Látigo
Me desperté sola en la cama de Sesshomaru. Todas las ventanas tenían las cortinas cerradas, bloqueando la luz del sol. Las velas se habían derretido por completo también, pero la chimenea aún humeaba, con luz suficiente como para que yo no tropezara en los muebles mientras salía del vestíbulo que tenía el tamaño del dormitorio. Me levanté de la cama, recordando lo que había aprendido de paso. La noche anterior había aprendido, mientras me agarraba rápido de Sesshomaru, que su cama estaba levantada en una tarima, eso fue lo único que me impidió caer después de que mi pie bajó en el aire en lugar del suelo.
Encontré la túnica de la que me había despojado para darnos nuestra larga y muy erótica ducha, me la puse para salir corriendo de su habitación. El baño de Sesshomaru era impresionante, de mármol negro, tenía una ducha en la que podrían caber cuatro personas y una bañera tan profunda que hasta podrías bucear en ella, pero no había ningún retrete. En retrospectiva, tenía sentido. Un yokai no necesitaba uno. Crucé la sala de estar en mi habitación, ya que no quería tener oportunidad de toparme con alguien en el pasillo. Todos en la casa, probablemente sabían que había pasado la noche con Sesshomaru, pero eso no significaba que yo quisiera ser vista saliendo de su habitación en nada más que una túnica.
Después de que finalmente había aliviado mi vejiga, un alivio largamente negado, miré la tina con nostalgia. Una prolongada inmersión en agua caliente podría ayudarme con el dolor persistente que tenía en algunas áreas, pero el dibujante podría haber llegado durante la noche, así que mejor me daba una ducha rápida. Media hora más tarde, bajé al primer piso y me asomé al comedor. Vacío. Podría empezar a buscar en las otras habitaciones de esta casa tan grande, o hacer las cosas de la manera más rápida.
- Hola - grité.
- Necesito hacer una pregunta. - Antes de que pudiera contar hasta tres, un hombre impecablemente vestido de negro apareció, su cabeza suave como la seda y músculos gruesos bajo su camisa beige.
- Shrapnel - le dije, reconociéndolo de esa noche en Tampa.
- ¿Cómo puedo ayudarle? - Hizo una reverencia, lo cual me pareció extraño. Normalmente Sesshomaru obtenía las reverencias, no yo.
- ¿Sabe si Maximus regresó con el dibujante? - Me resistí a la tentación de felicitarle por lo bonito que era el jardín interior.
- Llegó con ella hace una hora. - Asintio
- Y ¿Dónde están? - Presioné.
- Voy a dejar que Sesshomaru se lo explique cuando despierte. - Su expresión se cerró en una máscara de cortesía.
- Él sabe - dijo una voz culta de toda la sala.
Me volví, reaccionando ante las evasivas de Shrapnel cuando vi a Sesshomaru caminando hacia mí. Su camisa de color vino era un vivo contraste con su saco negro y pantalón negros. Ambos colores acentuaban sus ojos cobrizos como escarlatas, pero como de costumbre, sólo su rostro, el cuello y las manos estaban desnudas. El resto de su cuerpo estaba cubierto, el elegante corte de su ropa al mismo tiempo hacía alarde de su cuerpo musculoso y lo ocultaba.
Un cuerpo que ahora era mío para explorar y disfrutar. De repente, yo deseaba que el dibujante no hubiera llegado. La sonrisa socarrona que se alzaba en los labios de Sesshomaru me dijo que había oído mis pensamientos y que le habían gustado. Después se me acercó, pasando una mano a través de mi cabello mientras que con la otra me acarició la espalda.
- Buenos días - murmuró antes de que sus labios se cerraran sobre los míos.
Me había preguntado si sería reservado conmigo en frente de su gente. Obviamente no. En el momento en que levantó la cabeza, mi pulso se había triplicado y mi cuerpo se sintió ruborizado. También deslicé mis brazos alrededor de su cuello sin pensar, mi mano derecha contra la flexión de los hombros. Hace una semana, no recordaba la sensación de estar en contacto físico con alguien. Ahora, parecía tan natural tocar a Sesshomaru que no se me había ocurrido no hacerlo.
- Buenos días para ti también - le dije con voz ronca. Él me dio otro beso mucho más corto antes de soltarme. Luego miró por encima de mi hombro.
- Shrapnel, que se sepa que, en adelante nadie necesita mi permiso para decir a Rin donde estoy, o con quién estoy. Si hace una pregunta, respóndanla. - Me volví a tiempo para ver la mirada de Shrapnel, en primer lugar hacia Sesshomaru, y luego hacia mí. Luego se alejó, desapareciendo en una de las habitaciones de la casa.
- Dormir contigo me hizo inmediatamente merecedora de una reverencia - le dije, incómoda. La risa de Sesshomaru fue suficiente confirmación a mi sospecha.
- ¿En serio? Que retorcido. - Sus brazos se deslizaron alrededor de mi cintura mientras se inclinaba hacia abajo, rayos de escarlata en las profundidades de sus ojos cobrizos.
- Por supuesto que mi gente te tratará con el máximo respeto. Ya te dije, yo no tomo muchas amantes. Tú eres la única con quién he compartido mi cama, y la primera en dormir en la habitación a mi lado. - Yo no sabía qué decir.
Una pequeña parte de mí pensaba que era machista por parte de Sesshomaru haber tenido relaciones sexuales con esas mujeres, y sin embargo, no haberlas considerado dignas de compartir su cama o una habitación. Eso, sin embargo, se vio ensombrecido por el aleteo de mi corazón y el repentino impulso que tuve para levantar los dos puños en el aire. Pero tal vez él tenía otra razón. Una más práctica. Sesshomaru podría no querer que reviviera las imágenes de él con otras mujeres al tocar algún artículo incorrecto en alguna habitación ocupada habitualmente para sus citas. Sus labios se curvaron.
- Cuan admirable eres en pensar eso de mi, pero siempre puedo cambiar los muebles en otra habitación si no quisiera que tú vieras esas cosas. - Eso era cierto. ¡Qué buena forma de arruinar un buen momento, Rin!
- Lo siento. Sabes que soy nueva en todo esto, pero incluso si hubiera tenido una docena de relaciones anteriores... no sé si alguno me hubiera preparado para estar contigo. – me rasque la nuca.
- No sé - dijo con certeza absoluta. Me costaría algún tiempo acostumbrarme a su arrogancia.
- Entonces, déjame decir lo que debería haber dicho en el primer lugar. - Puse mis manos sobre su pecho y me puse de puntillas.
- Me alegro – le susurré cerca de su oído antes de besarlo.
Sus brazos se apretaron alrededor de mí, una mano deslizándose por mis caderas presionándome contra su erección con la misma autoridad sensual que me había mostrado la noche anterior. Sin embargo, ya no estábamos en su dormitorio, estábamos en el gran pasillo, donde por lo menos una docena de yokais estaban cerca.
- Detente - me dijo, mirando a su alrededor para ver si alguien nos había visto.
- En caso de que la dibujante no estuviera aquí, yo no me detendría. Pero la muerte de Hunter tiene que ser vengada, al igual que su tortura. Ven. Su nombre es Jillian, y está en la biblioteca. - Cuando miré hacia atrás, la mirada de Sesshomaru brillaba con la tonalidad escarlata.
- Entonces deja que me vaya - sus ojos volvieron al color dorado oscuro.
La dibujante era una mujer pequeña, con líneas de expresión profundas y cabello rubio que se había desvanecido en su mayoría en blanco. Maximus se inclinó cuando llegamos, pero Jillian ni siquiera pareció darse cuenta. Estaba demasiado ocupada mirando a su alrededor con la misma expresión deslumbrada que probablemente yo tenía cuando llegué por primera vez. La biblioteca tenía dos pisos de altura, una escalera de caracol que conducía al segundo nivel y una enorme chimenea de piedra con muebles estilo Luis XV, color carmesí en el centro. Miles de libros llenaban los estantes, algunos de tamaño regular, algunos de ellos tan enormes que debían pesar treinta kilos cada uno.
- Madame, les voilà - dijo Maximus, mirándome en forma persistente antes de desviar la mirada.
La mano de Sesshomaru se posó en mi cintura. Incluso a través de mi suéter, sentí su temperatura repentinamente en aumento. Me miró, desconcertado pero cuando se dirigió a Jillian en el mismo idioma, sonaba perfectamente relajado. No debe ser nada, decidí. Le sonreí mientras pensaba que debí de haber estudiado francés en lugar del español en la escuela. Sesshomaru debió de haberle dicho que no me tocara porque no hizo ningún movimiento hacia mí, pero me devolvió la sonrisa mientras hablaba con un fuerte acento inglés.
- Encantada de conocerla, Rin. – Saludo.
- Yo también - le dije, conseguí entender lo básico de lo que quería decir. Varias frases en francés fueron dirigidas a Maximus mientras ella gesticulaba hacia las sillas cercanas a la chimenea.
- Ella quisiera que usted estuviera cómoda mientras le describe a quien vio - Maximus tradujo. Luego sonrió con ironía al Sesshomaru.
- Y ella quiere que le paguen en oro en vez de euros. - Sesshomaru movió los dedos como si se le importa un bledo. Me senté en el lugar indicado. Luego miré a Sesshomaru.
- Le describiría mejor si pudiera sostener uno de los huesos. – comente.
- Maximus - dijo Sesshomaru, haciendo un gesto con la cabeza hacia la puerta.
Se fue. Jillian sacó un cojín grande y varios lápices de carbón fuera de su bolsa, canturreando para sus adentros. Maximus regresó momentos después con lo que parecía ser un fémur. Sus cejas se levantaron, pero Sesshomaru le dijo algo en francés que parecía calmarla.
- Estoy lista - me dijo. Sesshomaru estaba detrás de mi silla, apoyando sus manos sobre mi hombro.
- Habla con normalidad. Voy a traducir. - Tomé el hueso y lo puse en mi regazo. Entonces puse mi mano derecha sobre él, cerrando los ojos hasta que visualicé al hombre que había ordenado el ataque.
- Tiene el pelo corto y oscuro, con vetas de color gris – comencé-
- y tiene una mandíbula cuadrada, algo así como los héroes del cómic... - Una hora más tarde, Jillian me entregó su libreta.
- ¿Es él? - Me preguntó.
Mirando hacia mí había un hombre con el cabello con rayas color ceniza, la frente amplia, boca generosa y penetrantes ojos de color indefinido. Un bello rostro con líneas que en los hombres eran llamadas, carácter, y en las mujeres eran consideradas motivo de una cita con el Botox.
- Eso es bastante cercano - le dije, girando la imagen hacia Sesshomaru.
- ¿Y bien? ¿Lo reconoces? - Sesshomaru miró la foto, frunciendo el ceño. Después de un largo rato, intercambió una mirada con Maximus, quien sacudió la cabeza con una expresión indescifrable.
- La única persona que conozco que se asemeja a esta imagen, murió hace mucho tiempo. - Entonces Sesshomaru se volvió hacia mí.
- Ah… Bueno, no es una réplica exacta. Voy a mantener la vinculación a través de los huesos. Tal vez haya uno o dos detalles acerca de él que yo pueda describir mejor. - le dije, decepcionada.
- Haz una copia y muéstrasela a Chacal. Averigua si se ha encontrado a este hombre antes. - Sesshomaru pasó la foto a Maximus.
- ¿Chacal sigue vivo? - le pregunté con sorpresa.
- Por supuesto. ¿Dónde crees que ha estado Shrapnel? - me miro como si le ubiese preguntado donde dejo la loción para depsues de la ducha.
- ¡Yo no sabía que había estado torturando a Chacal todo este tiempo! - Dije, olvidando medir mis palabras en frente de Jillian. Espero que no haya entendido eso. No hubo suerte.
- ¡¿Alguien está siendo torturado?! - Jillian se levantó, con la mano cerca de su boca. A continuación, un nervioso torrente de palabras en francés surgió de ella, mientras comenzaba a retroceder.
- Assieds toi, ce ne sont pas tes oignons (Siéntate, esto no es de tu incumbencia.) - dijo Sesshomaru, con brillantes ojos color rojo. Fue todo lo que le dijo, combinado con el poder en su mirada trabajando en ella. Se sentó, su expresión cambio del horror a la placidez. Satisfecho, Sesshomaru dirigió su atención hacia mí.
- No sólo Shrapnel. Me pase el día con Chacal, también. - Había algunas cosas a las que nunca me acostumbraría estando con Sesshomaru. Esta era uno de ellas. Elegí mis palabras con cuidado.
- Pero dijiste que Chacal no sabía quién lo había enviado a por de mí, así que ¿Por qué tanto, ah, esfuerzo extra? - Sesshomaru se encogió de hombros.
- Due diligence. (Debida diligencia.) - Sólo él podía describir una semana de interrogatorios brutales con tanta indiferencia.
- Mi padre te amaría - le dije.
- La mayoría de los padres no lo harían. - Su sonrisa era tan en desacuerdo con el tema de que no me había acostumbrado a la naturaleza quijotesca de Sesshomaru, me estaba asustando.
- Bueno, el mío es un teniente coronel retirado que jura que el ahogamiento simulado es una técnica de interrogatorio aceptable. - Otro encogimiento de hombros.
- El fuego trabaja más rápido. Hablando de tu familia, yo tengo un número seguro que les podamos dar. Debes contactarte con ellos antes de que se preocupen y reporten tu desaparición. - Me aclaré la garganta. Este era un tema incómodo para hablar frente a Jillian, a pesar de que parecía ajena a nosotros en este momento.
- No es un problema. Mi padre y yo sólo hablamos cada dos meses, y mi hermana Gretchen y yo hablamos mucho menos. - El vacío interior se extendió con esas palabras.
Habían transferido a mi padre durante gran parte de mi infancia, por lo que nuestra relación había sido siempre más de larga distancia, pero Gretchen y yo solíamos ser cercanas. Todo eso cambió el día que murió mi madre. No habíamos hablado desde el funeral de mi tía hace un año, y la conversación había sido un tanto amarga. La sonrisa de Sesshomaru había desaparecido, su expresión ahora vacilaba entre el arrepentimiento y el cinismo.
- A veces las familias no traen la paz. En muchas ocasiones, mi hermano menor trató de matarme. Una vez, pensó que lo había logrado, pero ya había superado la muerte humana en ese entonces. A pesar de esto, cuando Radu murió, yo le lloré. La familia siempre es insustituible, aun cuando también son irreconciliables. - torció la boca.
Irreconciliable. Sí, eso resumía a mi madre. A mi tía Brenda, también. Se había hecho cargo de criarnos a Gretchen y a mi después de la muerte de mi madre, así no tendríamos que movernos por todo el mundo de acuerdo a las designaciones más recientes de mi padre. La tía Brenda también había sido la encargada de dar la noticia a mi padre de que algo muy extraño había sucedido cuando mis nervios dañados se regeneraron y todo mi cuerpo comenzó a expeler una carga eléctrica. Negué con la cabeza como si eso borrara los recuerdos.
- Ese hombre a quien dijiste que te recuerda la imagen, el que está muerto. ¿Podría tener un pariente que se parezca a él? -¿Uno con algún resentimiento en tu contra? Agregué mentalmente.
- No le queda familia biológica con vida. – negó inmediatamente.
- ¿Estás seguro? Los hombres engendraban bebés secretos todo el tiempo. – comente recordando mis lecciones de historia.
- Había sido un yokai durante más de cien años, cuando murió, era imposible para él tener hijos - dijo Sesshomaru. Eché un vistazo a Jillian para ver si la palabra yokai le asustó, pero ella todavía parecía estar aislada en su lugar feliz.
- Bueno, ¿Y si no murió? El hombre que ordenó un ataque contra ti se parece a un yokai que tú conocías ¿Qué pasa si todavía está vivo, y...? – intente de nuevo.
- Él no lo está. Mihaly Naraku fue la primera persona que he quemado hasta la muerte. - La sonrisa de Sesshomaru fue escalofriantemente agradable.
Jillian se retiró a una de las habitaciones. Sesshomaru quería que se quedara por los próximos días en caso de que descubriéramos otros detalles pertinentes sobre el maestro titiritero, todavía sin nombre. Pero a pesar de que había pasado la tarde a través de una avalancha de memorias de los restos carbonizados, todo lo que había conseguido hasta ahora era un anillo de aspecto funky que el maestro titiritero llevaba. Y un dolor de cabeza.
Sesshomaru me había dejado sola para concentrarme y sin duda para ayudar a Shrapnel a hacer cosas terribles a Chacal, mientras le preguntaba si reconocía al hombre en el dibujo. Yo no había visto a Maximus desde esta mañana, así que no tenía idea de lo que estaba haciendo. Me hubiera gustado tomar algunas pastillas para el dolor de cabeza y dormir, pero fui a la planta baja de la casa en su lugar. Con el caos de los últimos dos días, yo no había tenido oportunidad de dar las gracias a Ben por llamar a Sesshomaru cuando el club fue atacado. Sin eso, Sesshomaru no podría haber llegado a tiempo, y yo sería una quemada Frankie crispy.
Cuando fui a la cocina, sin embargo, no había nadie a pesar de que estaba cerca de la hora de la cena. Curioso, seguí los sonidos de una conversación más por el pasillo, llegando a una gran sala de estar abierta. Ben, Joe, Damon, Kate, y varios otros estaban alineados frente a una de las altas ventanas que, para mi sorpresa, mostraba los árboles en el fondo. No todo el sótano estaba bajo tierra, pero desde que la casa estaba en una colina empinada supuse que lo explicaba. Sandra se sentaba en el sofá, hojeando una revista, pero sonrió cuando levantó la mirada y se fijó en mí.
- ¡Rin! - Ben se alejó de la ventana.
- ¡Oye, chica! - Pronto estaba rodeada por todos ellos cuando abandonaron sus lugares, también.
¡Qué felices actuaban todos al verme! Me recordó a la camaradería que los feriantes tenían entre sí. Yo no conocía muy bien a esta gente, pero era evidente que me habían aceptado como uno de los suyos. Me conmovió tanto que, si yo no los pudiera electrocutar a todos, les abría dado un abrazo grupal.
- Estoy bien, de verdad. Y Ben, gracias por llamar a Sesshomaru y le decirle sobre el ataque. Él llegó a mí, justo a tiempo. - les dije por tercera vez.
- Yo no sabía que estaban atrapados allí. Llamé a Sesshomaru porque estaba preocupado por mi propio culo. - Ben me miró avergonzado.
- Sin embargo, llamaste. Nosotros estábamos demasiado en pánico como para hacer eso. Esta es la razón por la que Sesshomaru te ha recompensado. - Sandra le dio un codazo. —
- ¿Lo hizo? - No lo había mencionado.
- Demonios sí, lo hizo. Ben va a hacerlo en el año que viene – Joe cantó, golpeando a Ben en la espalda.
- ¿Hacer qué? - Tal vez me estaba perdiendo algo en la traducción del rumano al Inglés. —
- Será un yokai - Dijo Sandra con orgullo. Me quedé de piedra. Ben todavía se veía avergonzado, sin embargo, indicios de emoción y orgullo se aferraban a él. Obviamente, él quería esto.
- Oh. Felicidades. - dije, sin saber cómo responder.
- Piensa en ello, el próximo año, uno de nosotros será mordido. Sólo que no jodas a Sesshomaru, o serás el siguiente en ser arponeado en un poste. - Damon sonrió como si la perspectiva le hiciera gracia.
- Bueno, te extrañaremos - dijo Joe, volviéndose a la ventana. Todos los demás le siguieron, excepto Sandra, que negó con la cabeza.
- No me gusta ver esas cosas. Me sorprende que vinieras a verlo, Rin. – se quejo.
- ¿Ver qué? - le pregunté, con una sensación de hundimiento en el estómago.
- Ver a Sesshomaru arponear a Maximus en un poste por dejarte atrás en el club. - Ben se volvió desde la ventana.
No me molesté en ponerme el abrigo, en su lugar, recorrí la parte de la casa que estaba aislada por una línea de grandes árboles. Ahora sabía por qué. Cualquier pobre turista que se topara con el Castillo de Drácula se alarmaría con la vista de semejantes troncos clavados en la tierra, algunos con restos aún colgando de ellos. Sesshomaru tenía que haber sabido que yo venía, ya sea por mis pensamientos o por el ruido que hacían mis botas con mi violento caminar. El trozo largo de madera que él tenía en la mano la primera vez que lo vi a través de la ventana estaba ahora en el suelo. Maximus permanecía de pie junto a él, sin camisa, aparentemente ajeno al frío que hacía doler mi cuerpo entero, una triste pero resignada expresión en su cara.
- Rin. Hace demasiado frío como para que salgas vestida así. Regresa adentro. Me reuniré contigo en un momento. - dijo Sesshomaru, su voz tan casual como si me encontrara compartiendo una cerveza con ellos.
- ¿Qué, después de que termine de hacer shish-kebab con Maximus sin una buena razón? - repliqué.
- "¿Sin una buena razón?" Le ordené que te protegiera. En cambio, sus acciones casi hacen que te quemaras hasta morir. ¿Crees que le dejaré ir con tan solo una reprimenda? - En realidad, él tuvo el descaro de mirarme como si yo fuera la que estuviera actuando de forma exagerada.
- No pensé que te irías en plan de empalamiento feliz con él – le contesté, tratando de mantener mis dientes sin castañear ya que le restaría el tono duro a mí argumento.
- Él estaba luchando con tres yokais a la vez, lo cual fue jodidamente impresionante. No es de extrañar que no se diera cuenta de lo que Cabello Plateado me estaba haciendo - las manos de Sesshomaru se encendieron.
- Para de ayudarme. - Maximus murmuró
- Yo soy el Maestro de mi línea. - Sesshomaru pronunció cada palabra como si de repente tuviera dificultades para entender el inglés.
- No importa cuán impresionada hayas estado por las habilidades de lucha de Maximus. No te concierne en absoluto la manera en que elijo castigar a uno de mi gente por haberme fallado. - Mi temperamento se quebró. Se suponía que yo era su novia, no una simple lacaya, así que él seguramente no acababa de jugar conmigo su carta de El Gran Yokai Malo.
- ¿Ooh, me lo dijiste? Tienes razón, debí haber estado soñando cuando pensé en intervenir. De hecho, todo el tiempo que decidas sentenciar a Maximus a ese estado, me aseguraré de pensar cuan equivocada estaba ¡mientras duermo sola! - me burle, esbozando una sonrisa.
- No te atrevas a usar abstinencia como medio de chantaje - dijo con sequedad.
- No va a funcionar, además, acordamos no hacer juegos entre nosotros. - Avancé otra vez, sintiendo mi mano zumbar con una energía irascible.
- Esto no es un chantaje. Esta soy yo estando jodidamente cabreada porque estás torturando a Maximus por algo que no fue su culpa. Tú haz lo que tengas que hacer Sesshomaru, no te puedo detener. Pero entonces yo también haré lo que tengo que hacer. - Sesshomaru miró hacia abajo, su expresión cambiando de obstinada irritación a preocupación.
- Rin, tu mano. - Miré y vi un ribete de electricidad extenderse desde ésta como un tempano brillante. Empuñe mi mano, tomando una respiración profunda mientras intentaba aplacar mi poder.
- Está bien - murmuré.
- Ha ocurrido antes; envié una corriente a través de Cabello Plateado cuando no estaba lo suficientemente cerca como para agárralo. Puede que beber tu sangre haya aumentado mi voltaje… - Sesshomaru se quedó mirando mi mano un tiempo antes de lanzarle una mirada especulativa a Maximus. Luego volvió su atención a mí. Y sonrió.
- ¿Qué? - Le pregunté con cautela, reconociendo su encantadora expresión de "Voy a hacer algo terrible".
- Felicitaciones Maximus. Rin te ha ganado un indulto temporal para tu empalamiento. Y justo sé la manera de cómo puedes agradecerle. - Su sonrisa se ensanchó.
Continuara…
