-Aquí tienen las respuestas del primer examen.-Les comunicó Naruto a su equipo mientras les pasaba una hoja a cada uno.

-¿Cómo las obtuviste? –Risa tomó la hoja y comenzó a memorizarse las respuestas con rapidez.

-Tengo mis métodos.

Flashback

Jiraiya y Naruto se encontraban hablando en el puesto de ramen cuando el rubio lo abordó pidiendo las respuestas.

-Eso sería hacer trampas, deberías haber estudiado para él. –Le recriminó el peliblanco en broma.

-El verdadero objetivo del examen es evaluar como conseguimos información. –Informó el rubio y le sonrió. –Y estoy consiguiendo la información al intercambiártela a ti.

-Ja ja ja No tienes nada que yo pueda querer. –Se rió el Sannin mirando al Uzumaki, este le sonrió.

-¿No te gustaría saber con quién intercambiaba cartas?

-¿Me dirás su nombre a cambio de las respuestas? –Guardó silencio un momento, analizándolo con la mirada. -¿Por qué asumes que no lo descubrí ya?

-Porque si lo supieras sería un escándalo para toda Konoha. –le añadió sabor al trato con aquellas palabras y terminó su tercer plato de ramen.

-Tenemos un trato. –Terminó por aceptar el Sannin. –Te daré las respuestas y tú me dirás su nombre.

Fin flashback

Se encontraban en el recinto junto con el resto de los gennin que participarían en ese examen. El equipo siete, el ocho, el equipo ino-shika-cho (Excepto Shikamaru) y algunos más de Konoha que no conocía. Varios de Sunagakure y cuatro de Kirigakure. Naruto miró con atención a estos últimos. Tōshirō les había dado órdenes expresas de cazar a casi todos los de dicha aldea pero asegurarse que algunos pasaran a las finales. Debía aparecer la Mizukage en Konoha y ver como su equipo era derrotado. Sería un mensaje para ellos.

-Kumogakure no envió equipos. –Señaló Risa mirando los participantes.

-El conflicto que tienen con Kirigakure va en escala. –Comentó Raigetsu con desdén. Él sabía de los encontronazos que tuvieron en una de las islas y no podía sorprenderse. Kirigakure no era de fiar.

El rubio miró al equipo ocho, concretamente a Hinata. Desde que habían vuelto a Konoha intentó volver a reunirse con ella de algún modo pero sentía que estaba siendo observado lo cual lo reprimía. No sabía si se trataba de Sasuke que se había vuelto su sombra o de alguien más. Le molestaba aquello. Luego de que los exámenes terminaran buscaría la forma de acercarse a ella aunque sea por un momento.

Se acercó a su antiguo equipo. Sakura lo saludó efusivamente mientras Sasuke desviaba la mirada con incomodidad provocando la furia del rubio.

-¿Volverás a dejar la hoja en blanco? –Se burló Sakura en broma.

-Veo que me has reemplazado por una versión más rara de Sasuke. –dirigió una mirada a Sai antes de mirarla.

-Uzumaki-san, el muerto traidor un placer conocerte. –Saludó Sai con una falsa sonrisa, Sakura estuvo a punto de saltar sobre él por su comentario pero Naruto puso una mano sobre su hombro, calmándola. Ella no retiró su mano.

-Yo pude haber muerto. Pero tu… -Miró a ambos pelinegros, sonriendo. –Pero tus estas en el infierno constante. ¿No crees, Sasuke?

-Los exámenes están por comenzar. –Señaló el Uchiha alejándose.

Pronto todos estuvieron en el aula donde dio inicio el examen escrito. Al igual que en el anterior se trataba de conseguir información de forma discreta por suerte para el equipo Tōshirō ya tenían las respuestas y no tuvieron ningún problemas. Más aún porque Ibiki Morino Recalcó de forma descarada que aquellos que dejaran la hoja en blanco tendrían un cero. Naruto reprimió su risa. Le había generado traumas a un ninja encargado de las torturas.

Apareció Anko y los guió con rapidez a la entrada del Bosque de la Muerte dando su discurso habitual de cada año. Sonriendo.

-Y aunque algunos tengan la tendencia de morir, evítenlo. –Finalizó la mujer mientras dirigía su mirada burlesca al rubio. –Luego tenemos que ir retirar sus cadáveres. Los que no fueron comidos al menos.

-Bueno, al menos no me tiró un kun…- Comenzó a hablar el rubio

-Deberías prestar atención a mi discurso, me costó prepararlo. –Anko estaba detrás de él, sosteniendo un kunai en su cuello, pegado. -¿Esto te trae recuerdos, verdad mocoso?

-Unos muy divertidos, sí. –dijo con sarcasmo mientras sentía la frialdad del arma en su cuello, no se movió.

-Tal vez. –Presionó el cuchillo aún más, lasciva. –Si sobrevives podamos crear nuevos recuerdos. Más divertidos.

-Te tomó la palabra, sensei. –Anko conocía al rubio. Con sus palabras intentaba desestabilizar al Uzumaki gritón que había conocido en su primer examen pero este actuaba diferente. Estaba tanteándola a ella también. -¿Pero podrá seguirme el ritmo?

-¡Esa anciana está acosando a un estudiante! –Se escuchó el grito que provenía de parte de algún miembro de Sunagakure, provocó que la mujer soltara al rubio y lanzara el kunai en dirección al chico.

-Tu cadáver quedara en el bosque. –Sentenció la jounnin.

Él acercamiento de la mujer al rubio no fue al azar. Ella era amiga de Yugao Uzuki, una Anbu que se desarrollaba como la mano derecha de la Hokage y esta le había pedido que vigilara al rubio. La Senju también sospechaba que los viejos consejeros aceptaron con demasiada facilidad al Uzumaki. Debían tener cuidado con ello. Anko lo marcó para poder seguir su olor dentro del bosque.

La metodología del examen era igual al anterior lo cual provocó cierta burla por el rubio al ver como poco habían cambiado desde su primera vez. Les tocó el pergamino de tierra. Se introdujeron con rapidez dentro del bosque con Risa a la cabeza y detrás de esta los dos muchachos. Pese a que habían compartido pocas misiones juntos parecían haber llegado a un acuerdo tácito donde la muchacha era que la siempre lideraba el escuadrón debido a su habilidad para crear tácticas y estrategias en todo momento. El kekkei genkai de Raigetsu le permitía ser un imprudente peleador directo o usar su elemento agua para pelear a larga distancia. Por su parte el rubio funcionaba como un comodín a la hora del combate.

Siguieron a Risa hasta estar bien dentro del bosque y se detuvieron bajo un árbol, aseguraron la zona y se sentaron.

-Tenemos que cumplir con nuestra misión. –Informó de pronto la mujer. A Naruto aquella idea no le apetecía demasiado pero debían cumplir con ella. Debían demostrar que eran superiores. –Solo dos equipos de Kirigakure pasaron los exámenes así que deberíamos buscar al menos a uno de ellos.

-No sabemos que pergaminos tienen. –El Uzumaki ladeó la cabeza suspirando. –Tampoco es que me apetezca matarlos porque sí.

-Un ninja de Kirigakure bueno es uno muerto. –Declaró de repente Raigetsu, extrañamente serio. Sus compañeros lo miraron y no hicieron comentarios. Sabían que él era nativo de dicha aldea pero no conocían su verdadera historia.

-¿Qué tal sus habilidades como rastreadores? –Preguntó Naruto y ambos suspiraron. –Ninguno es muy bueno en ello.

-Empezaremos a buscar, consigamos la mayor cantidad de pergamino que podamos. Para estar seguros.

-No quiero matar a gente de Sunagakure. –Declaró Naruto a sus compañeros.

-No tengo problemas con Sunagakure. –Raigetsu se encogió de hombros y luego elevó la vista. –Este bosque no me da buena espina.

-Si tal vez sea el nombre. –Comentó con sarcasmo Risa, mirándolo.

-En mi primera vez me comió una serpiente de cincuenta metros.

-Alentador…

La noche cayó y se turnaron para dormir mientras uno de ellos hacía guardia. Esperaban ser atacados en cualquier momento pero sin embargo no fue así. No obstante el Uzumaki sentía que lo estaban observando pero no de donde lo cual aumentaba su paranoia. Se miró sus muñecas, como asegurándose que sus sellos de almacenamiento siguieran allí en caso de necesitarlo, solo usaría una de ellas para poder combatir con eficiencia aunque nunca las uso en combate eran las armas de su familia, no podían ser defectuosas.

Pronto salieron de caza utilizando las escasas habilidades de rastreo que poseían, iban de árbol en árbol tratando de encontrarse con algún equipo hasta que Naruto se cansó de ello. Aun moviéndose comenzó a emitir un leve resquicio de su chakra lo que provocaría que si alguien miraba podría encontrarlo con facilidad. Se estaba usando a él mismo de carnada. Un grupo de gennin de Sunagakure lo interceptaron con rapidez, rodeándolos.

-Muy bien, esto termina aquí. Su pergamino y no los mata… -De repente el terror inundó todo su ser. Miraba al rubio como si fuera la muerte en persona. Sus ojos rojos y sus colmillos afilados parecían los de un zorro.

-¿Cómo? ¿Por qué no nos das tu pergamino y yo convenzo a mi amigo que no te coma? –Raigetsu caminó hasta ellos sonriendo. –Eh tratado de hablar con él pero insiste en comerse el corazón de sus víctimas. Me parece anti higiénico no cocinarlo antes, pero que sabré yo…

-N-No… -El nativo de Sunagakure intentó retroceder pero su cuerpo se negaba a responder. –N-no me m-mates…

-El pergamino. –El moreno revisó el estuche ninja del que parecía el líder pero no encontró el pergamino sin embargo robó un paquetito de dulces que llevaba en él. Prosiguió con el siguiente.

-Raigetsu, apúrate. –Se quejó la rubia mientras miraba a los alrededores, en busca de posibles equipos hostiles.

-Tierra –Se quejó el ninja tras un suspiró con el pergamino en su mano. –Bueno, nos lo quedamos igual. Corran.

El Uzumaki bajo ligeramente su instinto asesino dándole la oportunidad al equipo de gennin huir despavoridos aunque agradecidos de no morir. Naruto miraba con odio a Raigetsu.

-¿comerse su corazón?

-Siendo justos tienes la apariencia de un caníbal cuando haces eso.

Repitieron la misma táctica con dos equipos más. Naruto los congelaba con su técnica de instinto asesino y Raigetsu los revisaba mientras Risa se aseguraba de ningún posible ataque enemigo. Les sorprendió lo fácil que conseguían los pergaminos aunque reconocían que muy pocos ninjas se atreverían a enfrentarse al Kyubi que desprendía el rubio mucho menos un grupo joven de gennin. Otro equipo de Sunagakure y uno de Konoha que Naruto no reconoció. Todos pergaminos de tierra. No fue hasta el tercer día que se encontraron con un equipo procedente de Kirigakure. Los inmovilizaron con rapidez y el morenos los registró.

-Cielo… -Le lanzó el pergamino a Risa que se apuró a guardarlo y el muchacho se encaró al que parecía el líder del equipo. –Va por mi familia.

Sorprendiendo a sus propios compañeros, Raigetsu sacó un kunai y lo clavó en el cuello del ninja de Kirigakure. Sin piedad, rápido. Aquella sorpresa provocó que el rubio bajara su técnica ante tamaña sangre fría de su compañero bromista. Acto que los dos ninjas restantes aprovecharon para lanzarse a la huida. Intentó perseguirlos pero Risa le advirtió que no. Podía considerarse que su misión estaba cumplida. Él silencio los absorbió a los tres mientras se dirigían al punto de encuentro, acamparon muy cerca.

-¿Por qué están tan raros? –Se molestó el moreno mirando a sus compañeros. –Solo cumplía con la misión.

-Eso fue asesinato a sangre fría. –Le recriminó Naruto.

-Oh, son ninjas de Kiri, si querían piedad que se hagan monjes. –El rubio advirtió la furia con la que hablaba de los ninjas de dicha aldea, tenía que saber a qué se debía su odio puro. -¿Qué te…

-Silencio. –Intervino Risa mientras tomaba un kunai.

-Solo quiero…. –Se detuvo al notar lo mismo que la mujer. La misma mirada que sentía desde que llegó a Konoha. No sabía de quien se trataba pero podía asegurar que no eran gennin en el examen. Eran más poderosos.

Se reunieron de inmediato en el medio. Espalda con espalda, atentos. Raigetsu empuñó un kunai mientras Risa imbuía sus manos con chakra de bisturí. Naruto pensó un momento si desactivar el sello que limitaba su chakra a la mitad que se encontraba en su frente sin embargo deseaba ver primero de quien se trataba el atacante. Un grupo de perros de tinta surgieron de la oscuridad lanzándose sobre ellos a gran velocidad que Raigetsu contuvo con su kunai al lanzarlo este se multiplico, acertando.

-¿tinta…? –Antes de que pudiera hablar un grupo de pájaros se abalanzaron desde arriba lo que hizo que se separaran. Enviando chakra a sus piernas logró aferrarse al tronco del árbol que los protegía y realizó una serie de sellos rápidos. –¡Elemento agua: agujas de agua! –Estos acertaron nuevamente. Gruñó y buscó a sus compañeros con la mirada. -¡Nos están tanteando! ¿De dónde vienen los ataques?

-Concéntrate. –Le recriminó el rubio al momento que frente a él aparecía un ninja Anbu con mascara de Ave y lanzaba un cuchillazo al rubio con su Tanto. Lo esquivo agachándose mientras concentraba un Rasengan en su mano que lo impacto en el estómago del ninja aunque este desapareció en el lugar. – ¿Qué…?

-Uzumaki Naruto, El Jinchūriki del Kyubi. –Anunció un Anbu con mascara de Perro que apareció a varios metros de él, conservando la distancia. Tenía ambas manos en su espalda. –El Consejo de la hoja decidió que eres demasiado peligroso. Entrégate por propia voluntad y tus compañeros podrán irse.

-Ya decía que los vejestorios estaban demasiado sumisos. –Se quejó el rubio mientras mantenía su atención en el ambiente. Eran más de uno. -¿Risa?

-Estoy bien. –Informó la muchacha mientras mantenía sus bisturíes de chakra, esperando cualquier eventual ataque. Esquivó una oleada de perros de tinta que se estamparon en el tronco rodando a un lado. Analizó la situación. –Tres atacantes. Uno usa tinta, otro contacto directo. Tercero, desconocido.

-¡Elemento viento: Cuchillas de viento! –El Uzumaki lanzó varias cuchilladas de aire contra el enemigo que se encontraba más alejada aunque este las esquivo con rapidez saltando y pegando sus pies al árbol. Corrió hacía él velozmente dispuesto a entablar un combate directo sin embargo antes de poder acercarse demasiado se vio obligado a saltar girando en el aire. El ninja con mascara de Ave apareció detrás de él, lanzando un tajo a sus talones que erró por centímetros. Descargó una patada sobre su cabeza que el ninja esquivó apenas tirándose hacia atrás.

El Anbu soltó un corte ascendente con su Tanto, el Uzumaki retiró la cabeza evitando el corte sin embargo sintió la hoja contra su piel, cortando su mejilla. La hoja estaba imbuida en chakra. Gruñó mientras creaba cuatro clones de sombra y los lanzaba contra el Anbu que no tardó en hacerlos desaparecer a cuchillazos.

-¡Rasengan! –entre él humo de los clones emergió el real impactando la bola de energía en el hombro del Anbu que de no haber sido por sus reflejos su pecho estaría destrozado. Fue expulsado varios metros hacia atrás momento que el rubio aprovechó para lanzarse sobre el ninja con mascara de perro conectando una patada en el abdomen de este que exploto. -¿Bichos?

El grupo de bichos que habían formado el cuerpo del Anbu comenzó a rodear su cuerpo. Conocía esos bichos ese shinobi pertenecía al clan Abúrame. Antes de que estos insectos pudieran terminar de rodearlo comenzó a expulsar chakra que combino con su elemento viento, provocando una explosión que los alejó.

-Tengan cuidado, estos insectos comen chakra. –Les gritó a sus compañeros mientras que el seguía intentando sacárselos de encima.

Por su parte Raigetsu continuaba contraatacando los animales de tinta con sus jutsus de agua turnándose para escapar de ellos aunque se sonrió al notar de donde provenían dichos ataques. Entre los arbustos.

-Elemento agua: Dragón de agua –El dragón surgió de su boca en dirección al arbusto a gran velocidad el ninja oculto entre ellos se vio obligado a salir esquivando la oleada de agua. Curiosamente este no llevaba mascara. -¿Este no era un gennin también? –Raigetsu recordaba haberlo visto en los establecimientos junto con los antiguos compañeros de Naruto. Sai se acercó a él empuñando su Tanto y atravesó de lado a lado al moreno. Uno menos, o eso creyó hasta que notó que su cuerpo volvía a unirse con facilidad.

-¿clon de agua? –Se preguntó al ver como su cuerpo era completamente líquido.

-No soy tan simple. –De repente, un chorro de agua se incrustó en la boca del Anbu e inmediatamente comenzó a introducirse en su interior. Sai sentía como se iba ahogando, batalló para alejarse del gennin aunque le era imposible, Raigetsu se estaba apoderando de su cuerpo desde dentro. Detrás de él apareció el Anbu con mascara de Ave descargando una oleada de rayo que recorrió el cuerpo de ambos morenos pero provocando que Raigetsu desvaneciera su jutsu, cayó desmayado en el suelo.

-Uno menos. –Entonces el ninja Ave se abalanzó sobre la rubia mientras el rubio continuaba peleando contra el Anbu Abúrame. Sai continuaba jadeando en el piso sintiendo los latigazos de electricidad recorriendo aun su cuerpo.

-¡Raigetsu ha caído!-Le grito Risa mientras se empeñaba en esquivar como podía los espadazos que lanzaba el Anbu Ave y contraatacada intentando cortar los músculos de sus manos con sus bisturíes. Aunque sin éxito. Su especialidad era el ninjutsu médico y crear estrategias, nunca el Taijutsu. –AHH.

El Anbu realizó una finta hacía su rostro que termino convirtiéndose en un corte descendente que conecto en el estómago de la mujer provocando una herida que la hizo tambalearse y caer, atinó otro corte en su estómago formando una X sangrante. El Anbu levantó su Tanto, preparándose para terminar con su vida en ese momento. Cuando bajó su arma al cuello de la mujer se encontró con resistencia.

Naruto estaba frente a él sosteniendo su katana rojiza en sus manos, deteniendo el ataque. Durante unos segundos compitieron para ver quien tenía más fuerza ejerciendo presión en sus armas hasta que él rubio descargó un cabezazo sobre el ninja, lanzándolo hacía atrás y tirando su máscara al suelo. Reafirmándose en el suelo, Naruto se lanzó de frente contra el Anbu intentando conectar un corte ascendente. El Anbu colocó su Tanto para bloquear pero la katana ya no estaba allí.

-¿Q-Que…? –Los ninjas del Anbu demostraban sorpresa cuando sintió como la hoja de la katana se hundía en su pecho, atravesando su corazón. En ningún momento la había visto venir. Incluso el rubio se sorprendió ligeramente ante eso. Dicha técnica se le fue enseñada por Aizen tiempo atrás pero hasta ese momento nunca la había usado en batalla. Su hoja parecía desaparecer y reaparecer donde lo deseaba.

Antes de que pudiera reaccionar los insectos volvían a aparecer rodeando su cuerpo, bufó y buscó con la mirada al shinobi enemigo. No podía atacarlo de frente. Siempre que lo hacía este estallaba en una nube de bichos que lo atrapaban y devoraban su chakra tenía que hacer que el real se acercara hasta él para poder matarlo. Comenzó a emitir chakra. Más y más. Estaba dejando salir toda su energía en ese momento lo que provocó una excitación en los insectos. Estos emergieron de todos lados succionando su chakra. De un momento a otro todo su cuerpo estaba apresado por los insectos y este cayó de rodillas. Tosiendo, su vista se nubló lo que le impedía ver bien. Aquellas cosas estaban devorando su energía hasta secarlo. Sino encontraba una manera de salir de allí pronto estaría muerto.

-Uzumaki Naruto, ahora vendrás conmigo.- El Anbu con mascara de perro estaba frente a él, poco acercándose cuando notó como sus bichos vibraban de alegría ante su cena. Él rubio soltó su katana, débil.

-Hijo de… -Susurró el rubio ni siquiera podía ver bien a su rival. Este lo agarró de su pelo y tiró hacía arriba levantándolo.

-¡Naruto! –Alcanzó a gritar Risa mientras intentaba ponerse en pie para ayudarlo aunque cayó. Estaba perdiendo demasiada sangre por la herida en su estómago. Se mordió el labio e intentó curar su herida con sus manos pero le faltaba energía.

Se encontraba de pie aunque solo porque el Anbu lo sostenía del pelo, tenía que salir de allí y rápido, sino salía de allí no solo el moriría sino también Risa, Raigetsu. No podía dejar que sus compañeros murieran por su culpa. Estaba bien con su propia muerte pero no dejaría que ellos fueran asesinados. De repente, su katana se levantó, aferrándose a su mano con fuerza. El Uzumaki no sabía cómo había pasado esto pero no dudo ni un segundo. Segundos después los bichos que lo apresaban desaparecieron, huyeron. Él cayo de rodillas al suelo y a pocos pasos de él, la cabeza del Anbu estaba desprendida de su cuerpo, muerto. Pero antes de que pudiera siquiera pensar que había pasado Sai apareció frene a él con su Tanto, listo para rematarlo.

-AH! –La mano que sostenía el Tanto cayó al suelo, cercenada de forma perfecta. El moreno retrocedió aferrándose al muñón sangrante.

-Venir contra mí, venir contra mi equipo… -él rubio estaba en pie a duras penas pero la katana en su mano parecía tener vida propia. No sabía cómo logró decapitar al primer shinobi ni cortar la mano de este. El mismo no había visto la hoja moverse.

-¡Noooo! –Intentó lanzarse sobre su mano intentando recuperarla. Si la tomaba antes de huir podría volver a conectarla a su cuerpo. Él rubio lo interceptó poniéndose enfrente y lanzando una segunda cuchillada contra su rostro, retrocedió. – ¡Me las pagaras, Traidor! –sin siquiera intentar recuperar el cuerpo de sus aliados huyó del lugar con rapidez.

El Uzumaki intento perseguirlo pero estaba débil, y su compañera estaba en problemas. Caminó hasta ella con lentitud, su cuerpo entero pesaba. Ella seguía concentrada en cerrar su herida pero el rubio notó como su chakra flaqueaba. Tocó su hombro.

-¿N-Naruto? –Se extrañó ante esto pero enseguida notó lo que intentaba hacer. –No… tienes como chakra…

-No te dejare morir… -Susurró el rubio mientras emitía su chakra a la muchacha para que pudiera utilizarlo para curarse. Observaba en silencio como la mujer terminaba de cerrar superficialmente dicha herida. Tardaría mucho en sanar por completo y en moverse con normalidad. Estaba mareado, veía muy poco. Sonrió, era la primera vez que su chakra era devorado hasta ese punto. -¿Raigetsu?

-Aquí… -El moreno se acercaba hasta ellos arrastrándose con pesadez. La descarga que recibió lo dejó completamente fuera de combate, odiaba el rayo. Se dejó caer al lado del rubio. -¿No sería patético morir aquí?

-No moriremos aquí… -Replicó Risa mientras miraba a sus compañeros. –Naruto, estoy bien. ¿Puedes caminar?

-Si…

-Sella la cabeza de esos ninjas en un pergamino. Y la mano. –Le indicó la mujer lo que provocó que este la mirara con extrañeza sin saber porque. –Debemos tener pruebas de que nos atacaron anbus de alto nivel.

-oba-chan no permitiría esto… -Dijo Naruto. Aquellos no eran anbus normales al servicio de la Hokage.

-Si lo permitió o no da igual, nos atacaron. –El rubio en silencio obedeció a su compañera y selló las cabezas de ambos shinobis en un pergamino junto con la mano.

-¿Naruto…? –dos ninjas aparecieron frente a él, el rubio apenas podía verlos bien pero de inmediato reconoció su voz y sonrió con desgana, él había vuelto a guardar su katana.

-¿Vienes a terminar el trabajo? Otra vez. –Se acercó a Sasuke a paso lento mientras Sakura corrió hacía él, asustada.

-¡Naruto-kun, tus heridas! –Lo rodeó con sus brazos y le indicó que tomara asiento, el Uzumaki negó suavemente.

-Risa, Cúrala a ella. –La rosada intentó protestar pero el rubio presionó su brazo. –Por favor, yo estoy bien, solo débil.

-Vale... –Le susurró con dolor Sakura pero lo llevó hasta el lado de su compañera y luego procedió a revisarla a esta que en un principio se negó a dejarse tratar por una desconocida pero el rubio le calmó. -¿Quién les hizo esto? –Esa clase de ataques en el bosque le recordaba demasiado a la vez que Orochimaru intentó conseguir a Sasuke y ahora iban tras Naruto. Aquello no le gustaba nada.

-Anbus. Tu compañero, la copia barata de Sasuke. –Le informó Naruto. Mientras se acostaba en el suelo con los ojos cerrados. Tratando de recuperarse.

-¿Sai? Pero si el… -Sasuke guardó silencio mientras miraba al rubio. La verdad era que no conocía de casi nada al moreno pero nunca le había trasmitido mucha confianza. –La Hokage no dejaría que te atacaran así…

-No creo que estos ninjas obedezcan a la Hokage. –recordó las palabras del Abúrame. –Son leales al consejo.

-¡Tsunade-sensei debe saber de esto! –Sakura terminó de revisar a la rubia y pasó a revisar al moreno que se dejó revisar con placidez.

-Ah, una mujer bonita curándome. Casi valió la pena morir. –Sonrió Raigetsu y luego guardó silencio. Sintió la ira asesina de ambas ninjas médicos sobre él. –Solo decía.

-Come… -El Uchiha puso una rodilla en tierra al lado del rubio y colocó una píldora de energía en su boca, Naruto lo miró con rareza pero la acepto.

-¿Tiene veneno o algo? – dicha píldora si bien ayudaba para las reservabas masivas de chakra que el poseía resultaba muy poco. –Gracias.

Tanto el equipo Tōshirō como el equipo siete se quedaron juntos bajo un árbol mientras Sasuke vigilaba y Sakura preparaba algo de alimento para que los de Uzushiogakure se alimentaran. Sakura no perdía oportunidad de acercarse al rubio intentando entablar conversación con él, buscando descubrir si el antiguo amor de este por ella aún estaba allí aunque el rubio notando esto intentaba evadirla como podía. Su atención se concentraba en el Uchiha que este parecía ser el que evitaba al rubio pero sin embargo cuando Naruto fingía no verlo Sasuke lo miraba, en silencio, pensando.

-Me mataste. Debería ser yo el molesto. –Le recriminó Naruto mientras lo demás dormían.

-Duerme… -Sasuke no miraba al rubio que en ese momento se encontraba sin su chaqueta, dejando ver su cuerpo marcado que Sakura no perdió de vista hasta que Raigetsu hizo un comentario sobre ello.

-¿Por qué estas molesto conmigo? –Interrogó el rubio.

-Fingiste tu muerte. –Recriminó el Uchiha ocultando su propio dolor. Había llorado a su compañero.

-Morí. Pero reviví. –Le corrigió con sus ojos fijos en él.

-Te fuiste. Me trataron como a un criminal. –Intentó evadirse el moreno no deseando profundizar en su molestia con respecto al rubio. Desde que lo vio nuevamente en el restaurante sentimientos que desconocía surgieron en su interior. Y no quería saber de qué se trataban.

-Ah, te molesta ser tratado por asesinar a tu compañero. Comprendo. –Respondió con acidez el Uzumaki. La actitud del Uchiha siempre fue fría y antipática pero ahora se comportaba peor como si el rubio hubiera hecho algo malo. Lo evitaba y cuando se encontraban le recriminaba cosas.

-Mejor duérmete. Debes descansar. –Cortó Sasuke intento no seguir la conversación.

-Sera difícil dormir considerando que puedes matarme en cualquier momento. –terminó el rubio y se dio la vuelta. Molesto. Aquel último comentario provocó punzadas de dolor en el moreno.

Se tomaron un día entero para recuperarse y poder continuar. Por suerte ningún equipo competidor llegó hasta ellos pero se encontraron con que al equipo siete le faltaba un pergamino de tierra que Naruto les entregó como pago por haberlos ayudado en esos momentos. Ellos tenían varios. Sakura parecía negarse a separarse de ellos argumentando que Risa aún se encontraba muy débil para poder seguir por su propio pie aunque en realidad no le apetecía alejarse del Uzumaki. Además el golpe emocional que recibieron ambos de Konoha al enterarse que fue su compañero quien atacó a traición al equipo de Naruto era alto. Ninguno confiaba de forma especial en el pálido pero aquello era atroz. Realizaron juntos su camino hacia la torre central. Por su parte el Uzumaki se estaba completamente sano pues no tardó en recuperar todo su chakra luego de una larga y reparadora siesta. Raigetsu por el contrario sentía su cuerpo pesado. El Uzumaki parecía pegarse mucho a Risa por momentos, asegurándose de que esta se detuviera a descansar cada tanto.

-Gracias por salvarme… -Le agradeció la rubia en una ocasión que se detuvieron para que ella revisara sus vendas.

-¿contra quién perdería en el Shogi si no estás? –Dijo el Uzumaki restándole importancia al hecho, ella negó.

-No. De verdad, gracias.

/

El conflicto entre Kirigakure y Kumogakure parecía enfriarse de a ratos sin embargo el Raikage estaba furibundo ante tamaña agresión por parte de la niebla. Envió varios destacamentos de anbus a la frontera entre los países para vigilar, estos tenían la orden expresa de no atravesar la frontera en ningún momento no obstante algunos shinobis, los más viejos, entraban para acosar a los civiles. Los recuerdos de la antigua guerra estaban presentes en ellos, la mala sangre.

Fue en una de esas ocasiones que una kunoichi indignada por sus actos los interceptó, ella también era una ninja del Rayo pero se negaba a atacar civiles inocentes solo por una antigua rencilla entre aldeas. Pero los shinobis no solo la superaban en número sino que además poseían un odio increíble hacía esa mujer claramente mucho más fuerte que ellos pues era un demonio. La atacaron en grupo hasta reducirla a golpes sin piedad. Ella podría haberlos derrotado con suma facilidad pero se negaba a ello, a pesar de sus actos eran ninjas de su propia aldea, no podía matarlos. Intento huir en vano, la empujaron contra el suelo y su cabeza golpeó una roca, perdió la consciencia.

-Ten cuidado. No te muevas. –La dulzura en su voz llegó hasta ella que comenzaba a recuperar su consciencia poco a poco. No sabía dónde estaba.

-¿Dónde…? –La rubia colocó su codo en tierra para sostener su cuerpo y enseguida se lamentó cuando un latigazo de dolor recorrió su cuerpo.

-En la frontera del país del rayo. –La femenina se acercó a ella con una taza en sus manos, ofreciéndoselo pero ella se negó. No conocía de nada a esa mujer. –Te atacaron.

-Lo recuerdo… -la sombra cruzó su rostro al recordar lo sucedido con los shinobis de su propia aldea. Cuando volviera a la aldea tendría que informárselo al Raikage. Pero no él no haría nada. Nunca lo hacía. -¿Por qué me ayudaste?

-Porque necesitabas ayuda. –Dejó el té frente a ella. –Es té. Te ayudara a calmar el dolor.

-¿Ellos simplemente te dejaron llevarme? –Eso parecía como mínimo improbable el odio que sentían por ella era ilimitado. Solo no la mataban por dos razones.

-No. –La pelirroja miró la fogata. –Los mate a todos.

-¿¡Que?! –Se intentó erguir con dolor pero desistió. Los odiaba pero eran ninjas de su aldea no podía consentir un agravio así. Tenía que informárselo al Raikage. – ¡Eran mis compa…!

-¿¡Compañeros?! –Le cortó con furia, su rostro se había transformado, la furia y el odio invadían sus ojos. -¿compañeros? Te estaban dando una paliza. –Señaló con un dedo su pantalón, desgarrado y cortado en pedazos. –Si no hubiera intervenido te hubieran violado hasta el cansancio. ¿Esos son tus compañeros?

-Yo… -La dulzura que tenía la voz de esa mujer ahora era ocupada por una furia inmensa que incluso a ella le atemorizaba. –Gracias por salvarme… pero debo volver a mi aldea.

-¿Por qué? –Isane se calmó, desvió la mirada del fuego e interrogó a la rubia con serenidad, recuperando la compostura.- ¿Qué te espera allí?

-Es mi deber

-¿recibir palizas, odio, violaciones? –Replicó la mujer, pronunció las palabras con cuidado. Tenía la completa atención de la rubia. –Se lo que eres. –Le informó ella.

-¿Akatsuki? –Se temió lo peor, la pelirroja no llevaba las típicas nubes de la organización pero no se sabía. Últimamente muchos informes avisaban de actividades en la frontera.

-No. –Le tranquilizó la mujer, y ella le creyó. –pero desprendes la misma energía que una persona a la que aprecio mucho. –A la rubia pareció verla sonreír al recordar a alguien. –él es… sufrió muchísimo por ser lo que es. Por cargar con algo que no eligió. Y no me gustaría que tú también sigas pasando por ello.

-¿Qué quieres decir? –Logró sentarse con molestias y dio un trago de su té. Esa mujer le inspiraba confianza.

-Soy líder de una pequeña aldea, aquí en cerca. Uzushiogakure. –La rubia escuchó hablar de ellos. Se estaba volviendo el centro comercial del país del remolino y del país del agua. –Somos pequeños. Pero conocemos el destino que sufren los Jinchūriki y los aceptamos.

-Quieres al Matabi entre tus filas. –Le escupió con desprecio. Otro intento de hacerse con la bestia con cola que poseía. Al menos esta preguntaba antes de intentar sacárselo iban progresando. En silencio comenzó a planear la forma de escapar de allí pronto.

-No. Te quiero a ti. –Terminó la mujer.- No tienes que ser una kunoichi nunca más. Si deseas dejar este ciclo de muerte y dolor con el que cargamos los ninjas podrás hacerlo. Ser una civil más.

-Ja, -Se burló- ¿así que si quiero dedicarme a tocar el shamisen y cantar puedo hacerlo? ¿No debo pelear por ti? Si vas a mentirme al menos esfuérzate más.

-¿Eres tan buena como para mantenerte tocando el shamisen? –Replicó la pelirroja con una sonrisa graciosa. –Mi ofrecimiento es sincero. Naruto, tu hermano en el dolor, no me dejaría mentirte.

-¿hermano en el dolor? ¿Tienes un Jinchūriki? –Preguntó con extrañeza. No recordaba que ningún informe que localizaran un Jinchūriki en Uzushiogakure. ¿Estaba mintiendo?

-Tener, no. –Isane miró el fuego y suspiro. –Es… complicado.

-Oh, "complicado" –Yugito entendió de inmediato a que se refería ese "complicado" se sonrió para sí misma. -¿Puedo confiar en ti?

-Eso tendrás que respondértelo tu misma… -La pelirroja le extendió una mano. Yugito Nii la estrechó.