N/A: Advertencia: El final del capítulo es contenido sexual. Sí son menores o no gustan de este contenido, es posible saltárselo, este no influirá directamente en el transcurso de la trama.

7: Sensaciones


Fleur observó a los alrededores apenas entrar.

- Veremos la película aquí –señaló la castaña- Y dejó el DVD que ambas habían rentado sobre la mesa- Usaré el baño. Ahora vuelvo, ponte cómoda.

Fleur asintió con una pequeña sonrisa en los labios. Pero en su interior, sentía los nervios apoderarse de su cuerpo. Dejó la caja de pizza sobre la misma mesita y se sentó en una esquina del sofá.

Crujió apenas sentó sobre él. Aquél mueble había visto mejores días.

Observó todas las paredes blancas y carentes de fotos o cuadros.

¿Qué estaría haciendo Hermione en estos momentos? Trató de alejar ese pensamiento rápidamente.

Era evidente que la castaña vivía sola. La cantidad de cosas en la cocina y el amplio refrigerador le indicaba a la rubia que la otra disfrutaba cocinar, o al menos lo hacía de manera regular.

Debajo de la televisión había un librero, Fleur no pudo reconocer la mayoría, ni siquiera de los que Hermione hablaba constantemente como "obras maestras".

Un espacio bastante minimalista. Concluyó la rubia.

Pero muy ordenado. No pudo ubicar una sola mota de polvo o telaraña.

La puerta de la habitación se abrió y salió la castaña- Deberías prender el televisor y poner el DVD

Fleur pudo observar que se había cambiado el pantalón por unos pijamas y la blusa del trabajo en algo más cómodo y holgado- ¿Sabías que los DVD son obsoletos?

- ¿Entonces por qué aceptaste que fuera en mi departamento? Sabías que sólo tenían DVD

- Y tuvimos que recorrer 5 tiendas para encontrar la película –se quejó aún más la rubia.

- ¿Entonces por qué aceptaste que fuera en mi apartamento? –repitió nuevamente la castaña- ¡Ya sé! Seguramente te querías quedar a solas conmigo.

Fleur se sonrojó de inmediato- No es… Eso no es… Yo no estoy –

Hermione soltó una carcajada- Tranquila romeo –agregó entre risas- No trato de romper tu relación.

La rubia entrecerró los ojos, aún sonrojada- Muy graciosa, Hermione.

- Pero si en serio te molesta –Hermione señaló la puerta- Podemos ir a tu casa, realmente no me importa.

Ambas eran conscientes que la razón de estar ahí era porque quedaba cerca de la universidad de Hermione, y Fleur tenía automóvil, para la rubia no sería problema transportarse sí la película tomaba más tiempo del pensado.

Que la rubia disfrutará estar en el espacio personal de Hermione, eso no tenía nada qué ver.

- No, no me parece ningún problema –sonrió. Para reforzar su punto, comenzó a maniobrar los controles y enchufes de los aparatos electrónicos.

- ¿Quieres palomitas? –ofreció la castaña mientras se desenvolvía por la cocina.

Fleur no pudo evitar apreciarla- No, gracias.

Hermione se giró a verla, y de inmediato regresó la mirada a su previa tarea.

- Bueno, pero luego no quiero que me estés pidiendo.

Fleur resopló sarcásticamente. Hermione no lo sabía, pero Fleur odiaba las palomitas.


¡Basta! –gruñó la castaña, pero su tono y sus facciones reflejaban diversión- Deja de robarte mis palomitas.

Fleur fingió inocencia, aunque perfectamente a qué se estaba refiriendo la otra. Llevaba la mitad de la película robando discretamente (en realidad no tan discreta), los snacks de la castaña.

Hermione se cruzó de brazos. Tratando de colocar su rostro más serio- Fleur.

La rubia no se contuvo y comenzó a reír. Hermione se unió a ella.

- Dijiste que no querías –acusó la castaña.

Fleur se encogió de hombros- No sabía que eran tan buenas –Esta ocasión metió la mano por completo en el tazón que Hermione tenía entre ellas- Imposible resistirse –sin haberlo planeado, las manos de ambas se rozaron.

Hubo un silencio tenso entre ambas. Fleur podía sentir los ojos de la castaña sobre ella, pero se obligó a no devolverle la mirada. Regresó su mirada a la televisión- Recuerdo que esta parte la leyeron en el grupo –recordó la rubia.

- ¿Y qué te pareció? –Inquirió con seriedad.

Fleur sonrió. Sinceramente, gozaba de estos momentos- Que es una estupidez.

De inmediato se giró a ver a la castaña y la descubrió sonriendo.

- Es una forma conceptual de ponerlo –continuó sonriendo- Y bastante soez.

- ¿Pero?

Ambas regresaron la mirada a la televisión, en ese momento se proyectaba a una mujer reclamando al gerente del banco por haber entregado el dinero de sus ahorros a su marido, sin informarle de esto.

- Pero es cierto… Está historia es de los años 60's y la mala práctica en los bancos de otorgar derecho y posesión sobre cuentas comunales a los hombres seguía sucediendo.

- Por supuesto que no era legal –agregó la rubia.

- Era legal –afirmó- ¿Sabías que el primer banco que tuvo interés en la inversión del género femenino se fundó hasta los años 70's? No han pasado ni 50 años desde que los bancos pensaron que las mujeres necesitábamos instituciones financieras.

Continuaron viendo cómo transcurría la escena.

Hermione continuó-Ni hablar de la enorme desigualdad de las mujeres en posiciones de alto poder en estas instituciones –gruñó casi imperceptiblemente- La economía no es neutra al género.

Fleur reconoció con pesar la veracidad de las palabras de la otra. No importaba el tema del libro, Hermione siempre encontraba la forma de impregnar consciencia en cada debate.

Amaba tanto la esencia moral de aquella castaña.

Recordó las palabras que le había dicho a Julie- Creo que este punto es el parteaguas de su historia –Las repitió para observar la reacción de la castaña.

Hermione no apartó la vista de la escena- ¿Eso crees? –No espero la respuesta de la otra- Interesante.

- ¿Crees que estoy mal? –Fleur quitó la vista del televisor y dedicó su plena atención a la castaña.

La castaña sacudió la cabeza negativamente y tomó un par de palomitas más antes de responder- No creo que estés mal… Tampoco creo que estés bien. Sólo creo que no hay forma de definir en qué momento la historia de otras personas toma un giro definitivo.

- Pues, descubrir que el dinero con el que planeabas huir con tu hija no está me parece una buena pista –observó a Hermione fruncir el ceño ligeramente- ¡Su marido estaba tratando de abusar de su hija! Tuvo que pasar de ser víctima a victimaria.

- Abusó de ella –aclaró la castaña, aún sin devolverle la mirada- El abuso no solo consiste en la penetración, en el libro es más claro sobre ello.

- Con mayor razón –insistió Fleur.

Hermione le devolvió la mirada – Hay muchos momentos en donde su vida da un giro –tomó el control remoto y puso una pausa a la película- Por ejemplo –dejó salir un largo suspiro- En el libro, ella habla que en realidad se casó porque estaba embarazada. No era porque realmente estuviera enamorada de él.

Fleur asintió con la cabeza para dejarle claro que lo estaba comprendiendo.

- Cuando pide trabajo a Vera lo hace porque en su casa no alcanzaba para alimentar a sus hijos con su marido alcohólico y adicto a apostar –hizo una pequeña mueca- Su marido la golpeaba a ella y a sus hijos de manera constante, eso desgasta el espíritu de cualquiera… Enterarse que su marido abusaba sexualmente de su hija… Enterarse que su marido ha tomado todo el dinero que ella cuidadosamente había ahorrado por años bajo un trabajo con maltrato físico y moral… Dime Fleur –Y aunque no hubo malicia en su tono, Fleur detectó que la estaba retando- ¿Puedes decirme, con seguridad, cuál de todas esas acciones fue el giro que la llevó al asesinato?

- El abuso sexual de su hija –insistió, pero estaba segura que Hermione veía claramente la inseguridad a través de su fachada- Es la acción definitiva que la lleva al asesinato.

Hermione se mantuvo seria por varios segundos, hasta que una sonrisa escapó de sus labios- Felicidades, encontraste el clímax del libro –tomó nuevamente el control remoto. Aún con una sonrisa en sus labios- Pero no es lo que pregunté.

No era así, pero Fleur lo tomó como una victoria… Después de todo, ni siquiera había leído el libro- No creo que sea un libro de terror –Y pensó que probablemente, y de manera voluntaria, lo leería más tarde.

- ¿Qué es más terrorífico que pensar que Dolores podría ser tu hija? Tal vez tu madre, o tu hermana… o alguna otra mujer que tienes en tu vida.

Fleur se mantuvo callada. Era verdad.

Hermione soltó un pequeño bostezo, levantó las manos sobre la cabeza para estirarse y soltando un gruñido de satisfacción.

Los ojos celestes de inmediato la observaron y, por absoluta coincidencia, encontraron cómo aquella acción levantaba su blusa por un par de centímetros y dejaba parte de la piel de su estómago expuesta.

Era varios tonos más oscura que su propia piel, pero ansió recorrer la yema de sus dedos sobre ella y verificar su tersidad.

Desvió la mirada de inmediato. ¿De dónde había salido ese pensamiento? Seguramente era un interés cosmético.

Sintió una mano sobre su hombro- ¿Fleur?

La rubia saltó sobre su asiento del susto.

- Perdón, es que te estaba hablando y parecías… distante.

Se aclaró la garganta para disimular la repentina sequedad que sentía en la boca- Perdón, me quedé pensando en lo que dijiste antes.

Hermione no pareció notar nada, de nuevo dirigió su mirada a la televisión- Creo que es una buena adaptación.

Asintió ausentemente- Me gusta la paleta de colores… colores fríos –Dirigió de nuevo su atención a lo que pasaba al frente.

Estaba decidida a disfrutar la película sin distracciones, si continuó robando palomitas del tazón era debido al buen sabor que tenían, no porque su mano rozara espontáneamente con el de la castaña.

Al menos ese fue su mantra el resto de la noche.


- ¿Cómo te fue ayer en tu cita?

Fleur observó a Carrie con cuidado. ¿Acaso su amiga había perdido la cabeza? - Mi cita con Julie es hoy -respondió en voz baja, mirando de reojo al profesor que daba una cansina explicación al resto de la clase. Fleur había entendido bien el tema desde meses antes, no necesitaba poner demasiada atención.

Carrie negó- Me refiero a tu cita con Hermione.

- ¡No era una cita!

El profesor de inmediato las observó, pero continuó hablando. Estuvieron calladas y mirando al frente tan sólo unos segundos.

- Dos chicas queer -continuó Carrie entre murmullos- que físicamente son muy atractivas, en un espacio reducido, con luz tenue y a solas… suena a una cita.

- Estábamos viendo una película.

- Suena a una cita -reafirmó.

- Era para debatir un libro… Para Julie -sintió la imperiosa urgencia de meterla en la conversación.

- ¿Para qué?

Fleur observó a Carrie en silencio. Tratando de entender a qué se refería.

Carrie mordisqueó su lapicero antes de volver a preguntar- Ya habías hablado de ese libro con Julie. ¿Para qué querías debatirlo con Hermione? -continuaron mirándose en silencio- A menos que quieras volverte una experta en específicamente ese libro, no le encuentro sentido.

Fleur tuvo que pensarlo varios segundos- Somos amigas.

Carrie la miró impasible. Regresó la mirada al frente sin responder nada.

-Hermione es muy inteligente -añadió con deseo de dejarlo claro- Y me interesaba conocer su opinión… No sólo la utilizo cómo si fuera una biblioteca parlanchina.

Carrie habló después de un largo silencio-Es la biblioteca parlanchina más bonita que conozco.

- ¿Qué estás insinuando? -su tono de voz fue alto.

El profesor nuevamente les dirigió una mirada de advertencia. Algunos compañeros se giraron a verlas.

Carrie comenzó a teclear fingidamente sobre su laptop apagada. Fleur fingió hojear el libro. La clase continuó su ritmo. Pero la rubia giró nuevamente en dirección de la pelinegra, evidentemente irritada.

Carrie exhaló-La próxima vez que quieras debatir algo, podrías llevarme… No me molestaría conocer la opinión de esa belleza.

Fleur desvío la mirada sin decir nada, empuñó la mano sobre su regazo.

- ¿Ya tienes un nuevo libro para hablar con Julie hoy? -Carrie cambió de tema.

-Hermione me habló de uno… Pero veremos una película… así que dudo que sea necesario.

- Es bueno que hablen de otros temas, así puedes conocerla mejor… quién sabe, quizás hasta descubras que no es tan maravillosa como la idealizaste.

La paciencia de la rubia estaba alcanzando su límite- ¿También Julie te parece hermosa?

- ¡Claro! -confirmó sin miramientos.

Fleur eligió no responder y disgustarse en silencio.

- Además –sin embargo, Carrie no parecía lista para dejar de lado el tema- ¿No te parece que ir al cine es mala idea para alguien que te gusta mucho?

- Ir al cine es siempre la primera opción para una cita.

- ¿por qué?

- ¡¿Porque qué?!

De nuevo la mirada curiosa de todos en la sala cayó sobre ellas.

Fleur se sentía aún más disgustada, pero quizás la mirada de advertencia de su profesor lograra acallar a Carrie.

No fue así.

- ¿Por qué llevas a alguien que quieres conocer a un lugar dónde no puedes hablar a gusto durante dos horas? – Su voz era apenas un murmuro- Ni siquiera se van a ver de frente.

- Ver películas con Julie no te parece una cita, pero que haya visto una película con Hermione sí te parece. Es contradictorio, ¿No crees?

Carrie sonrió- Nunca dije que no fuera una cita, sólo que era una pésima cita.

Fleur sintió malestar de inmediato.

- ¿Tú crees que fue una cita? –continuó la pelinegra- Con Hermione.

- ¡Por el amor de Dios!

- Delacour y Allen, ¿Por qué no pasan al frente? Así podemos discutir propiamente el tema.

Fleur se avergonzó por la reprimenda pública, pero nunca había estado tan feliz de que el profesor les ordenará separarse.


Fleur estaba disfrutando mucho la película, de verdad que sí.

Pero le era imposible concentrarse completamente en la pantalla cuando sentía que Julie se movía constantemente en el asiento de alado. Habían comprado una exagerada, al menos a su criterio, cantidad de golosinas y frituras en la dulcería. Apenas había probado un bocado.

- ¿Tienes frío? –Inquirió Julie. Probablemente había confundido el nerviosismo.

Quizás fuera una buena excusa para que se acercaran, decidió rápidamente- Un poco –mintió.

Julie no dudó en acercarse a ella y rodearla su cuello con su brazo- Así no sentirás tanto frío.

Julie comenzó a acariciar de forma tentativa su hombro y Fleur cerró brevemente los ojos, tratando de disfrutar la sensación, pero Julie era unos centímetros más pequeña que ella, así que sentía que la castaña estaba haciendo un sobre esfuerzo para poder colocar su brazo sobre ella y la división entre las butacas no hacía más que ampliar la incomodidad de la rubia.

Además, Fleur estaba acostumbrada a tomar la iniciativa y cederla en estos momentos estaba costándole mucho más trabajo del que pensaba. Trato de disfrutar la película nuevamente- Me gusta el soundtrack –comentó, tratando de aliviar la tensión que sentía.

Julie asintió- Es bueno.

Fleur continuó observando, buscando posibilidades de abrir más la conversación- La película está basada en un comic.

-No soy muy fan de súper héroes o comics –admitió la castaña.

La rubia tampoco lo era, pero lo que más le sorprendía es que parecía que la castaña no deseaba conversar y además no se daba cuenta de la tensión entre ellas.

Quizás no había tensión, quizás eran ideas suyas. Observó brevemente su teléfono.

No tenía ninguna notificación, y aunque no estaba sorprendida, sí estaba decepcionada.

Hermione y Carrie sabían que estaba en estos momentos con Julie, era normal que trataran de no molestarla en un momento tan importante como este. Pero quizás alguna de las dos debería animarla, o darle alguna clase de consejo.

Soltó una pequeña risa. No creía capaz de que Carrie le diera ninguna clase de consejo, con respecto a ningún tema.

Julie no se inmuto.

Quizás Hermione podría darle consejos sobre temas variados, pero ¿Sobre relaciones? Lo dudaba mucho. Hermione parecía el tipo de mujer que esperaba ser cortejada con detalles románticos. Dejando que todo siguiera su paso y se desarrollara de forma natural.

Probablemente le gustaran los chocolates, los cafés y los croissants.

Hermione era el tipo de mujer con el que se tenían citas perfectas.

Ahora mismo, su cita no era perfecta. Pero no se debía a la compañía, Julie era divina.

Realmente divina. La justificación de la incomodidad que estaba sintiendo seguramente se debía al olor floral que intentaba enmascarar la humedad y sudor de aquel cinema, a la combinación de olor de palomitas dulces y saladas, la textura y tela malgastada de los asientos. Además de las voces y gritos de otras personas que estaban en la misma sala.

Una verdadera desgracia, la compañía perfecta arruinada por el ambiente.

Quizás al terminar la película, a solas ellas dos, quizás todo se solucionaría.


No se solucionó.

La película había terminado, pero Julie había sugerido tomar algo en la plaza comercial para poder platicar mejor. Fleur había accedido sin mucho ánimo.

De manera que esos momentos se encontraba en un pequeño local, tratando de no hacer gestos con el sabor desagradable y mal formulado de su bebida. Julie estaba enfrascada en un monologo y la cara de satisfacción al probar su bebida fue lo único que contuvo a Fleur de pedir que se retiraran de inmediato.

Era un tanto curioso, había esperado tanto tiempo para tener una oportunidad con la castaña y ahora mismo solo deseaba que la cita acabará.

Sonrió, mientras asentía con la cabeza. Julie seguía contando animadamente una historia.

No era que la historia fuera mala, o que Julie fuera poco interesante. Todo lo contrario, pensó la rubia.

Quizás era la presión de que todo transcurriera de manera perfecta entre ellas. Quizás era el nerviosismo de estar tan cerca de la persona que te gusta.

Quizás, Fleur la hubiera idealizado demasiado.

Y ahora mismo, su cita se estaba convirtiendo en una experiencia agridulce.

- ¿Estás bien? –Inquirió Julie, deteniendo la historia que había estado contando- Hiciste una mueca graciosa.

- Sí, sólo un poco cansada… Hoy fue un día complicado. Mi amiga nos metió en problemas con un profesor y –dejó el resto de la sentencia al aire.

- Me ha pasado lo mismo, mi amigo del que te estaba hablando, Néstor suele-

Fleur sonrió, fingiendo nuevamente prestar atención, pero le resultaba casi imposible hacerlo. Terminaba desviando su atención a las personas alrededor, a la música de fondo. Pero aún más, a la sensación en su bolsillo, contantemente pendiente de cualquier vibración o notificación de su teléfono.

¿Acaso estaba saboteándose a sí misma? Probablemente. Aunque la razón que venía a su mente en estos momentos le parecía ridícula.

No pudo evitar sentirse un poco decepcionada. Era cierto que su interés era mínimo, pero Julie tampoco estaba contribuyendo a involucrarla.

Empezó a recordar todas las veces que había observado a la castaña desde la distancia y era cierto que en todas esas ocasiones siempre había gente a su alrededor, pero ¿Alguna vez había alguien recurrente en todas esas ocasiones? Fleur no estaba segura.

Quizás aquellas personas eran como hormigas y Julie era una migaja de comida. Siempre siendo rodeada de hormigas y devorada por ellas al instante. Pero después de eso no quedaba nada sustancial.

Soltó una larga exhalación y reforzó sus facciones. No podía hacer esto toda la noche- Perdón -la interrumpió.

La castaña parecía bastante sorprendida de haber sido interrumpida- ¿Qué pasa?

-Lo siento, no puedo hacer esto.

Julie frunció el ceño. Un silencio incomodo se instauró entre las dos. La castaña estiró la mano que tenía sobre la mesa, pero Fleur retrajo la suya para evitar el contacto. De inmediato se notó la molestia de Julie- ¿Qué es lo que quieres, Fleur?

Aquella era la pregunta del millón, pero optó por no decirlo- Lo siento, no era mi intención que-

- No me gusta ser un experimento –la interrumpió- Ni tampoco perder mi tiempo.

- No lo eres… Es decir, sí crees que estoy experimentando contigo, no es eso. Estoy segura de mi sexualidad.

Julie la observó cautelosamente.

Fleur sintió la necesidad de defenderse- Me gustan las mujeres, de verdad.

-Al principio creía que… No, cuando empezamos a hablar estaba segura que yo te gustaba –las facciones de Julie se relajaron- Y luego… Sin ofender, pero esa primera cita fue un desastre.

Trató de mantener el tono serio de la conversación, pero no pudo estar más de acuerdo. Soltó una pequeña sonrisa- Perdón.

- Y si te soy sincera, creo que esta cita iba muy bien, pero… Ya no estoy tan segura que yo te guste… Me confundes, Fleur –dejó salir un largo suspiro - Estás hermosísima, de verdad que cuando pensé que yo te gustaba sentí que me había sacado la lotería… Pero… Es como si no quisieras estar aquí.

Sintió culpabilidad, era razonable que la otra se sintiera como un juego. Trató de minimizar el daño- Es solo… Tengo mil cosas en la cabeza y quizás no fue un buen día para salir contigo.

La cara de Julie reflejaba claramente que no le creía- Soy lo suficientemente madura para aceptar que no te gusto…

Todo se estaba desmoronando. Quizás si fuera más honesta podría solucionarlo- Odio esta malteada –soltó de repente.

La otra la miró incrédula- ¿Es una metáfora? ¿Soy la malteada?

- No, no… Me refiero, literalmente a esta malteada –levantó su bebida casi intacta.

- Ok… Vamos progresando –aceptó- ¿Qué más, Fleur?

Era verdad, por primera vez no se sintió cautelosa al hablar. Pero no estaba segura que eso fuera suficiente para retomar el interés que sentía perdido. Estuvo observando el horizonte un par de minutos más. Finalmente bajó la mirada y respondió- Realmente no lo sé.

Julie se levantó de su asiento- Eres hermosa y me gustas… Pero no me gusta perder mi tiempo.

Fleur continuó sentada y cabizbaja en silencio. Había sido lo más honesta posible, pero no sabía qué hacer con ello.

- Piénsalo… No te aseguro que voy a estar esperando a que aclares tus ideas… Y tampoco es una advertencia o estoy intentando presionarte.

Sabía que no era la intención de Julie, pero en estos momentos se sentía bastante presionada.

- Y si sólo quieres hablar… o lo que sea, llámame –Julie se inclinó para poder acercarse al rostro de la rubia- Realmente me agradas –tomó la barbilla de Fleur con una mano y la elevó para besarle la mejilla- Piénsalo bien.

Fleur observó que se retiraba, pero no hizo ningún esfuerzo por detenerla. De alguna cruenta forma, era como si hubiera estado esperando la oportunidad.

De inmediato sacó el teléfono y marcó a la persona que había estado pensando constantemente.

- ¿Fleur? –La voz del otro lado de la línea era insegura.

- Hola –Fleur se recriminó, su voz sonaba demasiado emocionada.

- Según recuerdo, tenías una cita con Julie.

- Se fue hace un rato y esta plaza está muy cerca de tu trabajo así que pensé… No sé, tal vez quieras que te lleve a casa.

- No es necesario, además aún debo terminar unos reportes antes de irme.

- Está lloviendo.

A pesar de que habían pasado escasamente 24hrs desde la última vez que se encontró con Hermione, sentía la urgencia de verla nuevamente.

- No sé, necesito terminar algo y-

- Te espero, además estoy terminando mi malteada… Además, me estás ayudando con los libros y eso, sería una forma de agradecerte.

- Cuando termine te envió un mensaje y sí aún estás cerca… Te agradecería mucho.

- De acuerdo –Nuevamente se recriminó por sonar demasiado entusiasmada.

Escuchó la risa de Hermione- Pero de verdad, sí terminas o te aburres no me esperes…

- De acuerdo, te veo en un rato.

- Espera mi mensaje –repitió la castaña.

Fleur sonrió y colgó la llamada. Tenía el ánimo renovado ante la posibilidad de verla por la noche. Se levantó de su asiento, dejando atrás su bebida y caminando directamente hacia el estacionamiento, después de todo, la plaza comercial quedaba bastante lejos de la librería y le tomaría tiempo llegar ahí.


-Gracias -comentó la castaña apenas entró al vehículo.

Fleur podía notar gotas de lluvia por su cabellera y la parte superior de su ropa- No es nada, además no puedo dejar que te enfermes.

Hermione río- ¿Recuerdas dónde vivo?

La rubia sonrió en silencio, incluso podría llegar ahí con los ojos cerrados. Comenzó a mover el coche- ¿Quieres poner música?

Dudó unos segundos antes de responder-Te imaginaba como el tipo de persona que cuida recelosamente el tipo de música que suena en su automóvil.

Se encogió de hombros. A decir verdad, sí era ese tipo de persona. Pero tenía curiosidad por saber el tipo de música que la otra escucharía. Tenía la mirada de Hermione sobre ella, por lo que se limitó a ladear la cabeza y señalar el estéreo.

Con cierta vacilación, la castaña aceptó- ¿Cómo estuvo la película? -inquirió de forma casual.

-Entretenida -Fleur trató de esquivar el tema.

- ¿Qué pensó Julie? -insistió mientras cambiaba estaciones de radio.

Fleur se aferró al volante- Le gustó -no podía evitar sentirse incómoda hablando de eso- Puedes conectarlo a mí celular -señaló el estéreo y aprovechando el semáforo rojo que la hizo detenerse, sacó su teléfono de su bolsillo y se lo entregó a la castaña- Puedes buscar la música que quieras.

Sus manos se rozaron en el intercambio y, Fleur de inmediato regreso la vista al frente. Ya había avanzado varias calles cuando Hermione comenzó a hablar nuevamente.

-Es importante que Julie sepa que es una cita.

Deseó que la otra pusiera música y poder tener un tema de escape. No se sentía capaz de ser grosera o ignorarla, pero tampoco tenía la intención de contarle el tumulto de pensamientos que la acosaban- Julie sabía que era una cita –hizo una pausa- Y si volvemos a salir, lo dejaré en claro.

- ¿Y si volvieran a salir? Suena como una remota posibilidad.

Fleur se encogió de hombros.

Afortunadamente Hermione no comentó más. Enfocó su atención en la lista de canciones. Comenzó a sonar una guitarra eléctrica y batería.

Apenas identificar la música, giró la cabeza hacia la otra- ¿Escuchas rock? –preguntó con sorpresa.

La castaña comenzó a mover la cabeza al ritmo de la música- Dijiste que lo que yo quisiera escuchar.

-No estoy juzgando… es sólo que pensé que eras más de Jazz o trova...

-"She brings home her pay for love… mmm, for love" -canturreo.

Fleur sonrió y aumentó el volumen de la música. Podía sentir el tablero vibrar a causa del sonido, pero no le importó.

-"We got each other and that's a lot for love" -Hermione le guiñó un ojo- "Will give it a shot"

Trató fallidamente de prestarle más atención al camino de frente que a su compañía, pero le resultaba imposible.

Los rizos castaños se ladeaban de un lado a otro mientras Hermione se esforzaba en respirar y no perder el ritmo de la canción. La castaña desbordaba alegría por todas sus facciones.

Sin darse cuenta había comenzado a golpetear con los dedos el volante al ritmo de la música, y repetir un par de palabras.

Hermione la animó- "Take my hand, we'll make it" -Y tomó la mano de Fleur entre las suyas- "whooa! Living on a prayer"

No le importó en lo más mínimo que su mano estuviera siendo usada como micrófono, Hermione incluso se meneaba sobre su asiento con la música. Fleur ya meneaba la cabeza al compás con una amplia sonrisa.

Siempre pensó que su padre había exagerado al obligarla a practicar a manejar con solo una mano (En caso de una desgracia, había dicho él). No era una desgracia, pero ahora estaba completamente agradecida de poder maniobrar sin tener que retirar su mano de la castaña.

"Take my hand, we'll make it" –Intentó nuevamente la castaña

Finalmente, Fleur cedió- "whooa! Living on a prayer" –Cantaron ambas sobre la música.

La sonrisa que tenía su acompañante valía cada gramo de vergüenza que sentía- "Take my hand and we'll make it, I swear" –repitieron ambas - "whoa! Living on a prayer.

Fleur dejó que Hermione continuará, la música se iba desvaneciendo, pero el ánimo de la castaña no.

Fingió no prestarle atención mientras la otra continuaba cantando una nueva melodía, sí había disminuido la velocidad era debido a la torrencial lluvia de afuera y no porque estuviera prestándole más atención a su acompañante que a las calles.

Cuando el tono melancólico de una canción empezó a sonar, Hermione le soltó la mano de inmediato. Observándola de reojo no pudo saber si la castaña estaba haciéndolo conscientemente, pero Fleur de inmediato extrañó la calidez. Hermione continuó retumbando sus manos sobre sus rodillas con la música.

- Tal vez deberías acompañarme a ese grupo de lectura -Fleur se asombró al darse cuenta que había sido su propia voz la que habló.

La castaña soltó una carcajada- ¡Claro! ¿Quieres que llevemos un micrófono y te vaya diciendo comentarios para Julie? –sacudió la cabeza- Pésima idea, pero gracias.

La rubia soltó una risa forzada. El tema de Julie era demasiado complicado en estos momentos, y Hermione era la última persona con la que deseaba debatirlo. Luchó con la necesidad de aclararle que sólo había pensado en ellas dos para ir a aquel grupo.

- Sinceramente, Fleur –Hermione observaba las gotas de lluvia resbalarse por el cristal de la ventanilla- No necesitas armar toda esa mentira a tu alrededor -El tono de voz de la castaña fue muy bajo, y la música hacia casi imposible oírla.

- Eres extraordinaria –continuó la castaña, una leve sonrisa en su rostro, pero sin dirigirle la mirada aún- Tal y cómo eres… Cualquiera que no se dé cuenta de ello, es un idiota.

Para Fleur era claro que se refería a la mentira que había armado con el objetivo de conquistar a Julie, en estos momentos estaba casi segura que concordaba.

Pero también sabía que no todo se debía a su pequeña mentira- No me conoces lo suficiente.

No estuvo segura sí la castaña la escuchó ya que por varios minutos estuvieron en silencio.

Fleur deseó retractarse, había dejado entrever sus inseguridades a la castaña y no se sentía cómoda con ello.

Hermione detuvo la música- Tal vez si –en esta ocasión incluso giró su cuerpo para ver a la otra- No sé en qué creas, pero de alguna forma… Tú y yo coincidimos. Entre los millones de personas que hay en este mundo, ¿Cuáles eran las probabilidades? –Dejó la pregunta al aire, pero no cabía duda de que era retórica- Así que yo creo que, si te conozco, quizás no cuál es tu color favorito… pero siento una conexión contigo.

Las mejillas de la rubia se sonrojaron.

Hermione continuó- todos tenemos cosas negativas… Es parte de nuestra naturaleza, pero eso no te demerita nada… Eres increíble tal y como eres –dijo mientras la miraba a los ojos. Apenas terminó, regresó su mirada al frente.

De nuevo cayó el silencio entre ellas. Hermione no hizo nada por forzar una respuesta. Fleur estuvo agradecida por ello.

El resto del recorrido transcurrió en silencio, con Hermione tarareando ocasionalmente. Se sorprendió de lo cómoda que había estado, a pesar la anterior conversación.

En menos de lo esperado, el automóvil giraba a tan solo unos metros del edificio de la castaña. Fleur se sorprendió de lo rápido que se habían trasladado. Hermione también pareció sorprendida.

Detuvo el automóvil- Sana y salva.

- Gracias –contestó mientras miraba el edificio y luego a Fleur.

La rubia no pudo soportar el silencio-El azul –la castaña le devolvió una mirada confusa- Es decir… El azul es mi color favorito.

Hermione se mordió el labio inferior tratando de contener la risa- Oh, Fleur –Estiró su mano y la colocó sobre el brazo de la otra, acariciándolo ligeramente- El mío es el dorado.

- Me gustaría tener la visión que tú tienes sobre mí.

Sintió la palma de la mano de la castaña, acariciarle el brazo rítmicamente en un movimiento de sube y baja. Luchó con la necesidad de cerrar los ojos- No está mal mentir –tenía una pequeña sonrisa en el rostro- No me malentiendas, no es que crea que es la mejor solución, pero a veces, pequeñas mentiras nos ayudan… Pero creo que en este caso creo que te estás esforzando mucho en ser alguien que no eres… Y realmente eres extraordinario, ¿Por qué esconderlo?

- Sólo quería acercarme a ella

- Lo entiendo, y por tonto que parezca… Creo que es lindo –hizo una breve pausa- Cualquier chica sería la más afortunada sí tú te esforzarás por llamar su atención… Solo hazme un favor, ¿Sí?

Asintió afirmativamente con la cabeza.

- No pierdas tu esencia dentro de esa mentira –al fin soltó el brazo de la rubia.

De inmediato extrañó el contacto- Tú eres increíble, ¿Lo sabías? –inquirió Fleur.

Hermione sonrió y se acercó a ella para darle un breve abrazo- Nos vemos, Fleur –se despidió- Y muchas gracias, por traerme.

Fleur no respondió vocalmente, se limitó a levantar la mano y sacudirla como despedida. Podía sentir el ligero aroma de vainilla de la fragancia de la castaña. Observó como ésta se bajaba del automóvil y corría hacia la entrada de su edificio.

Tenía tantas dudas ahora mismo.

La forma acelerada en la que estaba reaccionando todo su cuerpo, el nerviosismo que había sentido hace unos momentos, la necesidad de estar siempre en presencia de la otra… Fleur estaba reconociendo las señales de su propio cuerpo.

No era una opción que le hubiera parecido posible.

O probablemente sí.

¿Cómo podía saberlo realmente? Quizás todo era producto de una confusión.

¿En qué momento se le había complicado tanto el corazón? Su único objetivo había sido conquistar a Julie, pero ahora le parecía un pensamiento tan distante.

Sacudió la cabeza, reaccionando al fin. Había estado aparcada en ese espacio por bastante tiempo.

Estaba decidida a resolverlo, por su propia sanidad mental.

Aunque tenía una idea de lo que le estaba sucediendo, y más importante: Con quién estaba sucediendo.


Hacia bastante rato que Fleur había llegado a casa y estaba preparada para dormir, pero no pudo evitar tomar su celular y re-leer una última vez el mensaje de buenas noches que le había enviado Hermione.

A pesar del creciente dolor de cabeza que sus sentimientos le estaban generando, había sido un buen día.

O al menos se sentía de mejor humor.

Dejó el celular sobre la mesa de noche y se dejó caer de espaldas sobre la cama.

Fleur cerró los ojos. Sintió un cosquilleo en el brazo, la memoria del tacto de Hermione y la suave fricción seguían intactas en su memoria, al igual que sus palabras.

Se mordió el labio inferior. Mientras su mano libre acariciaba el mismo sitio que la castaña había hecho horas atrás. Sus exhalaciones eran entrecortadas.

Sentía en la boca el sabor mentolado de su pasta dental, ¿Hermione también lo tendría?

Abrió los ojos de repente, asustada de sus propios pensamientos. Todo el día había sido una tormenta de pensamientos y en estos momentos, sus emociones estaban superando su raciocinio.

Lo dudó unos momentos, antes de dejarse llevar nuevamente.

Ya no quería seguir pensando más, dejaría que sus emociones la llevarán y después, después podría pensar en una resolución.

Cerró los ojos nuevamente, creando en su mente una melena castaña, comenzó a imaginar la textura de aquél cabello.

Dentro de su cabeza se hicieron visibles rizos color castaño, enmarañándose unos con otros, moviéndose en un ritmo casi frenético.

Decidió ignorar el hecho que la imagen que su mente estaba creando tenía una increíble similitud con cierta persona.

Se humedeció los labios y sintió como un abrasador cosquilleo iniciaba en la parte baja de su nuca.

Puso mayor presión sobre su brazo y continuó acariciándolo. Su otra mano comenzó apretar las sábanas que estaban bajo ella.

Sus fosas nasales se abrieron, casi podía sentir un dulce aroma a vainilla en el ambiente.

El cosquilleo en su cuerpo comenzó a descender por su espina dorsal, hasta la parte baja de su cadera y expandirse por su vientre.

Era inevitable, pensó Fleur, mientras continuaba dejándose llevar por las sensaciones en su cuerpo.

Liberó a las sábanas que sujetaba y colocó la palma abierta de su mano sobre su rodilla, acariciando la parte externa fue subiendo hasta llegar a su cadera y bajar nuevamente por el mismo sitio.

Utilizó su propio aliento para soplar sobre el hombro que continuaba acariciando. De inmediato todo su cuerpo se erizó.

Su mano se aproximó hasta la parte interna de su muslo. Se mordió la parte interna del labio para ahogar un gemido. Apenas su mano alcanzó la altura de la pelvis, los dedos de sus pies se retorcieron.

En su mente se formaron un par de ojos color ámbar, largas y tupidas pestañas los adornaban.

Fleur levantó la cadera y flexionó las rodillas, sus manos resbalaron por debajo de la tela de sus shorts. Tiró la cabeza hacia atrás al tiempo que la yema de sus dedos alcanzaba los límites de su ropa interior. En esta ocasión el gemido gorgoteó por su garganta y clavícula.

Los ojos ámbar la miraban con las pupilas dilatadas. Fleur observó la nariz respingada y la constelación de pecas que se expandían sobre las mejillas.

Su mano de manera habilidosa se coló por un costado de su ropa interior, de inmediato sintió la abundancia de lubricación en su sexo. Dejó que su dedo índice y medio recorrieran sus pliegues, mientras con la otra mano apretó con mayor fuerza su brazo y sintió que sus uñas se clavaban en su piel.

Su respiración ya era acelerada, sentía que la temperatura había incrementado en todo su cuerpo. Jugueteó, dejando que ocasionalmente su dedo medio la penetrara tan sólo unos centímetros. Su pulgar de inmediato se colocó sobre su clítoris.

En su mente, continuó bajando su enfoque. Había un par de labios sonriéndole. Completamente al natural, y de un tenue color rosa.

Fleur se mordió su propio labio inferior. Imaginándose cómo se sentiría tener esos labios contra los suyos. Su pulgar comenzó a generar presión y con movimientos circulares. Liberó su brazo de la férrea sujeción que tenía, se acarició la longitud de la garganta, y se colocó por debajo de su blusa. Su pecho, en conjunto con su respiración, subía y bajaba exaltadamente.

Observó a aquellos labios abrirse y como la lengua se asomaba para humedecerlos. Su enfoque se amplió, podía ver los rizos castaños, la mirada ámbar fija en ella, como las fosas nasales de aquél rostro se abrían y cerraban, y los labios húmedos con una sonrisa misteriosa.

Los movimientos de su pulgar sobre su clítoris se habían convertido en erráticos, su otra mano apretujaba uno de sus senos mientras sus pulmones jalan oxígeno a jadeos.

Finalmente sintió su cuerpo tensarse y giró sobre su eje para poder colocar su cara sobre la almohada y ahogar su gemido final. Apretó los ojos y un torrente de electricidad le recorrió el cuerpo, sintió las contracciones en el interior de su sexo y por un par de segundos fue capaz de sentir los latidos de su corazón en los oídos.

Permaneció en aquella posición por tiempo indeterminado. Gozando la relajación que invadió cada músculo de su cuerpo. Poco a poco sintió como su respiración se normalizaba.

Retiró la mano de su zona íntima, poniendo especial atención de no colocarla sobre las sábanas. Sintió pesadez en los párpados y una somnolencia profunda. El bochorno en su cuerpo le impidió continuar en esa posición. Con pesar se levantó de la cama y de inmediato sintió la abundancia de sus líquidos en su entrepierna. Sin pensarlo mucho se dirigió a la regadera.

Estaba convencida que había sido una de las experiencias de autosatisfacción más intensas que había experimentado.

Tenía claro, que apenas se despertará mañana su conciencia comenzaría a bombardearla de nuevos cuestionamientos. No podía seguir evitando sus dudas, y, sobre todo: no podía ignorar la respuesta que su cuerpo le había dado.

Se colocó debajo de la regadera y dejó que el agua recorriera todo su cuerpo, normalizando su temperatura.

Dejaría, al menos esta noche, sus dudas en el abismo.


No me di cuenta lo largo que era este capitulo hasta que lo finalicé. Pensé en recortarlo, pero realmente lo prefiero así.

Espero no haya sido muy largo para ustedes

Me gustaría agradecer porque al parecer mi desgracia no pasó desapercibida jajaja. Sus mensajes de apoyo me animaron, así que, aquí unas cuantas respuestas:

SpannaPII27: Te entiendo, la principal razón que empecé a escribir era porque (cuando me volví fan) sólo había una decena en español y miles en inglés. Afortunadamente se va expandiendo. Gracias por tomarte el tiempo.

Shadow-book: Me alegra que sigas aquí. Gracias.

lunnare12: Muchas gracias. Me emociona mucho que, aunque no está escrito en tu idioma te hayas tomado la molestia de leerlo.

Kanu-Unchou: Eres el comentario más cordial que he recibido en mis 7 años escribiendo. Saludos cordiales!

BleachRevolution: Me causó gracia porque incluso yo en ocasiones olvidó mis propias historias jajaja. Pero gracias por seguirla.

This is me: Me halagas enormemente. En serio. Y pronto veremos Ginny