Disclaimer: Digimon es creación y propiedad de Akiyoshi Hongo

"No toda distancia es ausencia, ni todo silencio es olvido. "

-Mario Sarmiento


Aún recuerdo cuando Impmon llego a mi vida, pero recuerdo aún más cuando se tuvo que marchar. Fue justo en mi cumpleaños, un dia de Abril de 1999, como el resto del año, el clima estaba bastante extraño, hacia bastante frio, incluso para las condiciones normales donde vivía.

Cuando decidí salir de mi cama note que, a pesar de ser un fin de semana, mi mama no estaba en casa, ella siempre se la pasaba en el trabajo y solo la veía cuando me llevaba a la escuela o cuando íbamos a visitar a los abuelos, no me molestaba, pero a veces me sentía triste que estuviera tan ocupada que olvidara que existo.

Decidí salir a la calle, al patio de juegos que había cerca de mi casa, si permanecía tanto en mi casa, el silencio era tan fuerte que dolía, al llegar note que estaba más vacío de lo habitual, tal vez hacia bastante frio y por eso nadie había ido, pero eso era mejor, más soledad para mí, yupi.

Fui a jugar en la caja de arena, la cual estaba cerca de unas casetas telefónicas, llevaba guantes, así que empece a escarbar con ellos (aunque era un poco difícil), solo pare cuando encontré un dispositivo extraño.

-¿Qué es esto?-Dije al checar el dispositivo, era bastante extraño, era muy pequeño para ser un teléfono celular, pero no parecía un juguete- ¿Alguien lo habrá perdido?

De repente empezó a brillar, cerre los ojos por el brillo, pero cuando los abrí me encontré con el chico más extraño que vi

-Soy Impmon, tu digimon-exclamo-¿Quieres jugar conmigo?

-Ah...claro-dije, aunque no sabía que era a lo que se refería con "Digimon", pero no me gustaba estar solo.

Estuvimos jugando bastante rato, hasta que decidí regresar a casa, Impmon me siguió. En el camino vi algo extraño, un oso hecho completamente de nieve. Trate de ignorarlo y seguir con mi camino con Impmon, pero el oso comenzó a seguirnos, asi que corrimos.

-¡Dejenos de seguir!-le grite y nos lanzó una gran bola de nieve de sus manos (literalmente era su mano)

Trate de esquivarla, pero iba era muy rápida, iba a poner mis brazos para cubrirme, pero vi como Impmon se avento, atajando la bola de nieve.

-Impmon, no—grite y corrí hacia donde había caído- ¿por qué lo hiciste? ¿Porque me protegiste?

-Porque tú eres mi amigo Octavio, y nunca dejare que nadie te haga daño.

Cuando dijo eso lo abrace, olvidándome del gran oso de hielo que estaba a punto de atacarnos, de repente Impmon comenzó a brillar, lo solté y cuando me di cuenta había cambiado, ahora parecía a un mago callejero, con capa y todo.

-Barrera mágica-dijo y me di cuenta que nos había protegido de un ataque del oso-Tranquilo Vic, soy Wizardmon, yo me encargare ahora, tu ocúltate-dijo y levito un poco hacia el enemigo

-Claro...-balbucee y le hice caso- ¡tú puedes Wizardmon!

- No volverás a hacer daño-exclamo e hizo aparecer un báculo con la cabeza de un sol- Esfera Explosiva

Múltiples esferas aparecieron alrededor del oso y explotaron cuando Wizardmon termino de pronunciar su hechizo, haciendo desaparecerlo.

Después de derrotar a Frigimon (como Impmon me dijo que se llamaba), pasaron los días de una forma casi normal, íbamos a jugar saliendo de la escuela, comíamos en casa y veíamos televisión, pero todo a cabo una semana después de que había llegado.

-Víctor, tengo que regresar-me dijo, mientras íbamos al patio de juegos atrás de la casa

-¿A dónde, tienes que ir al baño?-le pregunte

-No, tengo que regresar a mi hogar-dijo y me tomo de la mano, al parecer no bromeaba.

-¿Por qué?, Impmon, ¿Por qué te tienes que ir?- le pregunte con los ojos llorosos- ¿soy una carga para ti?

-No digas eso, Víctor-dijo tocándome la mejilla con su mano-Siempre seremos amigos, y pronto nos volveremos a ver, y hasta entonces procura que tus palabras sean tan hermosas como tus silencios-agrego y empezó a emitir un brillo, aunque no como cuando se volvió Wizardmon- porque eso es lo que me gusta de ti, sin decir una sola palabra, demuestras varias cosas.

Esas fueron sus últimas palabras, antes de desaparecer en un brillo