Lobato y Delgato, comenzaron a hacer especulaciones entre ellos, hasta que ambos tuvieron una idea aproximada de la situación cuando regresaron al sector de estacionamientos del Precinto uno. La división de cyber-forenses confirmaron que los archivos a los que se accedió durante el robo fueron los de Nick, esto tan bien dándole tiempo a los dos oficiales en pensar acerca de todo este robo. Tan pronto como la pareja llamó por radio al Jefe para hacerle saber que uno de sus oficiales estaba involucrado, ese oficial recibió un disparo saliendo del edificio.
No fue un tiroteo al azar.
Quien quiera que fuese, estaba apuntando específicamente a Wilde, y esta persona debía ser la misma que obtuvo la información tanto de Wilde como la de su madre.
Se encontraron con Hopps en el estacionamiento. Casi la atropellaba era más así, ya que era tan pequeña, que si no fuera por ese estuche tan absurdamente largo que llevaba en sus patas, nunca la hubieran visto sobre el capó de su coche patrulla. Delgato freno bruscamente la patrulla, haciendo que se sobresaltaran los tres.
"¡Santo cielo, Hopps!" El león asomó la cabeza por la ventana, casi desesperado diciéndole a la pequeña coneja. "¡Podría haberte matado!"
Jadeando abruptamente por el shock inicial y respirando hondo unas cuantas veces para recuperar el control, Judy logro recomponerse de su estado y forzó una sonrisa calmada en su rostro. Pero, de alguna manera, tanto para Lobato como para Delgato ver esa acción era como estar viendo una vez más a una de las sonrisas irritantes de Wilde. "Pero no lo hiciste".
Delgato estaba casi anonadado ya parecía que por un ligero instante estaba a punto de reaccionar con una réplica que solo agravaría la situación, por lo que Lobato extendió la mano y colocó una pata de calma en el brazo del depredador más grande, con la intención de calmarlo. y en un intento suyo para calmar los aires de tensión le pregunto a la conejita "¿Qué estás haciendo aquí afuera, Hopps? ¿No deberías estar dentro cuidando a tu compañero?" Su opinión de Wilde era clara de un sujeto arrogante y taimado con la capacidad de sacar a cualquier persona de sus casillas con el tiempo necesario. Luego los ojos del lobo se dirigieron hacia la caja de madera larga y delgada en sus patas. "¿Que es eso?"
"Es de Nick". Judy explicó con naturalidad. "Me pidió que lo consiguiera por él".
"Hablando de tu compañero", comenzó Delgato con mucha más calma esta vez, "tendremos que hablar con él tan pronto como entremos. ¿Puede asegurarse de que entienda que esto es grave y que no tengo tiempo ni paciencia para su actitud y tonterías? "
"¡Por supuesto!" Ella asintió felizmente con una sonrisa en el rostro que nuevamente se asemejaba a las que Wilde hacia luego de una broma, saltando dentro mientras Delgato estacionaba.
"Lo juro. Esos dos... " Gruñó el león mientras esperaba que la conejita saliera su campo de visual para poder tirar desahogarse sin miedo de atropellarla.
"Tampoco soy un fan de Wilde". el lobo hablo estando de acuerdo en un intento de calmar a su compañero. "Pero Hopps está bien, y solo recuerda, bueno, al menos ahora, Wilde es la víctima. Intentemos ser un poco más tolerantes con él, al menos para la primera entrevista".
Delgato hizo un ruido que podría haber sido una mala risa luego de un mal chiste o un gemido de desencanto por el simple hecho de que el lobo tenía razón. Por ahora, al menos, tenían que ser pacientes con el zorro rojo molesto e irritante. El león apagó el motor y salió del auto. Cuando estaban entrando en el edificio, el par fue detenido por uno de los oficiales que acababa de salir del sector de la cárcel acompañado de su compañera elefante. El hipopótamo se deslizó para detenerse frente al lobo y el león, luciendo acosado y molesto. "Ustedes dos trabajando en tiroteo de Wilde?" Preguntó el enorme hipopótamo a ambos oficiales, a lo cual asintieron su cabeza.
"Bueno, Wilde hizo un arresto en su propio tiroteo, pero no tengo ningún papeleo sobre este tipo. Necesito que alguien me diga qué hacer con él", termino el mamífero mayor, dejando a ambos con una mirada de confusión a la vez que fruncieron el ceño ante esto. Tanto el lobo como el león intercambiaron una mirada.
"¿Wilde ya hizo un arresto?" Preguntó Delgato.
"¿Sin salir del edificio? ¿Se levantó el perpetrador y se entregó?" Lobato levantó una ceja escéptica. Para luego hizo una pregunta más pertinente referente a este caso los cuales sabían que no tenia ya buena pinta. "¿Ha sido procesado?"
"Honestamente", resopló el hipopótamo, "Ni siquiera creo que lo registraron", al mismo tiempo que su compañera elefante se introducida a la conversación "Wilde tan solo lo arresto y lo encarcelo junto a otro recluso" y otros oficiales se adherían a especular sobre el caso además del porque de el ataque al vulpino.
Delgato suspiro un largo momento.
Lobato pellizcó el puente de su hocico con irritación. "Bueno. Tengo más paciencia con Wilde, empezaré a hablar con él. Delgato se hará cargo del arresto sin papeles que hizo. ¿Tenemos al menos un nombre?"
"Sí". Se rió el hipopótamo, sabiendo que ambos tenían un problema de tomarse las cosas en serio con el pequeño zorro rojo y el sabia que esto no les tomaría de muy buena manera. Se rio un buen momento ya, dándose cuenta de lo tonto y cómico que era esta situación que tomaba el caso 'Jajajaja, no puede ser cierto, jajaja esto es muy bueno para ser verdad, parece algo sacado de una telenovela, o de algo parecido ya que es mucho para ser verdad'. Reía el oficial, a la vez que pensaba las coincidencias en su cabeza, mientras que los dos oficiales se veían las caras con expresiones de confusión sin siquiera entender el porque de esto. Como si el hecho de que ya se hubiera hecho un arresto fuera una broma enorme e irónica. "Zorro rojo, macho. Nombre: John Wilde".
Una vez más, Lobato y Delgato intercambiaron nuevamente una mirada, esta vez con expresiones de extrañeza y desgana. "Wilde? Como Nicholas Wilde? ¿Están relacionados?".
'Esto es en serio me estas bromeando, otro Wilde, no puede ser que estemos con otro mas, por el amor de... espero que no sea igual de fastidioso que Nick' pensaba el felino mas grande ya que ahora entendía porque el hipopótamo se estaba riendo, siendo esta vez fue el turno del león de pellizcar la punta de su nariz. "No voy a disfrutar esto, ¿verdad?"
"Está empezando a sentirse como si estuviéramos en una de esas terribles novelas de misterio". El lobo estuvo de acuerdo.
Delgato solo se encogió de hombros derrotado por la situación, tratando de soltar su tensión y relajarse un poco. Aunque esta situación pareciera algo sacado de un libro o de una serie de televisión, el se catalogaba como un fanático de la ciencia ficción que un lector misterioso. Batalla de Serenity Valley, o las aventuras de los Reavers en Firefly, o los combates espaciales de Star Wars que era más cosa del león. "Ve a tomar la declaración de Wilde, nuestro Wilde. Me encargaré del Wilde en la cárcel".
'Oh, vamos No puede ser posible que tengamos a otro Wilde, otro WILDE... que diablos es esto alguna novela de misterio o algún escritor amateur en su computadora... Okey, okey, esto no es nada del otro mundo, solo tienes que interrogar a Wilde para ver que diablos esta sucediendo, nada mas'. Pensaba el gran felino, al mismo que Lobato, se dirigía al único lugar donde podrían estar, rápidamente encontrando al vulpino en el cubículo que compartía con Hopps. Ambos mamíferos más pequeños estaban inclinados sobre la caja de madera que Hopps llevaba en el estacionamiento. El zorro soltó los pestillos con un nivel de cuidado que el lobo no estaba acostumbrado a ver en el otro cánido. Wilde siempre le había parecido un poco frívolo, con una actitud de 'Que diablos puede importarme' sobre las cosas. No estaba acostumbrado a ver a aquel zorro rojo siendo 'cuidadoso' o incluso 'reverente' en su manejo de una cosa.
"Gracias por traerme esto, Zanahorias", decía el zorro, con una voz la reflejaba sinceridad, a la vez que mira a la largomorfa.
"¡Por supuesto!" La conejita asintió de nuevo a su compañero. "Después de insistir en que nos desviemos a tu apartamento para conseguirlo, quiero ver qué es además...", se detuvo mientras sacaba un tubo de Supergel genérico de marca X de su cinturón de trabajo "Me detuve en la farmacia al otro lado de la calle y le conseguí esto".
Ella apretó un poco del gel transparente en su propia pata antes de aplicarle al zorro, a la vez que se frotaba con sus patas. Mientras que lentamente le humectaba su herida en el pecho bajo su pelaje y particularmente en su dedo que parecía hinchado y rojo debajo de la piel.
El vulpino solo suspiró aliviado. "Gracias, zanahorias".
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Lobato anunció su presencia al toser notablemente.
Tanto el zorro como la conejita se congelaron la oír la voz de Lobato mientras lentamente giraban sus cabezas a ver al lobo quien estaba detrás de su cubículo, mientras que ellos todavía sosteniendo las patas del otro, mirándolo como si acabara de entrar y los hubiera descubierto apareándose en el escritorio. Wilde se aclaró la garganta, apoyando una pata en la parte superior de la caja, casi casualmente como si por un momento no quisiera que el viera el objeto en su interior. Pero quedó claro por el conjunto de sus hombros y cómo se comportó en una postura ligeramente defensiva, que esa 'pata de reposo' estaba más en la línea de sostener la tapa de alguien que podría insistir en forzarla a abrirla para una búsqueda e incautación. El lobo se encontró con los ojos del zorro manteniendo la mirada, descubriendo que su expresión estaba cerrada y protegida, como si ocultara algo.
"¿Qué hay en la caja, Wilde?" Preguntó, un poco extrañado por su contenido, a la vez que pensaba por cientos de ideas de que era su contenido.
"Una antigüedad". El zorro suministró, sin querer decir el verdadero contenido de la caja ni tampoco revelar la historia detrás de todo concerniente a la caja como al caso.
Lobato dio un segundo examen a la caja, como tratando de pensar que rayos era lo que había en su interior, Largo y estrecho. Forma incorrecta para un arma, o si fuera así cualquier arma convencional que pudiera nombrar desde la parte superior de su cabeza. Pero entonces si no era eso, no tenía que ser un arma. Si era una antigüedad podría ser algún tipo de reliquia, entonces podría tener un valor, un valor por el que vale la pena matar. El mismo tipo de antigüedad que se transmite en las familias, del tipo que uno podría necesitar para penetrar en los Registros de la Ciudad para encontrar al dueño anterior y su heredero. Incluso de ser así, ese tipo de antigüedad por la que uno podría querer arrestar a un pariente.
"¿Así que, de eso se trata?" Preguntó el lobo, mientras apuntaba una garra al estuche, tratando de ver si de esto en verdad era que se trataba el ataque.
Hopps miró a su compañero, la expresión de la conejita reflejaba la propia pregunta del lobo. Ya que en todo el tiempo que habían estado solos, no había querido hablar del tema. El vulpino ni siquiera le había dicho a su conejita la 'verdad' de qué se trataba todo esto ya que no quería que nadie lo tratara por un lunático ya que era difícil hablar del tema sin que alguien le dijera o expresara algo como que demostrara convencimiento. Lobato no sabía si eso lo hacía sentir mejor o peor con respecto a toda la situación, ya que no estaba obteniendo nada con lo cual avanzar en el caso.
"No." Dijo el vulpino, tratando de llegar a algún punto, para luego enmendando de inmediato. "No exactamente."
El lobo esperó un momento, esperando que el zorro se explicara. El ritmo se extendió por otro ... dos ... tres tiempos. Mientras mas el tiempo se extendía Lobato menos paciencia lograba mantener, hasta que luego de haber pasado deis segundos se quedó sin paciencia.
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"Está bien, Wilde, ¿quieres hablar aquí o en una sala de interrogaciones?"
"Whoa whoa, espera Lobato, ¿una sala de interrogatorios?" Hopps saltó entre los dos cánidos, una pata agarrando a la defensiva, casi posesivamente, la pata del zorro. "Nick no es un delincuente. ¡Él es la víctima en todo esto! Sé que tienes que interrogarlo, siguiendo el procedimiento ¡Por supuesto! Pero no tienes que tratarlo como si fuera culpable de algo. ¡Él fue el que recibió un disparo! la conejita dijo fervientemente, ante la mirada atónita de ambos cánidos, justo para que Nick agregara "bueno fue una flecha para ser exacto".
"Y quien quiera que le disparó debe haber tenido una razón". Lobato le recordó con una especie de finalidad no dejar espacio para la discusión. Dijo en un todo de firmeza ya que mientras mas pasaban los minutos perdían tiempo para poder recolectar información necesaria para el caso. Sacando la pata que estaba sosteniendo fuera del pequeño agarre de la conejita, Nick la colocó en una posición de restricción en el hombro de Judy. "Está bien, zanahorias, tranquila. Una sala de interrogación es solo una sala ". Luego, al lobo le dijo "¿Podemos usar la sala con la mesa del tamaño de mí?"
"Bien." El lobo estuvo de acuerdo. "tu es técnicamente la víctima, lo que te haga sentir más cómodo".
Lobato llevó a Nick fuera de las salas de trabajo de los oficiales, hasta un pasillo hacia las salas de interrogación. Judy siguió de cerca detrás de los dos cánidos. La conejita se sentía con un animo mucho más protector con su compañero vulpino desde que recibió esa flecha. Pero Judy no sabía si era porque estaba secretamente enamorada del zorro, o porque él era su amigo y ya había pasado mucho ese día y estaba preocupada por su bienestar mental y emocional. Cualquiera que sea la razón real de su estado actual de sobreprotección, no podía permitirse el lujo de dedicar atención al hecho de preguntárselo ahora. Tal vez después de que Nick estuviera a salvo y el perpetrador (el posible asesino) estuviera a salvo tras las rejas.
El lobo mantuvo la puerta abierta para el zorro, mientras que la conejita entró en la sala de medios contigua, y se sorprendió gratamente al encontrar todo el equipo de grabación ya en funcionamiento pensando en el porque ya estaba todo preparado si Lobato recién solo hace momentos atrás dio la idea de la sala de interrogaciones.
Dentro de la sala de interrogación propiamente dicha, Nick, una vez más, tomó asiento del perpetrador, frente al espejo. Cerró los ojos con su propio reflejo, preguntándose si Judy lo estaba mirando. Sin embargo, la visión de sus propios ojos esmeralda se oscureció cuando vio a Lobato sentándose frente a él. Bloqueando el espejo.
"Está bien, Wilde". El lobo se aclaró la garganta. "Vamos a hacer esto de nuevo, y esta vez espero que seas un poco más abierto conmigo de lo que estabas en el Edificio de Registros". Ya sabes todas las preguntas estándar que normalmente haría un oficial en esta situación, y estoy seguro de que ya has preparado un montón de respuestas frustrantes para desviarlas todas hasta que estoy tan molesto que simplemente me rindo y te envío a el jefe."
Nick estaba a punto de parecer engreído y confiado hasta que Lobato continuó.
"En cambio, voy a intentar un ángulo diferente", anunció el lobo, relajándose y esperando tomar partido en el asunto. "Está claro que esto es una especie de enemistad familiar. Los registros de tu madre se allanaron desde los archivos, tu información es hackeada y extraída, mientras tanto que en nuestro regreso hacia la estación tu fuiste abatido por un tirador, y nos enteramos finalmente Delgato y yo que tu has arrestado a otro Wilde. Claramente, su familia está en el centro de todo esto. Entonces, ¿'qué es todo esto'?"
El zorro parpadeó. Guardó silencio por uno... dos... tres tiempos.
Antes de que Lobato comenzara a impacientarse con su colega, agrego apresuradamente. "No puedes no decir nada, Wilde. Te dispararon en público. No importa que estuviera justo frente a nuestra casa. Estaba afuera, rodeado de otros mamíferos. Alguien más podría haber sido herido. Así que dime lo que necesito saber para evitar que esto vuelva a suceder y para evitar que otros mamíferos sean lastimados o incluso mueran por esto".
Nick esperó una vez más. Entonces agrego, "no lo entenderías".
"Eso no es una excusa, Wilde. Todavía tienes que hablar." Insistió el lobo.
"No realmente, yo no". El zorro le recordó.
Con un suspiro, Lobato apoyó los codos en la mesa de interrogación demasiado corta para él y se masajeó los costados de la cabeza justo debajo de las orejas esperando poder lograr algo de este interrogatorio, ya que sabia que hacer que Wilde hablara seria algo muy complicado. "Está bien, no tienes que abordar las grandes preguntas todavía. Vamos a trabajar en las cosas pequeñas. ¿A quién arrestaste antes de que Delgato y yo llegáramos aquí?"
"Mi padre". Nick era tan práctico cuando dijo esto que el lobo casi perdió la respuesta por completo.
"¿Tu pa-, tu padre?"
"Sí. John Wilde. Lo arresté".
Lobato parpadeó. Nunca hubiera esperado que el zorro fuera tan frío como para arrestar a su propio padre. Pero entonces, se recordó el lobo, no entendía la naturaleza de su relación. No era como si el zorro compartiera mucho sobre su infancia o su vida en el hogar mientras trabajaba. Los zorros, por naturaleza, no eran mamíferos muy sociables, pero Wilde estaba excepcionalmente aislado incluso por eso y hasta donde sabia el único mamífero con el cual congeniaba con Hopps. Lobato tenía tantas preguntas. Pero solo uno de ellos era realmente pertinente a la investigación. "¿Crees que él tuvo algo que ver con tu disparo?" Una pausa esperando que que lo que iba a preguntar fuera algo de avance. "¿O el robo en los registros de la ciudad?"
"No." Dijo el zorro.
"No a qué pregunta?" Preguntó el lobo.
"Los dos". Nick gruñó, molesto.
"Entonces, ¿por qué lo arrestaste?" Lobato suspiro.
"Obstrucción de la justicia en un caso congelado. El asesinato de mi madre".
Una vez más, el lobo suspiro nuevamente pero ahora mas tiempo y volvió a masajear los lados de su cabeza. El perpetrador en la tenencia era el propio padre de Wilde, Wilde recibió una flecha justo afuera de la estación, y ahora estaba descubriendo que la madre de Wilde había sido asesinada. Lobato repentinamente estaba deseando que él y Delgato dividieran el trabajo de manera diferente. Hacer que el león trate con Wilde y él podría encargarse de reservar para el padre del zorro. Después de todo, ¿Qué más difícil que el hijo podría ser un viejo de mediana edad?. Sin embargo, tan pronto como se le ocurrió al lobo este pensamiento, Delgato irrumpió por la puerta de la sala de interrogatorios. El león fulminó con la mirada al oficial vulpino, casi queriéndolo asesinar, ya que estaba muy enojado.
"¿¡Por qué no lo registraste, Wilde!?" El león rugió.
Lobato parpadeó ante su furioso compañero felino. "¿Que pasó?"
Delgato no estaba prestando atención al lobo. Continuó fulminando con la mirada a Nick. "¿Sabes cuántas armas tenía ese tipo sobre él?"
Hubo un latido.
Conociendo a John desde toda la vida, el ya sabia cuantas armas el cargaba y donde lo hacia, así despreocupadamente dijo "doce".
La esquina del ojo del león se contrajo. Esa fue la única advertencia que alguien recibió antes de que el gato se abalanzara sobre el depredador más pequeño. "¡Eso es todo!"
Al mismo tiempo, Lobato se impulsó fuera de la silla, demasiado pequeña para él, para sacar al depredador más grande del pequeño zorro. Hopps apareció justo en el momento durante la consiguiente pelea de piel roja, dorada y plateada. Lobato no se fijó en ella hasta que él apartó a Delgato lo suficiente para ver que había colocado su pequeño cuerpo de conejito entre su compañero vulpino y el oficial felino.
"¡¿Qué diablos te pasa?!" la conejita gruñó, realmente gruñó. Por ejemplo, un sonido que los conejitos no podían hacer realidad salió de su garganta. "Olvidas el hecho de que es un compañero oficial. ¡No asaltas a una víctima, Delgato!"
La única respuesta de Delgato fue apuntar con un dedo acusador al zorro. "¡Él lanzó a un perpetrador a una celda de detención con los bolsillos llenos de cuchillos! y unos muy extraños también. ¡Y él lo sabía!"
"¿Apuñaló a alguien?" Preguntó Nick.
"Bueno, no... ¡Pero podría haberlo hecho!"
"Está bien, está bien, entonces vamos a calmarnos". Hopps intentó calmarlo, dejando a un lado su actitud defensiva anterior a favor de difundir la situación en su lugar. "Lo que Nick hizo fue super irresponsable y Bogo definitivamente lo escribirá para eso. Pero nadie resultó herido y el error es comprensible cuando se consideran las circunstancias. No podemos esperar que Nick haga todo perfectamente el mismo día que alguien intentó matarlo".
Dejando que esas palabras se hundieran, Delgato inhalo lentamente y exhalo lentamente con tal de poder disipar su ira la cual se fue desinflando en un hervor a fuego lento y mientras lo hacia logro detectar otra cosa ligera pero distante que emanaba de Wilde.
Fue entonces cuando Lobato decidió que era una buena oportunidad para preguntar "¿Cómo que son extraños?"
"¿Eh?" El león se regreso dejando esos pensamientos de lado.
"Dijiste que los cuchillos eran raros", aclaró el lobo. "Raros como?"
Al recordar que él era un policía y el no podía atacar a sus compañeros así por tan solo perder la paciencia ya que todavía tenía un trabajo que hacer, el león se obligó a calmarse el resto del camino y responder a la pregunta de su compañero. "Las cuchillas, todas son tratadas, pero tratadas de forma extraña. Uno está bañado en plata, otro ha sido tratado con sal, otro ha sido engrasado con una especie de aceite, simplemente extraño. Te mostrare."
Delgato condujo a los otros tres al casillero de pruebas donde el empleado todavía estaba catalogando la docena de sgian-dubh. El gato recogió uno en la esquina de la bolsa de pruebas en la que estaba y lo levantó para que los demás lo vieran. "Este es bastante normal. Acero inoxidable, nada extraño. Pero este..." dejó el primero (arruinando el cuidadoso sistema del empleado de pruebas) y tomó otro que lo sostenía. "Hierro labrado en bruto, prácticamente mineral crudo vagamente martillado en la forma de un cuchillo".
Nick sintió calor y picazón con solo mirarlo.
"¡Y este!" Delgato recogió un sgian-dubh particularmente espectacular con una hoja transparente. Tan claro que era casi impecable. "Eso no es vidrio. Esta cosa está hecha de cristal. ¡Cristal! ¿Quién hace cuchillos de cristal? ¿Cómo se hace un cuchillo de cristal? ¿No sería frágil? ¿Cómo es esto, una arma?" Dejó eso de una forma exasperada mientras intentaba pensar el porque y como de estas armas, mientras recogía otro. "Esta está cubierta de sal. ¿Cómo eso no daña el metal de la cuchilla? ¿Cómo mantiene este tipo estas cosas?"
Nick pellizcó el puente de su hocico con exasperación. "Sip. Así es John".
Todos en la habitación, incluso el empleado del archivo, se volvieron a mirar al zorro.
"¿Te importaría arrojar algo de luz sobre esto, Wilde?", Preguntó Lobato, recogiendo un sgian-dubh con una hoja hecha completamente de madera, nada de metal.
Gimiendo exasperadamente, el zorro arrastró sus garras por los lados de su cara y a regañadientes, muy a regañadientes, ya que era todo estaba entre la espada y la pared, y empezando a darse cuenta de que realmente no había forma de salir de esto con su dignidad intacta. Entre la confiscación del arsenal de John y la expulsión de un psicópata de Nick en la comisaría de policía, no había forma de que alguien dejara que el zorro se fuera sin explicar algunas cosas o sin siquiera dar a conocer algo con tal de avanzar en el caso. Al menos su reputación podría ser mejor si fuera él quien explicara, en lugar de esperar a que John soltara sus propios absurdos.
"Está bien", gimió con desesperación. "Bien. Yo hablaré. Pero solo a ella". Le clavó una garra a Judy.
La conejita solo parpadeó hacia él.
"Por supuesto". Lobato suspiro en un modo de alivio al darse cuenta de que por lo menos no tendría que lidiar con Wilde, ahora era su turno de pellizcar el puente de su hocico con la vana esperanza de evitar el dolor de cabeza. "Hopps, esperamos una declaración detallada de él. Firmado y debidamente archivado".
"Me encargaré de eso". Ella asintió, y ellos sabían que lo haría. Wilde podría ser perezoso y descuidado con su papeleo, pero Hopps estaba casi siempre en el punto.
Ella sacó a su zorro de la sala de pruebas.
El lobo y el león los vieron partir. Una vez que Delgato estuvo seguro de que estaban fuera del alcance del oído (sí, incluso el oído agudo de la conejita), se volvió hacia su compañero y le preguntó "¿Estoy loco o Wilde tenia impregnado el olor de Hopps?".
Había captado el distintivo olor de una marca de apareamiento cuando se abalanzó sobre el zorro. Pero lo desconcertante era que el olor de la marca pertenecía a un conejito, a Hopps. Había tantas cosas mal con eso, Delgato ni siquiera sabía por dónde empezar. Pero aparte de todas las objeciones obvias, trabajaban juntos, seria muy poco profesional engancharse a su compañero de trabajo. Así que el gato decidió que debía haberse equivocado, pero aun así le quería preguntar a su compañero para tener una segunda opinión en el asunto ya que el lobo tenía mejor nariz que él, así que pidió una segunda opinión.
"Oh, no, ella lo marcó totalmente". Lobato solo confirmó. Pero él no tenía la paciencia, ni el tiempo para hablar de eso en este momento. "¿Qué hiciste con el padre de Wilde, por cierto?"
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"Dijo que haría su llamada telefónica".
