Si ya se, me tarde mucho. Lo siento y eso xd es que aveces me dan las webas y así bien equis de. Agradezco a quienes me mandan PM deseandome cosas buenas y apoyo, muchas gracias. Los quiero. También a los que comentan, eso me alienta mucho, ya se que hay mucha gente que lee mis fics, y se les agradece. Si tienen amigos que creen que la historia terminó en Estaciones de amor díganle que aquí Continúa no mamen 6u9.
Advertencia, el fic es hot, y blah blah si eres mayor a 18. Espero este bien en la pandemia y disfruta la lectura :^] que este cap está interesante.
Lo hecho no es Serlo
—[…] Como no era de esperarse, su cabeza explotó. Sus garras eran tan poderosas que podían triturar piedras.
—Son puras patrañas…
—El Demonio negro le dicen. Sus ojos brillan como los pisos del Palacio de Jade, es lo último que ves antes de morirá.
—Idiota. Si es lo último que ves antes de morir, ¿Quién contó la historia? —cuestionó.
Un pisotón estremeció aquel helado balcón, en la gran muralla.
—Maestro… —No pudo terminar porque fue interrumpido por el.
—No hay nada sobrenatural allá abajo —señaló al pie de la muralla —más que hombres y mujeres, dispuestos a morir por algún tipo de villanía opresora.
—Los mongoles son todos unos bárbaros —fue secundado ese soldado.
—Bárbaro… —aquella palabra resonó en la cabeza del maestro…
—¡Peng! ¡Atacan la puerta este! —dijo señalando otra leopardo que vestía un abrigo blanco. Este voltea, era un leopardo de las nieves, adulto, figuraba buena musculatura y un ondeante pelo gris. Rápidamente corrió hasta la puerta junto con los demás guardias.
Pronto llegaron, la puerta estaba cerrada, pero no había nadie en los alrededores. Una espesa niebla empezó a cubrir la zona.
—Está demasiado silencioso —dijo un guardia con su ballesta, cuando vio pasar algo rápidamente a su lado, disparó y lo mismo hicieron los demás, pero a ciegas. Seguido de entre la niebla fue jalado con una cuerda —¡aaaaahh! —al gritar todos empezaron a disparar. Soldado que disparaba desaparecía entre la niebla sin poder hacer nada el leopardo.
—¡Alto!, todos deténgase. —dijo dejando a los guardias faltantes temblando.
—Es el demonio negro. —dijo sosteniendo su arma el soldado.
—¡Se que eres solo uno! —dijo —Nadie más te acompaña, puedo sentirlo. Nadie que busca atacar la muralla se toma este lujo de ocultarse en una niebla.
—muy astuto maestro Peng —dijo en eco una voz — los mongoles son todos unos idiotas, no saben usar la cautela, el engaño, la sorpresa.
—¿Una niebla te parece lo más cauteloso para atacar? —dijo El leopardo.
—¿Atacar?, mira a su alrededor, quien ataca primero siempre pierde. ¿No es eso lo que el kung fu trata de demostrar? —dijo casi en burla.
—¿Qué quieres? —dijo viendo de reojo.
—Nunca he querido nada. ¿Qué hay de ti?, uno de los cinco furiosos, voluntario para defender esta muralla. Oh, si, si… Tus habilidades, casi lo olvido. —el leopardo aprieta la quijada —Nunca he querido nada. Nada más que el desorden, y tu búsqueda… es especialmente útil, para mi causa… Ante Peng se clava un bastón, con una luna en su punta, en la Luna una pintura… Peng la ve fijamente.
—Es… —Extiende su mano acercándose. La pintura comienza a levitar entre la niebla hasta que esta se convierte en una mano que hace alcanzar la pintura al leopardo.
—Ja ja ja… —la niebla de desvanece en un feroz viento helado dejando caer la nieve.
—¿Maestro, está bien? —corre la leopardo a su lado. Ve la pintura.
Manchas negras y blancas.
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La mano de aquel felino curveaba la espalda de Tigresa en la cama, mientras le tomaba de la cola. Le tenía en cuatro, mientras se la mamaba a otro, sus caderas chocaban con sus nalgas fuertemente y sus gemidos eran callados por la verga en su boca. Hasta que todo acabó y le dejaron tras una nalgada tirada en la cama ronroneando.
—Tu si disfrutas eso. Hic, pedazo de mi… —abrió la puerta la Lince con una botella en la mano, un tanto ebria cuando fue interrumpida por la tigre maltés
—Lo siento Tigresa, esta un poco borracha —dijo tomándola y apartandola de la puerta y justo cuando iba a cerrarla, la felina en la cama, quien estaba boca abajo, golpeó con fuerza la cama, con tanta que rompió las patas de ésta.
Sus garras salieron de sus dedos y rasgando la colcha, le dio la cara a ellas. Una feroz mirada Ámbar, ardiente como el fuego, su nariz fruncida y enseñando los colmillos. De un salto mandó a volar la cama a la pared del fondo y salió disparada hacia la puerta, por suerte ambas lograron esquivarla. No iba tras ellas, su mirada fija en aquellos dos machos previos en ella. Se clavó en la pared y dio un grito, y justo cuando estaba a punto de alcanzarlos y que estos se volteen, choca con la panza de Po, o bueno su duro y fornido abdomen y la mete a su habitación. Justo los guardias llegan sin haber visto algo.
—Salió hacia… allá —dijo con los ojos bien abiertos Sir echada en el suelo.
—Un par de… enormes… y horrendos… Bueyes, si, eso. Destrozaron todo y se llevaron a la tigresa. —dijo rápidamente corrigiendo las indicaciones de su ebria amiga, la maltés. Llamó la atención de todos en el pasillo, quienes hicieron la vista gorda. Los guardias dieron alerta y salieron en su búsqueda.
En la habitación de Po. El la había echado dentro, no vio donde la tiró, sólo cerró la puerta y se cercioró de que todo pasara.
—¿Qué demonios, Ti…? —ella estaba desnuda, con su cara entre las rodilla, abrazándolas, lloraba y respiraba agitada. —Tigresa.
—Yo-yo no puedo más… —dijo entre gimoteos —Cada vez es más fuerte, rebota en mi cabeza tu nombre siempre que cierro los ojos. —el panda se acerca y se agacha, queriendo poner su mano en su brazo —Te veo, a ti debajo de mí, tus-tus ojos, besándonos… —levanta la mirada hacia él, su ojo derecho era un ámbar cálido y triste y el otro un rojo carmín triste igual. — siempre que estoy con otro, tu apareces y… una rabia contra ellos también —dijo tomando la mano del panda y frotándola en su mejilla con suavidad.
Po no dijo nada, solo le observaba, se veía tan asustada. Sentándose frente a ella coloca ambas manos en sus mejillas y le sonríe, lo mejor que pudo. Porque en ese momento no sentía otra cosa mas que lo que frente al espejo, impotencia, no saber lo que tenía en frente.
—Tengo sueño —dijo la felina empezando a desvanecerse su mirada. Se desmaya. Po la toma en brazos y la lleva a su cama, recostándola sin antes pasar su dedo por sus mejillas, limpiando sus lágrimas.
—No mereces esta vida Tigresa. —dijo viéndole al rostro, cobijándola. Seguido tocan la puerta con apresuro. Voltea los ojos. Esperaba a las zorras.
—Abre, abre, abre, por favor, pandita bello hermoso de mi corazón —decía la voz de Label al otro lado. Po entre abrió la puerta. Ella estaba con Sir apoyada en su hombro.
—¿Qué quieren?
—Maldición panda, nosotras estamos de tu lado. —dijo Sir
—Le-le dije a los guardias que ella fue secuestrada por unos bandidos. —contesta Label algo preocupada —si se enteran que mentimos nos harán algo malo creo. Nadie nos está viendo, por favor. —Po soba su sien y abre, dejándolas pasar.
—Este es el último lugar donde revisarían esos fantoches. —dijo Sir Sentándose en el suelo.
—Lo lamento pandita, creo que Sir le dijo algo terrible y se puso así…—dijo la maltés, vestida en su túnica traslúcida y pantalones.
—Aah… cállate —La fulmina —Y deja de llamarme así. Suena ridículo. —Mira a Tigresa en la cama —estoy seguro que no fue por eso.
—Lo vi en sus ojos —Apresuró Sir —era la de ojos Ámbar. Es peligrosa, estaba furiosa… —dijo recordando con su mano en la cara. —Hic, hoy se fue muy alegre de la barra del bar con dos felinos enormes, sonriente. ¡Nos dejó solas! —exclamó.
—Pan… digo, Po. Yo creo que ella no está pasando momentos muy felices. Noté que no estaba de ánimos antes de irse con ellos. Creo que no duerme bien. —Po no dejaba de verle.
—No. La de Ámbar no la deja dormir, ella me lo dijo —Dijo de brazos cruzados. —Esperemos que despierte —Se deja caer en el suelo sentándose, aún de brazos cruzados, Label algo intimidada hace lo mismo frente a él.
—¿Crees que la de Ojos ámbar es malvada? —pregunta viendo que nadie decía nada, la maltés.
—Yo creo que esa es una asesina… y que es peligrosa —se apresuró a robarle las palabras al panda, que estaba a punto de responder. — e igual de zorra que las reinas. —Dijo recostándose la lince al lado del panda.
—No. Ella… —la mira —solo sabe defenderse. Sea quien sea realmente, debe tener un pasado muy peligroso —mira su mano y sus garras —Y sabe quien soy yo realmente. —La maltés tímida acerca sus manos a la de él. No se inmuta, la toma y aprieta.
—No te conozco mucho pero algo en ti me grita que eres una maravillosa persona. —le sonrie perdiendo el miedo y moviendo la cola.
—Pffjajajajajaja —Ríe Sir —Eso no es cierto, él, es un patán. Cuando nos conocimos, no me trató ni como una de esas perras que cogen por dinero — se reincorpora, acercándose a la mejilla del panda —Ya quisiera me trataras mínimo así papi —dijo susurrando, en ebriedad. —Jmjmjajaja
—Ya, Sir, ahora te comportas como las perras de las que hablas. —reclamo soltando las manos de Po
—¿De qué sirve negar eso, azulada?
—No es necesario recordarlo a diestra y siniestra.
Po miraba sus manos sin decir nada.
—Pasa, que yo ya acepté mi destino, morir como una puta barata en este lugar.
—Deberías medir tus palabras, Po es un buen chico.
Po, miraba con tristeza sus manos, dejándolas caer al suelo.
—Él es igual a los demás chicos aquí. Menos a Joh.
—Déjalo, no ves que lo pones de malas…
—Ay, la azulada quiere ser su amiguita nueva o ¿que?
—Maldita —se le abalanza.
Po suelta un suspiro, uno que sonó de aflicción y cansancio. Ambas dejan de pelear llamándole la atención esa acción.
—¿Po, estas bien, grandulón? —dijo Sir acercándose y poniendo su mano en su hombro. Estaba cabizbajo. — Vamos no lo decía enserio, jeje — dijo viéndole tan vulnerable.
—Oye, oye, Po, no te pongas mal, si. —dijo Label queriendo ver su rostro. Una mirada vacía. —La arruinaste Sir.
—¿Yo?, yo solo quería cogermelo una vez al menos. No me mires a mi. Si llora, es tu culpa.
—¿Qué..?, ¿Mía?
—Ya cállense. —dijo el panda, levantando el rostro, Indiferente y con voz de desánimo. Ambas guardan silencio — ¿Ninguna se pregunta quien es en realidad?, ¿Quiénes son realmente todos y cada uno de los que están en esas habitaciones cogiendo por dinero?, si están en contra de su voluntad o si somos todos malos en realidad.
La felina se ven entre sí, se apartan un poco.
—Yo podría ser una asesina serial. —Dijo Label. Po sonrie.
—Seeeh, exacto.
—¿Ella?, no creo, parece médico, mira sus manos delicadas. —dijo Sir tomándola, ella se zafa. —entonces yo soy una princesa.
—JAJA quizá. —dijo luego vuelve a la seriedad —Y nunca lo sabremos. —ambas relajan un poco el semblante, sabiendo que hablaba enserio. Hay silencio.
—A veces me pregunto, porque soy Azul… —dijo entrelazando sus dedos, volteando a ver a Sir, seriamente, dándole a entender que no quería bromas —Soy diferente, vamos… Debo ser… oh, bueno fui… especial, en alguna parte. — dijo queriendo ocultar una cara triste. Por su cabeza pasaban recuerdos de los años que pasó como mascota del rey, su trato salvaje — ahora soy menos que trapo, usado para el deseo de otros. —dijo quebrada su voz. Sir la miraba triste. Po le pone una mano en hombro, sorprendiéndole.
—No se quien eres, y no te conozco muy bien, pero gritas que eres una buena persona —le sonríe.
— Aaaww… que lindo es esto, Po realmente se ve tierno sonriendo. No mentía Label al decir que es una buena persona. —dijo en sus adentros, mirándolos con una sonrisa conmovedora — Se que es rudo porque debe aparentarlo, tantas cicatrices ocultas por su pelo, tiene conflictos ínter… ¿Qué carajos? —Enseguida ve cómo Label lo toma de las mejillas y mientras cierra los ojos lo besa, el se deja, y de a poco se le acercaba hasta casi estar encima de él —…Que maldita.
Ese beso fue como un imán atrayendo al metal, sentir sus labios en los de ella le hacía sentir diferente, no como los otros machos que frecuentaba ya hacía meses desde que fue liberada de ser mascota.
Label le besaba, sin separarse, lo tumba totalmente al suelo quedando encima de él. Seguido mete su mano en su pantalón y el toma sus tetas. Sir intentaba mirar hacia otro lado, pero no podía, se mordía el labio y su mirada caía en su entrepierna, que era manipulada por la tigre maltés. El beso pasó a ser más candente y su mano pasó a retirar el pantalón del panda, liberando su pene totalmente erecto y húmedo. Cosa que hizo sobre saltar a Sir al verlo de esa manera.
—A-a-y… —dijo estremeciéndose la lince y llevando su mano a su entre pierna bajo su pantalón para masturbarse, al ver como la maltés lo hacía mientras Po la masturbaba a ella. Gemidos salían de Label al sentir sus dedos masajeando su clítoris, dejándola mojada. Sir Jadeaba masturbándose, mirando ese grueso pene siendo estrujado, solo podía imaginarlo cuando.
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—¿Po?...
Una cálida voz retumbó la habitación, haciendo que todos salieran de su ensimismamiento. Po separó el beso y sacó su mano, y luego cubrió su miembro. Sir se sacó la mano y Label se apartó. Estaba sentada en la cama, cubriendo su pecho con la sabana, le miraba a los ojos al panda al igual que él. Tigresa.
—¡La de Ámbar! — exclamó nerviosa Label apartándose hasta el lado de una perpleja Sir. Ambas miraban, como se miraban.
Po estaba clavado en esos ojos, brillaban como la luz de una cálida vela. Una gran calma inundó su cuerpo, su respiración era amena, y una sonrisa comenzaba a esbozarse en su rostro. Tigresa tomaba su cabeza sacudiéndola un poco. Ahí se cortó el contacto visual.
—¿Dónde estoy?... Po. —el se la acerca despacio levantándose con cuidado.
—Eh, yo… es mi habitación… —Dijo sin mas —Tigresa.
—Ah, todo da vueltas… no puedo verte bien, tengo borrosa la vista —Dijo frotando sus ojos.
—Espero no haya visto nada de tu pequeño arrebato —Le dijo en voz baja Sir, Label ríe a lo bajo nerviosa.
Su vista empieza a aclararse, tal cual recién levantada. Lo primero que ve es a su lado, a Po. Tenía una mirada sorprendida, y una leve sonrisa. Este se sienta en la cama.
—Oye, ¿Por qué me miras así? —Dijo ella, poniendo una mano en su mejilla y brindándole una sonrisa. Las dos felina al fondo abren bien los ojos, más la tigre.
—Yo.. la última vez que te vi… —dijo viéndole a los ojos. Tigresa hace una mueca cerrando los ojos.
—Si, lo siento… debió doler ese golpe… yo
—No, no…
—Solo intentaba salir… Ah.. —dijo suspirando. —Po, escucha. Se que es difícil de entender lo que está pasando…
—No importa, por fin puedo hablar contigo. —la interrumpe Po con una sonrisa. Sabía que por fin estaba ante la persona con quien había querido hablar antes.
—Oh, perdone su majestad Tigresa —Se levanta Sir del suelo.
—Sir, también estas aquí. —dijo sonriendo
—Si, si, como sea. Solo quiero saber si eres peligrosa o no. Deberías apartarte un poco Po.
—¿De qué hablas Sir?, claro que no. —dijo algo sorprendida por su tono de voz. —Ah —una ráfaga de recuerdos inundó su cabeza, le hizo quejar. —Sus recuerdos… —Dijo, con ese malestar producido por los recuerdos de la tigresa Carmín. Eran tantos, abrumaban su mente, hasta que el último llegó, miró algo confundida a la lince. —¿No recuerdas nada Sir?
—Eh, noop… ¿Qué debería recordar..? —Dijo de brazos cruzados la Lince. Pronto la preocupación le inundó.
—Oh, no… entonces… —Voltea a ver a Po —Tu —Le vuelve a poner la mano en su mejilla y empieza a llorar. Eso hizo relajar la postura a Sir y subir a la cama. Label se levantó y abrazando su brazo se acercó sin entender que sucedía, para verla. Estaba llorando, gimoteando en el pecho de un desconcertado Po.
—Oyeeeee… para sí, Tigresa —Dijo incomoda sobando su espalda la lince.
—¿Sabes quien soy Po? —Dijo enderezando su postura, entre lágrimas Tigresa mientras lo sostenía de las mejillas. —Dime que igual que yo, tu también empiezas a recordar todo —Po con un semblante triste niega con la cabeza. Tigresa cierra los ojos con fuerza, así como sus puños, la ira empezaba a fluir, cuando vio eso Sir se aparta, como Label. Apunto de chocar sus puños contra la cama Po le agarra de las muñecas. Eso hace abrir los ojos sorprendida, lo ve.
—No sé qué recuerdas de mí o de ella —refiriéndose a Sir, mientras sostenía sus muñecas —pero, el destino nos tiene aquí, a todos juntos, y tu recordándolo todo —dijo firme. Esa mirada de confianza llenaba a la felina de armonía, así que afloja su agarre y Tigresa se calma un poco, sacando sus garras.
—Jeh —dijo limpiando sus lágrimas Tigresa, mientras miraba las heridas en sus palmas hechas por sus propias garras —Vuelvo a sentir mis palmas… — dejando algo extrañados a todos. — y mis garras crecieron mucho. —La lince saca un suspiro.
—¿Tienes vendas y ungüentos Po?
—En la segunda gaveta.
Ella se baja de la cama a buscarlos. Tigresa seguía viendo sus heridas cabizbajas, cuando ve acercar la mano de Po, se sobresaltó un poco, de manera casi imperceptible, el con cuidado toca sus yemas dactilares. Sir se pone entre ambos tomándole la mano a ella.
—No tenías que…
—Por ti no lo hago, lo hago por Po — le sorprende a la vez que entristece, pues le habla con desconfianza, como a una desconocida y no como lo era antes. —él no paraba de hablar de ti, cada que bebíamos o comíamos juntos.
—Yo... —dijo apenada sintiendo las vendas mojadas en su heridas con un leve dolor — Lo siento…
—No deberías ser tan dura. —dijo el panda.
—Tu cállate, al conocernos hice lo mismo por ti, y tu trato a mi fue una mierda. Tu me enseñaste a ser una mierda con otros. —le señaló a él con venda en mano. —Tigresa no entendía porque hablaba así de él, recordaba que Po era distinto a como solía ser antes, pero también como era en el pasado y eso era un contraste muy fuerte.
—Lamento si lo fui…— es interrumpido por la lince.
—No te hagas el niño bueno frente a… Tigresa —le ve de reojo. La felina alza una ceja.
—Debía mantener mi posición, creía que te mandaban a conseguir información… —dijo con un semblante más rudo el panda.
—Des-descuida Po —dijo quejándose por el ungüento en la herida — me es difícil darme cuenta cual distintos son de lo que recuerdo de hace… tanto. —mira a Po a los ojos, esperaba por alguna razón encontrar aquella mirada dulce que recordaba, esa mirada amorosa. Pero nada, su miraba denotaba ansias, interés… —…es, muy difícil — voltea a otro lado, con aquella presión en el pecho, fruto de un corazón roto.
—Yo, lo siento. —Po se levanta y se dirige al espejo. Seguido se moja la cara.
—Descuida, él…
—Lo sé. —Apresura la felina — esto es muy difícil para mí, no quiero parecer la víctima en todo esto, pero hay muchas cosas que debo asimilar aún.
La maltés aún seguía ahí de pie abrazando su brazo, con mirada de desconcierto y con leve tristeza. Pues al ver el rostro de Po por el reflejo del espejo se dio cuenta que él actuaba con presión, y entendió mejor lo que sentía el panda hace unos minutos. Así que caminó algo insegura y aclarando la garganta.
—Ehh… yo soy… bueno… las reinas me pusieron Label… soy amiga de Po y ella… —dijo si contacto visual y cubriéndose un poco el pecho por lo traslúcido de su vestir. —Él quiere… —fue interrumpida.
—Si, tu nombre es Label, te recuerdo. — dijo Tigresa sonriendo un poco —Cuando te vi por primera vez no podía creer lo que tenía frente a mí…
—Una tigresa azul… —dijo divertida Sir.
—No. Otra tigre. Jamás había visto otra. —le sonríe. Los ojos de la maltés se abrieron en par, le conocía.
—Tu me…
—No. No te conozco, se tu nombre. Y… poco más, eres de lo alto de las montañas del norte de China, eres la única tigre Azul. —dijo haciendo contacto visual con ella. Los ojos de ella se conmovieron hasta cristalizarse de alegría, supo algo de su pasado. —No eras la tigresa más tierna del mundo… pero eras muy divertida, hacías reír a Po. —éste escuchaba mientras aún miraba su espejo. —…sólo nos conocimos muy poco tiempo. —bajó la vista. —Tu Sir, eras mi… —levanta sus manos ya vendadas —nuestra doctora.
—Ay, no puede ser, soy la doctora… —dijo con falso fastidio.
—Eras la segunda persona más linda que conocía, amable, tranquila, tímida, muy sabia y cariñosa… nos ayudaste en tantas ocasiones. —Sir no sabía si creerle, la puso nerviosa. Fue cuando vio a Po acercarse hacia ellas. Label se aparta un poco.
—No tienes que decir nada de mi si no quieres. Siento mostrarme tan interesado —Dijo con sinceridad al lado de Label. Tigresa niega.
—Tu eres la primer persona más linda que conocí en mi vida. —dijo con dificultad al verle a los ojos, aguantando el llanto. La mirada se prolongó un poco, Sir lo notó.
Tras un leve silencio
—¡No puede ser!... Ustedes… —el corazón de todos latió rápido, unos de emoción y otros angustia. Sir se lleva la mano a la boca y se pone de pie. —¿Novios o esposos? —eso sacudió la cabeza de los tres menos de Tigresa.
—Novios —dijo cabizbaja, cristalizado su ojos. La idea parecía irrisoria en la cabeza de Po, probable en la de Sir y triste en la de Label.
—No me imagino el dolor que debes de estar pasando —dijo Label hincándose tomando tu mano. Po soltó un suspiro.
—¿Lo que dices es cierto? —pregunta este.
—"No deberías ser tan rudo" Po —dice la lince. En broma.
—Si. Lo somos… lo éramos —respondió llenando su corazón de angustia. —queríamos tener hijos… —hizo girar el rostro a Po, aguantar la risa a Sir y reafirmar el agarre a Label —y quitarme este celo. Sea lo que sea que hayan hecho con nosotros esas zorras, encerraron a mi verdadera yo dejando a mi parte lujuriosa fuera. La que ustedes conocieron. —dijo limpiando sus lágrimas y adoptando un tono más serio. Se dispone a levantarse, aún cubriéndose con las sábanas camina hasta el espejo y tras ver su reflejo, mira a Po a los ojos. —Dejaras de ver este espejo Po —seguido le da un puñetazo, que lo hace añicos junto al respaldar. —Porque te diré al fin quien eres… —Po asiente serio.
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Cientos de años antes que naciéramos hubo un maestro, que vio nacer el Kung fu, poderoso, justo, noble y sabio. Dejó a muchos alumnos, que luego se convertirían en maestros, su hogar era el Valle de la Paz, el dio al mundo la esperanza de un poderoso guerrero, uno que crecería bajo su seno, que entendería el fluir del universo tal como lo hacen las estrellas y el viento. Pero un día, la oscuridad asechaba su hogar, el Valle de la Paz. Tras desterrarlo una vez, para su retorno no lo volvería a hacer, dejó su deber a ese poderoso guerrero. Y así fue.
Antes de todo esto, antes incluso que yo naciera, lejos en un imperio, Gogmen allá en China, se levantó un príncipe que usó la pólvora para mancillar a las personas, era un villano y como todo villano con el se levantan héroes. Una profecía predijo el fin de su reino, un guerrero de blanco y negro… un panda, Gogmen era tierra de pandas, cuales ninguno llegó a ver la luz del amanecer. Todos fueron asesinados. Pero uno sobrevivió y el universo logró llevarlo hasta convertirse en ese poderoso guerrero que quitaría el mal de China.
—El Guerrero Dragón —dijo viéndoles con seriedad. —y ese eres tú, Po.
Po le veía algo intranquilo, cerró su puño y cerró los ojos, hasta sentir un cálido toque en su brazo, era Label.
—Y yo, Po, prometí con mi vida protegerte —Po abre los ojos en par —Ser tu amiga, tu… tu… eso no importa. —cerró los ojos con fuerza aceptando aquella realidad tan dolorosa. Traga grueso por lo que iba a decir— Te fallé, les fallé a todos, a China, mi padre y maestro, a nuestros amigos, a todos… soy la culpable de que estemos aquí, prisioneros de esas zorras… tu y Sir son solo víctimas de mi deshonrosa falla, como guerrera, como amiga… —se quiebra —como la mujer de tu vida. Mi deshonra y mi error lo pago recordándolo todo y ustedes no —Sir sentía mal de escuchar todo, le temblaba la quijada, Label estaba asustada. —No debería ni de estar viva, no sirvo para nada, sin amigos, sin amor —sus lágrimas salían. —ahí prisionera se la lujuria, mirando tantos rostros cada noche en esa habitación sin poder hacer nada —dijo entre gimoteos —tus ojos al fin me encontraron, grité tan fuerte golpe tan fuerte las paredes de esa habitación oscura hasta que logré salir —se le acercó soltando la sabana sin importarle su desnudez, se hinco cerrando los ojos y clavando las garras en el suelo. —sólo para pedirte perdón una vez más —dijo llorando. Sir ya soltaba sus lágrimas, cosa que Label se delató. —Mi castigo no te permite recordarme ni entenderlo, pero debía decírtelo, decírtelo una última vez… intentarlo.
Sir se sentó en la cama, viéndola ahí en el suelo a los pies de Po.
—Oye, tranquila. Las cosas que hacemos no nos hacen quienes somos, sino las que nosotros creamos. —Tigresa abre los ojos, mirando sus lágrimas en el suelo. —No veas esto como el final de algo, yo creo que esto es un hermoso comienzo. —Po se agacha y toma sus hombros. Ella levanta la mirada —Quizá seamos algo distinto a lo de antes, pero seguimos siendo ellos. Y tú eres tú, ¿Seguirás enfocándote en algo que hiciste o creerás en un nuevo futuro?, juntos. —Tomando a una muy desconcertada Tigresa, la abraza fuerte.
—Ay, ya veo porque te enamoraste de él —dijo una emotiva Sir uniéndose al abrazo.
—Esto es tan bello —Dijo Label abrazándolos desde el otro lado con lágrimas de felicidad.
El corazón de Tigresa estaba roto, confundido y alegre a la vez, tantas emociones solo le dieron la oportunidad de llorar en el hombre del panda, la bola en su garganta ni hablar la dejaba. Sintió tanto cariño en ese momento que el dolor daba lugar a alivio y felicidad. Todas se apartaron, y vieron aquella melosa y dulce sonrisa en el panda, Tigresa le sonreía y no pudo evitar acercarse mucho al rostro.
—Me alegro tanto verlos tan felices, enserio —Dijo Label interponiéndose entre ellos —Se que en el pasado no nos conocimos tanto como ellos dos, pero… espero que seamos amigas. —dijo la maltés tomando sus manos.
—No esperes, ya eres mi amiga Label. Y tu Sir —dijo a la felina.
—Jajaja si, descuida. Intentaré volver a ser tu amiga, ese segundo lugar en lindura no me lo quitaran —dijo limpiando sus lágrimas. —Tigresa le sonríe —Vístete, excitarás a Po.
—Ah, si… —dijo jalando la sabana del suelo para cubrirse, sin antes dirigirle una mirada al panda. Quien sólo se levantó.
—Habrá que pensar que hacer con las zorras para que no te descubran. —dijo Po.
—Ah, cierto. —dijo Sir —les dijimos a los guardias que fuiste secuestrada Tigresa.
—Eso fue una excusa un poco extrema, ¿No creen? —dijo la felina.
—No del todo —dijo Po viendo la escotilla en el techo que usaba para salir en las noches lluviosas. La señala.
—Oh, entiendo.
—¿Enserio? —dijo extrañado Po.
—¿Qué cosa? —dijeron al unísono las demás.
—Po tiene una escotilla en el techo, podemos escapar por ahí y fingir que él me rescató y así entrar por la puerta sin que sospeche. —Todos la ven sorprendido. —oh, tenías otro plan… —Po sacude la cabeza.
—No, ese es brillante. — dijo levantado la escotilla. — Te creí una tonta cuando te conocí —Ríen un poco.
—Am, que hay de sus ojos… "la tigresa" es llamativa por los ojos carmín. —dijo Label señalando sus ojos.
—Descuiden… —dijo Tigresa, respirando hondo y cerrando los ojos. Luego los abre, eran carmín —Jeje, ya está… solo que… — empieza a ondear con su mano el aire —Hace más calor así.
—Genial puede cambiar a modo pervertida. —dijo rodando los ojos Sir.
—También a la de ámbar —sacude la cabeza y vuelve a la ámbar. Seguido rasga la sabana y ata un trozo a modo de sostén — han crecido bastante desde la última vez — la ven raro. Ata otro a su cintura como falda.
—¿eran más chicas? —dijo bromeando Sir. Po le extiende la mano desde arriba de la escotilla, pero Tigresa de una salto sale, cayendo frente a él con facilidad. El alza una ceja. —Nosotras saldremos cuando ustedes entren, estaremos pendientes. Te espero en… ¿la barra de tragos? —Po enseña el pulgar y se van.
Con cuidado y ocultándose por los tejados camina hasta las cornisas del castillo de Sry Laka, hasta toparse con una cercana a un árbol frondoso y grande pero lejos. Tigresa le sonríe y sin previo aviso entrelaza sus manos no las de él y luego de un improvisto giro lo lanza hacia el árbol con el impulso ella se va con él. Ambos aterrizan en unas de las ramas, Po estaba un poco sorprendido de poder hacer eso.
—Eres muy habilidosa —le dijo mientras ambos vigilaban que nadie pasara.
—Era una muy prestigiosa maestra de Kung fu, pasé la mitad de mi vida entrenando. Y demás era compañera del Guerrero Dragón —le alza una ceja.
—presumes... —dijo divertido.
—En combate éramos el mejor dúo. Eres el doble, no el triple, mas fuerte que yo… —se relaja recostándose en el tronco del árbol —solo que no lo sabias. —Po niega sonriendo.
—No me digas que el presumido era yo.
—Si, así es. —le sonríe, le golpea el hombro el se queja.
—Eso dolió. También eres muy fuerte, seguro te contenías.
—Si, mis arrebatos de ira son muy peligrosos… eh, pero tu rompías cuernos de un golpe, y lanzabas martillos al sol. —dijo recordando viejo tiempos.. Ambos rieron.
—Tu debes tener mejores cosas que decir de ti misma. —dijo relajándose en la rama viendo pasar a las personas bajo ellos.
—Fui líder de los cinco furiosos, un grupo de héroes del Kung fu. Derrote muchos bandidos muy poderosos, que he olvidado. Recibí una bala de cañón por ti.
—Eso debió doler, ¿Te rompiste algún hueso?
—Un par de costillas y me disloque un brazo izquierdo. Tu sobreviviste a uno antes, uno al que no pude llegar… —se sienta en la rama.
—Gracias por todo eso entonces. Ser una fiel compañera.
—Fiel… —escondió la mitad del rostro en sus piernas, recordando cierta noche de infidelidad. —Maldición, Enserio que fui la peor novia que alguien puede tener.
—jeje, no recuerdo nada. Así que no pasó. —dijo evitando una conversación incomoda.
—¿Crees que alguna vez volveré a tener una oportunidad contigo? —dijo con esmero.
—que se yo, solo soy un Po… —seguido baja y cae en el suelo, nadie pasaba y ya estaba oscureciendo. —Baja. —ella estuvo pensando unos segundo seguido se deja caer.
—Debo quitarme esto. —se refería a las vestimentas improvisadas. Se las quita dejando sus pecho y entrepierna desnudas. Notó que el panda no le echó ningún vistazo y cuando lo hizo solo examinó de pies a cabeza una vez, para luego volver a vigilar.
—Bien, ahora —toma polvo y lodo y se mancha a apropósito revolviendo su pelo y le tira algo a la felina. Si aviso levanta a la felina en brazos y camina por el sendero hasta la entrada al antro. —debes cambiar tus ojos Tigresa.
—déjame disfrutar esto un poco más. —dijo recostando su mejilla en su pecho y ronronear. —perdona si me pongo más… "cariñosa" en carmín. —seguí pasa a carmín, cerrando los ojos.
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—¡MALDICIÓN!, espero hayas matado a los infelices que se la llevaron. —dijo Luh furiosa y aliviada viéndole con la felina.
—estaban escondidos en una de las cabañas en el distrito húmedo. Solo eran dos. —dijo Po en su usual tono jocoso.
—¡¿Oyeron Incompetentes!?, malditos Bueyes, vayan a buscarlos y mátenlos —ordenó. A los búfalos guardias.
—No pude noquearlos, eran muy fuertes, pero logré sacarla a salvo, fui más rápido que ellos. Ya se tuvieron que haber largado.
—Que bondadoso, panda. —dijo algo curiosa la Zorra —Corres más rápido que unos bueyes.
—Toma tu mina de oro lujuriosa de porquería, solo la rescaté porque si se la llevan a los demás nos harías pasar una mierda —Suelta a Tigresa en lodo del lugar frente a la zorra.
—No eres nada caballeroso, oso tonto. Mmm… quizá te recompense dejándote venir a mi habitación. —dijo ondeando la cola, empezaba a darle rabia a la felina en el suelo.
—Vete al Diablo. —Po empieza a caminar hacia adentro. Cuando escucha la voz de Tigresa.
—Me-me gustaría pasar la noche con él. Se lo merece ¿No cree?, ya que te desprecia tanto. Porque su ojos estaban bien puestos en estas —dijo moviendo su tetas de una lado al otro llenas de lodo, la carmín relamiendo sus labios.
—¿Qué dices Po?, no sé tu pero le creo más a ella. —dijo la zorra.
—que haga lo que quiera. —sigue su camino. Tigresa suelta un suspiro de alivio, una noche a solas…
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—Bien ya escuchaste. Ve a darte a baño, Tigresa…
Bueno fin del capitulo, espero te haya gustado, apartir de aquí veremos cosas más interesantes, eso espero al menos. ¿Qué pasará entre Po y Tigresa?, vaya Que hace un Miembro de los 5 furiosos de voluntario por ahí….? Pronto lo descubriremos.
