Descargo de responsabilidad: Los personajes pertenecen a DC cómics. No tengo ánimo de lucro.


Capítulo 7:

Abra Kadabra estaba exhausto. Nunca había imaginado lo que suponía cuidar de Barry Allen. En los pocos días que había estado aquí, se había metido en problemas con toda la élite villana de Gotham. Si Abra Kadabra no hubiera sabido lo que pasaría, habría dado su misión por imposible. Allen era un imprudente, irresponsable y demasiado confiado. Si el Joker hubiera estado en Gotham, Allen estaría gravemente herido o peor…ni siquiera quería pensarlo. Abra había combatido contra Allen a lo largo de los años, pero nunca olvidará la primera vez que se enfrentó a él, en su época. Lo desconcertado que se sintió, la adrenalina que corrió por sus venas, el miedo a lo desconocido, la promesa de que volverían a encontrarse. Al estar en otro tiempo, Allen no recordaba nada de eso, pero Abra lo recordaba todo. Podía ponerse en el lugar de los villanos de Gotham, porque él estuvo ahí la primera vez que se enfrentó a un velocista. Sabía que no debía jugar con el pasado porque podía cambiar el futuro, pero quizás fuese el sabor de jugar con lo desconocido o el miedo de perder a Flash, pero Abra había interpuesto su deseo de proteger a Flash a pesar de su raciocinio que le decía que era mejor que las cosas siguieran su curso.

Sin querer, el Espantapájaros lo había gaseado. Abra ni siquiera lo había esperado, nunca había considerado al Espantapájaros como un gran enemigo, porque el Joker opacaba al resto de villanos de Batman. ¿Quién habría imaginado que su peor temor fuera perder a Flash? Abra se había encariñado demasiado con Barry Allen si prefería quedarse en este tiempo en vez de regresar al suyo.

- ¿Estás bien, Abra?-su velocista estaba parado frente a él, esperando a que él contestara o le atacara ¿quién sabe? Pero la preocupación se reflejaba en sus ojos y por primera vez Abra sintió que le importaba a alguien.

- Vete.-respondió Abra, intentando hacer el mismo truco que realizó con El Acertijo. Pero Allen lo conocía demasiado bien.-Estoy bien, Flash.

- ¿Por qué seguimos fingiendo?-preguntó Flash.-Me has estado siguiendo toda la semana, me has protegido ¿por qué?

Abra no respondió, sólo le miró fijamente. Quizás fuera la toxina, pero podía sentir la palpitación de su corazón, el sudor frío en las palmas de su mano, los nervios recorrerle el cuerpo. Quizás no fuera la toxina y sólo fuera el temor a ser rechazado. Algo debió de haberse reflejado en su expresión, porque lo siguiente que supo era que Flash lo estaba besando…y él correspondió, atrayendo al chico, impidiéndole moverse hasta que lo saboreara completamente. Nunca se había imaginado el grado de atracción que sentía por Flash. Pero como en toda esa maldita semana, Los Pícaros les interrumpieron. Esta vez fueron El Flautista y Bívolo. Abra Kadabra soltó a Flash. Ya estaba cansado del grado de proteccionismo de Los Pícaros con Flash. No sabía si eran amigos, enemigos, familia…pero estaba cansado de que le amenazaran con lastimar sus partes si dañaba a Flash (una visita cortés de Golden Giger).

- Lamentamos interrumpir.-dijo El Flautista.-Pero queríamos entregar esto a Flash. Dejaron a un hombre maniatado y amordazado a sus pies.-Este es El Cabra. Hemos pasado toda la semana buscándolo para que puedas regresar a Central cuanto antes. Esta ciudad está enferma.

- Gracias por la ayuda, chicos.-dijo Flash.-No deberíais haberos molestado.

- No es molestia.-dijo Bívolo. Abra podía sentir cómo le miraba fijamente.-Extrañamos Central, pero queríamos saber qué estabas bien.

Un bonito sonrojo adornó las mejillas de Flash. Abra se sentía celoso, pero no sabía si era porque Bívolo estaba usando sus poderes en él o porque realmente se sentía así.

- ¿Tal vez quieras tomar algo antes de regresar a Central?-preguntó Flash sonriéndole.

- Me encantaría, pero que no sea en el Lounge.-respondió Abra. Tenía la impresión de que no sería bien recibido. Flash sólo se echó a reír.

- Una lástima, me gustaba la idea de la comida gratis.-dijo Flash.

"Si tú supieras." Quiso decir Abra. No estaba muy seguro de cómo responderle. Flash era demasiado inocente, demasiado bueno para la locura y corrupción de Gotham. Abra quería regresar a Central cuanto antes, pero se negaba a hacerlo sin su velocista. Miró a Los Pícaros. Por la cara de impaciencia que tenían, Abra podía adivinar que esta vez, todos estaban de acuerdo en algo.

- ¿Te imaginas la cara de Batman cuándo le cuente la semana que llevo?-preguntó Flash. Abra sabía lo que sucedería. Flash no volvería a pisar Gotham.

- Barry.-dijo Abra para llamar su atención.

- ¿Sí?-Abra lo besó en el acto, antes de que pudiera decir algo más.

No se fijaron en que Selina Kyle, desde la acera de enfrente, cerca de una tienda, les vigilaba. Hablando por su móvil, podría haber pasado por cualquier otra transeúnte. Su gato, Isis, había dejado su lado, dirigiéndose hacia Flash, quien jugueteaba y lo acariciaba. Isis maullaba feliz y eso había conmovido a Selina. Desde que Flash fue visto por primera vez en Gotham, Batman le había pedido a Selina que lo vigilara y que si pudiera, evitase que se metiera en líos. Nunca habría creído que los Pícaros protegieran tanto a Flash, pero habían evitado que ella hubiera tenido que intervenir.

- La situación está controlada, Bruce.-dijo Selina.-Flash se desenvuelve bien. Acaba de atrapar al Cabra.

- Entonces regreso a casa.-respondió Bruce.

- Se te nota cansado, más que de costumbre. ¿Qué tal por Central?

- Fatal.-Bruce estaba exasperado. Quería regresar a Gotham cuanto antes.-La gente es demasiado simpática, todos se asustan cuando ven a Batman, han llamado a la policía porque creyeron que les iba a robar, todos preguntan por Flash y el Joker ha causado un montón de destrozos.

Selina se compadecía de Bruce, pero también disfrutaba de la situación. Y secretamente, encontraba atractivo a Flash, aunque eso era algo que no le diría a Bruce.