FICTOBER 2020

Hola, espero se encuentren muy bien :D La frase "no fue una mala idea" me llevó a hacer una pequeña anécdota que mencioné en uno de mis one-shots llamado "Avanzar" que a la vez tiene que ver con el universo de unos de mis fics "Sail away". Los meto en contexto, esta parte tiene que ver con el equipo principal, sin Robin ya que esté se había ido del equipo por cierta razón, y a Jason (nuevo integrante del equipo) yendo a un feria. ¡Espero les guste!

Disclaimer: Teen Titans no me pertenece, sólo creo historias con sus personajes sin ningún fin lucrativo.


8- No fue una mala idea

—No fue una mala idea —comentó Jason encogiéndose de hombros con una mirada indiferente.

—¡¿Qué no fue una mala idea?! —exclamaron el chico de piel verde y su mejor amigo mitad robot impresionados por el cinismo del pelinegro.

—¡Volaste con un explosivo el puesto del tiro al pato! —prosiguió Chico Bestia haciendo un ademán con las dos manos extendiéndolas a su costado.

—¡Y por si fuera poco casi nos vetan de por vida de la feria! —complementó Cy enojado señalándolo con el dedo.

—Miren, chicos, el tipo ese se lo merecía. Su juego estaba arreglado y se burló de mí sabiéndolo —el joven se cruzó de brazos—. Además ya pagué lo que destrocé, no deberían de reprocharme, él se lo buscó.

Flashback

El día estaba yendo de maravilla, se habían divertido en los juegos mecánicos, estuvieron presentes en los shows en vivo de la feria, e incluso algunos de ellos habían participado en el concurso de comer salchichas que patrocinaba una tienda famosa de la ciudad. Todo iba bien hasta que llegó el momento de entretenerse en los juegos de azar que ofrecía el lugar y los chicos se habían esparcido buscando cada uno una forma de divertirse; el problema comenzó cuando Jason intentó ganar uno de aquellos peluches gigantes en el tiro al pato. En primer lugar el juego tenía una velocidad más alta de lo normal por lo que sería difícil atinarle con la pistola de juguete a cualquiera de aquellas figuras de plástico, sin embargo para él no era problema dado a su entrenamiento por lo que se le hizo fácil pagar para jugar.

Al primer intento logró darle a uno de aquellos patos pero nada sucedió, como si la bala no fuese lo suficiente fuerte para derribarlo. Jason molesto ante esto volvió a intentarlo, pensando que quizás era alguna falla en aquella pieza, sin embargo cuando cambió de pato ocurrió lo mismo. El hombre a cargo del stand empezó a burlarse disimuladamente de él las veces que volvió a tratar de ganar, y cuando el pelinegro se dio cuenta de lo que ocurría encaró al señor, acusándolo de que el juego estaba arreglado para que nadie ganara.

"Quizás no eres lo suficiente bueno para ganar" fue lo que le respondió aquel hombre de edad avanzada y con una calva prominente; esto hizo a Jason explotar y mirando desafiante al señor le dijo "¿quieres ver que soy lo suficientemente bueno para tirar todos los patos que están ahí?". El sujeto con gesto de burla sólo pronunció "adelante" por lo que Jason sonrió divertido.

El movimiento del chico fue rápido, sacó algo en forma de círculo de la chamarra negra que traía y lo lanzó en dirección a la pared decorada donde seguían moviéndose al menos 10 figuras amarillas. Fueron sólo tres segundos los que el dispositivo tardó en estallar ocasionando que el estante volara en pedazos junto a los patitos de plástico. El hombre se quedó en shock mientras Jason lo miraba con cara triunfante, si bien la explosión había sido pequeña y el ruido como el de un fuego artificial, estaba seguro que estaría en problemas, aunque eso no le importaba ya que le había dado su merecido a aquel tramposo.

Fin del flashback

Los chicos le lanzaron una mirada amenazante, si bien era cierto que ya había pagado por el daño, no era correcto actuar de esa manera, mucho menos para un joven Titán.

—Amigos, Jason está arrepentido, no lo volverá hacer. Me aseguraré de vigilarlo lo que resta del día —intervino Starfire con una sonrisa tímida, tenía que hacerse responsable del antiguo Red X puesto que ella había sido la primera en pedir que se uniera al equipo.

—Él no parece arrepentido —mencionó Raven enarcando una ceja.

—Porque no lo estoy —mencionó el chico sin emoción. La pelirroja se volvió hacia él reprochándole con un gesto en el rostro. Jason entendió lo que significaba y tomó un respiro antes de decir: —Bueno, no lo volveré a hacer. ¿Eso es lo quieren escuchar?

—Te mantendremos vigilado, Todd —dijeron Cy y Bestita al unísono y entrecerrando los ojos. Se volvieron hacia Raven haciéndole una señal con la cabeza y los tres volvieron al bullicio de personas que seguían disfrutando de la noche.

—Oye, perdón, no quería causarte problemas a ti —comentó después de unos segundos de silencio en los que la pelirroja lo veía fijamente con una ligera sonrisa.

—Para nada, sólo no vuelvas a hacer explotar otra pared de patitos artificiales, a los terrícolas no les gusta que destruyan esas cosas, aunque admito que ese hombre no merece estar en esta grandiosa feria, no es ético ilusionar así a los niños que quieren un premio.

El chico soltó una risita, su compañera a veces era muy extraña e ingenua. Para él era muy raro que siguiera intentando integrarlo a un grupo de héroes cuando a él no le iban esas cosas, y sobre todo cuando ocurrían este tipo de situaciones en donde metía la pata.

—¿"A los terrícolas"? Creí que ya te habías adaptado a vivir aquí y por lo tanto considerarte una de nosotros —preguntó el de ojos azules con curiosidad.

—Yo también lo creía, aunque a veces me siento totalmente extraña, como si no mereciera ser parte de este planeta —su sonrisa había desaparecido.

—Bueno, tú eres una tamaraniana en el planeta Tierra y yo un antihéroe en un equipo de héroes. Tenemos eso en común, seamos amigos y luchemos contra el sistema —dijo divertido mientras le ofrecía su mano. La chica rápidamente sonrió y aceptó su gesto.

—¿Así que por fin seremos amigos? —preguntó ella feliz.

—Supongo, a veces me hago del rogar —comentó fingiendo desinterés pero ella no pareció importarle.

—¡Entonces hay que divertirnos! —exclamó con alegría mientras flotaba. Tomó del brazo a su nuevo amigo sin siquiera esperar una respuesta y con una gran sonrisa lo arrastró hacia el mar de gente que disfrutaba de los juegos de azar.

Al principio el joven parecía desencajar con el ambiente agradable, pero poco a poco se fue soltando hasta verlo emocionado ganando premios en otros stands. La chica estaba impresionada por lo bueno que era jugando y la increíble cantidad de premios que estaba ganando. Su emoción creció cuando Jason le regaló aquellos peluches tan tiernos, no obstante como eran demasiados decidieron regalarle uno a cada niño que se encontraban en su camino y sólo quedarse con un enorme panda que él había ganado por acertar con dardos el objetivo en el tiro al blanco.

Cuando estaban exhaustos de caminar regalando los premios que habían obtenido, decidieron comprar algo para comer y sentarse en una de las banquetas cercanas. Estaban platicando sobre lo asombroso que había sido el espectáculo de baile de la tarde mientras comían churros y miraban las tiras de luces doradas que los rodeaban.

Jason estaba alegre, algo que no sucedía a menudo, mucho menos con personas alrededor. Se sentía bien y eso era algo que lo inquietaba pues no entendía cómo era posible que ellos lo aceptaran; no sabía cuánto tiempo estaría con ellos; cuánto lo soportarían antes de ver que no era un héroe; cuánto lo defendería ella antes de rendirse.

Miró a Star mientras ella observaba entretenida las bengalas con las que algunos niños jugaban enfrente de ellos y sonrió. Estaba en el lugar correcto, incluso aunque aún no lo entendiera. Estaba en el lugar perfecto para cambiar, para deshacerse de tanto peso que hasta ahora seguía cargando. Era tiempo de una nueva oportunidad, y aunque tenía miedo de defraudarlos, de defraudarla, lucharía por encajar, por ser mejor, por ser lo que ella creía.

—No fue una mala idea —mencionó en voz baja agradeciendo que aquella chica lo hubiese arrastrado a esto. Se dejó llevar, tomó a Star de la mano y saliendo en busca de una de aquellas bengalas para ella, pensó nuevamente que esta era una buena oportunidad para vivir como había soñado desde hace mucho.