Tardo un chingo pero eso ya es costumbre XDDD perd0n
SIREN
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Regalos
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— Yuzu te preparó la comida— entró al santuario—, pero me pidió que te la trajera— Rukia salió del agua de inmediato, feliz de recibir de nuevo comida—. Y yo te he traído un regalo, bueno, regalos.
— ¿Regalos?— preguntó Rukia ilusionada, nadando hasta la orilla—. ¿Me has comprado esa cosa para mis pechos?
— Sí— Ichigo se rascó la nuca mientras se sentaba en la orilla, malabareando para no dejar caer la comida—, espero que te guste, no soy muy bueno eligiendo colores.
— Me gustará porque es algo que traes para mí— le aseguró mientras se robaba un poco de cangrejo.
— Oye, tranquila— apartó la bandeja, a lo que Rukia respondió mostrándole la lengua, eso debió aprenderlo de la menor de sus hermanas.
— Tengo hambre— se excusó.
— Esta bien, come primero— le dio la bandeja y Rukia devoró todo como si llevara semanas sin llevarse bocado a la boca.
— Ahora mis regalos— ella se veía tan ilusionada que ni siquiera quiso decirle que estaba actuando como una niña pequeña.
De la bolsa de departamento Rukia fue sacando uno a uno diferentes tipos de tops, uno rosa, uno amarillo y uno violeta.
— ¿Te gustan?— preguntó inseguro.
— Son muy bonitos, este se parece a mis ojos— señaló al violeta—, y este me recuerda al coral— se refería al rosa—, y este es como algunos peces— señaló divertida.
— Si te gusta algún otro color, puedes decirme.
— Gracias— inclinó un poco su cabeza, como si quisiera hacer una reverencia, ella sí que aprendía rápido—, ¿así se dice?
— Sí, así se dice.
— Gracias, Ichigo. Me encantó tu regalo— le tomó de la mano—. Nada conmigo.
Le fue imposible decir que no a su solicitud.
Ya en el agua, le fue igualmente inevitable tratar de mantenerla tan cerca como le fuera posible.
— ¿Tenían este pequeño mar por tu madre?— Ichigo suponía que se refería a la piscina.
— Sí, sólo que yo no lo supe hasta que te traje— era tonto decirlo en voz alta, pero no temía a pasar el ridículo con ella.
— ¿Qué pasó con tu madre?— Rukia apoya su cabeza en su hombro, pero está atenta a su expresión. Le toma de la mano cuando percibe el dolor en su mirada.
— Ella…
— Lo siento mucho— oculta su rostro con su piel bronceada—. No era mi intención herirte— besa su cuello, haciendo que todo el cuerpo de Ichigo arda con algo tan sencillo.
— Está bien— Rukia es una total extraña, pero Ichigo quiere contarle todo.
— Ella murió hace un par de años. Fue un accidente— no tenía caso entrar en muchos detalles, Rukia de todos modos no entendería del todo—. Fue demasiado rápido.
— ¿Sufrió?— Rukia se veía preocupada por esa mujer que jamás conocería.
— No realmente— sonrió triste, eso había sido su único consuelo en los peores días.
— ¿Y tú?— Ichigo no se atrevió a verla a los ojos.
— Yo… estoy bien— no tenía idea de si era verdad o mentira. Por los ojos tristes de Rukia, supo que no creyó sus palabras.
Dejaron de hablar, y cuando ella se despegó de él, todo lo que se escuchaba era el agua moverse al ritmo de la cola de Rukia. Ichigo cerró los ojos cuando ella se colocó frente a él, esperando que le besará, pero en cambio puso sus garras en su cabeza, pasando los rasposos dígitos por entre sus cabellos, como si estuviera tratando de consolarlo con este extraño masaje.
Eventualmente le fue imposible no sonreír, porque le causaba un poco de cosquillas sus movimientos rápidos y su cabello mojado contra sus clavículas.
— ¿Qué haces?— le preguntó divertido, y en el fondo aliviado de que Rukia le haya sacado de esa incómoda situación sin tener que pedírselo, o peor aún, tener que hacer como si nunca lo hubiera dicho.
— Me gustaría darte un regalo, pero aquí no puedo buscar algo— tenía la mirada baja, observando el agua ondear—, así que hago lo que puedo.
— Los masajes con una buena idea, aunque debería de ir a trabajar.
— ¿Trabajar?
— Sí… ¿cómo explicarlo?— ¿las sirenas desempeñaban en alguna clase de oficio para vivir en armonía? Rukia había mencionado que vivían en comunidades, así que suponía que debían dividirse las tareas. ¿Qué tan difícil sería su sociedad? No tenía idea de cómo empezar a preguntarle, porque si en humanos era tan diferente, no se imaginaba cuando el ambiente era totalmente diferente—. Acá en la tierra no basta con buscar la comida, tienes que dar algo a cambio para obtener comida.
— ¿Debería de trabajar yo también?— le pregunta angustiada.
— No, porque yo me encargaré de cuidar de ti— le promete mientras trata de imitar su masaje.
— ¿Y yo puedo cuidar de ti?— preguntó dudosa.
— Ya cuidas de mi— le besó la sien.
Después de un par de horas en la computadora, decidió que podría irse a dar un chapuzón en la piscina con Rukia, para compensar que estuvo lejos de ella tanto tiempo por primera vez desde que la trajo. Lamentablemente este mundo era demasiado exigente y rápido para esta relación.
— ¡Mira, Ichigo!— Rukia estaba completamente fuera del agua, acostada en el suelo. Por primera vez veía su cabello completamente seco, que se veía incluso más largo, recogido en una coleta, con un montón de broches, moños pequeños y trenzas delgadas, probablemente cortesía de Yuzu. Nota que está rodeada de papeles que se nota que se mojaron—. Te hice un regalo. Karin dijo que a los novios les gusta recibir…— se quedó callada, recordando la palabra, Ichigo sintió por un instante que se iba a ahogar, su hermana ya había declarado a Rukia su novia, cuando ni él mismo sabía qué clase de relación tenía con Rukia—: ¡cartas! Aunque no sé escribir… pero te hice una— dijo ya con un poco menos de entusiasmo.
— No te preocupes por eso, lo apreciaré bastante, porque es un regalo tuyo— las mejillas de Rukia se tornaron rosas y sus escamas empezaron a brillar con mayor fuerza—, ¿está bien que la vea?
Se acerca con una sonrisa que pareciera que pronto sería permanente, y ve que Rukia le ofrece un papel, allí debe de estar la dichosa carta. Se preguntaba exactamente que había estado haciendo.
Toma el papel con delicadeza, y de inmediato tiene que contenerse para no hacer una mueca.
El dibujo es muy malo, como de un niño pequeño, pero aún así de horrendo como es, le encanta. Aunque si no fuera porque Rukia es quien lo ha dibujado probablemente reiría.
— ¿Te gusta?— preguntó tan ilusionada que Ichigo sintió que la amaba incluso más.
— Me encanta— lo pega a su pecho—, lo guardaré para que no se moje, no quiero que le pase algo malo. Gracias.
— Sabía que te gustaría— dijo tan orgullosa que sentía que jamás debía confesarle que el arte de la ilustración no era precisamente su fuerte, a diferencia del canto.
Se arrastra con sus brazos hasta quedar en la orilla, y aunque creyó que iba a entrar, en su lugar se sienta allí, esperando que él se acerque.
Ichigo puso el dibujo en el pizarrón de corcho, y lo afianzó con una chincheta para después caminar hacia ella.
— Podría enseñarte a leer y escribir— le sugiere, nota que ella trae el top amarillo porque sobresale del cuello de la camisa, pero parece no querer dejar de usarla— por si quieres hacerme cartas.
— ¿En serio?— parece sorprendida y un poco intimidada— supongo que sería bueno saberlo.
Vuelve a haber silencio, e Ichigo se relamió los labios, preparándose mentalmente para una larga explicación.
— ¿Rukia, sabes que es un novio?
— Tú eres mi novio— le respondió riendo, como si hubiera preguntado la lectura.
— Bueno… no sé si esa sea una buena definición.
— ¿Entonces?
Se quedó callado unos segundos, reflexionando.
— Tienes razón, soy tu novio— le dio la razón antes de darle un beso—. Y tu eres mi novia.
Los reviews son siempre bienvenidos jeje.
