Advertencia: este fanfic no contiene lemon.
Ranma en cuclillas miró atentamente al adolescente perdido dormir, lo último que recordaba era la fatídica pelea que tuvieron, reconstruyó precisamente cómo ambos volaban dentro del tornado del Hiryū Shōten Ha, luego ambos, cayendo aleatoriamente en el parque. Revivió la sensación y el sonido que hizo al caer sobre una fuente y golpearse la cabeza, el sonido fue como el choque entre piedras, agudo y atronador, la sensación fue desagradable, pues el dolor de impacto le sacudió el cerebro, provocando un entumecimiento y aturdimiento insoportable. Incluso en este momento, tenía dolor de cabeza. Y si eso no era lo suficientemente malo, hace una hora había despertado en el estanque koi, vistiendo un pijama rosa, con ositos pintados... Akane, por supuesto, le explicó lo que sucedió. Nuevamente, había olvidado que era un chico y no tenía dudas que había sido la misma imagen de la feminidad. ¡Era la segunda maldita vez que le pasaba!. Le había preguntado a Akane si besó a Kuno en la obra o hizo algo vergonzoso, Akane simplemente fue a la habitación de Nabiki y trajo consigo una fotografía en la que vestía el atuendo de Julieta y besaba a un Ryōga inconsciente, quien vestía de Romeo. Lo primero que hizo al ver la foto fue reírse descontrolada. Quizás debió estar enojada por besarlo, pero no recordaba nada de lo que hizo. Además, si tuviera que elegir entre Kuno y Ryōga. Besaría a Ryōga sin pensarlo. Fue divertido y emocionante ponerlo nervioso y sonrojado.
Sus labios se curvaron hacia arriba, cuando miró el pacífico rostro de Ryōga al dormir, este Ryōga era diferente al que normalmente trataba todos los días; si tan solo fuera así de pacífico durante el día, podrían ser grandes amigos. Pero eso le quitaría la diversión a todo, ¿no? Ranma luego regresó a su futón para dormir, aún era una chica, pero ya había dejado atrás la pijama rosa, y ahora vestía un bóxer amarillo con negro y una camiseta blanca como pijama.
Una vez que Ryōga despertó al día siguiente, frunció el ceño cuando se enteró que irían a la playa. Una de las tantas cosas que no le agradaban: estar en un lugar con grandes cantidades de agua. De mala gana, después del desayuno, decidió ir. Tuvo que pedirle prestado a Ranma un short y una camiseta, para no tener que usar su ropa de entrenamiento en medio de la playa.
Cuando llegaron a la playa, Ranma con un traje de baño azul de dos piezas, extendió una manta sobre la arena y se acostó para tomar el sol junto a las hermanas Tendo, lo cual era natural a estas alturas; Teniendo en cuenta que como chico no podía disfrutar del sol, ni entrar al mar sin transformarse en chica. Y sin olvidar que como chica podía estafar a los chicos que quisiera.
Ryōga, a una distancia considerable de las chicas, suspiró mientras veía a Genma convertido en panda, jugando con Soun, sumergiéndolo con fuerza para que se ahogara. Por tanto, deseó que al menos aparecieran Mousse o Kuno, cualquiera para que todo se volviera más loco. O era eso o terminaría muriendo de aburrimiento.
«Oh, Akane, quisiera que me amarás como yo a ti», pensó, volviéndose hacia las chicas, su mandíbula se apretó de inmediato con enojo; un par de críos estaban charlando con Ranma y Akane. ¿Cómo se atreven?, se apresuró hacia ellos y en un minuto estaba detrás de Ranma y Akane.
—¿Te están molestando, Akane? —le preguntó a la chica de pelo azul, la cual vestía un traje de baño amarillo de una pieza.
Un chico rubio y uno castaño se rieron. Y casi le dieron ganas de agarrarlos por el cuello. Pero, con Akane mirando, no sería bueno para él, que ella descubriera su lado menos agradable.
—No, Ryōga —dijo Akane rápidamente.
—Qué dicen, ¿aceptan ir a pasar el rato en nuestro bote? —preguntó el chico rubio con una sonrisa brillante.
—Si hay comida, acepto —respondió Ranma tan rápido como pudo.
Akane frunció el ceño, todavía incapaz de entender a Ranma—. Yo no voy.
—Oh, vamos, ven con nosotros, te aseguro que no mordemos —dijo burlón el chico castaño con lentes oscuros.
—Sí, no seas agua fiestas —señaló el rubio—. Solo serán unos minutos.
—¡Dije que no! —Akane gruñó y comenzó a alejarse; dejando a los chicos aterrorizados.
Aplastar y golpear eran las palabras más recurrentes en la mente de Ryōga, pero necesitaba ir con Akane. Esta era su oportunidad de pasar tiempo a solas con ella—. Me tengo que ir. Ranma, sé amable con ellos —dijo y se apresuró a alcanzar a Akane.
El ojo izquierdo de Ranma se contrajo cuando el plan de Ryōga se volvió terriblemente claro. Sin embargo, lo primero es lo primero, se llevó las manos a la barbilla e hizo su expresión de engaño más adorable—. Chicos, ¿y si me compran un helado? Luego quizás acepte dar un paseo con ustedes en su bote.
Los chicos aceptaron de inmediato, ya que no todos los días aparecía una pelirroja caliente en la playa.
Con la barriga satisfecha, la pelirroja más sexy del lugar decidió arruinar a Ryōga como siempre.
Ryōga y Akane se rieron mientras hablaban. Estaban sentados cerca de la orilla del mar. Entonces, Ranma se arrojó al mar con una sonrisa torcida.
—Ryōga, querido —Ranma emitió un susurro bajo y sensual, mientras yacía sentada sobre sus rodillas en la orilla del mar, el agua cubriendo casi por completo sus piernas—. Ven a mí para que podamos divertirnos —ronroneó en una pose sensual—. ¿Te gusta lo que ves, Ryōga? —ella sonrió sensualmente y comenzó a moverse, balanceando sus caderas de lado a lado mientras su mano comenzaba a tocar su pecho, acariciándolo.
Ryōga abandonó la conversación con Akane inmediatamente cuando Ranma comenzó a llamarlo desde el mar. Sin darse cuenta, una gota de sangre se escapó de su nariz cuando fue testigo del baile erótico de Ranma. Pero en ese momento recordó que Akane estaba a su lado. Y Ranma pasó al segundo término, o eso creía—. ¡Ranma! —gritó, levantándose y agarrando una enorme roca—. ¡Cállate! —arrojó la roca hacia la pelirroja.
Ranma no pudo contener su risa mientras escapaba de la roca—. ¿Qué pasa, Ryōga, no quieres jugar con tu prometida? —preguntó mientras esquivaba otra roca. «Es tan fácil alejarlo de Akane», pensó, esquivando varias rocas más.
Akane frunció el ceño, esta no era la primera vez que Ranma seducía a Ryōga sin ninguna razón, y en la PLAYA, esa vez en la isla desierta donde estaban varados y tenían que esperar a que Kuno arreglara su bote hizo lo mismo, Ranma se entretuvo seduciendo a Ryōga, poco después surgió todo el problema con los secuestradores de chicas. Se puso de pie y decidió buscar a Nabiki y Kasumi, porque bien podrían pasar horas, y Ryōga y Ranma seguirían jugando.
Al anochecer y con solo la luz de la luna, Ryōga sonrió cuando logró golpear a Ranma con una roca, pero... luego recordó que Ranma anteriormente cambio su personalidad drásticamente cuando se golpeó la cabeza—. Ranma… —dijo con un ligero temblor—, ¿te sientes bien...?
Ranma salió lentamente del mar, abrazándose a sí misma—. Tengo frío —susurró, temblando, había sido bastante divertido las primeras horas, pero luego, cuando oscureció, todo cambió.
Ryōga tragó saliva, notando que evidentemente Ranma estaba pensando que ella era una chica de nuevo. Y debido a eso él tenía que curar a Ranma como lo hizo Akane, era eso o explicarle a los Tendos que Ranma una vez más creía que era una chica por un golpe suyo. Levantó el puño para golpearla en la cabeza y teniendo en cuenta la situación, un golpe como los que solía darle no sería suficiente, necesitaba dejar de contenerse y golpearla sino con todas sus fuerzas, sí con la mitad.
Los ojos de Ranma se cerraron cuando el puño de Ryōga estuvo a centímetros de ella.
Después de un minuto, Ranma abrió los ojos cuando el puño de Ryōga evidentemente no logró su objetivo.
—No puedo... —dijo Ryōga con la cabeza gacha.
Ranma todavía estaba temblando de frío sin saber por qué quería golpearla en primer lugar.
Ryōga sin decir una palabra se acercó a Ranma y envolvió sus brazos alrededor de ella para tratar de calentarla. Porque después de enterarse que la chica con la que convivió ayer fue una víctima y nunca lastimó a nadie; se sintió horrible por como la trató. Ahora que había vuelto, no podía hacer más que protegerla del frío y tratarla bien, al menos hasta que Akane sacara su mazo de nuevo...
«¿Qué diablos Ryōga?», Ranma pensó, incapaz de empujarlo por el momento, porque incluso si no quería admitirlo, el frío comenzaba a desvanecerse obra del cálido y reconfortante abrazo. «No... no... espera... un chico me está abrazando sin ganancia», razonó rápidamente para luego empujarlo—. Oye, P-Chan, mantén tus manos solo para ti mismo —siseó molesta.
Por supuesto, Ryōga inmediatamente después de escuchar cómo le llamó; imaginó que ella no era la Ranma amable y femenina, entonces sintió cómo una ola de furia lo atravesó, haciendo que sus colmillos se revelaran con total libertad.
Ranma se dio cuenta e hizo una mueca, deduciendo que estaba enojado porque rechazó su abrazo, sus intenciones tal vez fueran buenas y ella lo empujó con desdén. Pero él se lo ganó. ¿Por qué tenía que venir y abrazarla como si en realidad fuera una chica que necesitaba que un chico alto y musculoso la abrazara para rehuir del frío que sentía?.
—Soy un chico y nosotros no tenemos frío, no era necesario abrazarme para calentarme —expresó con molestia.
Lentamente, Ryōga comenzó a relajarse en el momento en que se dio cuenta de que era absurdo enojarse por algo tan normal, era Ranma después de todo, el insoportable rival que por crueldad del destino los había convertido en prometidos.
—Bien —dijo solamente.
—Ahora vamos con los demás que ya perdimos mucho tiempo aquí, solo porque no puedes aguantar nada —le reprochó después de que su estómago hiciera varios sonidos atronadores.
—Me agradabas más cuando pensabas que eras una chica —dijo Ryōga en voz baja; sin intención de que Ranma lo escuchara.
—¿Qué dijiste? —Ranma preguntó, cuando lo escuchó decir algo ininteligible.
—Que ojalá tu padre no se lo coma todo —respondió Ryōga astutamente.
—Ah, sí —Ranma asintió.
Cuando llegaron al campamento donde los demás estaban acampados, notaron tres tiendas y una fogata, y para desgracia de Ranma y Ryōga solo quedaba un glotón fuera de las tiendas: era Genma en su forma de panda, jadeaba de tanto comer, actualmente estaba acostado cerca de una fogata, feliz de comerse todo lo que tuvo a su alcance.
—Papá, incluso sabiendo que cuando eres un panda comes veinte veces más de lo que normalmente comes, ¡no te mojaste con agua caliente antes de empezar! ¡Ahora qué diablos vamos a comer nosotros! —demandó Ranma, al mismo tiempo agitando su puño en el aire.
Ryōga gruñó—: ¡Maldito panda!
El panda escribió en su cartel y luego lo levantó—. {Lo hice por ustedes, son artistas marciales muy talentosos y tienen que aprender a resolver los pequeños problemas que se interpondrán en su camino para convertirse en maestros. Así que tómenlo como entrenamiento}
Ryōga sabía que era solo una excusa tonta. Y luego, esperó a que Ranma lo arrojara al mar, sin embargo, no sucedió, los ojos de Ranma tenían un brillo determinante, uno que sabía que era porque no rechazaría ningún entrenamiento o desafío.
—Pan comido —Ranma sonrió arrogantemente y se volvió hacia Ryōga—. Vamos Ryōga, solucionemos este pequeño problema. Demostremos de qué estamos hechos.
Cuando Ryōga leyó lo que escribió el panda, pensó que tendrían que conseguir su propia comida, pescando en la oscuridad, cazando un pájaro o lo que fuera que se interpusiera en su camino. Sin embargo, no fue así... Ya que Ranma dijo que el estilo de Artes Marciales Todo lo Vale no se trataba de conseguir comida con trabajo, todo lo contrario.
Ahora el adolescente de la pañoleta estaba esperando a Ranma afuera de un restaurante. Era un restaurante al aire libre como los que comúnmente habían en las playas. Miró adentro incómodo, Ranma todavía en traje de baño estaba sentada en un taburete, sacudiéndole las pestañas a un chef, de por lo menos 23 años o más. ¿Qué no debería molestarse? Ranma era su prometida, incluso si su compromiso era temporal y no deseado por ambas partes...
«Nahhh», pensó.
Finalmente, Ranma sonriendo salió del restaurante con el estómago satisfecho—. Es tu turno, Ryōga. Te recomiendo que vayas tras una mesera, aunque como chico es más complicado estafar. Así que te deseo suerte.
—Solo mírame y aprende —respondió Ryōga con determinación, y fue por todo. Sabía que era un espécimen masculino bastante llamativo. Ese fue un punto a favor para creer que podría estafar algo de comida. Sin embargo, su maldición y sentido de dirección siempre le causaron muchas inseguridades al estar cerca de mujeres hermosas. Quizá por el temor de ser visto como un idiota que se perdía o un fenómeno por convertirse en cerdo.
Ranma observó a Ryōga cuidadosamente cuando fue por todo, él se acercó a una mesera bastante linda y comenzó a jugar con sus dedos nerviosamente—. Patético —dijo la pelirroja, riendo. Pero su risa pronto se desvaneció, cuando la camarera se llevó a Ryōga a la cocina...
Media hora pasó y Ryōga todavía no aparecía... Luego comenzó a imaginar a P-Chan convertido en estofado de cerdo. Inmediatamente, se preparó para el rescate de Ryōga, que nunca tuvo que realizar al ver que él salía de la cocina con una sonrisa.
—Pensé que ya eras historia —se rió Ranma—. Dime, ¿estafaste tu cena?
—Por supuesto, fue más fácil de lo que imaginaba —respondió, sonriendo aún más. Realmente, no había estafado su cena seduciendo a la camarera, había hecho lo de siempre: trabajar por su comida. Lavar los platos no estaba tan mal, pero mejor que Ranma no se enterara o, lo usaría para molestarlo.
—Pareces tener talento para esto. Quizás te dé clases de seducción —propuso Ranma.
Ryōga negó con la cabeza—. Cállate, Ranma, esto no volverá a pasar. Además, no necesito tu ayuda, idiota.
Los ojos de Ranma se pusieron en blanco de aburrimiento. ¡Solo le ofreció su ayuda y el idiota se ponía a la defensiva!.
—Como quieras, vamos al campamento —No tenía sentido pelear contra él por nada.
Ryōga asintió.
Mientras caminaban de regreso, Ryōga se volvió hacia Ranma y decidió mencionar algo que había estado pasando por su cabeza desde ayer—. ¿Recuerdas lo que pasó ayer Ranma? —preguntó con calma.
Genial... Ryōga solo se comportaba tranquilo cuando necesitaba averiguar algo o estaba en problemas. Ranma se resignó a decir la verdad—. No recuerdo nada en absoluto...
—Ya veo —Ryōga miró hacia adelante y vio el campamento cercano. Razonó si debería mencionar el beso solo para asegurarse de que Ranma supiera. NO era un cobarde y no le temía a Ranma, así que no había razón para guardar un secreto.
—Debes saber algo: me besaste ayer en la obra —declaró, y Ranma dejó de caminar.
Entonces Ryōga supo que se avecinaba una pelea brutal...
En lugar de lo que Ryōga esperaba, Ranma dijo—: No eres el primer idiota que me besa o que beso, así que olvídalo.
Ryōga apretó la mandíbula, ¿lo había llamado idiota? Qué falta de respeto ponerlo al nivel de los idiotas que había besado, él era Ryōga Hibiki, el tipo que poseía una fuerza digna de un León, el tipo que podía estrangular a un oso con sus manos, el tipo que le salvado el trasero frecuentemente. El único hombre que la había nalgueado por comportarse inapropiadamente...
—¿Sabes cómo me siento al ser besado por ti Ranma? —preguntó molesto.
—No, ni siquiera estoy interesado en saberlo, P-Chan.
—Me siento sucio. Puede que no te hayas dado cuenta todavía, pero Ranma, eres una ramera. Sales con chicos para conseguir comida gratis, pretendes ser la prometida, esposa y novia de cualquiera sin importar la edad, eres de lo peor Ranma.
—Este cuerpo no es mío, así que no me importa ni siquiera un poco —terminó burlonamente.
—¿Escuché bien? No te importa nada, ¿eh? Quizás deberías reconsiderar pensar así Ranma, quizás te arrepientas.
—Oh... —Ranma retrocedió al ver a Ryōga más serio y molesto que de costumbre.Pero luego recordó con quien estaba hablando, solo con unas pocas palabras y dejaría de actuar como si se hubiera convertido en un villano—. No me hagas daño… —fingió vulnerabilidad y puso su cara de víctima. Pero antes de que ella se diera cuenta, la había tirado sobre la arena. Y ahora estaba sobre ella...
Ryōga no lo haría o lo haría... ¿o si...?
