Era medio día en la mansión Delacour y una rubia malhumorada caminaba arrastrando los pies en el suelo. Su rostro no mostraba signos de un buen sueño y su aspecto demostraba que no se había duchado el día anterior. Estaba vestida con un camisón del doble de su talla, junto con unos pantalones sueltos. Su cabello no estaba tampoco en sus mejores condiciones.
Caminando con sus pies descalzos Fluer gruñia de mal humor cuando algún alma viviente le preguntaba por su deteriorado aspecto.
Había pasado dos días desde lo sucedido en el campeonato de quidditch, dos días que no tenía noticias del paradero de Hermione Granger, dos días de completa incertidumbre. No estaba arrepentida de salvar a su madre, o de haber sacado a Gabrielle y Mishell de aquel infierno en llamas. Sabía que su deber era proteger a su familia. Pero le dolía el haber abandonado a su castaña. Después de tanto años de espera y ahora había desaparecido nuevamente. Ni siquiera sabía si estaba viva y eso la destrozaba por dentro.
Esa noche al regresar a la mansión fueron recibidas por su abuela y padre. Trato de volver nuevamente al campo pero su padre se lo prohibió absolutamente arrebatandole su varita de las manos y cerrando la red flu para impedir que saliera.
Desde entonces no le había vuelta a dirigir la palabra a su padre. Se había encerrado en su cuarto la mayor parte del tiempo. Su humor no había sido el más positivo. Solo comía encerrada en su alcoba en compañía de Mishell. Su amiga se había mantenido callada al respeto. También la había ayudado llevándole comida ya que su padre les prohibió a los elfos domésticos llevarle comida a la pieza. Mishell se había esforzado en llevarle algunos tazones de cereal.
Por suerte su madre se había recuperado de lo que resultó ser una torcedura. Hace poco había regresa a la librería dejándolas en la mansión con Gabi. Su padre tampoco estaba debido a asuntos del trabajo. Solo quedaban ellas y su abuela Béatrice.
Fleur siguió caminando por el lujoso pasillo de la mansión, se dirigía hacía la oficina de su abuela.
Le había ordenado que la fuera a ver. No tenía idea de que le diría su abuela pero estaba segura que no sería nada bueno. Los rumores de que un guardia del ministro había abandonado el campo de batalla no se hicieron esperar. Entendía que esto no sumaría puntos para ser un rompe maldiciones. Muy posiblemente ese puesto ya estaba acabado. No creía posible que el misterio le diera el visto bueno a partir de ahora.
Se detuvo frente a las enormes puertas de roble que cubrían la oficina de su abuela. Sabía la reprimenda que recibiría por su aspecto. Su abuela siempre había sido una mujer de la alta sociedad, ver a su nieta en camisón y descalza no causaría una buena impresión.
Pero hasta este punto a ella no le importaban las consecuencias, ya había perdido a Hermione por segunda vez, para ella causar una buena impresión era el menor de sus problemas. Necesitaba tener respuestas de ella. Necesitaba saber si Hermione estaba bien.
Sin perder tiempo tocó la puerta. Instantáneamente está se abrió. Con pasos perezosos logro entrar en la refinada habitación. Para su sorpresa su abuela no se encontraba sola. Junto a ella se encontraba el señor Bartemius Crouch sentado en una silla mirándola con grandes ojos impactados.
La expresión de su abuela no podía ser peor, nunca penso que su rostro se podría volver de un rojo tan intenso.
Béatrice la miraba con total enfado al ver su desconcertante vestimenta. Valla que tendría problemas después de esto.
"Hola abuela, señor Crouch." Saludo Fleur tratando de aparentar normalidad. Se acercó al tercer asiento disponible en la habitación y se sentó tratando de acomodar lo mejor posible sus prendas.
"Fleur que bueno que ya te hayas dignado a acompañarnos" Fleur pudo captar un lado amenazador en el tono en el cual hablo su abuela pero decidió restarle importancia.
Tampoco entendía porqué el señor Barty había decidido venir a su hogar. Posiblemente a entregarle su carta de negación del entrenamiento de rompedor de maldiciones. Como sea no estaba de humor para soportar más decepciones. Solo quería encerrarse en su habitación y comer todo el cereal que Mishell le pudiera traer.
"Gracias abuela pero no entiendo porqué es necesaria mi presencia aquí"
"De hecho es muy necesaria señorita Delacour."Interrumpió Barty saliendo de su trance al ver a la joven veela en su peor faceta.
"Fleur, el Ministerio de magia te a planteado una acusación de abandonó del trabajo." Anunció su abuela mirándola con severidad.
Fleur soltó un suspiro frustrada, ya sabía a dónde iba todo esto. Podía verlo en la decepción en los ojos de su abuela.
"Si yo abandone mi trabajo para proteger a mi familia no se olvide de eso señor Crouch." Hablo Fleur con molestia cruzándose de brazos.
"¡Fleur!"
Fleur saltó de su silla al escuchar el grito de su abuela. Casi podía jurar mirar como las plumas salían de la piel de la mujer mayor producto del enfado.
"Compórtate con el señor Crouch." Demandó su abuela.
"Descuide señora Delacour, ya estoy acostumbrado a tratar con adolescentes." Comento Bartemius fingiendo una risa simpática.
Fluer solo lo miro con el entrecejo fruncido.
Este hombre estaba bajo la esclavitud de su abuela Béatrice.
"Vera señorita Delacour, debido a su falta de lealtad al ministerio es mi deber rechazar nuestro acuerdo del entrenamiento de rompedor de maldiciones, por lo menos hasta nuevo avisó."
Fleur decidió ignorarlo y jugar con el cuero que cubría su sofá, haciendo pequeños circulos con sus uñas sobre el fino cuero.
"Tu falta de compromiso a perjudicado a los jóvenes a tu cargo. Fueron encontrados en la escena del crimen."
Fleur detuvo repentinamente el movimiento de sus dedos sobre el cuero del sofá al escuchar esto.
"¿Que ha dicho?" Pregunto Fleur mirándolo interrogante.
Barty la observo confundido por su repentino interés. "Que fueron encontrados en al escena del crimen."
"¿Eso significa que ellos están bien?" Pregunto Fleur acomodándose mejor en el sofá. Repentinamente comenzó a sentirse inquieta.
"Por suerte todos están bien señorita Delacour pero no por eso creerá que no tendrá problemas al respeto." Recalcó Barty mientras buscaba en su maletín.
Fleur en cambió no lo escuchaba. Todavía estaba asimilando que su Hermione estuviera bien. Su compañera estaba bien. Pudo sentir como todo el mal humor que la había invadido en los últimos días desaparecía completamente.
Sintió repentinamente que necesitaba salir de la habitación en busca de aire.
Fleur observo como el señor Crouch le entregaba un pergamino cuidadosamente doblado. Tenía impregnado el emblema del Ministerio frances. Con nerviosismo lo abrió.
Sus sospechas eran ciertas. No podría recibir el entrenamiento, pero también su familia tendría que pagar una suma considerable de dinero por su abandono de trabajo.
Fluer volteo a mirar a su abuela desconcertada. "¿Que significa esto?"
Pregunto sin obtener respuesta por parte de su abuela.
"Eso señorita Delacour es una demanda de daños y perjuicios. Fue puesta por la Familia italiana que usted debía otorgar protección."
Fleur se quedo en silencio asimilando lo dicho. Ya sabía que esa familia era una ladrona. Pero no pensaba que llegarían a tanto. Ya tendría que preguntarle a Mishell al respecto. También le preocupaba la elevada cantidad de dinero que pedían. Dinero que sabía que a su abuela no se le haría fácil conseguir. Debido a problemas pasados con el ministerio por parte del señor Malfoy su presupuesto y reputación estaba bajando.
"Y debo decirle señorita Delacour que hasta no obtener el dinero su reputación no será limpiada."
"No es justo" reclamó" Fleur poniéndose de pie.
"Siéntate Fleur" Ordeno Béatrice.
"No abuela no permitiré que la familia salga perjudicada por mis acciones." Señor Barty debe haber una manera de arreglar esto. Una que no involucre el dinero de mi familia." Dijo Fleur mirando como el señor Bartemius parecía pensativo al respecto.
"Talvez haya una manera señorita Delacour, una que la ayudará con el dinero y incluso con su reputación. Comento Barty mirando a su abuela.
"¿Cual es esa manera?" Pregunto Fleur.
"El torneo de los tres magos será inaugurado este año." Dijo Barty esperando ver su reacción.
"El torneo de los tres magos." Repitió Fleur. Ya conocía dicho torneo, fue cancelado hace año por su elevado número de muertos en las pruebas. No comprendía por que motivo querían que volviera a llevarse a cabo. Con temor miro como los ojos de su abuela brillaban al escuchar hablar al señor Bartemius.
Sabía lo que su abuela pensaba. Un ganador del torneo tendría gloria eterna, eso incluía su apellido.
Si ella con suerte lograba ganar su familia podría volver a tener el visto bueno por parte del Ministerio y la mayoría de sus problemas sociales habrían acabado.
Pero ella no participaría, no arriesgaría su vida para el entretenimiento de otros. Desde hace mucho tiempo dejó de importarle la fama, desde hace mucho tiempo lo único que le interesaba era una sola cosa. Encontrar a Hermione. Ahora que sabía acerca de ella no arriesgaría su vida sabiendo que había una castaña esperándola en Reino Unido.
No la perdería ahora que había probado sus labios. Sonrio al recordar esto. Para ella fue algo mágico y sabía con que para Hermione también lo fue. Debido a esa acción su veela había sufrido unos cambios realmente bruscos. Eso incluía su ansiedad o sus repentinos cambios de humor. O de la elevada frustración sexual que había tenido de lo cual prefería no hablar. Un leve sonrojo la adornó al recordar como con solo recordar su beso con la castaña hacía que su entrepierna sintiera necesidad. En ocasiones detestaba ser una veela adolescente.
"Tienes que hacerlo Fleur." La voz de su abuela la sacó de sus íntimos pensamientos.
"¿Que?" Preguntó Fleur confundida.
"Debes participar en ese torneo." Le ordeno su abuela con severidad.
Fleur miro a Béatrice sin poder creer lo que escuchaba. Su abuela estaba de acuerdo con que arriesgara su vida solo por el beneficio de la familia.
"No haré eso." "Quieres que arriesgue mi vida solo por tu beneficio." Reclamo Fleur con enfado.
"De hecho señorita el torneo a sufrido algunas modificaciones, hemos eliminado cualquier peligro de muerte." Aseguro el señor Bartemius orgulloso de si mismo.
"Será mejor que me retire" Sin intenciones de seguir discutiendo esto Fleur camino a paso apresurado hacia la puerta. No estaba dispuesta a que la utilizaran de esta manera.
Es una lástima que decidas no participar, este año el torneo se llevaría a cabo en el Reino Unido. Comento su abuela fingiendo desinterés al respecto.
Fleur detuvo su andar justo cuando tomaba el cerrojo de la puerta para salir.
Sería una buena oportunidad para establecer lazos de amistad con los extranjeros. El tono sugerente de su abuela llegó a los oídos de Fleur como una bomba.
Sabía exactamente lo que su abuela trataba de hacer y debía admitir que había caído en su trampa. Hermione vivía en el Reino Unido, y sabía que estudiaba en el único colegio de Magia que estaría ubicado en la zona. Hogwarts.
"Y cabe aclarar señorita Fleur que si usted logra ser elegida para participar en ese torneo tendrá un puesto asegurado en nuestro departamento." Comento Barty obteniendo el visto bueno por parte de su abuela.
Fleur siguió mirando el cerrojo de la puerta buscando alguna respuesta. Ahora estaba atrapada. Tendría tres oportunidades de arreglar su vida si lograba participar. También estaba el hecho de que Hermione podría estar en ese colegio. En realidad no le importaba el puesto en el Ministerio, tampoco la fama o el dinero, incluso la buena reputación de su familia. Ella solo quería ver a Hermione de nuevo. Y si para verla tendría que arriesgar su vida lo haría.
El torneo sólo escogería a un campeón de cada colegio, con suerte no sería escogida.
Volteó a mirar a su abuela la cual la miraba con determinación en su rostro. Entonces supo que no tendría salida.
"Participaré"
En un pequeño pueblo ubicado en Londres Hermione trataba de cerrar con esfuerzo su pesado baúl. Tenía todo listo para su regreso a Hogwarts al día siguiente.
Había regresado a casa de sus padres una vez que terminó el campeonato de quidditch. Sus padres al enterarse de los acontecimientos ocurridos se sorprendieron. Estuvieron tan preocupados que Incluso llegaron a considerar no enviarla a Hogwarts este año para estar bajo su protección. Pero la idea fue descartada completamente al convencerlos de que no era lo que ella quería. Además necesitaba estar bajo el cuidado de Mcgonagall en sus noches de luna llena. No podría poner a su familia en peligro.
Había tratado de no pensar mucho en lo que sucedió en el campeonato en lo que respecta a cierta rubia ex amiga suya. No podía creer no que había sucedido en realidad.
Ver a Fleur nuevamente después de tantos años fue un poco confuso para ella. Su amiga lucia diferente. Más madura en su opinión. Ahora la mujer que la besó al final del partido era alguien completamente distinta.
En los últimos dos días no había parado de pensar en solo una cosa. El beso.
No comprendía del todo porque Fleur la había besado. Nunca consideró que su amiga de la infancia le gustaran las chicas.
Tampoco había considerado que fuera veela... o bruja.
Pero eso no era lo que la preocupaba, era el hecho de que no dejaba de pensar en la sensación de los labios de Fleur sobre los suyos. Nunca se había planteado que le gustaran las chicas de igual manera. Solo sabía que el beso que le dio su amiga le había gustado y mucho.
Pero no había tenido noticias de Fleur desde esa noche. Y no creía que fuera correcto buscar respuestas. Esto era lo que estaba buscando desde un principio, alejar a Fleur de su vida antes de que descubriera su secreto.
Hermione acomodo el pesado baúl al borde de su cama y camino al pequeño calendario que colgaba de la pared de su habitación. Faltaban solo quince días para que la próxima luna llena saliera. No importaba cuanto tiempo o transformaciones pasaran, siempre se sentiría nerviosa como el primer día.
No quería que Fleur pasara por eso. No quería que su amiga sufriera el tener que verla transformarse, no quería hacerle daño, solo quería que se alejara de esa nueva asquerosa apariencia suya.
Sabía que Fleur no lo aceptaría. Por eso su corazón estaba herido. No era lo suficientemente buena para la francesa. Por eso no quería que ese beso le gustara. Porque lo de ella y Fleur jamás podría ser y trataba de ya no pensar en eso pero fallaba. Fleur había despertado algo nuevo en ella y eso la asustaba.
El sonido de la puerta abriéndose la saco de sus pensamientos. Una vez abierta vio como su abuela Charlotte le regalaba una tierna sonrisa.
"Mi niña tu madre dice que la cena está lista" Comento su abuela mientras se adentraba.
Desde que regresaron de Francia su abuela Charlotte se había adaptado muy bien al cambio. Y su relación con ella se fortaleció de gran manera. Podría decirse que Charlotte era la que más la apoyaba respecto a su licantropía.
"Enseguida bajo abuela Charlotte."
Hermione siguió empacando lo que no cabía en su baúl en otra maleta.
"Tomate su tiempo cariño" "necesitas ayuda" Preguntó Charlotte al ver como su nieta buscaba algo desesperadamente.
"¿Si has visto unas insignias que estaban en mi cama?" Dijo mientras seguía buscando alrededor de su desordenada cama.
"Supongo que son estas." Dijo Charlotte mientras recogía una cantidad considerable de pequeñas insignias que estaban esparcidas debajo de la cama.
"¿Para que son pequeña?" Pregunto su abuela al inspeccionar el pequeña insignia entre sus dedos.
Es para algo que tengo pensado llevar este año, es el P.E.D.D.O una organización para defender los derechos de los elfos domésticos. Comento Hermione sin poder contener su emoción la cual desapareció al ver que su abuela llevaba algo más en sus manos. Unos libros los cuales se había olvidado de buscar.
"Donde encontraste eso." Pregunto señalando los libros.
"Estaban debajo de tu cama. Los vi junto a las insignias." Respondio Charlotte.
En las manos de su abuela estaban los viejos libros que Fleur le había obsequiado años atrás. En su intento por evitar pensar en Fleur había decidido que no quería buscar de nuevo esos libros. Pero su abuela tenía otros planes al ver que tenía intenciones de abrir uno.
"Será mejor que los guarde." Dijo nerviosa mientras rapidamente le quitaba el libro de las manos a Charlotte. Que un muggle leyera un libro sobre veelas no sería recomendable. Al ver la portada del libro se dio cuenta que en verdad Fleur había tratado desde un principio demostrarle sobre el mundo mágico, por lo menos una pequeña parte de el.
Una sonrisa adorno su rostro al darse cuenta de ese hecho.
"¿La señorita Fleur te los regaló cierto?" El tono sugerente de su abuela la puso un poco nerviosa.
"Si ella me los dio, había olvidado que existían." Bromeó en un intento de que su abuela cambiara de tema.
"Sí." Suspiro su Charlotte. "¿No has vuelto a saber nada de ella?"
Ante la pregunta de su abuela Hermione se congeló en su lugar. Sus intentos de olvidar a su rubia amiga serían imposibles. Y la curiosidad de su abuela no se podía quedar sin contestar porque sabía que no se iría sin una respuesta.
"Bueno, hace casi seis años que no se nada de ella." Al responder esto vio como el rostro de su abuela se llenaba de cierto grado de decepción.
Otro motivo por el que la relación con su abuela se había fortalecido era porque su abuela la había ayudado a soportar la ausencia de Fleur. También trató de ayudarla a contactarla por medio del correo, pero nunca tuvieron buenos resultados. Y ahora ya sabía la verdadera razón. Por lo menos una parte de la razón, todavía no sabía quién fue el causante de impedir que contactara todos estos años con la francesa.
"Lamento escuchar eso cariño." Miro como su abuela tenía el entrecejo fruncido. Parecía confundida o molesta.
"O no descuida, nos encontramos en el mundial de quidditch, no tenía idea de que fuera una bruja." Comentó Hermione tratando de restarle importancia.
"¿Que?" La expresión de su abuela era de total desconcierto.
Si, después de muchos años ayer nos encontramos. Lo cual no resultó en un buen momento debido a los acontecimientos dados. Dijo Hermione mientras caminaba a su vieja estantería y colocaba ordenadamente los libros.
"¿Y que te dijo?" Pregunto Charlotte Charlotte acomodándose los lentes para verla más detenidamente.
Pues no mucho, fue asignada como nuestra guía durante el torneo así que no hablamos mucho. Mintió Hermione en un intento por evitar preguntas vergonzosas por parte de su abuela.
"¿Te dijo que era una veela?"
Hermione paró abruptamente de ordenar los pequeños libros y se volteó con lentitud a mirar a su abuela.
"Tu cómo sabes que es una veela." Preguntó realmente confundida. No comprendía como su abuela sabía ese detalle de Fleur. Su abuela ni siquiera debería saber lo que era una veela. Durante todos estos años que estuvo adentrada en el mundo mágico su abuela se había mantenido callada al respeto. Nunca hizo muchas preguntas y siempre le dio su espacio. Que supiera sobre Fleur era desconcertante.
"O cariño, en realidad creíste que no sabía que Fleur Delacour era un cuarto veela. Después de tantos años que trabaje para su familia" Contesto Charlotte mientas caminaba a su lado.
"Eso significa que tu sabías todo el tiempo que la magia existe. También sabías que Fleur era un bruja." Hermione no podía creer lo que estaba escuchando.
"Si cariño lamento no habertelo dicho." Respondio Charlotte.
"¿Como lo supiste? Se supone que cuando un muggle encuentra algún indicio de magia el Ministerio borra su memoria. ¿Porque no lo hicieron contigo?"
La cabeza de Hermione comenzó a trabajar rápidamente tratando de encontrar una respuesta lógica a esto. Lo que más le dolía era el saber que su propia abuela le había ocultado la verdad sobre la identidad de Fleur.
"Lo supe el día que la señorita Delacour comenzó a hacer magia accidental en mi presencia. Tiempo después Béatrice y yo llegamos a un acuerdo de que lo mantendría en secreto." "Solo así no borrarían mi memoria."
Hermione ahora si que estaba sorprendida al enterarse que la abuela de Fluer estaba involucrada en esto.
"Estas molesta por no habertelo dicho antes" murmuró Charlotte con angustia.
"No claro que no, ven aquí." Sin darle tiempo a responder Hermione atrajo a Charlotte hacia ella y la envolvió en un abrazo.
Jamás podría estar molesta con su abuela por verse obligada a guardar un secreto. Ella misma sabía lo que era eso, el ocultarle la verdad a todos sobre su licántropia era algo necesario y doloroso a la vez.
Al separarse su abuela la miro con los ojos húmedos pero con una tierna sonrisa adornando su rostro.
"Cuentamelo todo, que te dijo ella cuando te vio. Y no me digas que no hablaron pequeña, tu le importabas mucho."
Hermione se sonrojo al pensar en el beso nuevamente, evitaría que su abuela supiera esa parte.
Le conto a su abuela todo lo sucedido, desde su encuentro inesperado, su intento por evitarla, su reconciliación y su preocupante despedida con Fleur. Evito por todos los medios dar detalles sobre su apasionante beso con la francesa.
"Entonces dices que alguien estuvo interfiriendo en sus cartas todos estos años." Pregunto molesta Charlotte.
"Si ella solo recibió algunas de mis cartas. Yo nunca recibí nada de ella en todos estos años."
"Eso lo explica todo." Comento su abuela de manera pensativa.
"Hay otra cosa que no entiendo" Murmuró Hermione mientras jugaba con sus dedos.
"Fleur dijo que hace unas semanas una rosa había llegado por medio de una lechuza. Penso que venía de mi parte. Pero yo nunca la envié." "¿Que significa eso?
Termino de decir Hermione para luego ver como Charlotte evitaba su mirada y se mantenía en silencio. Esa actitud sospechosa ya la conocía. Su abuela la utilizaba cuando hacía algo malo o cuando comía dulces a escondidas de sus padres a pesar que lo tenía prohibido debido a sus problemas de azúcar. En otras palabras su abuela había hecho algo malo y se lo estaba ocultando.
"Abuela"
"Yo le envié esa rosa a tu amiga Fleur." En esta ocasión Charlotte la miraba con arrepentimiento.
"¿Porqué hiciste eso abuela?" Pregunto la castaña confundida. Últimamente habían muchas cosas sobre su abuela que no sabía. Y ya no quería tener más sorpresas inesperadas.
"Al ver que la joven Delacour no respondía tus cartas me pareció algo extraño. Trate de no prestarle importancia, tu ya habías encontrado a tus nuevos amigos Harry y como se llama el otro... ¿Robbie?"
"Ron abuela se llama Ron" Corrigió Hermione rodando los ojos divertida.
"Si ese muchacho. Como tú ya tenías a tus nuevos amigos pensé que ya no necesitabas tanto a la señorita Delacour."
Hermione se quedó en silenció. Si tan solo su abuela supiera lo mucho que había extrañado a la francesa todos estos años que ni siquiera Harry o Ron supieron llenar ese pequeño vacío que provocaba no saber sobre su amiga.
"Pero eso cambió cuando te ocurrió el accidente."
"No tenemos que hablar de eso abuela." Interrumpió Hermione sin querer hablar de aquella noche en la que Remus Lupin la mordió.
"Desde esa noche supe que no estabas bien mi niña, tratas de aparentar ser fuerte pero por dentro se que te sientes frágil."
Hermione sintió como sus ojos se humedecian al escuchar las palabras de la mujer mayor.
Siempre trato de mantenerse callada al respeto, nunca había hablado con sus padres sobre como se sentía sobre su nueva naturaleza. Ni siquiera lo había hecho con la profesora Mcgonagal. Trataba de mantenerse fuerte y mantener el control pero solo era una adolescente, no podía soportar tanto.
"También noté que en ese transcurso de tiempo que no volviste a enviar cartas a Francia. La estabas evitando. Por eso traté de contactarla por mi cuenta, porque solo ella podría ayudarte a aceptarte." Su abuela acariciaba tiernamente su brazo mientras hablaba.
"Fleur no lo entendería." Susurro Hermione conteniendo sus lagrimas.
"Me vera como un monstruo si se llega a enterar."
"Yo no lo creo" Interrumpió Charlotte severamente.
"La señorita Delacour te adora demasiado, no creo que un problema peludo cambie eso."
"No, no lo entiendes, no quiero hacerle daño, no quiero que ella se lleve esa imagen de mí. Y el saber que soy su compañera solo complica las cosas."
"¿Compañera?" Pregunto Charlotte sin creer lo que escuchaba. "¿Fleur Delacour te ha dicho que eres su compañera?"
"Eso me dijo pero no se de que manera interpretarlo". Contestó Hermione nerviosa.
Después de eso una sonrisa adorno el rostro de Charlotte.
Eso significa que su veela te ha escogido.
Al ver el silencio de Hermione, Charlotte trató de ser más específica.
"Su veela te escogió como su compañera pasional."
"Eso no puede ser." Respondio Hermione avergonzada de semejante confesión.
"Mi niña e estado trabajando con veelas la mayor parte de mi vida. Se muy bien con que ojos te ve la señorita Delacour."
No importa, yo ya tomé mi decisión. Recalcó Hermione obstinada.
"Lo mejor será que la aleje."
"No será justo para ella mi niña." Dijo Charlotte mirando preocupada a su nieta.
"No será justo para ella estar con un monstruo." Respondio Hermione cabizbaja.
Charlotte soltó un suspiro frustrado. "Será decisión tuya cariño. Pero debes saber que en algún momento Fleur Delacour sabrá la verdad y tu decidirás si serás tu quien se lo diga o que lo averigüe ella por su cuenta."
Sin más que decir Charlotte le dio un beso en la cabeza de la castaña.
"Te quiero cariño, te espero abajo."
Hermione vio el lugar por donde había salido la mujer mayor. Una fina lágrima resbaló por su mejilla.
A paso lento llego junto al pequeño librero y tomo uno de los libros que hace unos momentos había guardado.
"Lo siento Fleur."
