Hola personitas preciosas. Me pone muy contenta traer la actualización de estos dos tortolos mágicos. Por fin se puso bueno esto xD

Advertencias: este capítulo tiene contenido sexual, escenas violentas y la boca sucia de nuestro Levi.

Para este capítulo les recomiendo que lo lean con música, busquen una cancioncita tranquila para la primera mitad y luego vayan a buscar el instrumental más épico que puedan xd para que imaginen a nuestro Levi pelear, digo si gustan uwu

A leer~


Capítulo VII. Amor en tiempos de guerra
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Afuera se escuchó el golpe de los nudillos de alguien que una vez más deseaba interrumpir tras la puerta, Levi la abrió, encontrándose con el mensajero real, con clara preocupación pintada en toda su expresión y tras él, estaba Erwin.

—Qué sucede.

—Comandante, perdone pero es urgente. Un escuadrón enemigo ha hecho ataques a algunas tropas que se encontraban en la frontera de Nara, han destruido los almacenes de suministros de armas, hay varios de nuestros hombres heridos.

—Mierda.

—Si me lo permite Comandante Levi, creo que es necesario alertar a mis hombres y regresar lo antes posible.

—Oye tú — se dirigió al mensajero — ve a dar el comunicado a todos los capitanes de escuadrón, que estén listos, porque partiremos al amanecer, el ataque de esos bastardos solo debió ser una distracción — el mensajero salió lo más rápido que pudo dispuesto a cumplir en tiempo y forma las nuevas órdenes — Y tú Erwin, que tus hombres sean solo un refuerzo, trae a los hombres más fuertes que tengas y un pequeño escuadrón para proteger al palacio. Yo iré en primera línea, me alistaré y saldré con el ejército imperial, así que necesito que refuercen la vigilancia del palacio, no podré proteger al emperador quedándome aquí.

—Muy bien Comandante Levi, solo una cosa más, mi oficial Hange Zoe tiene conocimientos médicos, sería de utilidad si va con el ejército.

—… Ya veo, acepto su petición. Entonces, cumpla con su deber y proteja al emperador, y… — lo miró severamente — no te atrevas a tocarlo.

Levi entonces cerró la puerta tras de sí para quedar dentro de la habitación nuevamente, encontró a un Eren recostado, esperándolo ansioso, y él se acercó para tomarlo en sus brazos y besar su frente, sus mejillas, sus labios; profundizó el beso para sellar su promesa de volver junto a Eren a salvo.

—¿Qué ha pasado?

—Enemigos que se dirigen hacia aquí, tengo que salir a su encuentro y no permitir que se acerquen más, saldré al amanecer.

Eren se mantuvo en silencio, entendiendo la situación, le tomó desprevenido el tiempo, la ansiedad, el miedo, pero Levi estaba ahí para cuidarlo; nuevamente se acercó a sus labios, recostándose sobre él.

Tenía que ser esa última noche para ellos, ¿Cómo la recordarán?

Tal vez, después de todo sí se quedaría esa noche a dormir, tomaría a placer lo que le pertenecía y dejaría la firma de sus labios en la piel, se llevaría consigo la imagen de la posesión del divino y a la vez peligroso cuerpo.

Quizá sí se sentía diferente, menos malo, más libre; era extraño ser testigo de ver marchar a su compañera de toda la vida que lo acogió generosa durante tanto tiempo, esa soledad de apellido oscuridad se estaba desvaneciendo.

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Feliz era la palabra para describir por primera vez su plenitud en ese momento, tenía todo el permiso de tocar a Eren a su gusto, de escuchar su voz jadear y de mostrarle su lado salvaje con total aceptación. Los ojos verdes lo miraban anhelantes, deseosos, suplicantes y gentiles, y su cuerpo se retorcía erótico bajo el suyo, demostrando lo peligrosa y sensual que puede ser una piel y una sonrisa, se atestiguó el poder del tacto y de la voz.

Levi despojó de toda prenda a Eren, marcó desde el cuello hasta el pecho y torturó malicioso ambos pezones, lamió y succionó tanto como subía su libido, alentado por las respuestas en el rostro del otro, el cual se aferraba a las sábanas y entre abría los labios que dejaban salir la voz del placer, luego su nombre, y otras tantas alucinaciones consecuencia de entregarse al amor. Levi hizo lo suyo, siguió el camino de besos por el abdomen, se detenía a saborear la piel ajena, lamerla y marcarla succionando primero con sus labios y después dientes, eran besos avorazados para estar seguro si de casualidad de aquel cuerpo hermoso no salía miel por los poros, no importaba que no pasara, igual sabía dulce el olor a rosas.

Sintiéndose completamente relajado, deshizo los nudos de su kimono azul sin dejar un segundo de mirar a Eren que también lo miraba complacido, se lo quitó y lo dejó caer fuera de la cama, dejando expuesto su torso, su pecho ancho, sus hombros fuertes y su abdomen firme con marcas de guerra, cicatrices de espadas y flechas; los ojos verdes recorrieron de abajo hacia arriba la figura que se alzaba orgullosa sobre él, su mano aventurera tocó despacio el historial de guerra marcada en su piel, por cada hendidura y músculo tonificado; se animó a levantarse y alcanzar con sus manos los hombros, luego bajaron sus caricias por el pecho, y sus labios besaron un pectoral, atreviéndose a marcarlo con su boca, sus manos se enroscaron alrededor del cuello de Levi, invitándolo a pegarse más a él; el peso del torso se dejó caer nuevamente sobre el colchón y el cuerpo del otro junto a él, acto que a Levi le pareció muy provocador.

Podía sentir la gran sensibilidad de su piel que rozaba exquisito la de Eren, piernas que aprisionaba sus caderas mientras se frotaban el uno al otro. Las manos morenas se sostenían de los hombros de Levi, viajaban por su cuello, sus dedos se enredaban en sus mechones de cabello mientras los besos y caricias sucedían.

Levi se irguió una vez más sobre el cuerpo sensible y tembloroso, la vista que tuvo le sugirió muchas cosas, fue tentado a la ambición, el egoísmo, a la posesión y lujuria de otro ser. Eren no podía ser de nadie más que de él.

Acarició sus caderas, su habilidosa mano tanteó desde el muslo hasta la entrepierna, tomó con su mano el falo contrario, masajeándolo desde la base hasta el glande, esparciendo con el pulgar el caliente líquido preseminal que salía precipitadamente de la punta; sus movimientos estaban a expensas de las expresiones de Eren, el cómo se revolvía entre las sábanas, o la expresión erótica de su rostro que rogaba que lo masturbaran frenéticamente, mientras que de sus labios color rosa salían gemidos insinuantes y satisfactorios. Todo guió a Levi para el siguiente paso, juntó ambos miembros que temblaban precipitadamente con cada roce; la sensación caliente de las pieles frotándose mientras Eren gemía deliciosamente lo alentaron a tirar su cabeza hacía atrás demasiado excitado, disfrutando también del ambiente prohibido. —Mmh...Eren —jadeó roncamente mientras miraba como el otro se extasiaba de sus atenciones, sintió su miembro endurecerse más al sentir que el ritmo que sostenía lo llevaría a eyacular muy pronto, y por lo visto a Eren también. —Suficiente, no puedo aguantar más…—dijo deteniendo sus movimientos estimulantes, en seguida abrió más ambas piernas morenas las cuales se flexionaron para dar cabida aún más al cuerpo de Levi que estaba ansioso por profanarlo.

La preparación del cuerpo de Eren tomó poco tiempo, pues éste rogó ser arremetido sin tardar más, aunque Levi estuvo inseguro de hacerlo, al final sucumbió a los deseos y penetró lento a la mitad y el resto con rápida y certera decisión, agarró los muslos de las piernas y comenzó a penetrarlo repetidas veces.

Eren parecía morir en gemidos, se mordía los labios y exhalaba exclamaciones—: ahh, aahh, si..., mmgh...L-levi, Levi... más, lléname más…— para los oídos de Levi era una perfecta armonía compuesta, su voz ronca y sus propios jadeos no pudieron ser silenciados, con un verdadero tono de excitación él también se permitía gemir roncamente mientras lo tomaba de los muslos;—mmh, Eren…, ¿se siente bien así? — mientras arremetía frenético y luego se dirigía a devorar los labios y a unir su lengua con la del joven feroz que lo recibía necesitado.

La fusión de los cuerpos siguió unas horas más, esperando que la noche les alcanzara en tiempo para detenerse a inmortalizar cada muestra desesperada de amor.

A la mitad de la noche ambos exhaustos y satisfechos decidieron dormir, al menos Eren inmediatamente lo hizo, Levi por su parte, tuvo el cuidado de limpiar ambos cuerpos y arropar a Eren a su lado, besando sus mejillas y observando su sueño profundo. Pensó en las horas siguientes confiado y fortalecido; la idea de dejarlo en el palacio no lo convencía, pero no podía hacer nada más que confiar y ganar ante sus enemigos. Se convenció que nada cambiaría si perdía otra noche perdido en la incertidumbre, así que, atrajo el cuerpo dormido a sí mismo, lo abrazó celoso y protector, y durmió el resto de la noche a su lado.


Levi se levantó antes que el Sol asomara sus primeros rayos, cuando el cielo está aún negro y en el horizonte se vislumbra la franja naranja del amanecer, la luna seguía en lo alto, despidiéndose lenta y callada. La mañana llegó rápido, y antes de que Eren despertara, se separó de su lado en silencio, molesto de desear ver el despertar de los ojos verdes y no poder hacerlo. Partió a su habitación, tenía una misión, era crucial concentrarse ahora, no había marcha atrás. Debía hacer que retornaran los sentimientos dormidos de guerra, necesitaba bañarse en esa sedienta sed de sangre y dejarse llevar por el sentimiento de aniquilación.

Tomó un baño rápido con agua fría, se vistió y calzó, poniéndose debajo un haneri negro, un kimono de manga larga del mismo color, el hakama largo y delgado, que definió su figura, arriba un haori blanco con un dragón negro en la espalda enroscado; en su cintura unos cintos blancos de la cintura. Sin armadura, sin katanas, sin nada más que su mirada espeluznante y su espíritu valiente.

Caminó a las afueras de los jardines donde ya lo esperaban varios escuadrones formados, protegidos en pecho, torso, hombros, brazos y rodillas con la armadura verde pantano, las katanas gemelas reluciendo en todos los lados izquierdos de la cintura, y unos cascos grandes de metal con figuraciones de cuernos. Un ejército temible a la vista.

Levi montó a su caballo negro, con propio equipamiento y armadura roja y dorada para proteger al animal, sintió la mirada de todos sus soldados que rígidos se erguían orgullosos y aguardaban las futuras ordenes. Observó a su costado a la oficial Hange, arriba de su caballo que lo miraba con ojos indescifrables; todo estaba listo para marchar. En los anchos jardines se podía observar 6 compañías militares de entre al menos 200 a 350 hombres, Levi comandaba la primera división del ejército imperial que se dividían en batallones de caballería, artillería, infantería, un escuadrón médico y de transporte.

Otros batallones de soldados se encontraban ubicados en diferentes puntos del territorio esperando unirse como refuerzos y acompañamiento cuando la división principal ya se encontrara en batalla.

Levi había decidido ser la primera línea de ataque, para que todas las bajas fueran reemplazadas rápidamente por los escuadrones de apoyo, cada uno con un oficial al mando, y así los hombres de Erwin protegerían el palacio y al emperador; esa era la estrategia principal, no llevaría los 10.000 soldados dispuestos a sus servicio, pues sabía que la guerra no se prolongaría demasiado una vez venciendo a Kenny.

Al estar todos en sus posiciones en una formación perfecta, Levi alzó su voz profunda que hizo tener escalofríos a varios, y vociferó, esperando dar aliento a las tropas.

—Solados, me siento obligado a expresar mi profundo sentimiento ante lo que se nos avecina, pues he vivido en carne propia la cruda realidad de una guerra, he cargado en mi espalda sueños, anhelos, vidas preciadas en las que su último aliento ha sido una oración de súplica; soy consciente de los sacrificios y sufrimientos que tendrá que soportar el ejército imperial, pues nuestro enemigo es vil, bárbaro, y una amenaza para la tranquila vida de todos, capaz de ir en contra de su población, lo cual es imperdonable. Yo confirmo vuestra lealtad al defender la estructura imperial, a nuestro sol naciente y me siento unido a ustedes en convicción, pondré mi vida y mi poder para defender a mis hombres, así que espero que ustedes también constaten mi fidelidad a la nación; seremos varios peleando, pero en espíritu y por la libertad seremos uno. ¡Por la nación y futura paz!, ¡Por el emperador y el magno Imperio! ¡Entreguen su corazón!. — Todos los soldados gritaron orgullosos al unísono —: "¡Por el emperador!". —alzando sus puños derechos, lanzas y katanas al cielo.

Levi observó en silencio, y dando la orden de partida, salió cabalgando fuera de los terrenos del palacio.


—Ese es el plan, ¿entendiste?

—¿Estás seguro de esto Kenny?

—¿No te sientes capaz de hacerlo?, recuerda todo lo que nos ha arrebatado el imperio, Mikasa; libertad, familia, tierras, poder… al mismo Levi incluso. Es claro que el emperador debe morir, lo sabes, no podrás traer a Levi de vuelta si no lo matas, solo tú puedes hacerlo, debes vengarte del error que cometió contra tu hermano, contra tu clan, él no merece misericordia, que no se ablande tu corazón.

—Piénsalo, esto es personal, ese hombre podría hacer más daño, ¡envió a Levi a matarnos!, ¿piensas traicionar tú también al Clan?

—¡Claro que no!

—Entonces ya sabes que hacer… —susurró Kenny, sonriendo cínico ante sus palabras.

Mikasa ensombreció su rostro mirando furiosa al frente, la cubrió un aura maligna y peligrosa; tomó las katanas de la mesa, y se las amarró al costado izquierdo, todo su atuendo era negro, con su bufanda roja sangre atorada en el cuello estaba lista para ser el arma letal y dirigirse sin fallar a matar a cualquiera que la enfrentase. Un hombre entró a la habitación de iluminación tenue, en dónde había una mesa de madera en el centro; este hombre era nada menos que Reiner el cual vestía un kimono de guerra completamente blanco, al igual que su hakama y haori, tenía la presencia imponente y el rostro estoico, entró junto con un hombre con armadura negra, el cual dio un asentimiento y prolongó el contacto visual con Kenny.

—El ejército imperial se acerca —dijo, y el otro sonrió impaciente.

—No los hagamos esperar— los tres curvaron sus labios en sonrisas maliciosas y confiadas.

Y Mikasa entendió que debía irse; alió al encuentro de un escuadrón pequeño de 5 guerreros, incluida ella, con armadura y katanas de color negro y bien puestas. Un pequeño escuadrón de camuflaje enviado con un objetivo, el cual, apenas ella dió órdenes, salió cabalgando a toda velocidad rumbo al palacio.

Los demás, entre rebeldes, guerreros, samurais y soldados del clan Ackerman, se formaron para escuchar los planes que debían seguir al momento del enfrentamiento, pues se trataba de Levi, que conocía todas las tácticas de adiestramiento militar. Tenían que engañarlo y cambiar el plan de ataque.

Kenny ansioso del futuro, se vistió sencillamente, con un hakama gris y un cinto blanco en la cintura, arriba un kimono negro, sin ningún emblema, no ocuparía ningún arma, pues la espada que cortaría el cuello de Levi, serían sus propias manos; buscó la botella de vidrio secreta y la guardo en su pecho, alentó a sus hombres a la pelea, y montó un batallón de caballería junto a Reiner, miles de hombres les seguían, a pie, a carrera y a caballo.

Las fronteras podían albergar gran cantidad de renegados y almas sin rumbo dispuestos a morir en cualquier guerra con tal de saciar su odio, venganza, y arrebatar a otros lo que también les fue quitado; en especial, cada hombre samurai iba con el propósito de enfrentarse a Levi y matarlo, pues el exterminio pudo ser en carne pero nunca en espíritu, ellos estaban seguros de volver a renacer.

Los pueblos se notaban desiertos, los caminos y senderos en cada frontera no lo habitaba ya ningún alma, pues el emperador había ordenado evacuar a la mayoría de lugareños y personas que pudieran encontrarse en la zona de batalla.

Al caer la noche acampaban tranquilos, pues Kenny guiaba al ejército imperial a seguirlos a la frontera con Tochigi, un terreno plano perfecto que esperaba para albergar a todos sus hombres, sabía que Levi tenía soldados siguiendo sus pasos, y su plan era alejarlo lo más posible del palacio, para que no interviniera con la misión de Mikasa.

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—Si tiene algo que decir dígalo ya —preguntó Levi irritado al ver que Hange lo miraba a cada tanto risueña y divertida, su sonrisa le daba escalofríos.

—Usted perdone Comandante, ¿puedo decirte Levi?

—No.

—Aww, tan antipático como siempre~

—No cruce la línea oficial Hange, no estamos para camaderías.

—Bien, entonces te diré Levi, sucede que ¡no puedo evitar conmoverme!

—Explíquese.

—Ah, no lo intentes esconder te he descubierto y... ¡sufro contigo! ¡Abandonar a tan bello hombre haría quebrar a cualquiera! —expresó dramática cerrando sus ojos.

—No me cabe duda que se ha vuelto loca.

—¿Por qué no admites que estás de tan mal humor porque estás preocupado por aquel bombón? — pero Levi seguía con clara interrogación en el rostro, Hange bufó.

—El precioso emperador y tú, están juntos ¿no es así? —afirmó más que preguntarlo, triunfal y sonriente la excéntrica mujer.

Levi se quedó callado, la miró fulminándola con sus orbes como balas y luego soltó un "Si", y siguió la cabalgata silencioso.

—Kyaaaa! ¡Lo sabía! ¡Eran tan obvios! Felicidades por tan buenos gustos.

—Y ahora que lo sabe, puede decirle a su amigo rubio que se aleje de él, o de lo contrario, prometo que regresaré para matarlo.

—Oh no Levi, no hace falta, él no está interesado en el emperador, a Erwin le gusta averiguar las cosas de una extraña manera. Y si ambos clanes se unían, teníamos que saber que te había llevado al palacio, digo, tenía que ser justificada la razón, no podíamos arriesgarnos y exponernos a algo peligroso.

—¿Cómo qué?

—Bueno, los dos tienen poderes mágicos, tú puedes aplastarnos en cualquier momento, pero del emperador abundan rumores más interesantes, por ello me interesé en su relación; pensamos que estabas bajo una especie de control mental, pero ahora veo que es de algo más profundo…

Levi la miró con signo de interrogación esperando que completara su oración.

—De corazón —sonrió satisfecha Hange.

—Que mierda tan cursi.

—De cualquier manera, ya somo aliados, así que debemos de llevarnos bien~

—Como diga.

—¡Oye, oye, no me hables de usted! No soy una anciana, dime por mi nombre, ¿si?

—Así que esto haces cuando estás aburrida: fastidiar.

—Que cruel…, a propósito, ¿Por qué no llevas puesta una armadura?

—No la necesito.

—Esto me emociona, ¿sabes cuantos mitos hay sobre ti?, por fin podré verte convertido en ese grandioso Lobo gris.

—Pfft, no sabes lo que estás diciendo, tengo pensado aplastarte si no paras de hablar.

—No digas más que siento que me acaloro…

—Qué asco.

—¡¿Me dejarás montarte?!

—No, y aléjate de mí.

—Eres muy cruel. Pero bueno, me alegro de estar hablando contigo, sé que vamos a llevarnos bien.

—No estés tan serio, Eren estará bien.

—Ugh, no digas su nombre.

—¿Por qué? Eren mismo me lo pidió, platiqué tantas cosas con él en esa caminata.

—Ese niño tan confianzudo...

—En verdad lo quieres eh… Te lo digo en serio, Erwin es muy confiable, cuidará bien de él.

—Mas te vale que sea cierto, te noto muy tranquila, parece que no sabes que vamos directo a la muerte.

—Lo sé.

—¿Y?

—Confío en ti. No solo yo, todos estos hombres detrás de ti, así que no siento miedo — Levi meditó sus palabras, algo divertido por el carácter de la extraña mujer, pero se tranquilizó y no dijo nada más. Hange sonrió, y tampoco agregó nada.


El sol se alzaba grandioso en el cielo, ambos ejércitos estaban por encontrarse, Levi desde el sur, Kenny desde el Oeste.

De la ruta montañosa se vislumbraron las banderas rojas que evidenciaban al ejército imperial, era numeroso, se movían disciplinados al paso de Levi, que lideraba con expresión siniestra la cabeza de la división. A un kilómetro, del otro lado llegando a cabalgata tranquila, se acercaba Kenny encabezando al grupo, y atrás se asomaba Reiner, con una sonrisa triunfadora inexplicable.

Ambos se detuvieron, mirando lejano al otro, por un buen rato nadie se movió, había ansiedad y miedo, incertidumbre de abrirse paso primero atravesando el peligro, pero Levi no era ningún cobarde, así que, despertando, tras meditar unos segundos, se decidió a combatir; se removió y ordenó a las cuatro primeras compañías moverse junto a él.

Hange tuvo que retirarse a la parte trasera con su escuadrón.

Levi llamó en un grito alentador a su ejército, y con un movimiento y relincho de su caballo ascendió a toda velocidad por el camino para pisar la tierra firme a toda velocidad, detrás lo seguían sus soldados, con los caballos galopando, todos contuvieron el aliento al verse a metros uno del otro. Kenny no se movió, en su lugar salió a su encuentro Reiner, con un batallón a todo galope y con un número igual de hombres.

Dos mundos estaban a punto de chocar. Se acercaban presurosos a exterminarse entre sí, corrían conscientes de que sus espadas pudieran atravesar al otro en el corazón.

Levi enfureció sus ojos, dentro de él algo lo llamaba, su sangre pulsaba, una ira lo invadió, incontenible, dejó su humanidad por pensamientos de odio, "mata, aniquila, extermínalos a todos"; sus pensamientos lo traicionaban, y en su lugar tomaba el control una bestia violenta.

Todo sucedía en cámara lenta, tú y tus sentidos alejados de todo, el ruido de fondo desaparecía, solo podías escuchar tus propios latidos que resonaban en tus tímpanos con gran amplitud y fuerza; un dolor en el pecho punzante, tus pensamientos se iban… tú ya no eras tú. Tu verdadera consciencia había sido secuestrada por un segundo morador sin piedad.

A mitad del camino, Levi saltó del caballo, a metros adelante de su hombres, y al caer nuevamente, su cuerpo no se hallaba materializado en un hombre, para la sorpresa de todos, en su lugar estaba una bestia de ojos rojos que rugía amenazante, y que se abalanzó apenas consciente sobre el ejército enemigo.

Era inmensa, de cuatro metros de alto, de pelaje abundante y color gris; Levi se abalanzó contra la primera línea enemiga, y sin esfuerzo aplastó varios hombres con sus pisadas, quitándoles los brazos y cabezas, varias flechas se hundieron en su piel, pero lejos de hacerle daño solo le enfurecieron, y siguió su camino entre los hombres que se le enfrentaban con sus espadas, gruñó fuera de sí, enloquecido.

Levi se dirigió a la parte posterior del ejército enemigo que habían comenzado a lanzar disparos con cañones que dañaban a sus soldados rápidamente, saltó, cayendo sobre el fuerte de municiones y sobre todos los soldados que se encontraban ahí.

Reiner miró con claro desagrado sus acciones, y pronto dio una señal a sus hombres de dividirse en dos grupos, ambos numerosos; estos rodearon la figura de Levi, una parte por atrás y otro frente a él. La parte frontal del ejército enemigo marchó para retener a los hombres que se acercaban para seguir los pasos del Lobo. Los renegados que rodeaban a Levi dispararon flechas, hiriéndolo, luego con gruesas sogas comenzaron a apresar su cuerpo con el fin de detener el movimiento de sus pisadas, tarea difícil dada el tamaño del animal.

Las flechas se incrustaron en su piel, haciéndolo soltar un rugido espeluznante y moverse iracundo sobre sus patas, las flechas eran demasiadas; Levi sintió su cuerpo tensarse y ser jalado hacia el suelo, donde era sometido con fuerza y fue menos la libertad de movimientos. Mientras esto sucedía, Kenny salió a la vista de todos, con gran calma, satisfecho de que su plan estuviera funcionando. Levi lanzó un gruñido mostrando al mismo tiempo sus colmillos afilados y se intensificó el rencor de la mirada que cargaba gran odio en su interior.

A lo lejos, por las montañas, estaba un grupo preparado para avisar a otras compañías sobre los acontecimientos que sucedían en batalla y si se requería, avisar a otros batallones para mandar refuerzos. Hange manejaba a sus hombres para dar auxilio a los soldados heridos, fue entonces que alzó su vista encontrando a un Levi sometido por un grupo considerable de enemigos y sus sogas, apresando su cuerpo y extremidades; rápidamente mandó a un mensajero a llamar refuerzos junto con un mensaje para Erwin.

"Esto se ve mal…, parece que este hombre planeó todo a la perfección".

Levi rugía furioso, con sus ojos rojos que parecían explotar en sangre de la ira contenida expresando odiar estar acorralado.

—Parece que te has divertido por un tiempo Levi, —comenzó a hablar el hombre vestido por el kimono gris —cuéntame, ¿Cómo estuvo la estadía en el castillo, agradable, placentera? — pero al cuestionar a la bestia no se hallaba ningún atisbo de reproche, sino todo lo contrario, en cada palabra parecía estarse burlando de él, como si ya saboreara el triunfo y solo quisiera divertirse un poco— No creas que estás expiando todas tus culpas de esta forma, mírate, Kuchel estaría muy decepcionada de ti… qué expresión crees que tendría al saber que su niño "elegido" ha traicionado a su propio clan — Levi rugió sonoramente al escuchar el nombre de su madre fallecida. —¡Traidor! Patético e ingenuo traidor, hiciste que todo esto fuera más fácil para mí, ahora todos verán quién es el verdadero heredero de este reino, del poder absoluto…. — Kenny rió cínicamente, lo miró con verdadera burla, y luego miró a Reiner y a los demás hombres — Aléjense de aquí.

Acorralado, sometido vilmente.

Sientes que te mereces estar en esta posición.

—He esperado mucho tiempo por esto, Levi…— Otro gruñido, resistencia, odio contradictorio — Hoy por fin podré deshacerme de ti.

Sacó un frasco apenas perceptible, y lo bebió decididamente sin pausas para detenerse a meditar tan terrible decisión. Era la excitación mórbida lo que lo impulsaba a pelear, a ganar de una vez por todas al tener la oportunidad en las manos.

Levi pronto sintió un alivio en su cuerpo, ya no era sostenido ni apresado por cuerdas gruesas, ni amenazas constantes, estaba liberado, pero también solo, los enemigos habían corrido lejos, así que regresó la vista al hombre y lo vio retorcerse en el suelo, sosteniendo con ambas manos su cuello, agonizante y fuera de sí. Instintivamente se preparó para cualquier cosa, sintiendo la adrenalina llegar, esperando lo inesperado, pero de pronto una luz cegó sus ojos, y al intentar abrirlos el hombre que segundos antes yacía en el suelo ya no estaba por ningún lado, en su lugar, se imponía la figura de un tigre gigante y blanco rodeado por una extraña neblina blanca y espesa, éste jadeó loco, endemoniado. Levi se dio cuenta de que había perdido el control, lo que explicó que segundos después se abalanzara contra él, dispuesto a matarlo.

Jamás esperaste que la verdadera batalla fuera bestia contra bestia.

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Discúlpenme por tardar tanto en actualizar, y también para aquellas que esperaban algo más en el "leemon", saben que me cuesta un poco, pero creo que se nota que no era precisamente un momento tan óptimo para hacer puercadas xd, aunque Levi por fin pudiera tocar a Eren, ambos estaban más bien tristes, ¿lo notaron?

En fin, les mando un abrazo.

Nos leemos.