Capítulo 8: El rescate (Parte III).
Sobrevolando el cielo a una altura lo suficientemente alta para ver el actuar de Sesshomaru, Jaken hacía uso del dragón de dos cabezas para transportarlo a él y a la joven Kagome hacia ese campo de batalla. Mientras el hermano mayor de Inuyasha agitaba su espada Bakusaiga para destruir los monstruos provenientes de distintas aberturas creadas desde el suelo por razones desconocidas después de un temblor, ambos bandos humanos los cuales se encontraban en guerra en ese lugar; habían quedado atrapados en medio de ese enfrentamiento entre ese demonio y los bichos provenientes de distintas partes de las profundidades; decidiendo detenerse para retirarse hacia sus correspondientes refugios.
- ¡Amo Sesshomaru! -, gritaba el sirviente al verlo destruir miles de monstruos con una de sus técnicas -. ¡Amo, ya volví! -, insistía al jalar las cuerdas que le permitían dirigir al dragón Ah-Un hacia donde se encontraba el demonio de cabellera plateada.
Mirando hacia el cielo tras haber escuchado la voz de su sirviente y haber percibido la esencia particular de Kagome, rápidamente los ojos de Sesshomaru cambiaban de dirección al escuchar una nueva abertura proveniente del suelo. Grieta creada después de un temblor de donde salía mayor cantidad de demonios decididos a comerse directamente a los humanos de ambos bandos.
-Seres asquerosos… -, susurraba al ver cómo devoraban rápidamente a sus presas. Agitando su espada Bakusaiga para matar a esos demonios, Sesshomaru arrasaba con todo a su paso, incluyendo a los indefensos humanos -. La abertura se ha cerrado… -, mencionaba para sí al enfundar su espada para dirigirse hacia la parte más alta de esa montaña donde se percibía un olor semejante al olfateado al estar cerca de Yohan.
"Puedo percibir una combinación entre veneno y barro", pensaba al desear finalizar rápidamente con este asunto para ir por Rin.
Avanzando a pie al considerar conveniente esperar en el suelo la salida de esos demonios, Sesshomaru caminaba entre esos cuerpos destrozados sin hacer nada al no desear involucrarse, sin embargo; su espada consideraba lo contrario. Desde la muerte de esos humanos, la espada colmillo sagrado había comenzado a palpitar, incrementando sus latidos al pasar junto a su dueño por esa acumulación de restos de personas.
-Con que deseas que reviva a todos esos humanos… -, le susurraba a su espada al sentir esa reacción intensa. Deteniéndose para desenfundarla, el hermano mayor de Inuyasha volvía a hablar para sí -. Ya veo… -, murmuraba al dirigir su mirada hacia esa montaña de cadáveres.
Haciendo uso de la tenseiga para revivir a esos soldados asesinados minutos atrás, Sesshomaru enfundaba segundos después su espada para avanzar tranquilamente entres esos humanos ahora vivos como si no hubiese pasado nada.
- ¿Qué ha pasado? -, preguntaba uno de los hombres al no comprender lo sucedido al ver ensangrentado sus ropas, teniendo su cuerpo sano y completo.
-Demonio, ¿¡tú has hecho esto!? -, le interrogaba otro a un Sesshomaru al verlo pasar cerca de él -. ¡Oye, responde!
Siguiendo su camino en dirección hacia esa montaña e ignorando las palabras de aquellos que deseaban hablar con él, el demonio de cabellera plateada fijaba su mirada hacia ese lugar de donde provenía ese fétido olor, mientras los hombres no dispuestos a hablar con ese demonio correteaban de un lado a otro al ver la presencia de Sesshomaru; huyendo con todas sus energías para regresar hacia donde se encontraban sus líderes ante ese deseo de no ser comidos nuevamente.
- ¡Amo Sesshomaru, que bueno que pudo vencer! -, gritaba a lo lejos Jaken al permanecer sobre el demonio dragón de dos cabezas llamado Ah-Un en el cielo.
Sentado sobre su caballo a lo lejos de ese disturbio, observando con detenimiento todo lo sucedido desde la llegada del hermano mayor de Inuyasha, el capitán líder del clan Hoyo; no podía disimular su alegría por ver nuevamente la presencia de ese demonio quien comenzaba a hacerse un nombre incluso entre los humanos al comenzar a usar sus poderes para erradicar a todo aquel que se interpusiera en su camino y; tuviese el deseo de matar a los de su misma raza por placer y para incrementar su poder.
"Sesshomaru", pensaba con una gran sonrisa al recordar ese momento en el que había agitado su espada para acabar rápidamente con esos demonios emergidos desde el suelo. "Los rumores no le hacen justicia a su verdadero poder y magnífica técnica para asesinar todo aquello que tenga al frente".
-Es digno de su nombre… -, expresaba al darle instrucciones a su caballo para comenzar a bajar de esa montaña en la que se encontraba -. ¿No te parece fantástico ese demonio guerrero? -, le preguntaba a ese sirviente que le perseguía.
- ¿Habla de ese demonio de cabellera larga, señor? -, preguntaba sorprendido el soldado al escucharlo decir semejantes palabras maravillosas hacia un yokai. Persiguiendo a su amo a pie, con un arma de fuego entre sus manos, el varón de apariencia mayor con unas cuantas arrugas notorias en su cara, no comprendía la fascinación de su superior por ese demonio al que había estado exaltando desde el inicio de la batalla contra esos demonios.
-Quiero conocerlo a mayor profundidad… -, susurraba para sí al golpear a su caballo para acelerar el descenso de esa montaña.
Analizando la situación actual, ese joven de tan sólo catorce años, quien vestía una armadura alrededor de su cuerpo de color rojiza con su cabellera sujetada a manera de moño para facilitarle sus movimientos en batalla, sabía muy bien que la intervención de Sesshomaru y la presencia de esas aberturas extrañas desde el fondo del suelo que sacaban demonios devoradores de humanos; complicaba el enfrentamiento entre su familia contra el clan Seo.
-Nunca imaginé que esos asquerosos tuviesen a un demonio de su lado. En aquella ocasión, culpé a la casualidad como la responsable de todo. Pero, me he equivocado… -, susurraba al llegar una de las partes planas de esa montaña cercana de donde provenía ese fétido olor -. Ese maldito clan extranjero no sólo tiene a ese imbécil exorcista como un aliado poderoso. Ahora tengo que soportar esto… -, continuaba expresando al fruncir el ceño en voz baja. Disminuyendo la velocidad en la que su caballo corría en espera de su soldado, ese joven continuaba su diálogo personal en voz baja para no ser escuchado por algún enemigo cercano y no percibido -. Debemos cambiar de estrategia si queremos adueñarnos de todos los territorios… -, sugería para sí, sonriendo ampliamente al ver a lo lejos a un Sesshomaru dirigirse hacia donde él se encontraba.
Suspirando ante su frustración de haber perdido esa ventaja debido a la presencia de monstruos en batalla, el chico hacía unas señas con sus manos para que ese soldado quién lo había estado siguiéndolo a pie, se aproximara mucho más.
- ¿Dígame señor? -, preguntaba agitado al llegar. Haciendo una reverencia en espera de una orden, el anciano trataba de normalizar su respiración agitada -. ¿Señor?
-Informa al damyo acerca de nuestra derrota gracias al ataque por demonios contra ambos bandos. -. Demandaba. Apretando las riendas con fuerza ante su aparente enojo de tener que conformarse con la situación actual, el joven continuaba hablando con un tono seco -. Informa también acerca de la pérdida de la ventaja ante la aparición de esos asquerosos monstruos. Y que, aparentemente los Seo tienen un demonio muy poderoso como aliado.
"Después de todo, Sesshomaru provino del castillo de esos sucios invasores. Conozco a la perfección el camino; y la única edificación importante en esa región, es la perteneciente a ese clan de sangre sucia.".
- Espere, señor… ¿ha dicho demonio aliado? -, preguntaba confundido antes las palabras de su capitán -. ¿Es eso lo que desea informar? Mis ojos dicen que ese demonio sólo vino caminando por ahí y luego comenzó a agitar esa extraña espada. ¿No deberíamos de tratar de matarlo antes de que nos asesine? -, preguntaba al erguir su cuerpo.
-No. Al parecer no desea acabar con nosotros. ¿Viste cómo regresó a la vida a todos los hombres devorados con tan sólo agitar esa otra espada? Ese demonio es especial y lastimosamente parece estar ayudando a los Seo. No es la primera vez que lo hace…
- ¿Conoce a ese demonio, señor? -, preguntaba nuevamente al no comprender las palabras de su amo.
-Sesshomaru, ¿por qué los ayudas? Tengo tanta curiosidad por saberlo… -, cuestionaba en voz alta, tratando de entender las razones de ese comportamiento tan poco usual de un yokai. Golpeando con sus pies a su caballo para hacerlo galopar y poder acercarse hasta donde el hermano mayor de Inuyasha se encontraba, el joven se alejaba sin previo aviso de su sirviente.
- ¿¡Señor!?
- ¡Informa lo que te dije y no vuelvas hasta traerme una respuesta! -, gritaba al jalar las riendas de su caballo con mayor fuerza al tomar velocidad.
- ¡Sí, señor! -, respondía entre gritos al observar a su amo marcharse -. Amo Akihiro, estas noticias no le van a gustar a su señor padre… -, susurraba para sí, pegando hacia su pecho esa arma al sentir miedo de informar noticias tan negativas a su amo y señor.
Caminando en dirección hacia esa montaña, nuevamente una apertura pudo ser vista por Sesshomaru.
-Ese apestoso olor comienza a esparcirse desde ese castillo y en esa montaña. Inuyasha, ¿qué estás haciendo? -, preguntaba en voz baja al desenfundar nuevamente a la Bakusaiga.
Eliminando con rapidez a ese nuevo grupo numeroso, Sesshomaru decidía caminar con su espada empuñada en su mano izquierda en caso de una nueva aparición.
-Las aperturas comienzan a ser más frecuentes y con mayor cantidad de monstruos -, expresaba una Kagome preocupada al mirar hacia esa misma dirección a la que pretendía dirigirse Sesshomaru -. Ya veo, con que olfatea algo…. Pero, si sigue así será cuestión de minutos para que comience a cansarse...
- ¿¡Quién crees que es mi amo Sesshomaru, niña!? -, exclamaba molesto al sujetar fuertemente las riendas el pequeño demonio sirviente -. ¡No subestimes a mi amo!
-No, Jaken… No es lo que quiero decir. Sesshomaru es muy fuerte, sin embargo; es cuestión de tiempo para que comience a sentirse cansado ante el desgaste de tanta energía que requiere usar la Bakusaiga a cada instante. Y no es lo único que me preocupa -, explicaba -. Se acerca algo terrible… Puedo sentirlo… Además, dudo que desee alargar la pelea si Rin está en peligro. Puedo sentir energías oscuras provenientes de ese castillo. No me gusta nada esto…
-Es cierto, pero… -, susurraba el demonio al entender que, ese olor espantoso que se acercaba se significaba la presencia de un veneno muy letal -. ¡Amo bonito, por favor apresúrese que se viene algo extraño! -, gritaba el demonio de color verte al observar a lo lejos cómo un grupo de demonios provenientes de la cima de la montaña estaban rodeados por un veneno pestilente.
-Lo sabía… -, susurraba Kagome al ver hacia el cielo -. Es ahí la fuente de todo mal…. ¿Acaso desea aniquilarlos con anterioridad para que no lleguemos hasta la parte más alta de la montaña? ¡Jaken, bájame ahora! -, demandaba al tratar de tomar las riendas de Ah-Un -. ¡Llévame hasta donde se encuentra tu amo, para que él acabe con esos demonios y yo purifique ese veneno!
- ¡Calla, mujer; tú no me das órdenes! -, reclamaba al pelear por sujetar las riendas.
- ¡Si morimos aquí, no podremos ir a salvar a Rin! -, gritaba al tratar de dirigir al dragón de dos cabezas hacia donde estaba Sesshomaru.
-Ay, no… Si algo le pasa a Rin, me asesinarán -, expresaba asustado al soltar las riendas de golpe ante su temor por ser la causa del atraso para el rescate de la ahora joven -. ¡Obedece, Ah-Un! -, pedía nervioso y apurado al saber que, si no moría por ese veneno en el ambiente, su mismo amo lo mataría por imprudente.
Sujetando con fuerza las riendas que dirigen al dragón de dos cabezas, Kagome; quien vestía su traje de sacerdotisa combinado con medias blancas y sandalias de la época, se veía en la dificultad de enfrentar a un demonio dragón poco animado de estar siendo dirigido por una humana desconocida.
- ¡Deja de jalar eso! -, gritaba Jaken al tomar las riendas al ver la manera tan torpe de dirigir al dragón -. Mocosa, no sabes nada. ¡Ah-Un, apresúrate para que podamos ir a salvar a Rin!
Bajando con rapidez sobre ese dragón mascota en dirección a un Sesshomaru ocupado en aniquilar a los nuevos monstruos aparecidos por una nueva abertura, Kagome corría al tocar el suelo con todas sus energías para alcanzarlo.
- ¡Debemos ir a la parte más alta de esa montaña! -, gritaba a todo pulmón a lo lejos, observando cómo se acercaban con rapidez -. Debo eliminar la fuente, de lo contrario esto nunca se terminará -. Decía para sí al correr a mayor velocidad para acercarse hacia donde Sesshomaru se encontraba -. ¡Usa la Bakusaiga en dirección a esos monstruos! -, gritaba al posicionarse a unos metros del demonio para enviar una de sus flechas sagradas al mismo tiempo que el ataque de la espada de su cuñado.
Girando su cuerpo para atacar con su espada a la dirección contraria, Sesshomaru realiza una combinación entre la flecha de Kagome con su técnica destructora de la Bakusaiga, acabando casi inmediatamente con la presencia de ese grupo importante de monstruos y ese veneno letal que los rodeaba al sobrevolar el cielo.
- ¡Amo! -, gritaba en lágrimas el demonio al llegar montado sobre Ah-Un hasta donde estaba el hermano mayor de Inuyasha -. ¡Amo bonito!
- ¡Sesshomaru! -, exclamaba una agitada Kagome al llegar finalmente hasta donde él se encontraba -. La… montaña… -, explicaba con dificultad al sentirse agotada de haber corrido tanto -. Debemos…
-Jaken… -, gruñía al fulminarlo con su mirada al ver el descuido de su sirviente para con la sacerdotisa -. ¿Qué crees que haces?
- Es que… -, susurraba al paralizarse por la reacción de su amo -. ¿Cómo ha estado? Dígame que no se siente cansado…
-No seas estúpido, Jaken -, respondía de mala gana al girar sus ojos hacia los de Kagome -. ¿Dices que esta montaña es la que causa todo?
Tomando aire para hablar con mayor tranquilidad, Kagome dirigía su mirada hacia la parte más alta de la montaña:
-La energía es maligna. Si acabamos con eso, seguro eliminaremos esa esencia oscura del castillo y esas aberturas. Lastimosamente, estamos en un lugar contaminado como consecuencia de la matanza entre clanes. Es justamente en este campo de batalla en donde las energías oscuras se fortalecen gracias al odio, la sangre, el miedo por morir y el deseo de venganza. Eso es alimento para el controlador de esas energías. Por ello, debo purificar esa montaña. Con la Bakusaiga, puedes destruir todo lo que se ponga al frente y yo, podré tener el camino libre para lanzar una de mis flechas -, explicaba.
- ¿¡Quién te crees para darle órdenes a mi amo, humana!? -, preguntaba fastidiado Jaken al bajarse de Ah-Un.
-Calla, Jaken -, demandaba -. Sacerdotisa -, decía en un tono serio mas no grosero -. ¿Estás segura de lo que dices?
"¿Qué es lo que está pasando?", se preguntaba Sesshomaru al no comprender por qué ese simple olor a barro y podredumbre percibido ahora dentro de ese castillo, se estaba sintiendo en esa cima de la montaña. "Pude sentir ese un simple olor a hierbas cuando estaban reunidos en esa habitación, mas no había una presencia demoniaca como la sentida ahora. ¿Acaso trataron de disimular ese olor? No pude haberme equivocado de esa manera. Estoy seguro de mi olfato", analizaba con detenimiento. "¿Cómo pude descuidarme de esa manera? Rin podría morir si no me apresuro. El imbécil de Inuyasha no ha aparecido. Esas son malas noticias ".
-El monje… -, mencionaba al recordar a Miroku.
-Su excelencia está junto con Inuyasha. Estoy segura que él podrá eliminar a ese ser maligno que se siente dentro de ese castillo. Pero no es lo que temo.
-El olor a barro y podredumbre mezclado con saliva y sangre humana pueden percibirse dentro de ese castillo. Esa misma esencia de barro combinada con monstruos puede sentirse en la cima de esa montaña. Me recuerda a… -, expresaba Sesshomaru al pensar en voz alta.
-Naraku -, interrumpía Kagome al entender de lo que hablaba ese demonio -. No sé qué es lo que pasa dentro de ese castillo donde se encuentran Rin y la anciana Kaede, sólo sé que; crear a un nuevo ser gracias a la acumulación de energías negativas y demonios no es tan complicado como pensamos. Es normal gracias a este lugar contaminado y la presencia de distintos demonios que abundan en esta época -, aclaraba la sacerdotisa.
Escuchando las palabras de Kagome, Sesshomaru se arrepentía de no haber rescatado a Rin tras haberla visto en esa ocasión. Sabía que había cometido un error al anteponer la eliminación de esos demonios cercanos al castillo al pensar que, ese olor a barro y podredumbre no era nada más que un humano metido en problemas sencillos de resolver.
-Jaken -, demandaba rápidamente al comprender la gravedad de la situación. Fulminando a su sirviente con su mirada; Sesshomaru pudo sentir nuevamente el retumbar del suelo; entendiendo lo que eso significaba -. Apresúrate.
- ¡Sí! -, respondía tras una reverencia. Corriendo rápidamente para tomar las riendas de Ah-Un para montar a la sacerdotisa, Jaken le hacía señas a Kagome para que se subiera sobre el dragón -. ¡Vamos!
-No debes de preocuparte, Sesshomaru -, indicaba antes de marcharse -; Inuyasha y Miroku rescatarán a Rin. Y si destruimos a este ser, aquello oscuro dentro de ese castillo quizá se debilite -, explicaba en un tono relajado para tratar de apaciguar a su cuñado. Corriendo para montar ese monstruo y dirigirse hacia la parte más alta de la montaña, Kagome sabía que sus palabras no lo tranquilizarían. Entendiendo al pasar de los años que, únicamente sentiría alivio en su corazón hasta ver a una Rin sana y salva -. ¡Nos vemos en la cima de la montaña! -, gritaba al montarse sobre la silla de montura de Ah-Un.
Observando y escuchando todo detrás de un árbol, ese joven capitán finalmente creía tener una oportunidad para comunicarse con ese demonio al verlo enfundar su espada. Sujetando las riendas de su caballo para darle la orden de correr hacia Sesshomaru, el hijo ilegítimo del clan Hoyo llegaba con rapidez hasta donde el hermano mayor de Inuyasha se encontraba.
-Sesshomaru -, decía una voz varonil tras bajarse de su caballo a escasos metros de ese demonio -. Ese es tu nombre, ¿verdad, demonio?
Deteniendo su caminar al escuchar esa voz ronca de la boca de un humano a quién no recordaba haber cruzado alguna palabra, el hermano de Inuyasha simplemente se quedaba quieto en espera de una nueva abertura.
- ¿Reconoces mi rostro? -, preguntaba al caminar sujetando las cuerdas de su caballo para guiarlo hacia el demonio de cabellera plateada -. Soy Yamagawa Akihiro…
Observando el rostro juvenil de quién se había identificado, Sesshomaru permanecía callado en espera del accionar del humano. Olfateando su esencia, el demonio podía sentir la ausencia de esa maligna presencia a diferencia del humano dentro del castillo.
"Sólo es un humano con olor a sangre y pólvora sobre esa armadura", se decía al no sentir amenaza alguna.
-No pareces ser un demonio muy conversador -, expresaba con una tímida sonrisa al verlo más de cerca -. Aunque eso no es de mi interés. Sólo quería preguntar algo.
- ¿Qué deseas? Estorbas -, indicaba al retomar su caminar hacia la montaña, acercándose sin querer hacia donde estaba ese humano de cuerpo fornido para su edad.
-Vaya… -, susurraba al sentirse intimidado por la altura, presencia y hasta belleza de ese demonio quién se dirigía hacia dónde él se encontraba. Sujetando con fuerza a su caballo tras haberse puesto nervioso, Akihiro decidía retomar esa conversación -. Yo maté a Yohan meses atrás, y cuando me disponía a cortar su cabeza para llevarla como trofeo para mi padre… No, para mi amo y señor… Usted aparecía de la nada cerca de ese río para que su sirviente le diera de beber a una criatura con dos cabezas.
- ¿Yohan? -, preguntaba confundido al no recordar ese nombre ni al dueño de ese rostro al avanzar sin detenerse.
- Yohan pertenece a la familia Seo, el clan contra quien luchamos hoy y aquí -, explicaba al seguirle el paso a Sesshomaru.
-Sus discusiones no son de mi interés -, respondía en un tono serio y seco al no querer involucrarse en pelea de humanos.
-Ya veo… Sin embargo, usted ha intervenido -, recalcaba -. Revivir a Yohan, se significó una pérdida valiosa para mi clan.
Continuando su caminata, Sesshomaru no respondía a las palabras de ese joven al no tener el mínimo interés por esa conversación.
-Dígame, por favor. ¿Por qué decidió revivir a mi peor enemigo con esa arma extraña? Si no lo hubiera hecho, ya estaríamos atacando el castillo, y ya seríamos dueños de esta aldea para conquistar el territorio siguiente -, explicaba al seguir a Sesshomaru, tratando de jalar con todas sus fuerzas a su caballo asustado.
"La aldea más cercana", pensaba. Identificando el lugar; Sesshomaru detenía su caminar de golpe.
- ¿Qué harás con los aldeanos? -, preguntaba curioso en un tono serio y nada amigable.
-Mi señor es quién decide el destino de los habitantes, demonio. No me corresponde pensar. Sólo sigo órdenes de mi amo y señor.
-Si tu amo te pide matarlos, ¿lo harías? -, preguntaba nuevamente. Sacando su mano derecha para preparar sus garras si él las consideraba necesarias, Sesshomaru continuaba dándole su espalda en espera por una respuesta sensata por parte de ese joven humano.
-Lo haría sin dudarlo -, respondía rápidamente en un tono serio y seguro -. Nuestro deseo es ser los más poderosos de todas estas tierras. Además, esa familia no tiene nuestra sangre.
"¿Sangre?", preguntaba en su mente al no comprender las palabras del humano.
-Eres un ser nacido de estas tierras, ¿no es así? Pero hay humanos que vienen de lejos.
-Tu historia y la de los demás humanos, poco me importa -, gruñía. Bajando su mano para retomar su caminar, Sesshomaru perdía el interés por ese humano.
- Espera… -, pedía al seguirle - ¡He leído acerca de ustedes los demonios! -, exclama al querer simpatizar con Sesshomaru -. ¡He leído acerca de cómo humanos se unen con demonios y procrean seres repugnantes! ¿No detestan ustedes los yokai puros a esos seres nacidos entre la unión de humanos con demonios? ¡Nosotros los humanos también los odiamos! -, insistía al caminar tras el hermano mayor de Inuyasha.
Observando cómo Sesshomaru avanzaba sin responder a sus preguntas ni prestaba atención a sus palabras, Akihiro creía conveniente soltar las riendas de su caballo para lanzarse con todas sus energías sobre las mangas de la vestimenta del demonio.
-Espere, por favor… -, rogaba.
- ¿Acaso deseas morir? -, preguntaba al elevar su mano para sacar nuevamente sus garras al detener su caminar.
-Nunca pensé que los Seo tuviesen un demonio aliado… -, susurraba al soltar la vestimenta de Sesshomaru al ver cómo sus garras tomaban un color diferente -. El castillo de donde usted vino, es de la familia del joven a quien revivió. Esa mujer que hablaba con usted es una sacerdotisa. Y la anciana que llegaba con esa jovencita también lo es. ¿Qué es lo que ellos le han ofrecido para estar tan bien protegidos por tantas personas importantes y por un demonio tan poderoso como usted? -, le cuestionaba desesperado por entender la situación.
Escuchándose una nueva abertura cerca de donde estaban, el caballo que huía desesperado del miedo provocado por Sesshomaru, era devorado rápidamente por esos demonios; haciendo que el joven se quedara perplejo por la rapidez en la que comían a su fiel animal.
- ¡Kuma! -, gritaba ese joven. Ante el miedo por ver de cerca a esos demonios y observar cómo se aproximaban hacia donde estaban y considerar que Sesshomaru no lo protegería ante su falta de modales, Akihiro creía necesario correr en la dirección opuesta.
-¡Quédate quieto! -, demandaba Sesshomaru al desenfundar su espada para acabar rápidamente con los demonios.
Tirándose al suelo para no ser dañado por el ataque, Akihiro pudo mirar más de cerca el ataque hecho por la Bakusaiga. Incrementando su admiración por ese demonio al ver sus movimientos y la agilidad con la que manipulaba esa espada.
-Maldita sea, Yohan. No sólo eres un heredero amado por las mujeres de esta región, ahora hasta tienes a este demonio poderoso de tu lado. Maldito sangre sucia…
Sintiendo un temblor más fuerte de los anteriores debajo de la tierra en la que ambos se encontraban, Sesshomaru tomaba con ayuda de su estola peluda el cuerpo del joven para elevarse por el cielo y eliminar de esa manera a esos demonios provenientes de esa nueva abertura con ayuda de su espada.
-Asombroso… -, susurraba Akihiro al tocar con sus manos ese objeto peludo que rodeaba su cuerpo, admirando una vez más las habilidades de Sesshomaru, así como oliendo la esencia del demonio -. Detesto admitirlo, no sólo es poderoso y ágil; también huele a flores de sakura… -, decía en voz baja para sí al acariciar con sus manos esa estola.
Bajando con una rapidez impresionante, Sesshomaru tiraba al suelo a ese joven antes de seguir su camino hacia la cima de esa montaña para encontrarse con la sacerdotisa.
-No estorbes. Este no es un lugar para humanos -, advertía.
Enfundado la Bakusaiga, Sesshomaru se elevaba por los aires al percibir un cambio en el ambiente.
"Ese apestoso olor se incrementa", pensaba al incrementar su velocidad en el aire.
Escuchando de fondo la voz de aquel joven, Sesshomaru podía percibir cómo el veneno proveniente del castillo y la montaña se incrementaban, así como cada vez más; ambos olores comenzaban a ser semejantes.
"Debo apresurarme".
Notas del autor:
Realmente quería hacer un solo capítulo, mas salía muy largo y no quería que fuese tan largo. Espero poder terminar la historia en el siguiente capítulo LOL.
Luce3110: Que bueno que te gustase la familia Seo. Yo amo mucho a Yuri XDDD Aunque soy débil por lo cute que es Yohan (es tan puro que hay que protegerlo lol). No soy mucho de saber lo que le gusta a la gente de los fandom, ya que; generalmente sólo escribo y no me meto a foros. Ahora entiendo muchas cosas LOL Soy mucho de escribir siempre, personajes originales que refuercen mis historias *risa nerviosa*. Agradezco por tu bello comentario y sinceridad, eso siempre lo he apreciado. ¡Espero sigas leyendo ya que, luego de esto se nos vienen los viajes!
