Abril de 2017
¿Les ha costado dormir la noche previa a un día que consideran importante? ¿Sí? Bueno, eso fue precisamente lo que le ocurrió a Oscar la noche del domingo 16 de abril, y no fue debido que durmió hasta tarde ese día, sino que, también, por las ansias de que llegara el lunes, ya que, tal y como André dijo, se verían en el trabajo después de haber compartido un incendiario reencuentro. Sin embargo, al iniciar la semana, nada salió como esperó ni imaginó durante las horas de desvelo, ¿cuál fue la razón? Ese día tenían una ronda de evaluación física en el cuartel principal de la BRI y ella, absorta en su vida personal, recordó el compromiso sólo cuando la alarma de su teléfono, la cual, por cierto, había programado hace semanas, sonó más temprano de lo habitual.
Mascullando maldiciones debido a la rabia que le provocaba haber olvidado algo tan importante, condujo su automóvil esa mañana sintiendo como, una vez más, André la desestabilizaba al punto de olvidar sus obligaciones profesionales. Sintiéndose igual que cuando pensó en renunciar a su intercambio en Norteamérica para quedarse con él, y dado que esta vez no quería equivocarse, se concentró en no actuar de forma tan limítrofe. Al llegar al cuartel, estacionó y salió del automóvil cargada como un ekeko*. Cerró la puerta con un pie debido a que llevaba en la diestra un vaso térmico con café más las llaves de automóvil, bajo un brazo las carpetas de los hombres a su cargo y en la otra mano, su chaqueta, bolso deportivo y teléfono. Se maldijo a sí misma por la torpeza que significaba ni siquiera poder distribuir adecuadamente la carga. Soltó una blasfemia cuando la bebida caliente, debido a un brusco movimiento, le quemó el dorso de la mano por no haber cerrado bien la boquilla del vaso. ¡Todo le estaba saliendo mal!
-¿Tenemos problemas, jefa?
Alzó la vista. Alain estaba frente a ella con una mano extendida para ayudarla. Sin dudar le entregó las carpetas y el vaso para activar la alarma del automóvil con el control.
-Gracias…- comenzó a caminar junto a él recibiendo el vaso de vuelta -Me quedé dormida- se justificó.
-¿Quieres que entregue los archivos por ti para que puedas cambiarte con calma?
-No, no te preocupes… me las arreglaré- llegaron frente a la entrada principal de la administración -¿Víctor y André ya están aquí?
-Sí, están en el gimnasio con los demás agentes.
Oscar asintió aguantando una palabrota, pues llegar al último siendo la oficial a cargo aumentó su mal humor.
-Ve con ellos, nos vemos en un rato- dijo disimulando antes de guardar las llaves en el bolso y acomodárselo sobre un hombro para dejar su chaqueta en el antebrazo, dejando su vaso de café sobre una maceta recibió las carpetas de regreso. Alain partió trotando en dirección al complejo deportivo.
Al cruzar la puerta de vidrio recordó el vaso olvidado en el exterior. Suspiró resignada. El día sólo parecía empeorar y ya ni siquiera tendría su dosis mínima de café.
Cuando finalizó la primera serie de pruebas, a media mañana, Oscar jadeó de cansancio y apoyó las manos en las rodillas al completar la serie de carreras en etapas. Por el rabillo del ojo vio que André, Víctor y Alain conversaban a unos metros de distancia, luciendo como si hubiesen dado un paseo por el campo. Frustrada por su mal desempeño, miró la punta de sus zapatillas deportivas mientras trataba de recuperarse.
-Toma, pareces necesitarlo.
Se enderezó rápidamente al escuchar la voz de André. Él estaba frente a ella extendiéndole una botella con agua.
-Gracias- sonrió nerviosa -Estoy avergonzando a la unidad, todo me ha salido pésimo…- se lamentó.
-Los jefes siempre son más lentos… ya sabes, el trabajo administrativo hace que críen barriga y el peso extra…- comenzó a reír cuando ella le lanzó un chorro de agua en el rostro.
-Impertinente…- murmuró Oscar entre risas y un poco avergonzada por la jugarreta que acababa de realizar sin siquiera pensar.
-Tienes cara de no haber pegado un ojo…- se inclinó un poco -Y yo sólo te mantuve despierta la noche del sábado…- terminó de decirle al oído.
Recurriendo a toda su fuerza de voluntad, Oscar controló el sonrojo que comenzó a cubrirle las mejillas y sonrió. Verlo frente a sí, tan vital, masculino, con una mirada brutalmente honesta y esa sonrisa pilla que conseguía quitarle el aire, era algo que la hacía temblar. Marie tenía razón, estaba loca por él. Sumergida en sus cavilaciones, y antes de alcanzar a contestar algo medianamente inteligente, pues una vez más se había quedado sin palabras, por altoparlante se anunció la siguiente ronda de pruebas. Juntos caminaron hacia donde estaban Alain y Girodelle para ir al campo de tiro.
Superado el nerviosismo de la primera conversación con André post su reencuentro amoroso, logró concentrarse, demostrando toda su experiencia y excelente puntería. Destacó no sólo por sobre quienes estaban a su cargo, sino que, además, ante otros jefes de unidad. Gracias eso, se sintió revitalizada y llena de confianza, estado de ánimo que primó cuando, a la hora de almuerzo y mientras todos comían en el casino del cuartel, revisó junto a su equipo la coordinación que ocuparían en técnicas de asalto y rescate de rehenes, pruebas se desarrollarían durante lo que quedaba del día.
Después de mirar su reloj de pulsera, vestida completamente de negro y con un chaleco antibalas apretándole el torso, Oscar esperó que sus subalternos se ubicaran a su lado antes de mirar llena de confianza a cada uno. Tras un asentimiento de la teniente, todos se colocaron primero, los oscuros pasamontañas y luego, los cascos de protección. A su señal, bajaron las viseras de protección y esperaron la señal de inicio con un pie apoyado en la cornisa del edificio en donde estaban. Cuando el silbato dio la partida, Oscar gritó las instrucciones y luego de engancharse a las cuerdas de descenso, iniciaron el simulacro de asalto.
Entraron por ventanas especialmente dispuestas y comenzaron el ejercicio en un edificio oscurecido artificialmente. Víctor, ubicado en la retaguardia como el francotirador asignado, se preocupó de cubrir a sus compañeros eliminando cualquier amenaza, incluyendo a los oficiales que simulaban ser terroristas. Oscar hizo una seña con la mano antes de correr agachada y buscar un sitio seguro. Alain y André se adelantaron, eliminando las fotografías que iban apareciendo de improviso y evitando las que personificaban a rehenes. Una bomba de humo los cegó momentáneamente, instante en el cual Oscar se adelantó para dispararle una salva al oficial que estuvo a punto de atacar a Alain. Ambos se tiraron al suelo al escuchar un silbido de Girodelle, quien, en esos momentos, eliminó con certeros disparos a dos amenazas que aparecieron prácticamente de la nada. La luz de la habitación se encendió en el momento en que André liberó al rehén custodiado por dos hombres que yacían en el piso. Con esa acción se daba por terminado el ejercicio. Agotados por la tensión física y llenos de adrenalina, los cuatro celebraron con palmoteos en la espalda antes de intercambiar con otro equipo para oficiar de terroristas.
-¡Hey! ¡No te escabullas!- Oscar llamó a Alain, que se alejaba rumbo a su motocicleta en el estacionamiento. Anochecía y por fin el día destinado a pruebas físicas finalizaba. Sonrió divertida al ver que el oficial soltaba una serie de improperios mientras se devolvía, igual que un chiquillo pillado antes de una travesura -Alain, yo misma te invitaré una ronda de cervezas al terminar la semana- lo animó cuando llegó frente a ella -Mañana son los exámenes médicos- lo apuntó con un dedo en una clara advertencia -Ni una gota de alcohol, porque todos sabemos que uno de los exámenes acusa.
-Sí, jefa…- rezongó -Lo ejercicios de táctica deberían ser los últimos, saben que todos queremos celebrar después de eso…
-Todo tiene una razón- le palmeó un hombro como consuelo -No empañemos el excelente desempeño de hoy.
Alain asintió y luego de despedirse de sus compañeros, volvió a su vehículo. Víctor ofreció llevar a André, dado que este tenía su recientemente comprada motocicleta en una mantención de rutina, sin embargo, y aduciendo que vivían más cerca, este le dijo que se iría con Oscar. Luego de que Girodelle se marchó en su automóvil de alta gama, el cual era la mejor prueba de que trabajaba de oficial por gusto y no por necesidad, la teniente le aventó las llaves a André antes de subirse al asiento del copiloto.
-¿A tu departamento o al mío?- preguntó él encendiendo el automóvil.
-Al tuyo- contestó Oscar mientras abría una botella de agua.
Un cómodo silencio se instaló en el interior del vehículo, tanto, que Oscar comenzó a cabecear debido al sosiego que la embargó. Cuando el automóvil se detuvo, ella abrió los ojos y se desperezó. De pie en la acera, esperó que André llegara junto a ella para extender la mano y recibir las llaves. Mirando hacia todos lados, y luego de cerciorarse de que nadie conocido rondaba en los alrededores, se empinó y besó suavemente los labios de quien le robaba los sueños.
-Te veo mañana- susurró apenas se separó.
-Pero…
-Estoy cansada, necesito dormir…- sonrió coqueta -Después de los exámenes médicos, tengo una reunión con mi padre y otros jefes de unidad, debo estar atenta a todo- en un cercano gesto rascó con las cortas uñas la incipiente barba que cubría la mandíbula de André -Te veo mañ…
No alcanzó a terminar de hablar antes de ser arrastrada hasta un recoveco del portal del edificio. Gustosa recibió el apasionado beso que le selló los labios, al tiempo que, dos codiciosas manos, la tomaban de los glúteos para acercarla y acabar con cualquier espacio que los separara.
-Estoy tan duro que me duele…- murmuró André moviendo las caderas para que ella notara que no mentía -Te vi todo el día sudada y agitada, moviendo tus largas piernas de un lado al otro… me tenías loco tú y tu trasero insolente…- la besó nuevamente.
-¿Mi trasero insolente?- preguntó sonriendo y entre besos.
-Sí- se lo apretó con las dos manos -Tan firme y respingón, paseándose frente a mis ojos como si nada… es perfecto- la besó otra vez -Subamos- demandó.
Oscar sintió que sus rodillas no la sostenían, sin embargo, y recurriendo a toda su fuerza de voluntad, se mantuvo firme.
-Me voy…- murmuró contra sus labios –De verdad quiero dormir, lo necesito.
André asintió mirándola a los ojos. Ella, turbada ante la intensidad de la mirada que le brindaba, recurrió a toda su fuerza de voluntad, pues estaba muy tentada a ceder. No obstante, se recordó a sí misma que tenía obligaciones importantes y volvió a su auto. No quería arrepentirse al día siguiente de no estar cien por cien alerta por permitir que su vida personal interfiriera en la profesional.
Al llegar a su casa, se desvistió parcialmente antes de meterse en la cama y caer rendida. No supo cómo ni cuándo se quedó dormida, ya que, cuando su alarma sonó nuevamente, le pareció apenas haber pestañeado.
Como si todo confabulara contra ella y su vida amorosa, la semana fue atareada como pocas. Casi todo su tiempo ocupado por reuniones de seguridad debido a la primera ronda de elecciones presidenciales que se llevarían a cabo el domingo 23 de abril. Sin embargo, lo peor ocurrió el jueves 20, cuando, en las oficinas de la Fuerza Nacional de Intervención Policial, organización comandada por su padre y que estaba coordinando la seguridad nacional antiterrorista para las elecciones; la reunión se extendió debido a la notificación de que, en Marsella*, un par de días atrás, dos hombres fueron detenidos gracias a una investigación comandada por la comisario von Ahrensmeyer y la participación activa del escuadrón del capitán Yusúpov, evitando así un nuevo ataque terrorista contra Francia. Operativo que significó aumentar todas las medidas de seguridad para no sólo la semana en transcurso, sino que también para las próximas.
De noche, y con un incipiente dolor de cabeza debido a todo lo hecho durante el día, antes de subir a su automóvil recibió un mensaje que alertaba de un ataque terrorista llevado a cabo en los Campos Elíseos*, eran las 21:00 hrs. Con las manos temblando recordó haber oído en la mañana que Alain, organizaba una reunión de camaradería en algún punto de ese lugar y a esa hora, de hecho, ella estaba invitada. Condujo como una posesa al cuartel general de la BRI-PP. Luego de uniformarse subió a uno de los vehículos que la llevarían al lugar, mientras marcaba una y otra vez el teléfono de André sin obtener una respuesta. Al llegar y recibir las correspondientes órdenes, comenzaron las maniobras de recolección de evidencia, evacuación de civiles y ampliación del sector acordonado. Apenas aguantó una exclamación de alivio cuando vio que Alain, vestido de civil y con su identificación colgando del cuello, estaba cooperando en la evacuación, miró en todas direcciones hasta que localizó a Girodelle y André algunos metros más allá haciendo lo mismo.
Apretando los puños hasta que se enterró las uñas en las palmas aguantó las ganas de abrazar a André cuando llegó a su lado. Con pesar se enteró de los detalles del ataque. Un hombre había detenido su automóvil junto a una camioneta de policías estacionada, logrando asesinar a uno de los oficiales y dejando a otros dos heridos de gravedad. El terrorista fue abatido por oficiales que custodiaban la estación de metro cercana cuando trató de huir. La RAID se hizo cargo al constatarse que, lo que primero se pensó era un frustrado asalto, era en realidad un ataque terrorista al descubrirse todo el armamento presente en el automóvil del atacante; momento en el cual la BRI-PP fue liberada para que la facción antiterrorista de la Fuerza Nacional, se hiciera cargo junto a la policía local.
Oscar reunió a sus hombres, todos desanimados y rabiosos, pues pese a estar en ese mismo lugar, no se habían percatado de nada hasta que todo ya estaba hecho. Luego de reprenderlos por no estar alerta, más aún en una época tan convulsa dada las próximas elecciones, los invitó al bar que estaba cerca del cuartel. Ahí, sentados alrededor de una mesa ubicada en un rincón de la taberna, les comunicó además lo informado en la reunión. Bebieron en silencio tres rondas de cerveza antes de despedirse, pues al otro día debían acuartelarse hasta que se completaran los comicios.
-Los llevo…- anunció Oscar. André subió a su lado, Alain y Girodelle lo hicieron atrás.
Después de colocar música al azar para tratar de relajarse, primero se dirigió al departamento de Víctor y luego al de Alain. Cuando quedó a solas con André, se estacionó unas cuadras antes de llegar al departamento.
-¿Quieres que suba para que hablemos?- preguntó buscando el rostro del hombre que continuaba ensimismado.
-No- contestó peinándose el cabello hacia atrás con los dedos -No creo ser buena compañía hoy.
-André… a cualquiera le hubiera pasado, ese lugar está siempre lleno de gente, es un sitio idóneo para estos sucesos, eso lo sabemos… Sólo debemos ser más precavidos- se acomodó en el asiento para mirarlo de frente -Así son los ataques terroristas, inesperados y terribles... nadie más que los fanáticos de turno son los culpables.
Cuando este asintió en silencio y con el ceño fruncido, encendió nuevamente el automóvil y terminó el trecho de camino que faltaba. Recibió un suave beso de despedida en los labios.
Al otro día, y muy temprano en la mañana, pues se levantó al alba para llenar los documentos que le pedían antes de acuartelarse junto a su unidad, su celular, que descansaba boca abajo sobre el escritorio, comenzó a sonar. El nombre de Alain apareció en la pantalla, entrecerró los párpados dispuesta a llamarle la atención si este se justificaba de alguna forma por no ir en camino al cuartel general, eran poco más de las seis de la mañana y debían ingresar antes de las siete.
-Alain, no te escucho- se quejó al percibir sólo ruido ambiente, sin embargo, antes de volver a hablar, oyó la voz de quien la llamaba calmando a gente que al parecer lo rodeaba.
Abrió los ojos de par en par al tiempo que Girodelle entraba al cuartel. Sin siquiera detenerse a pensar por qué estaba ahí y no camino al cuartel, tomándolo de un brazo lo sentó frente a su computador sin sacarse el celular del oído.
First things first
I'm going to say all the words
Inside my head
I'm fired up and tired
Of the way that things have been
The way that things have been
-Rastrea el teléfono de Alain. Si no tiene la ubicación activada, hackealo- vio la duda en los felinos ojos del oficial -¡Hazlo!
Casi de inmediato, Girodelle se conectó al equipo de Alain.
-Está en el metro- dijo aún sin entender.
-Detenido o en marcha- preguntó Oscar.
-En marcha, es la línea que se detiene estación por medio.
-Activa su cámara- ordenó Oscar mirando la pantalla del computador. La imagen era oscura -Cambia a la cámara frontal- ordenó.
De inmediato se dio cuenta que Alain, había ubicado estratégicamente su teléfono apenas marcó su número. Un lamento murió en su garganta cuando vio en la pantalla, a un hombre llevando una mochila sobre su pecho y sosteniendo una metralleta. Por la bocina de su celular escuchó a la gente gritar asustada.
Second things second
Don't you tell me what you think that I could be
I'm the one at the sail
I'm the master of my sea
The master of my sea
-Dime la siguiente estación de detención- ordenó mientras marcaba el número personal de su padre desde el teléfono del escritorio de Víctor.
Enseguida Girodelle le informó lo solicitado.
-Llama a André y dile que se encuentre con nosotros en ese lugar- murmuró mientras el teléfono del jefe máximo sonaba -Papá, alerta de atentado en el metro, el tren está en movimiento, la próxima estación es Trocadéro. Uno de mis hombres está en uno de los vagones- calló por unos segundos mientras escuchaba que su padre activaba de inmediato la alarma antiterrorista y repetía lo que ella le estaba diciendo -Soissons, de civil y desarmado. Pinché la cámara de su teléfono, creo que debido a la hora hay poca gente en el vagón comprometido. Un sospechoso, arma automática de alto calibre y una mochila, pueden ser explosivos o municiones- contestó rápidamente a todas las preguntas que le fueron hechas -¡No!- gritó molesta -¡De ninguna manera me mantendré al margen!- colgó de un golpe.
Por unos segundos se apretó el puente de la nariz tratando de calmarse. Volteó hacia Girodelle, él estaba finalizando una llamada.
–Vamos, lleva tu computador y mientras conduzco, pincha los teléfonos más cercanos a Alain, es posible que alguno nos sirva como cámara extra mientras se oficializa todo.
Girodelle abrió los ojos en un nervioso gesto, pues hacer eso no sólo era ilegal sin una orden, sino que, además, ponía en evidencia sus habilidades no tan santas.
-Hazlo, asumo la responsabilidad- le dijo antes de tomar su arma y colocársela en el cinturón. Girodelle sacó la suya del casillero y la siguió con el computador bajo el brazo.
I was broken from a young age
Taken my sulking to the masses
Writing my poems for the few
That look to me, took to me
Shook to me, feeling me
Singing from heartache from the pain
Taking my message from the veins
Speaking my lesson from the brain
Seeing the beauty through the...
Condujo a toda velocidad y con el altavoz del teléfono activado. La ira que sentía creció al oír que Alain trataba de calmar al hombre que, hablando con acento extranjero, amenazaba a la gente que gritó asustada cuando el tren se detuvo con brusquedad antes de llegar a una estación. Logrando estacionar cerca del punto de conflicto, se encontró con el sitio acordonado gracias a su aviso, también le confirmaron que el tren fue detenido desde la central. Colgándose la identificación al cuello traspasó la seguridad seguida por Girodelle.
-Capitán Yúsupov- saludó al hombre al mando. Sabiendo que también estuvo a cargo de la operación del día anterior, le sorprendió verlo tan entero.
-Teniente Jarjayes- Leonid la miró con seriedad -Se me informó que uno de sus hombres está en el vagón… No puede estar aquí, la operación está comprometida para su unidad.
Oscar hizo un gesto de silencio y mostrando su celular subió el volumen.
-Parte de mi equipo está en peligro, no puedo estar en otro lugar- rápidamente un oficial de inteligencia le quitó el teléfono y se lo llevó. Apretó los puños conteniéndose, no soportaba sentirse una inútil. Antes de que Leonid la dejara hablando sola, llamó a Girodelle. El aludido, que se mantenía cerca, le pasó su computador -Tenemos la cámara del teléfono del oficial Soissons activa- le dijo a Yusúpov. Enseguida volteó hacia Víctor -¿Conseguiste más cámaras?
-Dos más, vagones cercanos- acercó el computador -Se ve todo tranquilo, la gente sólo está alarmada por la detención del tren.
Pain!
You made me a, you made me a believer, believer
Pain!
You break me down and build me up
Believer, believer
Pain!
I let the bullets fly, oh let them rain
My life my love my drive it came from...
Pain!
You made me a, you made me a believer, believer
Leonid voceó a uno de sus hombres y lo mandó en búsqueda de la encargada de inteligencia. María Bárbara se les unió de inmediato.
-Comisario von Ahrensmeyer, necesitamos legalizar esto- apuntó la pantalla del computador -El oficial aquí presente, le explicará qué recursos usó para meterse en teléfonos civiles.
-Fue mi orden- interrumpió Oscar -Toda responsabilidad es mía.
-Por supuesto que es suya, teniente- Leonid hizo un gesto con la cabeza para indicarle que se alejaran de Girodelle y María Bárbara, que ya estaban hablando -Puede quedarse, pero no participar- le dijo con seriedad.
-No- porfió Oscar -Uno de mis hombres está ahí, desarmado y en peligro. De ninguna manera seré una espectadora.
-Acaso cree que no tenemos capacidad para sacarlo con vida.
-¿Qué hacemos hablando?- gruñó Oscar -¿Por qué no estamos en el túnel?- apretó los puños -Sé cómo actúa el oficial Soissons, es impulsivo y temerario. Con el tren detenido, no esperará demasiado tiempo antes de intentar reducir al sospechoso por sus propios medios.
-Fui advertido de su temperamento, sé muy bien de quién estamos hablando- Leonid cruzó los brazos sobre su pecho -Teniente, no olvide que no sólo tengo un rango mayor al suyo, sino que, además, la RAID es la encargada de estas operaciones…
-En conjunto con la BRI- rebatió Oscar -¡Estamos perdiendo tiempo!- apuró exasperada -Usted sabe lo que es perder hombres- lo apuntó con un dedo -Y no perderé a uno de los míos debido a su prepotencia.
Leonid entrecerró los párpados antes de hacerla a un lado al caminar junto a ella y empujarla con un hombro. Tomando un chaleco antibalas se lo aventó. Oscar lo detuvo justo antes de que este se estrellara contra su rostro.
-Yo mando, mis órdenes son ley- su mirada, fría como un glaciar, se depositó en ella mientras voceaba instrucciones al resto de su escuadrón.
Third things third
Send a prayer to the ones up above
All the hate that you've heard
Has turned your spirit to a dove
Your spirit up above
Enseguida se les informó que, según las cámaras del tren, la amenaza estaba en dos vagones: un hombre armado en el vagón en que Alain estaba, y del cual ya tenían antecedentes, y otro, a dos vagones de la cabina de mando.
-Se quedó sin batería- avisó Girodelle -Perdimos la cámara del teléfono de Soissons.
Oscar asintió. Lista para marcharse con Leonid, alcanzó a ver que André traspasaba el cordón de seguridad.
-Víctor, dame tu arma. Te quedas siendo mis ojos y oídos- el oficial asintió. Se colocó un audífono que le entregaron y el chaleco antibalas que, hasta ese momento, mantenía en las manos -Si en alguna de las cámaras ves algún indicio de que Alain intentará algo, me avisas directo- lo miró a los ojos -No a von Ahrensmeyer ni a Yusúpov, a mí.
Apenas el oficial asintió a su orden, llamó a André mientras pedía otro chaleco y audífono. Le entregó todo junto con el arma de Girodelle. Ambos caminaron hacia el grupo de asalto que se estaba preparando para bajar al subterráneo.
-Viene conmigo- anunció a Leonid cuando este la miró furioso -Sí, le daré sus recuerdos a mi madre- le contestó con seriedad al escuchar una dura y nada halagadora frase en ruso.
I was choking in the crowd
Building my rain up in the cloud
Falling like ashes to the ground
Hoping my feelings, they would drown
But they never did, ever lived
Ebbing and flowing
Inhibited, limited
Till it broke open and rained down
And rained down, like...
En silencio comenzó el operativo. El túnel fue iluminado tenuemente tanto por linternas de algunos cascos como por las que, tomadas con firmeza junto a las armas, llevaban otros oficiales. Gracias a que por altoparlante se anunció que la interrupción del servicio se debía a un corte en el suministro eléctrico, la evacuación de los pasajeros de los vagones que no estaban comprometidos fue tranquila y rápida, aunque, lo que más ayudó, fue que gracias a la hora no había demasiada gente involucrada.
En el momento en que Yúsupov confirmó que sólo quedaban pasajeros en los dos vagones involucrados, se acercó a Oscar y le ordenó con voz que no daba pie a réplica, participar en la desocupación del vagón cercano a la sala de controles. Antes de que esta verbalizara su reclamo, la tomó del chaleco antibalas en una muda advertencia. Ella asintió con seriedad.
Llegando al lugar asignado, los gemidos asustados de los pasajeros alertaron al escuadrón. El primer reconocimiento mostró que el terrorista involucrado, era un muchacho que con suerte llegaba a la mayoría de edad, delgado y con la cara bañada en sudor. Tan nervioso e inseguro, que apenas se percató de que luces infrarrojas apuntaban a su pecho -gracias a los murmullos de alivio de las pocas personas que estaban en el vagón- soltó las armas y se hincó en el piso mientras pedía clemencia en su idioma natal. La evacuación fue rápida y fácil, tanto, que Oscar aprovechó la atención que le estaban brindando al detenido y rehenes, para escabullirse e ir hacia el vagón en donde estaba Alain.
Pain!
You made me a, you made me a believer, believer
Pain!
You break me down, you build me up
Believer, believer
Pain!
I let the bullets fly, oh let them rain
My life my love my drive it came from...
Pain!
You made me a, you made me a believer, believer
Avanzó por las líneas hasta un vagón anterior y lo abordó identificándose con naturalidad ante quienes lo custodiaban, indicando que estaba ahí por instrucciones del capitán Yúsupov. Sabía que nadie buscaría confirmar, ya que, parte de su comandar, era no repetir órdenes ni tolerar interrupciones estando en una operación activa, obviamente, esto último a menos que fuera algo de vital importancia. Ubicada junto a quienes custodiaban la puerta de conexión, vio cómo, a diferencia del otro terrorista, el hombre armado no sólo se veía muy seguro de su actuar, sino que, además, tenía de rehén a una mujer que no dejaba de llorar al verse amenazada con un revólver automático en la cabeza. Continuó con su escrutinio, la metralleta colgaba de un lado del terrorista y ningún efectivo había logrado ingresar al vagón ante el peligro que esto significaba. Alain estaba frente al extremista con las manos en alto e intentando dialogar.
Los minutos transcurrían y nada cambiaba. El terrorista no cedía pese a verse rodeado y Alain se acercaba lentamente, aprovechando cada instante en que el extremista miraba en otra dirección. Cuando pisadas resonaron en el techo del vagón, Oscar supo que no quedaba tiempo. El asalto era inminente debido a que estaban en un punto de no retorno, y con Alain en la línea de fuego, las esperanzas de que él saliera ileso eran escasas. En algún momento y en medio de la tensión, su mirada conectó con la de su subalterno a través de la mampara de vidrio, instante en el cual el oficial hizo un leve movimiento de cabeza. De inmediato, Víctor, utilizando otro canal de comunicación, le advirtió que Soissons planeaba algo. Leonid interrumpió en la comunicación vociferando que no interviniera. Sin embargo, Oscar, concentrada en los ojos de Alain e ignorando todo lo que se le indicaba a través del intercomunicador, levantó su arma. Al instante quienes la rodeaban dieron un paso atrás. A una seña de Alain que sólo ella reconoció, disparó haciendo explotar el vidrio que tenía en frente. Dos disparos más hicieron que todos aguantaran la respiración por unos segundos, antes de que el caos se hiciera presente. Todo reduciéndose a movimientos frenéticos y gritos de pánico de los pasajeros.
Last things last
By the grace of the fire and the flames
You're the face of the future
The blood in my veins
The blood in my veins
But they never did, ever lived
Ebbing and flowing
Inhibited, limited
Till it broke up and rained down
And rained down, like...
Oscar se encontró contra el suelo siendo sometida por un oficial. Reconociendo a Rostovski gracias a su celeste y dura mirada, se obligó a no luchar y quedarse bajo su fiero agarre mientras este esperaba órdenes por el intercomunicador. A los minutos, cuando prácticamente era arrastrada a través del túnel, vio cómo los paramédicos corrían en dirección opuesta. La luz del día la cegó unos instantes, sin embargo, cuando fue estrellada contra una muralla, sus sentidos se pusieron en alerta nuevamente. Se hizo a un lado en el instante en que el puño de André se estrelló contra la mejilla del oficial que la había aporreado.
-¡Basta!- se reincorporó e interpuso entre Rostovski y André. De un empujón alejó a este último. Tomándolo de un brazo lo obligó a mirarla -¿Viste a Alain?
André se hizo a un lado molesto mientras buscaba con la mirada a Rostovski, ambos desafiándose sin necesidad de palabras.
-Está bien, tiene un rasguño en una pierna- contestó parco.
Ante esa respuesta exhaló con fuerza, por fin sintiéndose un poco más tranquila. Antes de que pudiera decir algo, Leonid apareció ante ella cómo si el mismo demonio lo poseyera. Concentrada en la gente que salía del subterráneo, ignoró los gritos, reclamos y las amenazas de denuncia por insubordinación. Aguantó en ese lugar hasta que vio dos camillas salir, en una, una bolsa negra estaba depositada, no había necesidad de preguntar de quién era el cuerpo. En la otra, Alain, que resignado al reposo, descansaba la cabeza sobre sus antebrazos y manos. Cuando el oficial la vio, levantó una mano con el pulgar arriba y ella, en esos momentos, se quitó el chaleco, audífono, su arma y la identificación que le colgaba del pecho. Dejó todo con brusquedad sobre el pecho de Yúsupov.
-Si insiste en llamarme la atención como si fuera una chiquilla de kindergarten… vaya y acúseme con el director- lo miró desafiante -Usted no es mejor que yo… sabe muy bien que habría hecho lo mismo de haber estado en mi posición, no nos engañemos.
Aprovechando que el capitán quedó durante unos segundos sin palabras, dio media vuelta y luego de recuperar su celular, se marchó pidiéndole a Girodelle que acompañara a Alain al centro asistencial donde lo llevaran. André la observó desde la distancia.
Pain!
You made me a, you made me a believer, believer
Pain!
You break me down, you build me up
Believer, believer
Pain!
I let the bullets fly, oh let them rain
My life my love my drive it came from...
Pain!
You made me a, you made me a believer, believer
El resto del día lo pasó en su departamento con el teléfono apagado. Durante algunas horas, se dedicó a pensar en las razones del porqué el atentado había sido tan temprano en la mañana, sin embargo, al llegar la tarde, alejó eso de su mente, pues nada sacaba con seguir dándole vueltas al asunto. Los especialistas se encargarían de eso. Cerca de las siete de la tarde, y sentada en el sofá de su salita, intentó distraerse mirando alguna película, sin embargo, las imágenes desfilaban ante sus ojos sin ningún sentido. En su cabeza no dejaban de sonar las furiosas palabras de su padre. El director Jarjayes la había llamado por teléfono mientras conducía, amenazándola con darla de baja a ella y a sus hombres, pues se habían saltado todos los protocolos existentes. La llamada finalizó cuando puso su cargo a disposición y defendió a quienes estaban bajo su mando, aduciendo que sólo obedecían sus órdenes y su padre, en un nuevo intento por disciplinarla, le dijo que todo dependía del informe del capitán Yúsupov.
Cuando la llamaron desde la recepción del edificio, tentada estuvo a no contestar, no obstante, recordó que no hablaba con André desde la mañana y podría ser él. Junto con ponerse de pie, tomó la caja de pizza que descansaba sobre su mesita de centro y la llevó a la cocina, había tratado de comer sin éxito. También aprovechó de vaciar el cenicero que contenía los restos de al menos media cajetilla de cigarros. Sonrió como una chiquilla cuando escuchó que el conserje le indicaba por el intercomunicador, que quien tanto esperaba estaba ahí para verla. Trató de disimular el olor a cigarro con un aromatizador y abrió la puerta con la mejor sonrisa que tenía apenas sonaron golpes en la madera. No obstante, retrocedió desconcertada cuando, en lugar del rostro de André, una caja con cervezas casi se estampó en su cara.
-¿Esa es la manera de recibir a su escuadrón, jefa?
La voz de Alain la hizo reaccionar.
-¿Qué hacen aquí?- sonrió nerviosa -¡Pasen!- los invitó.
Alain ingresó rengueando y apoyado en una muleta, Girodelle lo siguió. André fue el último en pasar.
-Como tu teléfono estaba apagado, nos pasamos sin invitación…- Alain se dejó caer en un sofá -Queremos beber con quien casi le provocó un ataque al ruso…
Oscar sonrió al escuchar como todos reían. Después de un rato, André metió al horno la pizza que ella le indicó estaba en la cocina, mientras Girodelle pedía algo más de comer y Alain destapaba una cerveza tras otra. Gracias a la distendida conversación, se enteró de los pormenores de la operación y como ésta finalizó, de la herida de Alain, que, efectivamente, no era más que un raspón por la bala que alcanzó a desviar y además, de que todos estaban liberados de las funciones para ese fin de semana. Cuando varios botellines de cerveza estaban vacíos sobre la mesa o en el suelo a falta de espacio, Soissons abrió su chaqueta y sacó de esta el arma e identificación de Oscar. Hizo espacio en la mesita y dejó los objetos sobre la superficie.
-Yúsupov dijo que de estar en su escuadrón, te enderezaría aunque fuera a la fuerza… pero que prefería verte sólo de vez en cuando- terminando de hablar se puso de pie -Voy a casa, aprovecharé los días de descanso.
-Te llevo- Girodelle lo siguió.
-¿Bebiste teniendo que conducir?- preguntó Oscar.
-No… pero alguien tiene que ayudar al lisiado a subir y bajar del auto…- se justificó Victor riendo.
-¿Necesitas ayuda?- preguntó André a Oscar apuntando las botellas desperdigadas por todas partes y cambiando de tema.
Ella negó sonriendo. Después de las correspondientes despedidas, afirmando el pomo de la puerta esperó que todos salieran. El último en hacerlo fue Alain, quien, antes de alejarse, se detuvo y dio media vuelta. Su mirada brillante se fijó en la de ella.
-¿Por qué te arriesgaste así?
-Porque confío en ti- contestó la teniente sin dudar -Sé de lo que eres capaz y el riesgo valía la pena.
-Gracias- musitó Alain antes de aclararse la garganta -Nos vemos al término de mi permiso médico.
Oscar asintió igualmente emocionada.
Después de ordenar un poco, se dio un rápido baño. Mientras caminaba por la casa abrigada con una bata y estrujándose el cabello con una toalla. Abrió la puerta al sentir golpes en ella. Fue acorralada contra la pared. La toalla quedó en el piso cuando se aferró al cuello de quien la besaba como si no hubiera mañana.
I should have known better than to let you go alone
It's times like these I can't make it on my own
Wasted days and sleepless nights
And I can't wait to see you again
-¿Hasta dónde llegaste?- preguntó mientras era arrastrada hacia la habitación.
-A mi departamento… quisieron compartir el taxi y debí hacer todo el camino- André se separó un poco para quitarse la chaqueta y enseguida la camiseta.
Ella sonrió mientras desabrochaba la hebilla del cinturón. Él, sorprendido ante la audacia de quien de un tirón le bajó los pantalones y ropa interior, soltó una exclamación de placer cuando una muy apreciada parte de anatomía, recibió una calurosa y húmeda bienvenida. No se molestaron en encender las luces ni cerrar las cortinas, la urgencia era mayor...
I find I spend my time waiting on your call
How can I tell you, babe, my back's against the wall
I need you by my side to tell me it's all right
'Cause I don't think I can take anymore
A las seis de la mañana, con la habitación iluminada por las luces de la ciudad y la blanquecina luz del alba, ambos estaban agotados sobre la cama revuelta, con las piernas aún entrelazadas y las respiraciones agitadas después del último orgasmo compartido. Oscar acarició la mejilla de André sin despegar los ojos de él, luego, deslizó la mano hasta el cuello, recorriendo con los dedos los músculos finos y delineados que se movían bajo la piel mientras él recuperaba la calma. Comenzó a acariciarlo lentamente entre ese punto y la fuerte clavícula, recordando cómo, tan sólo instantes antes, se había arqueado sobre ella, levantando espalda y hombros mientras se tensaba por el placer. Todo en él le gustaba tanto, incluso el más mínimo gesto o detalle, que se sentía como una adicta sin posibilidad de rehabilitación.
Is this love that I'm feeling?
Is this the love that I've been searching for?
Is this love or am I dreaming?
This must be love
'Cause it's really got a hold on me
A hold on me
-Sé que no golpeaste a Rostosvki por mí- murmuró una de las cosas que le dio vueltas en la cabeza durante el día -¿Qué pasó entre ustedes?
-En parte fue por ti… no había necesidad de que te tratara de esa manera- la miró serio -Pero, además, se la tenía guardada- sus blancos dientes brillaron en la penumbra cuando sonrió de lado -Sé que puedes defenderte sola… pero Julius, no.
-¿Y que tiene que ver ella en todo esto?- preguntó sintiendo una punzada de celos en el pecho.
-Antes de estar conmigo, ella salió con Yúsupov… y cuando recordaba ese tiempo, siempre me comentó que, cada vez que Rotsosvki tenía la oportunidad, la molestaba de forma cruel y vil… y ella…- cerró los ojos unos instantes, buscando las palabras correctas -Ella es muy frágil. Él lo sabía y se aprovechó.
-¿Con Yúsupov?- André asintió -¿Aún piensas en ella?- se atrevió a preguntar.
-¿Y tú? ¿Aún piensas en él?- contra preguntó André con la voz ronca.
-¿En quién?
-Estuviste con alguien más…
-¿Cómo lo...?- dejó de hablar cuando él se colocó encima de ella, separándole las piernas para posicionarse en medio de ellas.
-Hay cosas que no habíamos hecho juntos… y es obvio que las hiciste con alguien más durante el año que transcurrió- la besó mordiéndole los labios -Tienes experiencia y eso se nota- la miró a los ojos -Y me pongo como una bestia en celo cuando pienso en eso…
Can't stop this feeling, I've been this way before
But with you I've found the key to open any door
I can feel my love for you growing stronger day by day
And I can't wait to see you again
So I can hold you in my arms
Ella, sumergida en una excitación que le nublaba la razón, se aferró a él enredando los dedos en la espesa cabellera oscura y lo envolvió con las piernas antes de preguntar:
-¿Queda otro?
-El último- André tomó de la mesa de noche el cuadrado de papel metálico que estaba encima -Aunque creo que estoy seco- bromeó contra su boca -Contigo he roto todas mis marcas.
Is this love that I'm feeling?
Is this the love that I've been searching for?
Is this love (is this love?) or am I dreaming?
This must be love
'Cause it's really got a hold on me
A hold on me
Cuando se unieron, gimieron de placer. Fueron bruscos y demandantes. Sin decirlo, ambos sabían que estaban tratando de borrar cualquier recuerdo de otra piel. La habitación se llenó de roncos jadeos, suaves gemidos y del sonido húmedo de los cuerpos chocando en el punto de unión. Agotada, en un momento se dejó caer sobre las sábanas con el pecho de André pegado a su espalda. Apuñando la ropa de cama, gritó de placer contra la tela cuando él la tomó de las caderas, alzándola para sumergirse aún más en su interior, mientras colaba una mano entre sus piernas desde adelante para estimularla al mismo tiempo. Justo antes de terminar, él la tomó del rostro inclinándose sobre ella. Sus bocas se unieron en un fiero beso que ahogó los últimos estertores del arrollador clímax que experimentaron.
Is this love that I'm feeling?
Is this the love that I've been searching for?
Is this love (is this love?) or am I dreaming?
Is this the love that I've been searching for?...
Oscar quedó tendida sobre el lecho, sintiendo que su cuerpo no le pertenecía y que los huesos se le habían vuelto de gelatina. El corazón latiéndole hasta en los oídos y una maravillosa sensación de saciedad llenándole el pecho. No obstante, todo desapareció cuando André, que se había separado de ella, lanzó una maldición.
-¿Usas algún método anticonceptivo? ¿Píldoras, dispositivo… inyecciones?
Asustada se sentó en la cama mientras negaba con la cabeza.
-¿En qué día estás?
La teniente fijó la vista en las manos que sostenían el condón que iba a ser desechado. Una mueca de terror se instaló en su rostro. La mente se le nubló al punto de no poder recordar ni siquiera la fecha de su última menstruación.
-Es importante, haz memoria- insistió André con un ligero temblor en la voz -El condón se rompió.
Ella maldijo su estrella al caer en cuenta que, si no se equivocaba, estaba en medio de su ciclo. ¡¿Es que acaso nada podía salir bien o fácil en su vida?!
Continuará…
Nota del capítulo:
Si alguien de Francia algún día lee este fic, desde ya digo que usé con mucho respeto toda la investigación de lo ocurrido en Marsella, del atentado en Los Campos Elíseos y que para el atentado en el metro, me basé vagamente en lo ocurrido en el frustrado atentado del tren Thalys de Amsterdam a Paris del año 2015. Lamento profundamente lo sucedido, pues estoy en contra de la violencia, sin embargo, me gusta escribir con base y trato de documentarme mucho para dar con un contexto adecuado. Esa es la única razón de usar tan atroces eventos en mis historias.
Mensaje personal:
¡Perdón por la ausencia! Pero fin de año es una locura, entre el trabajo, los estudios, talleres, casa, familia, etc. ¡Pero no he olvidado nada! Sino que todo lo contrario, me desespera no tener más tiempo para escribir… así que en premio, les dejé un capítulo más largo y solo enfocado en el 2017, lo notaron ¿cierto?. En esta oportunidad quise plasmar un poquito de la cotidianidad de la vida de nuestra protagonista, el trabajo y sus emociones, espero lo hayan disfrutado, ya que por algo ella eligió ser oficial y tener ese trabajo. jejejeeje y nuestra escuadra de Orumado nuevamente nos visitó un ratito. Así que... si les gustó... ya saben, dejen un review, es fácil y me hacen muy feliz.
En esta oportunidad la musicalización estuvo a cargo de "Believer" de Imagine Dragons… a mi gusto un tema propicio para la acción y para el frutifantastico o "delicioso" XD de "Is this love" de Whitesnake… lo lamento, después de esto, cuando escuchen el tema, ya nada será igual jajajajaja tan largo capitulo, merecía el doble de música. Además, les cuento que no sólo yo he estado muy ocupada, sino que mis adoradas betas también, así que este capítulo salió solo de mi cabeza y manos, así que perdonen si hay algún error, seguramente cuando relea el capítulo me daré cuenta y corregiré.
En cuanto a publicidad, quiero invitarlas a visitar la página de fcbk de "Jazeart", encontrarán muchos arts basados en mis fics, así que se las dejo muy recomendada, Jazmin es talentosisima.
Mil gracias a quienes siguen este fic (y también los otros), me alegran montones y río a carcajadas con cada comentario, me encanta que disfruten leyendo esto tanto como yo lo hago escribiendo. Gracias mis queridas Anne (lloré de la risa con tus comentarios, me hiciste el día), AestheticGirlR, Nadia (tenerte recuperada es un regalo), Aleyqc, Vicky (mi mente maestra en portadas), Kary, Miriam, Sandy querida! tú y tus Barbie+Ken desnudos… eso jamás lo olvidaré XD, Triny, Camii, Eloisa (cuánto amo tus mensajes), Yen y a todas las amigas Guest de hablahispana y angloparlantes. Les mando un abrazo enorme y mil disculpas si se me pasó alguien, es sin mala intención, ya que todas son muy importantes, porque, sin ustedes, no hay historia. De a poco avanzaremos en la trama "actual", ya cuando establezcamos algunas bases del pasado, nos meteremos de lleno en cómo llegamos al día terrible que nos dejó tantas preguntas. Mientras, les muestro un poco cómo se forjó la relación de Oscar y su escuadrón... y no sólo la amorosa (que sé nos interesa a todas! jajajajaja).
Un abrazo y... ¡cuidense mucho!
