregunta de repente.
Supongo que sí. - le digo encogiéndome de hombros.
Supongo que aún la primera clase no es a lo que el señorito Cornwell está acostumbrado. - me dice ya que en realidad es un tren modesto, aunque yo he viajado en circunstancias mucho peores, respondo sin pensar.
Los Andrew tienen sus propios vagones. - él me mira de manera diferente, toma mi mano y la besa.
¿Sabes que jamás podré darte esa vida? - me pregunta con franqueza.
Nunca he soñado con esa vida, Maurice, tendremos y seremos lo que queramos ser.- le digo con toda honestidad, aunque me incomoda que piense en esos términos.
Candy…-
Dime ¿Qué te parecieron las mejoras al hogar? - le pregunto cambiando abruptamente de tema. Él aprieta mi mano y accede respondiendo mi pregunta, el resto del viaje lo hacemos conversando amenamente, hacia el final me mira nuevamente con seriedad.
Debemos hablar. - me dice significativamente.
No estoy lista para hacerlo. Maurice, sé que seguramente has escuchado cosas, leído otras tantas y te preguntas muchas más, pero te pido que confíes en mí, en nosotros, en lo nuestro, no dejemos que las sombras de mi pasado cambien lo que hasta hoy hemos construido. -
Me preocupa cuando ese pasado se vuelve tan tangible.-
Esta intervención de Archie fue extraordinaria, lo cierto es que no nos vemos más de unas cuantas veces al año, y es solo para recordar.
¿Recordar?
Crecimos juntos, Archie, su primo Anthony, su hermano Stear y yo. Éramos cómplices, mejores amigos, una familia… pero luego Anthony murió en un accidente de caza, Stear...su avión fue derribado por un bombardero alemán durante la guerra, ahora, solo quedamos Archie y yo. - No puedo evitar que este pequeño recuento quiebre mi voz, Maurice me abraza.
Lo siento, siento hacerte recordar una parte de tu vida que hace mucho decidiste olvidar. -
¿Crees que podemos continuar nuestras vidas como antes?
Podemos intentar mejorar. - me dice besando mi frente.
¿Mejorar?
Creo que es tiempo de que pensemos en formar una familia, no hoy ni mañana, pero quizá en un año, casarnos…-
Me alejo un poco y lo miro a los ojos, nunca hemos hablado de esto.
¿Lo dices en serio?
Por supuesto que lo digo en serio, no tengo un anillo, ni estamos en un lugar romántico, pero, ¿quieres casarte conmigo? -
Su propuesta me toma por sorpresa, aunque atino a sonreír y besar sus labios aprovechando que el vagón nos da algo de privacidad.
Si, llegado el momento quiero casarme contigo, mi querido Maurice. - lo digo con honestidad mientras pienso que en verdad Maurice sería un buen esposo, un gran padre y que llegaría a ser feliz a su lado, compartiendo la vida relativamente modesta fruto de nuestro trabajo y esfuerzo que siempre añoré tener al lado de Albert cuando era un simple hombre sin memoria.
No aspiro a conocer nuevamente la felicidad completa que vivir junto a quien verdaderamente se ama con el alma trae, eso hace parte del pasado, es solo el recuerdo efímero de hace toda una vida al lado de Albert en el Magnolia y todo lo que representó para mí, pese a que mi amor jamás fue correspondido, pero hoy más que nunca me queda perfectamente claro que eso no fue sino una quimera, un imposible, un fugaz instante que siempre estuvo destinado a fugarse entre mis manos como el agua de la cascada dónde lo conocí. Es cierto, amo a Albert con todo lo que soy, pero es una fantasía a la que hace años no aspiro, un recordatorio de que las mujeres como yo, jamás pueden tener a hombres como él, que en cosas del amor siempre estuve condenada a los imposibles y que esa sencilla vida que vivimos juntos hace años, tiene que alcanzarme para tolerar su permanente ausencia.
Albert POV
Pennsylvania.
Cierro los ojos intentando conciliar el sueño en la enorme, lujosa y cómoda cama de mi hotel, hace dos semanas que partí de Chicago, hoy llegó el último reporte de la situación con los medios, hemos logrado apagar las llamas, y según los informes ella va de regreso a Chicago acompañada de Maurice Renauld justo en estos momentos, según me avisaron en un telegrama, ella no puede saberlo, pero he puesto gente de seguridad a su alrededor, al menos por un tiempo, pero no creo poder resistir saber de ella con mayor frecuencia, y menos después de que prácticamente he empeñado mi palabra con Amber, ella fue a despedirme a la estación, y fui claro acerca de mis intenciones con ella para el futuro.
Dos semanas antes.
Te voy a extrañar querido.- Me dice a solas dentro del vagón del tren, su chaperona espera justo afuera de la puerta, pero nos ha concedido unos momentos a solas.
Yo a ti. - le digo depositando un beso en su mano.
¿No regresarás antes de seis meses? -
Lo dudo querida, hay mucho trabajo por hacer, pero intentaré estar en contacto, y por supuesto que me encantará leer tus cartas y escuchar tu voz cada vez que sea posible. -
Quiero preguntarte algo. -
Dime. -
¿Te molestaría si sigo trabajando con Candice en los comités de caridad?
No, por supuesto que no, pero no te decepciones si ella decide no hacerlo.- le advierto.
Ella es importante para ti y para Archie, me gustaría poder conocerla más, quizá…- no completa su pensamiento pero se ruboriza.
¿Quizá logres hacerla entrar en razón? ¿ o quizá cuando te conviertas en la señora Andrew lograrás que se reintegre a la familia? - le pregunto con una sonrisa traviesa ante su transparencia.
No quise… decir… -
No tienes que justificarte, de hecho, quiero preguntarte si llegado el momento considerarías formar una familia a mi lado.- Ella se ruboriza y baja la mirada, sé que no son afectaciones fingidas. -No es la propuesta formal y prometo que en su momento seré completamente romántico, solo quiero saber si pensamos igual acerca del futuro.- le explico con practicidad.
Nada me haría más feliz. - me dice y yo robo un ligero roce de sus labios justo antes de que su chaperona llame a la puerta y tengamos que despedirnos.
Cierro los ojos, y mi alrededor se transforma, sueño que estoy en el lugar que más añoro en la vida, el departamento del Magnolia, nuestro modesto hogar, en el único lugar donde verdaderamente fui feliz, son las cinco de la tarde y ella no tarda en llegar, escucho sus pasos en la escalera, su voz cantarina tarareando una canción, una vez más puedo sentir su aroma, y anhelo tomarla entre mis brazos en cuanto traspase el umbral de la puerta, tal cual soñé hacerlo cada día que vivimos juntos, pero entonces no me atreví, por miedo a mí mismo, a no saber siquiera quién era, ni tener nada que ofrecerle. Ahora que sé quién soy, y qué puedo ofrecerle el mundo en bandeja de plata, es demasiado tarde, lo único que me queda de ella es el recuerdo de ese bendito tiempo que compartimos, pero que jamás ha de volver.
He vivido lo suficiente para saber que los sueños no se cumplen, y que uno debe aprender a ser feliz con lo que está a la mano, y eso es precisamente lo que haré. Pero hoy, esta noche, me permitiré soñar una vez más con que hubiera sido si una de esas tardes, cuando yo ya sabía quién era, en vez de permitir que el deber se interpusiera entre nosotros, simplemente la hubiese tomado entre mis brazos y le hubiese confesado lo qué mi corazón comprendió incluso antes de que los recuerdos volviesen a habitar mi mente.
Por esta vez, en mis sueños la puerta se abre, ella entra, me sonríe, y yo me acerco para recibirla, con los brazos abiertos, mi corazón late únicamente por ella, mientras se acerca, nos miramos a los ojos, y yo le sonrío y confieso lo que todo mi ser grita a cada instante, justo antes de que nuestros labios se encuentren en el más maravilloso beso yo le digo con voz suave - Te amo Candy- ella simplemente me responde - Te amo Albert.- y siempre después de eso despierto a la realidad de mi soledad en el vacío que tengo en el alma por su eterna ausencia.
