Capítulo 7: Un día con Leia.
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La madrugada del último día de la semana, era una mañana fría, tranquila y muy silenciosa, no se escuchaban maullidos, ladridos o autos como si todo el barrio se hubiera puesto de acuerdo para no perturbar el sueño de sus vecinos, los habitantes de la avenida franklin dormían acurrucados en sus cálidas y cómodas camas soñando con épicas aventuras, viajes o que su "crush" correspondía su amor.
Todos tenían buenos sueños, excepto Ling, la albina se retorcía en su cama levemente apretando las sabanas de vez en cuando, murmuraba cosas inentendibles, sudaba a montones y su respiración era agitada, estuvo así por unos minutos hasta que abrió los ojos bruscamente.
Miró a su alrededor y dejo salir un largo suspiro.
—Una estúpida pesadilla —musitó cubriendo sus ojos con un brazo.
Se secó el sudor de la frente y lentamente se sentó en el colchón, no recordaba la última vez que tuvo una pesadilla como esa, que se sintiera tan vivida, tan real. Todavía podía escuchar los gritos de sus viejos amigos reclamándole, culpándola por empeorarlo todo y arrepintiéndose por haber sido amigos suyos.
Lo peor de todo es que eso era cierto, lo que ella creyó que era lo correcto solo les causó más dolor, viendo cómo resultaban las cosas se preguntaba debía seguir actuando como un intento de justiciera. Se mentía a si misma diciendo "quiero ayudar a los que no pueden defenderse", realmente nunca tenía esa intención, solo era una excusa para justificar sus acciones.
Por alguna razón creía que haciéndoles sentir el mismo dolor a esos cretinos toda la ira, la frustración y el odio que sentía desaparecería, pero esta crecía más con cada pelea, no sabía que hacer. Estiró su brazo y agarró el reloj digital con forma de dragón en su mesa de noche, ya casi era su hora de levantarse o así sería si no estuviera castigada.
—No creo pueda dormirme de nuevo —La chica dirigió sus ojos a su pequeña biblioteca, un estante a medio llenar con sabiduría sobre las artes marciales, su propia colección personal.
Libros, rollos, pergaminos y guías que le habían regalado o comprado en una tienda de pulgas, la ayudaron mucho cuando quiso volverse más autodidacta. Ya casi no los leía por estar ocupada con otras cosas, ya que estaba castigada podía leerlos y tal vez conseguir más.
—Bueno… ellos no mencionaron nada sobre leer —
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Sentada en el centro del patio con ayuda de la luz de una lampara Ling estaba absorta en su lectura, los libros abiertos y rollos desperdigados a su alrededor eran prueba de que ya llevaba un buen rato en eso, no sabía cuanto tiempo había transcurrido pero ya empezaba a haber algo de luz.
—Este krav maga es realmente impresionante —comentó viendo la imagen de un hombre golpeando con una patada lateral las costillas de otro—. ¿Debería aprenderlo?
Como le prohibieron entrenar recopilaría información y de esa forma desarrollaría su estilo en la teoría antes de llevarlo a la practica, con un arduo trabajo logró fusionar lo que aprendió para crear algo completamente nuevo, su gran ídolo pudo crear un estilo de lucha fuera de este mundo con el mismo método y ella quería hacer lo mismo, quería llegar a ser tan fuerte como él.
—Hmm no... me estoy enfocando demasiado en la fuerza bruta, el maestro Sheng dijo que entrenar la mente también es importante, puede que un arte marcial interno sea lo que necesito —dejó el libro de krav maga en el suelo y tomó otro sobre Tai chi—. Si, estudiare un poco más sobre este.
Aunque popularmente las personas creen que es un ejercicio que te mantiene saludable, cosa que es cierta, el tai chi chuan es una poderosa arte marcial y la idea de aprenderlo como es debido e implementarlo a su estilo le resultaba muy tentador.
—Por el momento este libro será más que suficiente —Como ese día lo pasaría con Leia solo leería un poco y lo retomaría una vez regresara, también iría a la biblioteca de la ciudad en busca de más.
Horas más tarde Sid comenzaba a despertar debido a la tenue luz de sol que entraba a través de los espacios de las cortinas, estaba desnuda entre los brazos de Lincoln, con varios chupetes en su cuerpo y el cabello desaliñado pero sentía fresca, relajada y sobretodo satisfecha.
El sexo era justo lo que necesitaba para sentirse viva de nuevo, luego de meses de trabajo agotador hacer el amor Lincoln fue como un oasis en medio de un desierto, además que podía recompensarlo por todo lo que hace por ella.
—Sigues siendo toda una bestia insaciable eh Lincoln, me dejaste desecha —dijo Sid picando la mejilla del albino, el hombre arrugó la nariz antes abrir sus ojos—. Buenos semental ¿dormiste bien?
—Contigo a mi lado siempre lo hago —contestó Lincoln con una boba y somnolienta sonrisa, los dos se dieron un largo beso de buenos días antes de levantarse.
Después de ponerse algo de ropa y arreglarse un poco la mujer salió al patio a cuidar de su jardín en crecimiento, encontró a su hija muy concentrada leyendo, se acercó a ella y esta ni siquiera la notó, riendo silenciosamente y aprovechando que tenía la nuca expuesta le dejo caer un poco de agua con su regadera.
—¡Kyaaaa! —Ling dejó salir un lindo chillido al sentir el frío liquido caer sobre su piel expuesta y enseguida Sid comenzó a reír a carcajadas.—. ¡Mamá! ¡¿por qué hiciste eso?!
—Lo siento amor, es que estabas tan concentrada en lo tuyo que no pude resistir la tentación —Sid se limpió unas cuantas lagrimas—. Por cierto ¿a qué hora te levantaste?
Ling la miro molesta antes de contestar.
—Muy temprano, tuve una pesadilla y decidí despejar mi mente leyendo algo —La albina miró a la nada unos segundos, recordando ese feo sueño, antes de regresar a su libro.
—Una pesadilla, si son un asco —comentó Sid, apartando los libros en el suelo se sentó al lado de su hija y coloco su regadera a un lado—. ¿Quieres hablar sobre eso?
Ling ronroneó cuando su madre acarició su cabello suavemente, amaba cuando sus padres hacían eso, la relajaba porque podía sentir el amor en cada caricia.
—No te preocupes, no fue nada serio, solo fui devorada por una dona mutante gigante —mintió recostándose contra su madre.
—Pfft jajajaja bueno ¿Y qué estas leyendo? —Sid le paso un brazo sobre sus hombros y le dio un leve apretón.
—Un libro sobre tai chi, deberías practicarlo es muy bueno para el cuerpo —
—Nah con el yoga me basta, veo que no has estado perdiendo el tiempo ¿eh? —Tomó uno de los libros en el suelo y leyó un par párrafos de una pagina al azar.
—Oh jejeje si, como estoy castigada iba a aprovechar el tiempo para expandir mis conocimientos —explicó sin parar de leer—. Puedo hacerlo ¿cierto?
—Mientras respetes tu castigo puedes leer todo lo que quieras —afirmó dejando el libro en el suelo y poniéndose de pie—. Tu padre ya esta haciendo el desayuno así que ve a lavarte las manos.
—¿El desayuno ya? ¿qué hora es? —
—Son casi las nueve, hoy iras a la casa de Leia ¿cierto? —Ling asintió y rápidamente recogió todo, no quería llegar tarde.
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Se encontraba en el autobús que la llevaría a los barrios de clase alta de Royal Woods, le pidió al chófer que le avisara cuando estuvieran a punto de llegar y para su suerte este aceptó. Luego de un rato las tiendas y edificios empezaron a tener un aspecto más sofisticado y elegante, en general todo se veía más caro incluyendo las personas.
—Bueno niña, esta es tu parada —anunció el chófer deteniendo el autobús—. Los barrios ricos ¿no?
—Si, muchísimas gracias señor chófer, espero que tenga un lindo día —agradeció Ling cuando bajó del autobús haciendo una reverencia.
—Fue un placer Linda —contestó el chófer con una sonrisa, era lindo ver que todavía quedaban jóvenes educados—. Si alguien te hace mala cara no te sientas mal, estos niños mimados no saben como tratar a la gente.
—Jejeje lo tendré en cuenta —
Ling se despidió del chófer y siguió con su camino, el siguiente paso era llegar al residencial Sunshine, como era de esperarse los barrios ricos eran enormes pero pidiendo indicaciones a unos policías pudo llegar a su destino. Sunshine era lo que se esperaría de un lugar donde solo viven millonarios, llenó de grandes casas lujosas hasta donde alcanzaba la vista, la albina se quedó estática viendo la gran entrada dorada con relucientes portones.
—Vaya, mi casa no es ni la mitad de grande que estas —Se acercó a la caseta del guarda que vigilaba la entrada—. Hola, buenos días señor.
—Oh tu debes la sobrina de la señorita Loud, lo sé porque me dijo que tenía el cabello blanco, al principio no le creí pero ahora que te veo wow —
—Jaja si a muchos les sorprende, entonces ¿puedo pasar? —
—Claro, solo firma aquí —solicitó el hombre dándole una bitácora, Ling lo hizo poniendo también la fecha y la hora en la que llegó—. Bienvenida a Sunshine señorita Ling.
Los portones se abrieron cuando el guarda presionó un botón, deseándole buen al hombre se adentró al residencial, mientras caminaba sacó el papel que Leia le había dado de su mochila.
—Veamos, debo buscar la casa 512 en el quinto bloque ¿a qué se refiere con "bloque"? —Buscó con la mirada y visualizó el número 376 en el buzón de una de las casas—. Bien... supongo seguiré caminando hasta que la encuentre.
Estuvo caminando por un largo rato notando que el numero y tamaño de las casas iban aumentando gradualmente cosa que le pareció curiosa, también noto que la gente de ahí la miraba extraño pero pensó que era porque no estaban acostumbrados a ver gente "común" caminando por sus calles, cuando por fin dio con la casa de su prima se quedo boquiabierta, la palabra "mansión" se quedaba corta para describirla.
Más bien parecía un castillo rodeado de un enorme y hermoso jardín, había un estanque con algunos cisnes de plástico dentro y por supuesto los jardineros haciendo su trabajo.
—No inventes… sabía que la prima Leía era rica pero no pensé que tanto —Caminó hasta la puerta y tocó el timbre, luego de unos segundos un mayordomo abrió las puertas de aquel "castillo"—. Emm… ¿hola?
—Usted debe ser la prima de la señorita Leia, por favor pase adelante, ella ha estado esperando con ansias su llegada —
El mayordomo se apartó dejándola pasar, por dentro la vivienda era aún más asombrosa, todo lucía muy caro y cada rincón de la casa estaban tan limpio que relucía.
—Espere aquí, iré a informarle a la señorita —
Ling asintió y el mayordomo subió por una escaleras, mientras esperaba se puso a ver las cosas que decoraban el lugar, era fascinante lo que las personas con mucho dinero podían comprar.
—Cielos, esto debe ser realmente caro —comentó viendo un pequeño ángel de cristal rojizo encima de una mesita.
Sintió el impulso de tocar ese bella estatuilla, cuando su delicado dedo tocó una de las alas de aquel ángel se desprendió cayendo a los pies del adorno, con un grito ahogado Ling se petrificó llevando sus manos a su boca ¿era una broma cierto? No acababa de romper una invaluable pieza de arte ¿verdad?
—No no no no no no, esto no puede estar pasando —Con manos temblorosas trato de colocar el ala devuelta a su lugar, pero solo logró que la otra se cayera, sintió su alma salirse de su cuerpo—. La tía Lola va a matarme.
Quería llorar pero no era tiempo para eso, quizás si le explicaba que todo fue un accidente le haría un descuento cuando le hiciera pagarlo.
—Ling, me alegra que al fin llegaras, temía que te perdieras ¿sabes? —Cuando escuchó la voz de su prima la albina se estremeció—. ¿Qué haces ahí?
—Prima Leia lo siento mucho, no quise romperlo~ —Ling se dio la vuelta dejando ver las alas en su mano, las lagrimas casi salían de sus ojos.
—Oh vaya —exclamó Leia suavemente viendo lo que Ling tenía en su mano—. Pfft jajajaja.
—¿Eh? —
—Oh querida a esa cosa vieja siempre le pasa eso —Leia se acercó al adorno quitándole la cabeza—. ¿Ves?
Ling respiro aliviada.
—Que bueno, creí que tendría que vender un riñón o algo por el estilo jejeje —
—Olvida eso y vamos a mi cuarto, tenemos que vestirte para nuestra salida —dijo Leia sonriendo tomándola de la mano y llevándola hacía las escaleras.
—¿Vestirme? Me puse mi mejor ropa —
Ling la miro de arriba a bajo, una camisa de vestir azul, pantalones de mezclilla negros y unos tenis un poco viejos, sin contar esa mochila fuera de moda.
—Ay querida te encuentras en el lugar más lujoso de Royal Woods ¿por qué no hacerte lucir como una de nosotros? —
—Pero me gusta mi- ¡wow! —Ling no pudo terminar porque fue arrastrada a toda velocidad por su prima hasta su habitación.
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—Me siento rara con esta ropa ¿no enseña demasiado? —
—Tonterías Ling, te ves perfecta, con esto los chicos babearan por nosotras ¿no es genial? —
Ling tenía puesta una falda rosa con detalles negros por encima de las rodillas que dejaba ver sus largas y torneadas piernas, una camiseta sin mangas a juego pegada al cuerpo que resaltaba sus pechos en desarrollo y dejaba expuesto su vientre plano, y en sus pies unas caras sandalias de correa.
—Bueno si tu lo dices —dijo resignada, gracias a buda su cabello se quedo igual, en momentos como esos agradecía que tuviera "vida"
—Ahora el toque final —Leia le roció perfume haciéndola toser y le aplico brillo a sus labios—. Aunque tus músculos resaltan mucho posees un cuerpo bello y tu rostro es hermoso, es un desperdicio no lucirlos.
Leia tanteo el trabajado vientre de la albina haciéndola reír un poco, era una sensación extraña, duro y suave al mismo tiempo ¿todo su cuerpo se sentirá igual?
—Eso creés —Ling se sonrojó un poco, a pesar de que sus padres le han dicho que es hermosa, le daba vergüenza que se lo dijeran otras personas.
—Totalmente querida —Leia le guiñó un ojo—. Ahora ve abajo mientras me preparo para nuestro día.
Cuando Ling salió del cuarto Leía tomo su celular y llamó a Kevin.
—Hola Kevin ¿cómo van los preparativos? —
—Oh Leia, si, todo está preparado —respondió el chico, de fondo se podía escuchar el sonido de madera rompiéndose.
—¿Y ese ruido? —
—Estoy en medio de mis ejercicios pero ya casi termino, no te preocupes, estaremos en el lugar acordado —dijo en tono alegre.
—Eso espero, sabes que odio cuando las cosas no salen como quiero —
—Que me parta un rayo si no es así, tu tranquila chaitoo~~ —Con ese la llamada se cortó.
—Aaah adoró a este chico, bueno es mejor que me apresure —
Con ese asunto resuelto abrió su gran guardarropa, era bueno ser la jefa.
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"Este lugar es increíble" era lo Ling pensaba mientras se dirigían a su primera parada en una lujosa limusina, todo en el sector rico estaba construido de una manera tan exquisita que prácticamente parecía otro mundo, incluso las calles eran muchísimo más limpias y el aire tenía un olor extraño pero agradable.
—¿A donde iremos primero prima Leia? —
—Al centro comercial Diamond querida, acaban de abrir una nueva y exclusiva tienda de ropa ahí, así que aprovecharemos para ver si es tan buena como dicen —
—¿Ropa? ¿pensé que haríamos algo divertido? —Ling se sintió un poco estafada al escuchar que irían a una aburrida tienda de ropa ¿por qué su prima quería más ropa si ya tenía como mil prendas diferentes?
—No te preocupes Ling este centro comercial tiene de todo no solo tiendas de ropa, cualquier cosa que se te ocurra de seguro lo encontraras ahí —dijo Leia al ver la cara que puso su prima.
—¡¿De veras?! ¡¿incluso cosas relacionadas a las artes marciales?! —preguntó Ling con un brillo en su ojos.
«Debí suponer que diría eso», la rubia se preguntaba si Ling tenía otra cosa en su cabeza que no fueran artes marciales—. Claro, incluso eso.
—¡Kung futástico, no puedo esperar a que lleguemos! —exclamó Ling riendo de la emoción.
Como llevaría un rato llegar a su destino Leia decidió iniciar una conversación preguntándole por qué no quería despegarse de su mochila, no quiso separarse de esa cosa vieja y desgastada cuando le dijo que la dejara y que en su lugar llevara uno de sus bolsos, ni si quiera estaba bien hecha así que no sabía porque le gustaba tanto.
—Oh ¿esta mochila? Fue un regalo de papá, él mismo me la hizo aunque mamá lo ayudó un poco —Ling miro con cariño su mochila la cual tenía estampada la cabeza de un oso panda en el frente—. Tardó cinco meses en hacerla, debiste haber visto sus dedos, parecían las manos de una momia.
—Ah ahora comprendo —
—Si, mamá fue la que le ayudó a poner este panda, dijo que papá era muy torpe —comentó Ling riendo—. No puedo avergonzarme de esta mochila y esconderla donde no puedan verla, sería una falta de respeto al esfuerzo y amor que pusieron en ella.
—Entonces creo que te debo una disculpa —
—Oh no, no te preocupes prima Leia —Se apresuró a decir Ling—. Estoy segura que tu también tienes algo así.
—La verdad no, mis padres no eran tan unidos y tenían tanto tiempo libre —dijo Leia mirando por la ventana—. Se la pasaban discutiendo todo el tiempo, no se soportaban y por eso se divorciaron.
—Lo siento prima Leia, no quise…
—Descuida, es normal que la personas que se odian no quieran estar juntas, es más creo que nunca se amaron en realidad y solo se casaron por conveniencia —La albina vio algo en los ojos de su prima, no era tristeza o enojo, era algo que había visto en los ojos de aquella anciana amiga suya y de algunos cretinos a los que se enfrentó… soledad.
Pensó unos momentos antes de hablar.
—No sé si eso sea así ahora, pero estoy muy segura que el tío Francis y la tía Lola se amaron muchísimo alguna vez —declaró Ling sacándole un bufido a la rubia—. Es verdad, incluso existe algo que lo confirma.
—¿Ah si? ¿qué? —preguntó Leia viendo a su prima.
—¡Tu prima Leia! —respondió sonriente—. Tu misma eres la personificación de ese amor, es por eso que a pesar de que no quieren verse se unen cuando se trata de ti, para proteger lo que queda del amor que alguna vez los unió.
Leia se quedó muda, sorprendida por lo que su prima dijo, luego de unos segundos sonrió levemente.
—Deja de decir tonterías. Ten, come esto, será un largo día y no quiero que te de hambre antes de tiempo —Leia sacó una barra de proteína de un compartimiento y se la lanzó a Ling.
Ling a punto de refutar pero decidió quedarse callada y comer lo que le dio, comparada con los demás el matrimonio de Lola no salió muy bien, al principio fue feliz pero luego todo se vino abajo y por desgracia Leia estuvo en medio de eso.
Tal vez por eso ella se comportaba como lo hacía.
Cuando el vehículo se detuvo la albina fue la primera en bajar quedando asombrada por el gran y alto edificio que era el centro comercial, superaba por mucho a otros centros comerciales que había visto, que no eran muchos por cierto.
—Vaya mira eso, es como los que he llegado a ver en china solo que mucho más grande —
—Impresionante ¿cierto? Diamond es muy famoso, hasta se rumorea que actores y actrices famosos vienen a hacer sus compras aquí —comentó Leia un poco presumida.
Al escuchar eso último Ling se imaginó chocando por accidente con Scott Adkins, Jason Statham, Jet Li o el mismísimo Donnie Yen, eso último sería un sueño hecho realidad aunque probablemente se desmayaría si eso pasara.
—Hey Ling ¿estas bien? Tierra llamando a Ling oyee~ —Leia chasqueo los dedos frente a su cara para hacerla reaccionar, se había quedado viendo a la nada con una boba sonrisa, incluso babeaba un poco.
— ¿Eh? ¿cómo? ¿cuando? ¿qué paso? —
—Te quedaste paralizada con una tonta expresión en tu cara, pero bueno, entremos ya —Leia la llevó al interior del centro comercial tomándola del brazo.
El interior asombro aún más a Ling, el ambiente era muy animado con música juvenil de fondo, tiendas de todo tipo, escaleras automáticas con luces multicolor, ascensores transparentes y sobretodo muchas personas jóvenes divirtiéndose, hasta había una enorme fuente en el centro de todo, Leia no le dio tiempo de admirar Diamond porque comenzó a caminar apenas entraron.
—No perdamos tiempo, hay muchas cosas que quiero mostrarte —dijo Leía sonriendo ampliamente—Pero primero, ropa.
Durante el camino muchos chicos se les quedaron mirando con ojos hambrientos y algunos se les acercaron para invitarlas a salir, y no era para menos, dos chicas hermosas vestidas con ropas tan sugestivas era como una invitación para ellos y que Leia coqueteara con todos para luego rechazarlos no mejoraba la situación.
—Hey preciosa, bonitas piernas —Le coqueteo un chico que paso junto a Ling.
—Y están disponibles guapo —Respondió Leia guiñándole un ojo.
«Me siento ultrajada», se lamentó Ling sintiendo la mirada lujuriosa del chico sobre ella. "Si papá me viera ahora mismo le daría un infarto»
Cuando por fin llegaron a esa dichosa tienda que Leia mencionó pudo relajarse, solo habían chicas ahí así que no tenía que preocuparse de que alguien se la quisiera ligar, a menos que se encontrara con chicas que "bateen para el otro lado", ese pensamiento le dio un feo escalofrió que le recorrió el cuerpo.
—Ven Ling, vamos a conseguirte algo bonito —
—E-espera prima Leia, pensé que serías tu la que ¡whaa! —
Leia la llevo hasta una sección donde habían vestidos, faldas y blusas para chicas de su edad, todo lo que ofrecían se veía muy fino, fue en el momento en que tomó un vestido blanco floreado que pudo ver los exorbitantes precios de las prendas.
—¡¿Cuarenta mil dólares por este tonto vestido?! —Todos en la tienda voltearon a verla con reproche, avergonzada, rápidamente fue a donde estaba Leia— ¡Prima Leia los precios de esta tienda son una locura, yo no puedo pagar algo como esto, apenas y puedo comprarme figuras de acción y comics!
—Es obvio que no puedes querida, pero yo si, no te fijes en eso y elige lo que más te guste —dijo Leia viendo algunas blusas.
—No no no no prima Leia, no puedo hacer eso, vine porque quería pasar tiempo contigo no para aprovecharme de ti y tu dinero —
Leia la miró sorprendida, era extraño para ella escuchar eso, estaba acostumbrada que sus "amigos" estuvieran con ella por su enorme popularidad, esto haría las cosas más sencillas.
«¡Es perfecta! Hará lo que diga sin pedir nada a cambió, igual que él», Leia contuvo una maliciosa sonrisa—. Bueno, entonces ayudame a buscar algo para mi, será más divertido si lo hacemos juntas.
—¡Por supuesto! —accedió feliz de que su prima no se tomará mal lo que dijo.
Dos horas después y luego de pasar por varías tiendas y salones recreativos hicieron una parada en un pequeño pero elegante establecimiento, para Ling ir de negocio en negocio con su prima resultó ser más divertido de lo que pensó; bromearon, jugaron juegos tontos y lo más importante rieron todo el tiempo.
Leia por su parte más complacida no podía estar, si todo seguía por este buen camino, indudablemente Ling la ayudaría con sus planes.
—Oye prima Leia ¿puedo preguntarte una cosa? —preguntó terminando de tragar parte de su hamburguesa.
Leia se extraño por el tono tan serio que usó ¿acaso ya sospechaba algo? ¿descubrió su treta? Lo dudaba, en todo este tiempo había comprobado que Ling confiaba en ella ¿Lupa le habrá dicho algo?
—Claro Ling, pregunta lo que quieras —Leia se mantuvo calmada, no quería alertar de alguna manera a Ling.
—¿Utilizas a las personas por beneficio propio? —
Leía se atraganto con su malteada por la pregunta, Ling le dio unas palmadas en la espalda para ayudarla, tal vez no debió preguntar eso.
—¿Quien te dijo eso Ling? —preguntó Leia cuando se recupero.
—La prima Lupa, también la prima Lacy dijo que sedujiste al chico que tu sabías que le gustaba —
—Oh entiendo, bueno para empezar yo no seduje a nadie ese chico me besó primero, y como era lindo le seguí el juego —explicó la rubia—. Yo no sabía que le gustaba, pero ellas por alguna razón concluyeron que si, ni siquiera me dejaron explicarles la situación.
—¿Entonces fue un malentendido? —
—Obviamente, yo no sé por qué todos piensan que soy alguna clase de monstruo sin corazón —dijo Leia jugando con una de sus coletas—. Y por supuesto que no utilizo a las personas, Lupa solo quiere alejarte de mi porque está celosa, sabe que si pasamos tiempo juntas terminarás siendo muy unidas.
—Eso no lo dudo, pero aún así… —
Desde que Lacy y Lupa le contaron esas cosas sobre Leia el viernes pasado no ha dejado de pensar en ello, y ahora que Leia le contaba una versión diferente de los hechos no sabía a quien creerle ¿quién le decía la verdad? ¿Leia era mala o buena?
Si se daba el caso de que fuera lo primero no sabría que hacer, lo que más amaba convirtiéndose en lo que más odiaba repentinamente, sin embargo poco podría hacer si todo lo que le dijeron era verdad y eso la enfurecía.
Los puños de Ling se apretaron con fuerza debajo de la mesa pero sonrió para Leia.
—Olvidalo, al menos deberías intentar arreglar las cosas con la prima Lupa, es triste saber que no se llevan bien —
—Lo he intentado pero ella es muy terca, pero olvidemos ese tema, terminemos de comer y vayamos a nuestra próxima parada —
—¿Y todas estas bolsas? —Ling apuntó a la enorme cantidad de bolsas a su alrededor.
—Le diré a Steven que las lleve a casa —dijo Leia sacando su celular.
Después de terminar su almuerzo y que el tal Steven se llevara las compras de Leia, ella le propuso que caminaran para mostrarle sus lugares favores en el camino. Cuando cruzaban por un parque extrañamente varios chicos salieron de unos grandes arbustos y les bloquearon el paso, vestían un uniforme escolar masculino parecido al que usaba Leia y una boina violeta con una águila estampada, inmediatamente Ling puso a Leia detrás de ella.
—Hola Leia, bonito día ¿no? —saludó el que parecía ser el líder, un chico de piel bronceada, ojos verdes y cabello negro.
—Lo era hasta que ustedes bola de mensos aparecieron ¿esa estúpida sigue resentida por que las humillamos en la última competición? Que mala perdedora enserio —habló Leia en tono molesto.
—¿Los conoces prima Leia? —preguntó Ling sin quitar los ojos de los chicos.
—Claro, son los perros de las Violet Eagles, te conté sobre mi escuadrón de scouts ¿verdad? Bueno ellas son nuestras rivales —explicó la rubia.
—Entiendo, escuchen chicos no queremos problemas ¿podrían apartarse por favor? Estoy segura que podemos arreglar esto de una manera civilizada —
—También me gustaría eso piernas lindas, pero tengo ordenes que cumplir —declaró el líder para después chasquear los dedos.
En eso los chicos sacaron bastones retráctiles de sus chaquetas y las rodearon, el chico de ojos verdes se hizo a un lado para no estorbar.
«¿Por qué siempre deciden atacar en grupo? Son un fastidio»
—¿Ling? —musitó Leia con miedo.
—No tengas miedo prima Leia, ellos no podrán tocarte —tranquilizó Ling a su prima sonriendole.
Los chicos estaban a punto de iniciar su ataque pero…
—¡Esperen! —exclamó Ling con los brazos extendidos hacia el frente, los chicos la miraron confundidos—. Antes de comenzar ¿puedo sacar algo de mi mochila?
Los chicos se miraron entre ellos y en entonces el líder habló.
—Esta bien, pero que sea rápido, tengo que estar en casa antes de la cuatro —
—Gracias —Se quitó la mochila de la espalda y de ella sacó unas calzas cortas color negras.
—¿Calzas? —preguntó confundido uno de los chicos, pensó que sacaría algún tipo de arma.
—Sip, no salgo de casa sin ellas, nunca sabes cuando podrías necesitarlas —explicó mientras se los ponía por debajo de la falda—. Esta falda es demasiado corta y no quiero que unos pervertidos como ustedes vean mis bragas, desde que aparecieron no han dejado de verme las piernas, eso es desagradable ¿saben?
Todos los chicos se sonrojaron y Leia se rió por lo bajo.
—Bien ahora si ¿quién quiere caer primero? —Esa mirada salvaje apareció y tronó sus nudillos, los chicos se intimidaron un poco pero atacaron de todas formas.
El primero vino por detrás y recibió un poderoso puñetazo que lo mando a dormir, los demás no se hicieron esperar y atacaron al mismo tiempo, tuvo que mover a Leia de un lado a otro mientras atacaba para que esta no resultara herida aunque recibió quejas de parte de ella, uno a uno fueron cayendo ante los poderosos y veloces golpes de Ling.
—¡Es muy rápida! —exclamó un chico antes de ser derribado por un rodillazo.
—¡Ni siquiera podemos tocarla! —dijo otro que cayó por una patada.
—¡Maldita! —Uno de los chicos tomó el bastón de un aliado caído para atacarla con dos.
Una veloz ráfaga de puñetazos al cuerpo y un codazo en la quijada bastó para dejarlo fuera de combate, sin perder tiempo dos vinieron de frente, Ling esquivo sus golpes haciéndolos retroceder con una patada al pecho, a uno lo noqueo con una patada a la cabeza y al otro dando con una fuerte y certera patada gainer en la barbilla.
—Con esos quedan cinco ¡amo las patadas de Boyka! —festejó Ling, ahora que tenía a todos al frente y Leia detrás de ella todo sería más sencillo.
Usó su brazos para bloquear los golpes de los bastones y sus piernas para atacar, patadas a zonas bajas fueron sus principales armas, cuando el último cayó una patada vino repentinamente por la izquierda, pudo bloquearla con los brazos pero fue tan fuerte la hizo retroceder casi un metro.
«Esa patada de ahora ¿quién… », En ese momento vio que la patada fue del líder, tenía una amplia sonrisa y sujetaba a Leia de un brazo.
—Eso fue impresionante, no creí que acabaras con todos tan rápido y de una manera tan genial —felicitó aplaudiendo—. Veamos cuanto durás contra mi.
«Este tipo va hacer un problema»
Ling vio como el chico hacia a Leia a un lado, cosa que la rubia aprovecho para esconderse, y adoptaba una postura bastante extraña, era un estilo que ella apenas conocía y que nunca creyó encontrarse con alguien que lo practicara.
—Y no cualquier tipo de problema… maldición —
Hasta aquí el cap de esta semana, espero que les haya gustado ¿qué les parecio la pelea? en parte estoy escribiendo este como un reto y practica para poder escribir escenas de peleas, espero que lo este haciendo bien porque sino será un desastre XD.
sin más que decir nos leémos la próxima semana ;)
