Capítulo 7: Despertar

-Pareja Romántica-

- E-Esto... gracias por la comida- "nii-chan sé qué me dices que siempre acepte lo ofrecido de buena voluntad, pero... ¡ESTO ES DEMASIADO!"- gritaba mentalmente Misaki al ver gran variedad de platillos y postres alrededor de la mesa. Todos a la vista y aroma deliciosos.

- No tienes por qué agradecer, es lo menos que puedo hacer por haber aceptado ser mi guía personal. - dijo el castaño con una gigantesca sonrisa.

- Bu-Bueno... aun así muchas gracias. - menciono nervioso el menor, mientras miraba la deliciosa comida con culpa, pero con muchas ganas de devorarla.

El turista le hizo una señal con la mano para que comiera y se sirviera lo que quisiera; lo cual hacia que el menor se ponga más nervioso.

Al verlo así le causo algo de gracia, y se acercó apoyando ambos codos en la mesa, mientras seguía con la mirada cada movimiento del ojiverde, haciendo que este se sonrojara. Y este para "ocultarse" o dejar de ser visto, empezó a devorar la comida a grandes cantidades.

- Así que... te gusta "The Kan",¿correcto?- preguntó el ojilila, a pesar de que sabía la respuesta.

Inmediatamente a Misaki se le iluminaron los ojos, y de un tragón se llevó al estómago todo los carbohidratos y colesterol que tenía en la boca.

- ¡NO ME DIGA QUE... NO ME DIGA QUE USTED CONOCE THE KAN!- exclamó con los ojos brillosos y poniendo ambas manos en su cara con expresión de sorpresa y emoción.

- Jaja, claro. Me alegra conocer a alguien que le guste y que...

El hombre no pudo terminar, ya que fue interrumpido por el eufórico Misaki.

- ¡Aún no olvido el día y el tiempo que transcurrió cuando descubrí el manga The Kan! El año en que pude conocer la luz, el primer mes en que cambiaría mi forma de ver la vida, el segundo mes en que ¡revivía nuevamente!, el tercer mes en que la emoción y los sentimientos ¡corrían por mis venas!, el cuarto mes en que los personajes se volvían parte de mi vida, el quinto mes en que...

7 meses, 4 semanas y 5 días después... (Del relato de Misaki)

- ¡YYYY ASÍ FUE COMO CONOCÍ Y AME TANTO THE KAN!

- Zzz...- ronquidos.

- ¡¿Ehh?! ¡Por favor no se duerma!- dijo con un puchero, despertando al hombre.

- ¿Ah?, ¿Eh?, ¿Dónde? - se preguntó mirando a los costados, ignorando el pequeño hilo de saliva que tenía en la comisura de sus labios.

- Jaja... señor, tranquilo, estamos en una cafetería. - mencionó con los ojos cerrados por la risa, para luego mirar la mejilla del hombre. - No se mueva.

- ¿Eh? - dijo extrañado.

Misaki se acercó con una servilleta en mano, para limpiarle suavemente los ratros de saliva al mayor. Aquel solo le miraba con los ojos bien abiertos, mientras los latidos de su corazón se aceleraban. El ojiverde al terminar, se alejó sonriendo.

"Esto es lo que haría Nii-chan. Me siento como alguien mayor, ¡VAMOS BIEN MISAKI!" se aplaudía así mismo mentalmente, mientras escuchaba gritos aclamándolo.

Misaki empezó a comer.

- ¡OOHH ESTA BUENO! - exclamó entusiasta, para luego empezar a engullirse nuevamente con comida la boca.

- Jeje, ¿ah sí? - dijo el castaño ojilila, mientras ponía su codo sobre la mesa y apoyaba su cabeza en su mano. Miraba con cierto brillo en los ojos al menor, mas el castaño no llego a darse cuenta.- Así que... te llamas Misaki, ¿no? - preguntó sin mas.

- Ajá. - respondió sin darle importancia, él seguía engulléndose de cada postre, mezclando sabores entre lo dulce y ácido. - Mmm... me pregunto cómo sabrá si mezclo éste toffu con este licuado... - lo mezcla y bate su experimentación. - ¡OOH SABE AÚN MEJOR!-

- Debes estar bien absorto en tu comida para que no reacciones a que yo sepa tu nombre, sin que me lo hayas... mencionado... eso... ¿me haría algún tipo de acosador?-

Tras oír eso, el castaño se atoró con su nuevo licuado, por consiguiente, empieza toser con fuerza.

- ¿Eh?, ¿Estás bien? - preguntó preocupado el mayor, con intenciones de levantarse y ayudarle. (Si era necesario, le daría respiración boca a boca, él es capaz de "sacrificarse").
El menor con su mano estirada indicaba el sí a la pregunta, y también que se mantenga en su lugar, mientras el trataba de retomar aire.

- ¿Qué... cosas dice?... no use esas palabras a la ligera... me asustan...- mencionó el joven Misaki, retomando aire.- Pero, ¿ de dónde sabe mi nombre?

- Jaja, disculpa, disculpa; no me presente... Me llamo Ijuuin Kyo.

- ...

Afuera del restaurante

-¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAHH!

- ¿Qué... QUÉ DEMONIOS FUE ESO? - exclamó asustado un hombre fuera del local, junto con otras personas, ya que incluso llegaron a sentir cierto temblar que provenía del restaurante.

En el restaurante

- ¡U-U.. Usted! ¡USTED ES IJUUIN SENSEI!- gritó el fanático de "The Kan" levantándose, olvidándose completamente la última pregunta que formuló.

- Ssh...- susurro, poniendo sorpresivamente su dedo índice en los labios del ojiverde. - No me gustaría escuchar más gritos en esta pequeña ciudad... "Aunque de aquel jovencito no me molestaría en absoluto..." pensó.

- Di- disculpe...- dijo atónito, para luego mirar a los costados nervioso.

- ¡Ah! Lo siento, fue lo único que se me ocurrió para que dejes de gritar.- se apartó, para después arreglar su camisa.

Ya Misaki recuperado de ambas sorpresas: Una, que llegó a ver una vez más a su mangaka favorito y dos, que este llegará a tocarlo sin vergüenza alguna y con mucha naturalidad.

Habló.

- Me... ¿me recuerda? ¡Una vez nos vimos! Pe-pero esto... usted se veía... algo... diferente en aquella ocasión. - menciona tratando de ser lo más sutil posible. Ya que la vez que lo vio por primera vez, el mangaka estaba en un estado no del todo presentable.

- "Claro que te recuerdo... Desde esa vez no he pensado en nadie más"- ¿Te refieres a cuando me veía todo acabado y como un vagabundo?-

- ¡Claro que no!, ¡lo que importa es el interior! - gritó Misaki, sorprendiendo al mayor. Haciéndole pensar, que seguramente el ojiverde sentiría lo mismos sentimientos. - ¡Y su interior es muy talentoso!, ¡Incluyendo sus riñones y su hígado!

- Ah... ya... ¿gracias?-

- ¡No se rinda sensei! - animado y con las manos hechas puños lo apoyaba.

- ¿Qué? - Ijuuin no entendía.

- Ya sabe... esos problemas que tiene...-

- ¿Eh?, ¿cuáles? - no entendía y el movimiento a un costado de su cabeza lo explicaba.

- Esos que le causan problemas al ir...- Misaki se acercó al oído a susurrarle aquellos chismes y teorías que inventan. O él, muy inocente, muy tonto o muy fan. O quizá todos los anteriores.

El mayor solo estalló a carcajadas, explicándole igual que todo ello era más que mentiras por pura prensa amarillista. Misaki lo aseguraba ciegamente, a base de que ellos decían no mentir.

- Mientras más aseguren no mentirte, más te están mintiendo, pequeño Misaki.-

- ¡Demonios!

Después de exclamar eso irritado, ya que sabía todas las propinas que gastaba en esas blasfemias. Continuaron conversando hasta acabar la comida y retirándose del lugar.

Misaki cumplió su palabra, así que le enseño los alrededores de Sotoba y sus lugares preferidos, a pedido del mangaka. Este último tomaba foto a diversas cosas. A las pequeñas tiendas o bazares, algunas granjas o tierras de cultivo. Todo lo que le fuese útil para sus obras.

Caminaron de aquí para allá, las horas se pasaron fugazmente.

Ya empezaba a oscurecer, Misaki no se dio cuenta hasta que decidieron hacer una pausa para tomar unas bebidas. Viendo su reloj, sabía que se tenía que ir. Quería visitar aquel peliplata antes que termine el horario de visita.

Deseaba verlo despertar y eso podría pasar en cualquier momento. El ojiverde quería estar ahí cuando llegue ese día.

- Pero, ¿por qué no te quedas un poco más? Termina al menos tu bebida. - el mangaka buscaba con que convencer al menor para que se quede con él.

- Estoy bien con ello Ijuuin-sensei, es más, muchas gracias por la tarde, estuvo divertido. - dijo feliz, para después agregar. - Pero lo lamento. Es tarde y tengo cosas que hacer... - "me sentiría muy avergonzado si digo la razón"

- Mmm,con cosas que hacer... ¿te refieres a visitar a ese hombre de cabello plateado? - preguntó sonriendo irónicamente.

Misaki solo se sonrojo hasta las orejas. "Solo lo visito porque... es mi responsabilidad ahora. ¿Verdad qué es solo por eso?" El más bajo no tenía las palabras, así que solamente afirmo con la cabeza, mientras miraba a otro lado.

- E-es mi... responsabilidad. Él no tiene a nadie y... tengo que cuidarlo.

- Pero no es que se fuera ninguna parte. - dijo tratando de sonar gracioso. A pesar de que estaba ardiendo en celos.

- Disculpé, pero ya le ayudé en lo que pedía. Así que me retiró, le deseo una buena semana en Sotoba. - el castaño se había fastidiado con ese comentario. Por muy fan que fuese de "The Kan", ese comentario fue muy grosero para alguien que se encuentre en ese estado tan delicado como el del peliplata. A pesar de que no le conociera, verlo cada día descansando, durmiendo profundamente. Con un semblante tan tranquilo, después de lo que sea que le haya pasado. Le hizo pensar que seguramente esa persona era alguien valiente, amable, modesto y sobre todo inocente.

- Vaya... más bien. Discúlpame a mí, pero déjame llevarte, estamos algo lejos de aquí. Solo acompáñame al estacionamiento y vamos, ¿te parece? - dijo sonriendo... ¿coquetamente?

El más bajo no sabía cómo responder, así que viendo su reloj nuevamente. "Si pasan las 7 acepto... rayos..."

Después de que Misaki haya aceptado, caminaron al estacionamiento. Había algo de tensión o solo el uke lo sentía así, se sentía en ratos un poco intimidado, las alarmas en su interior alertaban ser encendidas ante algún ataque o comportamiento extraño de parte del mayor. "Que estoy pensando, después de todo. Ambos somos hombres" pensó.

El carro moderno de color negro fue encendido por Ijuuin, mientras dirigía otra sonrisa a su "fan", que se encontraba de copiloto.

En una media hora aproximadamente, llegaron a su destino. El mayor salió primero, para abrirle la puerta al más joven, con intenciones de hacer un gesto lindo y romántico.

Misaki abrió su puerta toscamente, sin darse cuenta con quién o con qué chocó esta, para luego salir corriendo del estacionamiento. - ¡GRACIAS IJUUIN SENSEI!, ¡FUE UN PLACER CONOCERLE!-

- El gusto... fue mío...-

- ¡Nos vemos! - gritaba Misaki, alejándose del lugar mientras ingresaba al hospital.

- Eso... dolió... - susurraba mientras trataba de no caer al suelo y ponía ambas de sus manos en su entrepierna. - Mis hijos...

En el hospital

-Misaki-

Corría por los pasillos, sabía que solo quedaban menos de 10 minutos del horario de visita. Las horas si que se pasan volando cuando eres guía.

- ¡Tsk! - choqué con alguien.

- Di-disculpé. - fue lo único que pude decir, tratando de retomar el equilibrio. Esa persona si que era alta.

- No se preocupe. - dijo calmado haciendo una media sonrisa. No me dio tiempo para verle bien, ya que salió corriendo en dirección contraria a la mía. Luego escuché unos gritos provenientes de... ¿el pasillo de ese hombre?

"¿Qué?, ¿Qué pasa?" escuché vidrios rompiéndose, igual que gritos de algunas enfermeras alteradas. Vi que venían guardias y enfermeros con... ¿tranquilizantes? "Por favor que sea para el pasillo de la izquierda..."

Los guardias doblaron al pasillo de la derecha, donde se encontraba la habitación 344 ahí se hallaba aquel hombre de cabellos plateados.

"Oh no..." Eso me hizo reaccionar, acelerando el paso para llegar a su habitación.

"¿Qué sucede?, ¿Una emergencia?"
"¿E- él está bien?"

Muchas preguntas de mis preguntas fueron respondidas al escuchar mi nombre a gritos. Me acerqué un poco curioso.

- ¡MISAKI!, ¡MISAKI!

- ¡Señor!, ¡por favor tranquilícese! - rogaban y gritaban las enfermeras a un hombre alto, con una bata que solo le tapaba adelante.

- ¡YO NO ME MUEVO HASTA VER A MISAKI!

Paré en seco...

El hombre de cabello plateado empezaba a forcejear con los guardias que llegaron, igual con los doctores que trataban de inyectarle los tranquilizantes o anestesia.

- ¡No me toquen! ¡Y díganme dónde está Misaki! - "tengo... que decir algo... "

- ¡Señor! ¡Recién acaba de despertar del coma! ¡Se supone que tiene que descansar! - "en serio... ¿es él?"

- ¡YA DORMÍ DEMASIADO! - gritó, y al ver que trataban de ponerle la aguja en su nalga desnuda (no pude evitar sonrojarme al ver eso) de un movimiento rápido se lo arrancó al médico. Amenazándole con esta. - ¡NI SI QUIERA INTENTEN HACERME DORMIR DE NUEVO! - "no puede ser... eso es lo que le llaman... ¿estado de shock?"

- ¡Por favor que alguien nos ayude a detener a este hombre! - gritaba asustada una mujer. "Ah sí cierto... yo soy Misaki, puedo ayudar... pero... ¿cómo sabe mi nombre?"

- ¡QUIÉN SEA! - gritaron de nuevo. "AH CHUMA CIERTO"

- ¡MISA..!

- ¡AQUÍ ESTOY! - le interrumpí.

Silencio.

Todas las personas me quedaron mirando sobre todo él. Me quedo mirando fijamente de arriba abajo...

Empezó a caminar hacia mí, no sin antes arrojar la inyección hacia la pared, haciendo que los demás que le rodeaban, le diesen permiso.

No pude evitar sentir miedo, pero.

Sus ojos son... son tan...

- Tú... ¿tú eres Misaki? - seguía hipnotizado en su mirada. Sus ojos lilas,son únicos... son más... hermosos... - Te llamas Misaki, ¿no es así? - preguntó de forma más dulce.

- Sí... soy yo...-

- Un gusto Misaki... - dijo sonriéndome. - Me presentaría, pero... no recuerdo mi nombre.

- No- no se preocupe... - fue lo único que pude decir. Ni si quiera me di cuenta cuando tomo mi mano y la beso dulcemente.

- Tú me salvaste... -

- No es. No es nada... - es una vida después de todo, un gran regalo. Él es una persona de ciudad, en general las personas de ahí piensan que todo es a cambio de algo. Para ellos no existe la ayuda desinteresada, diferente a la vida de campo. - Solo espero que no piense que deseo recibir algo a cambio, porque no lo aceptaré.-

- Claro que no.- me sonrió nuevamente, acaricio lentamente mi rostro y luego mi cabello, como estudiando bien cada detalle de mí. - ¿Sabes?, me moría de ganas de verte. Por ti fue que me desperté. Ame cada una de tus visitas e historias. Fue todo un gozo para mí, escuchar cada día tu voz.

- ¿Qué?... - no me lo podía creer, él en verdad... escuchó todo. Cada trivialidad o anécdota de mi vida... que... qué vergonzoso es esto...

- Misaki.-

- ¿Eh?-

- Antes que me sometan a inyecciones o me amarren a una camilla...- dijo divertido sin dejar de verme. - ¿te puedo decir algo? - las palabras no salieron de mi boca, así que solo afirme con la cabeza.

Tomo ambas de mis manos, mientras se arrodillaba delante de mí, para luego ambas besarlas suave y lentamente...

- Mi vida te pertenece. Así que, haz con ella lo que te plazca.-

Me estremecí al escuchar sus palabras.

Nunca en la vida... esperé escuchar algo como eso... y esa sinceridad en su voz, en su mirada...

Me dice algo como eso a pesar de que, es la primera vez que nos vemos.

E- espera un momento... ¡Estamos en un lugar público!

- E-esto... yo am... ¿Qué- qué haces? Le-levántese. - ordené nervioso, sentía mi cara arder.

Él ni si quiera llego a responder.

Todo el personal se le tiró encima.

Yo, Misaki Takahashi con 18 años... parece que, esta será la etapa más difícil de mi vida.

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