Disclaimer: Lo que diré a continuación, ya deben saberlo: Ningún personaje de Marvel me pertenece. Ésta historia es un medio de entretenimiento sin fines de lucro para su creadora. Bla-bla-blá.

Advertencia: Fanfiction Angst. Puede incluir contenido sensible. Referencia a abuso sexual de menores implícita, representaciones gráficas de violencia y referencias implícitas a trastornos metales.

Cronología: Basada en el universo cinematográfico de los Vengadores. Posterior a Civil War y Homecoming.


XV: Si puedes soportar la responsabilidad.


Es cálido y suave. Un murmullo de lo que parece ser aire acondicionado suena lejano. Se enfoca en ello antes de abrir los ojos. La luz indirecta es baja, lo suficiente para que sus pupilas sensibles no se lastimen, pero lo justo para reconocer el entorno. No es su asfixiante habitación en el hotel. La cama es más amplia y suave. El aire está limpio, no huele a humedad o cigarrillos. Es un espacio amplio, quizá un poco más grande que la sala del departamento de May. No necesita ser un experto para saber que los muebles son costosos.

Y allí lo tiene.

Esa idea conecta con su memoria: las luces amarillentas de Bronx, las calles frías, la humedad calándole hasta los huesos. Su corazón latiendo con fuerza en su caja torácica, el poder fluyendo en sus venas. Luego el golpe seco contra el concreto, la máscara metálica, la mirada aprensiva.

La persecución.

El dolor golpeándolo.

La caída.

No nota cuando su respiración se dispara y el corazón se retuerce dolorosamente en su pecho. Se incorpora sobre la cama, y la vista se nubla mientras su cabeza da vueltas. Él lo tiene. Realmente lo tiene. Y lo enviará al sistema. Quizá nunca lo adopten y pasará el resto de su adolescencia en un orfanato horrible. O aún peor, lo adoptarán y encerrarán sin escapatoria con una familia terrible. Descubrirán que es un mutante, y lo mantendrán en el sótano. Nunca volverá a ser Spiderman. No volverá a Queens. Ni visitará a May, Ben ni sus padres en el cementerio porque…

— ¿Parker?

Gira hacia la puerta entre abierta donde lo encuentra. Recargado contra el marco, con los brazos cruzados y sus gafas oscuras cubriendo sus ojos. No encuentra en sus facciones la ira nivel "devuélveme el traje". Ni siquiera un ápice de molestia. Su boca está estirada en una línea tensa y su entrecejo arrugado. Pasa saliva para aflojar el nudo en su garganta. Parpadea para dispersar la humedad de sus ojos. A través de su vista empañada, observa a Stark torcer su boca en un gesto de decepción, quizá.

— Muy tarde para patrullar —escupe, mientras atraviesa el portal y se planta junto a la cama. El tono que usa el genio le recuerda los reproches constantes en el pasado, cuando no obedecía sus órdenes. Su estómago se remueve, expectante ante el inicio de una reprimenda.

— Yo… —abre la boca, y la vuelve a cerrar cuando entiende que no tiene nada que decir. Tony espera con paciencia un momento antes de continuar.

— Si no te molesta, subiré las luces —comenta, ondeando su mano en el aire. —No todos tenemos visión mejorada. ¿Fri? Dame un 30%.

La iluminación se enciende con suavidad, con una velocidad generosa que le permite a sus ojos adaptarse. Es lo suficiente para apreciar las texturas de la habitación. Peter solo confirma que es la más elegante en la que ha estado, pero excesivamente impersonal. La decoración es contemporánea. Muchas líneas rectas y superficies brillantes, cómo alguna vez vio en una de esas revistas de decoración. Le tomó un minuto más notar que no está debajo de las sábanas de la cama absurdamente grande para él. Hay un cobertor extra cubriéndolo, que no coincide con la paleta de texturas de la habitación, como si hubiese sido colocado de forma imprevista; y sus manos le revelan que aún está dentro del traje de spandex. Se detiene un poco allí, en el cobertor costoso –claro que debe de serlo– sin intenciones de subir su mirada de nuevo. Sabe que Stark lo está observando, y se aferra cuanto puede a evadirlo.

Un suspiro que no proviene de sus pulmones, tras un sonido seco, le indica que el hombre se sentó en el sofá junto a él. Gira con cuidado a comprobarlo, y encuentra al millonario con la mirada vacía clavada en la cama, su mano cubriendo su boca. Dos segundos después, el gesto aprensivo desaparece y su mirada sube a la suya.

— Eso no fue una buena idea.

— Lo siento —murmura al mismo tiempo que el hombre habla. No sabe hasta qué punto el hombre esté molesto por su huida. O por desaparecer las últimas semanas. Por no decirle sobre May.

— No, chico, yo… —hace una pausa, suspirando. Se echa hacia adelante en el sofá, y apoya sus codos sobre sus piernas, mientras pasa su mano por su inusual cabello desordenado y canoso. Le devuelve la mirada a través de sus gafas oscuras. —Lo siento. Por esto, por… Por May —dice finalmente, moviendo su mirada hacia la alfombra.

Peter asiente, confundido de pronto. No ha pensado mucho en ella, y claro que Tony lo sabe desde el día que apareció en la puerta de su antiguo departamento y ellos no estaban más allí. Su estómago se retuerce, recordando llegar a casa el día que murió. Peter siempre se lamentó de vivir en un piso tan pequeño, pero nunca antes había encontrado el lugar tan desoladoramente grande para sí mismo. Su mente forzó el recuerdo al fondo, evitando el dolor que no se permitió sentir porque estaba demasiado ocupado pensando cómo sobrevivir. Él aún debía resolverlo. Ser atrapado por Stark significaba ahora su mayor problema. No es que odiara al hombre, o no se alegrará de verle luego de todo este tiempo. Es su ídolo, pero ese mismo ídolo puede enviarlo a ser olvidado en un orfanato hasta cumplir la mayoría de edad.

— No sé si has escuchado tu buzón, ya que insistías en desaparecer del radar, pero sólo quiero que sepas que…—hace una pausa, y hay un gesto severamente incómodo instalado en su rostro. — Que todo…esto… todo estará bien.

Él asiente tan discretamente que quizá a Tony le cuesta trabajo identificarlo. No está seguro de que las cosas vayan a mejorar. No ahora. Lucha con las comisuras temblorosas de sus labios insistiendo en torcerse en una mueca triste, porque realmente ha estado tan sólo los últimos meses y volver a escuchar a su mentor es tan reconfortante. Dios, es como recuperar un trocito de su antigua vida. Pero no quiere llorar, no ahora. No frente a Tony Stark.

— ¿Estás bien? —le pregunta Stark, cuando nota que el silencio ha sido más largo de lo socialmente cómodo.

Peter parpadea con fuerza, enviando la humedad de sus ojos hacia atrás. Continua mareado y débil, pero no puede adivinar cuál es por la descarga que recibió de Stark y cuál porque lleva horas sin comer. Sus oídos están chillando ahora y seguramente sus manos están temblando también.

— ¿Niño? Creo que las balizas de Natasha fueron…

— Estoy bien Sr. Stark —miente mojando sus labios secos, y el hombre asiente con lentitud, entrecerrando los ojos. — ¿Dónde…dónde estamos?

Las arrugas en el entrecejo de Tony se destensan, como si estuviese aliviado del cambio de dirección de la conversación.

— En el complejo de los…en el complejo —responde, casi como si se lamentara por ello. Casi. —Cuarenta hectáreas solitarias —añade —con excepción del personal de mantenimiento, claro.

Él ha estado aquí antes. Fue cuando Stark le ofreció el brillante traje que hacía lucir a su spandex actual como una baratija de una tienda de disfraces. Sabe que la base está diseñada para albergar a los vengadores y toda la infraestructura que los acompaña. Esto no significa que ellos estén por allí aún. Los Vengadores se separaron hace meses. La mitad de ellos son prófugos. Desde Alemania, Peter no había visto a Tony más que un par de ocasiones. Sabe que los acuerdos son parte del conflicto tras ello –porque ha estado viendo las noticias–, pero Stark nunca le habló más del asunto después de regresar a EU.

— Así que es seguro —afirma, midiendo la reacción de Peter. —Pero no significa que puedas quedarte en tu traje.

— Yo no…no tengo ropa. —El rostro de su mentor se contrae en un gesto que camina directo a la lástima. Peter odia recibir lástima, así que se adelanta a aclarar. —Quiero decir, debajo del traje.

— Claro. —Murmura el hombre para sí mismo, masajeando el puente de su nariz. Peter siente como el calor sube a sus mejillas. No le gusta esto, la mendicidad, la lástima. Con May, todo el tiempo era una dura pelea por contar hasta la última moneda. Pero de ella aprendió a no pedir ayuda sin antes luchar por hacerlo solo. Mucho menos pedírsela a su mentor multimillonario de la familia. No tendría mérito. Sería demasiado cómodo. O incluso abusivo.

— Tengo ropa —se adelanta, casi como un atrevimiento. —Quiero decir, no aquí, pe-pero la tengo.

El entrecejo de Stark se arruga por segunda ocasión, confundido.

— La buscaremos otro día, ¿de acuerdo? —propone. —Puedo conseguiré algo aquí.

Peter asiente, y se arrepiente enseguida de mover su cabeza con tanta violencia cuando el mareo lo asalta.

— ¿Todo en orden niño?

— Si yo…solo… —Apoya sus palmas contra la suave –demasiado suave– cama bajo él, intentando controlarse. No puede llegar aquí exigiendo ropa y encima atención médica. Él puede hacerlo. —No es nada.

Tony avanza un par de pasos hacia él, poco convencido.

— He oído cosas peores de ti antes Parker, así que escúpelo —bromea él con una media sonrisa, y la punzada de culpa se clava con fuerza en su pecho porque le recuerda mucho a Frank, y sabe que el hombre debe estar preocupado por él ahora mismo también si no regresa al hotel. Quizá un poco menos preocupado de lo que debió estar el Sr. Stark durante las últimas semanas. Dios, es una persona horrible por hacerles esto.

— Yo…quisiera, recuperar mis cosas. No solo es ropa, yo…

— De acuerdo, lo haremos cuanto antes, ¿está bien? —Stark parece comprender su punto de inmediato, y Peter agradece en silencio no tener que explicar que ese par de fotos viejas en la mesita de su habitación en el hotel, valen muchísimo más que todas sus posesiones juntas. —Ahora, necesitas descansar.

— ¿Se-señor Stark? —murmura, sin mirarlo a los ojos. Sabe que sigue allí, porque sus pisadas se detienen. —Va a llamar a Servicios Sociales, ¿cierto?

El silencio que se genera es insoportablemente largo, así que levanta su mirada hacia el genio. Su rostro está congelado en una emoción ilegible, mirándole de vuelta. Peter se pregunta si es porque ha dado justo en el clavo al anticipar sus planes o porque realmente el hombre no ha pensado en ello. Casi se ríe de sí mismo cuando se da cuenta que está considerando la posibilidad de que un genio como Stark no haya siquiera contemplado lo que sucedería después de encontrarlo. Así que su mente se aferra a la primera idea aún más, luego de su respuesta:

— Hablaremos sobre ello después —musita de forma diplomática.

Peter asiente, sólo porque ahora mismo está drenado, con su cabeza da vueltas, y no podría hacer más aunque quisiera. Eso incluye cualquier plan para convencer a Stark de no enviarlo al sistema, o incluso algún intento genuino de huida. Pero, ¿realmente lo haría? ¿Podría huir de Iron Man? ¿No está quizá, en uno de los complejos más fortificados del país?

Se restregó los ojos con sus puños, y Tony entendió eso como una invitación para irse. Peter agradeció cuando la iluminación bajó hasta el nivel inicial cuando despertó, así que se reacomodó sobre la cama obscenamente suave, abrazando sus piernas contra su pecho. Bastaron un par de minutos antes de que el sueño lo tomara por completo.

La siguiente hora, Peter sueña con manos filtrándose bajo su ropa.


— ¿Tony?

Abre los ojos para encontrarse con Rhodes, que se acerca atravesando el corredor. Despega su espalda de la puerta de la habitación, donde Peter se encuentra, para alcanzar a su amigo.

— ¿Lo encontraste?

Tony le da una señal de silencio mientras invita al moreno a seguirlo. Las habitaciones para invitados cuentan con un decente aislamiento acústico, pero no el suficiente para un par de oídos súper desarrollados como los del niño. Así que no se detiene hasta que las puertas del ascensor se cierran con Rhodey dentro.

— ¿Vas a explicarme qué está pasando o debo seguirte hasta Manhattan?

Suspira mientras se recarga contra la esquina del ascensor. Su mente está trabajando en poner las cosas en orden ahora mismo. Siente que tiene mil cosas por hacer y no sabe por dónde comenzar. Ese par de ojos avellana grises y rotos aún están grabados en su mente. Y Tony no sabe cómo, ni cuándo o porqué decidió que no podía dejar a ese chico solo. Sólo sabe que está aterrorizado ahora que lo encontró y no sabe, no se siente capaz de hacerlo. El chico perdió a su último pariente vivo, pero no sabe cómo ayudarle con ello. Además, Peter no está al tanto de que ahora tiene a Ross tras su cabeza. Tampoco tiene idea de cómo ayudarle con ello. Joder, el niño necesita ropa limpia y ni siquiera puede pensar cómo es que va a conseguirla porque es demasiado pequeño para llenar los pantalones de repuesto en la bodega.

¿A quién engaña?

Las puertas del ascensor están abiertas ahora y realmente no sabe que está haciendo. Y puede sentir la mirada de Rhodey sobre sus hombros, pero no puede hacerlo. No puede salir y continuar porque no sabe por dónde comenzar.

— Tony… —sondea Rhodes en un susurro.

— Él está bien. Tuve que detenerlo con una mordida de araña de Natasha pero…

— Dios Tones… —ahí está la acusación. El reproche, porque no lleva ni un día con Peter y ya lo ha hecho mal.

— Creo que está bien o…no lo sé, preferiría que Cho lo revisara porque no sé si se lastimó con la caída o…Friday me aseguró que está bien pero él no…necesita ropa porque sólo tiene su traje araña pero no sé dónde conseguiré algo de su talla porque; joder Rhodey es demasiado pequeño y perdió a May y… y tiene esa marca extraña en su nariz que no… —se cubre el rostro con las manos, mientras el Coronel lo sostiene por sus hombros. Su pecho se siente apretado y jura que el aire se ha vuelto más pesado los últimos dos minutos.

— Voy a detenerte aquí, porque no estoy entendiendo nada de lo que dices.

Tony asiente, mientras restriega los talones de las manos en sus ojos.

— Vamos una cosa a la vez. —le pide Rhodes, y tiene esa mirada que pone cada vez que vuelve a estabilizar su mundo porque Tony es demasiado irresponsable para arreglarlo sólo y se odia por ello.

— Bien.

— Bien. Tenemos al chico. Necesitamos asegurarnos que esté bien.

— Llamaré a Helen para…

— Son las seis de la mañana Tony —le recuerda el moreno.

— Ocho de la noche es Seúl, es… razonable.

Rhodey suspira.

— No vendrá hasta dentro de dos semanas, pero tengo un par de neurólogos que podrían revisarlo si te hace sentir más tranquilo, ¿vale?

Tony tuerce la boca, pero asiente. Quiere darle la mejor atención posible a Peter, pero solo Helen Cho entiende el metabolismo acelerado y todas las cosas araña. Se arrepiente de no llevarlo a un hospital, pero con su identidad en juego, debe reconocer que no era la opción adecuada. Decide que quizá está exagerando. No lucía mal ¿o sí?

— Me dirás lo que estás pensado si no quieres que sabotee la cafetera.

— Tengo otra en el taller.

— También la sabotearé.

— ¿Siempre usas el chantaje para obtener lo que quieres? —le pregunta Tony.

— Sabes que eso suena más a ti que a mí.

— Me preocupa cómo demonios voy a manejar todo esto, ¿de acuerdo?

Ahora que lo dice en voz alta suena ridículo y exagerado, pero sabe que Rhodes ha tenido peores cosas de su parte, así que le tranquiliza la idea de confesarlo.

— Y a mí me preocupas tú.

— Oh vamos. —Tony se adelanta mientras sale del elevador.

— ¿Recuerdas eso que dijimos sobre el auto cuidado antes de intentar siquiera cuidar a otros? —asiente sin girar a verlo, caminando sin rumbo y deteniéndose hasta llegar a una de las salas comunes en el complejo. Es un espacio amplio y abierto que alberga una sala de estar grande y comparte la cocina. Tony solía venir aquí puesto que era la que el equipo usaba cuando aún estaba unido. Es donde discutieron los Acuerdos de Sokovia. También donde probaron la extraña sazón de Wanda y el excelente chilli de Sam. Juraría que aún puede sentir la mirada intimidante y protectora, en igual manera, de Natasha. Estúpido Steve Rogers. Los pasos del Coronel se detienen a sus espaldas.

— No hay tiempo para eso ahora, ornitorrinco —murmura en un susurro. Ahora lo único que piensa es si Peter podrá vivir allí. Si él mismo aún puede vivir en el complejo. Frota su rostro con sus manos, intentando enviar la frustración hacia atrás.

No, no puede hacerlo. No en este lugar.

— Tendremos tiempo suficiente luego del desayuno —le avisa. —Y definitivamente no es una pregunta.

— Sí mamá.

El moreno bufa, mientras abre el refrigerador de la cocina y su cabeza desaparece dentro de él.

— De cualquier forma, necesito buscar algo para Peter —alega, antes de dar media vuelta y recorrer el camino por donde llegó, pero Rhodey toma su antebrazo antes de que vaya más lejos. Y esa mirada está allí de nuevo, porque el Coronel es la persona responsable en ésta relación y no sabe qué haría sin él.

— No si te desmayas antes de intentarlo —murmura, pero no hay severidad en sus ojos. Las arrugas de preocupación de nuevo están en su rostro, y le pide que mire sus propias manos. Tony baja su mirada hacia donde la de Rhodes está clavada. Son sus manos, con un par de manchas de grasa y algo de mugre pegada, están temblando más de lo que se considera normal. Entonces lo nota. El chillido en sus oídos y las estrellas bordeando su visión. Su boca seca. Sus piernas débiles.

— No puedes seguir haciendo esto Tony.

— En mi defensa yo…no sabía qué… —suspira haciendo una pausa durante unos segundos, antes de regresar derrotado hacia la isla de la cocina y recargar su peso contra ella. Está más mareado de lo que le gustaría admitir.

— Pepper confía en que podría ayudarte —confiesa el moreno.

— Es un lindo pensamiento —murmura, cerrando sus ojos, mientras masajea en puente de su nariz con sus dedos.

— Pero si no puedo confiar en ti para hacerlo…

Sabe lo que pasará. El temor lleva décadas instalado en su estómago. Está allí desde que Tony abrió los ojos en el suelo de los vestidores del estado del MIT y la mirada de Rhodes, esa mirada aprensiva, lo examinaba. Estuvo allí una semana después, cuando seguía a su lado empujando matones fuera de su camino, protegiéndole. Él va a cansarse. Él se irá y lo dejará solo. Las personas tienen un límite y a su yo-autodestructivo le encanta jugar con esos límites.

— Lo siento. —Su miedo está hablando por él ahora. Es aterrador. Peter, el complejo, Ross. Todo lo es. No lo admitiría nunca en voz alta, pero lo es. Y no soportaría perder más personas. Más amigos.

Estúpido Rogers.

— Tienes que comprometerte con esto. Si no comes ni duermes, Cristo, si no bebes siquiera agua ni tomas tu medicación, ¿quién crees que estará para Peter mañana? —Tony maldice en silencio porque sabe que el hombre tiene razón. —Tienes que hacerlo. Aprende a cuidar de ti, para luego cuidarlo a él —dice Rhodes señalando el pasillo por donde vinieron. — ¿Crees que podrás hacerlo?

No.

— Sí, por supuesto.

Rhodes asiente con desconfianza, poco conforme.

— Eso es suficiente para mi por ahora —musita, al fin. —Eso y que termines tu desayuno.

Tony suspira, pero acepta mientras se deja caer en una silla. Realmente podría desmayarse.

— Sí mamá —repite, y no ve la sonrisa triste en el rostro de Rhodey.


Primero, una disculpa por la semana pasada, pero he estado ocupada y no quiero forzar la historia cuando simplemente no me fluye escribir n.n'. Por otro lado, he estado analizando muchísimo la relación entre Tony y Peter en el UCM para ser congruente en el reencuentro. Tony no es muy abierto a tocar temas sensibles, basta con ver su reencuentro en Endgame (además de que para ese punto su personaje ya tenía una evolución considerable) y todo lo que obtuvimos fue un abrazo. El fic se ubica un tanto antes de ello, y si bien ya existe una relación, no llega al punto suficiente para abordar temas personales con facilidad.
Otra cosa es que, tampoco he querido llevar a Peter a la escena esperada del hospital, porque sería un poco irreal siendo que Tony no conoce el estado de salud de Peter, y ni siquiera recuerda (porque lo sabe) del metabolismo mejorado, siendo su máxima preocupación que el chico se haya lastimado en la persecución.

¡Gracias por sus reviews!

Julchen awesome Beilschmidt: Creo que el siguiente miedo que tendrá será a la paternidad recién adquirida. Pero no hablaré mas. ¡Gracias por tu review!

Queen-Mushroom: A Tony le va a tomar tiempo darse cuenta que Peter no está nada bien. Parte de ello es porque le cuesta acercarse. Prefiere creer que está bien para evitar afrontar conflictos, tanto propios como con Peter. Pero las cosas se irán dando. ¡Gracias por el review!

Mizu-zuita: ¿Hubo un poco de confort aquí? ¿Cuál es mi concepto de confort? Esa es una buena pregunta, pero juro que vendrá, en pequeñas dosis :D porque así sabe mejor el angst OKNO. Gracias por el review.

Rose Stark Holland: ¡Gracias por tu review!

¡Hasta la próxima!

Bethap