Día O7: Descendencia.

"Mi descendencia es la mejor"


Todos se encontraban reunidos en Malfoy Manor, mientras que Hermione Malfoy y Pansy Potter estaban tan entretenidas con sus respectivas nueras. Hermione estaba alado de Lily, mientras que Pansy charla alegremente con Antares.

Las cuatro mujeres se encontraban en el salón principal tomando el té, charlando de los futuros planes de los recién casados.

Sus hijos habían decidido unir a ambas familias en una unión doble, un elegante Scorpius Malfoy con un traje de novio muggle tradicional de color negro, a su lado estaba ahora Lily Malfoy de soltera Potter con un lindo vestido de novia de color marfil corte sirena, James Potter vestia también un traje de novio muggle de color azul oscuro, igualemente a su lado se encontraba Antares Potter, con un vestido de novia corte princesa con incrustaciones de piedras preciosas.

De usa unión había pasado apenas un año y los padres de las ahora "nuevas" esposas seguían arraigados a no soltar a su respectiva pequeña. Eso significaba que no podían mas que ver sus yernos con furia y deseo de torturarlos, pero ya se encontraban amenazados por una furiosa Hermione y una atemorizante Pansy.

—Talvez tengamos un bebé en un futuro —Dijo Antares muy tranquila después de a ver tomado un sorbo de té.

Y de la nada, un muy molesto Draco Malfoy llegó y se colocó enfrente de su hija.

—¿CÓMO QUE UN BEBÉ? ¡ANTARES MALFOY!

—Antares Potter. —Corrijio Pansy.

Draco miro a su mejor amiga de muy mala forma, pero Pansy ni se inmutó.

—Querido, eso pasará de una forma u otra.

Hermione gozaba tanto ver cómo su marido estaba al borde de un colapso, tenía que ser un padre celoso.

—No se preocupe suegro, nosotros también hemos pensado tener uno. — Lily igual que Antares, lo dijo despreocupada.

—¡SOBRE MI CADÁVER LILY POTTER PARKINSON!

Un Harry Potter apareció de la nada al salón, empujando a un lado a Draco sin importar que este casi cayera.

—Lily Malfoy, Harry, M-A-L-F-O-Y.

Ambos hombres se miraron con odio, las mujeres sabían lo que se avecinaba, solo podían rodar los ojos por lo patéticos que eran esos dos.

—¡Todo esto es tu culpa Potter!

—¿Mía? Yo no crié a un desalmado roba hijas.

Y así comenzaron con su pelea habitual, no era para nado ver esos reclamos cuando salía un tema parecido.

En ese momento venían entrando Scorpius y James riendo de una tontería del departamento de Aurores, su instinto los hizo callar, solo pusieron un pie dentro del salón y tanto Harry como Draco se acercaron peligrosamente a ellos.

James solo jalo del brazo a Scorpius para correr con sus madres, James se colocó atrás de su tía Hermione, Scorpius atrás de su tía Pansy.

—¿Puedo preguntar ahora que hicimos? —James le pregunto mirando Antares.

—¡EXISTIR! —Gritaron los dos hombres.

—Solo mencionamos la idea de tener un bebé. —Conto Lily como si nada, Antares solo subió los hombros.

Scorpius y James solo tragaron grueso.

Hermione cansada de aquel momento, saco su varita y con un simple movimiento, sentó a esos dos en el sofá más cercano.

—Ustedes dos, se quedarán ahí sin hacerle nada a los muchachos sino quieren estar una eternidad afuera de nuestras habitaciones. —Pansy amenazó con varita en mano.

Solo gruñeron en señal de estar en contra, pero no iban a ser nada para desatar tal castigo.

Los muchachos salieron de sus escondites y se sentaron a lado de sus esposas, les dieron un tierno beso en sus mejillas, Draco y Harry se mordieron la lengua para no decir nada.

Cruzados de brazos y con puchero, Harry y Draco parecían como niños pequeños regañados. Ellos no hacían nada malo, solo querían proteger a sus hijas de las jarras de los que ahora eran sus maridos, nada más.

Después de un rato, solo observan a su familia, porque si, ahora eran una sola familia. Y cada uno miro a su peña, era asombroso lo rápido que pasaba la vida, no se habían percatado a aquellas pequeñas ya eran todas unas mujeres y no cualquiera, si no unas mujeres fuertes e independientes y sobre todo hermosas como sus madres.

Cada uno voló a si recuerdos, veían a dos niñas pequeñas conviviendo, corriendo de un lado a otro por los jardines, después el momento en que ingresaron al colegio, Antares toda una Gryffindor y Lily una Slytherin, también como sus madres.

Y ahí les llegó el recuerdo de como unos valientes Scorpius y James se colocaron enfrente ellos pidiendo su autorización para salir con sus hijas.

Pero lo que llegó como un balde agua, fue el día de la doble boda, cada uno acompañando a su pequeña al altar, cada una tan hermosa con aquellos vestidos, mentirian si dijeran que no estaban llorando en ese momento.

—¿Papá?

Ambos regresaron a la realidad, vieron que las dos jóvenes los llamaban.

—¿Qué? —Harry estaba desorientado.

—¿Están bien? —Antares se preocupo al notar que no les hacían caso alguno.

Draco giro su mirada a Harry, ya no podían luchar con algo que era tan inevitable, en señal de rendición suspiraron amargamente, siendo derrotados.

—Si, no se preocupen.

Ambas solo encogieron los hombros y empezaron a hablar.

—Mamá, ¿Crees que los genes Malfoy sean los dominantes? —Scorpius miro a su madre esperando respuesta.

Antes que pudiera responder, Hermione fue interrumpida por su esposo.

—Por supuesto que sí hijo, nuestra descendencia es la mejor. —Dijo Draco orgulloso.

—Por favor Malfoy, no serán del todo Malfoy. —Gruño Harry.

— Potter ¿Acaso no ves a mis hijos? Sus hijos serán marca Malfoy sin duda.

—A mí me gustaría que fue una extraña combinación de ambos. —Pansy empezó a soñar con aquella imagen tan encantadora.

—¿Se imaginan con un Malfoy pelinegro y un Potter Rubio?

—Eso es imposible. —Dijeron al mismo tiempo Harry y Draco.

—Nuestros genes serán los dominantes. —Setencio Harry.

—Estas demente Potter, su lado Malfoy será la ganadora.

—Potter.

—Malfoy.

Y así comenzó una nueva discusión entre ellos dos, Hermione y Pansy solo ponían los ojos en blanco mientras que Antares y Lily enlistaban las combinaciones con las que podían salir sus hijos, Scorpius y James empezaron a apostar de como resultarían sus pequeños, esperando a no morir en el intento.

Y fue así como un año después, a mediados de mayo, les daban la bienvenida a dos nuevos integrantes a la familia.

Harry Abraxas Malfoy Potter, un pequeño rubio de tez pálida, pero con unos ojos verdes brillantes y Draco Alexander Potter Malfoy, un pequeño de tez palida pero de cabello negro y ojos color plata.

—Mi descendencia es la mejor, esos ojos son de todo un Malfoy.

Draco cargaba al pequeño Alexander , se sentía tan feliz.

—No digas tonterías, ¿Ya viste a mí pequeño Abraxas? — Harry tenía entre sus brazos al otro pequeño.

—Los dos son todos unos Malfoy.

—Todos unos Potter.

—Si, todos unos Malfoy-Potter.

—Querras decir todos unos Potter-Malfoy.

—Vete al diablo Potter.

—Tú primero Malfoy.

Y así fue como los nuevos abuelos se intercambian de bebé para poder apreciar lo fuerte de su descendencia podía ocasionar, no podían estar más que orgullosos.