Capítulo 7: El inminente destino
A veces camino por las calles pensando en lo que pudo ser y jamás será, ¿Acaso soy el único?, ¿Tal vez estoy loco por hacerlo?, en muchas ocasiones he llegado a la conclusión de que tu alma gemela no siempre va a ser la persona con la que vas a pasar el resto de tu vida.
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- Muy bien mi Reina, ha llegado la hora
- De acuerdo, a pesar de que no quisiera aceptar mi propia debilidad, declaro que a partir de la media noche de hoy ocuparás mi lugar en este reino, mientras yo tomo tu lugar y recorro la tierra en busca de información que nos ayude a acabar con el mal que está presente y que temo no poder vencer esta vez; Solamente pido que no te pongas en riesgo, realmente no quiero perderte Sailor Venus.
- Neo Reina Serenity, desde la antigüedad fui creada para ayudarla y estar a su lado, nunca me rendiré ni caeré hasta que la paz llegue, no se preocupe, además, me veo igual a usted, es imposible que me pase algo, todos estamos haciendo nuestro mayor esfuerzo. -Sailor Venus sonrió alegremente para transmitir la seguridad y entusiasmo que desde siempre había caracterizado su última reencarnación-
La Neo Reina Serenity sonrió tímidamente - Es verdad, nos conocemos desde hace mucho tiempo y no debería dudar de ti, es solo que no recuerdo en que momento dejé de relacionarme tanto con ustedes, ha pasado tanto desde que no pronuncio tu nombre Mina. – Lentamente la soberana de la tierra caminó hasta la ventana, apoyando sus manos en las cortinas de su habitación mientras bajaba lentamente su rostro y caía una lágrima de arrepentimiento.-
- Con su permiso Neo Reina Serenity, es decir, Serena, sé muy bien que te alejaste un poco de nosotras para cumplir tu deber real y no te culpamos, al contrario, fuimos muy felices al verte casarte, crecer, madurar, ser madre y ocupar tu puesto como soberana de este Reino, sin embargo, te extrañábamos mucho. -Venus camino con cautela hacia la Reina, quien se giró y le dedico una sonrisa triste, una sonrisa apagada.- Sabemos que es nuestro deber protegerte desde el milenio de plata pero, somos más que guardianas, gracias a que todas reencarnamos en el mismo planeta podemos decir que somos amigas, verdaderas amigas, eso no lo olvides nunca, por favor -Sailor Venus apretó con fuerza el puño, llena de una sensación de melancolía y tristeza, pues esta iba a ser la primera vez que cumpliría con una misión que solo la princesa del planeta venus sería capaz y eso la llenaba de miedo, pues si se recurrían a esta circunstancia, significaba que el enemigo era muy poderoso y la batalla sería mortal.-
"En el inicio del Milenio de Plata, hace mucho tiempo, la Reina Serenity tomo dos semillas estelares del caldero donde nacen las estrella, ambas tenían la misma esencia, una sería su hija y la otra la convirtió en la princesa guardiana del planeta venus, ideando que esta guardiana fuera físicamente lo más similar a la princesa de la luna, esto con el fin de reemplazarla y protegerla si las circunstancias lo disponían. Es por eso por lo que Venus y la princesa de la luna siempre serían muy similares durante toda la eternidad para que, en casos externos, la princesa ocupara el puesto de ella y la guardiana pudiera sacrificarse si fuera necesario, todo por proteger al soberano de la luna."
….
El panorama era alentador, Sailor Moon se sentía eufórica y feliz por Molly, por su encuentro con el amor que había perdido pero, de repente, su vista se nublo, haciéndola tambalear y arrodillarse de inmediato mientras apoyaba sus manos en el suelo, intentando conservar el equilibrio, sin embargo, gotas de sudor recorrían su frente y su cabeza daba vueltas, por lo que aunque quisiera resistir y evitarlo, sabía que no soportaría mucho, así que con todo su esfuerzo trató de hablar a través del comunicador que se encontraba en su muñeca, en forma de reloj, acercándolo con todas sus fuerzas pero no pudo resistir más y cayó al suelo, perdiendo su transformación.
Molly escucho un ruido detrás de ella, sin embargo, fue el señor Sanjoin quien vio a lo lejos el cuerpo inconsciente de una chica, reaccionando inmediatamente y sin pensarlo dos veces, con toda velocidad corrió a revisar que sucedía.
- Jovencita, ¿se encuentra bien? – El señor Sanjoin toco suavemente la frente de Serena y noto como tenía fiebre.-
- ¡Serena! – Molly corrió rápidamente a donde ambos se encontraban, notablemente preocupada.-
- ¿La conoces? – Pregunto con curiosidad el joven alto y de cabellos castaños-
- Si profesor, ella es mi amiga, ¿Qué debemos hacer? – Sus manos temblaban mientras sujetaba la mano de Serena y torpemente tocaba su frente-
El señor Sanjoin levantó cuidadosamente el cuerpo de Serena y lo apoyó sobre una de las bancas del parque.
- No se qué le ocurre a tu amiga, así que la llevaré a un hospital, no se preocupes, ella estará bien. – El señor Sanjoin sonrió cortésmente a Molly, quien sintió una calidez y tranquilidad que hacia tiempo no recorría su cuerpo.
- No, no haga eso, estoy bien – Serena sin abrir los ojos toco su cabeza con una de sus manos, tratando de detener el mareo y el desaliento que su cuerpo sentía.-
- Serena es su nombre, ¿verdad señorita?
- Si, me llamo Serena Tsukino, creo que así me llamo, o eso dice Rei siempre que me regaña, aunque, ¿sabe algo? Ella me regaña por todo, aun cuando ya no soy una niña constantemente se burla de mí, no es como mi…
Molly y el señor Sanjoin se rieron un poco al escuchar todas las cosas sin sentido que decía Serena, sin embargo, su expresión volvió a ser rápidamente seria y preguntó con firmeza y autoridad.
- ¿Está usted segura de que está bien? – Molly miraba fijamente a Serena, quien se incorporó nuevamente y se sentó en la banca, masajeando un poco su cabeza.-
- No es nada, solamente estoy algo cansada, pronto vienen los exámenes y la verdad es que estoy preocupada, debo entregar un proyecto y es que no se si lo que he hecho esta bien o si lo voy a lograr, porque el señor Kodoete siempre me dice que debería estudiar más, ser más aplicada y mejorar mi técnica..
- ¿Ella siempre es así?, ¿O se golpeó muy fuerte la cabeza? – La ocurrencia del señor Sanjoin nuevamente hizo sonreír a Molly-
- Si profesor, si ella habla así, es que está perfectamente bien. – Molly le dedico una tímida sonrisa que ocultaba un poco con sus manos, mientras ambos se miraban fijamente por unos segundos, antes de desviar su mirada nuevamente a Serena, quien seguía dando explicaciones y hablando sin sentido –
- Bueno señoritas, es hora de que se vayan a sus casas, es tarde y no es apropiado que estén deambulando por las calles, sin embargo, quiero que me expliquen que hacían aquí.
Serena se encontraba en la banca y Molly estaba de pie, a escasos centímetros de ella, quienes al escuchar la pregunta, se giraron inmediatamente a la otra, tratando de encontrar una excusa para su encuentro en esa noche de luna llena.
- Pues, lo que paso es que..- Serena trataba de encontrar una excusa creíble, pero sus palabras la traicionaban y no podía dejar de sonar perdida- Lo que sucedió es que estábamos buscando las famosas rosas blancas que florecen en luna llena, que son como las que usted estaba regando cuando lo encontramos. – Molly se esforzó en no voltear a mirar a Serena a los ojos y tratar de que las cosas no fueran más raras y extrañas.-
- ¿De verdad? ¿Y como supieron que estarían aquí?
- Si, es que muchos en la universidad habíamos escuchado de su dotes en la jardinería y ya que es su casa, pensamos que tal vez usted las plantaría cerca– Serena soltó una carcajada al final de su respuesta para amenizar la situación, sin embargo, Molly la miraba y dentro de si se preguntaba porque Serena mentía tan mal, era algo que ella nunca había podido hacer convincentemente y más teniendo en cuenta que el señor Sanjoin era profesor de gimnasia y cultura física, por lo que su explicación era muy poco creíble, ya que Serena no lo conocía y todo lo que había dicho era muy descabellado.-
- Nadie sabe que otro de mis pasatiempos es plantar estas rosas cada luna llena, me sorprende que ambas vinieran hasta aquí, cerca de mi casa, es algo extraño.
- No, la verdad es que Molly y yo ya habíamos planeado hace mucho venir, fue una coincidencia que fuera hoy – Serena buscaba la mirada de su amiga para buscar apoyo y sacarla de apuros-
-Si, ambas queríamos venir a inspirarnos con esas rosas para un proyecto de la Universidad, no es que sea un rumor muy grande, es más una idea de unos pocos estudiantes de su facultad profesor-Molly miró de reojo a Serena, quien al entender que había sido poco creíble su excusa bajo la cabeza y suspiro.-
- Así que ambas vinieron hasta aquí por eso, a esta hora – El señor Sanjoin alzó una ceja, incrédulo a la explicación de las chicas- Esta bien, ya pueden irse chicas – Avanzó hasta su pequeño cultivo de rosas, tomando la regadera y una herramienta con la cual, de un movimiento rápido, cortó sin ningún problema las 7 rosas que estaban ahí.
Estaba por irse, sin embargo, se giró al frente y vio como ambas jóvenes seguían ahí, inmóviles, así que lentamente se acercó, le ofreció una rosa a Molly y, sonriendo dijo: - Si venían juntas, no entiendo porque te sorprendiste al ver que tu amiga se había desmayado, note como tu cara mostraba genuina sorpresa, es decir, no venían juntas y muy probablemente la una no sabia las intenciones de la otra pero al mismo tiempo me invade la idea de que es imposible que este encuentro sea por pura casualidad. – Sonrió nuevamente, por lo que Molly lentamente acerco sus manos al tallo de la rosa, mirando fijamente la perfección de aquella flor. Finalmente, dando un gesto de despedida con una de sus manos, el joven de cabello castaño avanzó con las demás rosas hacia su casa, desapareciendo de la vista de Molly y Serena, quienes, antes aquella situación se sentían inmensamente perplejas.
- Serena, ¿Por qué me seguiste?, ¿Qué haces aquí? – Pero antes de seguir haciendo preguntas, prefirió bajar el tono de su voz y se acercó, colocando sobre su rostro una de sus manos, comprobando su temperatura y mirándola con una expresión de preocupación.
- Lo siento Molly, no quise molestarte. – Serena cerró lo ojos, tratando de procesar todo lo que había pasado, cuando, de repente sintió como Molly le ofrecía un abrazo.
- Gracias, se que lo que sucedió esta noche fue gracias a ti, porque de todas las noches que le roge a la luna, hoy si me escucho su princesa y vino a mi rescate, ofreciéndome más de lo que podía esperar – Molly sujetaba con fuerza la rosa que Neflyte le había regalado, sintiendo que en esa rosa se encontraban sus sueños y esperanzas que, después de tantas noches, parecía empezar a florecer.
Serena solo pudo quedarse en silencio y disfrutar de la paz que su amiga le compartía, haciéndola recordar los tiempos en que todo era más sencillo, donde ambas reían y lloraban, soñaban y crecían sin pensar en que el destino era algo de lo que nadie puede huir.
Notas de los autores:
- Hace un año en mi vida ocurrió algo que me rompió el corazón y hoy dedico este capitulo a esa persona que sé jamás leerá esto pero que, sin duda alguna, tanto él como yo cada día de nuestras vidas recordaremos todo lo vivido al ver una rosa blanca- Liliana
- A veces un corazón triste es capaz de curarse si deja de lado la fragilidad que lo caracteriza y se enfoca en lo que puede ser y no en lo que es -Michael
Esperamos sus comentarios. Gracias por leernos.
Hasta un próximo capítulo.
Liliana y Michael
MireiLi
23/11/2020
