Disclaimer: Los personajes que reconozcáis y el universo le pertenecen a JK Rowling. La historia es mía. No obtengo beneficios económicos al escribirla.
Aviso: Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.
Categoría: Personajes de Gryffindor.
Prompt: Predicción.
Palabras: 454.
Viene el lobo.
Dos chicas compartían una mesa en la sala común de Gryffindor. Una de ellas tenía montones de libros a su alrededor y la otra trataba de terminar un ensayo que consideraba muy importante.
-Eso es una pérdida de tiempo. Deberías centrarte en otras materias. -Una de ellas comentó.
-Solo lo dices porque careces del ojo interior. -Labender espetó.
¿Cómo se atrevía esa Sabelotodo a asegurar que la Adivinación no era real?
Solo estaba molesta porque ella no podía aprobar la clase solo utilizando el libro.
-La adivinación es inexacta. Dudo que la profesora Trelawney haya predicho algo real.
-Hermione, que tú no seas capaz de entender el arte de sa videncia, no quiere decir que no sea real. No tienes razón y estás molesta. No me importa. Solo déjame en paz.
Cuando Granger se alejó indignada, Labender suspiró. Esa chica era insufrible y no entendía cómo era que Ron y Harry la toleraban.
De todos modos, esa niña no agriaría su humor. No merecía la pena.
Cada alumno tenía una bola de cristal entre las manos y trataban de ver algo a parte de la niebla.
La profesora les había pedido que se enfocaran pero no habían logrado nada hasta ahora.
Labender y Parvati supusieron que debían tener paciencia. Que si estaban destinadas a tener el don de la videncia la bola les mostraría algo.
La niebla de la bola de la señorita Brown comenzó a moverse y cambiar.
Ella quería gritar, pero temía desconcentrarse si lo hacía así que permaneció concentrada a pesar de las tonterías que escuchaba a su alrededor.
¿Por qué la mayoría de personas no se tomaba esta clase en serio?
La chica tomó aire cuando una forma cuadrúpeda pareció salir de la niebla y sacudirse como un perro. Pero no era un perro. Se trataba de un lobo negro con grandes dientes que parecía querer abalanzarse y atacar.
Labender pegó un grito y casi dejó caer la bola de cristal.
Había visto un lobo. Estaba segura de ello.
Su mejor amiga y la profesora la creyeron. Sus compañeros pensaban que se lo estaba inventando todo.
Ellos lo habían hecho para aprobar la asignatura y cuanto más escabrosa fuera la visión, mvs puntos obtenían.
Sybil Trelawney tenía un especial entusiasmo por lo dramático y trágico.
Como McGonagall decía, Trelawney cada año predecía la muerte de uno de sus estudiantes.
Labender se indignó porque no la creían pero lo dejó pasar. Si sus compañeros eran unos necios, no era culpa suya.
En el año 1998, varios días después de la batalla de Hogwarts, los Gryffindor que habían compartido clase con Labender Brown, recordaron lo que la chica había visto.
Ella había tenido una visión y de cierto modo, se había cumplido.
