Habían armado las maletas, habían ordenado todo el cuarto y ahora Lily estaba maldiciendo por haber dejado que Marlenne eligiera lo que se iba a poner para la fiesta de Navidad de Slughorn.
Si fuera por ella, hubiera ido con un vestido largo sencillo y ya, pero tener a Marlenne de amiga implicaba que todo evento social era un motivo para lucirse. En menos de dos minutos, la rubia saco miles de vestidos, zapatos y maquillaje.
James había estado menos distante, pero Lily se encontró extrañando un poco su presencia en la Biblioteca o incluso sus besos desprevenidos en la mejilla… Mary había intentado sacarle palabras, pero él solo lo hablo con sus amigos.
En parte estaba un poco enojada que hubiera escuchado su conversación con Severus, pero hasta donde ella se acordaba no había dicho nada malo, de hecho, había marcado una diferencia entre ambos a favor de James.
Testaruda como ella sola, decidió que él tenía que desenojarse solito.
- ¿Ropa interior que combine o no? - le preguntaba Marlenne mostrándole dos conjuntos en rojo y negro
- ¿para qué quieres que combine? - quiso saber Mary desde su cama ya cambiada. No dejo que Marlenne elija por ella.
-Porque si - contesto la rubia un tanto sonrojada.
- ¿Por qué no le preguntas a Sirius mejor? - le dijo Mary saltando de su cama y mirándola con una sonrisa traviesa
Marlenne, otra testaruda, se había quedado con un sabor amargo en la luego del último beso con Sirius. Para ella aquello era muy divertido y quería saber hasta dónde podía llegar él. Había una línea muy delgada entre divertirse con alguien y comenzar a sentir cosas.
- ¿No deberías estar nerviosa, Mary? - contestó clavando sus ojos en el vestido negro clásico de su amiga, quién le sacó la lengua
-A Remus le gustará. Y si no le gusta mala suerte, a si me gusta.
-No me refiero a eso… ¿No le contaste a Lily que Klaus Koppler asistirá a la fiesta? - Marlenne se cobró la burla de su amiga mencionando el joven buscador estrella de los Chudley Cannons. Mary se puso colorada al instante.
- ¿Klaus Koppler? ¿El Hufflepuff del que todo el castillo estaba enamorado? Merlín, eran tan apuesto… Una lástima que terminó el colegio cuando estábamos en segundo año… - dijo Lily con voz soñadora. Lo que Lily no recordaba era que Klaus Koppler había sido el amor platónico de Mary.
-Es famoso, Marlenne, ya no me gusta… aprecio su capacidad de juego.
- ¿Sigue soltero? - Lily se sorprendió de estar haciendo esa pregunta ¿y a ti que te interesa que este soltero? Bueno, tal vez James me va hablando con él y… ¡No Lily, tú no eres así!
-Según la revista de brujas, sí. Parece que ninguna logro conquistar su corazón… - le dijo Marlenne mirando a la nada. También estaba pensando en Klaus.
- ¡Vamos a llegar tarde! - grito Mary despertando a sus amigas para que dejen de pensar en el pobre muchacho que a esa altura ya debía tener las orejas rojas.

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James odiaba con toda su alma las fiesta que daba el profesor. Las odiaba. Pero era un Potter y su padre le había enseñado a nunca despreciar una invitación y mucho menos si había alcohol.
Se había puesto su mejor camisa, se había afeitado ¿Cuándo aceptaras que no tienes ni barba? le gritó Sirius y había intentado peinarse, pero nada funcionaba.
Si fuera por él, se hubiera quedado en su habitación con Peter, quien no había sido invitado.
Lo positivo de todo era que el profesor ese año se había esmerado de sobremanera, el lugar estaba decorado con adornos navideños, una pequeña orquesta y miles de personas que James nunca había visto; golpeo con el codo a Remus cuando vio a un vampiro, pálido como las luna que observaba la habitación con precaución Un vampiro y un hombre lobo, el profesor colecciona todo ¿no? No hace falta aclarar la cara que le puso la cita de Mary.
- ¡Hay veelas! - exclamó Sirius emocionado - ¿Dónde estará el alcohol…?
- ¿Alguno vio a Mary? No la puedo encontrar… - decía Remus mirando entre la multitud.
-No te fijes las cabezas, tienes que mirar el suelo para encontrarla… - le dijo Sirius alcanzándole a sus amigos una cerveza de mantequilla.
-Ahí viene…
James tuvo que hacer un esfuerzo desmedido para no quebrarse la mandíbula cuando la vio a Lily.
El despacho del profesor estaba lleno de personas, pero para él, Lily era la más hermosa. Iluminaba con su sola presencia, se había puesto un vestido color esmeralda y James juro que había dejado ciego a varias personas. Marlenne, como siempre, elegante de desde el pelo hasta la punta de los pies, dejaba que su pelo rubio brillara en su vestido azul oscuro y Mary… Mary era Mary. Venía riéndose de algo con el pelo despeinado y los labios pintados de un rojo intenso para la ocasión. Remus se adelantó unos pasos para darle un beso en la mejilla
-Besa cómo un hombre, Lupin - le dijo divertida poniéndose en puntas de pie y estampándole un gran beso.
-Mckinnon - saludó Sirius haciendo una pequeña reverencia, besando su mano y mirándola fijamente. Marlenne sonrió un poco cohibida.
Lily dudo si acercarse a ellos. Dudó sobre todo porque James la estaba mirando muy extraño. No lograba descifrar si quería decirle algo o quería salir corriendo.
- ¡Evans! - gritó. El despacho no cuenta como pasillo, le puedo gritar. Lily se acercó un poco nerviosa a sus amigos.
- ¡Vaya Evans, eres una mujer! - le dijo Sirius riéndose.
-Qué observador… - le contestó indiferente.
-Todas lucen encantadoras - dijo Remus con una sonrisa para quebrar el silencio incomodo entre James y Lily.
-awww que dulce Remus, tú también lo estas - exclamo Marlenne regalándole una sonrisa. Sirius, no quiso ser menos
- ¿Qué opinas de mí, Mckinnon? - le dijo dando una pequeña vuelta para que lo aprecie. Ella lo miro de arriba a bajo
-Meh.
-Prongs, dime que estoy lindo.
-Hermoso - le dijo James sonriéndole - ¿Quieres algo de tomar, Evans?
- ¡SI! - gritó la pobre chica de la emoción que James le esté diciendo tres palabras de seguido. El chico le dio la segunda bebida que tenía en su mano. Y otra vez, Remus salvando momentos.
-Mary me comentó que iban a asistir algunos jugadores de Quidditch… ¿Van a aprovechar la oportunidad?
-Estamos para cosas más importantes … - le dijo Sirius vaciando su vaso
- ¿Acaso dedicarse al Quidditch no es importante? - preguntó Mary mirándolo con el entrecejo fruncido. Remus se arrepintió de haber sacado ese tema.
-Mira la sala y dime qué ves.
-Mucha gente con ambiciones y alcohol.
- Olvidas algo importante.
- ¿…? - Sirius se acercó a su oído y miro de reojo a Marlenne
-Oportunidades de pasarla bien - Marlenne se movió incomoda en su lugar y agradeció haber elegido ropa interior que le combinaba. En ese momento, James agarró de la camisa a Sirius con los ojos como platos
-Amigos… mira quién está allí - James señalo con el dedo, a un joven alto, musculoso que tenía el pelo castaño y una barba increíblemente sexy. Sirius abrió la boca de sorpresa y ambos se quedaron observándolo. Remus se acercó a sus amigos para ver qué era lo que llamaba tanto la atención, porque aparentemente todas las chicas pusieron la misma cara que ellos.
- ¿Es…? ¿Es él? - murmuro Sirius a su amigo, quien asintió.
- ¿Klaus Koppler? - susurro Marlenne encantada. Mary y Lily se pegaron a James y Sirius para ver mejor a aquel joven qué cuando se dio vuelta, encandiló a todos con sus ojos y su sonrisa.
-Tienen tus ojos, Lily - le dijo James sin pensar lo que decía
-Si… - logro decir ella
-Amigo, quiero tener esa barba- sumo Sirius
-Yo quisiera tener barba, aunque sea- le contesto James.
-¡Oh por favor, es solo un jugador de Quidditch! - les dijo Mary quien no había despegado la mirada de Remus porque temía seriamente mirar al muchacho y poner la misma cara de imbécil.
-¿Solo un jugador de Quidditch…? - exclamó ofendido James - ¡Es más que eso!
-Es una leyenda y solo tiene 23 años- comento Sirius asintiendo con su cabeza.
- ¡Tiene el récord absoluto de atrapar la Snitch más rápido de los últimos dos años…!
-Hasta me hace dudar de mi sexualidad…
- ¿Escucharon, chicas? Recuerden esa frase por favor "Klaus Koppler hizo dudar de su sexualidad al gran Sirius Black" - dijo Remus divertido. Sirius le golpeo con su brazo.
-No puedo creer que se pongan así por un jugador…
- ¿Quieres hacer algo bueno por nosotros, Mary? - le dijo James mirándola dulcemente. Ella, qué siempre iba a estar a disposición del mundo, asintió con la cabeza emocionada- ¡Ve y háblale de nosotros!
James la empujo de tal forma que la chica literalmente casi cae a los pies del pobre Klaus que en ese momento estaba siendo acosado por un grupo de muchachas.
Los cinco se acercaron lo justo y necesario para escuchar a su amiga que se levantaba del piso con mucha vergüenza. Klaus bajó la mirada y la miró sorprendido.
-Vaya forma de aterrizar - le dijo entre risas. Mary giró la cabeza para mirar a James. El chico le hacía un gesto de apoyo y ella lo iba a descuartizar.
-Disculpa…mis amigos, bueno yo también… jugamos al Quidditch. Mi nombre es Mary, Mary McDonald…
- ¿Así que tú eres la razón por la que estoy aquí? - el chico abrió sus ojos con sorpresa.
- ¿Qué? - pensó que era un chiste, pero él la miraba muy concentrado, evaluándola.
-Horance me dijo que había una tal "Mary" que jugaba de maravillas. Me pidió que no lo diga en voz alta por su equipo… ¿Has considerado jugar profesional? Claro que aún no te observe jugar, pero si el profesor me hace venir, debe ser por algo ¿no? - Mary estaba aturdida. No estaba aturdida por la belleza del muchacho, estaba aturdida por lo que le estaba diciendo. Alguien le estaba proponiendo seguir una carrera. A ella. Parpadeó varias veces y el chico le sonrió.
-Yo… Aún no lo sé. No sé qué deseo hacer después del colegio… - contestó simplemente.
En ese momento pasó una veela cerca de ellos e intentó interponerse entre Mary y el chico para llamarle la atención al jugador. Él la miró por un segundo y volvió a mirar a Mary fijamente. La veela molesta por tal desplante, se fue furiosa y Sirius se percató que habían cometido un gran error. Conocía esa mirada como si la hubiera inventado.
-Acabas de mandar a la boca del lobo a tu amiga, cuándo tendría que estar en la boca de aquel lobo, qué resulta ser tu mejor amigo - le murmuro a James. Ambos miraron con culpa a Remus.
- ¿Quién sabrá el valor de tus deseos? Solo tú - le dijo Klaus. Saco de su bolsillo un pergamino y una pluma para escribir - Estaré encantado de venir a verte jugar cuando reanude la temporada. Hasta ese entonces, piensa que te gustaría hacer…
Remus, quién se había percatado de la situación, se acercó a Mary y tomó su mano. No hizo falta que se presentará porque el joven jugador le sonrió por ultima vez y se fue.
Mary, aún aturdida qué alguien famoso supiera de sus habilidades en el vuelo, le susurro a Remus Vino por mí y él aún no sabe si fue la urgencia de marcar su territorio o qué, pero le dio un semejante beso a Mary que alcanzó para dejarla sin aire nuevamente.

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La fiesta no iba mal, de hecho, Lily la disfrutó bastante, pero en el minuto que Mary se alejó a un lugar oscuro de la mano de Remus, con Marlenne no sabían que hacer. Sirius le susurro algo a James y el chico de mala cara lo siguió. Aquello lo enojo un poco, habían comenzado bien y ahora volvía a estar en la misma situación de antes.
- ¡Era mi oportunidad para hablar con Evans! - le reprocho James a su amigo que le servía otro vaso mientras miraba de reojo un grupo de brujas ansiosas.
- ¿No estabas enojado?
-Si, pero…
-Entonces deja que vuelva sola, James. Ella va a acercarse…
-Amigo, sabes cuánto te aprecio, pero no entiendes… ¡Es Evans! Es más orgullosa que tú… - James miró a su alrededor porque estaba un tanto molesto con su amigo. Sirius se dio cuenta que su amigo realmente estaba preocupado y tal vez, tenía razón. Lily no era Marlenne quién hubiera visto divertida la huía de Sirius para luego buscarlo.
-Sé de algo que te alegrará… Sin que Moony se diera cuenta, le puse un poco de "crece pelo" en el vaso de Severus y Mulciber - a James se le ilumino la cara
- ¿Cuándo lo hiciste? ¡Brillante! Aunque me hubiera gustado ver la cara de Moony… - así como se le ilumino, se le volvió a oscurecer cuando vio a Severus caminar por la sala.
Sirius entendió que tenía que hacer algo por su amigo, de alguna forma u otra porque al día siguiente se iban de vacaciones y no vería a Evans hasta enero. Mintió diciéndole que debía ir al baño y se escabullo entre la multitud en busca de Lily.
Pasó cerca de Marlenne que estaba hablando con unas chicas de otra casa y por un segundo pensó en pasar y hacerle recordar que él estaba allí, por si se olvidaba, pero James venía primero. Cerca de donde estaba Remus y Mary bailando, estaba Lily apoyada sobre una de las mesas mirándolos con una pequeña sonrisa.
Sirius se acercó a ella sin hacer ruido y se apoyó en la misma mesa. Ella lo miró queriéndole decir "No me molestes" Él sonrío.
- ¿Quieres bailar una pieza, Evans? - le dijo como un galán.
-No, gracias - le dijo ácidamente. Él la observó un momento intentando descifrar como empezar la conversación, pero Lily con su vista en la multitud buscando algo, le dieron el pie
-Buscas a James…
-No.
-Si
- ¿Qué quieres, Black? Estaba muy tranquila…
-Tienes que hablar con él - le dijo cruzándose de brazos. Le divertía mucho la incomodidad que sentía Lily. Hasta le pareció tierno que comience a ruborizarse.
- ¿Por qué debería hacerlo? - Lily se puso frente a él cruzada de brazos también. Él nunca dejo de sonreír. La tenía donde quería.
-Porque aún no conoces a James… No le molestó que lo llames "arrogante, idiota" y todas las cosas que sabemos qué es. Él las sabe. Las sabe muy bien. Ese no es el problema…El problema es a quién se lo dijiste, Lily - quería abrir la boca para refutar, pero Sirius la paro con la mano - Eres inteligente, Evans. ¿Severus? Sabes qué es su peor enemigo… sinceramente, no me importa que problemas tengas con él, nunca entendí la relación que tenían… pero yo si conozco a mi amigo.
- ¡Entonces tienen una idea equivocada! - Lily se descruzó de brazos y lo miro altaneramente - Lo defendí de Severus, es una lástima que no te haya dicho…
- ¿Realmente crees que James sería tan estúpido de enojarse si hubiera escuchado como lo defendías? - Sirius clavo sus ojos en ella - ¡Estaría por todo el castillo gritando qué Lily Evans lo defendió frente a Snape! Vamos, Lily…piensa.
Y Lily pensó.
Lo que decía Sirius tenía sentido. Mucho sentido. Tal vez James solo había escuchado con mucha mala suerte sus descalificaciones. Tal vez pensó demasiado tiempo porque Sirius imito un ronquido de quedarse dormido. Lily chasqueo sus labios y él se rio.
-Debería hablar… - dijo en un susurro aún sin querer aceptar su equivocación frente a Sirius.
- ¡Eso es! Ve y habla… - Sirius estaba a punto de empujarla para darle envión, pero en ese momento pasó una veela hipnotizando a los presentes de ese sector. Sirius pudo ver por arriba del hombro de Lily que detrás de la veela iba con una sonrisa estúpida James.
Tomó de los hombros a la chica para evitar que se diera vuelta y viera el estado deplorable de su amigo. Ella lo miró con el entrecejo fruncido. Sirius le sonrió y pensó seriamente cómo James le iba a devolver todo lo que estaba haciendo por él.
- ¿Has visto a Marlenne…? - no se le ocurrió otra cosa. James comenzó a levantar los brazos como si quisiera alcanzar algo del techo.
-Debe estar por allí… - Lily iba a darse vuelta para señalarle a Sirius el camino, pero él la volvió a agarrar de los hombros impidiendo que gire.
- ¿Sabes si se queda en el castillo…? - No sabía cuanto más iba a sostener la situación porque Lily no parecía muy contenta por el agarre del chico. James comenzó a saltar.
- ¡Pregúntaselo a ella…! - Sirius suspiro de tranquilidad cuando vio a Mary acercarse a James y pegarle una bofetada increíble para que reaccione. El chico lo hizo, pero ella por las dudas le dio otra. Remus se acercó a Mary y tiro de su brazo ¡Pero Remus, alguien tenía que hacerlo…! Lily escuchó la voz de su amiga y se dio vuelta para ver a James tocándose las mejillas doloridas
- ¡Evans! - le dijo como si estuviera despertando de un sueño. Lily olvidó que estaba hablando con Sirius y caminó a su encuentro.
-Hablemos - Lo tomó de un brazo y lo arrastro hasta la salida de la fiesta. James la miraba confuso, pero se dejó guiar.
Cuando salieron a los pasillos del sexto piso, Lily no tenía idea de cómo iniciar esa conversación, pero tenía que hacerlo rápido.
- ¡Mira, sé que estas enojado! - comenzó esquivando la mirada.
-Ajam... - James se había sacado los anteojos para limpiarlos.
-Bueno… ¡No deberías andar escuchando conversaciones ajenas…!
- De acuerdo. ¿Algo más? - eso no estaba saliendo como James esperaba y comenzaba a enfadarse.
-Si… - Lily lo miró con tal determinación que James sintió que las manos le estaban sudando. En otra ocasión se hubiera reído de lo nerviosa que se ponía Lily, pero esta vez, el que estaba nervioso era él. Lily podía tirarle una catarata de insultas o podía agarrarle la cara y besarlo. Era difícil descifrarla - No debes escuchar conversaciones ajenas si solo vas a escuchar la mitad… No sé hasta donde escuchaste, tampoco me interesa… Pero no deberías de enojarte si hubieras escuchado todo…
-Y… ¿Y qué debería haber escuchado? - James trago la saliva que tenía en su boca.
Lily bajo un poco la tensión de su cara porque lo que estaba por decir, era algo que no había dicho a nadie salvo a Severus. Cuando abrió la boca, escucharon que alguien corría hacía donde estaban ellos.
- ¿Qué…?
Vieron a Severus Snape y Mulciber que tenían la varita en alto y apuntaban a James. Ambos tenían el pelo hasta la cintura y lucían completamente fuera de sí. Mierda pensó James. Una cosa era que lo enfrentaran a él, pero allí estaba Lily y no quería que pague por algo que Sirius había hecho.
- ¡Fuiste tú, Potter! - escupió el grandote. Aquello no podía salir bien. Severus miró a Lily dos veces para asegurarse que fuera ella
- ¿Crees que fui yo? ¡Hubiera hecho algo mejor… mira el pelo grasiento de Snape, es horrible! - James con su andar soberbio, se acercó a ellos con las manos en los bolsillos, donde tenía su varita. Se puso delante de Lily para evitar que se desquitaran con ella.
- ¡Eres un arrogante…! ¡Fue él quien hizo esto! - grito Severus más para Lily que para su amigo. Él deseaba que Lily se diera cuenta lo que había hecho.
- ¡Oh no, Quejicus! Otra vez equivocado… ¡Fui yo! - detrás de los dos Slytherin aparecía Sirius con su varita. Esperó a que Mulciber se diera vuelta para mirarlo a la cara y dijo Petrificus Totalus
-¡Sirius! - le grito preocupada Lily, había petrificado a un alumno, pero Sirius se reía y miraba a James con complicidad, Severus aprovecho esa distracción para apuntar por la espalda a James. Atacar por la espalda, en el mundo mágico es algo tan desleal qué cualquiera se hubiera escandalizado.
-Expulso -James, quién no vio venir eso, voló por el aire unos metros y aterrizo con un golpe en el suelo. Lily miró con horror como el chico se intentaba levantar, pero más temía por Sirius que miraba a Severus sorprendido y completamente furioso.
- ¡Sirius, no…! - le grito James.
-BASTA. BASTA. - gritó a Sirius levantando ella también su varita y apuntándole. Sirius seguía apuntando a Severus y respiraba entrecortadamente.
-Apuntas a la persona equivocada, Lily - mascullo Sirius. James ya se había levantado y se acercó a ellos, mirando un tanto desilusionado a Lily. Ella lo miró y lo que antes no había podido decirle, ahora podía demostrarlo
-Estas son las cosas que te hacen diferente a James, Severus… Él lo intenta. Tú no.
Lily bajo su varita y miró a James. Él nunca olvidaría esa mirada.
Sin decir más nada, agarró de la mano a James y se lo llevó de allí. Rogó que la próxima vez que tenga que hacer públicas esas declaraciones no fuera en el medio de un duelo. James caminaba de la mano con Lily y la miraba de la misma forma que se había quedado mirando a aquella veela que lo dejó idiota.

Cuando llegaron a la escalera que separaba los dormitorios de chicos y chicas, James no sabía que decir. Estaba un tanto avergonzado, se había enojado por algo que creyó escuchar cuando Lily había dicho otra cosa, también estaba emociono por lo reciente; Lily lo elegía a él. Por sobre Severus.
Quería darle el mejor beso de su vida, pero ella miraba el piso tímidamente
-Esto es parte de conocerte… supongo - le dijo sin levantar su vista
- ¡Vaya Evans! Estoy sin palabras y eso es extraño, porque siempre tengo algo que decir.
-No me gustaría que estés hechizando personas, James… Lo de Severus… no quiero ser testigo nunca más de esas cosas - James dudo en contestar. La guerra personal que tenía con Snape era algo legendario, pero luego de los acontecimientos ocurridos, Lily estaba en condiciones de pedirle lo que quisiera.
- ¿Entonces… sigue el plan de seguir conociéndonos? - Lily levanto su mirada y asintió con la cabeza. Jame se acercó y suavemente tomó su cara para besarla. Ella solo se dejó llevar.
-Dulces sueños, Evans.
Para la mente de James, Lily era más que mil veelas juntas.

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¿Dónde está mi premio? ¡Siquiera me pude despedir de Marlenne …!
Sirius estaba acostado en su cama, un tanto desilusionado de no haber podido atacar a Severus, pero también se sentía contento por su amigo. Tal vez su noche no había sido la mejor, pero se iba contento a su casa. Casa, si es qué a eso se le puede llamar casa.
Miró a James que le contaba a Peter todo lo ocurrido y deseo más que nunca qué enero llegara.
La puerta del dormitorio se abrió y entro Remus. Sus amigos lo miraron con la boca abierta, incapaces de decir algo: Tenía hojas secas en el pelo, la camisa con tierra y absolutamente toda la boca manchada con labial rojo. Él no se había dado cuenta que parecía más un payaso que un prefecto.
- ¿Noche tranquila, Moony? - le dijo Sirius seriamente mientras James y Peter intentaban contener la risa.
-Si… muy tranquila - les contesto con una sonrisa.
-Dinos algo, Moony… ¿Los arbustos, bien? ¿Están bien?
Remus los miro con el entrecejo fruncido un poco preocupado por esas insinuaciones, se sacó la camisa y sus amigos vieron que también tenía labial en el cuello…
-Me alegro mucho de que hayas conocido al vampiro de la fiesta, Remus - le dijo James. El chico se quedó petrificado.
Luego de un segundo corrió hasta el espejo del baño. ¡Oh, no…!
Sus tres amigos estallaron en carcajadas. Por favor, que pasen rápido estas vacaciones pensó Sirius.