Hola, primero que todo, feliz año nuevo para todos, que sea mejor que el anterior.
Segundo, este capítulo hace referencia a un periodo de un año en la relación entre podsa. El siguiente será lo mismo. Y bueno, cuando acabe la parte de la historia en que todo va de adelante hacia atrás pienso dejar un link donde toda la relación entre ellos se dará en el orden correcto.
En fin, capítulo 7.
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Se sentó al lado de ella en el mueble, "Hoy hace dos meses desde que volvimos a vivir juntos."
"Lo sé."
Pod asintió. "Estoy feliz de que estemos de vuelta."
"Yo también."
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Podrick vio a Sansa con ojos hinchados y rojos mirarlo y sonreírse, y eso provocó la misma sonrisa absurda en él, y él también había estado llorando. "En retrospectiva sí siento que el hablar con alguien de todas mis dudas ha ayudado." Y la vio asintiendo.
"¿A dónde vamos?" preguntó al verlo tomar una desviación que no los llevaría devuelta a la ciudad.
Y Pod la llevó a la playa, en silencio compraron un helado y se sentaron sobre la arena lado a lado a esperar el atardecer, "Aquí fue donde tuve la primera seguridad de que si me arriesgaba a besarte aquello sería bienvenido."
Sansa se sonrió, "Yo llevaba un par de semanas sintiéndome atraída por ti, pero continuaba sopesando la situación…" Lo vio sonriéndole al horizonte, "…Debemos continuar yendo a terapia, no creer que porque las cosas empiecen a mejorar ya todo estará solucionado."
"Lo sé."
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Podrick regresó a la sala con las palomitas y la gaseosa, solo para ver a Sansa hablando por teléfono desde el balcón. Las cortinas moviéndose hacia adentro y hacia afuera con el viento fuerte.
Volvió al mueble y en silencio esperó, sabiendo que hablaba con su mamá. Para cuando ella regresó minutos después hizo la pregunta, "¿Sabe que no estamos viviendo juntos?"
"Sí," Contestó, para prontamente añadir "no vayas a decir que debe de estar contenta por ello."
Y silencio incómodo nuevamente, ambos sabiendo que una discusión se vendría de esto si a alguno de los dos le daba por prolongar el tema.
Podrick decidió mejor colocar de nuevo la película que se habían estado viendo, pasándole el bol con palomitas, ella tomándolo sin interés alguno y haciéndolo a un lado, perdida en su teléfono.
Fue ella quien segundos después pausó de nuevo la película. Y de inmediato el sonido proveniente de su teléfono llenó el espacio entre ellos.
'Sansa, Podrick es un buen muchacho. Sólo porque en una relación haya amor no quiere decir que todo vaya a ser un paseo. Ustedes son jóvenes. Ambos necesitan aterrizar, darle su espacio al otro, eso es importante. No todo es como en las películas. Aprender a convivir con alguien es algo que es difícil, hoy, mañana, en diez años, la lucha siempre estará ahí...Ya es cosa de ustedes si se dan por vencidos.'
Ante la voz de Catelyn, Pod se extrañó, y se quedó inmóvil, sonrojándose, no sabiendo que decir ante el impacto. Y tampoco hubo tiempo para decir nada, segundos después otro mensaje estaba sonando.
'Tenle paciencia. Dale su tiempo a la vez que estás ahí para él, sin hacerlo sentir que lo presionas.'
'Le dejaste ver cuanto en verdad significa para ti. Tal vez por eso sientes que te da por sentada. ¿Has oído ese dicho que en la distancia está el cariño?'
'Ambos recapacitarán. No te preocupes. Si en verdad te ama pronto se dará cuenta de lo que tiene contigo, si es que no lo sabe ya. Podrick no es tonto.'
'No te voy a decir qué hacer. Después las cosas salen mal y yo quedo como la mala. Es tu decisión el saber si quieres regresar o no a vivir con él, reconocer si él está listo. Más bien pregúntale a la terapeuta. En todo caso me tranquiliza saber que las cosas están mejor entre ustedes dos.'
"Estaba haciendo una recopilación de mensajes de los consejos que me da mi mamá para enviártelos, para que vieras que ella no está en tu contra."
El malestar que Pod sentía en ese momento era uno indescriptible, dolor, decepción, tristeza, enojo para consigo mismo.
"Hace tiempo que ella ya aceptó lo que tenemos."
Atónito, apenado y sin palabras evitó miró a Sansa, "Me disculparé con tu mamá la próxima vez que nos veamos." Fue lo único que se pudo traer a decir.
Sansa no respondió.
Fueron minutos en silencio incómodo para poder traerse a decir una sola cosa, "No te doy por sentada. Sabes que eres mi corazón."
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"Esta fiesta debe de estar bastante aburrida si en vez de estar allá adentro están acá afuera hablando sobre planetas que ya no son planetas y besuqueándose creyendo que nadie los puede ver."
Pod y Sansa se sonrieron apenados, girándose hacia una de las jefas de ella.
"Nada de malo en preferir la compañía del otro a un grupo de borrachos bullosos y alebrestados. Recuerdo lo que es ser joven, bello y estar enamorado. Supongo que hay que aprovechar el amor mientras dure."
Una de las ironías de la vida eran ese tipo de comentarios que llegaban de la nada y cuando uno menos se lo esperaba, y que daban en el clavo sin la persona que los decía estar al tanto de lo que hacía. Comentarios que provocaban malestar, dolor. De reojo Pod vio a Sansa dándole una sonrisa cordial pero fingida a la mujer.
"Ay, hasta envidia me da." Miró al joven, al cual no le recordaba el nombre, pero del cual sí sabía llevaba su tiempo con Sansa, y levantó la mano dándose golpes en el dedo anular.
Pod forzó una carcajada, a la vez que sentía a Sansa tensándose a su lado, "Somos muy jóvenes."
"Ah, joven y estúpido." Miró a Sansa, "¿verdad? Supongo que las cosas no cambian con los tiempos."
Y lo que provino fue un silencio incomodo, que debió de haberle dicho a la mujer que sus comentarios en el momento eran lo menos oportunos.
Viendo a la mujer que apenas y si podía caminar dirigirse hacia una mesa la ayudó, pues le dio temor de que, por su edad, o por su edad y el alcohol, se pudiera caer. Él a un lado, Sansa del otro. Y cuando llegaron a la mesa se sentó pues vio a Sansa haciéndolo.
Señaló hacia el celular dispuesto sobre la mesa, "Sansa querida, mañana va a haber un artículo sobre el evento de hoy, varios de hecho, pero habrá uno dirigido a tu altanería y la de tu acompañante para con un reportero."
"¿Qué?" Sansa preguntó sorprendida y frunciendo el ceño.
"Sí, aparentemente cuenta con evidencias de tu actitud, y no le agradó que dijeras que era un asunto personal y familiar el no querer dar palabras por el aniversario de la muerte de tu padre…Y tienes razón, pero según lo que me dijeron no te expresaste de buenas maneras…Y para colmo de males, tu novio aquí buscó pelea, todo eso quedó grabado."
"El tipo la emboscó durante todo el desfile." Pod decidió sacar la cara por Sansa, "Una y otra vez no aceptó su silencio y la continuó instigando. Yo no le busqué pelea, tan solo lo empujé para sacarlo del camino cuando ya marchándonos se nos atravesaba en el camino."
"No tengo razón alguna de dudar de ustedes...y sé que todo eso será tergiversado en tu contra. Nada extraño ahí, desean alterar la percepción de tu imagen pública. Así que vengo a avisarte para que nada de esto te tome desapercibida." Colocó sobre la mesa un papel con una cantidad, "Este es lo que piden por no publicar nada."
"A la mierda." Pod susurró, a la vez pensando en que, si aquello salía a la luz, él no quedaría bien parado en su trabajo tampoco.
"Yo de ti llamaría al grupo de relaciones públicas de tu familia para que se encarguen de ello."
Sansa asintió, tomando el papel.
"Odiaría que la junta directiva me pida tu renuncia por un escándalo, sabes que nuestra agencia es de prestigio y no nos valemos de mala publicidad con la que cuentan las personalidades…de pacotilla de ahora."
Pod miró hacia Sansa, viéndola asentir, entre fastidiada y apesadumbrada. La mujer colocándose en pie nuevamente y Pod la acompañó hasta la puerta, para cuando regresó Sansa estaba en el teléfono con su mamá.
Y ya ella le había contado varias veces como su familia trataba estos temas. El hombre sería comprado porque en el momento no veía que Catelyn Tully tuviera tiempo de sacar trapitos sucios al sol de aquel reportero y a su vez chantajearlo con eso.
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Un mes y medio de estar juntos, pero a la vez separados. Sansa viviendo en el apartamento de su familia, y él en el que habían alquilado para ambos. La relación continuando, pero él silenciosamente notando la fractura.
Ya los silencios de arrucharse a ver televisión eran incomodos. Sentía que siempre había dudas no habladas entre ellos.
Esas dudas no estaban siempre, pero cuando lo estaban lo abrumaban.
Pero esa curita de continuar juntos y viéndose no era suficiente para arreglar los problemas. La terapia tampoco.
No sino ponían enteramente todo de su parte.
"Deberías regresar al apartamento. Te extraño, y creo que ya fue tiempo de tomarme mi respiro." Pod dijo, sorprendiéndola. Y aunque no estaba seguro de aquella propuesta decidió hacerla, porque sentía que si no le pedía que regresara ella lo continuaría alejando cada vez más. "Prometo que me esforzaré más." Y ella no respondió de inmediato, como él lo había previsto, sabia cuan dolida estaba por su actitud, por su forma de tratar las cosas. De todas formas continuó, "Nos divertimos bastante el fin de semana pasado con Jeyne en el bar karaoke. Y esa energía e ilusión nos duró casi toda la semana. Talvez eso es lo que necesitamos más a menudo; distraernos."
"¿Te he contado que cuando te comencé a tratar creí que tú y Jeyne harían buena pareja?"
Sacudió la cabeza, y no quería cambiar el tema, "Estuve averiguando sobre algunas actividades de pareja que podemos realizar. En el centro cultural están dando talleres de pintura, de alfarería, de poesía también. Y en el salón de danzas de aquí a la vuelta están dando clases nocturnas de baile, eso sería divertido. Sólo digo, todo eso nos ayudaría a disiparnos…"
Y lo único que recibió fue silencio por un buen rato. Lo que invariablemente lo desanimó.
"Lo pensaré."
Fue su simple respuesta, y Pod asintió, sabiendo que ella también tenía sus dudas de regresar al apartamento.
No regresó. Y lo que ella propuesto menos de una semana después fue ir a las clases de baile. Eso talvez los ayudaría a retomar su relación poco a poco. No quería meterse de golpe a vivir juntos, no cuando sentía que no estaban listos. Que él no estaba listo.
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"Siempre consigues lo que quieres, ¿No es esa tu bromita? Lo dijiste incluso en nuestro primer beso. Estás siendo una mimada que cuando las cosas no salen como quieres no sabes manejarlo."
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"Siento que soy yo quien siempre pierde en esta relación." Sansa declaró de una vez por todas. "Soy yo la que estoy segura de esto entre nosotros, y tú el que siempre lo pone en duda."
"¿Siempre lo pongo en duda? Solo estás inventando cosas para buscarme problemas."
"¿Sí?" preguntó con tono de escepticismo, "De los tres problemas grandes que hemos tenido, en las tres ocasiones has querido salir corriendo y tirar a la basura lo nuestro."
Y la acusación era una que por instinto quiso desmentir…pero era verdad. Pod miró a la psicóloga, a la que sentía ahora utilizaban más como réferi en todas las discusiones que debieron haber tenido hace mucho.
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En silencio estaban sentados en el bote, solo el sonido del mar, silencio entre ellos. El sol resplandeciente y sus piernas en el agua.
"Esto es lo que hago cuando me desaparezco por horas y necesito tiempo para mí. Nada de juergas con otras mujeres. Ni Leah, ni nadie más. Tan solo silencio y calma." La vio asintiendo, la mirada puesta en la lejanía. "Pero sí creo que el irnos a vivir juntos fue un error." Y ella lo miró, apesadumbrada.
"A ratos también lo veo así." Decidió darle la razón.
Esperaba que le diera pelea a aquel comentario, "Eso no quita que no nos querámos igual o más que antes." Fue Pod quien proveyó, "De aquí en adelante tan solo nos aguantamos, seguimos yendo a las terapias…que honestamente siento sí funcionan…no quiero que las cosas se terminen."
"Yo tampoco." Sansa respire profundo, "Pero todo esto es decepcionante."
"Sí…Tan solo me sorprende que duráramos ocho meses viviendo juntos sin matarnos."
Sansa exhale en burla, "Todavía hay tiempo para que me tires del bote."
"Nunca." Pod se burló de vuelta, y tras pensarlo por unos momentos buscó su boca. Ella le devolvió el corto beso, sin ganas.
Pero la verdad era que ninguno de los dos sabía que seguía después de la admisión que se acababan de dar.
"Aun así me voy a quedar en el apartamento de mi familia. Darte tu espacio, un respiro para ambos. Quién sabe y es eso lo que necesitamos."
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"¿No me ocultas cosas?" Pod preguntó sintiéndose enojado, atacado. "¿Qué de cuando tu mamá te pidió que me dejaras?" y vio que la sorprendió que estuviera al tanto de aquello, prontamente la escuchó tergiversando las cosas, diciendo que todo estaban en su cabeza, y que era de esperarse que se imaginara aquello, que sí, que a su mamá no le había agradado su relación en un inicio, pero que ya estaba cómoda con ello. Pod la dejó terminar. Dejarle creer que lo convencía. Miró hacia la terapeuta y le asintió, para luego mirar a Sansa nuevamente. "La primera vez que me llevaste al Norte. Sé que tú mama te rogó no lo hicieras. Que no me presentarás ante la familia y sus amistades. Lo sé Sansa, sé que en más de una ocasión trató de convencerte de que terminaras las cosas conmigo."
Silencio.
La vio mirándolo con culpabilidad, casi llorando.
"Eso fue antes. En el inicio. Para ahora mi mamá te aprecia. Ella sabe que no estaría tan centrada como lo estoy ahora sino fuera por ti. Está agradecida. Tan solo te sigues encerrando en esa coraza de que no eres suficiente para mí—"
"—¿Sabes cuánto me duele que tu familia, que mis amigos, que incluso yo mismo crea que no soy suficiente para ti?"
"¡A la mierda todo el mundo! ¡¿Porque te importa lo que piensen los demás?! Sólo te debería importar lo que yo piense."
"¡Ese el problema! ¡Que yo también lo pienso! ¡Y tu sigues ahí, siempre pasándolo por alto!"
"¡Lo paso por alto porque es una idiotez!"
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Estaban solos en el apartamento, dos días desde aquella pelea, y Sansa por fin hizo la pregunta que tanto él se esperaba.
"¿Cómo sabías que mi mama me pidió que te dejara? ¿Porque no me dijiste nada?"
"Era solo de esperarse que lo hiciera. Y no dije nada porque de nada servía..."
"¿Cómo sabías?"
"Esa vez que Rob y tu tío estuvieron en Desembarco del Rey y los cuatro nos emborrachamos. Te quedaste dormida y a tú tío se le salió cuando me vio cuidándote. Para desembarrarla añadió que era bueno que tú no la hubieras escuchado."
"No lo hice."
"Mmmm, eso es obvio."
"Le dije que si no eras bienvenido en Invernalia entonces yo tampoco lo era. Que tú me hacías feliz y no me podía pedir lo que me estaba pidiendo."
Ella terminó casi y llorando, y culpa, todo lo hacía sentir culpa, y sintió su garganta cerrándose. Pod sollozó, "Una parte mía incluso en ese tiempo se esperaba que ella me ofreciera plata para dejarte en paz." Y Sansa bajó la mirada, no defendiendo a su mamá ni preguntándole si lo había hecho. "Tyrion y Bronn incluso hicieron una apuesta en cuanto a ello."
"Últimamente no creo que Tyrion y Bronn sean amistades de las buenas." Comentó bajamente.
Pod tan sólo se le quedó mirando.
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"Sí tengo ojos que se desvían de vez en cuando." Pod le contestó al reclamo que ella le hizo, y tras el silencio que se vino se dio cuenta que la conversación sí iba en serio. Frunciendo el ceño la miró y la vio con cara de circunstancias, lo que lo extrañó. ¿Ahora qué? pensó desanimado. "Leah, ¿en serio?" preguntó, y ella le giró los ojos, "No sé de qué hablas. Ella no es alguien de quien deberías de preocuparte."
"¿No fue eso lo que le dijiste a Carol de mí?" Ante el silencio de sorpresa de Pod continuó, "Sí, me la encontré hace como un año. Y a ella le pareció bastante irónico que nada más fuera terminar con ella para varios meses después nosotros estar juntos."
"Nada ocurrió entre tu y yo mientras yo estaba con ella."
"Lo sé. Pero yo te gustaba ya en ese tiempo."
"¿Y?"
"…¿Y si yo te hubiera propuesto algo te habrías negado?"
"Yo no engaño." Pod contestó exasperado para prontamente continuar, "Estaba loco por ti. Habría terminado primero con ella para poder estar contigo en paz." Dijo, sabiendo muy bien que mentía. Sí habría terminado con Carol, pero probablemente después del momento en que algo sucediera entre él y Sansa. No era un Santo.
Silencio.
"¡No te estoy engañando! ¡No hay nada entre Leah y yo!"
"…¿Y me lo creo así nada más? Lo único que hacemos últimamente es pelear. Te desapareces por horas cuando me dices que estás trabajando. No vienes a dormir cuando Tyrion visita la ciudad—"
"—¿Cómo sabes que no estoy trabajando?" preguntó al reconocer que ella estaba al tanto de su mentira. ¿Acaso había mandado a uno de sus guardaespaldas a seguirlo? ¿Contrató a algún detective? Eso era el colmo.
"La primera vez que no me contestaste el teléfono llamé a tu oficina. Una de las secretarias me dijo que no estabas. Empecé a llamar cada vez que me decías que te surgía trabajo."
Silencio nuevamente mientras ambos se medían con miradas hostiles.
Pod exhale sacudiendo la cabeza, "No es lo que te imaginas."
"¡¿Entonces qué es?!"
"¡Necesito un escape! Tiempo para mí. ¡No sé cómo hacer esto de vivir juntos y mantener peleando! Cuando me desaparezco tomo la moto o la bicicleta y solo conduzco sin rumbo fijo, también el bote de Tyrion. Siempre solo. Y si antes no te interesaba que saliera de fiesta con Tyrion, ¿Porque ahora sí?"
"¡Porque llegas borracho y cada vez esta relación va peor! Y sé cómo son las juerguitas que le gustan a Tyrion. Confiaba en ti antes, ahora no. No estando las como están."
Sus palabras tanto molestaban como dolían, más cuando no había razones certeras para sus desconfianzas. "Te lo dije antes y te lo digo ahora; no engaño. El día que me canse de tu mierda simplemente te lo digo a la cara y terminamos, pero no te engañaré."
"…Sí, sé que tan fácil es para ti terminar conmigo."
Una pausa. Sus palabras sacándole el aire, apurándole incluso más el ritmo cardiaco, "Nunca vas a dejar pasar eso, ¿cierto?" preguntó, con cada segundo sintiéndose más exasperado.
Sansa exhaló, sacudiendo la cabeza. "Regreso a mi apartamento. Ahora no te puedo ver ni en pintura. Ya no puedo seguir hacienda esto."
Pod se quedó en su lugar. Viéndola coger su cartera y simplemente salir por la puerta. Fue ella quien lo convenció de venirse a vivir juntos, ¿y tan solo se largaba así nada más? De la rabia golpeó el mueble de una patada, el dolor que prosiguió rápidamente lo hizo mentar la madre y arrepentirse de haber hecho esto último.
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Era su cumpleaños y Pod sabía que debía esperarse algo, aunque no estaba seguro de qué. Desde que se fueron a vivir juntos la relación se convirtió en una verdadera montaña rusa llena de altos y bajos, y daba la casualidad que estaban pasando por uno de esos bajos.
Esta vez era culpa de ella.
Por eso mismo fue que se sorprendió al tomar el pasillo hacia la habitación y encontrarla al umbral de la puerta en un negligé negro, seximente atrevido. Y en vez de sentir atracción inmediata se sintió fue sonriéndose cansadamente de la absurdidad, él todavía estaba enojado, y ella haciendo esto para contentarlo.
Y funcionaba.
Al verle la sonrisa Sansa le sonrió de vuelta, una de esas sonrisas que pedían disculpas mientras caminaba nada seductoramente hacia él. Ella también estaba cansada, lo podía ver en su mirada, en la expresión de sus ojos aún rojos. Había estado llorando.
Sansa se detuvo ante él, llevando su mano a acomodarle un mechón de cabello detrás de la oreja al gel que había utilizado desde esa mañana perder su efecto. "Algo que tenía guardado desde hacía tiempo."
"Te queda bien. Te ves divina." Pero eso ella ya lo sabía. Exhalando apoyó su frente contra la de ella,"¿Es esto lo que me basta para olvidar nuestra discusión?"
"Mmm, siempre hemos celebrado tu cumpleaños. Me dije, qué más da una cogida enojados, hemos estado teniendo más de esas, y no es como si me vaya a aceptar una invitación a hacer algo."
Pod sacudió la cabeza no apreciando el chiste.
"Pod, no quiero más peleas entre nosotros. Sé que no son ni las primeras ni las últimas que tendremos, pero deberíamos anticiparnos a nuestras emociones."
Por el rabillo de los ojos notó el mundo empezando a oscurecerse, y de repente con un respingo lo recordó.
De inmediato le prestó mayor atención, ella tan cerca de él, sus ojos azules mirándolo expectante y con preocupación. Y nunca creyó poder olvidarse de Sansa voluntariamente.
La vio atenta a él, como esperando una respuesta a su cuestionamiento, la mirada de ella cambiando de serena a fastidiada, instantes después dándose la vuelta y marchándose enojada al él no responderle.
Estaba borrando a Sansa de su vida.
Sansa lo borró a él primero como si no significara nada, "Mierda."
Viendo todo oscureciéndose cada vez más corrió hacia la habitación donde ella se había encerrado en su enojo, Pod de un portazo abrió, Sansa desnuda girándose hacia él, mirándolo por sobre el hombro, en sus ojos molestia y furia. "También te estoy olvidando." Dijo amargamente, acercándosele perdiendo su control la fue a tomar del brazo para empezar a hacerle reclamos cuando ella se desvaneció por completo.
No solo ella se desvaneció, todo a su alrededor también lo hizo, "Mierda." Se dijo, acuclillándose en el piso.
Y ésta no era Sansa, no la Sansa del mundo real.
Era la Sansa de sus recuerdos, de su subconsciente, de nada le servían los reclamos.
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"No diría que mujeriego, pero…" Podrick no sabía cómo defenderse, "era joven y simplemente vivía mi vida, sabe. Para ser honesto, mis relaciones antes eran sin significado y por diversión, con Sansa también empezó así. Sólo que…" se quedó en blanco, delante de la terapeuta a veces se quedaba en blanco, sabiendo no expresarse como en verdad pensaba, "…Sé que siempre ha sido ella quien le pone empeño a esta relación, quien hizo de esto algo más real, la que nos quiere sacar adelante. Y sé cómo suena eso, como si yo fuera un dejado, o que me estoy quejando…O diciendo que no lo aprecio…¡Pero sí lo hago! Me gusta el saberme querido y necesitado por ella…eso me enamoró. Aún lo hace."
"Y ya sé, ya usted me ha dicho que es mejor ser querido que necesitado…pero también me gusta eso…"
"El punto es que antes era dejado con las cosas del corazón, no me interesaban." Se quejó bajamente respirando profundamente, "Cuando mis parejas se empezaban a poner cansonas las dejaba sin mirar atrás, pasando página rápidamente cuando surgían los problemas. No eran nada serio, ¿así que porque no? Yo no jugaba con ellas, yo les significaba lo mismo que ellas me significaban a mí. Lo que quiero decir es que…me acostumbré tanto a eso que ahora cuando surgen los problemas me siento atrapado. Asfixiado. No sé cómo hacer. A donde huir si vivimos bajo un mismo techo."
"Y sí, acepté el irnos a vivir juntos más por ella que por yo querer."
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Escuchó su celular sonando con la cabeza partiéndosele en dos, luego al mirar la luminosa pantalla vio que era Sansa quien lo llamaba. Fue a contestar, pero en ese momento la puerta de aquella habitación fue abierta de golpe. Viéndola en la puerta, aparentemente de mal genio y lista para formarle pelea.
"¿Huh? No te oí llegar."
Pod se sentó, y eso le pasaba por considerado, "No te quise despertar. Por eso me vine a dormir aquí." Y aquí era un mueble en la habitación que ambos habían convertido en una oficina para él a un lado, y un taller para ella al otro.
Y ambos se quedaron en silencio, mirándose retadoramente.
No necesitaba explicaciones para saber que ella había estado enojada al creer que él no había venido a dormir. Lo que era nuevo. Antes tan solo le diría que llegaría tarde y como no vivían juntos ella no se daría cuenta a qué horas en verdad llegaba, si es que llegaba pues por lo general se quedaba a dormir dónde Tyrion. "Mmmmm, juego de póker con Tyrion y sus amigos." Le comentó, "Los blanqueé anoche. Con lo que conseguí nos podemos ir el próximo fin de semana a ese spa romántico que tanto te gusta." Dijo, y a diferencia de antes vio que ya no le parecía divertido que supiera contar cartas y así desplumara de vez en cuando a Tyrion.
Ni siquiera le hizo el comentario burletero de irse a un casino con ella para ver a qué tanto se podían hacer.
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"Sansa es Sansa…yo la amo, la adoro, pero su apellido, lo que este representa, lo que conlleva tiene peso." Pod continuó con los ojos cerrados, apoyando la cabeza contra el mullido respaldar del mueble, "Desearía que no fuera así, pero lo es. Sé que es inseguridad el dejarme abrumar con el saber que nunca podré estar a su nivel. Soy realista, nunca lo estaré. Usted, mis amistades, la familia de ella, ella, todos lo sabemos. ¿Sabe que en el Norte la llaman la princesa del Norte? Sé que soy un suertudo de que se haya fijado en mí, de que me ame…de que no le interese que no le pueda dar mucho…Y aun así…" Pod dudó, pero ya estaban en el tema, y quería decirlo en voz alta, aunque fuera por solo una vez, "a ratos desearía que ella no fuera una Stark, sé que no es justo. Y esto es algo que hasta el momento ni siquiera me había aceptado a mí mismo."
"Ella no lo ve, o decide no verlo, pero yo no tengo las apuestas a mi favor. Sí, cuento con un apellido y familia conocida, pero soy un tipo simple, no tengo un origen similar al de ella. Sé que me adora por eso no desconfío de ella, pero sí desconfío de lo que pueda venir en un futuro. Un tipo carismático, educado, rico…que la haga perder su interés en mí. O que simplemente pierda su interés por cuenta propia…"
"Por otro lado también le temo al progreso de esta relación…por eso mismo, por quien ella es. Sé que para ambos lo primordial en estos momentos es dar los primeros pasos en nuestras carreras… en mi caso triunfar, convertirme en alguien que le pueda brindar algo más de lo que puedo hacerlo ahora. Y sé que ella piensa sobre nuestro futuro juntos cuando ninguno de los dos está preparado. Cuando yo no estoy preparado. Sospecho que si fuera por ella estaríamos casados ya. Eso me ha dado más de un dolor de cabeza. Saber que la decepciono. Pero al mismo tiempo…nos veo como niños que no sabemos dónde estamos parados. Ella lo ve todo tan fácil, y yo lo achaco a que vive en las nubes, ella tiene su futuro más que asegurado…mientras yo no…"
Una parte de su cabeza le decía que se callara, que no le contara a la terapeuta lo que en verdad sentía, ¿pero no era eso para lo que en verdad estaba aquí?
"La semana pasada se compró un juego de joyas que valen más que un carro. No me malinterprete, ella puede hacer con su dinero lo que quiera…pero…si…No es justo de mí decirle que no se de sus gustos caros porque eso me afecta…...Pero tampoco es justo de que a ella no le interese que eso me afecte, ¿verdad? En más de una ocasión ya la he atrapado escondiéndome sus compras...y eso tampoco está bien, ¿no?"
"Sus novios antes de mí no la valoraron, y sé que el que yo lo haga es lo que hace que sea tan apegada a mí…sus problemas de adolescencia con la situación de su papá y su familia. Y ella es fantástica, no estoy diciendo lo contrario. Es sólo que…sí, me ama porque probablemente soy el primer idiota que es honesto y la trata bien. Eso es triste."
"Por otro lado, también estoy al tanto de mis propios problemas y lo que usted llama una relación codependiente, a mí nadie me ha demostrado cariño como Sansa lo hace. Ninguna otra novia como ella. Mi familia…está ahí pero verdaderamente no son mi familia…lo mismo con mi mamá. Que Sansa sea apegada a mí también se encarga de tenerme alrededor de su dedito. Ambos sabemos eso. Sansa es lo único que tengo."
"No quiero arruinar lo que tenemos. Pero también le tengo miedo al futuro de esta relación."
"…No," Pod abrió los ojos y ya hablaba solo, el consultorio de la psicóloga había desaparecido, solo quedaba el mullido sillón donde estaba acostado, y en la total oscuridad se colocó en pie, "¿Cuál futuro? Qué puto futuro. Ella me olvidó."
Y Sansa sabía que ella era lo único que él tenía, ¿cómo pudo hacerle esto?
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"¿Por qué simplemente no puedes recoger tus cosas? La cama es el peor lugar para dejar tu ropa tirada. ¡¿Acaso olvidas que ya no tienes sirvientes que te lo hagan todo?!"
"¡Estaba cansada, fue un vuelo largo! …Y lo mismo podría decirte yo cuando dejas el baño hecho nada. O la cocina."
"Pero nada como tú, ¿qué no comprendes de que cada cosa va en su lugar? Me emputa que en tu desorden me envolates mis cosas. Siempre dejo lo mío en un solo lugar, y si lo dejo allí es porque espero encontrarlo a la mañana siguiente, dentro de una semana o tres meses, en el mismo lugar."
"Bien, pues eso tiene solución. Ya llamé a Beth para que se pase tres veces a la semana a hacer aseo."
"¿Así nada más? ¿Sin consultarme?"
"¿Porque te iba a consultar? Yo soy la que voy a pagar."
Silencio.
"Espera, no, Pod, no quise decir eso. Pod…"
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Pod se sentía extraño viviendo con ella, esa era la pura verdad. Y antes habían mantenido en el apartamento de ella o de él, prácticamente viviendo juntos, pero el compartir un techo ahora sí en serio vino a ser muy diferente.
Y problemático.
Sintiendo culpa de no poder acostumbrarse enteramente a esto caminó hacia ella, rodeándola de la cintura y colocándole el mentón en el hombro, mirando por sobre este al proyecto en que estaba trabajando. Un vestido, "Está bonito." Y ella giró la cara, sonriéndole y buscando su boca para después de un corto beso darle un gracias. "¿Vamos al cine más tarde? Hay una película que quiero ver."
"Mmmmm, no, tengo que terminar el vestido para la próxima semana. Estoy cogida de la tarde."
"…Ok." Pod contestó, y pudo ver que ella notó que su negativa lo desanimó. "Iré solo entonces."
"Ok."
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"Ya estrenamos la habitación, el baño, la sala," señaló a su alrededor, "la cocina, aunque esta no como es debido, así que estaba pensando que deberíamos tener un verdadero almuerzo o comida cocinado por nosotros." Sansa le explicó al él hacerle cara de sorpresa al encontrarla en la cocina…y no cocinando algo rápido de desayuno, calentando algo, o haciendo sus adorados pasteles de limón.
"¿Y que tienes en mente?" Pod preguntó, viendo el reguero que tenía sobre el mesón.
"Pollo a la naranja. Tampoco me iba a decidir por algo complicado."
Pod miró a su alrededor asintiendo, "¿en qué te ayudo?"
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"¡Estoy tan cansada!"
La escuchó diciendo desde la habitación mientras él abría otra caja, la mudanza habiéndose completado oficialmente con éste último viaje y ya lo que quedaba era organizar todo. De repente escuchó un ruido estrepitoso y un gritó, y de inmediato salió a ver qué había ocurrido.
Habían comprado una cama grande y aunque el marco ya estaba armado ella trató sola de poner el pesado colchón, lo que resultó en este resbalándosele, llevándosela por delante a ella y al marco que dejó las marcas de arrastre en la madera del piso. Y ahí quedaba el depósito.
"¡No creí que iba a pesar tanto!"
"¿Pero estás bien?" continuó preguntando, mientras la ayudaba a colocar en pie.
"Sí, sí, solo…" en vez de ponerse en pie, retrocedió hasta el colchón y se acostó en este.
Había mucho que Sansa no sabía de lo que era llevar una vida normal, Pod pensó, agachándose y estudiando los arañazos en la madera, calculando mentalmente qué sería más favorable, si tratar de arreglarlo solo o que el depósito lo cubriera. Su mirada viajó nuevamente a ella, estirándose en el colchón con un quejido de cansancio, la camiseta subiéndose y exponiendo su estómago y prontamente la escuchó proclamar nuevamente el estar cansada. "Yo también lo estoy." Admitió, y la tuvo tomándolo de la mano y halándolo, dándole a entender que se le acostara encima, y así lo hizo, pues quien era él para negarse. Pod apoyó la cabeza en su hombro y ella a su vez lo abrazó.
"Si deseas estrenar el colchón tendrás que hacer tu todo el trabajo. Yo tan solo cierro los ojos, me quedo acostada y lo dejo pasar."
Podrick se burló, "No, estoy demasiado cansado." Cada musculo de su cuerpo le dolía, y la sintió metiendo la mano debajo de su camisa, acariciándole la espalda con las uñas suavemente, a ratos haciéndolo erizar y contonear. "Al menos por hoy paso."
"…Debería estar ofendida."
Pod levantó la cabeza, apoyando el mentón en el hombre de ella por unos instantes, "Si tanto lo quieres," los giró rápidamente, dejándola encima de él, "Haz tu todo el trabajo, yo tan solo abro los ojos, me quedo acostado, y aprecio el panorama." Y otra sonrisa compartida para Sansa después apoyarle la cabeza en el hombro, así como lo había hecho él antes. Y se quedaron de esa manera por un buen rato, diría que incluso se quedaron dormidos por unos minutos.
De un momento al otro ambos estirando sus músculos adoloridos, pero no separándose, "Algo que voy a extrañar del apartamento de tu familia–"
"–¿La tina de hidromasaje? ¿La piscina?"
"Sí. Y sí." Y chistoso, porque no era que ellos las utilizaran mucho.
Sansa de inmediato levantó la cabeza, sentándosele a horcajadas, y tomándolo de las manos, "Podemos ir, relajarnos lo que queda del día, pasar la noche allí y ya mañana empezamos a arreglar acá."
Y eso era lo que Podrick temía; que ella no se pudiera acostumbrar a un estilo de vida más sencillo. Y le gustaría negarse, pero había lujos a los que quisiera o no ella ya lo había acostumbrado, "Has sido una mala influencia en mí, en este tiempo, ¿sabes?"
"Al contrario, hasta te hice sentar cabeza."
Pod exhaló ante su broma, rodándole los ojos y se sentó, abrazándola firmemente de la cintura y ella a él colocándole los brazos alrededor de los hombros, "He escuchado que el no estrenar la cama el primer día es de mala suerte."
"Y no queremos mala suerte, ¿verdad?" Podrick se sonrió, y le levantó una ceja cuando la sintió colocándole la mano encima sobre la sudadera y empezando a masajearlo. ¿Y no estaba cansada?
"Un rapidín. Yo hago todo el trabajo, y después nos vamos a usar la tina de hidromasaje."
"Demasiado cansado para un rapidín." La vio sonreírse, aunque su mano no se detenía, al parecer con curiosidad de que sus caricias no estuvieran surgiendo efecto.
Sansa se dio por vencida, "Y así nada más nos hemos convertido en una pareja casada y aburrida, de esas que el vivir juntos le mata la pasión."
Pod se sonrió, "Nah, hay pasión, solo que no ganas...por el momento. ¿Sabes de qué sí me dan ganas? Un masaje."
"Sí es para mí. ¡Sí!"
Pod se carcajeó, "Llama a esa agencia que utilizas, pide que envíen dos personas, yo invito." Y la vio sonriéndose plácidamente al escuchar aquello. "Ves, dudo que te hubiera dejado tan satisfecha si simplemente hubiéramos cogido."
Sansa se carcajeó levantándose y yendo por su teléfono, "¡Tienes razón el masaje es mejor!"
"¡Ahora soy yo quien debería de estar ofendido!"
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En la oscuridad y por sobre la música alta Podrick estaba ocupado besando el cuello ofrecido cuando de repente Sansa agachó la cabeza con tanta fuerza que le pegó con el mentón al mismo tiempo que lo apartaba de los hombros, haciéndolo sentir la presencia de otra persona a unos cuantos centímetros de ellos.
"Consíganse un cuarto." Una de las primas adolescentes sabelotodo de Margaery –a la cual le habían pedido a Sansa ponerle cuidado– les dijo con reprobación para prontamente pasarlos de lado.
"…No hay cuartos cerca." Sansa murmuró apenada y en burla contra el cuello de Pod.
Llevaban un mes sin verse, hacía semana y media Sansa había dejado Las Tierras de los Ríos, para tener que venir directamente a Dorne. Una llamada, y gracias a la cercanía con Desembarco del Rey, no tuvo que convencerlo por mucho para que se tomara el fin de semana y viniera a visitarla.
Ahora mismo estaban participando en una celebración de la compañía para la que ella trabajaba. Y aunque habían creído que el apartarse por unos minutos hacia los jardines de agua les daría un tanto más de privacidad descubrió que no fue así.
"Oh, hasta aquí me llega el olor a comida." Dijo Sansa, respirando profundo, pero no por las sensaciones de los labios de Pod otra vez en su cuello y clavícula, sino por el hambre. Se estiró para poder mirar por entre las ramas de unos arbustos, "Veo pollo, pescado, carne, ¿qué quieres comer?"
Arrastró los dientes por sobre su cuello, mordiéndola en ese lugar que sabía la hacía enloquecer y la escuchó quejándose bajamente y temblando, "A ti, ¿no es obvio?" una risa baja por parte de ella y la sabía estando lista para él de inmediato. "Te he extrañado."
"Yo también te he extrañado." Y le dio una palmada a la mano que la hizo brincar al introducirse entre sus piernas desde atrás apretándola, de inmediato colocó espacio entre ellos no fuera que alguien los viera, mientras Pod se carcajeaba, "Más tarde."
Pod se imaginó que no habría más tarde, no si la sobrina o prima de Margaery se estaba quedando con Sansa. Aun así, se separó, porque no era apropiado estar prácticamente encima del otro donde cualquiera pudiera encontrarlos. Tomó a Sansa de la mano, arrastrándola hasta donde se estaba llevando a cabo el asado, "Yo también me muero del hambre. Prácticamente vine del aeropuerto acá."
"No recuerdo haber comido nada en todo el día."
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"…Ummm," Pod dijo con cierta duda después de compartir una mirada rápida con Sansa, "¿Tomarnos un tiempo?"
"Separados sí. Dos semanas, tres. Creo que nos podemos beneficiar de también tener terapias individuales."
"¿Así de mal de la cabeza estamos?" Pod bromeó, y la sonrisa que la psicóloga le devolvió le dijo que era más por cordialidad. Al cruzar miradas con Sansa de nuevo vio su exasperación por la broma y ella sutilmente abriendo los ojos le dio a entender que sacara la cara por ellos. "…No creo que Sansa y yo podamos cumplir con eso de tomarnos un tiempo." cuando tenían tiempo libre permanecían casi siempre juntos, era lo normal.
"Sí, somos bastante apegados al otro. Debe haber otra forma."
"¿Y no se supone que estas terapias son para ayudarnos? El separarnos como que va en contra de eso, ¿no?" Estaba confundido; a Sansa le habían dicho que esta mujer era la mejor terapeuta para parejas de la ciudad.
La psicóloga asintió, "Sí, siento que puede haber un poco de codependencia no sana entre ustedes dos."
"¿Qué?" Podrick preguntó inmediatamente, defensivo, y vio a Sansa asintiendo vehementemente a su lado.
"¡Nuestra relación es sana!" Si lo sabía ella que había estado en varias que habían dejado bastante que desear…
"Sansa se alejó de sus amistades–"
"–¡Porque no eran buenas influencias!"
"–Y usted no tiene muchas amistades. Y entre ambos solo tienen conocidos en común. Han creado un mundo solo para ustedes dos, y por lo que me dicen he llegado a la conclusión que eso lo hicieron, consciente o inconscientemente, para evitar problemas entre ambos. Para evadirlos, porque ustedes dos evaden sus problemas. Lo que no es sano."
Pod fue a contraatacar aquello, pero ante lo último se quedó balbuceando. Sansa también. Y eso le dio su respuesta.
"Ya me comuniqué con la terapista de Sansa, y puedo ver como su pasado influye en querer mantener esta relación tan cerrada. Y por el lado del señor Payne, tenemos que estudiar qué tanto el trastorno reactivo de apego de su niñez viene a jugar en esta relación, lo que me temo es bastante. Ustedes dos han apartado su individualidad. Y eso los afecta, véanlo o no."
Silencio.
"En este tiempo apartados puede que ambos vean las cosas con una perspectiva diferente. En verdad sería de ayuda si aceptan mi propuesta. Son jóvenes, y sé que dos semanas, tres semanas suena como mucho, pero no lo son. Piénselo y mientras se deciden quiero que apunten sus pensamientos en los cuadernos que les di. Ya Sansa se lo explicará, señor Payne."
-0-
"¿Te refieres a un diario?"
"Sí, algo así. Escribes lo que piensas y tus emociones, no solo lo que sucede. Es una buena terapia."
"¿Cómo es que apenas me entero que llevas un diario?"
Sansa se encogió de hombros, "No algo que ando pregonando, como que también escribo poesía de vez en cuando."
Pod se sonrió inclinándose hacia ella, "¿Estoy en tu diario?"
Le rodó los ojos ante su tono coqueto que invariablemente le agradaba, "Claro que estás en él. Y no, no te los voy a dejar leer. Pon atención, en los escritos que le entregarás a la psicóloga tienes que hacer énfasis en tus pensamientos…por más oscuros que esos sean."
Eso iba a ser difícil, y de por si no le agradaba, pero Sansa sabia de lo que hablaba, "Era más fácil cuando niño e iba al psicólogo, solo me ponían a dibujar y hablar y ya."
"Por cosas del destino tengo la posibilidad de llamar a Clara para pedirle una asignación temporal en Las Tierras de los Ríos donde un evento se llevará a cabo el próximo mes. Así podemos cumplir más efectivamente el pedido de pasar el tiempo separados." Vio que eso lo sorprendió, "Podré visitar a mi mamá los fines de semana mientras esté allí."
"Oh…" Podrick se dijo no habiéndose visto venir aquello, que ella accediera cuando fue ella quien le dio a entender que se negara, "No le comentes nada de esto a tu mamá, por favor."
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Se sentía incómodo en aquella oficina. Sí, decorada agradable y cómodamente, más eso no quitaba el dejar de sentirse incomodo, a la defensiva, el escepticismo muy en su interior. Pod exhaló, sintiendo presión en su pecho, "Tengo veintiséis y ella veinticuatro. Y estamos en una terapia de pareja…esto no es normal." decidió proveer sus dudas. "Para alguien como yo esto es un tanto exagerado…"
"Él siempre anda diciendo para alguien como él, o para alguien como tú…"
"Sé que estás acostumbrada a venir a terapias. ¿Pero me vas a decir que esto no es demasiado? ¡Somos muy jóvenes para estar en una terapia de pareja!"
La psicóloga interrumpió antes de que otro comentario fuera dado. "Son muy jóvenes, sí. No es algo que se ve normalmente, pero sucede. Y el aceptar venir ya es una muestra de que hay voluntad por parte y parte de no dejar que las cosas entre ustedes se deterioren. Dígame señor Payne, ¿está aquí voluntariamente o por cumplir con Sansa?"
Aunque no sabía que le iban a hacer esa pregunta tenía la respuesta; llevaba días pensando solo en eso, "Ambas supongo."
"Tiene renuencias." La psicóloga de inmediato cayó en cuanta de ello y el joven le asintió, "En todo caso que esté aquí es un buen comienzo."
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"Yo no tengo relaciones amorosas para que después no me vengan a joder la vida," proclamó un Bronn ebrio, "sólo un montón de amigas que están disponibles cuando las llamo. Hace la vida más llevadera."
Tyrion levantó su copa, brindando por ello. "Talvez mi joven amigo lo que debería hacer es dejar la calentura de lado y tomar todo lo negativo de la relación como una señal para dar el siguiente paso en su vida; terminar las cosas con ella."
Pod se quedó pensativo, queriendo darles la razón, pero, ¿quiénes eran estos dos para venir a darle consejos de este tipo a él? Se arrepintió de haber hablado en primer lugar, "No lo creo… Lo que pasa es…"
"…Ningún hombre está listo para que lo obliguen a un compromiso, porque es un compromiso. Ya lo está chantajeando para que se vaya a vivir con ella. Dentro de nada viene el compromiso verdadero. Y más adelante estaremos de saco y corbata en el Norte como invitados a la boda."
Tyrion pujó con escepticismo ante las palabras de Bronn, y tras unos segundos Pod leyó en que no creía a Sansa Stark dando ese paso con él. Lo que invariablemente lo hizo sentir peor. Cómo si no valiera nada; sus propios amigos sabían que no valía nada para alguien como ella.
"Y la decisión es fácil de tomar. Si usted no quiere pues no quiere. Siempre hay más mujeres en el mundo…" proclamó Tyrion.
"Aunque no creo que Pod vuelva a tener en el camino una mujer tan hermosa e impactante como ella en su vida." Bronn completó.
Tyrion inclinó su copa, "Eso es verdad. Pod es joven, apuesto, exitoso. Pero es una suerte que tenga a Sansa comiendo de su mano."
"…Quiero decir, yo me casaría con ella…y no solo por su belleza. Si entienden lo que quiero decir; pasaría a ser bastante rico. Una situación donde se sale ganando por ambos lados."
"Chistoso que crea que la familia de ella lo dejaría ponerle un dedo encima a su fortuna."
"¿Podemos hablar de otra cosa?" Pod los interrumpió con mal humor, "O la próxima vez que me inviten no creo que los acompañe."
"Ay no, pues tan creído él, creyendo que su compañía es importante." Se burló Bronn. "¿Quién putas cree que es? No se ha casado con ella y ya se le están subiendo los humos."
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"…Temo que en un futuro me vengas a resentir." Le dijo, ambos parados en el nada modesto apartamento vacío que acababan de alquilar. Una mejora para él, para ella todo lo contrario.
Y desearía no sentir…incapacidad, confusión, indecisión.
Si no lo pensaba tanto en él había dicha de dar este paso, quería a Sansa y vivir con ella era algo que deseaba.
Aceptó por eso mismo, pero también casi a regañadientes, y por ella.
Y ahora cuando ya no había marcha atrás, no se podía traer a sentirse más que abrumado con toda la situación. "Sé que no soy un lastre, pero te mereces mejor que yo y ambos lo sabemos. Yo nunca te podré dar lo que te mereces, a lo que estás acostumbrada."
"Deja las pendejadas. Sabes porque estoy contigo."
"¿Mírame a los ojos y dime que nunca has llegado a desear que yo estuviera a tu mismo nivel?"
"Sí lo he hecho. Pero donde lo estuvieras, no serías quién eres, como eres. Y es por eso que estoy contigo. Ya te lo he dicho antes."
Se le acercó, tomándola del brazo, "No quiero decepcionarte con mis dudas, pero–"
"Si fuera yo la de las dudas, sería tildada de avariciosa, ambiciosa, de no ver lo que tengo en frente. Lo cual sería tan de mí normalmente, pero Pod, esto entre nosotros es de las pocas cosas de las que estoy segura." Respiró profundo conteniéndose y alejándose, "No puedo creer que estés haciendo esto justo ahora. Pod si tenías dudas porque no solo decirlo. ¿Por qué continuar con esto?"
Exhaló, "Continuabas insistiendo y no quería decepcionarte, así que–"
"–No. No me refiero al apartamento. Me refiero a nuestra relación." Y se limpió los ojos antes de ir a llorar, "¿Porque no terminar todo de una vez por todas? Mi dinero SIEMPRE va a ser tu problema, nuestro problema. A no ser que te acostumbres, o que yo renuncie a éste, pero no tengo porque hacerlo. No lo haré."
"Sabes que eso no es lo que quiero. Nunca lo he sugerido y ni siquiera pensado." la vio sacándose del bolsillo el par de llaves que le habían entregado y dejándolas bruscamente sobre el mesón. "Yo te quiero y sé que este es mi problema...…No sé qué hacer. No deseo que las cosas entre nosotros se terminen, yo también estoy seguro de esto entre nosotros, pero no puedo evitar que me afecte nuestras diferencias económicas, he tratado que no lo haga, pero no puedo." La vio tocándose la frente fuertemente, decepcionada. Pod de inmediato se le acercó.
"No puedes seguir haciendo esto. Ya me estoy cansando."
"Lo sé." Y viendo las llaves en el mesón continuaba sin saber qué hacer, como proseguir, como todo esto terminaría…
"Si vamos a terminar definitivamente, es mejor hacerlo en este momento…No cuando las cosas sigan progresando entre nosotros."
Y la firmeza en su voz lo sorprendió, como si muy en el fondo estuviera preparada para esto. Pod le sacudió la cabeza, "No quiero terminar. Te necesito conmigo." Y no se acercó a demostrarle aquello con una caricia porque sabía que en ese momento era lo último en la mente de ella; probablemente lo esquivaría. Y temía que esto se terminara tanto como temía que las cosas siguieran progresando entre ellos, matrimonio, hijos…Todo o nada.
Las palabras de Sansa de repente siendo un eco de una discusión que habían tenido por allá cuando terminaron por un tiempo justo antes de que ella terminara la universidad.
"¡Eres tú quien no se puede comprometer con nada! ¡No sabes la suerte que tienes de que esté interesada en ti! ¡Ni siquiera sé porque lo estoy! ¡No debimos haber regresado!"
Y la Sansa en frente de él, la de su recuerdo actual, de repente estaba llorando, pero para él es un llanto fingido y le sacudió la cabeza, "Sí, debimos haber terminado hace mucho. Pero está sucediendo ahora, toda la mierda, la decepción y dolor está desapareciendo." Sansa levantó la mirada.
"Me alegra."
Su corazón se disparó al de repente escucharla, al tenerla reaccionando, y se quedó atónito por unos segundos, asustado, hasta que el enojo volvió a surgir, "Pues a mí también." contestó, y se mantuvieron la mirada retadoramente por largos momentos. Hasta que la vio desapareciendo ante sus ojos. "¡Vete a la mierda! ¡Que todo se vaya a la puta mierda! ¡No me importa!"
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"¿Acaso sería tan malo vivir conmigo?"
Podrick abrió los ojos, respirando profundo, en el momento tenía la cabeza apoyada sobre el estómago de Sansa mientras ella le había estado acariciando el pecho por sobre su camiseta. Había sido cómodo y relajante hasta que el tema regresó. Y su voz entre dolida y con duda, lo hizo sentir mal, "Sabes que me encanta tu presencia, y el por qué me niego a–"
"–Llevamos casi cuatro años intercambiando apartamentos. Cuando nos vamos de vacaciones la pasamos de maravilla, nuestros problemas tienden a ser menores. Estoy segura que los dos viviendo juntos no sería un completo desastre."
Y éste hacía parte de uno de esos problemas menores. Pensó muy bien sus palabras no queriendo que esto se fuera a tornar en una discusión, "Tienes razón… pero vivir juntos es más real, no como en unas vacaciones…Además, nuestras diferencias podrán crear más problemas…ninguno de los dos ha vivido antes con otra pareja, y me preocupa que nuestra relación se venga a arruinar por ello." La mano que le vino a acariciar la mejilla, la corta barba le dijo que iban por buen camino, "Y ya sabes, también está el problema del dinero, que es incluso peor." No quería que la familia de ella, su mamá, volviera a creer que él era un aprovechado, que tan solo había estado posponiendo el reclamar aquellos frutos. "Lo que gano es más que suficiente, pero para alguien como tú no es nada." Era Sansa Stark. Y aunque ella cómodamente pasaba tiempo en su diminuto apartamento, vivir en un espacio tan reducido sabía no era lo que ella soñaba, o se refería. "No me voy a mudar aquí. Quiero decir, estoy agradecido, no sé qué habría hecho sin ti en este mes...pero este apartamento…yo nunca me podría permitir algo así."
Podrick se había quebrado la tibia y el peroné en un estúpido accidente mientras andaba hacienda ejercicio en su bicicleta, su edificio no contaba con ascensor y vivía en el quinto piso. Sansa había propuesto el apartamento familiar donde vivía, y él había aceptado una vez que se dio cuenta que la mamá de ella no colocó mayores problemas, lo que lo sorprendió. Y él solo aceptó con la condición de que en cuanto le dieran el visto bueno para empezar a desplazarse volvería a su apartamento. Y ese día era hoy, o mañana.
"Tu mamá permitió esto, pero dudo que le agrade que mi estadía se prolongue. Y sería hasta descarado de mi parte." Podrick sospechaba que para ahora Catelyn Tully aceptaría para seguirle la corriente a su querida hija, pero que le agradara la situación era una cosa muy diferente.
"¿Cuánto pagas por tu apartamento?" preguntó, y prontamente lo escuchó quejándose, "Pod, sé que no te gusta hablar de dinero, pero…yo podría pagar 2/3 para un lugar mejor."
Y 2/3 seguía siendo no colocarse a la par de él. Para ella no sería mucho, ni para él tampoco, pero era orgullo. Y sabía muy bien que ese 2/3 en realidad con el tiempo se convertiría en más. "Ni siquiera sé si mi trabajo me aceptará una semana más de trabajo no presencial." Vivir en las nubes para ella era muy fácil, para él no. Podrick exhaló, sintiendo desaliento como cada vez que el tema del dinero salía a relucir, "Cuatro años. Y todavía no sé qué haces perdiendo el tiempo conmigo." Sintió molestia consigo mismo cuando la sintió empujándole la cabeza bruscamente y saliéndose de la cama, de la habitación.
Habían llegado a un acuerdo de él no volver a menospreciar la relación por la diferencia económica.
Sintiéndose peor de repente empezó a ver todo oscureciéndose, "Ya." En ese momento se sentó, mirándose la pierna y viendo los clavos que sobresalían de ésta, el dolor fantasma de aquella herida apareciendo nuevamente de la nada.
"Estás olvidando a Sansa. Nada de sentirse mal. Sí estabas perdiendo el tiempo con ella." Se dijo, mientras la garganta se le cerraba de inmediato.
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