Saludos a todos, esperando se encuentren bien y deseándoles que este nuevo 2021 sea un nuevo año lleno de logros y satisfacciones para cada uno de ustedes.
Tras una larga ausencia, les traigo el siguiente capítulo de esta apasionante historia, espero sea de su agrado y manténganse en sintonía para actualizaciones de mis próximas historias.
Paw Patrol, propiedad de Spin Master Entertainment, adaptación e idea del fanfic, su servidor.
Capítulo 7: Interrogatorio
Tras recoger a Everest y a Jake, Clark dirigió su vehículo al ayuntamiento. Debido a que la criminalidad era muy baja en la ciudad, la comisaria estaba ubicada en su interior. Una vez que llegaron, los cuatro bajaron del automóvil y entraron al edificio. Se dirigieron hacia las escaleras que daban al sótano, donde había una puerta de madera muy ornamentada con un letrero que decía "Recinto Policiaco de Bahía Aventura"´. Chase entró primero, recibiendo saludos de los pocos policías que había en el lugar, quienes reconocieron al pastor alemán, asiduo visitante del lugar. También observaron a sus acompañantes, sospechando que algo no andaba bien, en especial al distinguir que uno de ellos era un oficial foráneo serio y mal encarado. Un policía de tez clara y pelo castaño, alto y fornido, salió al encuentro del cachorro.
-Hola Chase! Que gusto verte por aquí, parece que traes compañía.
-Hola Sargento Rodney! Así es, disculpe…podemos usar su sala de interrogatorios? Es para un asunto policiaco algo…...delicado.
-Por supuesto Chase, sabes que los Paw Patrol son bienvenidos y nos encanta ayudarlos, pueden estar el tiempo que necesiten, la sala está desocupada, ya sabes donde está.
-Gracias, síganme por aquí– dijo el cachorro policía. Jake y Everest avanzaron en silencio, mientras Clark se adelantaba para alcanzar al pastor alemán.
-Este lugar parece una caja de zapatos, incluso mi oficina es más grande –dijo el detective entre dientes y evidentemente molesto.
-Lo sé, pero como es una ciudad muy tranquila, no se requiere un lugar más grande, solo en casos más graves recibimos apoyo del recinto de Ciudad Aventura, además, nosotros resolvemos la mayoría de las emergencias, así que podemos arreglárnoslas solos.
-Que afortunados, espero que tu ciudad siempre sea así, aunque eso suena algo aburrido.
-Tiene sus momentos de acción y sus momentos de satisfacción, ya estamos acostumbrados. Mire! Esta es la oficina que usaremos–dijo Chase con entusiasmo, señalando una puerta. Los cuatro avanzaron hasta una pequeña estancia dividida en dos: un cuarto con una mesa, unas sillas y un vidrio polarizado y otro contiguo donde podían observarse los interrogatorios. Jake y Clark entraron, pero cuando Everest iba a seguirlos, Chase se interpuso y le impidió el paso.
-Lo siento Everest, no puedes pasar, necesito que esperes aquí –dijo Chase con seriedad.
-Por qué no puedo entrar? No quiero dejar a Jake solo con ese policía gruñón!
-Esto es un procedimiento policiaco muy serio, no puedo permitirte que estés ahí presente, por favor espera allá en las bancas, te llamaré cuando necesite de tu ayuda.
La husky trató de protestar, pero antes de que pudiera decir palabra alguna, Chase cerró la puerta, dejándola afuera en total estado de consternación.
-Me…..me cerró la puerta en la cara? Chase…eres…eres un grosero! –replicó la husky. Sin otra opción, se dirigió a donde le indició al pastor alemán, unas bancas de madera que estaban colocadas cerca de la entrada. La cachorra subió a una y se acomodó para esperar hasta que terminara el interrogatorio.
-No sé por qué trajeron a Jake aquí, ojala esto acabe pronto, todavía me falta hablar con él y tratar de explicarle lo que ocurrió- pensó Everest. Suspiro profundamente y se acostó en la banca, atenta y esperando a que su dueño saliera.
-Pero, eso es imposible!- dijo Marshall, asombrado por lo que le contó el señor Porter.
-Quisiera creer lo mismo Marshall, también es difícil para mí creerlo, pero lo vi con mis propios ojos, como ella estaba a punto de atacar a Alex.
-Me dio mucho miedo abuelito, ella parecía otra cachorra, porque hizo eso? –dijo Alex, aun consternado por lo que vivió minutos atrás.
-Pobre Alex, permíteme auscultarte –dijo el dálmata. El pequeño aún estaba traumatizado por el ataque, pero dejó que el cachorro bombero se acercara para revisarlo. Tras unos momentos, Marshall dio su diagnóstico.
-No tienes ninguna herida adicional, con excepción de ese chichón en tu cabeza, afortunadamente solo fue el susto.
-Gracias Marshall –dijo Alex-, mi nariz también dejó de sangrar.
-Te golpeaste la nariz?- preguntó el dálmata.
-Sí, Everest me revisó primero, y cuando mi naricita sangró, ella olió esa sangre, y fue cuando se me aventó encima.
Las palabras del niño hicieron eco en la mente del dálmata, asociando ese detalle con el repentino cambio de comportamiento de la cachorra.
-Tal vez….eso podría explicar lo que pasó.
-Pudiera ser Marshall, pero de momento no quisiera que ella se acerque a Alex o a mi establecimiento, lo lamento, pero tendré que informar esto a la Alcaldesa, y hasta que no sepamos que le ocurrió, no quiero arriesgar nuestra seguridad.
-Está bien señor Porter –dijo Marshall algo contrariado, pues sabía que eso no le gustaría a Ryder cuando se enterara- a menos, permítame hablar primero con ella, sabe dónde está.
-Lo último que recuerdo es que Chase y otro policía vinieron y se los llevaron.
-Debe ser el detective Clark, dio que estaba investigando un caso, pero no sabemos que tiene que ver esto con ellos, iré a buscarlos, gracias señor Porter –dijo Marshall. Dejó al restaurantero y corrió en dirección al ayuntamiento, mientras aun traía cargando en su hocico la canasta con los presentes que llevaba para la husky.
-Solo hay un lugar donde Chase podría ir para hacer investigaciones, el recinto policiaco, iré para allá, ojala ahí estén todavía –pensó el cachorro. Tras correr un buen rato, logró llegar al Ayuntamiento, y antes de que pudiera entrar, se encontró con una policía en la entrada, una mujer de cabello negro y tez clara quien lo saludó animadamente.
-Hola Marshall, que sorpresa encontrarte por aquí!
-Hola oficial Collins, disculpa, sabe si Chase paso por aquí?
-Si amiguito, llegó hace rato con Jake y Everest, y un detective de otra ciudad se veía que estaban en algo muy importante, parece que van a tardar un poco, si gustas esperarlos.
-Está bien, los esperaré aquí, gracias- dijo el dálmata. Caminó en los arboles cercanos hasta encontrar uno con sombra y ahí colocó cuidadosamente la canasta.
-No puedo creer que ella tratara de lastimar a Alex, debo hablar con ella, esto, tendrá que esperar un poco *bostezo* será mejor esperarlos aquí, tomaré una siesta el viaje me cansó mucho- pensó Marshall. Se acomodó y cerró sus ojos, esperando dormir un poco antes de que viera a la cachorra que tanto amaba.
Al mismo tiempo, Jake permanecía en el pequeño cuarto, esperando a que comenzara el interrogatorio. Era un cuarto ordinario, con una mesa metálica fijada al piso, así como tres sillas plegables desvencijadas, y al frente un vidrio polarizado que impedía ver su interior. El silencio era incómodo y sofocante, nunca había estado en ese lugar, pero algo lo mantenía inquieto. Del otro lado del vidrio polarizado, estaban Chase y Clark, preparándose para entrar. El cachorro miraba a Jake, mientras su rostro dibujaba una expresión triste, sin notar que el detective estaba junto a él.
-Te preocupa algo cachorro? –preguntó Clark.
-Sigo sin creer que Jake pueda estar involucrado en esto –dijo el cachorro con tristeza.
-Escucha Chase, sé que es difícil cuando te toca jugar al policía rudo y más cuando tienes que investigar a tus seres queridos, pero no tenemos opción, es nuestro trabajo, y una regla básica de esta profesión es desconfiar de todos. Veo que aún no estás totalmente listo para esta clase de interrogatorio tan intenso, así que quiero que observes lo que hago, comprendiste?
-Si señor –dijo Chase con su voz algo desanimada. Jake permanecía sentado en su lugar, fijando su mirada en el vidrio polarizado, como si tratara de ver que había del otro lado. Finalmente, vio entrar al detective Clark, quien llevaba un folder en la mano, observando de reojo al joven esquiador. Lo miraba fijamente, como si buscara escudriñar en su interior. Clark se sentó frente a Jake, azotando el folder en la mesa. Tras un breve pero pesado silencio, el detective sacó de su bolsillo una cajetilla de cigarros, tomó uno y lo puso en su boca, mientras con su otra mano tomaba un encendedor, deteniéndose antes de encenderlo.
-Te molesta si fumó? –preguntó Clark de forma extrañamente condescendiente-, también puedo ofrecerte uno si quieres.
-No, gracias, ya no fumo –dijo Jake con desgano. Clark sonrió levemente y encendió su cigarro. Tras darle una buena fumada, exhaló una enorme nube gris y suspiró aliviado.
-Ahhhhhhh, me hacía falta, es la mejor forma de relajarse, desde que llegue a este pueblo de santurrones no he podido saborear un buen tabaco, seguro que no quieres uno?
-No, gracias –dijo Jake de forma terminante y con evidente impaciencia.
-Como gustes –dijo el detective, volviendo a darle una profunda calada a su cigarro. Exhaló una enorme nube de humo gris, aplastó la colilla en un cenicero y comenzó a hablar.
-Tienes algún compromiso? No se preocupes, tardará solo lo necesario.
-De hecho sí, tengo cosas que hacer, por eso me gustaría salir de aquí lo antes posible.
-Sabes? No te ves muy cómodo aquí –dijo el detective, mientras volvía a fumar su cigarro
-La verdad no -dijo Jake secamente.
-Lo sé, vi tu expediente, parece que fuiste alguien problemático, tuviste tus roces con la ley, no?
-Eso fue en el pasado, ahora soy alguien totalmente diferente, puede preguntarle a cualquiera-dijo Jake, luchando por mantener la compostura.
-Bueno, ya sabes lo que dicen, que el pasado suele volver para tocarnos a la puerta.
-A qué se refiere con eso? Me está acusando de algo?
-Mira, seré muy directo contigo: en este momento eres mi principal sospechoso de una investigación en curso, así que lo primero que necesito es saber cuál es el motivo de tus constantes visitas al ártico.
-Son viajes de investigación, soy parte de la Sociedad Protectora de Especies Árticas con sede en Ciudad Aventura, así que voy seguido para documentar diversos estudios que me piden.
-En serio?, Deben de pagar muy bien por ir muy seguido. Yo soy de Glacier Town y la verdad no es un lugar que me entusiasme por visitar ni por todo el dinero del mundo.
-Me gusta la naturaleza, y proteger la vida salvaje, es todo.
-No lo sé amiguito, pero no me convences, ir a ese lugar tan alejado solo para ver pingüinos y congelarse no se me hace algo muy agradable, en serio solo vas ahí porque estas muy convencido? En serio eso es "todo"?
-*Suspiro* bueno…la verdad…..si hay otro motivo, pero usted no lo entendería.
-Vamos, sorpréndeme –dijo Clark, ansioso por saber lo que Jake revelaría.
-Yo…..yo tenía una amiga muy querida en la universidad, se llamaba Nancy, era estudiante de biología, una chica muy hermosa, muy apasionada de sus metas. Era una activista contra el calentamiento global y enfocaba sus estudios en la preservación de las especies del ártico, era su tema de tesis. En aquel entonces, yo era un joven problemático y rebelde, siempre en conflicto con la ley. Un día coincidimos en una clase, fue la única que se animó a platicar conmigo, pese a saber de mi pasado. Debo reconocerlo, ella me ayudó a cambiar mi actitud hacia la vida, y me demostró la belleza del ártico, desafortunadamente, su vida se vio truncada.
-Por qué? –pregunto el detective con curiosidad, atento a lo que diría el joven.
-Cáncer, estaba en su segundo año de estudios cuando le diagnosticaron cáncer en el páncreas, una enfermedad terrible, su vida se extinguió en menos de 6 meses, pero se aferró como pudo para vivir con pasión el poco tiempo que le quedaba. Yo la acompañe, al igual que a su familia, y compartí tanto sus alegrías como sus tristezas. Al final murió, y decidí cumplir con su último deseo: esparcir sus cenizas en el océano ártico. Para honrar su memoria, decidí continuar con sus investigaciones, y es por eso que voy con frecuencia para ayudar a sus amigos y colegas con diversos proyectos, sé que eso suena cursi, pero esa es la verdad, de hecho esto nunca lo había compartido antes –dijo el joven con los ojos humedecidos y la voz quebrada. Por el contrario, el veterano detective lo miraba fijamente y sin inmutarse.
-No cree lo que dije, cierto? No lo culpo, suena tan trillado pero es lo que pasó y no tengo por qué mentirle al respecto, tal vez lo oculte a todos porque no es algo que me guste compartir, pero no tiene nada de malo –dijo Jake, Tras unos minutos, el detective encendió otro cigarro, volvió a mirar al abrumado joven y retomó el interrogatorio.
-Tu historia suena muy enternecedora, digna de una telenovela, sin embargo, yo tengo mi propia teoría: no será que tu "amiga" en realidad fue tu primera víctima? Te gustó la sensación de quitarle la vida y por eso viajas allá cada cierto tiempo para deshacerte de ciertos restos.
-OIGA! COMO SE ATREVE DE DECIR ALGO ASI? QUE ESTA INSINUANDO? –grito Jake totalmente fuera de control y azotando las manos sobre la mesa. Clark, sin siquiera pestañear, abrió el folder y le mostró unas fotografías al joven, quien no entendía que pasaba.
-Pero que…que es esto? –dijo Jake mirando con repugnancia las fotos.
-"Esto" es de lo que estoy hablando, es una investigación bastante seria, tengo un asesino serial que le gusta dejar estos "recuerdos" en el ártico, y algunas de esas desapariciones son por fechas cercanas a tus visitas, y si nadie más va a ese lugar…tu entiendes de que hablo.
-Acaso…..me está acusando de asesinato?
-De hecho serian varios asesinatos, además de todos los delitos que se junten, y no me sorprendería con tus antecedentes: vandalismo, robo, agresión, no es extraño que algunos delincuentes escalen hasta volverse asesinos seriales, y tu amiguito, eres buen candidato.
-Mire, sé que tuve un pasado problemático, pero créame, no tengo nada que ver con esto!
-De veras crees que voy a creer que vas a ese sitio a ver pingüinos solo por diversión?
-Por supuesto que sí! Y Everest puede corroborarlo, ahí fue donde la conocí, y desde entonces ella me ha acompañado en mis investigaciones más recientes.
-Quieres decir que ella ha vivido toda su vida en el ártico?
-Así es, estoy seguro que puede darles mucho más información que yo, si hay alguien que conoce a la perfección ese lugar es ella.
El detective se mostró pensativo por un momento. Aunque sus sospechas seguían recayendo en el joven esquiador, ahora sabía que la husky podría aportar la información necesaria para resolver ciertas dudas, en especial para confirmar si la coartada de Jake era cierta, o para confirmar la culpabilidad del joven. Sin más motivos para retenerlo, decidió que debía dejarlo ir.
-Ok, corroboraré eso, pero te sugiero que no te alejes mucho de esta ciudad.
-No se preocupe, aquí es donde vivo, no tengo por qué esconderme o huir, y espero con ansias que resuelven eso, tal vez haya sido alguien malo en el pasado, pero definitivamente no soy un asesino, y cuando encuentre al culpable, con gusto vendré para restregárselo en su rostro!–dijo Jake, mirando al detective de forma desafiante. Salió de la habitación y azotó la puerta. Un par de minutos después, entró Chase al cuarto de interrogatorio.
-Era necesario hacer todas esas preguntas –dijo el cachorro con cierta molestia.
-Todo es válido en un interrogatorio perrito, siempre y cuando sea legal, pero a veces hay que saber "apretar los botones adecuados" para obtener una confesión o una buena pista.
-Y al menos todo ese acoso sirvió de algo?
-Pues tendré que verificar la información que nos dio para corroborar que sea cierta, tal vez haya sido sincero, pero igual siento que oculta algo.
-No le bastó con lo que dijo Jake?
-No seas tan inocente Chase, créeme que casi nadie admite su culpabilidad a la primera, por eso nos toca trabajar para averiguar la verdad, y algo que dijo tiene sentido, nos toca interrogar a esa husky que vive con él, creo que ella podría aportar información muy útil, y esta vez tú me ayudaras con el interrogatorio. Te explicaré todo lo necesario para que estés listo –dijo Clark. El cachorro policía estuvo atento a todas las indicaciones del veterano oficial, se sentía nervioso por las cosas que haría, pero sabía que era la única forma de llegar a la verdad. Mientras ellos discutían, Everest permanecía acostada en la banca de la improvisada sala de espera, aburrida de tanto esperar, hasta que vio al joven esquiador acercarse. Podía ver a lo lejos que la expresión de Jake era de fastidio y molestia, así que se acercó cautelosamente a su dueño.
-Jake! Al fin saliste, que fue lo que pasó?
-Digamos que es algo que no quiero discutir de momento, la verdad…estoy muy molesto.
-Eh? Que fue lo que ocurrió ahí?- preguntó la cachorra. Jake estaba a punto de hablar cuando se percataron de que Chase se aproximaba a ellos.
-Siento interrumpirlos, Everest, ven conmigo.
-Qué ocurre? –preguntó la husky con desconcierto.
-Necesito preguntarte algunas cosas– dijo Chase con seriedad. Everest volteo a ver a Jake, como si buscara una respuesta o una indicación por arte de su dueño.
-Ve con él "carita peluda", yo te esperare aquí –dijo Jake un poco más calmado. La husky obedeció y ambos dos cachorros se dirigieron en silencio a la sala de interrogatorios, donde el detective Clark los esperaba en su interior. Everest se sentó en la misma silla que ocupó Jake, mientras el detective permaneció en su lugar. Chase acercó una silla y se asentó junto al humano. Una vez que todos estuvieron acomodados en su sitio, Clark comenzó a interrogarla.
-Tal vez te preguntes que haces aquí- dijo el detective.
-Sé que tiene que ver con Jake, pero de que lo están acusando? El es inocente!
-Escucha Everest, sabemos que quieres ayudar a Jake, pero para eso debes de ayudarnos, el detective va a realizarte algunas preguntas y debes de ser totalmente honesta –dijo Chase.
-Está bien, hare todo lo que sea para ayudarlo, que es lo que necesitan saber?
-Has vivido toda tu vida en el ártico?- pregunto Clark.
-Así es, nací en las llanuras heladas y ahí viví los primeros años con mi manada, y aunque ellos se fueron a otro sitio, yo permanecí viviendo en esos rumbos.
-En donde vivías antes de conocer a Jake? –pregunto Clark.
-Cerca del risco norte, donde se reúnen los pingüinos, ahí tenía mi iglú.
-Creo que ya lo conocí, supongo que es este –dijo el detective mostrándole a la husky una foto.
Sí, es ese! Hace tiempo que no lo veo, no es fácil de llegar ahí.
-Te creo, me costó trabajo llegar hasta ese sitio, y tiene una excelente vista del lugar.
-Es verdad, en un día despejado se puede ver lo que pasa en kilómetros a la redonda.
-Cómo fue que conociste a Jake? –preguntó el cachorro policia.
-Bueno Chase, tú ya conoces la historia, pero me imagino que este policía no. Fue un día que estaba paseando por la nieve, estaba aburrida y vi a un humano que estaba a punto de caer por un acantilado, así que corrí a salvarlo y logre rescatarlo. Decidimos regresar a mi iglú, fue un trayecto atropellado y de no ser por los Paw Patrol hubiéramos caído en ese risco que atrvesamos. No pude regresar a mi hogar, pero gané un dueño y muchos amigos nuevos. Jake fue quien me trajo a Bahía Aventura a vivir en su montaña y gracias a él ahora vivo en esta linda ciudad, me quiere mucho y me da ricos bocadillos con sabor a hígado.
-Sobre Jake, estas segura que no lo habías visto antes en el ártico?
-Bueno….creo que sí, un par de veces antes, poca gente va a ese sitio, así que lo reconocí mientras sacaba fotos de las montañas y contaba pingüinos, pero la verdad me mantenía a la distancia, como nunca estuvo en problemas, no era necesario que me acercara hasta ese día.
-Sabes, es curioso que tu amigo Jake sea asiduo visitante del ártico –dijo Clark
-A qué se refiere?
-Vamos, deja de fingir para protegerlo, tú sabes que él se decía a otras cosas, no?
-De que….de que habla? Jake solo se dedica a hacer investigaciones científicas.
-Eso es lo que dice a todos, pero la verdad, es que esto es lo que hace. Chase, muéstrale- ordenó Clark al pastor alemán, quien abrió el folder con las fotos que le mostraron a Jake.
-Estas fotos nos dicen otra cosa, lo que realmente hace ahí, míralas! –dijo Clark, mostrándole a la husky una por una. Eran ocho fotos, las cuales mostraban los cuerpos mutilados que fueron encontrados en el hielo. Everest las miró de forma extrañada pero impasible.
-Pero…..Jake no puede haber hecho esto, el no sería capaz de…..-de pronto, su mirada se centró en las últimas tres fotos, y algo hizo que su rostro se tornara desencajado, su mandíbula cayó levemente y sus ojos reflejaron un miedo que nunca antes había sentido. Chase notó ese comportamiento, observando las reacciones de la cachorra cuidadosamente y en silencio.
-NO! ES IMPOSIBLE! JAKE ES INCAPAZ DE HACER ALGO ASI! ESTO ES MENTIRA!
-Por qué no Everest? Sabes algo? Si es así tienes que decirnos– dijo Chase con seriedad.
-Porque lo conozco, es incapaz de cometer algo tan terrible como esto.
-Cómo puedes estar tan segura de eso? Tu misma dijiste que lo conociste en el ártico, sabías que tiene prontuario criminal?
La husky se quedó en shock al escuchar esa revelación, pero eso no le impidió continuar con la defensa de su amigo y dueño.
-No me importa si antes fue una mala persona, para mí ha sido alguien maravilloso y no pueden acusarlo de algo que no ha hecho.
-Como estas tan segura de eso Everest?-preguntó Chase-, acaso has visto a alguien más? Si es así, tienes que decirnos toda la verdad, de lo contrario, solo lo perjudicarás al mentirnos.
Everest miró tanto al detective como al cachorro policía. Parecía que iba a decir algo, pero su temblorosa boca se abrió sin decir palabra alguna, luego guardó silencio, como si reconsiderara las palabras que iba a decir. Se notaba nerviosa,
-Yo…..yo…..solo sé que Jake es la persona más noble que he conocido antes, y no se atrevería a dañar a alguien, déjenlo en paz! –exclamó la cachorra.
-Entonces sabes quién es el responsable? -dijo Clark. La cachorra se mostró titubeante, como si no supiera que decir. Se notaba nerviosa, muy perturbada, algo inusual en ella, contrastando con su carácter alegre y siempre confiado.
-Yo….no lo sé, pero estoy muy segura que no es él, y si no van a preguntar otra cosa, quiero ir a verlo! –exigió la cachorra. Clark miró por el rabillo del ojo a Chase, quien discretamente asintió con la cabeza.
-*Suspiro*, está bien, creo que por el momento hemos terminado, puedes irte, pero si sabes algo más, estaremos aquí.
La cachorra se levantó rápidamente, salió de la sala de interrogatorio y corrió en busca de su dueño, Pudo ver que Jake estaba sentado en la banca de madera, al otro lado de la estancia, así que corrió hacía el chico, brincando en el regazo de su dueño.
-Jake! Te extrañe tanto! –dijo la cachorra.
-Tranquila cachorrita, aquí he estado esperándote, veo que ya terminaron de interrogarte.
-Sí, no puedo creer que te estén acusando de esas cosas tan horribles.
-Tampoco puedo creerlo, pero te juro que no soy culpable.
-Lo sé, eres alguien maravilloso, tú no serias capaz de cometer esos crímenes.
-Qué bueno que tú creas en mi cachorrita, lástima que ese policía no piense lo mismo, pero no dejemos que eso nos moleste, vamos a casa, esto me trae malos recuerdos.
-Está bien, vámonos!–dijo animadamente la husky. Apenas empezaron a caminar, Jake se detuvo momentáneamente.
-Por cierto, antes de que nos trajeran aquí, dijiste que querías decirme algo, es por lo que paso con Alex? Te pasa algo?
-Ehhh…..yo….creo que….creo que…..lo olvide…..seguro no lo recordaré después, vamos a casa –dijo Everest, desviando la conversación. Ambos se dirigieron a la salida, fue un día desagradable para ellos, y solo buscaban la tranquilidad de su hogar para olvidar el mal rato.
