*Serendipia 15:*

Buenas, me disculpo por la tardanza, pero el capítulo finalmente está aquí, luego de corregirlo muchas veces

Notas al final del capítulo.

"El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones" - Dante Alighieri

AU Itasaku No Masacre

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Sakura se separó rápidamente de Itachi y saltó hacia el objetivo llena de una ira incontrolable luego de verlo asesinar a ese niño inocente. La rabia había bloqueado cualquier indicio de razón.

El sujeto esquivó el segundo golpe. El que había bloqueado las agujas, interpuso nuevamente su espada para detener el golpe cargado de chakra de la chica rosada, pero fue silenciado inesperadamente. El puño golpeó sobre el arma venciendo su resistencia y rompiéndola en pedazos, que fueron disparados en todas direcciones. Una astilla de metal dio de lleno en el pecho del maestro del arma, matándolo instantáneamente.

Ella no pareció notar lo que había sucedido, sólo siguió adelante hasta conectar sus nudillos contra el suelo. El estruendo que se alzó junto a las piedras y el polvo, la dejó sorda y ciega momentáneamente. El agujero en el piso se agradaba cada vez más al ceder la tierra bajo ella.

Una de las tiendas, la más cercana, fue tragada por la tierra mientras los tres hombres restantes habían socorrido rápidamente al objetivo, manteniéndolo a salvo.

Itachi por otro lado, había reaccionado unos segundos tarde, obligándolo a saltar sobre el árbol más cercano segundos antes de que el suelo se desplomara bajo sus pies. Los árboles se sacudieron como juncos contra el viento, dejando sus raíces expuestas y troncos tambaleantes. Un agujero de más de veinte pies de diámetro, estaba seguro que no había usado toda su fuerza.

Con el Sharingan activado observó entre los escombros antes que el polvo se asentará lo que estaba sucediendo al otro lado. Vio a Sakura en posición de ataque frente a dos hombres notoriamente más grandes que ella. Eso no pareció amedrentarla, porque se lanzó contra ellos soltando un grito.

No pudo seguir observando, porque su contrincante lo obligó a bajar de la rama donde descansaba, blandiendo su espada y arrancando medio árbol del golpe.

- Aquí, chico bonito. Yo soy tu oponente. - dijo el hombre alto y corpulento.

Itachi mantuvo sus ojos carmesí en el sujeto frente a él. Si no lo derrotaba, no podría ir en ayuda de Sakura, se recordó. Espero a que él iniciará el enfrentamiento, no tardó mucho.

Su espada formó un arco en aire para crear una ráfaga y alejar la tierra en el aire que dificultaba la vista. Hecho eso, de un solo movimiento estuvo frente al Uchiha. Sin su doujutsu no podría haberlo seguido, alzando su Tantō bloqueó la gigantesca arma, el impacto hizo que vibrara. Debía tener cuidado, había una desventaja visible entre ambas espadas y la suya era la más frágil.

Estaba esperando el momento en que lo mirará a los ojos para sumergirlo dentro de un genjutsu, pero el tipo era demasiado hábil, no lo le había dado una sola oportunidad de conseguirlo. Manteniendo su posición estratégica, lo había obligado a buscarlo mientras se movía frente a él, pero no podía dejar de pensar que su enorme espada tenía algo extraño.

Enfrentándose y golpeando otra vez, ambos se vieron forzados a retroceder un par de pasos. No tuvo tiempo de planear, una patada iba directo a su cabeza. Había anclado la gigantesca arma a la tierra y con ella se impulsó para aumentar el radio de ataque. Itachi esquivó rápidamente, preparando un katon que lanzó a quemarropa, fue repelido por un muro de agua que se alzó inesperadamente entre ambos.

La espada atravesó el agua salpicando a todos lados. El Uchiha se dobló hacia atrás sobre sí mismo esquivando el ataque. Un giro seguido de un salto en el aire, le permitió posicionarse detrás del hombre. Un segundo después de haber tocado tierra, un par de tiburones se alzaron en burbujas de agua desde el suelo. No le dio margen, obligándolo a lanzar otro katon, pero esta vez desde el aire para vaporizar el agua. Era un usuario de jutsu de agua demasiado hábil, sin una gota de líquido, había ejecutado dos jutsu de nivel A en el mínimo de tiempo.

Mientras estuvo en el aire, echó un vistazo a la batalla en la distancia para ver cómo le estaba yendo a Sakura. Descubrió que poseía un buen Taijutsu, fue capaz de mantenerse al día con dos enemigos al mismo tiempo sin disminuir el ritmo. Dándole un voto de confianza, se concentró en su batalla.

Sakura había enfriado parte de su rabia cuando se vio rodeada por dos hombres al mismo tiempo por ambos flancos. El objetivo había desaparecido, pero no podía ir tras él, si no actuaba rápido la misión habría fallado.

Lanzó una patada cargada de chakra al hombre a su izquierda, su hueso crujió cuando bloqueo con su antebrazo, seguramente pensando que era un golpe normal. El gruñido se elevó en el aire, mientras se retiraba del enfrentamiento momentáneamente. Se enfocó en su derecha, descendiendo su cadera, se agacho y barrió con una pierna bajo los pies del enemigo intentando derribarlo, no tuvo éxito. De un salto esquivo y la atacó con su arma, por centímetros logro huir del filo.

En esta oscuridad, estaba evidentemente en desventaja, tendría que sacrificar su posición si quería deshacerse de uno. Se concentró en los ruidos, el sujeto fracturado aún no había vuelto, su gimoteo se escuchaba en la distancia. El otro hombre se estaba acercando, podía oír el metal arrastrándose por la tierra distrayendo su atención, pero se obligó a mantenerse en su lugar.

La ráfaga que sacudió su flequillo reveló el brillo de la cuchilla, mientras hacía un arco en el aire cargando un golpe desde lo alto. Siseo de dolor cuando el filo de la espada se enterró casi hasta el hueso rasgando la carne de su hombro. Esa fue su señal.

Envolvió con su mano alrededor del yakiba, cortando profundamente su palma en el proceso. Alejando el dolor de su conciencia, lo atrajo a hacia ella. La herida se hizo más profunda, pero el enemigo fue tomado completamente por sorpresa. El pulso de chakra en su puño libre impacto sin advertencia sobre el esternón del hombre cuando invadió su espacio personal.

El crujir de los huesos y el grito de horror que se elevó en el aire, fue ahogado segundos después por un gorgoteo. El ruido sordo del cadáver desplomándose la hizo relajarse sólo un momento. El dolor de ambas heridas la hizo inclinarse sobre sí misma. Era una agonía, la espada había hecho más daño del que creyó en un comienzo. Ignorando el lamento de su carne se enderezó, tenía que terminar con esto, luego podría curarse.

Agudizó sus ojos y oídos, haciendo un esfuerzo por mantener el dolor a raya se acercó al otro hombre. El sujeto la vio, poniéndose se pie rápidamente se lanzó sobre ella, él también estaba herido, pero eso no le impidió sincronizar las patadas a sus golpes, forzándola a bloquear, haciéndola gruñir ante el esfuerzo. Se sumergieron en una pelea mano a mano, ella no paraba de sangrar mientras que el otro tenía sólo una de sus manos para luchar, eso no pareció importar.

No sabía el tiempo que había transcurrido, pero su cuerpo estaba protestando ante el cansancio, sin comida y perdiendo sangre, no duraría mucho más. El hombre logró darle un puñetazo en la cara, escucho el segundo exacto en que el cartílago de su nariz fue desplazado de su sitio, hundiéndose en el hueso nasal. La sangre la inundó como un torrente, forzándola a retroceder, se tambaleo ahogándose en sangre. Tosió y escupió, desesperada por obtener oxígeno, pero no pudo recuperarse, el puño que se alojó en su estómago terminó por quitarle el poco aliento en sus pulmones.

Cayó de rodillas jadeando, necesitaba tomar decisiones, se dijo. Tomó su nariz entre sus dedos y la enderezó de un sólo movimiento, el flujo de aire se normalizó, pero la agonía la obligó a apoyar sus manos en la tierra. Apenas pudo distinguir nada en la oscuridad, cegada por las sensaciones de su cuerpo fue tomada por sorpresa por la espalda. Sus brazos y articulaciones gimieron al moverse antinaturalmente cuando envolvieron sus brazos y la alzaron del suelo inmovilizándola. Una risa grotesca retumbó en su oído, la hizo sentir asqueada cuando otro hombre la presiono contra su torso y olisqueo su cuello, su atención fue desviada al ser golpeada en el estómago.

El dolor nubló sus sentidos unos segundos, tendría que activar su Byakugou más temprano que tarde si no quería morir desangrada, pero si no era capaz de hacer el sello para liberarlo, estaba jodida.

Tiraron de su brazo bruscamente, un gemido hueco salió de sus labios, pero apretó los dientes soportando la tortura cuando sus dedos fueron quebrados uno por uno. Una ráfaga de adrenalina la inundó repentinamente, su naturaleza no le permitiría rendirse tan fácilmente. Recargando su espalda y cadera, contra el torso y pelvis del hombre detrás de ella, levanto ambas piernas en el aire desviando chakra a sus pies, encajo sus talones en los muslos de aquel que la había estado atormentando. Satisfacción pura inundó sus venas cuando los huesos cedieron y cayó al suelo gritando y revolcándose. Un fémur astillado atravesó la carne, moriría desangrado, se dijo al ver como la sangre salía a borbotones y marcaba el latido del corazón.

- ¿Qué hiciste? ¡Perra! - gritó aquel que la tenía prisionera.

- Lo mismo te va a ocurrir a ti. - advirtió Sakura, al momento de anclar sus pies en la tierra y flexionar su torso sobre su misma. El sujeto se vio desestabilizado cuando sus pies ya no tocaban suelo firma, lo elevó sobre su espalda haciéndolo caer sobre tierra y escombros. El pie de la chica se hundió en su cuello un segundo después, su tráquea cedió matándolo al instante. - Gracias a Kami, no eran ninjas muy hábiles. - se dijo.

Se tambaleó hacia atrás cayendo otra vez al suelo, hizo el sello y logró liberar su Byakugou no in. Las heridas fueron humeando y curándose, bandas negras se extendieron por su cuerpo. Soltó un suspiro de alivio cuando el dolor agudo que había disparado sus terminales nerviosas fue desvaneciéndose.

Se puso de pie justo a tiempo, dos hombres más se presentaron ante ella obligándola a enfrascarse en otra batalla de Taijutsu.

Estaba recién curada, sus reservas de chakra llenas, sus golpes serían más potentes, más rápidos y más fuertes. Con otro grito cargado se dispuso a terminar esta misión.

Itachi no pudo evitar distraerse un momento cuando vio lo mal que estaba Sakura. Tenía la situación controlada para un segundo después estar en completa desventaja. La sangre manchaba rápidamente su ropa y goteaba de su piel sin detenerse, estuvo a punto de dejar a su oponente e ir en su ayuda, pero fue una pésima idea, por milímetros casi pierde un brazo. Ni siquiera lo había visto acercarse, la espada logró rozar superficialmente su hombro izquierdo desgarrando ropa y piel.

- Deja a la chica tranquila, puede defenderse sola o morir en el intento. - anunció su adversario lanzándose sobre él y golpeando el suelo. Logró recuperar su concentración, pero no lo suficientemente rápido, balas de agua fueron directo a su pecho a quemarropa.

Girando sobre sí mismo, puso distancia entre ambos. Lanzando una bola de fuego, eliminó la mayoría de los proyectiles de agua, pero dos lograron impactarlo; una sobre su brazo herido, la otra, que iba directo a su ingle, la esquivo golpeando sobre su muslo. Años de experiencia lo habían preparado para situaciones como esta, ignorando completamente el dolor siguió adelante.

La lucha continuó un tiempo más, fuego contra agua se neutralizaban uno al otro, hasta que el Uchiha logró la brecha que necesitaba. Lanzando el genjutsu que había preparado, vio al hombre congelarse en su sitio, su espada cayó al suelo con un ruido sordo.

Itachi soltó un suspiro de cansancio, mientras se miraba superficialmente las heridas del brazo y el muslo. Camino hacia el hombre y se inclinó para tomar la extraña arma, pero no pudo hacerlo. El mango de la espada cobró vida de pronto, se enrosco como una serpiente y escaló por la pierna del sujeto inmovil escabulléndose bajo la manga, un segundo después estaba libre de la ilusión.

El rostro del Uchiha estaba mortalmente serio, ceño fruncido, labios en una línea severa, retrocedió varios metros lejos del hombre, preparándose para cualquier situación. Lo observó mover su cuello y hombros estirándose, una carcajada se elevó en el aire.

- Eres bueno, chico. Pero contra mi esas cosas no funcionan. - la venda que había envuelto su arma todo el tiempo, cayó hecha un montón en la tierra. Una risa extraña y animal se unió a la del hombre. Itachi permaneció en silencio observando y analizando la situación.

Su espada tenía escamas y vida propia, notó. No había otra explicación si fue capaz de salir del genjutsu tan rápido. No bastaba la transferencia de chakra que alterará e interrumpiera los tenketsu del sujeto dentro de la ilusión para que la conexión se rompiera, sino que se necesitaba una transferencia de chakra exactamente igual al utilizado para lanzar el genjutsu. Soltando un sonido poco elegante desde el fondo de su garganta, se dijo que sí iba a terminar esta pelea tendría que hacerlo sin la especialidad del Sharingan.

De un salto, se posiciono frente a cien kilos de puro musculo e inició una confrontación directa. Taijutsu y técnicas de espada se enfrentaron durante minutos interminables, ya se sentía cansado, su Sharingan había estado activo durante demasiado tiempo consumiendo sus reservas de chakra, eso sumado a una pelea sin descanso, estaba haciendo mella en su resistencia.

Girando sobre sí mismo, lanzó varios senbon. Se deslizó rápidamente sobre los escombros y lanzó jutsu de fuego, uno tras otro en ráfagas constantes con shuriken escondidos en su calor. Combino la lucha cuerpo a cuerpo, jutsu de agua y tierra, él también debería estar cansado, se dijo.

Los jutsu de agua frenaron todo el tiempo sus ataques. Los shuriken dieron en el blanco, rasgando su piel y ropa, dejando rastros sangrientos y trazos de piel menos, pero eso no pareció disminuir su velocidad. Y esa espada enorme, la movía como si fuese una katana.

Dio un vistazo a Sakura para verla siendo golpeada por uno de los hombres, mientras otro le impedía cualquier movimiento al retenerla por la espalda. Su nariz sangraba demasiado, disparando alertas dentro de él, dio un saltó directo hacia ella, pero se vio obligado a retroceder. Distraído, recibió un golpe sobre su brazo izquierdo nuevamente, apretó los dientes ante el dolor que lo invadió, había desgarrado la carne desde su hombro hasta el codo.

Sujetó la herida, volviendo toda su concentración a su enemigo. Una sonrisa de dientes brillantes, blancos y afilados le devolvió la vista, el cansancio que lo invadió fue demasiado repentino haciéndolo jadear. Arrugó la piel de su frente ante la sensación fría que recorrió su cuerpo.

- Aún no te has dado cuenta, ¿eh? - dijo entre risas, el arma río con él. Se tomó su tiempo mientras se acercaba lentamente al Uchiha inclinado. - No estás a mi altura, chico. – negó con la cabeza.

Itachi retrocedió un paso a la vez mientras disminuía la distancia entre ellos. Tendría que haber algo que pudiese hacer, el agotamiento inusual de chakra hizo parpadear su Sharingan.

- Creo que te di mucho crédito, deberías haberlo descubierto ya... - de una velocidad inhumana estuvo justo frente a él con su espada en alto. - Mi Samehada roba tu chakra y me lo da a mí. - una sonrisa cargada de burla resonó, su arma descendió con la misma velocidad sobre su cabeza.

El Uchiha alcanzó a alzar su Tantō con su brazo intacto y bloquear, pero su arma no resistió la fuerza imbuida y se rompió. Utilizando su parpadeo incompleto junto a su sharingan, consiguió huir del golpe cargado que lo habría matado de otra manera. Agradeció a Shisui mentalmente por haberle enseñado los principios básicos de una de sus mejores habilidades.

Se alejó lo suficiente para poder mirar a Sakura y saber cómo se encontraba. Había activado el legendario sello fuerza de un centenar y había curado todas sus heridas reanudando la lucha contra otros dos sujetos. Mentalmente pudo sentirse más tranquilo y concentrarse en su pelea, ignorando sus propias lesiones.

Pensó un momento en su sello, jamás lo había visto en acción. Además de su marca en forma de diamante en su frente, y las franjas oscuras que envolvieron su rostro y brazos al activarlo, eran las únicas marcas visibles que evidenciaban la posesión de tal sello. Concentrar chakra constantemente durante tres años seguidos, tener un control tan minucioso de chakra que te permitiera intentarlo, mas no lograrlo, te hacían una de las tres personas únicas en el mundo ninja en ser poseedores de tal fuinjutsu, Tenía que reconocer que la chica era impresionante si lo veías de ese punto de vista.

Concentrándose en su batalla, despejó su mente de Sakura y enfocó toda su atención en el enemigo frente a él. Era lo suficientemente hábil para poder contrarrestar su genjutsu, lo suficientemente fuerte para sobrepasar su fuerza y lo suficientemente rápido para seguirle el ritmo. Bueno, ya venía siendo hora de enfrentarse a un oponente a su altura, decidiendo no contenerse más, sacó todo su arsenal y se lanzó contra el ninja perdido.

El sello había restaurado sus reservas de chakra y había potenciado todas sus habilidades, pero se había extendido en su uso y ya no le quedaba tiempo, debía derrotar a los enemigos y buscar al causante de todo esto.

Esquivó, golpeó, barrió el piso y giró sobre si misma lanzándose primero contra uno, necesitaba un sólo golpe y los enemigos se reducirían a uno. Gracias al sello que potenciaba sus habilidades, lanzó una patada voladora mientras descendía sobre la cabeza del más cercano, su cuello cedió al impacto y se rompió. No se detuvo un segundo, regresó corriendo sobre sus pasos y continuó la lucha con el restante.

El sello estaba en sus últimos minutos. Apuntó al estómago con uno de sus puños, pero él logró invocar un escudo de tierra bloqueando la mayor parte del impacto. Lo vio recubrir nuevamente uno de sus puños con roca lanzándose contra ella, la golpeo en el hombro. Que pudiera curarse, no significaba que no sintiera dolor, gruñó cuando el hueso cedió bajo la fuerza del impacto. Eso la hizo retroceder un par de pasos, pero no la detuvo volviendo a la carga.

La noche ya no parecía tan oscura sobre noche cuando conectó el último golpe sobre una pared de roca. La atraveso fácilmente para llegar al sujeto protegido, su puño se estrelló contra su rostro segundos después de que las franjas negras hubiesen desaparecido de su cuerpo. Soltó un suspiro de alivio, lo había logrado una sonrisa llena de satisfacción iluminó sus rasgos.

Apoyando sus palmas contra sus muslos tomó bocanadas de aire, antes de recordar a su objetivo. Se enderezó para mirar alrededor, pero sólo pudo sentir la presión de algo romper su espalda para reaparecer atravesando su estómago. La cuchilla afilada y brillante de sangre a las primeras luces del alba, la hizo temblar. Un jadeo se ahogó en su garganta haciéndola probar el hierro en su lengua. La espada se retorció dentro de su abdomen, ya no había dolor y eso la inundó de terror. Se tambaleó hacia atrás siendo detenida por su agresor.

- Luchaste impresionantemente bien para ser una mujer tan pequeña y frágil, pero creo que ya fue suficiente. - fue la voz de su objetivo, murmurando sobre su oído.

A lo lejos escuchó a alguien gritar su nombre, pero todo pareció ralentizarse a su alrededor. Los ruidos en el aire se volvieron tenues, la noche dio paso a los rayos del sol sobre el campo destruido. Cerró los ojos un momento, ajustando sus ojos cansados y todo volvió a su ritmo natural acelerándose. Soltó un grito espeluznante, un grito lleno de rabia y dolor sordo, el sonido desgarrador provoco que el hombre arrugara su rostro, un segundo después la mujer lo miraba directo a los orbes azules.

Había una furia desconocida inundando sus rasgos, provocando un profundo terror en él. Ese miedo fue lo único que permaneció grabado en su rostro cuando Sakura lo tomó del cuello y apretó, usando sus escasas reservas de chakra.

La espada atravesando su estómago permaneció en su sitio filtrando sangre oscura sobre la tierra y su ropa. Observó con satisfacción dolorosa, como la vida escapaba de los ojos del ser repugnante frente a ella, su tráquea crujió bajo sus manos. Cuando la última chispa de vida se desvaneció de sus ojos, Sakura por fin lo soltó.

Dejándose caer al suelo, dolor agonizante atrayéndola la hizo volver de su trance. Tomó el mango de la espada y la quitó de un sólo movimiento. La sangre escapó de la herida con un pulso, dejando un trazó largo y marcado en el piso, haciéndole preguntarse qué haría a continuación. Ya había usado su Byakugou, tenía menos del diez por ciento de su chakra y la herida era demasiado profunda. Su palma se iluminó de verde y comenzó con la curación superficial.

Tarde notó que estaba demasiado silencioso, el sol estaba reafirmando su presencia detrás de las montañas iluminando el cielo con sus rayos fríos. Busco con la vista a su capitán, se congeló al verlo.

Yacía tirado en suelo, un charco de sangre roja crecía alrededor de él mientras un sujeto alto y corpulento se alzaba sobre su cuerpo inerte. En un segundo estaba jadeando por aire, al siguiente estaba saltando hacia el hombre azul sobre Itachi. Se sintió humillada cuando su patada voladora fue detenida sin el mínimo esfuerzo, agarrándola del tobillo.

- Quieta, gatita. - dijo con una sonrisa llena de dientes afilados.

- Suéltame, desgraciado. - ella le gritó revolviéndose e intentando escapar de su agarre, pero ya no le quedaban fuerzas. Él la levantó hasta que su rostro quedó a la altura de ojos pequeños y negros.

- Eres una gatita salvaje. Jajaja - rio más fuerte. - Si no te calmas, me veré en la obligación de calmarte a la fuerza. - le informo cambiando su expresión por una inescrutable.

- ¡Suéltame! - siseo ella, ahora colgaba quieta boca abajo, se tragó un sollozo cargado de impotencia. - Por favor... - sus ojos se llenaron de lágrimas.

- Uhmm ¿Ya no quieres luchar, gatito salvaje? - le preguntó el hombre azul.

- No. - sus ojos se desbordaron en lágrimas. - Déjame salvarlo, por favor. - ya no podía luchar, pero al menos podía rogar por su vida.

Él la soltó sin aviso, Sakura cayó sentada sobre su trasero lastimándose el coxis en el proceso. Se quedó quieta medio segundo antes de cubrir con su cuerpo el de Itachi. Miró hacia arriba para ver al hombre bajar su espada de su hombro, el movimiento la hizo temblar de miedo.

- ¡NO! - gritó. - No lo mates. Mátame a mí, pero déjame curarlo primero, por favor. – suplico, lágrimas corrían como un río por sus mejillas dejando senderos de sangre y tierra sobre sus mejillas pálidas.

- Una gatita bonita y altruista. No me tomes por un hedonista, mujer. Quien me contrató está muerto, no me interesa ninguno de ustedes. - y con eso se dio media vuelta y se alejó.

Sakura se congelo mirando la espalda del hombre azul perderse entre el follaje de los árboles. Un momento después volvió la vista al cuerpo del Uchiha. Tenía el costado izquierdo destrozado. Había arrancado piel, musculo y carne. La sangre salía de la herida manchando todo a su alrededor.

Comenzó a hiperventilando entrando en pánico, "Qué hago, qué hago qué hago…" se repitió como un mantra en su cabeza, mientras tiraba de sus cabellos rosas, la imagen de su invocación en el fondo de su mente, la hizo sollozar de esperanza. Hizo los sellos y con un puff apareció a su lado una babosa de Katsuyu, era pequeña, pero serviría ante esta emergencia.

- ¡Sakura Sama! - exclamó la babosa ante la vista, ensangrentada, sucia y llorando.

- No hay tiempo, Katsuyu. Por favor, te lo ruego, sálvalo. Se está desangrando. - dijo Sakura entre llanto y mocos. La babosa miró el cuerpo del hombre joven y abrió los ojos ante la imagen.

- Sakura sama, es grave. Soy demasiado pequeña para curar una herida tan grande, no tienes suficiente chakra. - le informó con el rostro afligido.

- Lo haremos las dos, por favor. No puede morir, todo esto es mi culpa. - el llanto se intensificó ante su admisión. Katsuyu la miró unos segundos antes de advertirle.

- No te queda chakra, su sello en la enfrente ha desaparecido. Si queda en cero puede entrar en coma o peor, morir, Sakura Sama. -

- No me importa. Sólo ayúdame a salvarlo. Te lo ruego. - y con eso se pusieron manos a la obra.

Sakura no paraba de llorar, mientras sus manos parpadeaban a verde tenue y se posicionaban sobre la herida sangrante del Uchiha. Katsuyu se subió sobre él y ambas comenzaron la curación.

Pasó mucho tiempo antes de que la sangre dejara de salir a borbotones. Sakura observaba constantemente el rostro de Itachi, su palidez aumentaba disparando su ansiedad. Estaba aterrada, todo esto era su culpa. Si moría, no sería capaz de perdonarse, Sasuke la odiaría por siempre.

'No' se dijo. 'Él se salvaría, aunque sea lo último que haga.' Los minutos siguieron corriendo, el sol se alzó sobre el campamento destruido, mientras ella y Katsuyu continuaron su tarea. A lo lejos escuchó voces, se puso rígida ya no le quedaba nada.

Soltó un suspiro de alivio que casi la ahogó en llanto nuevamente al ver a Shisui y Genma en la distancia. El verde de sus manos había comenzado a parpadear de forma más prolongada, Katsuyu no había dicho una palabra, pero seguía reflejando su luz sobre la piel herida.

- ¿Qué sucedió? ¿Sakura? - preguntó el primo de Itachi con tono grave. No había rastro del hombre risueño, arrodillándose junto a ella, fijo sus ojos sobre el cuerpo inconsciente.

- Yo... yo... yo lo siento... - tartamudeo, estaba hipando entre lágrimas incontrolables. Shisui echó un vistazo a Sakura y volvió al hombre que consideraba su hermano.

Ella era un desastre, pero parecía estar completa, el otro en cambio estaba sumido en una palidez mortal, un charco de sangre se filtraba por la tierra, un escalofrío lo golpeó en la espalda al imaginarse a Uchiha Itachi muerto en combate. ¿Cómo había sucedido esto? Se preguntó. Contra quién había luchado para terminar en tal estado. Sintió a Genma posicionarse a su lado.

- Hemos detenido el sangrado y sellado las heridas internas. Necesita una cirugía urgente si queremos que sus órganos dañados se recuperen y pueda sobrevivir. - informó Katsuyu en tono grave. - Sakura sama ha gastado todo su chakra en mí. Por favor, no dejen que se quede dormida o podría entrar en coma. - dijo antes de desaparecer.

Sakura estaba arrodillada junto a Itachi, las lágrimas no paraban de caer mientras fijaba sus ojos verde esmeralda sobre el hombre. Shisui miró entre ambos, Genma permaneció en silencio. El Uchiha apretó su mano sobre el hombro de la chica rosa, esperando obtener su atención.

- Sakura. - le habló en tono suave y bajó. Ella no lo miró. - Dime lo que pasó. - le pidió. Ella no respondió.

Vio las manos pequeñas parpadear a un verde desvanecido mientras las apoyaba otra vez sobre el cuerpo de su primo.

- Sakura, no puedes hacer eso. - le advirtió con el tono de voz elevado. Ella no lo escuchó. - Sakura, también estás en estado crítico, detente. - ella siguió adelante, los nervios de Shisui saltaron. - ¡Sakura! ¡Basta! - alzó la voz exasperado, pero ella permaneció ignorándolo.

- Suficiente. - la tomó de las muñecas y la alejo de Itachi. Tomó su rostro con una de sus manos y la obligó a mirarlo. - Dime qué fue lo que pasó. - el tono severo del Uchiha fue intimidante. Nadie nunca lo había escuchado hablar así y ella tembló de miedo ante sus palabras, disparando las alertas dentro de ella.

- Yo... no lo sé. - dijo titubeante. Shisui tiró de ella y la enfrentó nuevamente. - ¿Cómo no lo vas a saber? - Genma lo interrumpió.

- No servirá de nada, está en shock. - Shisui aflojó el agarre y la hizo descansar contra su pecho, acunando su cabeza. Sus orbes oscuros parpadearon y lágrimas rebeldes se escaparon del borde de uno de sus ojos, mostrando a la luz del amanecer que aún había un hombre sensible bajo esa carcaza.

La voz de Sakura sonó amortiguada sobre el pecho del hombre.

- Los niños... El pergamino... - dijo entre sollozos. Genma la escuchó, poniéndose manos a la obra.

Fue por el pergamino, hizo una mueca al ver al objetivo con la cabeza en una posición antinatural mientras su cuello estaba aplastado. Lo revisó hasta encontrar el pergamino. Luego fue a las tiendas, había 2 destruidas bajo los escombros. Un agujero enorme de unos siete metros de diámetro había modificado el terreno en el centro, al menos ocho cadáveres estaban esparcidos por el lugar.

Una tienda que estaba alejada de todas las demás le dijo que ahí estaban los niños. Entró para encontrar a unos quince hacinados en una celda demasiado pequeña, forzó la cerradura con un senbon y abrió la puerta.

- Están libres. - les informó. Unos pocos parecieron entenderlo, y saliendo como ratones huyendo de un gato y corrieron hasta perderse fuera de la tienda. Otros más pequeños se quedaron, mirando con terror evidente en sus rostros. Decidiendo que no tenía tiempo para ésto, tomó al más grande que había quedado y lo jalo hacia fuera.

- Chico, te daré dinero para que te lleves a todos estos niños al pueblo cercano, les informaré a los jefes para que se hagan cargo de ustedes, pero no puedo quedarme aquí. - el niño asustado asintió con la cabeza y tomando el dinero que le ofreció, volvió a la celda por los demás. Les dijo algo que no pudo escuchar, pero los hizo tomarse de la mano y se los llevó tropezando entre ellos, dentro quedaron tres acurrucados en el suelo frío y sucio, estaban muertos.

Regresó a Shisui y los demás. Este había envuelto el abdomen de Itachi con vendas, dándole sujeción a la herida. Sakura estaba recostada sobre el piso con los ojos abiertos fijos en el Uchiha inconsciente.

- Genma, sé que escuchaste a Katsuyu Sama. Yo llevaré a Itachi, es el más crítico de los dos. No descansaré hasta llegar a Konoha, usaré mi cuerpo parpadeante para llegar lo antes posible. Tú llevarás a Sakura, no pierdas el tiempo descansando, y no dejes que se duerma. - con eso tomó al hombre en sus brazos y desapareció. Genma se arrodilló para tomar a Sakura, la subió sobre su espalda y partió.

Si corría sin detenerse, le tomaría un día y medio llegar a Konoha, pensó Genma mientras corría sin detenerse. Shisui era el hombre más rápido en Aldea, Itachi era el segundo. Él, estaba entre los seis primeros se dijo mirando sobre su hombro, Sakura era delgada y pequeña, no habría retrasos en el viaje.

Corrió sin descanso, el sol ya pasaba del medio día, cuando se detuvo un momento para dar una píldora de soldado a Sakura y tomar una él, mientras se hidrataba, no tardaría más de par de minutos se dijo. Se agachó y bajó a la chica al suelo, tenía la espalda caliente y húmeda de sudor.

- Sakura. - la llamó. Ella no respondió. - Sakura. - está vez alzó la voz, pero ella siguió sin responder. La sentó y apoyo su mano en su espalda baja para levantarle la cabeza, frunció el ceño al tocar su ropa empapada.

La inclinó hacia delante para ver de qué se trataba cuando entró en pánico al mirar la tierra detrás de ella. Había un charco de sangre fresca que no paraba de aumentar de tamaño.

- ¡Mierda! - gruñó. Estaba inconsciente y herida. Tomó una venda de su bolso y la envolvió rápidamente. Se puso de pie y la tomó en sus brazos.

Comenzó a correr como un desquiciado, ninguno lo había notado, pero tenía un corte profundo en su abdomen, si moría no tenía idea lo qué iba a suceder.

Sakura era como una hija para el Hokage, fue la única en heredar las técnicas de la mujer Sanin y era la chica más prometedora de su generación. Kakashi la adoraba, tanto, que hubo un tiempo en que creyó que había algo más que afecto en esa relación. Y ni hablar de Itachi, el prodigio de la Hoja, herido de muerte. Un escalofrío le recorrió la espalda y un dolor de estómago lo invadía.

De una misión que no debía ser peligrosa, más allá de lo habitual, ambos habían terminado deshechos. Sacudiendo su cabeza para alejar esos pensamientos fatalistas, aumentó la velocidad hacia su destino.

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Era pasada la media noche, cuando Tsunade fue despertada de golpe. No hacía más de una hora que se había acostado a dormir y ya había ocurrido algo que no podían resolver sin su ayuda. Se levantó de la cama hecha una furia, se vistió con una bata holgada y fue a abrir la puerta, mientras una sarta de improperios salía sin filtro de sus labios.

- ¿Quién está molestando a estas horas? - grito.

Shisui vio su ceño fruncido pero no se detuvo en su vestimenta ni mal humor.

- Itachi está inconsciente y herido de gravedad. - le informó. Tsunade lo miró medio segundo y cerró la puerta de nuevo.

El Uchiha esperó paciente hasta que la puerta se volvió a abrir y el Hokage salió vestido. Fueron directo al hospital, mientras Shisui le informaba lo que había sucedido.

La mujer mayor fue directo a cirugía mientras ladraba órdenes al personal. Shizune llegó quince minutos después perdiéndose en la habitación donde estaba su primo.

Shisui se quedó un momento sin saber qué hacer, sus manos envolvieron su cabeza pensando en la gravedad de la situación, fue en ese momento que recordó a Sakura y Genma. Tomando otra pastilla de soldado, salió a su encuentro, no sin antes enviar un cuervo a la familia de Itachi, informando la situación.

A las tres de la mañana Shunshin no Shisui se encontró de frente con Genma, parecía agotado, pero su mente estaba en su primo por lo que no reparó en las palabras de su compañero de equipo.

- Yo la llevó. - fueron las suyas antes de tomarla de los brazos de Shiranui. Éste agotado no pudo advertirle sobre los nuevos acontecimientos, el Uchiha ya había desaparecido del bosque.

Pasadas las cinco de la mañana, Shisui estaba cruzando el vestíbulo del hospital general de Konoha con Sakura a cuestas. Las enfermeras corrieron con una camilla y la llevaron a la habitación en el mismo piso, el Uchiha se quedó en la sala de espera.

Las enfermeras comenzaron a transfundir chakra en la mujer inconsciente de cabello rosa inmediatamente después de su ingreso, mientras dos auxiliares se encargaban de quitarle la ropa y limpiarla.

Ahí fue cuando lo notaron, una herida sangrante en el centro de su abdomen, filtrando sangre sin parar. Una de las chicas se encargó de la curación y las otras de transfundir chakra. Había pasado media hora, pero aún no se había estabilizado, los números seguían disminuyendo y estaban entrando en pánico.

La chica que estaba aseándola fue la que descubrió el problema, un hilo de sangre se filtraba a través de la ropa de cama y goteaba en la baldosa. Un jadeo audible escapó de su boca alertando a las demás.

- ¿Qué sucede? – cuestiono.

- En el piso hay un charco de sangre. - informó.

Comenzó el caos, volteando a Sakura descubrieron el otro lado de la herida. Controlaron los signos vitales y midieron hematocritos, plasma y plaquetas, todos en números rojos. La mujer a cargo estaba comenzando a sudar, necesitaba a alguien más capacitado para esto.

- Necesitamos a Tsunade. - dijo en voz alta.

- Está operando en cirugía en este momento. - alguien dijo a su costado.

- Entonces, Shizune. - gritó. Fue en ese momento que las máquinas comenzaron a pitar. - Oh no... - las palabras salieron en un susurro.

- ¿Qué...? -

- Necesito tres unidades de sangre O+. Ahora. - gritó otra de las mujeres. - Llama a Shizune san, Sakura acaba de entrar en shock hemorrágico. - grito al punto de la histeria. Una de las chicas salió corriendo de la habitación hacia cirugía, entrando bruscamente no pidió permiso.

- ¿Qué haces aquí? No ves que estamos ocupados. - la increpó Tsunade, algo la estaba molestando desde que el Uchiha la despertó.

- Lo siento, Tsunade sama, pero tenemos una emergencia. - la voz de la chica salió temblorosa.

- ¿Qué puede ser más importante que salvarle la vida a alguien? - dijo a cambio Shizune.

- Es Sakura sama, Shizune senpai. - los ojos de la mujer se llenaron de lágrimas, su voz salió temblorosa. Ambas mujeres miraron a la chica y se detuvieron unos segundos en su tarea.

- ¿Qué pasó con Sakura? - preguntó el Hokage.

- Acaba de entrar en shock hemorrágico. - Tsunade se congeló, estaba retirando sus manos del Uchiha, pero no alcanzó a moverse, Shizune se adelantó tomándole la muñeca.

- Yo me haré cargo, Tsunade sama. Tú quédate con Uchiha san, por favor. - y con esas palabras, se apresuró a salir, siguiendo a la mujer pequeña.

Cuando entró en la habitación, vio la sangre en el piso, el desastre sobre la cama, Sakura mantenía su pecho y abdomen desnudo, entubada, con las máquinas conectadas. La carne lacerada le hizo preguntarse qué fue lo que sucedió. Cambiándose de guantes, mascarilla y bata, procedió a revisar a la que consideraba su hermana pequeña.

Mientras revisaba los signos vitales y realizaba un chequeo superficial, le informaron lo que había sucedido. Comenzó inmediatamente el sellado de la herida en la espalda, otra de las chicas sellaba conjuntamente el corte en su abdomen. Ya habían vaciado dos unidades de sangre, y los niveles de hematocritos, plasma y plaquetas aún no se normalizaban.

Tres horas después habían logrado sellar las heridas en los órganos internos de la mujer sobre la camilla. Su palidez mortal aún preocupaba a Shizune, pero había logrado detener la hemorragia. Los latidos de su corazón aún eran débiles, pero aún faltaba restaurar los niveles de plasma. Ella se unió a las otras dos mujeres que habían estado transfundiendo chakra para apoyarlas, entregando órdenes al resto del equipo. Tsunade estaría furiosa cuando se enterará cómo es que había llegado a este punto.

Seis horas después de haberla ingresado al hospital, lograron estabilizarla dentro de su gravedad. Estaban terminando de limpiar cuando las máquinas comenzaron a pitar otra vez, había entrado en paro cardio respiratorio.

Fueron los minutos más tensos que Shizune había vivido en el último tiempo, si Sakura moría, no tenía idea de lo que iba a suceder. No sólo Sakura, sino que el heredero de los Uchiha también estaba en estado crítico. Todo esto era un desastre.

Una hora después, Sakura finalmente estaba estable, pero había entrado en animación suspendida, quizás era lo mejor, se dijo. Los ojos de la mujer de cabello corto se llenaron de lágrimas cuando miró a su amiga tendida en la cama.

Se quitó el material usado cambiándolo por uno limpio y fue directo a cirugía a informar. Reconoció la rigidez en su maestra cuando la vio cruzar la puerta. Los ojos se llenaron de lágrimas mientras de ajustaba la mascarilla sobre la nariz y los labios.

- Informa. - la voz del Hokage salió hueca mientras concentraba toda su atención en el paciente frente a ella. Shizune observó como la carne rosada se iba reconstruyendo lentamente alrededor de los órganos.

- Tuvo un shock hemorrágico y un paro cardio respiratorio. Se le han administrado cinco unidades de sangre O+, se encuentra estable por el momento... - la mujer rubia reconoció la inflexión en la voz de la chica.

- ¿Qué más? - preguntó con temor.

- Está en coma. - los ojos de la mujer mayor se llenaron de lágrimas, pero sin decir una palabra a cambio, se concentró en el paciente frente a ella.

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Me disculpo primero que nada por las faltas de ortografía y redacción que se me hayan pasado, corrijo infinidad de veces, pero siempre hay algunas rebeldes.

Debo decir que me duele poner a Sakura en esta situación pero hay lecciones que debe aprender.

Reviews.

Sé que a muchos les molesto que Sakura actuara sin pensar, pero para madurar y crecer como personas, a veces tenemos que aprender lecciones de la manera más cruel posible. Sakura está priorizando cosas que no debería en su carrera en ANBU y si no logra entenderlo, lo perderá todo.

Con respecto a Shisui y Sakura, si, Shisui intuye algo de Itachi, y es su deber como mejor amigo ayudarlo y sacarlo de su caparazón, y si para eso debe ponerlo celoso, Shisui lo hará. En esta historia, aunque Shisui es un mujeriego y pareciese que no se toma nada en serio, él es más cercano a la edad de Kakashi que a la de Itachi. Es lo suficientemente mayor para reconocer ciertas situaciones. Pero principalmente, son Sakura e Itachi quienes deben actuar. Me disculpo por mis pensamientos dispersos.

Es mi primera vez escribiendo una escena de batalla, espero puedan perdonar mis errores de principiante.

Agradezco a los nuevos suscritores, a quienes leen, siguen y disfrutan esta historia, mucho amor.

Amor y agradecimiento eterno para quienes alimentan a la musa con sus reviews.

"El mismo comportamiento que usamos para sobrevivir, es el mismo que acaba matándonos."