VIVIR OTRA VEZ
Por Niteryde
Traducido por Inuhanya
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15.- Cara o Cruz
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Seis meses después, Bulma tarareaba para sí mientras se aplicaba su rímel a la perfección. Había completado una flota espacial de nueva generación para el gobierno, con una nueva tecnología de comunicaciones innovadora que permitía transmisiones casi en tiempo real desde La Tierra a toda la galaxia e incluso más allá. Por supuesto, ya se había aventurado mucho más allá de lo que la galaxia tenía para ofrecer cuando viajaron a Namekusei, pero era mejor mantenerlo guardado. Aun así, se había invertido mucha ingeniería de alta calidad en la nueva flota espacial, y justificaba una semana libre – y, con suerte, una cita nocturna con su esposo. Después de todo, era viernes.
Bulma contempló al príncipe a través de su espejo mientras se detenía a ponerse el labial y sonrió. Vegeta estaba sumergido en la bañera detrás de ella, el agua caliente estaba llena de espuma. Tenía los brazos extendidos a los costados a lo largo del borde de la enorme bañera, la cabeza reclinada hacia atrás con los ojos cerrados. Sin otra razón para ello, conseguirle a su esposo otra forma de relajarse y relajarse definitivamente era una gran ventaja para la reciente remodelación de su baño principal.
"Te dije que la remodelación valdría la pena," dijo ella con aire de suficiencia, sin dejar de aplicar su lápiz labial.
"Ya era hora de que tuvieras una idea decente," gruñó él con sus ojos aún cerrados. Se sentía completamente relajado, lo que seguía siendo una extraña sensación incluso años después de su vida de paz. Sin embargo, en vez de sobre analizarlo, había mejorado y simplemente disfrutaba el momento por lo que era.
"Bueno, tenía otra idea," bromeó Bulma, ganándose un suspiro de su esposo.
"Quiero saber," dijo Vegeta arrastrando las palabras.
"Estaba pensando que podríamos salir a cenar esta noche, solos tú y yo. Podemos tener una cita y tú puedes llenarte en un lugar donde puedes comer todo lo que puedas."
Él frunció, aunque no estaba completamente sorprendido. Cada vez que Bulma tenía más de unos días libres del trabajo, siempre surgía su necesidad de una "cita nocturna" con él. No entendía el deseo de tener una cita – todo lo que hacían era cenar en otro lugar. Pero ella insistía en que, por el bien de su matrimonio, necesitaban tener tiempo para ellos sin los niños, por lo que estuvo de acuerdo – sobre todo por el factor de "todo lo que puedas comer". Aunque tampoco le dolía mucho que a ella le gustara lucir más agradable para estas salidas, y su felicidad después sería desbordante, lo cual se convertía en buen sexo para él más tarde. Ganar-ganar-ganar en lo que a él respectaba, y todo lo que tenía que hacer era tolerar a algunos humanos a distancia durante unas pocas horas, lo que podía hacer. El matrimonio se trataba de compromiso, después de todo.
"Quién cuidará a Bra?" preguntó él finalmente.
"Trunks podría cuidar de ella. Podemos irnos después de que la bebé se duerma por la noche, y una vez que esté fuera de combate, no volverá a despertarse. Además, no tenemos que ir muy lejos."
Vegeta suspiró de nuevo. Levantó la cabeza y miró a su esposa, que ahora tenía la mirada directamente sobre él.
"Crees que Trunks podría cuidar a la niña solo por unas horas?" preguntó él, su tono incrédulo mientras levantaba una ceja.
"Quiero decir, ya ha cuidado de ella media hora aquí, media hora allá. Ahora tiene 15 años, creo que debería poder hacerlo."
"No estoy seguro de compartir tu confianza, mujer," dijo él, frunciendo. "El niño todavía no es del todo responsable."
Ella se volvió hacia el espejo antes de encogerse de hombros. "Bueno, si nunca le mostramos confianza, cómo lo sabremos?"
Vegeta giró sus ojos, antes de apoyar la cabeza hacia atrás. "Qué hay de tus padres? Ya están cuidando a la niña hoy. Pueden quedarse con ella por unas horas más, no?"
"No, no pueden. Van a una fiesta esta noche… ya sabes, algo de intercambio de parejas," Bulma rió divertida, sabiendo que eso lo haría sentir incómodo.
El príncipe cerró los ojos con fuerza mientras gemía. "Dios, mujer, dejarías de mencionar eso ya? He estado tratando de olvidar esa mierda durante años."
"Bueno, tienen que mantener el matrimonio interesante a lo largo de los años," rió Bulma, acercándose más al espejo para admirar su nuevo corte de cabello corto. "Tal vez algún día, podamos intentarlo," agregó en broma.
"Dejaré este maldito planeta de barro antes de participar en-"
"OH, DIOS MÍO!" Gritó Bulma de repente con terror.
Vegeta salió inmediatamente de la bañera, goteando agua y cubierto de espuma, el agua de la bañera salpicó el piso. Estuvo a su lado de inmediato, reaccionando sin pensar cuando escuchó el pánico real en su repentino grito.
"Qué? Qué pasa?" demandó él, escaneándola rápidamente.
"Tengo un PELO BLANCO," gritó Bulma consternada, acercándose más al espejo mientras apartaba algunos de sus mechones para encontrarlo de nuevo.
"Oh, por el amor de Dios, mujer," gruñó Vegeta, girando sus ojos mientras se daba la vuelta. Se dirigió hacia la nueva ducha para enjuagar el jabón de su cuerpo, ahora irritado. "Te dije que no gritaras así a menos que hubiera una emergencia."
"Esto ES una emergencia!" Respondió Bulma, buscando en su cabello más ofensores blancos, pero no pudo encontrar más. "Oh no, estoy envejeciendo," chilló ella.
"Tú y miles de millones de personas, a quién le importa," resopló Vegeta, cerrando la puerta de la ducha detrás de él y luego abrió el grifo.
"Es fácil para ti decirlo, tú seguirás luciendo exactamente igual!" gritó ella por encima de la ducha, mientras usaba unas pinzas para arrancarse el único cabello blanco. "Mientras tanto, yo soy la que va a envejecer, y luego me veré como una asalta cunas junto a mi propio esposo!"
Vegeta tardó menos de un minuto en enjuagarse, antes de cerrar la ducha de nuevo. Abrió la puerta y agarró una toalla, antes de tirarla al piso detrás de Bulma que estaba mojado gracias a él. Con un estallido de su ki, se secó casi de inmediato. Agarró otra toalla para envolver su cintura, justo mientras su oscura mirada se posaba exasperada en su esposa.
"Ya sabes que los Saiyajin permanecen en su mejor momento durante mucho tiempo," le explicó él, por lo que sintió que era la centésima vez en el transcurso de su matrimonio. "Además, era solo un cabello. No es gran cosa. Te ves bien."
Bulma mordió su labio inferior, sus ojos azules se abrieron por la emoción mientras lo miraba. "Pero y si así es como siempre serás? Qué pasa si soy una anciana, pero tú aún te ves de 30? No quiero eso, Vegeta. Será… raro e incómodo."
Vegeta echó hacia atrás su cabeza, mirando al techo mientras respiraba hondo y le pedía paciencia a quien estuviera escuchando. Luego volvió a mirar a su esposa, con el ceño fruncido al ver cómo ella lo miraba expectante en busca de consuelo. Desafortunadamente, no sabía cómo dárselo.
"No sé qué quieres que diga," confesó él finalmente.
"Bien," dijo ella con calma, frunciendo sus ojos. De inmediato, supo que había respondido incorrectamente. "Entonces olvida que dije algo," agregó ella, ahora la rabia se apoderaba de su voz.
Gruñó internamente. "Bulma…" comenzó él, pero ella ya estaba saliendo del baño.
Bulma comenzó a abrir la puerta para salir de su habitación un momento después, cuando Vegeta la cerró abruptamente detrás de ella con una mano fuerte. Suspiró y se dio la vuelta, cruzando sus brazos sobre su pecho mientras se apoyaba contra la puerta.
"Qué pasa? Tengo cosas que necesito revisar en la oficina."
El príncipe resopló. "Sé que no trabajas por una semana, así que no me vengas con esa mierda."
"Y?"
Vegeta la miró por unos momentos, luego exhaló por la nariz, sacudiendo su cabeza. "Algunas veces, tu cerebro hiperactivo es un verdadero obstáculo, mujer."
"Qué se supone que eso significa?" Se infló Bulma a la defensiva.
"Te preocupas por cosas sobre las que no tienes control. No sabes cómo envejecerás. En cuanto a mí, envejeceré más tarde que tú – se necesita tiempo para que alcance a los Saiyajin, pero les llega. Qué importa eso?"
"No lo sé, supongo que solo… me hace preguntar cómo serán las cosas, cuando aún seas joven y guapo y yo… no," admitió ella, sonrojándose de vergüenza.
Vegeta estaba inclinado cerca de ella, vestido solo con una toalla envuelta holgadamente alrededor de su cintura, luciendo como si perteneciera a la portada de alguna revista del "hombre vivo más sexy". Ella definitivamente estaba envejeciendo como el vino, eso era cierto – pero el tiempo la alcanzaría eventualmente, antes que a él. Se mordió el labio inferior de nuevo, pero no rompió su fuerte contacto visual.
"No me importa cómo te veas cuando envejezcas, o lo que digan los demás si envejeces antes que yo. Eres mi esposa, eso es todo lo que importa para mí," dijo Vegeta finalmente, su tono no dejaba lugar a dudas. Sus oscuros ojos eran casi ardientes en intensidad mientras la estudiaba, ahora a solo un par de pulgadas de ella. Bulma inhaló un profundo respiro, exhalando en aceptación mientras envolvía sus brazos alrededor de su cuello. Vegeta se presionó completamente contra ella, inmovilizándola contra la puerta, sus manos posándose en su cintura.
"Entonces no me dejarás cuando sea vieja y canosa?" preguntó ella, medio en broma.
Ella obtuvo su respuesta cuando sin esfuerzo la levantó contra él, haciéndola gritar de sorpresa. Un latido después y Vegeta la depositó en su cama, descartando su toalla. Luego, de repente, estuvo encima de ella, con una mano en su rostro, un beso dominante que hizo que cualquier palabra muriera en su garganta mientras se presionaba completamente contra ella. Cualquier duda o inseguridad persistente fue sofocada, mientras él abrumaba completamente sus sentidos con su calor y tacto, dejándola sin aliento. Habían hecho esto miles de veces, y aún así ella no pudo evitar temblar cuando su mano encendió una luz azul. Sin romper su beso, pasó dos dedos iluminados con su ki desde su clavícula, hacia abajo sobre su pecho, hacia su estómago, desintegrando su brassier y blusa en el camino.
Vegeta rompió el beso, cubriendo su mandíbula con una mano. Su otra mano con su ki siguió descendiendo lentamente, y ella se estremeció de nuevo mientras la obligaba a mirarlo.
"Nunca," respondió él finalmente, antes de darle una sonrisa enloquecedora mientras le echaba la cabeza hacia atrás, su mano libre abrió su ropa para exponer su piel a él. "Además, necesito que alguien me ayude con tu descendencia demoníaca."
Ella rió sin aliento, deslizando sus dedos por su cabello erizado cuando él bajó la cabeza hacia su pecho, inhalando su aroma contra su piel desnuda.
"Olvidé hacer la reservación para esta noche," suspiró ella, haciéndolo reír.
"Hazla más tarde…"
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Más tarde ese día, Trunks entró por la puerta trasera después de salir de la escuela, entrando a la cocina. Arrojó su mochila en la silla vacía más cercana y luego comenzó a hurgar en busca de algo para comer. Tenía puestos sus audífonos, tarareando para sí mientras abría el refrigerador para examinar qué opciones de comida había. El adolescente frunció al ver el refrigerador surtido, sin sentirse impresionado, pero de todos modos comenzó a amontonar algo de comida en sus brazos para una merienda antes de la cena.
Trunks! La voz mental de su padre era aguda. Sorprendido, Trunks casi deja caer toda la comida en sus brazos.
Cielos, papá, me asustaste, respondió él, tratando de esconder su molestia.
Ven aquí para que podamos hablar.
Trunks suspiró, maldiciendo en voz baja la telepatía mientras dejaba toda la comida para su merienda en la mesa de la cocina. Siguió el ki de su padre afuera y hacia la cámara de gravedad, donde Vegeta estaba bajando por la rampa, finalizando con su sesión de entrenamiento vespertina. El príncipe estaba cubierto de sudor y usaba una toalla para secarlo de su rostro. Bajó al pasto y desenroscó la tapa de una botella de agua mientras posaba su mirada en el adolescente que estaba de pie frente a él.
"Qué pasa, papá?"
Vegeta giró sus ojos, levantando la botella para beber un poco de agua fría. En verdad odiaba esa frase, pero Bulma seguía diciéndole que era lo "de moda" en la juventud actual en el planeta, y que por eso tenía que soportarlo.
"Tu madre y yo vamos a salir a cenar esta noche," le informó a su hijo con total naturalidad. "Tu hermana está con tus abuelos en este momento para su visita semanal. Iré a buscarla y la traeré a casa. Una vez que se duerma por la noche, nos iremos y tú cuidarás a Bra mientras estamos fuera. Tienes preguntas?"
"Eh?" Trunks parpadeó. Que sus padres salieran de vez en cuando para una cita nocturna era bastante normal, pero nunca habían abandonado la casa al mismo tiempo y le habían pedido que cuidara a su pequeña hermana. "Quieres que cuide a Bra yo solo?"
"Tu madre parece pensar que eres lo suficientemente mayor y lo suficientemente maduro," dijo Vegeta, antes de que sus ojos se fruncieran en desafío. "Se equivoca?"
"No, no, yo puedo hacerlo," aseguró Trunks, sonriendo ante la oportunidad de demostrar que era más responsable. Siempre le irritaba que sus padres se fueran y enviaran a Bra con sus abuelos o hicieran que uno de sus muchos amigos viniera a vigilarla, como si él no tuviera la edad suficiente para cuidar a su propia hermana. Asintió de nuevo. "Puedo hacerlo, no hay problema."
"Hn," gruñó Vegeta, su dura mirada escudriñaba a Trunks. La sonrisa del adolescente se convirtió en una traviesa mirada mientras visiblemente trataba de no reír, haciendo que la mirada de Vegeta se endureciera. "Qué?" demandó el príncipe.
"Nada," respondió Trunks, mordiéndose el labio inferior mientras sus ojos azules danzaban divertidos.
"Qué es tan gracioso?" demandó Vegeta otra vez.
Trunks se inclinó para estar más cerca de su padre, ahora al alcance de un brazo. El adolescente depositó su mano sobre su propia cabeza, luego la movió hacia su padre, como si estuviera comparando sus alturas. Su mano fue por encima de la cabeza de Vegeta y en su cabello. El príncipe parpadeó sorprendido.
"Ahora soy más alto que tú," anunció Trunks, incapaz de apartar la mirada de suficiencia de su rostro.
Vegeta gruñó en advertencia y Trunks rápidamente se alejó, riendo mientras lo hacía. "Aún te golpearé si me provocas, niño, al diablo con tu altura," gruñó el príncipe.
Trunks rió más y se giró para regresar adentro. "Solo déjame saber cuando se vayan para que pueda cuidar a Bra."
"Tch… pequeña mierda," se quejó Vegeta en voz baja después de que Trunks regresara adentro. Rápidamente saltó a su balcón, entró para refrescarse antes de salir a recuperar a su hija de sus suegros. Bulma se estaba arreglando el cabello, así que tenía algo de tiempo.
Vegeta se sentó en su cama, frunciendo. Su oscura mirada se dirigió hacia su mesita de noche en contemplación. A fin de cuentas, fue un día bastante normal para él y su familia. Ahora era un buen momento como cualquier otro, no?
Después de un minuto, extendió la mano y abrió el cajón, y luego sacó la carta que había estado evitando durante bastante tiempo. Tomó un profundo respiro y finalmente abrió la carta y comenzó a leer.
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Una hora después, aterrizó frente a la casa donde residían sus suegros. Tocó el timbre y miró las olas detrás de él. Sus suegros habían decidido retirarse con estilo, estableciéndose en una cabaña de lujo a tiro de piedra del océano. Se habían establecido en una rutina, en la que Bra pasaba un día entero cada semana con sus abuelos y Trunks los visitaba cada fin de semana. Ambos hogares alternaban meses para organizar una cena para toda la familia, y Vegeta descubrió que no le importaban mucho las visitas a la cabaña cuando sus suegros eran anfitriones. Le gustaba el sabor y la sensación del aire del océano y descubrió que las olas lo relajaban.
Estaba contemplando preguntarle a Bulma si estaría dispuesta a hacer un cambio similar una vez que sus dos hijos fueran mayores y se fueran de la casa, cuando la puerta se abrió. Vegeta se dio la vuelta hacia la puerta mientras Bunny le sonreía alegremente.
"Vegeta, justo a tiempo! Siempre tan puntual," dijo ella con una risita, ofreciéndole un vaso de limonada. "Te gustaría una bebida? Está rica y recién hecha." Él gruñó, aceptando el vaso mientras entraba a la cabaña y en la sala de estar. "Bra está en el salón familiar jugando con su abuelo. Oh, está tan grande, verdad? Tiene 18 meses, Dios mío, a dónde se va el tiempo?"
Vegeta solo gruñó de nuevo, frunciendo mientras sacaba la pajita del vaso que Bunny le había alcanzado. Luego se bebió la limonada de un trago.
Justo cuando le devolvía el vaso, Bra entró en la habitación con rápidas zancadas, seguida por su abuelo. La niña podía caminar a buena velocidad, pero pareció detenerse justo antes de correr. Tenía una coleta azul encima de su cabeza y le faltaba un calcetín, pero su sonrisa era enorme y su rostro se iluminó completamente de felicidad al ver a Vegeta.
"PAPA!" gritó la niña emocionada. Los ojos de Vegeta se suavizaron al verla; algo acerca de ver a una niña tan inocente y tan llena de amor por él todavía le afectaba la mayoría de los días. Se puso en cuclillas cuando ella lo alcanzó, y Bra inmediatamente se lanzó a sus brazos, abrazándolo con fuerza alrededor de su cuello. Se levantó con ella, una mano frotaba su espalda.
"Te portaste bien hoy, niña?" le preguntó con seriedad. Bra se limitó a soltar una risita mientras lo apretaba con más fuerza. "Y dónde está tu otro calcetín?" preguntó Vegeta.
"No! No calcetín!" se quejó ella, mientras su abuelo se reía.
"Ciertamente parece anti-calcetines y anti-zapatos últimamente," dijo el Dr. Briefs divertido, antes de mirar al príncipe. "Y cómo estás, hijo?"
"Preocúpate por ti mismo, anciano," respondió Vegeta bruscamente, la misma respuesta que siempre le daba a su suegro. "Cómo estuvo hoy?"
"Muy bien, muchacho. Ella y yo pasamos toda la mañana en la playa, y luego nadamos en el océano. Luego tomó una siesta y comió un buen almuerzo, y hemos estado haciendo un poco de arte toda la tarde."
"Sí, amamos pasar tiempo con nuestra preciosa nieta! Bulma también dijo que esta noche es una cita entre ustedes dos?" Preguntó Bunny con una risita.
"Eso parece," se quejó Vegeta.
El Dr. Briefs rió de nuevo. "Bueno, nos encantaría cuidar a Bra esta noche, pero nosotros-"
"Sí, estoy al tanto de sus planes para esta noche," interrumpió Vegeta enojado, no queriendo traumatizar a su hija al escuchar una conversación tan vulgar. Se giró hacia la puerta, sin molestarse con las cosas de Bra. Ella veía a sus abuelos lo suficiente como para que tuvieran todo lo que pudiera necesitar ahí, lo cual era conveniente. "Trunks pasará el domingo por la mañana," les recordó.
"Adiós, adiós Nana! Adiós, adiós Poppy!" les gritó Bra a sus abuelos mientras Vegeta salía de la cabaña, con la niña lanzando besos a sus suegros. Giró sus ojos; le parecía que su hija solo tenía un volumen, y ese era alto. Era algo que esperaba superara.
Tan pronto como estuvieron afuera, miró a su hija a quien cargaba con un brazo. "Es hora de volar, niña," le informó, haciendo que Bra aplaudiera feliz.
"YAY! VUELA!" gritó ella de emoción. Sin otra palabra, instantáneamente se trepó en Vegeta, sentándose sobre sus hombros y agarrando su cabello. Cuando él no despegó de inmediato, ella le dio un tirón a su cabello. "Papa, vuela!" ordenó, agitando su cola feliz con anticipación.
"Exigente, igual que tu madre," murmuró en voz baja, aunque no pudo evitar que la sonrisa que se extendiera en su rostro.
Su ki estalló rodeándolo y se disparó en el aire a una velocidad aterradora, despegando hacia su casa. La mayoría de los niños pequeños estarían aterrorizados con la fuerza que Vegeta estaba usando para volar, pero Bra no era una niña pequeña típica, para su inmenso orgullo. La pequeña estaba riendo a carcajadas todo el tiempo que estuvieron en el aire, tanto de emoción como de pura felicidad. Así fue como Vegeta había comenzado a transportarla cuando estaban los dos solos, tan pronto como Bra dominó el caminar, lo había logrado como pez en el agua. Podía sentir que no tenía miedo e hizo que una extraña sonrisa cruzara por su rostro. Ahora bien, esto era algo que esperaba nunca superase.
Un par de horas después, Bra ya estaba fuera de combate, cortesía de Vegeta que alargó el vuelo a casa para tratar de cansarla. Ahora el príncipe estaba en su armario, vistiéndose con ropa más formal de lo habitual para su cita con su esposa. Podía sentirla abajo con Trunks, dándole al adolescente toda la información que necesitaba para cuidar de su hermana durante las pocas horas que estarían fuera.
Vegeta finalmente se decidió por una camisa de vestir azul oscura con pantalones negros y un cinturón a juego. Bajó las escaleras hacia donde podía sentir a su esposa e hijo juntos en la cocina.
"Los monitores para bebé están encendidos, no te olvides de tener uno contigo en todo momento," le estaba diciendo Bulma a Trunks cuando Vegeta entró. Él los ignoró a ambos mientras iba a servirse un vaso de agua. "Y recuerda enviarme un mensaje de texto a mí o a tu papá si algo sucede. Aunque todo debería estar bien, porque ella va a dormir por el resto de la noche."
"Mamá," gruñó Trunks. "Lo tengo. Confía en mí."
"Está bien," suspiró Bulma, antes de volver su atención a su esposo mientras se bebía todo su vaso de un solo trago. Lo miró y sonrió con aprobación. "Vaya, vaya, vaya, no es guapo mi cita de esta noche?"
Vegeta depositó su vaso en el fregadero y luego se giró para darle una buen vistazo a su esposa. Su cabello corto estaba perfectamente recién peinado, haciéndolo lamer sus labios inconscientemente mientras lentamente la apreciaba. Estaba vestida con un ligero vestido azul que le quedaba bien y ceñido a su cuerpo, le llegaba hasta la mitad de los muslos. También notó las joyas nuevas que no había usado antes, junto con una fina mascada azul oscura que usaba elegantemente alrededor de su cuello. Honestamente, no sabía cuál era su preocupación por el envejecimiento. Le parecía más deslumbrante que nunca.
Trunks miraba entre sus padres, quienes estaban mirándose mutuamente, y gimió por dentro. Hizo un rápido escape fuera de la cocina antes de que comenzaran a besarse o algo aún más asqueroso y traumatizante. "Avísenme cuando regresen!" les gritó mientras subía las escaleras.
Bulma rió, disparándole a su esposo una juguetona mirada. "Nos vamos?"
Él se encogió de hombros con indiferencia. "Bien, en tanto como comamos pronto. Tengo hambre."
"Sí, sí, los Saiyajin y sus apetitos," suspiró ella, señalando el camino hacia el exterior hacia su jet. "Tienes tu celular? En caso de que Trunks llame?"
"Sí, lo tengo," confirmó mientras ambos subían. Cruzó sus brazos sobre su pecho, alcanzando mentalmente a su hija. "La niña todavía está durmiendo."
"Bien. Con suerte, dormirá toda la noche, no hay problema."
Vegeta gruñó. Momentos después estaban volando, él miraba hacia el cielo nocturno. Vio la luna y frunció pensativo.
"Habrá luna llena en tres noches," dijo él finalmente, rompiendo su cómodo silencio.
"Síp, eso es lo que parece."
La miró con curiosidad. "Qué has pensado sobre la cola de Bra?"
Bulma lo miró con sorpresa. "Bueno, pensé que era tu decisión."
"Lo sé, pero estoy pidiéndote tu opinión al respecto. Eres su madre."
Ella suspiró. "Bueno, en realidad no quiero que Bra experimente esa transformación cuando sea pequeña, pero si puedes enseñarle cómo controlarla a medida que crece, entonces creo que todos podemos aprender a vivir con eso."
"No hay humanos con cola, correcto? Tampoco hay humanos híbridos, además de los que conocemos?"
"Sería una novedad para mí si hubiese otros niños humanos híbridos que fueran mitad alienígenas. Los únicos que conozco son los niños de nuestro círculo." Vegeta gruñó ante eso y desvió la mirada de nuevo, por la ventana. "Qué piensas tú de eso?" preguntó ella. "Estás pensando en quitarle la cola?"
Él vaciló momentáneamente en responder. Estaba dividido; por un lado, era algo tan único e importante para su cultura Saiyajin que quería preservarlo el mayor tiempo posible. Por otro lado, Bra podría tener un poder que haría innecesaria la forma, y probablemente a una temprana edad si Gohan, Trunks y Goten fueran alguna indicación. Trunks no había nacido con cola, y Vegeta se negó a pensar en su hijo como menos Saiyajin que cualquier otro. El niño solo tenía 15 años y, sin embargo, Trunks habría superado por completo a todos los Saiyajin de sangre pura que Vegeta había conocido a la misma edad – incluyéndose. Si la fuerza era todo lo que importaba, entonces Trunks era Saiyajin de principio a fin, a pesar de su herencia humana y su falta de cola. Y si ese fuera el caso, entonces la cola era innecesaria para su hija, verdad?
"No estoy seguro," respondió finalmente cuando Bulma aterrizó el jet.
"Bueno, está bien por ahora. Hacemos un buen trabajo manteniéndola adentro durante las lunas llenas."
Él solo gruñó ante eso mientras salían del jet. Vegeta levantó la mirada hacia el alto rascacielos frente a ellos. "Este es, entonces?" preguntó, nada impresionado.
"Síp! Un nuevo restaurante de carnes acaba de abrir en la cima, y también gira lentamente, una vuelta completa en una hora. Es genial, puedes tener una vista de toda Ciudad del Oeste," le informó emocionada. "Y me muero de hambre, así que debes estar listo para limpiar a estos chicos de comida," rió ella.
Ella rodeó el jet y se acercó a su esposo. Vegeta la miró mientras entrelazaba su brazo con el suyo. Ella le dio una sonrisa mientras la estudiaba con una expresión seria que no podía leer.
"Qué? Qué pasa?" preguntó ella curiosa.
"Nada," respondió él, su intensa mirada se detuvo en ella. Sus pensamientos estaban en la carta que había leído mientras contemplaba las palabras de la Bulma del futuro mirando a su esposa del presente. No había nada que realmente pudiera decir; la carta era de una mujer a la que realmente no conocía y a la que ni siquiera podía responder… y, sin embargo, las palabras se repetían en su mente, el sentimiento de alguna manera lo abrumaba.
Los ojos de Bulma se abrieron con sorpresa cuando Vegeta la abrazó abruptamente. Ella rió un poco, levemente desconcertada por su raro gesto, aunque fue una feliz sorpresa. Ella le devolvió el abrazo, relajándose contra él. "Estás bien?"
"Bien," respondió con brusquedad, separándose después de unos segundos. Frunció y miró de nuevo el rascacielos, con sus manos en los bolsillos de sus pantalones. "Andando. Ahora yo tengo hambre."
Ella sonrió con complicidad. "Bueno, entonces vamos a comer algo."
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Una hora después, Trunks estaba ocupado cautivado con su nuevo videojuego en su habitación, sentado con las piernas cruzadas en su cama. Su madre le había dejado suficiente dinero para ordenar pizza, y había encargado unas cien cajas. Con el estómago lleno y un monitor para bebé junto al televisor, se estaba divirtiendo y esperando que sus padres regresaran a casa.
Gruñó un poco cuando vio encenderse la luz del monitor para bebé. Siguió tratando de dividir su atención entre el monitor del bebé que mostraba a su hermana moviéndose y el juego que estaba jugando en línea con Goten y algunos de sus amigos de la escuela.
Estaba haciendo un trabajo moderadamente bueno al mantener su atención en ambos, hasta que su celular comenzó a sonar en la cama junto a él. Goten prontamente lo mató en el juego, y comenzó la charlatanería por sus audífonos.
"Mierda," murmuró él, retirando su diadema. Levantó su celular y respondió. "Sí?"
"Esa es manera de responder el teléfono, jovencito?" lo reprendió Bulma.
"Lo siento, mamá," suspiró de nuevo. "Estaba en un juego."
"Bueno, solo quería reportarme. Todo está bien? Tu papá dijo que tu hermana está despierta?"
Trunks volvió a mirar el monitor. Efectivamente, Bra ahora estaba completamente despierta y ya balanceaba una pierna sobre la cuna. "Sí, parece que se acaba de despertar, pero no te preocupes, lo manejaré."
"Estás seguro? Porque podemos regresar-"
"No, no, no, lo tengo, no te preocupes, mamá."
"Bueno, está bien. Probablemente demoremos una hora más, así que te veremos más tarde."
"Suena bien."
"Bien. Te amo."
Trunks miró la diadema en su regazo, su rostro se sonrojó furiosamente mientras respondía en voz baja, "Sí, yo también te amo, mamá, nos vemos," antes de colgar. Podía escuchar la risa que ya venía de su diadema, lo que le hizo girar sus ojos. Ignorándola, dejó su habitación y se dirigió a la habitación de su hermana.
Mientras tanto, en la Ciudad del Oeste, Bulma también colgó. Miró a su esposo sentado al otro lado de la mesa, pero Vegeta estaba devorando un jugoso costillar de cordero, el décimo de esa noche. Levantó su copa de vino y miró por la ventana hacia el horizonte de la ciudad.
"Bueno, dice que está en eso."
Vegeta gruñó, limpiando la carne del hueso. Dejó caer el hueso y tomó algunas servilletas, su mirada se volvió sutilmente en dirección a su casa. "Bien. Tenía que asegurarme de que el niño no se durmiera."
Bulma rió un poco, tomando un sorbo de su vino. "Gracias por venir conmigo esta noche, cielo. Las citas nocturnas siempre son buenas."
"Si por buenas te refieres a comer bien, entonces sí," respondió Vegeta bruscamente, mientras le indicaba al camarero que le trajera más carne. Bulma giró sus ojos.
"Bueno, sí dicen que el camino al corazón de un hombre es a través de su estómago. Y creo que eso es especialmente cierto para los Saiyajin."
Ambos miraron hacia el extremo opuesto del restaurante, donde varios de los meseros cantaban el feliz cumpleaños mientras sacaban un pastel con algunas velas. Se acercaron y lo depositaron en una mesa para dos, con una pareja de ancianos que se veían muy felices, si no un poco avergonzados. Vegeta miró a su esposa, quien desvió la mirada y miró al horizonte por la ventana.
Se sentaron en silencio por un tiempo, el tiempo suficiente para que Vegeta se pidiera un nuevo costillar de cordero. Lo saboreó, cada bocado; no había comida en todo el universo tan buena como la que La Tierra tenía para ofrecer, una ventaja de la que nunca se cansaría. Finalmente, cuando estuvo más saciado, masticó pensativamente mientras miraba a su esposa.
"Finalmente la leí," anunció, atrayendo su atención hacia él. Bulma lo miró sorprendida, inclinándose con interés mientras levantaba de nuevo su copa de vino.
"Sí? Qué dije? Algo sabio y profundo, estoy segura."
Vegeta se encogió de hombros con indiferencia, recostándose para tomar un respiro. Estaría listo en segundos. "Me pidió que lo viera de vez en cuando. Le preocupaba que estuviera solo."
"Hmm…" Bulma tomó un sorbo de su vino, una mirada en sus ojos que su esposo reconoció bien. "Sabes, siempre quise intentar construir la máquina del tiempo, solo para ver cómo hacerlo. Quiero decir, si la construí en el futuro, puedo construirla aquí." Vegeta se encogió de nuevo, viéndose como si no le importara en lo más mínimo. Bulma, sin embargo, lo conocía tan bien como nadie podría conocerlo, y sonrió con complicidad. "Necesito un nuevo desafío, de todos modos, así que veré qué puedo hacer."
"Bien."
"Y, qué más decía la carta?"
El príncipe rió levantando su bebida. Era un coctel que Bulma había ordenado para él, diciéndole que le gustaría. Era fuerte, pero descubrió que disfrutaba el sabor.
"Te lo mostraré más tarde una vez que lleguemos a casa. Pero te diré esto. Leer eso…" hizo una pausa y bebió un largo sorbo del coctel, como si el alcohol hiciera más fácil hablar. Incluso después de tanto tiempo, todavía había momentos en los que transmitirle sus pensamientos a su esposa todavía requería un esfuerzo. "Simplemente me recordó cómo solían ser las cosas… en ese entonces. Vi tanta muerte, le negué a muchos la capacidad de envejecer. Vivir una vida plena, envejecer, hacerse mayor… es un privilegio, no una carga."
"Lo sé," dijo Bulma gentilmente. Cubrió su mano libre que descansaba sobre la mesa con la suya. "Tienes razón, sé que sí."
"Lo siento, qué fue eso? Podrías repetirlo?" preguntó él burlón, sonriendo cuando vio la mirada que le dio. Vegeta echó hacia atrás la cabeza mientras terminaba todo su coctel de una sola vez.
Luego bajó la copa vacía y ladeó un poco su cabeza, frunciendo sus ojos mientras se desviaban hacia un lado. Sintió algo…
"Qué pasa?" preguntó Bulma, la preocupación se apoderó ante esa mirada en su rostro. Tan pronto como preguntó, Vegeta se levantó de inmediato, su silla cayó detrás de él.
Un segundo después, sonó su celular.
"Oh no, oh no," murmuraba Trunks mientras se paseaba nerviosamente por la sala de estar. Sostenía a Bra en sus brazos, la niña gritaba tan fuerte que estaba seguro de que incluso los guardias de seguridad afuera de la propiedad podían escucharla. La pequeña se aferraba a él, con el rostro enrojecido mientras continuaba llorando. "Ya, ya, estás bien, estás bien, hermanita," dijo él tan suavemente como pudo, frotando su espalda mientras continuaba paseándose mientras esperaba a sus padres.
No tuvo que esperar mucho. Escuchó la puerta trasera abrirse y Bulma acercándose corriendo. Sin embargo, antes de que llegara, Vegeta estuvo instantáneamente a su lado.
"Qué pasó?" demandó él. Sin esperar la respuesta, sacó a la niña del agarre de Trunks.
"Yo… accidentalmente le lastimé la cola," respondió Trunks con culpabilidad, siguiendo a su padre, quien llevó a Bra al sofá mientras Bulma entraba corriendo.
"Oh no, qué pasó? Deberíamos llevarla a la enfermería?" Bulma prácticamente tartamudeó. Apenas podían escucharla por encima de los implacables gritos de Bra que estaban llenos de dolor. Se acercó mientras su esposo acostaba a la niña en el sofá, boca abajo. Bra continuó llorando miserablemente, sus lágrimas rápidamente humedecieron el cuero. "Vegeta-"
"Lo tengo," la interrumpió, y fue solo entonces que se dio cuenta que él tenía un gentil agarre en la base de la cola de Bra. Su mano brillaba y, aunque el llanto de la pequeña continuaba, comenzó a perder intensidad. Vegeta miró por encima de su hombro, haciendo un duro contacto visual con su hijo. "Habla, ahora," ordenó él.
El rostro de Trunks estaba enrojecido, y se sentía increíblemente culpable y también a la defensiva por la rabia y la acusación en los ojos de su padre.
"Pensé que estaba… estaba caminando conmigo y cerré la puerta, no estaba prestando atención… pensé que su cola había pasado la puerta, porque estaba enrollada, pero entonces la desenroscó, y… accidentalmente le pisé la punta cuando cerré la puerta. Ha estado llorando sin parar desde entonces. Lo siento, fue un accidente!" gritó él.
Vegeta le dio una mirada, antes de volverse hacia Bra. Movió su mano suave y expertamente hasta la punta de la cola, su ki pulsaba alrededor de su mano. Fue un movimiento que había hecho miles de veces a lo largo de los años al servicio de Freezer, cuando el tirano apuntaba a su cola para causarle dolor.
"Está bien, princesa, pronto pasará," le dijo tan gentilmente como pudo a su hija, usando su mano libre para frotar su espalda.
"Está bien, Trunks, ambos sabemos que fue un accidente," le afirmó Bulma a su hijo, dándole a Vegeta una significativa mirada mientras se arrodillaba a su lado frente al sofá. El príncipe la miró, pero ella lo ignoró. En su lugar, retiró el húmedo cabello de su hija de su rostro y luego secó las lágrimas de la niña.
"Shhh, está bien, dulzura," le susurró a su hija, quien gimoteó en respuesta. Lo que sea que Vegeta estuviera haciendo, estaba ayudando a calmar a su hija sustancialmente, pero las lágrimas seguían saliendo. "Está rota la cola?" le preguntó a su esposo.
"No," respondió Vegeta, sus oscuros ojos examinaban el pelaje. "Se habría desmayado por el dolor, si se hubiese roto. Sin embargo, está magullada e hinchada."
Bulma se mordió el labio inferior nerviosamente. "Tal vez deberíamos hacer radiografías, puedo ordenarlas-"
"No, pero algún tipo de analgésico apropiado para su edad, tal vez algo para ayudarla a dormir esta noche sería bueno."
"De acuerdo, ya regreso," dijo Bulma, antes de irse a buscar sus suministros médicos.
Trunks vio a su madre irse, y luego se giró para mirar a su padre, quien todavía estaba atendiendo gentilmente la cola de Bra.
"Papá… lo siento," dijo miserablemente. "En verdad pensé que su cola estaba despejada."
Vegeta respiró hondo para calmarse antes de responder. "Está bien," dijo finalmente, obligándose a tragarse su rabia. "No te expliqué exactamente qué tan sensible es realmente esta cola, y no tienes experiencia con ella… parece que todos cometemos errores con niños de esta edad."
El príncipe se levantó cuando Bulma regresó y le permitió hacerse cargo con el cuidado de su hija, ahora que Bra estaba más tranquila. Aunque continuó observando, Trunks permaneció de pie junto a él. Vegeta miró a su hijo por el rabillo del ojo – Trunks era como Bulma, transparente en cómo se sentía. El príncipe prácticamente podía sentir la culpa irradiando de su hijo mayor.
Se acercó a Trunks, colocando una mano en su hombro. El adolescente lo miró, sus ojos azules buscando consuelo en los suyos, al igual que Bulma lo había hecho esa mañana.
"Fue solo un accidente," le dijo Vegeta, sin perderse el alivio en los ojos de su hijo. "Vete a la cama," le ordenó.
Trunks asintió, dirigiéndole a su hermana una última mirada y luego se dirigió a las escaleras para regresar a su habitación. Mientras tanto, Bulma había alzado a Bra en sus brazos y se sentó en el sofá con ella, consolando a la pequeña que todavía estaba sollozando y aferrándose fuertemente a ella. Bulma tuvo cuidado de no tocar ningún lugar cerca de la cola de Bra, levantando su mirada para encontrarse con la de su esposo.
La mirada de Vegeta era intensa mientras estudiaba a su esposa y a su hija. Finalmente, exhaló lentamente por su nariz, con sus puños apretados con fuerza a los costados.
"Cuando esté profundamente dormida, me desharé de ella," anunció él, haciendo que Bulma parpadeara sorprendida.
"Pero-estás seguro?"
"Sí. La cola en sí es una gran debilidad, una que ella es demasiado joven para ayudarla a corregir en este momento. El dolor en la cola…" hizo una pausa, sus dientes rechinaban mientras imágenes de Freezer causándole un inmenso dolor con el apéndice destellaban en su mente. La idea de que su pequeña sintiera incluso una onza de eso casi le provocó náuseas y se sintió culpable por no haberlo considerarlo antes. "Con el estado de Súper Saiyajin más accesible para estos niños híbridos a una temprana edad, no hay necesidad de arriesgarla a soportar este tipo de dolor. Será tan Saiyajin sin la cola."
"Bien, funciona para mí," dijo Bulma, suspirando de fatiga.
Vegeta gruñó y se sentó en el extremo opuesto del sofá, recostando su cabeza mientras cerraba sus ojos. Ahora estaba comenzando a sentir los efectos de las fuertes bebidas y de la comida pesada, junto con la adrenalina cuando sintió que el ki de Bra aumentaba bruscamente con su dolor. Ahora solo estaba cansado.
El único sonido durante los siguientes minutos fue el de Bra sollozando ocasionalmente mientras comenzaba a dormirse en los brazos de Bulma por el medicamento que le había dado su madre.
"Tanto para una cita, eh?" susurró Bulma finalmente.
Vegeta resopló. "No tomé suficientes bebidas para esto."
"Cielo, estás seguro de quitarle la cola-"
"Sí, mujer, deja ya de molestarme por eso. Ella estará bien y fuerte, como todos los demás."
"Está bien, está bien," suspiró. "Criar a dos de tus hijos es lo que me está poniendo el pelo gris," murmuró en voz baja, haciéndolo reír.
"Bueno, como te gusta decir – ciertamente nunca es aburrido."
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Continuará…
Nota de Inu: Hola a todos! Espero se encuentren muy bien. Me alegra mucho poderles compartir un nuevo capítulo que espero les haya gustado. Muchas gracias por leer y por tomarse el tiempo de comentar, lo aprecio mucho. Este capítulo sin duda es muy especial, al menos como lo veo yo, porque toca un tema del que nadie escapa: el envejecimiento en la pareja. Entiendo la preocupación de Bulma pero es muy afortunada de tener a su lado a un esposo tan comprensivo y consciente de esa realidad. Gracias por su paciencia y espero leerlos pronto en una nueva actualización! Hasta la próxima y cuídense mucho porque volvimos a cuarentena! Besos y abrazos!
