Beverly miró a su alrededor antes de volver a entrar en su nido, su hijo estaba en la habitación subterránea y no la vería. En un vuelo veloz se metió en la casa y subió al segundo piso a través del agujero de la madera, donde estaba su cuarto y su "lugar de trabajo" y dejó allí dentro las botellas que había comprado esa mañana.
-¿mamá?.- escuchó una voz en el umbral de la puerta.
-Hola.- dijo en un tono frío que le resultó extraño al polluelo.
-¿qué vamos a hacer hoy?.-
-Déjame pensarlo, mientras ve a tu cuarto para pasar el rato,¿de acuerdo?-
La hembra no tenía muchas ganas de salir aquella mañana, pero después empezó a pensar, si encontrase a Blake podía pedirle que le trajera más clientes, la resultaba extraño tener un solo cliente en toda la noche, eso la recordaba a la noche en la que conoció a James, y esa era una noche que ahora quería olvidar, ya no tenía nada de energía ni ganas de buscarlo, no quería verle, empezó a pensar en por qué realmente habían vuelto a río.
-"No pienso ir a buscarlo, no merece la pena recorrerse todo Brasil para encontrar a un canario,Nico tendrá que asumir que se criará sin él. Dejé mi único hogar cuando el nació, y me dejó sin sitio a donde ir, desde que nació solo me ha complicado la vida..."- pensaba la hebra mientras se bebía la otra mitad de la botella de la noche anterior mediante pequeños sorbos.-"Álex tenía razón, si un polluelo vivo valía tanto en el mercado negro debí habérselo dado para que vendieran su carne. Después de todo, fue un accidente para mí."-
-¿mamá?- la llamó una voz desde el umbral de la puerta.
-Nico márchate.- dijo su madre en un tono de molestia.
-Pero mamá...-Nico se calló de golpe cuando en pocos segundos una botella vacía se estrelló contra la pared del nido, a pocos centímetros de él.
-¡BASTA!- le gritó su madre.-¡escúchame Nico, y escúchame bien! A partir de ahora no quiero verte por aquí, vete a la ciudad y vete lejos, y si quieres volver a casa duerme en el cuarto que tienes en la zona baja del árbol.- Nico miró asustado a su madre, la mujer bondadosa y preocupada por él se desvaneció con esas palabras.
-D...de acuerdo...- Dijo Nico asustado mientras notaba su cuerpo temblar, las lágrimas caían por sus ojos y dentro de su pecho notaba como si su corazón se rompiese en mil pedazos.
-voy a salir a buscar a alguien, cuando regrese no quiero verte aquí.-
La hembra despegó del nido tras esas palabras con una alforja de tela vacía y dejó a Nico solo en el nido. El polluelo estaba destrozado, su madre siempre había intentado protegerlo, y ahora tenía la impresión de que con esas palabras le había hecho más daño que cualquier golpe físico.
Nico se sintió desolado, estaba triste y deprimido, no entendía aún por qué su madre lo trataba así. El pequeño polluelo salió de sus pensamientos cuando su estómago gruñó, tenía hambre. En el nido no había nada que comer, así que salió a la selva para encontrar algo que pudiese desayunar.
Encontró unas bayas comestibles y cogió un par que le sirvieron de desayuno. Cuando hubo saciado su apetito volvió su mirada hacia el nido, habían pasado veinte minutos y su madre aún no había regresado, pero por alguna razón eso le alivió, no quería verla sinceramente, ya no era la madre que había sido antes.¿que estaría su madre haciendo ahora?
En otro lugar de río, Beverly había conseguido otro cliente, ambos estaban ahora en un callejón, Beverly estaba apoyada contra la pared mientras el macho empujaba sus caderas contra las suyas, hacía tiempo que un macho no se introducía dentro de ella, se sentía fantástico, el macho de picogordo azul la mordió el cuello y ella gimió de placer al sentirlo profundizar en su interior, empezaba a sentirse empapada y sus gemidos se hicieron más graves cuando alcanzó el orgasmo, el macho se retiró y liberó su carga fuera de ella, manchándola las patas de esperma.
-¿cuánto te debo?- preguntó el macho.
-A la primera invita la casa. Si quieres volver a encontrarme contacta con Blake.¿sabes quién es?-
-Sí, tranquila, le preguntaré por ti Beverly.- el macho se despidió y emprendió el vuelo por los tejados de la ciudad.
Beverly se apoyó en el muro y notó como sus piernas se rendías de agotamiento, se sentó en el suelo y descansó para recuperar fuerzas, estaba desentrenada, necesitaba practicar de nuevo para volver a ser la de antes, y estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para recuperar su vida antes de tener a Nico.
-¿haciendo horas extra?- dijo una voz tras ella.
-¿desde cuando te preocupa que una de tus empleadas trabaje de más?.- dijo Beverly al gorrión que se encontraba tras ella.
-Ya te lo dije, yo no soy como Álex, os doy más libertad. Deberías estar en casa con tu hijo.-
-Eso no es mí hijo, ni lo será nunca.-Dijo Beverly acercándose a él.
-Apestas a alcohol Beverly...¿no tienes dignidad?Piensa en tu hijo.-
-Llevo demasiado tiempo pensando en él, cada vez que me va bien en la vida él lo estropea, lo ha hecho desde que nació.-
-Beverly, no puedes hacer esto, él no tiene la culpa de nada.-
-Ni yo tampoco, antes de que me capturasen yo vivía feliz en Europa, en España. Y mira como he terminado.-
-Recuerda que esta noche tienes otro cliente, por favor, compórtate.-
-Eso ya no es asunto tuyo, una vez venga será cosa mía.- Beverly alzó el vuelo de regreso a casa bajo la mirada de Blake quien negó con la cabeza antes de emprender el vuelo en dirección contraria.
-"Pobre polluelo... espero que se las arregle solo."- pensó el gorrión mientras se desplazaba a través de las calles de Río.
