Capitán, ¿Cuál fue la perdida que más le ha afectado? cuestionó ,tres meses atrás. Levi y ella se encontraban ubicados sentados sobre las almenas del castillo, observando el firmamento estrellado, acompañados de una traviesa brisa que removíasus cabellos.

Todas. respondió Principalmente las que pude haber evitado. recuerda claramente el profundo suspiro que soltó Isabel Magnolia y Farlan Church, fueron las personas con las que viví en la ciudad subterránea. Luego de unirnos a la legión, tuvimos una misión fuera de los muros riesgosa. Yo no quería que fueran, presentía que debía dejarlos en el cuartel e ir yo solo. Sin embargo, la mirada cálida de Farlan y la sonrisa de Isabel, fueron suficientes para convencerme. apartó sus ojos del cielo para posarlos en ella Ambos murieron. Fue shockeante para mí ver el cuerpo desmembrado de Farlan y la cabeza de Isabel rodar Mikasa se tensó.

Terminó de colocar la última rodaja de pan bañada con mantequilla sobre la charola de madera. Posteriormente, se encaminó a las escaleras en dirección a la habitación de su capitán. No le sorprendía que ese recuerdo acaparara su mente repentinamente, no después de la noticia de hoy.

Horas atrás, Hange convocó a todos los soldados para una reunión de suma importancia. Ya todos en la oficina, la comandante anunció que en dos días tendrían una misión en el país vecino, Mare. Bajo la mirada extrañada de todos, explicó que el desaparecido Eren Jaeger se hallaba allí infiltrado, aclaró también que si no llegaban a tiempo, muy probablemente el joven cometería un acto drástico. Luego de ello, todo el cuartel se convirtió en un desastre; soldados caminando de un lado a otro planeando, reparando y probando las nuevas armas, en listando los renovados uniformes, e ideando estrategias en el dirigible. Todo era un caos, incluso cuando la noche se hizo presente.

Eren se fue, sin decir palabra, y Armin no tenía tiempo debido a sus extenuantes encuentros con la comandante para rectificar lo planeado con su nuevo poder titán. De una manera u otra, sentía que los perdía a ambos poco a poco.

Ya frente su lugar de destino, dio tres golpes a la puerta. Al escuchar un apagado Adelante, entró. Levi terminaba de acomodar su nuevo uniforme dentro de su closet. Su semblante ofuscado y agotado se relajó al verla.

—Hola —saludó, tímida, cerrando la puerta tras su espalda— escuché que has estado ocupado. Te preparé esto.

—Gracias —dijo, sentándose en el borde de su cama. Mikasa repitió la acción, colocando la bandeja sobre sus muslos.

—¿No vas a comer? —inquirió, preocupada.

—Estoy cansado —Levi llevó sus manos a sus sienes, iniciando un pequeño masaje

Ella lo observó con inquietud. No esperaba menos, si bien la reunión fue repentina, las últimas semanas él había estado encerrado en su oficina o en su habitación, trabajando. Rara vez se topaban.

—Entiendo, pero debes alimentarte. Si no lo haces, no rendirás en la batalla —a continuación, tomó con un tenedor uno de los cubo de queso y lo acercó a los labios ajenos— Di Ah

Levi frunció su ceño, divertido.

—¿Ahora te convertirás en mi madre? —bromeó.

—Que digas Ah. —repitió severamente, con las mejillas sonrojadas.

Levi rodó sus ojos para después tomar el alimento ofrecido. Su estómago rugió salvajemente, llamando la atención de Mikasa, quien no tardó en dedicarle una mirada traviesa intentando transmitir un Y no planeabas comer, ¿eh?. Él simplemente la ignoró y le arrebató la bandeja. Mikasa no ocultó su pequeña risa y se levantó para recorrer la ordenada y pulcra habitación.

Cerca de la mesa de noche, notó varios papeles apilados y una taza de té vacía. Agarró uno de ellos por mera curiosidad y lo leyó, era la logística del futuro encuentro/ batalla con Eren, específicamente, una que la involucraba a ella y a Levi.

—Luego de atacar al mandíbula debo encontrarme contigo. No lo tenía muy claro. Pensé que...

—¿Cómo te sientes? —inquirió Levi, interrumpiéndola. Al ver su expresión de desconcierto, prosiguió— Ya sabes, con Eren, escapándose, haciendo destrozos en un sitio donde nos odian...

Mikasa bajó su vista a la mesa, decaída, dejando la hoja en su lugar.

—Nunca imaginé a Eren de esta manera. No sé que decir, debo verlo e intentar entenderlo. ¿Acaso hicimos algo malo para que desconfiara de nosotros?

—Lo sabremos cuando nos vayamos —concluyó, apartando la bandeja ya vacía. Sin darse cuenta, tenía un hambre voraz. Se regañó por sacar a la luz el tema, sabiendo que muy probablemente la lastimaría.

A continuación, se levantó, para colocarse a su lado.

—¿Probaste tu uniforme? —curioseó, llevando una de los mechones traviesos de la muchacha detrás de su oreja.

—Sí, ¿tú? —él asintió— ¿Qué tal?

—Todavía estoy pensando en cómo mearé con esa cosa puesta. Es todo un lío quitarlo.

Mikasa entrecerró sus ojos ante su "original" respuesta antes de dibujar una sonrisa en sus labios, entrelazar su mano con la suya y apoyar su frente contra su hombro. En verdad que no tenía arreglo.

Meses atrás, Levi cumplió su palabra. Esperó pacíficamente por su respuesta. Nunca la presionó ni mucho menos mencionó su pacto, simplemente la trataba como si nada hubiese pasado y eso Mikasa lo agradeció en el fondo de su corazón. Una semana después, ella de igual forma, cumplió la suya. Su respuesta fue afirmativa. Después de mucho analizar y cuestionarse, se convenció que abrir su corazón a otra persona no sería malo, que Eren y Armin no eran las únicas personas alrededor, que el capitán no era un mal tipo y que aseguraría su bienestar frente a cualquier adversidad.

Le comentó todo en las almenas del castillo, su lugar especial desde la reconciliación/confesión. Jamás olvidaría sus ojos brillosos y tímida sonrisa.

"El capitán puede ser tierno sin siquiera darse cuenta" se dijo a sí misma.

Todo avanzó a paso lento: le costó unos días llamarlo por su nombre de pila, también dar el primer paso para un segundo beso, cada que tomaba su mano se sonrojaba, al igual que cuando la salvaba de sus movimientos torpes en los entrenamientos.

—¿Será una misión riesgosa, cierto? —preguntó Mikasa, decaída.

—Las bajas nunca pueden descartarse —respondió directo, rodeando su cintura, acercándola más a su cuerpo—. Trata de enfocarte en el campo de batalla, no te dejes llevar por arranques emocionales —remojó un poco sus labios—. No toleraría perderte. Así que, vive.

La joven pudo percibir la severidad y la preocupación en su voz. En una guerra contra humanos y titanes, no era confiable realizar promesas, el resultado era incierto al igual que el futuro. Aún así, daría lo mejor y lucharía por todos las personas importantes en su vida, por ella misma y por la isla que fue su hogar por mucho tiempo.

—Está bien —musitó, aferrándose más a su cuerpo.

No eran adivinos para descifrar los pensamientos del otro, mas sin darse cuenta, recitaron la misma frase llena de fe y esperanza en su interior.

"Sobrevivamos juntos, por favor"


—Llegamos. Todos en posición —anunció Hange, terminando de acomodar su equipo.

—¡Sí, comandante!

—Mikasa, recuerda tu posición —dijo, colocándose junto a la joven, quien acababa de cargar la última lanza antipersona—. Asumimos que Eren te dará una señal, espérala y regrésalo.

Ella asintió con seguridad y se acercó a la puerta del dirigible. Vio con decepción el desastre que se mostraba en aquella ciudad. Sí, era cierto que los detestaban, que los habían hecho sufrir por mucho tiempo, que muchas personas inocentes murieron por su culpa, pero, ¿qué no es la misma historia allí también?

"¿Esto fue lo que tanto querías, Eren? "

Antes de saltar, una mano sujetó fuertemente su brazo. Al girarse, se topó con un par de hermosos ojos azules, que desde hace tiempo, empezaron a robarle el aliento.

—Recuerda lo que te dije —comentó.

—Sí, capitán —a pesar de ser pareja, en las misiones no podía dejar de lado su cargo.

Lentamente, soltó su agarre y con una cálida mirada, saltó al vacío, a la cruel realidad que los carcomía.

—Levi, prepárate, el bestia no tarda en aparecer —escuchó a Hange desde su espalda.

Él simplemente asintió y se dirigió a su la ubicación que le correspondía.

Viviría, claro que lo haría. Tenía muchas cosas por hacer, cumplir y decir. Si antes se le hubiese preguntado que haría en un mundo sin bestias, no estaría seguro de que responder. Pero ahora, sin darse cuenta, lo sabía.


—Las remodelaciones iniciaran mañana, señor.

—Gracias.

—Conozco un distribuidor de confianza, ¿le gustaría conocerlo?

—No, gracias. Ya tengo donde conseguirlas.

El hombre asintió ante su respuesta mientras le estrechaba su mano, en señal de cerrar su trato. Levi la aceptó, en compañía de un fuerte apretón, para luego, encaminarse hacia la salida. Su tienda de té sería un hecho.

—Fue un placer hacer negocios con usted, capitán Levi.

—Solamente Levi —volteó hacia el comerciante, con la manija de la puerta en su mano—. La guerra ya acabó.

Sí, la guerra había terminado como de igual forma las pérdidas, la sangre y las lágrimas. Capturar a Eren no fue sencillo, detenerlo meses después tampoco, ni mucho menos matarlo. Pero tuvieron que hacerlo, por la humanidad inocente y por ellos mismos.

Ganaron, sin embargo, no se sintió como tal. El plan de Eren no concluyó, lograron pararlo, mas los destrozos, las islas destruidas, los traumas de todos seguían allí presentes. No podían simular que nada ocurrió, porque experimentaron el estrés, dolor y desesperación en carne propia.

En el momento en que todo finalizó, Connie decidió volver a Paradise para ayudar con las reparaciones de la misma, aun sabiendo el riesgo por los seguidores extremistas de Eren. Jean lo acompañó. Fue sorpresa para todos ver su cariñosa despedida con la portadora del titán de carga. Esta última dijo que lo mejor para ella y los guerreros, era volver a su ciudad natal. Debían ver a sus familias y asegurarse que estuvieran bien. Armin no tenía nada en concreto, por ende, pensó que lo mejor era ir con Jean y Connie en lo que organizaba sus pensamientos. Había pasado por una situación tensa con Eren y Mikasa, una que casi ocasiona su muerte. Annie en cambio, respetó su decisión, ya que en su interior, presentía que volvería a verlo.

Mikasa... La joven que acabó débil y contradictoriamente, más fuerte que antes.

En los guetos de Mare, mientras esperaban un dirigible, Kiyomi se le acercó y le propuso que fuera a Hizuru con ella. Adjuntó que lo mejor sería no volver a aquella isla llena de conflictos y dolor, que en su lugar, conviviera, conociera y aceptara el clan de su madre. Luego de un largo y tenso silencio, aceptó, pero bajo una condición, llevar a alguien consigo.

Y ahí estaba él, montado en un carruaje en dirección al antiguo palacio tradicional, donde vivía con su actual pareja, ¿o debería decir esposa?

Se casaron dos años después de la guerra, cuando la salud mental se encontraba mejor, con un Hizuru reparado y de mejor calidad de vida. Kiyomi se encargó de que el palacio del antiguo Shogun fuera especialmente para Mikasa, al ser ella, descendiente directa de él.

Todavía no se tragaba por completo que esa fuera su nueva realidad, mas de algo se encontraba seguro, y era que esa nueva vida no la cambiaría por nada.

Perdió a su escuadrón en el bosque de los arboles gigantes, a Erwin en la misión de Shingashina, a Hange en la misión contra Eren, también su ojo y casi su pierna izquierda... Pero ahí estaba, luego de siete años, viviendo. Viviendo por la memoria de sus compañeros, viviendo para demostrar que sus esfuerzos y bajas no fueron en vano.

Al llegar a la entrada del palacio, fue recibido por los altos "Papá" "Papá, adivina lo que aprendí hoy" de sus hijos mayores, Henry y Hanae, de los tiernos pasos de su pequeña Nao y de la hermosa sonrisa de Mikasa Ackerman.

No, definitivamente, no la cambiaría por nada.

Fin.


Esta historia al principio, fue un impulso que iba a ser un One Shot. Mientras escribía, me di cuenta que podría salir una buena historia.

A pesar de los bloqueos mentales y lentas actualizaciones, por fin, pude terminarla.

De verdad no saben cuanto agradezco el apoyo que le han brindado estos meses, como también la dichosa paciencia de esperar cada capitulo. De igual forma quiero decirle gracias a mi amiga Dafne por brindarme la idea.

Espero que les haya gustado y hayan disfrutado este capitulo. si es así, pueden dejar un Review comentando que les gustó de la historia

Ah, por cierto, ¿les gustó el cameo de los Ackerbabies? *Los que leen The Ackermans, los conocen 7u7*

Nos vemos en otras historias Rivamika *Sí, sí debo actualizar atrapada*

Las quiere de aquí a las estrellas.

Val.