Disclaimer: Harry Potter y todos sus personajes, historias y características no me pertenece, son propiedad de J.K Rowling.


Capítulo 9 – Atrapado en su propia trampa.

Había besado a muchas mujeres antes, no tantas como presumía, pero si las suficientes para saber lo que se sentía cuando lo hacia. Pero nada se podia compaar con ese beso. Con otras mujeres, su mente no se desconectaba, continuaba siendo muy consciente de sus actos y de lo que debía hacer para disfrutar. Durante el tiempo que duraban esos besos podía hasta estructurar cuales serian sus movimientos posteriores. Pero con Bellatrix no fue así. Con ella su cabeza era lo que menos funcionaba. Continuaba confuso, era la primera vez que sentía algo así. El mundo parecía haber dejado de girar y tan solo podía quería repetir… ¿Cómo podía pensar eso? ¡Por el amor de Merlín, Sirius! Bellatrix Lestrange es tu prima. La misma que esta casada y la más ferviente seguidora de un asesino en serie.

Cuando llegó a la Mansión Lestrange estaba decidido a ignorar lo que había ocurrido y a centrarse en su plan. Lograría este, conseguiría que Bellatrix se quedase con Andromeda, y él podría continuar en su lugar en la Orden del Fénix. Todo era muy simple. Lo era hasta que se volvió a encontrar con Bellatrix y todas las sensaciones florecieron de nuevo. Su prima estaba en el comedor, no le había esperado para desayunar. Eso le dolió. Le encantaba sentarse a la mesa con ella, así también vigilaba que comiese. Porque eso era otra cosa, la delgadez de la mujer se debía a que apenas probaba bocado. Lo único que hacia era revolver la comida en su plato para que pareciera que hubiera comido algo.

Bellatrix levantó su vista del plato cuando le escuchó entrar en la sala. ¿Se parapetaría detrás de una silla para evitar un cruciatus? Negó, eso no serviría para nada. La magia de su prima la atravesaría. Pero el rostro que le miraba, no era el de enfado, sino el de... ¿Alivio?

Se mantuvieron en silencio. ¿Por qué no le hablaba? O ¿por qué no lo hacía él? Solo había sido un beso, un puñetero beso de distracción para que, una más que posible mortifaga, no informara a su amo sobre el paradero de los que tenían que salvarles. Solo eso, un beso.

–Ya le he comunicado al Señor Oscuro la información que obtuvimos. –Fue ella la que rompió el silencio.

–Oh. –Eso hizo que olvidase el beso. –Y… ¿Qué te ha dicho? –Esperaba que no fuese una nueva misión.

Bellatrix se encogió de hombros.

–Las directrices indicaban que era a Rosier al que teniamos que comunicárselo para que este facilitase la información al Lord. –Volvió a revolver su comida. –Tenemos que esperar a que se ponga en contacto con nosotros.

Suspiró. Por lo menos no tendrán que lidiar por ahora con Voldemort. Eso hizo que se relajase y que el apetito comenzará a resurgir. Se sentó frente a Bellatrix. Habían pasado solo unas horas desde su "distracción" y llevaba toda la noche sin dormir, pero el desayuno le estaba llamando a gritos. Una vez su estomago estuvo lleno, levantó la vista y se encontró de frente con los ojos entrecerrados de su prima. Apenas parpadeaba y era inquietante que fijase tanto la vista en él. Se aventuró hacer una observación.

–Te fuiste. –Necesitaba sacar el tema del beso.

–Había un muggle. –Bellatrix evitaba el tema, o al menos eso pensaba, porque cuando creía que no podía sorprenderle, se levantó de su asiento y le inquirió. –¡¿A quién estas ocultando?!¿Piensas que soy tan estúpida? Moody, los Prewett… Alguien más se iba aparecer y tu lo sabias.

Intento tragar saliva pero no pudo. Tenía un nudo en la garganta. El estúpido era él por creer que podía engañarla, por creer que todo aquello no era una locura y que efectivamente su prima estaba más que encantada por la vida que había elegido. La mayor ferviente seguidora de Voldemort iba a estar con todos sus sentidos centrados en su objetivo y por mucho que quisiera distraerla no lo iba a conseguir. Estaba decepcionado.

–Sigues siendo el mismo chulo sinvergüenza que se cree superior a los demás. –Bellatrix continuaba gritándole. –Ya veras cuando se lo cuente al Señor Oscuro… Estará encantado de torturarte y matarte. –Se cruzó de brazos y sonrió con satisfacción.

Trataba de buscar una mentira coherente con la que decirle que estaba equivocada, pero le estaba enfadando tanto sus comentarios que dejo de pensar y comenzó a echar más leña al fuego.

–¿De verdad? ¿Le vas a contar TODO? –Le hablaba como si de una niña pequeña se tratase. –Como por ejemplo… Que le estabas comiendo la boca a ese que llamas chulo sinvergüenza. Estará encantado de escuchar como fallaste en tu misión por eso.

No esperaba que su encuentro post beso iba a ser así, en su imaginación tenia otro mucho más placentero.

–¡Fuiste tú el que se abalanzó sobre mí!

–¡Fuiste tú la que no dejaba de frotarse!

–¡Pero tu me besaste primero!

–¡Y tu la que no me rechazó!

Aquella era un pelea que ninguno de los dos iba a ganar. Ambos eran demasiado orgullosos para dejarse perder.

–Tú, que eres la bruja más lista del mundo, las más estupenda y… Con mejor culo debo decir. –Lo último era evidente a la vista. –¿Va a ser engañada por alguien como yo? Si hasta que llegué a tu casa no sabia como vestirme… –Estaba exagerando. Definitivamente lo estaba haciendo, pero quería vivir.

Bellatrix se quedó callada y frunció el ceño. Que no le hubiera vuelto a gritar era un avance, ya que si no le estaba creyendo mataría por la causa de su amo o incluso moriría por ella. Pero no, se negaba aceptar que esa mujer tan elocuente e inteligente fuera acabar de esa manera.

–Entonces… ¿Por que me besaste? –El tono de voz de la bruja era más suave. –Si no querías ocultar a nadie… ¿Por que lo hiciste?

En aquel momento se dio cuenta de todo. Su prima entendía que cuando una persona era agradable con otra o le mostraba algún tipo de sentimiento, era porque buscaba algo a cambio. Su familia era así, todos los puñeteros sangre limpias eran así. Un matrimonio, una amistad, un nacimiento, una celebración, un gesto… Todo, absolutamente todo lo que hacían era porque buscaban un beneficio a cambio, el cual siempre se traducía a algo económico o el poder. Por eso Bellatrix llegó a esa conclusión tan rápido, y por una vez no quería mentirle, era cierto que la besó para evitar que pudiera ver la llegada de James y Remus… Pero ahora comenzaba a creer que eso fue su excusa para hacerlo. No podía evitar que le atrajese, y lo hacia mucho. Aunque su mente le dijera que no podía ser, sus instintos y deseos hacían que esta enmudeciera.

Bellatrix esperaba su respuesta.

–Porque me gustas. –Se sentía bien al decirlo. – Y estaría totalmente dispuesto a… –Se acercó a ella, primero con cuidado, aun temía que le cruciase. Bellatrix se mantuvo en su sitio sin hacer ningún movimiento. –...Que tengamos algo. –Tuvo la intención de tomarla de la mano… Y lo hizo.

Bellatrix parecía estar en shock, miraba esas dos manos unidas como si se tratase de la unión más terrorífica del mundo. Le producía cierta ternura, era muy entrañable verla tan cercana y con sentimientos normales. Además, conseguir que Bellatrix se quedase sin palabras era muy difícil. Las dudas que parecían vislumbrase en su prima le dieron esperanza. Aunque su intención fuera liberarla de Voldemort, ahora lo que realmente deseaba era tener algo con ella. Pero otra vez, no todo podía ser tan fácil ya que Bellatrix se soltó de su mano de malas maneras.

–Lo de hoy no ha ocurrido. –Se alejo de él. –Ni se te ocurra volver hablar de ello. Si Rodolphus se enterase… –Miró a la chimenea como si su marido fuera a volver en ese instante. –Es lo mejor para los dos y para la causa, que no se vuelva a producir.

Por segunda vez en solo unos minutos volvía a estar decepcionado, pero ahora la razón era muy distinta. El rechazo le dolía. Cuando era un adolescente con las hormonas revolucionadas, el rechazo le enfadaba. Él era Sirius Black, un casanova entre las mujeres. Pero el rechazo de Bellatrix no le producía dolor en sus aptitudes como conquistador, sino porque esa mujer le gustaba, le gustaba muchísimo. Había sido un tonto, uno que había caído atrapado en su propia trampa.

Bellatrix se fue escaleras arriba. Quiso ir detrás de ella, pero la respetaba. Bellatrix era como él, necesitaba tiempo en solitario. Tiempo para pensar y aclarar sus ideas, esa era su forma de curarse psicológicamente. Puede que todos los vieron como unos locos que actuaban por impulsos, y aunque muchas veces pudiera ser así, todas sus decisiones las tomaban tras valorar la situación. Suspiró. Estaba cansado, la noche había deparado muchas cosas, necesitaba dormir y comprobar si todos esos sentimientos continuaban igual de fuertes cuando se despertase.