Adicción XV

FFVII AU Zack x Cloud

Su cuerpo se paralizó por completo, tenía Tseng delante suyo, aquello no era para nada bueno; escapar de los Turkos ahora que estaban tan en lo alto del edificio iba ser algo demasiado remarcable. ¿En qué momento se volvieron descuidados? ¿mientras estaban corriendo por los pasillos del laboratorio? Sí, lo fueron, pero dudaba que los Turkos hubieran reaccionado tan rápido, lo debían saber de antemano. ¿Kunsel? Se negó en redondo que su amigo les hubiera traicionado. Barret sospechaba de ellos y él también había sufrido una emboscada. ¿Había un espía en Avalancha? ¿eso significaba que el espía estaba entre ellos? No quería pensar en algo así, Shinra tenía suficientes cámaras de seguridad y la misión no había sido especialmente fluida.

"¡Maldición, son las fuerzas de espionaje de Shinra!, le tiré en cara a Barret que tomaba a Shinra a la ligera. Maldito Karma."

—Hey, guapitos de cara, el jefe os ha dicho que lo hagáis fácil; dejad las armas en el suelo, muuuy lentamente.

El pelirrojo avanzó un par de pasos jugueteando con la porra eléctrica. Reno, le conocía lo suficiente para saber que era un bocazas, pero tampoco se le podía tomar a la ligera.

¿Qué debía hacer? Lo lógico era rendirse, pero hacerlo significaba ir todos en prisión, y lo peor de todo es que Cloud podría volver a los laboratorios. Si atacaba Cloud le seguiría y podrían morir los dos por nada. No había luchado durante casi un año por la supervivencia para tirarlo por un segundo o una mala decisión.

Todo estaba yendo demasiado rápido notaba la mirada de Cloud esperando cualquier movimiento. No, no podía arriesgarse, podría encontrar una forma de negociar, pero ahora no estaba en condiciones, debía rendirse pero entonces lo Turkos jugarían en sus negociaciones con ventaja.

"Angeal, Angeal estoy perdido, ¿qué puedo hacer?"

Quería que al despertar la memoria de su mentor este le imbuiría con su sabiduría y podría resolver esa situación como un adulto cabal, templado y analítico. Pero no funcionó. El Turko al otro lado de Tseng, Ruda, empezó a ajustarse los guantes, ¡se les estaba acabando el tiempo!

—Basta, ¡no hace falta luchar!

Casi como un rayo, Aeris se apartó del lado de Barret y los tres Turkos reflejaron sorpresa en su rostro. Tseng no parecía contento y lanzando una fugaz mirada a sus dos hombre enfrentó a la mirada de la mujer.

—Aeris, creía que deberías estar en los suburbios, bajo el cuidado de tu madre, Elmyra.

—Y lo estaré si dejáis a mis amigos y a mí marcharnos.

—Sabes que eso no va a ser así Aeris...—Tseng trataba de conservar la calma, su voz no había variado en absoluto pero su mentón había descendido levemente dándole una imagen más amenazante. Estaba enfadado.

—Entonces me cambio por mis amigos, ¡déjales marcharse!.

—¡Oi, OI! no te creas que...— Reno no se atrevió a ignorar el gesto de la mano de Tseng.

—Aeris, sabes que nos eres muy preciada, pero dudo que estés valorando correctamente la situación.

—Lo hago—sonrió confiada y eso no le gustó en absoluto a Zack —, pero has dicho que lo querías hacer fácil, pero no me dejas elección.

No podía moverse, quería detener a Aeris cuando caminó a su lado y pulsó rápidamente el botón de la planta baja permaneciendo en la orilla de la puerta. Las puestas detectaron su cuerpo y se volvieron a abrir sin siquiera tocarla.

—Un movimiento...poco eficaz. — sonrió Tseng.

—Aún me falta otro.— La voz de la castaña salió jovial y juguetona.

Con un rápido movimiento su cuerpo iluminó con un fulgor verdoso y al extender las manos los Turkos quedaron congelados, literalmente.

Sintió su corazón detenerse cuando Aeris hizo aquel peligroso movimiento. Miró a Cloud y este negó con la cabeza enérgicamente ¿que significaba eso?. La cara de los Turkos era un poema, hubiera reído si no estuviera aterrorizado ante la situación.

—Cuando hayáis salido del edificio me rendiré, y trabajaré para Shinra, el hechizo no será efectivo si me muevo de aquí.

—¡Aeris!— No quería dejarla atrás, ella le miró por encima del hombro con una sonrisa. Zack la conocía, no iba a morir, pero estaba dispuesta a vivir una tortura.

—Los mantendré entretenidos. Estaré bien, he pasado mi infancia en estos muros. — La florista dio un paso adelante y las puertas empezaron a cerrarse lentamente. —Me alegro de haberte vuelto a ver.

El ascensor empezó a descender de nuevo, pero esta vez a gran velocidad, como cuando les hicieron ascender los Turkos.

—¡Maldita sea!— gritó con auténtica rabia, había perdido a Aeris, el resto del grupo permaneció en silencio.

—Zack, la sacaremos de aquí— Cloud trató de animarle mirándole con intensidad, como si realmente sintiera las palabras que decía.

—No, Cloud, no podremos, ya estarán preparados, hemos perdido el factor sorpresa. — Se vió sin saber que hacer, andando sin rumbo.

Hasta Barret permanecía callado como una tumba. Lo que acababa de hacer Aeris no era algo que él quisiera, no quería dejar a nadie atrás. Volvió a gruñir de rabia recordando como había sucedido todo; no sabía cómo solucionarlo.

—Zack…¡Zack!— la mano de Cloud en el pecho detuvo su frenético deambular. — Vamos a llegar al Lobby, tienes que centrarte, no vamos a estar solos.

—Malditos Shinra...— Ahora Barret volvía a la vida, seguía sujetando a Tifa, que permanecía inconsciente. No podían contar con él para la batalla.

—Sí, tienes razón— Zack le concedió a Cloud al llamar a su cordura.

—Bien, céntrate, estaré pegado a ti. Red, ¿puedes hacerte cargo de algunos enemigos?

—No les guardo simpatía a Shinra, podéis contar con mi colaboración.

Agradeció internamente que Cloud tomara las riendas de la situación, se había bloqueado por lo sucedido con Aeris que había perdido de vista todo lo que aún le quedaba por perder.

Los tres se situaron frente a las puertas, faltaban menos de diez pisos. Cloud ocupó la posición central manteniendo a Zack a su izquierda y Red a su derecha, que empezó a arañar el suelo y gruñir de forma amenazadora.

—Nuestra prioridad es escapar. —Cloud empezó a organizar la estrategia a seguir—Barret ocúpate de Tifa, ve con cuidado, seguro que en la calle habrá refuerzos, escóndete hasta que reduzcamos a los del Hall.

—¡He hecho esto antes, rubito!;— gruñó con desagrado Barret—, pero descuida, cuidaré de Tifa. — Su voz pasó a ser mucho más solemne.

Cuando las puertas se abrieron había una fila de cinco de Seguridad de Élite del edificio Shinra, fáciles de identificar por sus hombreras y cascos de color rojo, y justo delante estaba ese SOLDADO de Tercera Clase, Roche.

—¡Ah, qué casualidad, de verdad esperaba que fueras tú!.— movió los brazos de forma teatral — Al parecer ahora no estás en situación de negarme un baile.

—Cloud, no— Lo podía ver en los ojos del rubio, iba a aceptar.

—Es lo mejor, mientras esté luchando con él, ayuda a Red a que Barret se abra paso.

—Te he dicho que no te pienso dejar atrás.

— He estado entrenado para esto, Zack, ¿lo has olvidado?.

Iba a ofrecerse él pero entonces, Zack miró hacia abajo encontrándose en el uniforme de infantería, Roche quería un duelo con Cloud al no poder identificarle a él como SOLDADO.

— Estaré a tu espalda antes que te des cuenta. — pudo ver la decisión en sus ojos azules tras sus mechones dorados.

Iba a protestar pero por su mente pasó como Cloud le dio guerra en Séptimo Cielo y en la habitación de Don Corneo. Se había vuelto muy fuerte, ya no era el mismo que una vez conoció.

—Cuento contigo.— Le dió un toque en el hombro a Cloud y con un gesto hizo una seña a Barret y Red para que le siguieran; por el rabillo del ojo pudo ver a Cloud avanzando hacia Roche y como éste desenvainó su espada reglamentaria de SOLDADO.

Iba en cabeza cuando de las puertas atravesaron una granadas de humo hasta el interior de Hall y cerca de su posición; el humo era espeso pero sus sentidos se pusieron en alerta al identificar el contenedor del gas lacrimógeno. Con sus rápidos reflejos le dio a tiempo a patear fuera unas cuantas antes que otras nuevas volvieran a caer en el interior del Hall.

—¡Taparos la boca y cerrad los ojos! ¡apartaos, atrás! ¡ATRÁS!

Su resistencia de SOLDADO hizo que sufriera los efectos después; el primero en caer fue Red XIII casi al instante con extraños y sonoros sonidos saliendo de su garganta como si le estuvieran estrangulando. Tiró de él por el pellejo de detrás de la nuca, Barret no tardó en toser de forma escandalosa haciendo verdaderos esfuerzos para mantener a Tifa sobre sus brazos que ahora colgaba de forma alarmante de sus brazos.

Los tosidos de la Seguridad de Élite del Hall se unieron al poco; hasta Roche y Cloud también sufrieron los efectos en menor medida frotándose los ojos al no poder soportar la picazón. Él ya se encontraba casi gateando en el suelo arrastrando a Red a ciegas tratando de evadir el humo que no podía ver con la vista empañada de dolorosas lágrimas y su garganta se negaba a tomar una sola bocanada de aire por el dolor que le provocaba.

Una risa resonó por encima de los tosidos y gruñidos de agonía. Apenas podía abrir los ojos pero pudo ver lo que parecía alguien vestido de verde entrar por las puertas principales escoltado por otras sombras.

—Hya ja ja jaaa—identificó esa risa como la del cabrón de su ex-jefe, Heidegger. Había decidido tomar cartas en el asunto. —Bueno, Bueno, las ratas de alcantarilla querían abandonar el barco antes de tiempo. — Sin duda estaba usando máscara contra el gas lacrimógeno. — ¡Hacerlos prisioneros a todos! En cuanto a ti...tenemos que hablar.

No sabía a quién se dirigía pero el golpe secó en la base de su nuca lo notó de largo. Todo se volvió negro, aún escuchando los ecos de Cloud.

El dolor en la base del cráneo le despertó haciendo que se encogiera sobre sí mismo sujetándose la parte dolorida. Todo lo veía excesivamente brillante, los ojos aún le escocían. ¿Cuánto tiempo había pasado? Todo le daba vueltas y hasta le costó mantener el equilibrio, quien quiera que le hubiera dado en la cabeza no era un infantería, debió ser algún SOLDADO.

Miró a su alrededor aun sin saber dónde estaba, hasta que chocó con un 'muro invisible', haciendo que casi cayera de nuevo, pero la adrenalina se le disparó en ese preciso momento cuando empezó a sospechar dónde estaba. Sus manos tocaron el muro invisible y su respiración se aceleró, estaba de nuevo en un tanque de especímenes. Forzó a sus ojos a enfocar algo más allá del muro transparente y confirmó que estaba en el demente laboratorio de Hojo.

Maldijo tratando de contener todas las emociones que se agolpaban en su mente, aquello era lo último que quería. Tenía que salir de ahí, la última vez tardó años en encontrar una oportunidad.

En su búsqueda vió a Cloud estaba en el tanque contiguo al suyo, estaba arrodillado tratando de encontrar las fuerzas para ponerse en pie; la cara la tenía cubierta de sudor. Golpeó las paredes de su tanque pero, como esperaba, eran demasiado resistentes y el ruido no parecía haber llegado hasta su amigo.

Un chasquido metálico sobre su cabeza le puso en tensión mirando hacia arriba, de reojo pudo ver como Cloud imitaba el mismo gesto.

—Buenos días mis queridos sujetos. Ji ji ji—Pasarían mil años y nunca olvidaría la voz y risa de Hojo.

Quería exigirle que iban a hacer con ellos pero ¿serviría de algo? se centró en mirar a Cloud que no parecía reaccionar a la voz de Hojo. Tenía que encontrar una salida y ¡ya!. Mirando por las paredes no veía ninguna forma, y por arriba…

En su búsqueda pudo notar como una sombra avanzaba lentamente por su lado derecho acercándose hacia ellos, con paso calmo.

—Excelente, excelente…vuestros análisis son bastante prometedores. —Hojo había decidido presentarse en persona, miraba con calma unos papeles de una de las carpetas de color crema.—La Anciana y dos sujetos prometedores, me siento afortunado. — Le dirigió una sonrisa torcida a la vez que enviaba las carpetas tras su espalda.

—Cuando dices Anciana, no estarás hablando de Aeris.

—Que sujeto más aplicado y servicial; claro que el informe deja claro tu rebeldía en el pasado. — Se acercó a él con las carpetas aún tras la espalda. —Pero estoy de muy buen humor, te lo contaré.

—Acabo de salir de una reunión y tras hacer unas pruebas con la Anciana: determiné que tiene un porcentaje mucho menor de efectividad que su madre; Ifalna, pero al ser el único sujeto vivo, no puedo exigir mucho más...— Hojo meneó la cabeza con desaprobación, y no tardó en volver a sonreír de forma retorcida— Por eso les avancé mi proyecto de hacerla procrear para que así su especie no corra peligro.

—No estarás hablando en serio. — Siseó furioso apretando los puños con fuerza.

—Nadie se ha opuesto— se acomodó las gafas—; estamos hablando de una especie en vías de extinción, voy ayudarle a salir de la línea roja de peligro.

—¡Es un ser humano!— Golpeó el cristal con fuerza y con toda frustración. No pasó nada.

—Oh sí—la sonrisa pasó a ser petulante, cruzando los brazos, con las carpetas aún en una de sus manos. —, lo había olvidado, los sentimientos y la humanidad, claro. Esto va más allá de esas simplezas, es ciencia. —Desvió la mirada hacia donde estaba Cloud dejando las carpetas en una de las mesas que había por ahí cerca.

—¡Hojo! ¿Qué vas a hacer?— No le gustaba un pelo que se estuviera acercando al tanque de Cloud.

Hojo se posicionó justo frente a la figura de Cloud y éste alzó la mirada, mirándole fijamente, se le podía notar que estaba de alguna forma debilitado, pero aún así parecía luchar por mantener su dignidad.

—Tu amigo es el mejor candidato por el momento para la reproducción.—Hojo se acercó a uno de los paneles que había cerca del Tanque y empezó a tocar botones muy lentamente.—Estoy interesado SOLDADOS Tipo G y S; él es el que tiene los niveles más prometedores.

Sintió que la sangre se le escapaba del cuerpo por un momento; Cloud estaba claramente con el mono y ya le había contado cómo su cerebro le indicaba que debía hacer para aliviarse.

—Tus lecturas han empeorado bastante— Hojo pareció torcer el labio— sin embargo, creo que sé cómo curarte. — Del interior de la bata blanca sacó un vial de Mako de proporciones más grandes que los que había visto en la casa de Don Corneo.

"No, esto no está pasando, esto es una pesadilla de mi subconsciente" Pero sabía que todo eso era demasiado real.

Cloud se puso en pie como hipnotizado por el color y fulgor del líquido. Por alguna extraña razón se giró hacia él y le miró.

"Vamos Cloud, tú eres más fuerte, ¡no lo hagas!"

—Sé que uno de los dos tiene niveles desestabilizados de Mako, no me voy a dignar a buscarlo en las carpetas y se lo pondré a uno de los dos al azar.

"¡Hijo de una hiena, ojala Ramuh te parta en dos!"

Apretó los puños con fuerza, que Cloud recibiera una dosis haría que todo lo que había avanzado, no sólo no sirviera de nada, sino que podría tener consecuencias que no quería comprobar; ya tenía la mente bastante quebrada como para añadir una fisura más.

— Por la intensidad de la mirada debes ser tú— Espera, ¿¡Hojo pensaba que era él!?

No quería recibir una dosis de eso, pero quizás podría superarlo... o caer en la adicción y no podía permitirse eso, Cloud contaba con él. Quizás debería aceptar la posibilidad si eso evitaba a Cloud volver a la casilla de salida...o incluso más atrás.

—¡NO! ¡Profesor Hojo, dámelo a mi!

Hojo se giró satisfecho por la reacción; no había ni dado tres paso y Cloud se precipitó contra el cristal con la mirada suplicante. Su mirada y la de Cloud se cruzaron y el rubio le miró con frustración, dejando caer los hombros levemente; se le veía avergonzado, ya no enfrentaban sus miradas.

Zack vió a Cloud apartarse del cristal para quedarse al centro del tanque. Hojo colocó la dosis en un acople del tanque y tras un sonido parecido a silbido la muestra desapareció. No mucho después un dardo acertaba al pecho de Cloud que gruño dolorido. Al quitarse el dardo, ya estaba vacío. Miró una última vez a Zack antes de caer de nuevo de rodillas y jadear y gruñir con fuerza sujetándose la cabeza.

No pudo hacer nada, sólo mirar como Cloud iba ser utilizado de nuevo. Cerró los ojos y los puños con rabia por la impotencia, odiaba a ese hombre como nunca pensó que odiaría a nadie; ahí estaba de nuevo, arruinando la vida a todos los que conocía: Angeal, Lazard, Aeris, Genesis, Cloud.

—Vamos mi querido especimen, tenemos mucho que hacer; pero antes de cruzarte con la Anciana hay unas últimas pruebas que hacer.

Un sonido hidráulico resonó en la base del tanque de Cloud y la plataforma empezó a elevarse, a la vez el techo se abría sobre Cloud que estaba aún reducido por el efecto de la droga.

— Tengo cosas que hacer, intenta no hacerte daño— Hojo empezó a alejarse con calma, sus pasos resonaron en el laboratorio, de camino en el montacargas que tenía la final de la sala.

Cuando desapareció se encontró solo. Fue en ese momento cuando dejó salir toda su frustración en forma de ira golpeando una y otra vez los cristales gritando con toda la fuerza que le daban los pulmones.

Se dejó caer al suelo, nada de eso serviría, tenía que encontrar la forma de como escapar de ahí, pero al menos ya no estaba cargado con esa frustración en su espalda.

"Centrate Zack" Tomó una buena bocanada de aire "Sabes que la parte de arriba debe tener algún punto débil, pero seguramente de a otro tanque, o jaula, o cualquier cosa que se depravado se le ocurra."

Si pudiera hacer aunque fuera una palanca con algo…Intentó buscar algo pero todo parecía bien asegurado.

Por un momento se preguntó cómo habían llegado hasta ahí, primero perdieron a Aeris, Hojo certificó que ya estaban haciéndole pruebas. Tifa estaba inconsciente, se preguntaba si a ella también le hicieron algo. Barret daría problemas y Red...no le había vuelto a ver, seguramente le devolvieron a su celda.

La verdad fuera dicha, no sabía dónde estaba nadie, si escapaba de ahí…¿huria solo? ¿dejaría a todos atrás? ¿Sólo buscaría a Cloud? Aeris se había sacrificado, pero no estaba dispuesto a aceptar sacrificios de nadie. Habían llegado hasta ahí con la colaboración de todos, no podía verse huyendo sin todos ellos; pero ¿Cómo? Sin duda habría que obrar un milagro.

Le gustaría obrar un plan maestro, pero para pensar cómo liberar al resto primero tenía que sacarse él mismo de aquella pecera.

La última vez que escapó fue por un empleado descuidado que abrió la puerta pensando que estaba inconsciente...Hojo estaría ocupado con Cloud, si había asistentes, ¿podría engañarlos de nuevo? Seguro que estaba siendo vigilado y observado en ese momento.

"¡Eso es...solo tengo que hacer una escena y todo estará listo!"

Le hubiese gustado poder trazar un plan mejor que el limitarse a salir de esa maldita pecera, pero no tenía tiempo para eso. Sabía que Cloud estaba en alguna parte encima de donde estaba, si se daba prisa podría sacarle andando.

"Muy bien, esto va a doler….pero hay que hacerlo"

Se puso en pie y se mentalizó en hacerse daño a sí mismo, con suerte algún ayudante descuidado vendría a comprobar si seguía vivo y aprovecharía para escapar.

—Sujeto de pruebas 45563. —Una voz desconocida empezó a sonar por el intercomunicador— Accediendo al análisis físico: excelente capacidad cardiovascular y admirable condición física, hipertrofia muscular y equilibrada estructura ósea. Otro candidato óptimo.

Frente a él pudo ver a un ¿muchacho? dudaba que sobrepasara los 15 años, tenia el pelo blanco y un extraño monóculo. Lo más escalofriante era que llevaba bata blanca ¿Acaso era uno de los científicos de ahí?

—Hola, mi nombre es Chadley.

—Ya, y ¿qué has venido a hacer, Chadley?— Se cruzó de brazos mirando entre sorprendido y con sospecha al muchacho.

—Lo lógico, liberarte.