Capítulo 7: La verdad

Los ojos de Sesshomaru se abrieron con sorpresa, su controlado y aburrido corazón latió fuerte en su pecho y en ese momento sintió un retrogusto amargo en la garganta. Torció la boca con malestar. La veía llorando, confesando a esa muchacha que amaba a su hermano menor. A Inuyasha. Con razón siempre lo mencionaba, debía haberlo sabido. Aun así, la verdad, estaba consternado.

Volteó rápidamente y apoyó la espalda en la pared sin poder analizar bien el asunto. No lo podía creer, o sea, claro que sabía que ella no quería casarse, pero no sabía que era porque ya estuviera enamorada de otro y que ese otro era nada más ni menos que Inuyasha. Su medio hermano menor. Y entonces ¿por qué seguía adelante con esta farsa?

- Pero estas comprometida con el teniente…- La consoló Sango. Kagome suspiró y se apartó de ella intentando tranquilizarse. Había estado desbordada y era el cúmulo de emociones que debía liberar en algún momento. Desde que él estaba en el pueblo se había visto forzada a interactuar con ese hombre y aunque la mayor parte de las veces no era tan malo, sentía que traicionaba sus sentimientos por Inuyasha.

- Sí, lo sé, me lo sacan en cara en todo momento. Mi madre sabe que me opongo a ello desde hace tiempo. Toda mi vida en realidad.

El joven Taisho apretó las manos formándolas en puño y cerró los ojos. Se sentía estúpido. Usado. Humillado. No quiso escuchar más y salió rápidamente de ahí.

- Pero Kagome…- Sango intentaba tranquilizarla- … deberías ser honesta con todos, decirle a tus padres para que no te obliguen a casarte…

- Es un compromiso, lo sabes, lo hicieron ellos desde que tenía como 4 años. - Masculló, ya más controlada y respirando fuertemente-… No sé qué hacer.

Sango suspiró y luego apretó los labios. La contempló mientras la muchacha intentaba secarse las lágrimas de las mejillas.

- Inuyasha…- Comenzó de nuevo a hablar, mirándola con atención mientras Kagome dejaba su rostro tranquilo y volvía a mirarla-… ¿él corresponde a tus sentimientos?

La chica se había ruborizado y desvió el rostro de ella, avergonzada.

- No. No conoce mis sentimientos.

Sango hizo una mueca, intentando analizar el asunto.

- Creo que… mientras él no lo sepa, todo queda en el aire, Kagome. Y la verdad no sé, si sería peor el que correspondiera a tus sentimientos, o no.

La muchacha la miró con tristeza y suspiró.

- Si corresponde o no a mis sentimientos, siento que de igual forma estoy atada a su hermano mayor. Es con él el compromiso.

- Kagome…- Murmuró su amiga mirándola atentamente-… ¿por qué llorabas? Acaso… ¿estas confundida y sientes algo por el teniente?

Kagome arrugó el ceño, se sentía disgustada.

- ¡Por supuesto que no! - Declaró rápidamente, enrojeciendo- lloré porqué…- Suspiró y alzó la mirada al cielo-… me sentí mal estar tan cerca de él… así, en ese baile.

Sango la observó sin decir nada. La verdad es que tampoco quería seguir hablando ya que el asunto era demasiado importante e involucraba a las familias. Se acercó y le sobó el brazo intentando tranquilizarla.

- Bueno. Regresemos al salón. De todas formas, creo que debes hablar con tus padres y expresar bien tus sentimientos.

Kagome asintió derrotada y luego se dio valor para volver al salón. Allí, todo estaba como antes. El ambiente iluminado, las personas hablando, riendo, bailando y bebiendo, cada uno sumergido en su mundo de entretención. La muchacha intentó buscar a Sesshomaru con la mirada. No lo encontró. Suspirando una vez más casi con alivio intentó pasar el momento con su amiga y conocidos. Esto le daba valor para hablar el asunto con sus padres, ambos, esta misma noche, no podía dilatarlo más. Independiente si Inuyasha correspondiera a sus sentimientos o no, no quería verse obliga a casarse.

Sesshomaru no era un hombre impulsivo. Ni tampoco uno que perdiera la compostura. No es que no estuviera en su naturaleza, claro que sí sentía rabia, ira y perdía la paciencia, lo que pasaba es que siempre había intentado controlar ese carácter que sabía venía de los Taisho.

Y hoy, hoy iba a ser un día más en que soportaría y se guardaría todo. Después de estar un momento afuera en la calle decidió volver. Volver y enfrentarse a la mocosa malcriada. Total, ya no le importaba el asunto. A decir verdad, nunca le importó, pero tenía que ser sincero, en algún momento sí pensó diferente.

Volvió a la sala y la vio, ella lo miró sonrojada, casi con aprehensión, él le devolvió la vista siniestra y luego desvió el rostro, para acercarse a una bandeja en donde tomó una copa de champagne. Se lo bebió de un sorbo. Y luego bebió otro. Un momento después la señorita Kagura se acercó a él y ambos charlaron por un buen rato. La madre de Kagome se acercó a su hija preocupada, mientras se mantenía junto a Sango.

- Kagome, querida, ven- No quería hacerlo delante de la otra muchacha pensando que Sango no estaba enterada del compromiso.

Kagome se acercó a ella y se apartó de su amiga.

- ¿Qué ocurre?

- Lo mismo digo- Dijo la mujer, mientras jugueteaba con un abanico en sus manos-Estas dejando que la señorita Kagura coquetee abiertamente con tu prometido.

La muchacha desvió la mirada hacia la pareja. En ese instante Sesshomaru le tomaba la mano y la conducía al centro del salón, iban a bailar. Recordó cuando él posó su mano en su cintura y su corazón latió con fuerza. Disgustada apartó el rostro violentamente de la pareja.

- ¡Mama! Ya sabes que no me importa- Masculló, apretando los puños de sus manos. Luego volvió a mirar a la pareja. Estaban bailando un vals también. Tragó con fuerza al recordar todo lo que había sentido en ese momento. Y se sintió tonta. Era evidente que el teniente sabía cómo hacer que una mujer se sintiera "rara" con un baile como ese. Veía la cara casi en éxtasis de la señorita Kagura y se sintió tonta.

Su madre la tomó de un brazo y la arrastró casi a un rincón.

- Deja de decir eso, por Kami ¡ahora todo el mundo anda hablando que podría haber algo entre ellos!

Kagome torció la boca con disgusto y se cruzó de brazos.

- Que hablen lo que quieran.

Naomi la miró con enfado un momento, luego suspiró agotada.

- Esto también es culpa nuestra. No hemos dado la noticia del compromiso de ustedes y creo que eso hay que remediarlo.

Kagome dejó de burlarse para mirarla con terror.

- ¡No!

Su madre había cerrado el abanico y la miró con reproche.

- Hablaré con tu padre y Lord Taisho. No quiero que haya malos entendidos. Y compórtate, por favor.

Kagome tembló de rabia y angustia. No disfrutó más la velada, pero lo que sí le llamó la atención fue que Sesshomaru pareció olvidarse de ella por completo y centrar toda su atención en Kagura, quien abiertamente reía y le coqueteaba levantando comentarios insidiosos a cerca de ellos.

De vuelta en el carruaje, junto a sus padres, Ginta había dicho que realizarían una fiesta para anunciar el compromiso de ellos y que estaba conversado el asunto con Lord Taisho ya que no había estado muy contento con como su hijo se había desenvuelto en aquella fiesta y había manifestado preferencia por otra mujer que no era su prometida.

Kagome pensó con confusión que sí era cierto, él había cambiado casi drásticamente durante la fiesta. Después de ese baile con ella, Sesshomaru se olvidó de su presencia. Y se sentía turbada y confundida, pero con eso más se convencía que no deseaba casarse con él, y daba la razón a Inuyasha.

Cuando llegaron a casa y ya no soportando más, les contó a ambos, llorando casi, que no deseaba casarse. Y cuando ninguno de los dos pareció prestarle atención, les dijo que estaba enamorada de otro. Ginta casi la había golpeado. Pero aún así se mantuvo firme y desafiante.

Enojados ambos progenitores, decidieron castigarla dejándola en la habitación y no queriendo saber de ella ni menos lo que tenía que decir. Ginta estaba más que preocupado. Toda la vida habían ansiado, tanto él como Lord Taisho de unir sus familias con el compromiso y posterior matrimonio de sus hijos, y ahora, su hija, su propia hija deseaba echar por tierra todos sus planes.

No lo entendía. La familia Taisho era noble, una de las más antiguas y ricas de la región, habían tenido tanta suerte en caer bajo el ala protectora del Lord y su hija quería echar todo a perder.

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- ¿Por qué hiciste eso, Sesshomaru?

El hombre estaba desasiendo el nudo de su camisa y apenas miró a su padre cuando éste entró sin avisar a su habitación del hotel.

- ¿Hacer qué?

Lord Taisho lo miró fijamente.

- Coquetear con esa señorita, la hija del alcalde.

Sesshomaru sonrió con burla. Hacía mucho, Touga no veía una sonrisa en su hijo, aunque esta fuera burlona.

- La señorita Kagura- Dijo él lanzando el nudo descuidadamente al suelo, luego volteó y se echó las manos a los bolsillos- Si ella estaba tan dispuesta a conversar y bailar ¿qué podía hacer yo? -Lo miró fijamente con burla- Soy un caballero.

Lord Taisho se sentía enojado por primera vez con él.

- Pero dejaste de lado a la señorita Higurashi.

Alzó ambas cejas y luego torció la boca al recordar el momento agrio en donde descubrió la verdad.

- No creo que le importe a la señorita Higurashi. - Murmuró y en ese momento bajó la mirada y por un instante, deseó revelar todo lo que había descubierto. Que ella no quería casarse y que estaba enamorada de su medio hermano menor. Sin embargo, algo cruel y turbio decidió que mejor dejaría todo en manos de ella, a ver hasta donde llegaba. ¿Se casaría igual por decisión de la familia? O diría la verdad. Quería saber qué era lo que iba a hacer. Tal vez disfrutaría esto. O no.

- ¿Por qué sonríes?

Sesshomaru volteó y lo miró haciendo una mueca burlona.

- Padre, no tiene de qué preocuparse. La señorita Kagura sólo fue una entretención para pasar la velada.

Touga agudizó la mirada en él.

- Esta bien. Te informo que hemos hablado con el señor Higurashi y hemos decidido, para evitar estos malos entendidos, que daremos a conocer la noticia de su compromiso en una fiesta la cual se celebrará en una semana más.

Sesshomaru asintió con una mueca burlona.

- Me parece bien.

Su padre lo observó con suspicacia, suspiró derrotado y luego se marchó de su habitación.

Sesshomaru borró poco a poco la sonrisa burlona del rostro. Tragó con fuerza y se acercó a la ventana para observar la oscuridad de la noche, sintiendo nuevamente el retro gusto amargo en la garganta. Se sentía herido. En algún momento, sólo por un instante tal vez, le había parecido agradable casarse con ella. Pero sólo había sido pasajero. Ahora, se sentía demasiado desilusionado. Casi herido. Pero él no haría nada ¿sería ella capaz casarse de igual manera obligada?

Al otro día, los Higurashi fueron invitados a desayunar con los Taisho al hotel. Desde que llegó, el hombre notó que esa muchacha apenas había dormido. Bostezaba a cada rato y tenía los ojos rojos y adormilados. Él no podía apartar la vista de ella, quería ver hasta donde se atrevía, hasta donde llegaría con todo. Una cosa era rehusarse, la otra decirle al mundo que estaba enamorada de su medio hermano.

Sesshomaru tampoco había dormido bien. La verdad, estaba muy molesto e incómodo. Y había algo que le dolía profundamente. El orgullo. ¿cómo se reparaba eso? Nunca se había sentido tan humillado y despreciado y no era la primera vez que se sentía así debido a la señorita Higurashi. Había momentos en que afilaba su mirada casi con rencor. Ella desviaba un poco la vista a él y Sesshomaru no apartaba la mirada de la suya. Incómoda, Kagome desvió la vista a otro lado sonrojándose profundamente.

¿Cómo puede sonrojarse si no soy nada para ella?, Se preguntaba.

- Ya están enviadas las invitaciones, fue apresurado, pero creo que es lo mejor ya que anoche hubieron muchos rumores equivocados- Dijo Naomi llevándose una taza de té a los labios. Ambos hombres asintieron con sus cabezas.

En ese momento pasaba una comitiva de damas y cuando vieron a las familias comenzaron a cuchichear, conociendo ya la noticia que para muchos no era sorpresa, por algo Lord Taisho era un asiduo invitado de los Higurashi. Pero lo que sí sorprendía era quien era el pretendiente. Todos o al menos la gran mayoría imaginaba que era el menor de los Taisho, Inuyasha, ya que era éste el que lo acompañaba todos los veranos y era a él a quien veían siempre junto a la señorita Higurashi.

Sesshomaru les sonrió a las damas y ellas le devolvieron la sonrisa, riendo otras estruendosamente. Kagome observó la escena con pavor y luego volteó, turbada con lo que estaba pasando ¿qué era eso? ¿el teniente Taisho, tan correcto y honorable les había sonreído a esas mujeres? Nadie más se había fijado en eso y ella se sonrojó cuando él posó sus ojos en ella al descubrirlo.

- Pero miren nada más quien se aparece al fin- Dijo Sesshomaru cada vez más burlón y rencoroso.

En ese momento todos lo vieron. Era Inuyasha, que se acercaba al grupo con una sonrisa y cuando estuvo en frente de ellos, se quitó el sombrero y agachó la cabeza a modo de saludo.

- Buenos días.

Lord Taisho estaba complacido, los padres de Kagome también y la muchacha había dejado de respirar y lo observaba como si fuera una aparición.

- Hermanito…- Murmuró Inuyasha mirándolo con burla, casi desafiándolo. Y fue en ese momento en que Sesshomaru lo comprendió. Su hermano sabía de los sentimientos de Kagome. No cabía duda.

Continuará…


N/A: Los personajes no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi, la historia sí es mía por lo que no autorizo para modificarla o publicarla en otro sitio.

Gracias a cada una de ustedes que me dejó un comentario, sus impresiones son muy valiosas.

Nos vemos.

Lady.-