9. ¿Quién será?
Templo de Géminis
Mu se adentró en los pasillos del tercer templo, para su sorpresa todo estaba en completa calma, no se escuchaba nada y se podía sentir cierta serenidad que daba paz a la mente. Aquello no era normal, el templo de géminis no se caracterizaba por el silencio. Esto, preocupo al lemuriano quien sin perder tiempo se dispuso a buscar a los habitantes de la tercera casa.
En los pasillos no había nada, en la cocina tampoco, en la sala no estaban, derrotado se dirigió hacia los cuartos; abrió primero la puerta de la habitación de Saga, el lugar estaba organizado, la cama tendida, todo completamente aseado, como si su dueño se hubiera ido muy temprano o como si no hubiera dormido ahí la noche anterior.
Camino un par de pasos dirigiéndose a la siguiente puerta, dentro de la habitación, encontró un completo caos. Kanon dormida a pierna suelta sobra la cama, las sabanas no habían sido levantadas, se notaba que el gemelo estaba muy cansado. Al fondo del cuarto estaba la cuna del bebé, y al lado de esta, en un incómodo sillón Saga dormitaba.
Mu observo todo el panorama, curioso se dirigió hacia la cuna solo para encontrarse con el niño absorto en el móvil de pajaritos que estaba sobre él, no podía determinar cuánto tiempo llevaba al bebé despierto, tampoco podía imaginar lo mucho que les había costado al par de gemelos lidiar con el niño para que ambos cayeran derrotados en un profundo sueño, mientras el único vencedor se entretenía con unos muñecos de algodón colgados del techo.
— ¿Saga? — Llamo en baja voz mientras movía con delicadeza al hombre — ¿Saga?
— ¿Qué paso? — quiso saber al sentirse desorientado — ¿Hades llego? — pregunto confuso a Mu
— No — contesto este divertido — te quedaste dormido, en cambio él está muy despierto — señalo al infante
— Mocosito ese, sí que dio problemas — dijo restregándose los ojos y bostezando — ¿Qué haces acá?
— Vine a ver como seguía el niño
Saga lo pensó un rato y recordó el descuido del día anterior — Ya está mejor — se levantó como un resorte — no tienes nada de qué preocuparte
— ¿Seguro?
— Sí, mucho
— Por un momento pensé, que el niño estaría en tu cuarto por esta semana, teniendo en cuenta que te toco el primer turno, no me malentiendas, me pareció absurdo que estuvieran pasando las cosas del niño de un lado a otro — Saga lo miro despreocupado — ¿Entonces Kanon cedió su cuarto para el niño?
— Se vio obligado, por ser el posible padre del bebé
— ¡Kanon es el padre del bebé! — pregunto asombrado
— Posiblemente — recalco el gemelo
— ¿Y tú no? — lo miro a los ojos
— No Mu, yo no
— ¿Seguro? — pregunto sin creerle
— Tan seguro como lo estas tu — le dijo con cinismo
— Yo estoy seguro de que no soy padre
— Yo también
— Esta bien, te creo, no voy a entrar en una discusión contigo. Debo irme
— ¿Tan rápido? — Pregunto viendo que Mu emprendía marcha — ¿no te quedas a desayunar?
— No voy a cambiar ese pañal — le dijo saliendo de la habitación, Saga no pudo evitar reírse
Como el gemelo mayor estaba a cargo del cuidado del niño esa semana, se puso de inmediato al tanto del él, lo cambio de pañal, lo alimento y luego se quedó con él sentado en el sofá mientras le leía un libro.
— ¡Que tierno te vez leyéndole al niño! ¿Qué le lees por cierto? — quiso saber Kanon
— ¡Por fin despierta la bella durmiente! — Kanon rodo los ojos — un libro que le dejo Linda, dijo que estaba bien leerle
— ¿Qué hay de desayunar? — bostezo. Saga dejo su lectura
— Tú tienes que encargarte de eso ¿lo recuerdas?
— ¡No pudiste haber hecho algo mientras!
— Estaba con el bebé
— Esa es tu excusa para todo — resoplo — ¿Qué quieres de desayunar hermanito? — pregunto en un tono marcado
— ¿Pues qué me quieres dar de desayunar? — pregunto en el mismo tono
— ¡Veneno!
— No debí haber preguntado — dijo más para si
— Bueno, voy a preparar algo, muero de hambre — se dirigió a la cocina siendo seguido por Saga y el niño — ¡Que hambre tengo! ¿Ya alimentaste al bebé? — le pregunto empezando hacer el desayuno
— ¡Claro que sí idiota!
— Que bueno, porque no queremos el mismo problema de anoche. Oye Saga, hermanito — el mayor lo miro preocupado — ¿Por qué no me habías dicho sobre tu condición?
— ¿Condición?
— Digo, orientación — esta vez fue Saga quien rodo los ojos — ¿sentías vergüenza? Sabes que soy tu hermano y que te acepto, así seas un tarado
Saga suspiro — ¡Hermanito! — Kanon paso saliva, ese tono no le gusto — claro que te lo dije, hace tiempo
— ¡¿Qué?! — Pregunto dejando los implementos para observar a su igual fijamente — ¿Cuándo me lo dijiste?
— Cuando teníamos 14 años, y te lo repetí hace 5, cuando intentaste que me llevara a la rubia en ese bar en Londres
— ¿En serio? Seguramente las dos veces estaba ebrio, porque no lo recuerdo — Saga tomo aire — por otro lado, eso explica de verdad porque no te fuiste con esa rubia, estaba — suspiro — además, sí que sabía cositas, como tú no quisiste, yo me fui con ella — continuo dándole la espalda para echar un par de huevos en una sartén
— Hermano, debo decirte algo sobre esa rubia, algo que ella me dijo y que se notaba a leguas — Kanon lo miro sobre el hombro — aquella rubia, era un hombre
El gemelo detuvo su labor, pálido miro a su hermano para tomar asiento en la mesa, sus ojos estaban llenos de sorpresa, y todo el humor característico de Kanon se desvaneció con el viento. Saga observo el desconcierto de su pariente, la mirada desorbitada y el blanco de su piel, le daba una imagen de un hombre que acaba de ver un fantasma. Sin aguantar más Saga se echó a reír.
Kanon escucho las fuertes carcajadas de su hermano, comprendiendo que había sido víctima de una mala broma, aliviado y molesto tomo aire, controlándose lo suficiente para no matar a su gemelo. Estaba dispuesto a dejar salir un sinfín de malas palabras.
— ¡No puedes gritar! — Le advirtió Saga — asustas al bebé
— ¡Eres un desgraciado! — Le dijo apretando los dientes — ¡Eres un maldito desgraciado! — Saga se ahogaba de la risa — ¡Pues que gracioso no!
— Debiste ver tu cara, la tengo tatuada en mi memoria para siempre
— ¿Cómo te atreves? Eres de lo peor
— Los huevos — le advirtió
— ¿De quién?
— ¡Los que están en el sartén, se están quemando!
— ¡Mierda! — corrió a quitarlos del fogón — Oye hermanito estaba pensado
— El mundo se va a acabar. Nostradamus lo dijo, que cuando Kanon pensara, ese día el mundo se iba a acabar
— ¿Vas a escucharme o no? — soltó molesto
— ¿Tengo otra opción?
— ¡Sí! ¡Puedes reventarte los tímpanos!
— Tentador, pero te voy a escuchar, continua idiota — Kanon le tiro el plato con el desayuno — ¿Por qué tanta agresividad? — Miro la comida — ¿me vas a dar los huevos quemados?
— Así los debes de tener — soltó
— ¿Qué me ibas a decir? Habla rápido
— Estaba pensando — miro a su hermano divertido — que debería ir a buscar a la mujer que posiblemente, es la mamá del niño
— ¿La mujer con la que tuviste algo, hace ya casi 10 meses? — señalo al bebé
— Sí, esa mera
— ¿Por qué no la habías buscado antes? ¿Está muy lejos?
— En la ciudad
— En Grecia
— Sí
— ¿Y por qué hasta ahora quieres buscarla? — le pregunto clavándole la mirada
— Porque tengo curiosidad, además después de todo lo que nos hizo el nene ayer, estoy creyendo que si es mi hijo, el chamaco es un desgraciado
Saga volvió a reír — De acuerdo
— Iré hoy, me voy en un rato — su gemelo se quedó mirándolo no muy convencido
— ¿Acaso piensas escaparte del cuidado del niño?
— No, yo llego temprano
— Pues no te creo, yo voy contigo
— ¿Qué? No me digas que tendremos que esperar hasta que nuestro turno culmine
— Vamos hoy
— ¿Y el nene?
— Pues lo llevamos
— De acuerdo — derrotado, si quería escaparse
— Voy a ir a organizarme, no descuides al bebé — Kanon acepto de mala gana
Campo de Entrenamiento
Marín se encontraba junto con Shaina revisando el rendimiento de sus demás compañeras, la cobra estaba muy atenta al trabajo de las demás amazonas, pero la pelirroja estaba absorta en sus pensamientos, y cada par de segundos suspiraba.
— ¿Quieres dejar de hacer eso? — le dijo la italiana
— ¿Qué? — contesto la otra iracunda
— ¡Dejar de estar suspirando por un pendejo! — le contesto molesta
— No es un pendejo — lo pensó mejor — bueno tal vez sí
— ¿Qué tal les pareció el entrenamiento muchachas? — quiso saber Naomi acercándose junto con June y Narella
— Pueden hacerlo mejor — les dijo sin más la cobra, las otras resoplaron
— Ni siquiera estaban mirando — defendió June
— Yo sí estaba mirando, era esta tonta que anda contando gatos, quien no prestaba atención
— ¿Cuál tonta?
— ¡Tu!
— Ya basta niñas — calmo Naomi — Marín si tanta falta te hace, ve con él
— ¡Jamás!
— ¡Entonces deja de amargarnos la vida a todas!
— Estoy de acuerdo con Naomi — anuncio Narella, June y Shaina le dieron la razón
— ¿Las estoy molestando mucho? — pregunto preocupada
— Sí amiga estas insoportable — le comento la cobra
— Lo siento mucho ¡Es que lo odio!
— No te preocupes, todas lo odiamos — le hizo ver Naomi
— Además… — intento decir algo June, pero se llevó la mano hacia la boca — Además…Perdón niñas, no me siento bien — finalizo corriendo a una velocidad impresionante
— ¿Qué le paso? — quiso saber Marín las demás se alzaron de hombros — vamos a buscarla
….
June se había adentrado en su cabaña, indispuesta corrió hacia al baño solo para devolver todo lo que desayuno ese día, después de no tener nada más que vomitar, salió del cuarto completamente pálida encontrándose de frente con su grupo de amigas.
— ¿Qué quieren? — pregunto, solo quería tirarse a dormir
— ¿Estas bien? — Le miro Marín — te ves mal ¿te llevamos al médico?
— Estoy bien, creo que fue algo que comí esta mañana — comento sin importancia
— ¿Pataditas? — sugirió Naomi, las demás sonrieron
— Claro que no — enmudeció — no — volvió a decir para convencerse, las otras cambiaron su semblante divertido a uno serio
— ¿Tienes de que preocuparte? — quiso saber Shaina
— Tal vez — contesto, ahora sentía ganas de desmayarse
— De acuerdo — tranquilizo Águila — Narella y yo tenemos que ir con las aprendices, ustedes deberían ir con June a la farmacia
— La verdad me siento muy mal — sostuvo la rubia
— Descansa — le pido Naomi — yo tengo que ir a comprar algunas cosas el pueblo, aprovechare para traer unas pruebas de embarazo — le sostuvo la mirada a June, la sola idea la enfermaba más — ¿Vamos? — le pregunto a Shaina, la cual acepto — nos vemos aquí esta noche ¿les parece? — y cada quien se fue por su camino
Templo de Géminis
Saga se encontraba en la sala, sobre una mesa se hallaba el niño acomodado en su silla, por su parte el hombre peleaba y leía las instrucciones de una cangurera de bebé y después de mucho esfuerzo, logro ponerse la prenda y asegurarla a su cuerpo.
— Que cosa más difícil — soltó tirándose sobre el sofá
— Esta todo listo hermano — comento Kanon entrando con la pañalera en la mano
— ¿Llevas todo?
— Sip
— Igual hice una lista — tomo un papel sobre la mesa, mientras Kanon revisaba todo lo que llevaba en la maleta del bebé — Biberones — el otro asintió — Pañales, pañitos, baberos, cambiador, ropa de cambio, cobija adicional
— Esta todo — confirmo
— Perfecto, entonces vámonos
Kanon se colgó la pañalera, y junto a su hermano se dirigieron a la salida, ya en el umbral de la sala, el menor observo a Saga entretenido — ¿Se nos quedó algo? — pregunto. Su gemelo echo un rápido repaso en su cabeza
— ¿O alguien? — ambos volvieron su vista hacia la cangurera vacía
— ¡El bebé! — soltaron al mismo tiempo
— ¡Eres un imbécil, ya ibas a dejar al nene! — soltó Kanon al ver a Saga tomar al niño
— Cállate y ayúdame — su gemelo se acercó — ¿Cómo debería ir? — pregunto
— Con las piernitas hacia abajo — explico
— ¡Ya se imbécil! ¿Pero, pongo su rostro hacia mi pecho, o hacia afuera? — quiso saber, dándole vueltas al niño
— Hacia tu pecho — le pareció, acto seguido ayudo a acomodar al bebé y le paso la cobija a su hermano para cubrir al nene — estamos listo
— Ahora sí
Ya con la maleta hecha y el niño ubicado, los dos hombres emprendieron el camino, mientras conversaban sobre cómo sería su viaje se encontraron con Aldebarán.
— Hola grandote — le saludo Saga
— ¿Cómo está Linda? — Quiso saber Kanon, Tauro lo miro con cara de pocos amigos — ¿no puedo preguntar? — fingió disgusto
— No lo molestes — le dijo Saga
— ¿Cómo sigue Querubín? — pregunto el brasileño mirando al pequeño
— Se llama Junior — Impuso Kanon, los otros dos voltearon a verle
— ¿Entonces es tu hijo? — quiso saber el grandote
— No — soltó rápidamente
— ¿Y porque lo llamas Junior? — le pregunto su hermano
— Es un nombre mucho más bonito que Querubín
— Cuanta imaginación tienes Kanon — soltó ofendido Aldebarán — Junior ¿no podías pensar un poquito más?
— Él no es de pensar mucho, no lo molestes
— Es verdad… ¿Qué? ¡Saga! — los otros dos se echaron a reír
— ¿Para dónde van? — quiso saber el brasileño, tratando de no ahogarse de la risa
— Vamos a la ciudad, queremos almorzar allá — explico el mayor de los gemelos
— ¿Creen que sea apropiado sacar al niño? — quiso saber Tauro
— Sí — contestaron los otros dos
— De acuerdo ¿llevan todo? — Los gemelos asintieron — Biberones, babero, cambiador, pañales, ropa, cobija, su comida — en esa última parte ambos pasaron saliva
— Sí — contesto Saga casi en un susurro
— Bueno, yo sigo mi camino — comento mientras desaparecía de la vista de los geminianos
— ¡¿Kanon, y la leche del niño?! — pregunto apretando los dientes
— La deje en la cocina. ¡Ya voy por ella! — Soltó antes de que Saga lo matara — además — le dijo a lo lejos — tu hiciste la lista
— ¡Y tú estabas a cargo del alimento del niño!
— Pero
— ¡Ve por ella!
— De acuerdo
Alrededores del Santuario
Milo caminaba bajo el sol greciano con una bolsa en la mano, en ella llevaba un disfraz que tenía que devolver al pueblo, todo había empezado cuando la señorita Saori le pido que fuera y recogiera algunos trajes en Rodorio, él muy amable acepto el encargo pero al llegar ante la diosa, se dieron cuenta que uno de los disfraces no era el que se había pedido, les entregaron por error otro y el que necesitaban seguía en la tienda.
Cabizbajo y aburrido emprendió el camino directo hacer el cambio, la diosa viajaría al otro día a Japón por lo que necesitaba aquellos trajes inmediatamente para llevarlos con Minho. Un bostezo le hizo dar más sueño, la noche anterior estuvo de guardia, por lo que se encontraba bastante cansado.
Y es que si no hubiera abierto la boca cuando vio a Athena, en ese momento estaría durmiendo. Una risa llamo su atención, a una corta distancia Naomi y Shaina caminaban envueltas en una entretenida charla.
— ¡Hola mis amores! — Llego hasta ellas — ¿Para dónde van tan dulces flores?
— Vamos para el pueblo, tenemos unas diligencias que hacer — le contesto la peliverde
— ¿Es muy urgente? — Ambas se le quedaron viendo — verán, tuve que ir por unos disfraces al pueblo, y me gustaría mucho que una de ustedes me ayudara a probarse los trajes para ver si están completos y sí son los adecuados
— ¿No basta solo con mirarlos?
— No, necesito saber que todo esté bien, por favor alguna ayúdeme ¡Shaina, mi amorcito ayúdame! — suplico con ojos vidriosos
— Ve, por mí no hay problema — le dijo Naomi a la cobra — Dale tranquila — continuo viendo lo poco convencida que estaba su amiga, y por un momento pensó que Milo tramaba algo malo — Si quieres — le informo
— De acuerdo — acepto Shaina. Milo no pudo evitar emocionarse — nos vemos más tarde
— Mucho cuidado — les dijo la pelirroja al verlos marchar
Templo de Escorpio
— Bueno Shainita — comento Milo dirigiendo a la chica hacia su habitación — aquí puedes cambiarte
— Oye, hay algo que aún no me convence — Milo la miro con inocencia — ¿Por qué tengo que probarme eso yo?
— Porque son para mujer
— ¿Milo? — El tono de la cobra lo hizo retroceder — ¿me van hacer disfrazar de alguna cosa rara en los talleres de Alejandra?
— No, eso es para una obra de teatro que tienen en Japón, o algo así. Mi amorcito, entra allá y pruébatelos, si hay algo mal tengo que ir a cambiarlo para que la señorita Athena pueda viajar sin problemas
— De acuerdo, dame eso — le rapo la bolsa para mirar su contenido — pero aquí solo hay un disfraz, creo — comento sacando unas prendas de cuero negro — ¿Qué clase de obra es esa?
— Algo de vampiros, una cosa rara
— ¿Y este es un disfraz de vampiro?
— Seguramente
— De acuerdo — comento mientras entraba en el cuarto, Milo iba tras ella — ¿A dónde vas?
— Tal vez necesites ayuda — le dijo pícaramente
— ¡No necesito ayuda! — lo empujo cerrándole la puerta en las narices
Escorpio se recostó sobre la pared cerca de su cuarto, suspirando se imaginó a Shaina en su habitación y recordó viejos tiempos, donde él y ella se escabullían solo para saciarse el uno al otro. Eran muy jóvenes, también muy idiotas, él más que ella, pero fueron buenos tiempos.
— ¡Milo! — Le grito Shaka, estaba con los ojos bien abiertos, mirando con irritación al guardián del octavo templo — ¿Qué pasa contigo? Llevo rato llamándote
— Disculpe señor Shaka — fingió molestia — ¿Qué necesitas?
— La señorita Athena mando a preguntar por el disfraz que falta, lo…
— ¡MILO! — Salió la cobra furiosa de la habitación, lucía un atuendo ceñido al cuerpo, con un escote pronunciado y una falda muy pequeña que dejaba ver sus bien formadas nalgas — ¿Qué estabas pensado? — le pregunto golpeándolo con un látigo que era parte del disfraza, el hombre se sobo el brazo y con la cabeza señalo a alguien que estaba tras de ella — ¡Shaka! — grito escondiéndose detrás de Milo, pero el rubio ya había visto todo.
— Lamento haberlos interrumpido — se sonrojo virgo
— No, no es lo que piensas — intento explicarse la chica, a su lado Milo intentaba no carcajearse
— No me importa — levanto las manos Shaka — Milo no olvides el favor de la señorita — se marchó del lugar
— ¿Shaka? — Llamo, pero el rubio ya se había ido — ¡Eres un idiota! — Volvió a golpear con el látigo a Milo, el hombre no pudo aguantar más y se carcajeo en ese momento — ¿Qué te pasa? ¿Qué clase mala broma es esta? — estaba furiosa
— Ay mi amor no te moleste — intento abrazarla pero la chica se le escapo — Solo quería verte
— ¿Con uno de los trajes que le prestas a tus amiguitas?
— Un momento, eso no es mío, pero te queda — comento mordiéndose el labio inferior, nuevamente recibió un golpe con látigo — Oye eso duele, pero gusta, dame más — la chica volvió a golpearlo, pero esta vez le aplico toda su fuerza — ¡Mentiras ya no más! Eso dolió — se quejó como un niño
— ¡Eres un imbécil! Quien sabe que se abra imaginado Shaka
— Que teníamos un juego de roles. Además, a ti que te importa lo que piense ese — soltó celoso
— Me importa lo que piense de mi cualquiera en este Santuario
— ¿Entonces porque sigues así vestida? — Le dijo acercándose peligrosamente a ella — ¿quieres seducirme? Porque vas muy bien
— ¡Te voy a romper las pelotas! — El hombre se alejó de ella para proteger sus partes nobles — ¡Te odio! — Finalizo entrando al cuarto para cambiarse
— ¿Necesitas ayuda?
— ¡Sí entras te mato!
Grecia
Saga y Kanon estaban parados delante de un edificio, Saga observaba con detenimiento a Kanon, este por su parte hacia como si no fuera con él.
— ¿Es aquí? — quiso saber el mayor, en su pecho el pequeño Junior dormía profundamente
— Sí — sonrió con inocencia
— ¿Aquí? — Kanon volvió a afirmar — ¿Un burdel?
— No es un burdel
— ¿Entonces que es Kanon?
— Un club para caballeros — explico como si fuera lo más obvio
— Quieres decir que la madre del niño es…
— No, no, ellas solo hacen bailes y se quitan la ropa, pero nada más
— Pero tú dormiste con una de ellas
— Sí, pero no como tú piensas, me hizo un baile, me gusto, le invite un trago, conversamos y luego paso lo que tenía que pasar
— ¿Le pagaste por eso?
— No, ya te dije que no se trata de eso — calló, Saga lo invito a seguir — al otro día se llevó todo lo que tenía en mi billetera, no vine hacer el reclamo porque la pase de lujo
— Entonces no es prostituta, sino ladrona — Kanon rodo los ojos — Eres el colmo
— No hables así de la madre de mi hijo, más bien entremos
— No vamos entrar con el bebé ahí
— A esta ahora no hay servicio — continuo entrando al lugar
El bar tenia las luces encendidas, al contrario de lo que recordaba Kanon, se sentía un ambiente menos denso, a esa hora y al no tener servicio al público, no se percibía el olor a cigarrillo, ni trago, ni a esencia femenina.
— ¿Les puedo colaborar en algo? — Pregunto una mujer alta de cabello rubio bien peinado, pechos grandes y maquillaje pesado — No hay servicio, y este no es un lugar para niños — señalo al bebé
— Solo venimos por algo de información — Pidió Kanon
— Sí una de mis chicas los robo ese no es mi problema — explico ubicándose detrás de la barra
— No, no es eso — Saga la siguió y se sentó al otro lado
— ¿Entonces? — les miro de uno en uno
— Estamos buscando a alguien — informo Kanon
— Y yo tengo un negocio que atender — les miro fijamente con sus ojos verdes, luego señalo los tragos traes ella
— Un vaso con agua está bien para mí — le dijo Saga
— De acuerdo — acepto ella tomando una botella de Wiskhy y dos vasos
— Eso no es lo que yo pedí — le dijo viendo como la chica les servía los tragos, mientras ella los miraba sin importancia — está bien — finalizo al entender las intenciones de la mujer — ¡Es el trago más caro que tiene! — soltó al ver la carta, la chica sonrió, Kanon estaba perplejo
— ¿Quieren la información? — quiso saber ella, los dos hombres asintieron — excelente ¿a quién buscan?
— A Katrina — contesto rápidamente Kanon
— Katrina — repitió la mujer — ¿solo Katrina? — el gemelo asintió — eh tenido trabajando para mí, muchas Katrinas — Saga miro a Kanon con ganas de matarlo
— Es una mujer que conocí hace casi 10 meses — comento como si fuera algo bueno
— Eso facilita las cosas para mí — le dijo con un sarcasmo bien marcado. Kanon resoplo — En los últimos 10 meses eh tenido 3 Katrinas. Katrina con K — explico sirviendo más wiskhy en las copas de los muchachos — Catrina con C, y Qatrina con Q
— ¿Katrina con Q? — Pregunto Saga — ¿Qué?
— Algunas no son astutas
— ¿Pero? ¿Acaso son sobrenombres? — volvió hablar Saga
— Sí cariño — lo miro con más detalles — me imagino que en los lugares que tu frecuentas, hacen lo mismo
— Tú no sabes los lugares que frecuento
— Conozco a un hombre cuando lo veo, y vaya que si eres un desperdicio, para las féminas, los hombres en cambio, deben estar muy felices
— Pues yo no — soltó Kanon — aun te quiero — le dijo a su hermano para evitar malos entendidos
— Haber dulzura — se dirigió al menor de los gemelos — ¿Qué Katrina es la que buscas?
— No lo sé
— ¡Vamos Kanon! — Saga se molestó — dile algo más de ella, su cabello, el color de sus ojos
— Era rubia, casi plateado, de ojos verdes, no azules, eran como de los dos tonos
— Corazón, la chicas protegen su imagen, no utilizan sus verdaderos nombres, mucho menos sus verdaderas apariencias — los hombres la miraron consternados — usan pelucas, lentes de contacto, mucho maquillaje
— ¿Quiere decir que Kanon estuvo con una mujer, que no reconocería de día?
— Así es dulzura y ustedes dos, son una delicia — comento con lascivia
— Señora — corrigió — señorita — hablo Kanon — puede hablarnos de las Katrinas, donde las puedo encontrar
— ¿Las buscaras a las tres? — Pregunto ella, él asintió — está difícil mi corazón — sirvió más whisky — estas quedado mi amor — le dijo a Saga, el hombre bebió su trago — Katrina con K, se fue hace tres meses de acá, un hombre se enamoró de ella, ahora tiene unos senos más grandes y una gruesa billetera
— ¿Y ella estaba embarazada? — quiso saber el menor de los gemelos, la mujer los miro a ambos con curiosidad
— ¿Qué es lo que buscan exactamente?
— Mi hermano cree que embarazo a Katrina — respondió rápidamente Saga — él es mi hijo — comento al ver que la mujer fijaba su vista en el niño
— ¿Tu hijo? — pregunto no muy convencida
— Mi pareja y yo lo adoptamos — intento desviar la atención
— Que bien sabes mentir — les sirvió más alcohol
— No es mentira — se defendió el gemelo, aunque mintiera se sentía indignado
— Sí mi amor, lo que tú digas. No admito mujeres en embarazo, es peligroso para ellas y para el bebé, el deber de mis niñas es informarme inmediatamente, les ayudo con algunos gastos y las envío a casa, ya es decisión de ellas si quieren volver después de tener a sus hijos
— ¿Esto es un lugar legal? — soltó sorprendido el mayor de los gemelos
— No son prostitutas — acoto la mujer — no obligo a nadie a nada, tengo buena seguridad para que ningún idiota se pase de listo, los clientes miran, ellas se dejan ver, nada más, sí ellas quieren llegar a los físico es su problema, y lo hacen fuera del establecimiento
— No era mi intención ofenderla — se disculpó Saga
— Entonces Katrina con K ¿no estaba embarazada?
— A menos de que lo hubiera ocultado muy bien, no, no lo estaba
— ¿Y las otras?
— Bueno, Qatrina con Q, está en rehabilitación, es drogadicta, ha tenido una vida difícil, las chicas y yo logramos internarla, pero es cuestión de tiempo para que se escape. No Kanon — contesto rápidamente — no creo que haya estado embarazada, con la cantidad de cosas que consume esa muchacha dudo mucho que le pare algo en el estomago
— ¿Y la otra chica? — pregunto Saga
— La otra chica — contesto llenando sus copas — se fue de acá hace siete meses, a estudiar a Estados Unidos, reunió todas sus ganancias consiguió una beca y se marcho
— ¿No sabe nada de ella?
— Absolutamente nada mi amor — le contesto a Saga — me alegro mucho cuando una de mis niñas logra salir de este mundo, por lo que no me preocupo cuando sé que cuentan con un buen futuro, de las problemáticas me encargo yo ¿Algo más mis amores?
— Nada más, muchas gracias — soltó Kanon derrotado
— De acuerdo, aquí tienen — les paso la cuenta, Saga casi se va para atrás
— ¡Kanon! — Le hablo a su hermano en voz baja mostrándole el cobro — dime que tienes suficiente dinero, a mí no me alcanza
— Sí — contesto, mientras ambos le echaban mano a sus billeteras — Gracias — pagaron para luego marcharse del lugar
— Maldita sea Kanon, no averiguamos nada y sí se quedó con todo nuestro dinero — informo cuando ya estaban afuera, estaba molesto, gracias a los dioses, el niño había estado muy juicioso — además estoy ebrio a la una de la tarde ¿y ahora que hacemos?
— Vamos a almorzar — comento el otro tan aburrido como su hermano
— ¿Quedo algo para almorzar? — quiso saber
— ¡Sí! — Contesto quitándose el zapato, para sacar unos billetes de su calceta — Olor a comida — dijo olisqueando la plata, luego se la acerco a su hermano
— ¡Huele horrible! — No era cierto, pero quería molestar — ¿alcanza para almorzar y volver a casa?
— Sí
— ¿Kanon, como es que terminaste en este lugar? ¿Tan insoportable eres que tienes que pagar para que alguien te quiera? — se burlo
— No, me confundí nada más — Saga espero por más información, el letrero en la entrada con una figura de mujer no daba para equivocaciones — pensé que era un club para caballeros, no de los tuyos, de los míos que somos más divertidos
— Y más miserables también
— Hombre, es hombre, le guste lo que guste
— ¿Y cómo es un club para caballeros de los tuyos? — pregunto con sarcasmo
— Un lugar, donde los caballeros se reúnen, toman un trago y juegan a las cartas
— ¿A quién intentas engañar?
— Esta bien, lo vi cuando pase por acá y quise entrar, y me gusto, y me quede. Ahora vamos que muero de hambre
— De acuerdo, otra pregunta — Kanon resoplo — ¿Cómo es posible que si dormiste con ella no hubieras visto al menos el color real de su cabello?
— En mi defensa, estaba oscuro y yo ebrio, no tanto como Aioria en esa misión, pero si lo suficiente para no fijarme en esos detalles, yo solo fui a lo que fui
— ¿Y por qué carajos me gustan los hombres, si todos son unos miserables?
— Eso mismo quisiera saber yo, por cosas como esas, es que no dormiría con uno
Cabañas Femeninas
La noche adorno el Santuario, algunos terminaban sus deberes, mientras otros iniciaban una jornada de guardia. Shaina y Naomi esperaban a sus amigas, conversaban; Naomi reía por lo que Milo le había hecho a la italiana, y Shaina relataba enojada lo acontecido.
— Debí haberme ido contigo, ese Milo se pasa
— No me digas que no imaginabas algo así, las intenciones de Milo contigo, nunca han sido buenas
— Es un idiota, además me siento tan avergonzada con Shaka
— El pobre hombre debió haber tenido un ataque al ver un poco de carne expuesta
— ¡Un poco! ¡Literalmente se me veía todo el trasero! y ni hablar de ese escote que no dejaba nada a la imaginación
— Lo que hubiese dado por ver la cara de Shaka ante bochornoso acto, te imaginas al inmaculado viendo algo tan impuro para sus castos ojos
— Él no es así, solo tiene creencias diferentes ¿has intentado pervertirlo y por eso molestas?
— Algo, al principio, pero me dejo muy claro que no le gustaban las fáciles, de hecho dijo y lo cito "No me gusta la comida rápida" — Shaina se carcajeo — lo hizo de una forma tan cordial que no supe como sentirme, hasta tuve ganas de darle las gracias — la cobra no paraba de reír — así que lo tache de mi lista hace mucho tiempo, con otros más, como Mu que siempre me mira mal cuando estoy cerca, y Saga
— ¿Y Saga que te hizo?
— Él es…
— Hola — saludo Marín — tras ellas venia Narella y June
— Muchachas por fin llegaron — acoto Shaina — ¿Dónde estabas June?
— Con ellas — señaló a las otras — en el entrenamiento
— Bueno aquí está el pedido — le entrego la prueba de embarazo Naomi a June, la chica las miro a todas angustiada
— ¿Qué tengo que hacer?
— Orinar sobre el palito, esperas un momento y sí sale una raya, es sí y dos es un no — explico Naomi, luego miro a las otras — ¿o es al contrario? — Todas guardaron silencio — ¿Ahora la única puta aquí soy yo? — soltó indignada
— No, estaba recordando — relajo Marín — creo que son dos para sí y una para no
— Tú entra y sigue las instrucciones, están dentro de la caja, eso hice yo — le explico Shaina, June ingreso al baño
— Son expertas en la materia — les dijo Narella
— Yo lo hice una sola vez y fue con Aioria, estuvimos muy asustados las dos veces
— Dijiste que fue solo una vez — le hizo ver Shaina
— En realidad fueron dos ¿y tú? — le pregunto a la cobra
— Fue solo una vez — las demás la miraron — una sola vez y fue hace mucho tiempo, demasiado — se voltearon a ver a Naomi
— Fue en aquellos tiempos cuando descubrí el libertinaje y lo divertido que es jugar al papá y a la mamá — contesto
— Suerte que tú no has tenido esos sustos, has sido muy cuidadosa Narella — expuso Águila
— En realidad no mucho, creo que ha sido suerte — explico la chica — sinceramente solo eh estado con dos hombres, uno fue un novio por decirlo así y el otro fue más bien algo casual
— Yo solo eh estado con Aioria — soltó inocentemente Marín, las demás la miraron sin creerle
— ¿Mas cuantos? — quiso saber Shaina
— Más dos — contesto águila, todas rieron — ¿Tu cuantos? — le pregunto a la italiana
— Uno — contesto rápidamente
— ¿Mas cuantos? — quiso saber Naomi
— Tres — soltó — ¿Tu Naomi? ¿Uno, más cuantos?
— Uno solo — contesto, las demás se echaron a reír — es más, yo soy virgen — las carcajadas se hicieron más fuertes.
Todas dejaron de reír al ver a June salir del baño.
— ¿Cómo te fue? — pregunto Marín
— Negativo — soltó aliviada mostrándoles la prueba — ¡Gracias a los dioses es negativo!
— Entonces tienes que ir al médico a que te revisen — sugirió Narella
— ¡Ya les dije que fue algo que comí esta mañana! ¡Ustedes fueron las que empezaron con todo esto del embarazo!
— Tu dijiste que teníamos de que preocuparnos — señalo Naomi
— Sí tuve un pequeño descuido, pero ya, no volverá a pasar
— ¿Y quién es el irresponsable con el que te estas revolcando? — Pregunto Marín — ¿Es Shun?
— ¿Shun? — quiso saber Shaina
— ¿Shun? — pregunto Narella
— Sí es Shun — contesto al ver la cara de sus tres amigas muy pegadas a la de ella
— ¡¿Shun?! — pregunto Naomi alarmada
— Sí, eso dije Shun ¿Están sordas? Somos novios, desde hace tiempo — les explico serenamente
— Ni modo, niños irresponsables — comento Marín — ustedes dos vienen conmigo, tenemos que hablar de cómo cuidarse — les dijo a Narella y June arrastrándolas consigo
Shaina observo divertida a Naomi, la pelirroja se veía molesta e irritada — ¿Qué pasa amiga? ¿Te molesto saber que Shun es el padre del niño?
— June no está embarazada — contesto indignada
— Es una linda forma de decir que Shun se está tirando a June
— ¡Shun no se está tirando a June!
— Tranquila no te molestes — le dijo sentándose a su lado — No me digas que estas celosa
— No Shaina, no estoy celosa — intento calmarse — Shun no está con June
— ¿Cómo estas tan segura?
— Porque Shun está conmigo — Shaina abrió sus ojos sorprendida — no de esa forma — explico — desde ese momento Shun y yo nos seguimos encontrando, y mucho. Él no es tan canalla para estar con June y engañarla con otra mujer, mucho menos conmigo
— Tal vez lo pervertiste tanto que se volvió un canalla
— No Shaina, Shun no es así, es un buen muchacho, no se atrevería — la cobra estaba confundida — June miente
— ¿Por qué mentiría?
— Una relación secreta, aquí hay muchas — Shaina le dio la razón, y ambas se quedaron pensando, quien podría ser el novio de June
Continuara
Saint Seiya es una obra de Masami Kurumada
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Estuve intentando publicar este capítulo, desde ayer, pero la página presentaba errores. Espero que lo puedan leer sin problema.
El nombre Junior, es gracias a TheOldboyLogan
Nuevamente muchas gracias a mis lectores: Nyam-mx, beauty-amazon, ShainaCobra, Natalita07, melody999, Melka1; niñas gracias por comentarme.
Nos estamos leyendo.
