Capítulo 9.
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El caballero de Cáncer había ido a buscarla a aries, según entendió, Higor, el subordinado de su hermana, le había solicitado analizar una muestra de ADN de una supuesta víctima. Sinceramente, la solicitud le causó intriga, ya que, quién solía ordenarle realizar análisis, era únicamente su hermana, no él, pero, dado lo mucho que Catrina confiaba en él, trató de no darle mucha importancia.
Según entendió de Máscara, luego de analizar la muestra, debían compararla con otra que el varón les dio posteriormente. Para el caballero de la cuarta casa, había gato encerrado seguro, ese tipo algo tramaba. La doctora le explicó, que cuando se comparaban muestras de material genético, era con el fin de determinar algún parentesco entre las víctimas.
Luego de irse, Máscara lo observó serio. Odiaba tener que fingir amabilidad con ese tipo, si le caía mal, siempre procuraba que se le notara, pero en este caso, no podía darse ese placer, no sin echar a perder lo que Shaka le mencionó.
-¿Sucede algo, Máscara? – Desde que Higor llegó nuevamente, Sofía notó los gestos forzados del peli azul.
-Dígame algo Doc, ¿qué piensa del tal Higor? Y no me refiero a la impresión que da su físico.
La pregunta del joven no le causó impresión. Era de su conocimiento, el hecho de que muchas personas no confiaran en el hombre.
-Bueno…Él no siempre suele generar buenas impresiones.
-No me refiero a eso. ¿Usted confía en él?
Sofía se sintió acorralada. Ciertamente, no sabía qué responder. Por un lado, estaba lo que sentía realmente, y por el otro, el posible daño que pueda causarle a la reputación del oficial, e, indirectamente, al de su hermana.
-Yo…Catrina confía en él.
-¿Usted confía en él? – inquirió nuevamente el dorado mientras se acercaba con rostro serio.
Luego de un suspiro, y de saber que no obtendría nada ocultando su sentir, decidió expresarse:
-No. No lo hago. Su origen es muy difuso e incoherente. Además, lo he visto, él es posesivo con mi hermana. Parece estar obsesionado con ella y eso me asusta. Catrina es fuerte, de hecho, es la mujer más increíble que conozco, pero, cualquiera podría sufrir un daño si en quien confías te termina haciendo algo malo. – Se sinceró.
Al ver el rostro arrepentido de la chica, Máscara se compadeció un poco. Con lo mucho que se notaba el cariño que la Doc le tenía a la jefa, estaba seguro que era difícil para ella el intentar no decir algo que la perjudicara.
-Descuide – habló el chico acariciándole su melena rizada. – No es la única en pensar así, yo también lo comparto.
-¡¿En serio?! – preguntó alegre la joven.
-Sí. Se que quiere cuidar a la jefa Doc., así que puede contar conmigo para eso. Incluso la protegeré a usted también. – cuando se dio cuenta, Máscara sintió que estaba hablando de más. La Doc. estaba con las mejillas sonrojadas y dedicándole una sonrisilla tierna que lo descolocó – Y-Ya sabe, en agradecimiento por el brazo que ya ha mejorado demasiado. – finalizó nervioso.
-Está bien.
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Un día entero libre. No sabía que hacer. Ya estaba llegando la tarde y lo único que quería era seguir trabajando. Ella no era una mujer de pasatiempos, en lo absoluto, dedicó su vida desde que fue adoptaba a encontrar a esa persona y para eso debió pasar horas entrenando.
¡Eso era! Entrenaría. Hacía mucho tiempo que no lo hacía. Por fortuna, había traído su saco de boxeo, así que únicamente le restaba encontrar un lugar dónde colocarlo. Ya con sus ropas de entrenamiento, encontró un jardín y un árbol donde colocó el instrumento. Respiró profundo, realizó una serie de estiramientos y empezó a dar diversos golpes al saco.
A Shaka le llamó la atención la actividad de ocio que la detective realizaba. Se notaba que era una mujer muy estricta y disciplinada, pero suponía que eso se debía a su entrenamiento como soldado.
Admitía que la chica era fuerte, más de lo pensó si era sincero, incluso podía estar a la altura de la hija del maestro, lo cual ya era mucho qué decir. Le intrigaba la clase de entrenamientos a los que fue sometida en Roma.
Tan ensimismado estaba apreciando a la pelinegra, que no se dio cuenta del hombre a su lado, hasta que este habló:
-Para eso si abres los ojos, eh Barbie.- murmuró burlón Máscara.
Gracias a Buda, pudo controlar su cuerpo para no brincar debido al susto. Lo último que necesitaba, era humillarse más.
-Máscara, esto no es lo que parece…- trató de excusarse el rubio.
-Bah, lo que hagas no me importa, no vine para eso.
-¿Entonces?
-Afuera está la doctora, vino a buscar a la jefa. Le dije que esperara, así tendría tiempo de avisarte a ti. Debemos hablar, es importante.
Dicho esto, Shaka se dirigió a la entrada principal del templo de Virgo, fingiendo no saber nada, únicamente le dio permiso para su entrada y le dio la dirección a la doctora. Una vez esta entró, tanto él como Shaka se quedaron afuera.
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-¡Catrina! – llamó la joven interrumpiendo la sesión de golpes.
A Catrina le llamó la atención la repentina visita de Sofía. Que ella recordara no le había delegado ninguna tarea, así que a lo mejor solo vino de visita.
-Sofía, hola. ¿Qué haces aquí?
-Lamento interrumpirte, es solo que vine a dejarte esto. – habló ella mientras le entregaba un folder – son los resultados del ADN que Higor me solicitó. No lo encontré en la base, y los caballeros de acuario, sagitario y leo, me dijeron que había salido, así que preferí dejarlos contigo.
Catrina observó con seriedad a su hermana. No sabía de qué estaba hablando, ella no ordenó realizar ningún análisis, por qué Higor había hecho aquello.
-Oh, ya veo. Así que estos son. No te preocupes, puedes dejarlo conmigo.
-¿Sucede algo, hermana? – A Sofía no le pasó desapercibido el gesto de desconcierto de la pelinegra.
-Oh, no es nada. Es solo que había olvidado que yo misma le pedí que los solicitara.
Mentira. Su hermana le mentía. Catrina era una de las personas más meticulosas que había en el departamento de investigación. Nada se le pasaba, nada sucedía sin que ella no lo supiera y controlara.
-Y-Ya veo. Entonces lo dejo en tus manos. Nos vemos. Disfruta tu día y por favor, no te expongas demasiado a cosas peligrosas.
-Veo que te contaron lo que sucedió. Descuida, el caballero de Virgo me ayudó a solucionar las cosas.
Cuando la chica de cabellos rizados desapareció de su vista, abrió rápidamente el folder. Al leer la información, se quedó pasmada y sin aliento. Esa información no debía salir a la luz, debía desaparecerla de inmediato. Era demasiado comprometedora. ¿Por qué Higor solicitó eso? ¿Cuál era su plan? ¿Acaso él estaba investigando sobre su pasado?
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-¿Y bien, de qué querías hablar? – inició el rubio aprovechando la ausencia de las mujeres.
-Seré rápido ya que no tenemos mucho tiempo. Lo que el tal Higor nos pidió, fue realizar una prueba de ADN entre una supuesta víctima y otra. Nos dijo, que ambas estuvieron ligadas a las desapariciones del asesino en Latinoamérica. El resultado fue el siguiente – enlistó el guardián de la cuarta casa – Primero: las dos muestras arrojaron un vínculo sanguíneo, más específicamente, de familiaridad entre dos niñas, Marina y Mariana Gómez, dado que tenían la misma edad, y eran hermanas, dedujimos que se trataba de gemelas. Segundo: ambas desaparecieron en México hace diez años aproximadamente.
-Qué extraño, por qué estaría investigando algo así. – A Shaka toda esa información le sonaba fuera de lugar. Es decir, si se trataba de un ser no humano, no tenía sentido investigar a las víctimas con el fin de vincular a algún conocido y/o familiar, a lo mucho, a efectos de ubicar su procedencia, lo cual, se extraía fácilmente de los reportes de desapariciones que los distintos departamentos policiales brindaban. – ¿Lograron descubrir algo más?
-Sobre las niñas no. Todos los sistemas nos bloquearon la búsqueda. Pero, algo importante es, que la doctora desconfía del tal Higor. Confesó que el tipo, es de origen desconocido y que, desde que fue enlistado con la jefa, a tenido actitudes posesivas para con ella cuando no está en su presencia.
-Vaya, por lo visto, nuestro sentir es compartido. Eso me da tranquilidad.
-No le digas nada ni a la doc. ni a la jefa. Será lo mejor, de pasarnos algo a ti o a mí por investigar a ese tipo, será mejor que no nos vinculen a través de ellas, o por lo menos no a ti.
Máscara tenía razón. Lo que estaban haciendo podía traerles graves consecuencias. Era seguro que, si Higor se daba cuenta, buscaría extraer información de las mujeres, de ahí que, había una posibilidad de que ellas los vincularan y, en caso de estar en lo cierto, era mejor que al menos uno no fuera sospechoso, ya que al final, ese podría desenmascararlo.
Luego de la advertencia de Máscara, la mujer de cabellos rizados hizo acto de presencia, por lo que actuaron con naturalidad. Cuando ambos se retiraron, buscó nuevamente a la detective, pero no la encontró.
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Al día siguiente, todos se prepararon. Era el dichoso día en que, la detective vería a la prostituta Lola en el bar.
Mientras Catrina se colocaba el equipo de micrófonos y cámaras en la base, el hombre de gran altura ingresó.
-Buenos días. – saludó con la voz lúgubre de siempre.
-Oh, buenos días Higor – devolvió el saludo la pelinegra.
Shaka observó atento la interacción entre ambas personas. Si bien la detective no estaba al tanto de sus sospechas, si de la información recabada sin su autorización.
-Disculpe, jefa. La doctora Sofía me indicó que le entregó unos documentos que me pertenecen.
-Así es. Están en el cajón a la izquierda del escritorio. – respondió ella con naturalidad.
Rápidamente, Higor se dirigió al cajón, una vez extrajo el folder, procedió a abrirlo. Su rostro imperturbable no reflejó nada, pero en su interior, una pequeña pizca de extrañeza se instauró. Estaba seguro que las dueñas de las muestras eran hermanas, pero el resultado arrojó que no había vínculo entre ellas.
-A todo esto, Higor, ¿de qué eran esos análisis? – preguntó cautelosa.
Fue ella quien falsificó los resultados. Al principio intentó quemarlos, pero luego, decidió que no era lo mejor. Si los incineraba, no tendría excusa para tratar de descubrir qué tramaba su subordinado, pero, si se los daba con la información exacta, se expondría e igualmente, no tendría conocimiento de las intenciones del hombre.
-Son muestras de víctimas. En Rodorio hay muchas familias tristes, así que trato de, al resolver el caso, lograr contactarlas para que al menos tengan tranquilidad sobre el paradero de sus seres queridos.
-¡Qué gran persona eres Higor! – halagó ella con el mismo descaro que tuvo él al mentirle en la cara.
Shaka respiró más tranquilo, por lo visto la detective sospechaba, lo que quería decir, que estaba alerta y que no se expondría a sufrir un ataque por el hombre.
Cuando estuvo lista, la chica se dispuso a retirarse rumbo al prostíbulo, seguida del caballero de Virgo, que fungía para el caso en particular, de apoyo en caso de que la detective llegase a necesitarlo.
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Llegaron juntos exactamente a una cuadra antes del Bar. El plan era, que el dorado se quedara ahí, mientras ella continuaba sola hasta la entrada, ya posteriormente, la labor del rubio, sería subir hasta el techo del edificio y, desde ahí, supervisar el rumbo normal del plan.
Catrina suspiró pesadamente. Poco importaba que ya tuviese la solución para evitar el encuentro sexual con la mujer, la situación la incomodaba, la hacía sentir vulnerable de muchas maneras.
-¿Se encuentra bien detective? – Shaka aprovechó que aún no había enviado la señal para que activasen las cámaras y micrófonos.
-Si, descuide. – contestó cortante.
-Imagino que está nerviosa por la situación. Desde mi perspectiva, se expone. Es decir, si bien no tendrá que mantener un encuentro carnal con la mujer, al menos deberá permitir que la bese.
Ante las palabras de Shaka, Catrina bufó y luego rio.
-¡Por favor! Es solo un beso. No es el fin del mundo. – respondió tratando de evitar el hecho de que, claramente, hacer aquello la disgustaba.
-¿Ha besado a alguien alguna vez? – continúo serio el de virgo.
-Quiere detener sus interrogatorios por favor, esto es una misión seria, no necesito distracciones. Solicite que activen los micrófonos y cámaras de una vez por todas.
-Supongo que eso es un no.
Justo cuando ya sentía su paciencia colmada ante la insistencia del rubio, se volteó para decirle unas cuantas verdades o pedir ella que la misión iniciara, pero, los labios del rubio la detuvieron en seco. Sus ojos rojos se abrieron por la sorpresa, mientras que él, aún besándola, la miraba con seriedad.
Cuando sus neuronas se conectaron, Catrina separó bruscamente al chico y le propinó un golpe, que, dicho sea de paso, dolió bastante.
-¡¿Q-Qué le sucede?! ¡¿Cómo se atreve a faltarme así el respeto?!
En ese momento, el shock hizo que no le importara nada, mucho menos el hecho de que él la besó con suavidad – pero no por eso menos demandante- así como tampoco le importó que su cuerpo temblara y que aquella caricia le haya gustado.
-Me disculpo. No volverá a suceder…a menos que me lo pida.
Ella iba a matarlo, lo juraba por todo lo que consideraba santo.
Shaka por su parte, se encontraba en un conflicto interno, por supuesto que sabía que su actuar fue irrespetuoso, pero los celos lo quemaban en ese momento. No le importaba que fuese una mujer, sentía el hígado arder ante semejante idea.
Luego de eso, el rubio procedió a pedir la activación de los instrumentos.
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Cuando la pelinegra ingresó al prostíbulo sus manos aún temblaban. No sopesaba lo que acababa de ocurrir. Otra vez se sentía vulnerable.
-¡Oh querida!~ - saludó la mujer de cabello fantasía con deleite. – Estaba impaciente por que llegaras. Mmm ~ hoy luces totalmente deliciosa.
-G-Gracias señora – contestó el "halago" la pelinegra.
-No me digas señora. Tú y yo pronto seremos muy cercanas, así que no hace falta tanta formalidad.
-C-Claro.
-Bien, ven conmigo.
Dicho esto, Lola guio a Catrina a una de las habitaciones que vio el primer día que llegó. Tenía marcado en la puerta el número 5. Todo lo que ocurría era visto por los dorados en el Santuario.
La habitación estaba adornada con velas aromáticas y una enorme cama en forma de corazón. Había sábanas de peluche y un montón de cursilerías más que, sinceramente, le dieron náuseas. El romance, definitivamente, era una basura.
-¿Y ahora qué? – preguntó ella con interés.
-Bueno…ahora tú y yo empezaremos a jugar – murmuró seductoramente la mujer.
Catrina entró en un ligero pánico. Debía buscar la forma de que ella tomara para poder verter el polvo que Shaka le dio.
-¿T-Tan rápido? – murmuró nerviosa – Es solo que pensé que b-beberíamos algo.
-Awww~ - Lola emitió un fuerte gemido que la hizo brincar. Al otro lado del micrófono los dorados sintieron sus tímpanos doler – Esa actitud tuya, tan tímida, tan inocente, tan deseable. Claro, hay vino en ese cajón, puedes servirme.
-E-Está bien. - Aprovechando que la mujer se encontraba acostada en la cama, procedió a servir dos copas de vino. En una, vertió los 10 gramos del polvo que el rubio le dio, y luego, procedió a entregarle una copa. – Es mi primera vez tomando, lo siento.
-No te preocupes querida.
A diferencia suya, Lola bebió de una vez todo el contenido de la copa. Eso le dio esperanzas de que pronto caería. Sin embargo, había un pequeño, pero significativo error en su plan, y esto era, que olvidó preguntar, cuánto duraba en hacer efecto el polvo. De ahí que, apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando la mujer se lanzó sobre ella y empezó a besarla con desenfreno.
Estaba asqueada, quería que se quitara, odiaba eso, de verdad odiaba todo aquello. Pero no podía detenerse, no ahora que estaba tan cerca de encontrar a esa persona. Shaka, notó que la detective estaba sufriendo, el ritmo cardíaco del monitor, marcaba un aumento en la presión cardíaca de ella, razón por la cual, él también se empezó a molestar. Involuntariamente, empezó a elevar su cosmos, pero, antes de destrozar el edificio por la furia e importancia que sentía, todo se detuvo.
Un intenso grito, seguido del cuerpo de Lola retorciéndose en la cama. Todo parecía indicar que el polvo hizo efecto, ella estaba alucinando. Lo supo ya que, Lola empezó a murmurar palabras vulgares dando a entender que ella pensaba que realmente estaba manteniendo relaciones sexuales. Lo curioso, era que, era Lola quien se estaba autocomplaciendo a sí misma y no Catrina.
Catrina estaba absorta en la escena, pero rápidamente recordó que, lo que ella veía, también lo miraban los dorados, así que se volteó a una pared.
Con suavidad, activó el micrófono:
-L-La droga hizo efecto ya. Cambio. ¿Cuánto durará el efecto y cuánto tengo que esperar hasta que despierte?
-Dura alrededor de 60 segundos según lo que Shaka dijo. Despertará en menos de 20 minutos. – respondió Dohko al otro lado del micrófono.
Catrina aprovechó ese tiempo para observar de reojo a Lola, si bien ella estaba fantaseando, cuando despertara debía parecer que fue verdad, así que, mojó un poco su cabello para aparentar sudor. También, se desvistió un poco y se recostó en la cama. Luego de los 20 minutos, al notar que ella empezaba a despertar, fingió estar dormida.
Sintió como Lola empezó a moverla para despertarla. Cuando abrió los ojos, una enorme sonrisa la recibió.
-Despierta querida ~ Pasaste. Todo lo que hicimos fue glorioso, no recuerdo la última vez que me sentí así.
-M-Muchas gracias. -respondió ella aparentando cansancio.
-Puedes irte ya. Don Cesar vuelve en 3 días. Ven de nuevo y te lo presentaré.
Dada la autorización, Catrina salió del burdel como alma que lleva el diablo. Está bien, lo que acaba de pasar era un juego de niños en comparación a lo que pasó en esos tres años, pero igualmente, fue perturbador para ella. No estaba lista para tener una vida sexual normal, su trauma aún estaba ahí.
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Cuando se encontró con Shaka de nuevo en el callejón, apagó los instrumentos, ese era el plan después de todo. Se los quitó tan rápido como pudo y se los entregó al rubio.
Shaka notó que la detective estaba temblando, no sabía bien por qué, pero eso solo indicaba que ella no se encontraba bien. Sabía que no debió exponerse, él debió insistir más para que se alejara de esa mujer odiosa.
Cuando se volteó dispuesta a irse, Catrina sintió los masculinos brazos rodearla. Otra vez estaba sin aire, otra vez se sentía vulnerable, era demasiado para un solo día.
-Shh…todo está bien ahora…Catrina. – las suaves palabras del rubio fue lo que la hizo volver en sí.
Cuando levantó la vista, todo a su alrededor era una habitación llena de telas de origen hindú. Podía sentir la calma provenir del rubio, una corriente de energía cálida invadía su cuerpo.
Hasta que su respiración se normalizó, Shaka la soltó.
-Yo…Yo quiero quitar el sabor de esa mujer de mi boca. – sabía que estaba exponiendo demasiado, pero iba a enloquecer.
Shaka captó la solicitud implícita en la afirmación de la detective, así que, con suavidad, nuevamente besó a la detective por largo rato. A diferencia de cómo se sintió con Lola, él le gustaba, a él no lo rechazaba.
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Capítulo 9 ¡up!
¡Wow! Qué duro fue escribir este capítulo. Debo decir que, como la historia se está volviendo más compleja, duro más en escribir los capítulos. Este ha sido especialmente complejo, pero debo decir que lo disfruté, espero haber plasmado bien – o al menos lo mejor que pude – los sentimientos traumáticos de Catrina, los cuales tienen su explicación, pero les corresponde a ustedes ir pensando el por qué de todo esto.
La dedicatoria del capítulo, es para Warlocktoungue. ¡Qué felicidad que te estés recuperando! En la situación actual, es una bendición tener noticias así.
Sin más, espero que disfruten el capítulo.
¡Nos leemos!
