Disclaimer: Los personajes aquí usados no me pertenecen.


Te Amo Tres Mil

Hacía días que papá se había ido. Antes de irse recuerda que él le dijo que tenía que traer a sus hermanos de vuelta. Que tenía que traer a Peter Parker y Harley Kenner, que eran sus hermanos, tal vez no de sangre pero si de alma.

—Te prometo que estaré bien, Morgan — Le había dicho su padre, con los ojos llenos de un sentimiento que ella no sabía identificar.

—Papi, te amo tres mil —

—Yo también te amo tres mil — La abrazo. —Pero tengo que traer a tus hermanos de vuelta — Ella asintió y luego su padre se fue.

Porque ellos siempre estaban en sus cuentos favoritos. El cuento de un niño que ayudó a Ironman cuando nadie más lo podía hacer; el cuento de un superhéroe araña que murió demasiado joven.

Y ahora mamá se había ido también. Por qué VIERNES le había dicho que su padre estaba mal.

—Mo, iré con papá, necesita ayuda — La mujer la abrazo y luego partió, dejando a la niña con Happy Hogan.

Y cuando vinieron, solo venía su madre, su tío Rodhey y su hermano Peter; había más personas, a algunos los reconoció por qué habían venido antes, pero a varios no los reconoció.

— ¡Mami! — La niña salió corriendo y se abalanzó a la mujer de armadura morada.

—Morgan — La mujer la abrazo con fuerza.

—Mami, ¿Donde está papá? — La niña no lo noto pero varias personas bajaron la cabeza reprimiendo las ganas de llorar.

—Él... No pudo regresar... Tuvo que hacer algo por el universo y por ti —

Más tarde la grabación de papá le dijo lo que ella ya sabía, la amaba tres mil.

—Morgan, eres mi universo, eres lo más importante que tengo, pero debo traer a tus hermanos de vuelta, te amo tres mil. —

Y cuando mamá dejo las cenizas en el lago, dos niños más grandes que ella estaban a su lado, dos chicos que ella reconocía como hermanos.

—Petey, Har — Ambos chicos la voltearon a ver. —Papa está bien, ahora que sus hijos están aqui — Los dos chicos empezaron a llorar.

—Sí, papá está bien —

Y allí se quedaron viendo el lago, con el silencio de consuelo.

Y en la lejanía, los adultos veían a los hermanos Stark, que aunque no compartieran apellido eran ellos tres contra el mundo.