Shiro con su último aliento logró salvar a Rin de las garras de Satán antes de ser completamente poseído por él.
En sus memorias empiezó a aparecer el recuerdo de aquella mujer mexicana con su piel aperlada, ojos grandes y negros cabellos.
— Shiro, un poco más, no te dejes vencer por él. —Escuchó la voz de Citlalli.
—Resiste por favor un poco más, Shiro. —Secundó la voz de Yuri.—Yo estoy contigo.
Gracias a los espíritus de las mujeres Shiro obtuvo la fuerza de voluntad que le faltaba para detener a Satán y así salvar a su hijo Rin .
Las mujeres le tendieron las manos y él las sostuvo, aunque no se quería ir.
—Amigo, despídete de aquel que ves como tu hijo. —Le dijo Citlalli con una sonrisa comprensiva.
Shiro solo le grita a Rin que se aleje de él en la angustia de que fuera alcanzado por las llamas deSatán y finalmente se va con aquellas mujeres, estando consciente de que desde ese momento el destino de la gran flama estaba sellado, así como se lo hizo saber su amiga Citlali en ese pequeño cofre; sin embargo no podían intervenir, solo ser guía para los gemelos de la llama.
—Soy un fracaso como padre, no se criaron mal pero confío en ellos, sé que tomarán el camino correcto. Me esforcé mucho para transmitirles lo que tú, Citlalli, me enseñaste, y para darles todo el amor que tú les hubieras dado, Yuri. Ahora depende de ellos, así tiene que pasar.—Dio una mirada nostálgica y se giró hacia las mujeres, a las que amó como nunca imaginó que podría hacerlo.
Y así Shiro fue guiado por Citlalli hacia su descanso final mientras que Yuri los escoltaba en la retaguardia, esperando que sus hijos no sufrieran su mismo final.
"El destino ha sido decidido y tomará su curso. La responsabilidad por cambiar el mundo ahora recae sobre los jóvenes".
Con este especial finaliza este fanfiction. Muchas gracias por leerme, espero que les haya agradado. Recuerden que también está publicado este fanfic en Wattpad, y próximamente en AO3.
-Yuuko
