Descargo de responsabilidad: Los personajes pertenecen a DC cómics. No tengo ánimo de lucro.
Capítulo 7:
¿Por qué tuvo que confiar en él? Gordon era el único policía de Gotham que no estaba asociado a la mafia. Que no favorecía a ninguna. Un idealista. Un justiciero. Un hombre que realmente realizaba su trabajo. O al menos eso parecía. Pero era todo falso. Era un corrupto, al igual que todos los policías de Gotham. Jim Gordon era un Falcone, favorecido por el Don, por eso todavía no había recibido un golpe. ¡Y sus amigas! Bridgit e Ivy ahora se habían acostumbrado a la buena vida. Selina nunca había esperado que la dejaran de lado tan fácilmente, después de todo lo que habían atravesado juntas. Al final había acabado sola, después de todo lo que había hecho por ellas. Ya debería haber aprendido la lección, no confiar en nadie para sobrevivir en Gotham.
No sabía qué era lo que la había hecho comportarse así. Esperaba encontrar algo turbio del detective, por eso había estado hurgando entre sus pertenencias y en el fondo, sabía que había hecho una escena, pero había algo en Gordon que la hacía querer quedarse allí, en esa casa, ser parte de un hogar. Estaba asustada. Mucho. Y con Bridgit e Ivy con Gordon, había acudido al único lugar al que se sentía segura: la mansión Wayne.
Nunca olvidará la cara de Bruce Wayne cuando, en un arranque de ira, le había dicho lo que había descubierto sobre Gordon. Bruce se veía completamente traicionado, tal y como se sintió ella cuando lo descubrió. Selina había decidido quedarse en la mansión a pasar la noche. Si pudiera, lo alargaría durante unos días, mientras pensaba qué hacer a partir de ahora. Las calles no eran seguras para una niña sola, aunque ella podría defenderse, nunca la había gustado depender de nadie y las calles siempre habían sido su hogar, ella era como una gata callejera.
Alfred la había traído té y galletas al verla triste y malhumorada. Era un adulto confiable y alguien que podría escucharla si ella se lo pedía. Bruce estaba enfadado con el detective, pero eso era ilógico, Gordon no tiene la culpa de haber nacido, él no escogió a su familia. Selina no entendía cómo nadie lo había descubierto antes: ni Fish, ni Maroni, ni el Pingüino. Supuso que Don Falcone debió de evitar que esa información se supiera a toda costa. Parecía ser muy sobreprotector con Jim Gordon.
- El detective Gordon aparecerá aquí tarde o temprano.-dijo Alfred mirándola fijamente.-No es un hombre que deja a una niña vagar sola por las calles. Sobre todo a una que lleva su nombre en sus papeles.
- Eso ya lo sé.-dijo Selina sonriendo.
- No es mi lugar meterme, señorita Selina.-dijo Alfred.-Pero la educación de los niños es algo muy complicado. Ni siquiera yo, que llevo cuidando al maestro Bruce toda mi vida, sé realmente lo que estoy haciendo.
- ¿Hablando conmigo así? Te estás ablandando.
Alfred se quedó con Selina hasta que se durmió. Ante la negativa de usar una cama, Alfred tuvo que dejarla en el sofá, para su más completo disgusto. Fue cerca de las 4:00 de la madrugada cuando Gordon fue a buscarla. Bruce no quería que Alfred le llamara, pero lo hizo de todas formas. Selina sabía que había sido él quién había llamado a Gordon, Alfred tenía la extraña sensación de que Gordon se preocupaba por ella como si fuera su hija y estaba reprochando a todos su actitud al no llamarle para tranquilizarle sobre su paradero.
Selina despertó con los gritos de Bruce, quien le estaba impidiendo a Gordon entrar. Él ya no era bien recibido en la mansión Wayne. A Selina le dolió la actitud de Bruce hacia Gordon, pero lo que más le dolió fue escuchar su resignación. ¿Por qué estaban todos levantados a esa hora? Bruce llevaba una temporada más activo de noche que de día, algo extraño para un niño de su edad.
- Selina ahora pertenece a la mansión Wayne. Ella y sus amigas pueden quedarse el tiempo que quieran.-dijo Bruce.
- Igualmente me la llevo.-escuchó decir a Gordon. Llegó a su habitación demasiado pronto, era como si ya supiera dónde estaba.-Hola.
- Hola.-respondió Selina.-¿Cómo sabías que estaba aquí?
- Un amigo me lo dijo.-respondió Gordon sentándose cerca de ella, con cautela.
- No muerdo ¿sabes?-bromeó ella.
- Después de la escena de ayer, no sé qué esperar.
- Realmente lo hice fatal ¿verdad? No sé qué me pasó, pero no esperes que me disculpe por eso.-confesó ella.
- Viene para decirte que lo entiendo. No entiendo lo que has tenido que pasar en las calles, pero sé que ha sido duro. Tus circunstancias forman parte de quien eres. Al igual que las mías forman parte de quien soy. No voy a pretender que te entiendo, pero entiendo que probablemente te has visto sobrepasada por tus emociones y experiencias y por eso has atacado antes de que te vieras dañada. Pero eso no quiere decir que lo acepte.
- ¿Qué has dicho?-Selina estaba confundida.
- Vine a decirte que puedes escoger entre regresar conmigo o vagar por las calles. No estás obligada a quedarte conmigo, pero si eliges marcharte, voy a tener que quitar mi nombre del papeleo. Y si regresas, será con reglas. Y una de ellas es que mi familia se respeta…toda ella.
- Sí, papá.-dijo Selina. Quiso decirlo con sarcasmo, como una broma, pero las implicaciones no pasaron desapercibidas a ninguno de los dos.-¿Cómo están Bridgit e Ivy?-Selina quería cambiar de tema antes de que la situación se volviera incómoda.
- Están preocupadas por ti. Tienen remordimientos por no haberse marchado contigo. Hemos estado todos muy preocupados. ¿Por qué no llamaste? Creímos que te había pasado algo.
- No es algo a lo que esté acostumbrada.-confesó Selina.-Tanta preocupación me abruma. Pero en serio ¿sabías que Don Falcone es tu padrino?
- Sí.-confesó Gordon.-Y en cierta forma, estoy un poco orgulloso. Me gusta el hombre, entiendo lo que papá vio en él.
- ¿Qué? ¡Oh, vamos! ¡No puedes estar hablando en serio!
- Me lo contó mi padre.-dijo Gordon.-Antiguamente estaba muy mal visto que dos hombres pudieran formar una relación, más aún si eran enemigos. Mi padre y Don Falcone debían odiarse con pasión, en su lugar hubo admiración, amor y deseo. La hermana de Don Falcone, Sofía, se ofreció como vientre de alquiler para que Don Falcone y mi padre pudieran tener un hijo. Yo recibía un regalo anónimo cada Navidad y cumpleaños, nunca supe quién los enviaba hasta que me uní al ejército, cuando mi padre me contó su historia, un año antes de que él muriera. Yo nunca estoy en contra de mi familia, Selina, eso es algo que mi padre se encargó de inculcarme. Y puede que ahora Don Falcone no lo entienda, pero todo lo que he hecho, ha sido para salvarle la vida. Mi padre se encargaba de parar los golpes contra él, aunque nunca se lo dijo. Yo sigo su ejemplo y dejo que Don Falcone piense que voy contra él, así evito meterme en la dinámica de los favores de la mafia.
- ¿Por qué me has contado todo esto?-pregunta Selina.-¿No temes lo que pueda hacer con la información?
- ¿Y qué vas a hacer con ella? ¿Dar un golpe contra Don Falcone? ¿En base a que digo que es mi padre, aunque nunca me crio? ¿Sabes lo ridículo que suena?
Selina sonrió. Sí, sonaba ridículo, pero toda esta situación era ridícula. Enfadarse con Gordon por eso había sido una estupidez. Había partes de la vida de Gordon que ella no sabía todavía y no podía entender su actitud. Gordon era imperfecto, tanto como ella. Pensar que es perfecto o que tiene poderes sobrenaturales y puede abarcarlo todo es irrisorio. Quizá fueran sus partes oscuras lo que le atraían hacia él. Gordon era de Gotham y no podría continuar fingiéndolo. Y aun así, ella confiaba en él, por eso, cuando él le ofreció la mano, ella la aceptó. Por mucho que a Bruce le doliese, Selina había elegido quedarse con Gordon. Además, la historia de Peter Gordon y Don Falcone era demasiado interesante para dejar de indagar en ella.
