Hola! Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años y trata de una historia de 15 drabbles entre 100 a 500 palabras. Como saben, Harry Potter le pertenece a J. K. Rowling, los deseos de cambiar la trama son solo míos. Este capítulo corresponde al Prompt Perder.

Sin más, que lo disfruten.


Capítulo 7: Perder

Oliver iba tan distraído que la colisión con un cuerpo desconocido le hizo trastabillar y sostenerse de la pared. Miró por encima del hombro a la figura que se retiraba y resopló; Gwenog Jones no era de disculpas. Sacudió la cabeza y luego lanzó una ojeada hacia donde ella había venido. Reconoció a uno de los cazadores del equipo norteamericano, un tipo de complexión maciza, alto y con el pelo pajizo, reclinado sobre el quicio de la entrada del camerino que quedaba justo al frente del asignado al equipo inglés, mirando la cola de Jones mientras cruzaba los brazos y esbozaba una sonrisa satisfecha. Oliver se contuvo de poner los ojos en blanco; ya podía imaginarse lo que había transcurrido. Caminó hasta su taquilla y recogió sus guantes de la buena suerte. Lo eran desde que Harry se los había obsequiado.


—¡Concéntrense! —exclamó Wood —. Maniobra 24. Quiero ver esas bludgers lejos de nuestros cazadores.

El estadio vibraba con la euforia de los fanáticos. Por encima de los espectadores ingleses se paseaba un león de berbería gigante, rugiéndole al águila calva que sobrevolaba las gradas yanquistas.

—¡Weasley, no estamos de paseo!

Ginny agrió el gesto y gruñó. Se elevó sobre los jugadores; sus ojos barrían el campo aéreo.

Oliver echó un vistazo al marcador y apretó la quijada. Perdían por 130 puntos. Los golpeadores del equipo contrario eran ridículamente fuertes, y los reflejos de lo cazadores eran igual de inconcebibles. ¡Los estaban aplastando!

Sucedió deprisa. Ginny se abalanzó en picada en busca de la Snitch al mismo tiempo que su contrario americano. Wood quiso observar, pero su atención se vio arrebatada al avistar la quaffle que el cazador de apellido Miller le había lanzado; apenas la detuvo. Reconoció al rubio como el hombre que había estado con Gwenog. Éste tenía un brillo extraño en los ojos azules, como si una capa acuosa se hubiese extendido sobre sus pupilas.

Los vítores escandalosos, la desaparición del león y la expresión dolorosa de Weasley fue todo lo que necesitó para entender que la victoria se les había escapado de las manos. Perder tenía gusto a decepción.

El equipo de Inglaterra fue el primero en descender al terreno, colocándose en fila para las felicitaciones protocolares. El equipo estadounidense se les unió luego de un vuelo triunfal. Se estrecharon las manos. Oliver deseó salir de allí lo más pronto posible y evitar a los periodistas.

Le señaló a su equipo regresar a los bastidores, y ya caminaban cuando un sonido seco seguido de un grito les hizo darse la vuelta. Miller se había desplomado en el suelo, agitándose violentamente con fuertes convulsiones.