Esa tarde Sakura estuvo encerrada en su cuarto, intentando tranquilizarse.
Estaba al borde de un ataque de ansiedad al pensar que podría haberse jodido todo lo que había conseguido con el cambio de instituto.
Le daba pánico que el ambiente en su clase cambiara y que la gente empezara a mirarla mal y a insultarla, ya había tenido suficiente de eso en el pasado y no quería que se repitiera.
Cuando Syaoran la llamó, respiró profundamente un par de veces antes de contestar.
Tenía que disimular, sabía que si su amigo se enteraba de lo que había pasado se pondría furioso y no quería que se peleara con Meiling otra vez.
-¿Cómo ha ido lo del salón de actos? ¿Ya sabes a qué Bachillerato quieres ir?- le preguntó él nada más responder la llamada.
Sakura tragó saliva y se aclaró la garganta.
-Sí, creo que sí. Me voy a apuntar al de ciencias, es el que más me gusta de los tres- respondió intentando controlar la voz.
-Yo también creo que iré a ese, además quiero seguir estando en tu clase-.
-Pero en ese las matemáticas son de las difíciles, lo sabes ¿no?- le recordó Sakura.
-Sí, lo sé. Prefiero eso a tener que estudiar alguna mierda como Latín o Historia del arte-.
Sakura intentó reírse pero no pudo.
-¿Qué pasa? Te noto rara, Sakura. Normalmente estarías partiéndote de risa-.
Un nudo se estaba formando en la garganta de ella, y eso le ponía más difícil hablar con normalidad.
-No pasa nada- respondió con la voz un poco entrecortada.
-Sakura, no me mientas. ¿Qué te pasa?-.
Ella no contestó, le estaban entrando ganas de llorar.
-¿Alguien te ha hecho algo malo? Espera... ¿Ha pasado algo con Meiling?-.
Sakura empezó a sollozar sin poder evitarlo.
-¿Qué te ha hecho? Se va a enterar, voy a matarla-.
-No, Syaoran. No digas eso- le pidió ella, intentando controlar sus sollozos.
Él siguió hablando un rato con ella hasta que consiguió tranquilizarla y que le contara lo que había pasado.
-Mañana iré a clase y aclararemos todo esto, no voy a dejar que todos piensen esas cosas de ti-.
-¡Pero qué dices! Estás enfermo, tú quédate en casa y cuídate. Yo puedo defenderme sola-.
Escuchó un bufido de Syaoran.
-No pienso dejarte sola, mañana estaré allí- respondió con voz grave.
Ese día, el corazón de Sakura iba a toda velocidad mientras subía las escaleras al primer piso, donde estaban todas las clases de cuarto curso.
Empezó a caminar por el pasillo recibiendo algunas miradas de reproche, hasta que escuchó una voz conocida.
-Anda, si ya está aquí la puta que disfruta robando novios-.
Sakura levantó la vista para encontrarse con la mirada de odio de Meiling.
-Yo no soy ninguna puta- respondió, apretando los puños y frunciendo el ceño.
-Sí, lo eres. Eres la mayor puta de toda la ciudad- gruñó Meiling, acercándose más a ella.
-Repite eso-.
Las dos se giraron y vieron a Syaoran, que venía caminando detrás de Sakura.
Meiling se quedó muda.
-¡Repite eso, Meiling!- gritó Syaoran, furioso.
Todo el pasillo se había quedado en silencio y los estudiantes que ya estaban dentro de las clases se asomaron para ver lo que estaba pasando, por suerte todavía no había ningún profesor por allí.
Syaoran se acercó a Meiling hasta que estuvo a unos centímetros de su rostro.
-Entérate de una vez, ¡Yo no te he dejado para estar con Sakura! He roto contigo porque no te aguanto, eres una celosa insoportable... ¡y no quiero volver a tener nada que ver contigo nunca!-.
Sakura se estremeció, era la primera vez que escuchaba a Syaoran gritar.
-Ella no tiene nada que ver con lo que ha pasado entre nosotros. Es tan buena que te ha defendido muchas veces, ¡y tú te atreves a llamarla puta! No se puede caer más bajo-.
Syaoran sujetó a Sakura por los hombros y los dos entraron en la clase, dejando a Meiling con la boca abierta y algo temblorosa rodeada de los murmullos de todos sus compañeros.
El chico acompañó a su amiga hasta su pupitre y acercó una silla para sentarse a su lado.
-¿Estás bien?- le preguntó, levantándole la barbilla.
Sakura asintió y se limpió las lágrimas que estaban a punto de escapar de sus ojos.
-Ya no creo que vuelva a decirte nada, ahora le ha quedado muy claro por qué hemos cortado... a ella y a todos- murmuró Syaoran.
La clase poco a poco se estaba llenando, pero el corazón de Sakura todavía no había vuelto a la normalidad.
-Te dije que no te dejaría sola- susurró él, acercándose más para abrazarla.
Sakura correspondió al abrazo y cerró los ojos, suspirando.
Syaoran se levantó y colocó la silla en su sitio, el profesor ya había entrado en la clase.
Tres semanas después, en un recreo Meiling se acercó a Sakura y le pidió perdón por todo lo que le había dicho.
Sakura aceptó sus disculpas pero no la perdonó del todo, ya no podía volver a confiar en ella.
No cometería el mismo error dos veces.
Además, sabía que Meiling llevaba todas esas semanas intentando que Syaoran volviera con ella, y sospechaba que había hecho ese acercamiento para conseguir información o para pedirle que convenciera a su amigo de lo buena idea que era volver a estar juntos.
Sakura confirmó sus sospechas cuando, a los dos días de disculparse, Meiling empezó a hablarle de Syaoran y de lo mucho que lo echaba de menos.
Le pidió varias veces que hablara con él para que accediera a retomar su relación, pero Sakura se negó diciendo que ella no se iba a entrometer en esas cosas.
Poco a poco las cosas volvieron a la normalidad, finalmente Meiling aceptó que su relación había terminado y dejó de presionar a Sakura para que intercediera por ella ante Syaoran.
Syaoran ya volvía a ser el de antes, con su buen humor y sus bromas.
Ya estaban en marzo, Sakura se apuntó con Tomoyo a un campamento que estaban organizando en su instituto para ese verano.
Irían una semana al sur de Japón, allí conocerían a estudiantes extranjeros de su misma edad y podrían convivir con ellos y practicar inglés durante una semana.
A Sakura no le hizo mucha gracia cuando se enteró de que Meiling también iba a ir, pero ahora que volvían a llevarse bien no le quedaba otra que aguantarse.
Quedaba muy poco para su cumpleaños, tenía muchas ganas de cumplir 16 años.
El día de su cumpleaños, Sakura recibió regalos de sus amigas y de Syaoran.
Ellas le regalaron un conjunto de colgante y pendientes y Syaoran un álbum de fotos lleno de fotografías de ellos dos.
Estaba medio vacío para que Sakura lo siguiera rellenando con sus fotos de los próximos años.
Los dos seguían estudiando juntos, a veces en casa de Syaoran pero casi siempre en la de Sakura.
Ahora que tenía moto, Syaoran iba mucho a visitarla por las tardes.
Su padre Fujitaka ya había aceptado que ella y Syaoran eran muy buenos amigos, sin segundas intenciones escondidas, y Syaoran tenía libertad total para visitar a Sakura siempre que quisiera y para quedarse a dormir en el sofá del salón cuando estudiaran hasta muy tarde.
Yelan de vez en cuando llamaba a Sakura para asegurarse de que Syaoran fuera al día con los estudios y para pedirle que no dejara a su hijo ser un vago.
Las dos se llevaban cada vez mejor, incluso se mandaban mensajes.
Una tarde, ella estaba en casa de Syaoran estudiando un examen de Lengua que tenían al día siguiente.
Ya se lo sabían bastante bien, por lo que pararon a descansar y se tumbaron en su cama.
-Me muero de ganas de que sea verano- dijo Syaoran, suspirando.
-Yo también, tengo muchas ganas de ir al campamento-.
Syaoran se incorporó y miró a su amiga con una sonrisa traviesa.
-¿Sabes qué? Me han contado que en esos campamentos se liga mucho-.
Sakura puso los ojos en blanco.
-Yo no voy a ligar, Syaoran. No digas tonterías-.
-Sí vas a hacerlo. Y yo te voy a decir lo que tienes que hacer si algún chico te gusta-.
Sakura hizo una mueca.
-A mí me gusta Joshua, ya lo sabes. Pero creo que yo a él no-.
-Nunca lo sabrás si no se lo dices-.
Sakura levantó las dos cejas, sorprendida.
-¿Decírselo? ¿Quieres que le diga que me gusta?- preguntó, incrédula.
Syaoran se encogió de hombros.
-¿Por qué no? Podrías decírselo el último día de curso, él no va a seguir el año que viene en nuestro instituto. Si sale mal no volverás a verlo, y si sale bien... tendrás tu primer beso- respondió él, dándole un codazo.
El corazón de Sakura se aceleró de tan solo pensarlo.
-Me da miedo- susurró, avergonzada.
-¿El qué? ¿El beso?- preguntó Syaoran, extrañado.
Sakura asintió.
-No sé cómo se hace, seguro que lo haré mal... me da miedo hacer el ridículo y que al chico no le guste-.
Syaoran empezó a reírse y se quedaron en silencio un momento.
-Puedes probar conmigo si quieres, Sakura-.
