- te lo contaré todo- Me agarró de la mano y salió corriendo, a pesar de ser medio humana corría bastante rápido, corrimos por un tiempo, hasta que llegamos a nuestro prado, estaba como la última vez que lo vi, flores secas, grises y marrones, que al pisarlas se rompían.

Bella me daba la espalda, podía notar sus sollozos apagados en la garganta.

- Lo he intentado ¿sabes? Rehacer mi vida, pero simplemente no puedo, soy desconfiada, y reservada, no puedo creer en las palabras, en cualquier momento pueden cambiar de parecer y abandonarme, nunca podre ser feliz con nadie. - empezó Bella a explicarme.

Cerré mis puños fuertemente, y mi cuerpo se había puesto tensó. ¿Se refería a Izan? ¿lo habían intentado o tienen alguna relación?

-Es por Izan? – no podía esconder muy bien mi dolor.

-Sí, él y yo lo intentamos, pero yo, simplemente no puedo. -

- Bella no todos son como yo, ¿tú quieres a Izan? Él parece que sí, te protege, se preocupa por ti y está muerto de celos por mí, aparte de que me odia. Si sientes algo por él, tendrías que intentarlo, siento mucho haberte hecho tanto daño, pero sí que puedes ser feliz. Abre tu corazón de nuevo, no saldrás lastimada al menos no creo que por Izan. - Esto me dolía hasta lo más profundo, pero ella tenía que ser feliz, no por mi estupidez de hace años ella tenía que sufrir. Con lo que le había hecho sufrir, ella no querría volver conmigo.

-Edward cuando me dejaste, no es que perdiera al amor de mi vida, sino que lo perdí todo, mi amor, mi esperanza, mi futuro, mi familia, yo había decidido dejar a Charlie y Renée para estar contigo y tu familia, la que consideraba mía también. Me perdí en el bosque donde me dejaste y no me encontraron hasta un día después, pasaron días o semanas ni losé, sentía tanto frío dentro de mí, el nudo en mi garganta no me abandonaba nunca. Pesadillas en las noches me hacían estar despierta por días hasta que mi cuerpo no aguantaba más y caía rendida, y volvía a despertarme por soñar que me dejabas, que todos desaparecíais. Por mi padre intenté reponerme, buscar algún futuro. Pero la vida me tenía que castigar, porque así es mi vida, una pura desgracia. Charlie murió, un atraco en una tienda, y un disparó acabó con él. Como podía salir adelante si la gente que quería me abandonaba. Jacob se encargó de todo el velatorio y entierro, yo simplemente no podía, me encerraba en mi dolor. -

Las lágrimas no paraban de salir con rapidez de los ojos de Bella. Todo su cuerpo temblaba, no sabía qué hacer, si abrazarla o era mejor estar quieto y esperar a que ella siguiera con la historia. Antes de poder decidirme, ella me siguió contando.

-El dolor que sentiste en la mente de Alice es el dolor que sufrí por meses, el frío que cala en el interior, que hace que tu pecho se encoja de dolor, una oscuridad donde no ves ninguna luz, cada vez más frio, el pecho duele cada vez más, parece que lo están perforando y simplemente prefieres morir. Todo esto lo sufrí, después de que Charlie muriera, porque la vida aún tenía algo más con lo que castigarme. Mi madre y Phil dirección al aeropuerto para ir a Forks al entierro de mi padre, un camionero se durmió al volante y se pasó al otro carril llevándose a mi madre y Phil por el camino, eso ya fue, el fin de todo Edward. Solo quería morir, no sé explicarlo, pero ese dolor que sientes cuando una persona querida muere, se intensificó, había perdido a mis padres uno detrás de otro, al amor de mi vida, mi futuro y mi futura familia. No tenía nada, no sé cómo, pero llegue hasta aquí, hasta nuestro prado, él estaba muriendo como yo, la mayoría de flores estaban apagadas, y muriendo-

Bella se agachó e intentó tocar una flor que se rompió en pedacitos con solo tocarla.

-Bella yo…- empecé a decirle pero ella me cortó.

-Aún no he acabado. Pasaría días en este prado hasta que unas risas me hicieron salir de mi mundo… esto te lo voy a ahorrar, eran Laurent y Victoria, aunque yo les explique que tú me habías abandonado y la familia Cullen también, me dijeron que tú volverías, aunque solo fuera para saber cómo le había ido a tu juguete. Se reían mientras me mordían, pero estaban tan sedientos que casi bebieron toda mi sangre, los escuchaba decir que no sobreviviría con tan poca sangre en mi cuerpo y tantísimo veneno, moriría entre las llamas de la conversión al no haber casi sangre, en algún momento no llegaría a mi corazón, y me dejaron allí. -

Caí de rodillas, Bella lo había perdido todo, y solo por mi culpa le pasó todo esto. Era un desgraciado que no merecía estar en el mismo mundo que ella, solo la hacía desgraciada a ella. ¡Cómo podría perdonarme ella nunca! Yo nunca me perdonaría. Nunca.

-lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, nunca me cansaré de decírtelo. Bella yo…- tenía un nudo tan grande en la garganta que las palabras no me salían.

-ahora sabes mi historia y por qué me va a costar perdonarte. La vida ha sido dura conmigo, pero hoy he visto que si no hubiera pasado lo que pasó, Leyre y Hugo no tendrían ningún bebe, te voy a ser sincera, por un segundo he deseado que lo que estaban viviendo Leyre y Hugo, yo pudiera vivirlo, Pero no puedo, no amo a Izan y él no merece que le dé falsas esperanzas, y luego estáis tú y tu familia, cuando os veo, sin querer, una pizca de resentimiento siento, podríamos haber tenido una vida preciosa Edward. -

Yo seguía arrodillado encima de las flores secas. Como podía seguir viviendo después del daño que le había hecho a esta mujer. Como la otra vez, empecé a notar el fresco de la noche, como mis ojos se inundaban de lágrimas que podían salir, y como mi corazón bombeaba rápido, una sangre inexistente.

-Bella sé que nunca me perdonarás, no voy a dejar que alguna vez me perdones, pero tienes que ser feliz, todo lo que te pasó, fui yo el causante- me levanté tambaleándome y sin pensar le cogí el brazo para estar enfrente de ella, volví a caer de rodillas, volvía a estar bajo el poder de Bella, el frío hacia mella en mi cuerpo, sobre todo en mi corazón, un dolor punzante empezaba en el centro de mi pecho y una oscuridad absoluta. Lo último que pude oír fue a Bella decir

- ¡Edward no!

Notaba mi cuerpo adolorido, aunque una pequeña liberación, sí que podía llorar, así que lloraba y chillaba como un niño pequeño donde le rompían el corazón a mazazos, no sé cuánto rato pasó simplemente intentaba superar el frío y dolor hasta que mi cuerpo pasó del frío dolor, al llameante. Sabía que esto pronto acabaría. Lo aguanté como mejor podía y después de mucho rato, por fin pude volver a ver, el calor desapareció y noté como mi corazón aún bombeaba.

Bella estaba sentada y tenía mi cabeza en sus piernas, aún seguía llorando, esto no era justo.

-Perdóname Edward no ha sido queriendo, cuanto más tiempo me tocas estando yo fuera de control más tiempo permaneces en el dolor, lo siento de verdad no ha sido mi intención. –

Me incorporé, ¡esto no estaba bien! Mi enfado crecía cada vez más.

-Yo a ti no tengo nada que perdonarte, sufriría ese dolor una y otra vez, sería un pequeño castigo para mí, necesito saber el dolor que te hice sentir. NUNCA vuelvas a pedirme perdón, yo no lo merezco. ¡Necesito que me prometas algo! – su mirada estaba en la tierra parecía que no tenía intención de mirarme. –Bella tienes que ser feliz, prométeme que serás feliz, ¡que buscaras la felicidad!- ella seguía mirando a la tierra, así que cogí su mentón, me daba igual si volvía a caer en el dolor, y la obligue a mirarme, con lágrimas en los ojos le dije- prométeme, por favor, prométeme que serás feliz, Que lo intentarás. - ella asintió con la cabeza, es todo lo que necesitaba, tenía una decisión tomada - volvamos a casa Bella, pero podrías mantenerme así, durante unas horas más por favor?

- Si es lo que quieres Edward- me dijo confundida, no entendía el porqué, tampoco se lo explicaría.

- Déjame hacer esto una última vez, prometo no volver hacerlo- no esperé su respuesta y me daba igual caer otra vez en el dolor, me acerqué a ella, con mis dos manos cogí su cara, le besé la frente, me separé un poco más y miré a sus ojos, ese color chocolate que tanto me gustaba, le pedí permiso con la mirada y entonces la besé, apasionadamente, no quería controlarme, simplemente devoraba su boca, degustaba sus labios, me estaba despidiendo. Tuve que separarme a coger aire, ahora tenía que cogerlo. Me separe totalmente, me levanté y le tendí la mano, ella me la cogió y la ayude a levantarse.

-Lo siento Bella, sé que no sientes lo mismo que yo, pero tenía que despedirme de este amor.- diciendo eso volvimos en completo silencio a casa. En la suya se oían los llantos de la bebe de Leyre y Hugo, mi familia no estaba allí así que me despedí.

-Adiós Bella, ¿podrías dejarme así durante un tiempo más? - ella se quedó extrañada por mi tono de voz.

- ¿Quieres quedarte así y poder dormir después de tantos años? - no le respondí, simplemente asentí con la cabeza. - Adiós Edward, buenas noches. -

- Gracias y buenas noches. Recuerda se feliz. Te quiero. –

Su mirada de sospecha hizo que me diera más prisa.

Hui.

Tenía una decisión tomada. Y así lo cumpliría.

Al llegar a casa, solo quería hablar con Carlisle, tenía que hacerme un favor gigante.

- dime hijo que puedo hacer por ti- me decía Carlisle mientras entraba en su despacho.

Giré para cerrar la puerta y le dije.

-Necesito que me hagas un favor-

-Claro el que necesites, ¿qué necesitas Edward? -

-Morir! -

-Qué? ¿Qué estás diciendo, te has vuelto loco? Bella te perdonará algún día, no hace falta ser tan pesimista.-

-No Carlisle, no lo entiendes, por fin he podido saber la historia de Bella, toda ella, por mi culpa dice no ser capaz de ser feliz, Carlisle estoy decidido, Bella será más feliz y podrá superar cualquier cosa, si yo no estoy para recordarle su pasado. Ella tiene que ser feliz, tengo que desaparecer de este mundo, no puedo vivir sabiendo que yo he sido el causante de tanto dolor, del dolor a la persona que amo. -

- Hijo entiendo que creas que eres el causante, pero solo la dejaste pensando que era por su bien, ella es fuerte y lo superará. -

-No, Carlisle te lo pido a ti, ahora soy medio humano, podrías derrotarme, no pondré resistencia. -

- NO! ¡DEJA DE DECIR ESTUPIDECES! No te haré nada, piensa las cosas que dices, ¿cómo crees que quedará Bella al saber que has muerto? -

- Ella no me quiere, solo quiero desaparecer, si no lo haces tú, encontraré a alguien que esté dispuesto. - no le di tiempo a reaccionar, al acabar la frase salí corriendo en busca de Laurent y Victoria. Pude leer la mente de mi familia, sobre todo Esme. Sentía un dolor enorme y una gran lástima por mí.