Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, tampoco la idea del Fictober!

*Este capítulo está inspirado en el relato "La esquina", de Carlos Moregó.


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Octubre SasuIno

Día 9

Legalidad

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Apagó la luz como todas las noches y lo notó en la esquina de su habitación, impasible, enfermizo. Sus ojos clavados en ella y su boca entreabierta.

Ino no sabía lo que quería, era incapaz de hablarle, así que como todas las noches solo se dio la vuelta e intentó ignorarlo, rogando como todas las noches que se marchara. Pero nunca lo hacía. Y cada vez parecía acercarse un paso más a ella.

Sus padres no podían verlo, tampoco sus amigos ni su novio; nadie más podía. Ino se había cansado de intentar que le creyeran, hasta que decidió guardar silencio, primero por miedo, luego por autopreservación. Las personas que veían cosas que los demás no eran encerradas, se burlaban de ellos y nadie los escuchaba. Ella había sido lo suficientemente astuta como para aprender a callar, y para todo el mundo era una chica normal, hasta que se iba a dormir, y lo veía observarla desde aquella esquina, callado y al acecho, como esperando algo que ella no podía imaginarse.

Y, finalmente, el día que Ino cumplió la mayoría de edad, cuando fue a acostarse como todas las noches, ya no había nadie observándola desde la esquina, pero había un hombre sentado sobre su cama, esperando por ella.

—¿Sasuke? —lo llamó, creyendo que su novio había entrado por la ventana igual que otras veces, pero apenas el hombre levantó la vista, reconoció esos ojos demoniacos, pero era demasiado tarde. Fue la primera vez que pudo verlo con claridad, su rostro pálido y masculino, enmarcado por una mata de cabello platinado como la luna. Era apuesto, demasiado, y, como todas las noches, no pudo gritar ni esconderse, solo cerró los ojos y rogó estar en un mal sueño, pero los pasos del hombre de cabello plateado y la sombra de su cercanía le hicieron comprender que aquello era real, que estaba pasando, y que el demonio al fin la había alcanzado.