Temporada de Cosecha.

Pensé en este capitulo parecido a un Side Quest como los habituales en los juegos de Zelda y lo aproveché también para introducir nuevas villanas. Espero seguir actualizando la semana que viene. Que tengan un Feliz Año Nuevo.


Esa misma noche, mientras Epona y Woona dormían por última vez en la posada del pueblo, nuevamente Majora tenía una audiencia con su ama Nightmare Moon, en el Castillo de las Dos Hermanas…

-Puedo sentirlo Majora, puedo sentir el despertar de tres de los seis Elementos. Creí que te harías cargo de las nuevas elegidas…

Arrodillado a mitad del salón de los tronos, el mismo enmascarado se excusa con la voz de Nightmare Moon que llega del cielo. –Le ruego perdone mi letargo, no ha sido fácil el encargo. Pero mi señora, algo le he de prometer, las otras 3 ya no están lejos de perecer. Mientras hablamos mis planes se llevan a cabo, esta vez Epona y la niña ni les verán el rabo.

-Más te vale que eso sea cierto, pero por si las dudas…

Majora detecta una nueva presencia oculta entre las sombras, o más bien dos nuevas presencias que llaman la atención con sus macabras risas y siluetas encendidas en llamas de colores.

-Jo jo jo jo…

-Jee jee jee…

La voz de Nightmare siguió diciendo. -…he enviado un poco de asistencia. Koume, Kotake, hagan lo necesario para apoyar el plan de Majora.

-Por supuesto, reina nuestra… Reverenció la criatura con la flama rojiza.

-Puede contar con que así se hará… Dijo venerante la de la flama azul.

-¿A las gemelas Nirik usted ha convocado? Se extrañó Majora. –Perdone mi señora, esto no era lo pactado…

-Sin objeciones, Majora. No puedo aceptar más fallos. El haz de luz lunar comienza a cerrarse y poco a poco deja de iluminar el salón. –Espero me reporten sus resultados pronto.

Una vez terminada la comunicación con la Yegua de la Noche, las hermanas se empiezan a burlar del enmascarado.

-¿Qué pasa Majora? ¿Celoso de que su majestad nos prefiera a nosotras? Jo jo jo.

-No me digas que te molesta un poco de competencia. Jee jee jee.

-Callen el hocico par de rancias musarañas. La gloria no debe importar en nuestras campañas. Podrán las Portadoras ser sus objetivos, pero paren bien esos miembros auditivos. Volteó a verlas con un brillo siniestro en las pupilas de su máscara. –Epona Romani mía y solo mía puede ser, métanse con eso y la muerte les haré conocer.

-Si, si, si. Como tú digas, mascarita. Solo dinos donde encontrar a alguna de las portadoras. Dijo altanera la Nirik azul.

Tras obtener la ubicación de las potrancas que amenazan la noche eterna, las gemelas llameantes salen del castillo para ponerse en camino.

-¿De verdad cumplirás tu palabra, hermana? ¿Dejaremos que Majora se encargue de esa tal Epona?

-No me apetece buscar a esa yegua. Pero, jee jee jee, si ella nos encuentra a nosotras, pues no sería culpa nuestra ¿cierto, Koume?

-Jo jo jo, bien has dicho Kotake. ¿Entonces, a dónde vamos?

-Si lo que dijo el enmascarado es cierto, no estaría mal visitar a Rain Shine, ¿no lo crees?


En cuestión de horas, el amanecer llegaría a Ponyville y tal como lo tenía planeado, Epona Romani se dirigía a Sweet Apple Acres muy temprano después de despedirse de sus padres quienes tomarían un tren para regresar a Trottingham. Woona todavía dormía por lo que Epona la llevaba en su espalda junto con sus alforjas en los costados.

-ZZZzzzz…

-Vaya. Woona sigue profundamente dormida, creo que ayer gastó muchas energías. Bueno, estoy segura que despertará en cuanto le de hambre.

Epona llegó a la granja Apple precisamente cuando estos tomaban el desayuno en el patio. Al llegar, la primera en recibirla sería la misma potranca que había ayudado el día anterior.

-¡Epona! Qué bueno que llegaste.

-Buenos días Applejack. Buenos días a todos. Y luego se dirigió a la cabeza de la familia, un fornido corcel pelirrojo de cuero pálido y sombrero en la cabeza. –Bright Mac, señor, gracias por recibirme en su casa. Espero no ser una molestia.

-Que dices Epona ¿una molestia? Es un placer tenerte aquí con nosotros el tiempo que lo necesites. Contestó Buttercup, la mamá de Applejack, una hermosa yegua amarilla de melena y cola anaranjadas. Tenía su barriga bastante inflada por el embarazo de su tercer potro.

-Y por espacio no te preocupes. Le afirmó Bright. -Cuando tenemos nuestras reuniones familiares Apple, hemos tenido hasta 20 o 30 huéspedes en nuestra granja.

-Eso es un alivio jeje. Rio con Epona con algo de pena. –Pues no sé si papá se les mencionaría pero… De pronto algo se movió y se asomó desde el lomo de ella. -…la verdad es que no vengo sola.

Woona bostezaba y se estiraba un poco al despertar. -Epona, ¿ya es de día? Woona tiene hambre de nuevo.

-Hola Woona. Qué bueno verte de nuevo. La saludó la potranca naranja.

-Oh. Hola Applejack. A Woona le da gusto verte también.

Epona le pide que salude. –Woona, diles buenos días a los Apple. Nos quedaremos con ellos unos días.

-Buenos días manzanas. Y de lejos reconoció a cierto pony rojo. -Hola Big Mac ¿recuerdas a Woona?

-Sip.

-Buenos días a ti también pequeña. Saludó la abuela Smith. –Me pareció escuchar que te ruge la tripa, así que por qué no vienes a la mesa para que te sirva un poco de mi famosa ensalada de manzana y una tarta.

Ni tarda ni perezosa, Woona saltó de la espalda de Epona y corrió hacia la mesa junto con Applejack para compartir los alimentos. Tras dejar su equipaje dentro de la casa, Epona también se uniría a ellos para el desayuno. Pasados unos minutos, a nuestra heroína le empezó dar curiosidad cierto asunto sobre el desayuno…

-Oigan, ¿siempre comen afuera de la casa?

-Oh, no cariño. Respondió Buttercup. –El día de hoy es especial. ¿Verdad, Granny?

-Así es caramelo. Empezó a explicar la anciana a sus invitadas. –Hoy tenemos una cosecha de Zapamanzanas.

-¿Zapamanzanas? ¿Qué es eso?

-Woona también quiere saber.

-Verán, mis pequeñas ponis. Las zapamanzanas son unas frutas muy especiales y coloridas que cada temporada retoñan en nuestros manzanos en un solo día. Debemos cosecharlos de inmediato ya que al final del día desaparecen tan rápidamente como brotan.

-La jalea de zapamanzanas es uno de nuestros productos más solicitados. Por eso esta cosecha es de las más importantes en la granja. Expuso Bright, lo cual fue afirmado por su hijo mayor.

-Sip.

-Pero ¿cómo saben que hoy es el día que brotarán esas zapamanzanas?

La abuela le responde. –Cada año hay señales que anuncian la llegada de la temporada de zapamanzanas. Ayer se dieron esas las señales: un clima tormentoso proveniente del oeste, seguidos de aullidos de los Timberwolfs del bosque.

De inmediato, Epona relacionó las supuestas señales con lo ocurrido en el maizal y su pelea con Majora, pero antes de que ella tuviera la oportunidad de comentar algo al respecto…

-¡AHHHHHH!

Todo se vio interrumpido por un fuerte grito por parte de la madre Apple.

-¡Buttercup! ¡Cariño, ¿qué sucede?!

-Argh… Bright… llegó el momento… el bebé… ¡ya viene! Argh.

-¡¿Qué?! ¿Justo ahora? ¿Justo hoy?

-Me temo… argh… que sí.

De inmediato Bright Mac sacó una carreta del granero y subió a su esposa en ella. El hijo mayor preguntaría. -¿Qué hacemos Pa, dejamos la cosecha y nos vamos al hospital?

-Me temo que sí, hijo. Esto es inesperado e inconveniente, pero la familia es primero. Temo que no tendremos zapamanzanas este año

Applejack objetó. –Pero Pa, la cosecha también es importante para la familia, nosotros no ayudaremos mucho quedándonos esperando en el hospital, podemos encargarnos de la cosecha.

-Aprecio que estés de vuelta hoy aquí Jackie, pero de quedarse, tu abuela todavía se encargaría de los preparativos para la jalea y no dejaré que tú y tu hermano se encarguen solos de toda la cosecha.

-Pero no lo harían solos Bright Mac. Los interrumpió Epona. –Con gusto yo puedo ayudarles este año si me dejan.

-Woona también puede ayudar.

Bright y Buttercup intercambiaron miradas, sorprendidos. –Pero Epona, ¿no tenías asuntos que atender por tu cuenta?

-Me quedé en Ponyville para ayudar a los que me necesiten y justo ahora ustedes necesitan ayuda hoy. Además es lo menos que puedo hacer por darnos alojamiento a mí y a Woona estos días.

Bright de verdad consideró la oferta y al ver sonreír a su esposa decidió aceptarla. –Está bien, gracias Epona y Woona. Big Mac, escucha...

-¿Sip?

-Tú ya sabes qué hacer, te dejo a ti a cargo de la cosecha. Confío en ti hijo y en que les dirás a los demás como cosechar las zapamanzanas.

-SIP. Afirmó de nuevo con un saludo militar.

-Jackie, apoya y hazle caso a tu hermano.

-Si Pa.

-Muy bien, su madre y yo inytentaremos regresar lo antes posible del hospital.

Después Bright y Buttercup se fueron rumbo al hospital tan rápido como el corcel podía llevar la carroza. Mientras la abuela se encargaba de recolectar los demás ingredientes para la jalea, incluyendo frascos y miel fresca de abeja, los jóvenes partieron hacia a los campos de manzanos.

Big Mac los dividió en dos equipos para cubrir más terreno, él y Applejack se encargarían de recolectar en el lado este, mientras que Epona y Woona irían a la parte oeste. Después de un curso rápido de recolección de manzanas, nuestras heroínas estaban listas y a la espera de la aparición de las raras y coloridas manzanas. Epona se encargaría de patear y tirar los frutos de los árboles mientras Woona las reunía en diversos canastos con su magia.

-Woona ya está lista con las canastas.

-Bien Woona, prepárate. Big Mac dijo que brotarán en cualquier momento tras un estruendo…

Y en eso, ocurre el estruendo que esperaban y de pronto los manzanos vacíos se llenan de una estática mágica de la que emergen rápidamente una manzanas cuya piel se distingue por diversos colores del arcoíris. Entonces empiezan con su tarea de patear, caer y recolectar.

Mientras el tiempo avanza, las chicas van adquiriendo práctica y van cambiando de estrategia para hacerse cada vez más eficientes. Al principio, Epona tenía que patear varias veces el tronco de los árboles, pero pronto se da cuenta que si usaba su forma de pegaso para mover los arbustos de la desde la copa podía hacer caer más rápido los frutos en cada árbol. Y por otro lado Woona usaba su conjuro de levitación para mover las canastas de un lado a otro intentando atrapar las manzanas en el aire, pero al no atraparlas todas, tenía que dejar la canasta en el suelo y luego tomar las manzanas de una en una; más tarde se le ocurrió ir cachando las manzanas directamente en el aire y depositarlas en los canastos, y poco a poco podía hacerlo con varias a la vez y con más facilidad que mover una canasta cada vez más pesada. Llegó un punto en el que ya no era necesario que estuvieran juntas de árbol en árbol, sino que cada una por su cuenta podía hacer la tarea tomando las manzanas directamente de las ramas de los árboles con ayuda de su magia de alicornio y unicornio.

En poco tiempo terminarían con el terreno que Bigmac les asignó e incluso podrían apoyar a los hermanos Apple en su propio territorio asignado. Pero entonces cuando Woona terminaba con los árboles del extremo del campo, escuchó algo, un sonido que llamó su atención hacia unos arbustos cercanos al bosque.

-¿Uh? ¿Hola? ¿Quién anda ahí?

Hubo más movimiento en los arbustos, pero nadie contestó. La curiosidad de Woona la llevó a acercarse y entonces sorprendió a un pony intentando inultamente de ocultarse en esos mismos arbustos. Woona se habría asustado de no ser porque el pony que encontró también se trataba de una potranca que lucía mucho más atemorizada que ella misma.

-Hola. ¿Qué haces? ¿Juegas al escondite? Preguntó Woona.

La otra niña no contestó, seguía temblando y desviando la mirada. Al verla mejor, Woona distinguió que tenía alas, melena rosada y ojos azules. Era una pegaso con Cutie Mark de mariposas. –No tengas miedo de Woona. Woona es buena. Le extendió la pata para saludarla con una sonrisa.

Aunque la pegaso dejó de temblar, continuó muy reservada sin dirigirle la palabra. Pero tampoco rechazaba el gesto de Woona y dejó que se acercara. Y en ese momento la alicornio sintió un escalofrío ya conocido, no había duda de que se trataba del sentido arácnido de Woona, pero para asegurarse volteó a ver sus alas y cuál sería su sorpresa al encontrar de verdad una arañita moviéndose en su alerón derecho. – ¡Whoaaahh! ¡Araña!

El sobresalto de la alicornio terminó por asustar también a la pegaso que salió volando como alma que lleva el diablo. El gritó llamó de inmediato la atención de Epona quien acudió tan rápido como pudo transformada en pegaso.

- ¡Woona, Woona! ¿Qué sucede, estás bien?!

-Epona, hay una enorme araña en las alitas de Woona. ¡Quítala, quítala!

Epona dio un suspiro de alivio y después inspeccionó las alas de la niña confirmando que no había ninguna araña. –No te preocupes cielo. La araña se fue.

-Qué bueno. Woona ya se siente mejor.

-Jiji. Eso es bueno. Oye Woona, creo que es buen momento para tomar un descanso, ¿quieres almorzar algo? Sacó una canasta con bocadillos que la Granny Smith había preparado y se sentaron al pie de un árbol para degustarlos.

Woona olvidó por completo su previo encuentro y devoraba rápidamente los aperitivos mientras Epona miraba con mucha atención una de las manzanas multicolores que habían recolectado. Al darse cuenta, la alicornio comenzaría una nueva conversación con la yegua.

-Yumyum, oye Epona ¿qué tanto ves? Si no te apresuras, Woona se acabara la comida ella sola.

-Oh, sí. Lo siento Woona, es solo que me quedé pensando en estás frutas, jamás se me había ocurrido que la jalea arcoíris proviniera de Sweet Apple Acres, qué curioso.

-¿Te gusta la jalea de zapa…zapa…?

-Zapamanzanas Woona. Y pues… si y no…

-¿Qué quieres decir Epona?

-Bueno, admito que me encanta la jalea. Desde que era pequeña disfrutaba de todo tipo de jaleas para agregarlas a mis bocadillos y postres. Jalea de manzana, de pera y de fresa por supuesto entre muchas otras. Un día vi una nueva jalea multicolor de venta en la tienda y le supliqué a mamá que me la comprara para probarla, pero era muy cara, y ahora trabajando este huerto entiendo el por qué, sin embargo fue tanta mi insistencia que termine por convencer a mamá.

-¿Y qué sucedió, a qué sabía?

-Sabía… horrible. Tenía un sabor demasiado empalagoso y concentrado para mi gusto.

-¿En serio?

-Sí, pero me sentí tan mal por suplicarle tanto a mamá que me la comprara que jamás le dije que no me gustó.

-¿Y la seguiste comiendo?

-Hasta que me acabé la botella, claro que la iba combinando con mis demás jaleas para no sufrir tanto. Y creo que aunque nunca se lo dije a mamá, ella ya se imaginaba algo pues nunca le volví a pedir que me comprara otra.

-Vaya Epona, Woona cree que eres muy amable.

-¿Eh? ¿Por qué lo dices?

-No te gusta la jalea de estás manzanas y aun así ayudas a cosecharlas.

-Pero claro, quizá no me guste la jalea de zapamanzanas, pero los Apple son mis amigos y sé que esto es importante para ellos. Además tú también estás ayudando ¿no?

-Woona ofreció ayudar porque Epona quería ayudar. Epona y Woona son equipo y tampoco quería ver triste a Applejack o a Big Mac.

La yegua le acarició la cabeza. –Entonces también lo entiendes, Epona cree que Woona es una buena y amable niña.

-Oye, no copies la forma de hablar de Woona.

-Jaja. Epona lo siente. Bueno, creo que debemos regresar al trabajo, se hace tarde y no sabemos cuándo desaparecerán las zapamanzanas. Se levanta y se pone en marcha hacia los siguientes manzanos.

-Espera por Woona.

Ambas se retiran del lugar para continuar con la cosecha, pero sin que ellas se hubieran dado cuenta, todo el tiempo habían sido observadas y escuchadas por la potranca de pegaso que permanecía escondida en la copa de uno de los árboles cercanos. Se quedó absorta en sus pensamientos y al poco rato dio un suspiro que reflejaba una gran tristeza y preocupación. Cuando estuvo segura de que Epona y Woona se había alejado lo suficiente, salió de su escondite y regresó volando tranquilamente hacia la ciudad de las nubes, Cloudsdale.

Caída la tarde, las pocas zapamanzanas que quedaban en los árboles comenzaron a desaparecer, señal de que la temporada había concluido y nuestras protagonistas podían regresar a la granja para entregar lo habían recolectado. Cuando Epona y Woona arribaron al granero, Applejack y Big Mac ya estaban ahí almacenando su propio cargamento acumulado.

-Epona, Woona. Qué bueno que regresaron y veo que les fue muy bien. Dijo Applejack contenta de ver que sus amigas habían recolectado una buena cantidad de zapamanzanas. Y al final cuando terminaron de almacenar todo también les agradeció. –No saben cuánto les agradecemos por toda su ayuda chicas, ¿verdad Big Mac?

-Sip.

-No hay problema, para eso son los amigos. Contestó Epona. –Fue un placer para nosotras, ¿cierto Woona?

-Como diría Big Mac. Sip.

La abuela Smith rio y se acercó a ellas. -De todas mis queridas niñas, su esfuerzo merece ser recompensado. Así que acepten esto como muestra de nuestro agradecimiento: La primer jalea de la temporada. Y se la entrega a Epona.

¡Epona obtiene una Botella con Jalea de Zapamanzana!

(Aunque no se ve muy feliz por esto)

-Gracias, Granny Smith… pero... no es… necesario… jeje

-Vamos niña, un trabajo bien hecho merece una buena recompensa.

-Woona cree que el problema es que a Epona no le gusta… Empezaba Woona a hablar cuando Epona le tapa la boca con su casco antes de que terminara la frase.

-¿Uhm? ¿No te gusta qué, Epona? Interrogó muy seria la abuela tal vez sospechando lo que Woona quería decir.

-Que… que… que no me gustaría abusar de su hospitalidad, Granny Smith. Se excusó nerviosa la pony café. –Ya nos están pagando con el alojamiento. y la jalea es demasiado valiosa como para aceptarla como obsequio.

-Pff… Tonterías. Gracias a ustedes la cosecha de este año en zapamanzanas fue muy abundante. Regalarles una botella es lo menos que podemos hacer.

-Sip. Dijo Big Mac con un sospechoso aire de burla. Y Epona se dio cuenta de esto porque ya antes en la bodega le había mencionado al corcel rojo su disgusto hacia la jalea multicolor.

-Será mejor que aceptes Epona. Le dijo Applejack para después susurrarle. –La abuela no aceptará un "no" por respuesta. Es más obstinada que una mula. Además si no te gusta, puedes venderla a muy buen precio a algún pegaso que ande por el pueblo.

-¿A algún pegaso? ¿Por qué lo dices?

-Mamá dice esta jalea tiene algunas propiedades mágicas para los pegasos. Con tan solo tomar un poco pueden ellos volar tan veloces como un gato hambriento queriendo alcanzar una lata de atún. Por eso a ellos les encanta.

-¿En serio?

-La pura verdad.

La abuela se impacienta un poco. – ¿Que tanto balbucean ustedes dos?

-No es nada importante Granny. Dijo Epona poniendo la botella atrás de ella, y sin querer, al alcance de Woona. –Gracias de nuevo por tu generoso obsequio.

-No hay de qué, mi niña.

En ese instante el sonido de una carroza se hacía presente, Bright Mac y Buttercup estaban de regreso en la granja. La yegua sobre el vehículo sostenía un bulto con una cobija.

-¡Mamá, Papá! Applejack los recibió emocionada.

-Niños, abuela. Vengan a conocer al nuevo miembro de la familia Apple. Tú también Epona.

Todos se acercaron a excepción de Woona quien se encontraba sospechosamente distraída en otra cosa. Buttercup bajó de la carretilla y tras quitar la parte superior de la cobija les mostró a una pequeña yegüita bebé que compartía los colores de su padre. –Applejack, Big Mac, saluden a su nueva hermanita: Applebloom.

-Es hermosa, ¿verdad, hermano?

-Sip.

-Aw, de verdad es preciosa. Epona también se enterneció de verla. –Woona ven a ver… ¿uh, Woona?

Al voltear su atención a Woona, Epona solo pudo observar como la alicornio se llevaba un bocado de jalea de su pezuña hacia la boca. Tras dar una buena probada, unas chispas de estática y electricidad rodearon a Woona y lo siguiente que supo fue que al extender sus alas, la alicornio salió disparada a toda velocidad hacia el cielo junto con un vigoroso grito de emoción.

-¡Wiiiii! ¡Fiiiuuu! ¡Woona es es super veloz como el rayo! Decía mientras daba varias vueltas a la casa en el aire.

-¡Woona! Gritó Epona al borde de la histeria. -¡No vayas tan rápido, te puedes lastimar!

Los Apple solo podían ver atónitos la escena mientras la bebé Applebloom parecía reír divertida por el borrón azulado que giraba en el cielo alrededor de ellos.

CONTINUARÁ…