**Todos los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi, esta historia fue escrita con fines de entretenimiento***
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Credo
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07 de octubre
Hoy escribo desde el lugar menos pensado: la enfermería.
La actividad del día de hoy en el retiro era cocinar el platillo favorito de nuestra pareja. Según Gina y Hiro, la cocina es algo muy importante en el credo de un buen matrimonio. Ranma come de cualquier cosa que sea comestible, así que decidí cocinar ramen. Kasumi me enseñó a prepararlo de forma fácil… y sin riesgo de hacer un desastre en la cocina.
Seguí la receta tal y como me la enseñó mi hermana: preparé el caldo, el tare, el cerdo, los huevos y el aceite aromatizado. Esta vez no confundí la salsa de soya con la esencia de vainilla, y el cerdo quedó suave y jugoso. Cuando serví mi plato hasta Ranma se sorprendió del resultado.
— ¿En verdad lo cocinaste tú?
— Claro —admití orgullosa de mi trabajo—. Anda, pruébalo.
Ranma miró el plato humeante con recelo, yo honestamente estaba comenzando a enfadarme, quería arrojarle los fideos en la cara y mandarlo al diablo. Finalmente tomó un bocado con sus palillos y masticó lentamente. Me sentí muy nerviosa, no quería que hiciera uno de sus comentarios burlones frente a las demás parejas.
—¡Están deliciosos! —me dijo al fin.
—¿Lo dices en serio o sólo te estás burlando de mi?
—Lo digo en serio—Ranma continuó comiendo cada vez más deprisa—. Saben mejor que los que prepara Kasumi.
—Gracias —le respondí emocionada. Por primera vez a Ranma le gustaba mi comida.
Me serví un plato de ramen y comimos tranquilamente. Los consejeros dijeron que cómo la actividad había sido un éxito, nos darían el resto de la tarde libre. Ranma y yo decidimos pasear un rato cerca del río. Era una tarde hermosa, no hacía mucho calor y el sol era agradable. Confieso que me gusta pasar tiempo a solas con Ranma, sin sus prometidas acosando y sin mi familia observando todos nuestros movimientos. Sólo somos él y yo; dos chicos normales conociéndose sin sentir la presión de estar comprometidos en matrimonio.
Ranma es un chico muy agradable cuando no está molestándote o burlándose de mí. Me cuenta muchas cosas acerca de los viajes que ha hecho con su padre y cómo se las arreglaban para sobrevivir sin dinero. Para sus diecisiete años, ha vivido mucho, creo.
Nuestro paseo iba muy bien, pero de pronto Ranma comenzó a sentirse mal. Se quejó de un dolor fuerte en el estómago. Le sugerí que fuéramos a la enfermería, seguro mi ramen le hizo mal, pensé con pesar.
Llegamos a la enfermería. El médico lo revisó y dijo que debía pasar la noche en observación, ya que el dolor era muy intenso. Le dió un remedio de hierbas y un té de jengibre. Yo me quedé con Ranma en la habitación, sintiéndome la peor persona del mundo por haber causado su enfermedad.
—No fue tu culpa —dijo Ranma con una sonrisa forzada.
—Lo es —le dije con la voz quebrada.
—Tal vez el agua estaba contaminada o algo así—Ranma limpió una de mis lágrimas con su pulgar.
—Lo lamento, no debí cocinar para ti. Soy un desastre cocinando, seguro seré una mala esposa.
—No seas tan dura contigo—Ranma tomó mi mano y mi pulso se aceleró—. Eres una chica muy dulce cuando no te enfureces.
—Tú siempre haces que me enfurezca —le dije soltando una risa nerviosa.
—Lo hago para tener tu atención.
Me quedé en silencio. No podía creer que Ranma tratara de llamar mi atención de esa manera, es decir, no tenía idea que yo significaba algo para él. Quería saber más, pero vi que Ranma se quedó dormido sosteniendo mi mano. Me quedé inmóvil, mirando su semblante sereno y su respiración acompasada. Mi corazón latía desbocado, si pudiera hacer algo para aliviar su dolor y dejar de sentirme tan culpable de su estado.
Gina entró a la habitación. Se veía preocupada.
—Akane, me dijo el doctor que Ranma debía estar aquí toda la noche. ¿Por qué no vas a tu habitación y vienes por la mañana para ver cómo está? —sugirió ella.
—Prefiero quedarme aquí, si no te importa —le dije un poco molesta.
—Está bien, entonces si necesitas algo avisame.
Noté que Gina estaba enfadada. No entendí su actitud, Ranma es mi prometido y es mi deber cuidar de él.
Iba a ser una noche muy larga, así que traté de soltar la mano de Ranma para ir un momento al baño y traer un poco de agua. Cuando intenté librarme de su agarre, tomó mi brazo, me atrajo hacia él y me besó.
No supe qué hacer. Si bien podía dar un paso atrás y romper con el momento, mi corazón me dijo que no lo hiciera. Me dejé llevar y correspondí a su beso. Sus labios eran cálidos y suaves, no era para nada parecido a lo que yo imaginaba, es decir, me apena escribirlo pero he llegado a fantasear con el día en que él me diga que me ama. Quería que él tiempo se detuviera pero de pronto él rompió con él instante y me susurró: —quédate conmigo. No te vayas.
—No voy a ir a ninguna parte, tonto—le respondí acomodando un mechón de su cabello.
Ranma sonrió y volvió a quedarse dormido. Arrastré una silla y la puse junto a su cama. Salí un momento a buscar mi viejo diario y volví a su lado, para cuidar de él el resto de la noche.
Hola!
Sorry por la tardanza. He tenido unos días un poco complicados que me han impedido actualizar como quisiera. No quiero abandonar este fic, por lo que haré lo posible por terminarlo.
Gracias por sus comentarios y sobre todo por la aceptación que le han dado a esta historia.
Los quiero mil ❤️❤️❤️
