Cambios en el agua

Era difícil pensar que alguno de los miembros de la organización hubiese llegado a imaginar qué harían en un futuro en el que no existiesen los demonios o siquiera que viviesen lo suficiente para vivirlo. Si bien siempre había existido la posibilidad de retirarse, al final la mayoría seguía sirviendo de una forma u otra a los cazadores de demonios, como por ejemplo, el caso de los cultivadores. Giyuu, quien durante mucho tiempo no se había permitido pensar en nada más que matar a tantos demonios como pudiese para "llenar la cuota de Sabito", ni siquiera se imaginó llegando a una edad digna del retiro, mucho menos desempeñando el papel de maestro o conviviendo en una aldea con otras personas de nuevo.

Pero, contra todo pronóstico, había sobrevivido a la pelea con la tercera luna creciente, contra Muzan, el ataque de Tanjirou y sus propias heridas. Gracias a la resistencia que había desarrollado, tres meses después de la batalla estaba casi como nuevo, con excepción de la pérdida de su brazo, pero comparado a las bajas que habían sufrido y a las vidas que se había salvado, le parecía una baja insignificante. Era un cambio más al que debía adaptarse.

Porque la derrota de Muzan Kibutsuji lo cambiaba todo.

Los demonios devoradores de hombres habían desaparecido, su organización ya no era necesaria, no había razón para seguir cargando una espada en la clandestinidad. Una vez recuperados de sus heridas, todos los sobrevivientes eran libres de tomar el camino que quisiesen. Era seguro que habría más separaciones, algunas definitivas, otras no.

Se encontraban en la transición a un nuevo mundo, y para el pilar del agua era curioso no encontrarlo gris luego de haber perdido a más personas importantes para él. Sabía que debía sentirse peor, especialmente porque se había dado cuenta de la verdadera importancia de una de ellas demasiado tarde. Si fuera el mismo de antes estaría hundiéndose en la culpa y la desesperación. No obstante, el mundo se empeñaba en lucir sus colores brillantes y mostrarse hermoso, invitando a vivir. Y él estaba se sentía tentado a tomar su oferta.

No negaría que había llorado, que aun deseaba que los muertos pudiesen contemplar esa belleza, ya que sin duda se lo habían ganado. Pero esta vez no cometió el mismo error que con Sabito: no olvidó lo que le habían confiado ni ignoró lo que ellos hubiesen querido. Kagaya Ubayashiki y Shinobu Kochou estarían felices de que disfrutara ese mundo en su lugar, y de hecho, ya le habían asignado un papel a desempeñar en él. El cómo lo haría aún estaba por decidirse, pero sin duda lo haría. Por eso decidió cortar su largo cabello, como un símbolo de que empezaría de nuevo y esta vez viviría de la mejor manera.

Aunque antes tenía que asistir a la última reunión con el actual oyakata-sama. Sería la última vez que se presentaría como el pilar del agua.

— La organización de cazadores de demonios queda disuelta a partir de hoy. – anunció Kiriya Ubayashiki, el último líder al que serviría.

— Entendido. – no pudo evitar sentir nostalgia al saber que sería la última orden que acataría, pero hasta que esa reunión terminara seguía siendo un pilar, por lo que su deber era mantenerse firme.

— Arriesgaron sus vidas por un largo tiempo.

— Por el bien del mundo, por el bien de las personas. Gracias por luchar hasta el límite.

— Toda la casa de la familia Ubayashiki expresa su gratitud desde el fondo de su corazón.

Los tres hijos sobrevivientes de Kagaya Ubayashiki estaban inclinando sus cabezas ante los pilares del agua y el viento. No podían quedarse callados y aceptar su gratitud como si nada.

— ¡Por favor levanten la cabeza! – les pidió Giyuu.

— ¡No merecemos su gratitud! – saltó Shinazugawa con mayor vehemencia.

Mientras el pilar del viento agradecía a su manera el apoyo que les había dado esa familia, Giyuu se alegró de comprobar que pensaban de la misma manera. Él también quería decirles algo a ellos, no solo agradecerles, sino decirles algo que les ayudara en el futuro pacífico pero incierto que se extendía frente a ellos. Después de todo, al margen de haber podido guiarlos a la victoria, seguían siendo tres niños que acababan de perder al resto de su familia, aunque habían sido criados para estar a la altura de circunstancias más duras, era demasiado esperar que se hubiesen adaptado a la idea en tan poco tiempo. Por eso, decidió intentar hacer por ellos lo mismo que su padre había hecho por él: hacerlos sentir valiosos.

— Kiriya-sama, llevaste a cabo tus deberes de forma espléndida. – se dirigió principalmente al mayor, porque, aunque ya no tendría el deber de liderar a los cazadores, aun debería hacerse cargo de sus hermanas pequeñas. Además, que un niño de ocho años no sucumbiera ante el dolor de perder a su familia y el miedo a fracasar, concentrándose en dirigir la batalla y salvar tantas vidas como se pudiera, sin duda era un mérito que debía ser reconocido – Creo que todos los ancestros de la casa Ubayashiki, incluyendo a su padre, deben estar pensando en lo orgullosos que están.

— Muchas gracias…

La sonrisa que intercambió con el pilar del viento no se debía a que quisiesen escuchar más agradecimientos. Ellos estaban felices de que esos niños ya no tuvieran que ser fuertes, podían volver a ser niños, podían llorar a sus padres y hermanas, podían sanar sus heridas y seguir adelante. Como ya lo estaban haciendo ellos.

Reunirse luego con Tanjirou, Nezuko y Urokodaki le provocó otro vago sentimiento de nostalgia. Recordó cuando pasaba tiempo con su hermana y cuando cenaba junto a Sabito y su maestro después de un día de entrenamiento. Aunque no tenían vínculos sanguíneos, se consideraban una familia, y aunque no permanecieran juntos, eso no cambiaría. En todo caso, las separaciones ya no tendrían la amenaza de ser definitivas, al menos por un tiempo. Y era bueno -aunque irónico- que Giyuu por fin estuviera habituándose a escribir cartas, por lo que cuando se despidió de los hermanos Kamado pudo prometer esforzarse por escribir y responder con regularidad.

Cuando Giyuu fue por última vez a la mansión que le habían asignado, fue solo para encontrar a su viejo cuervo en su nido. La edad lo había vuelto olvidadizo, pero era un buen compañero que se preocupaba por él. Y no estaba fallando en recordarle su última misión.

— ¿Estás seguro de permanecer conmigo, Kanzaburou? Aun no estoy seguro de lo que pasará, pero no creo que se nieguen si…

— Está bien, Giyuu. – lo interrumpió su cuervo, con el usual temblor que invadía su voz y su pequeño cuerpo – Seguiré cuidado de ti…

— Gracias – Giyuu sonrió sinceramente, luego se dirigió al otro animal que descansaba en la rama junto al nido – ¿Tú también estas seguro?

— Alguien debe ayudar a Kanzaburou a cuidarte. – asintió el cuervo, aunque para Giyuu era evidente que le preocupaba más su amigo – Además sé que Shinobu preferiría que me asegure de que tú no te metas en problemas.

— Cuento contigo entonces. – cuando viajaba con Shinobu, le había confiado su espalda de manera silenciosa más de una vez, era tan natural para él que ni siquiera encontró extraño hacer lo mismo con su cuervo.

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Con excepción del prólogo(?), la primera y parte de la segunda peerturbación, hasta aquí hice una ¿reinterpretación? del manga. Como mencioné antes, el objetivo inicial de este fic era ahondar en la ira que yo pienso nuestro muchacho estuvo sintiendo bajo su fachada estoica u.u pero por la situación que estoy pasando, también quería explorar/descubrir cómo él pudo superar tanta muerte, desgracia y depresión en su vida para terminar con la preciosa sonrisa con la que aparece al final del manga. Luego surgió un objetivo más que ya pondré en palabras en el útimo capítulo... que iba a ser este, pero escribí una cosita que no podía dejar así y justo cuando terminaba este se me ocurrió como arreglarlo XD

Además, alguien me dijo que los cuervos de Giyuu y Shinobu se llevaban bien, yo no encontré esa información en ningún lado pero mi lado shipper canonizó el dato en mi cabeza XD y en tumblr después vi un fanart de Giyuu post-batalla final con ambos y dije "hay que darle a esto", esta y la escena donde Urokodaki une los haoris eran las que tenía medio sueltas en mis notas pero quería incluir en algún lado y pues, aquí encontré la oportunidad~