Ya volví, debo decir que ya estamos cerca del final. Gracias por la espera.

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S&S

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– Nervioso? –Preguntó Serena con una pequeña sonrisa en los labios.

Seiya negó con la cabeza, mientras se pasaba una mano por su cabello. Serena río, sabía que su novio mentía.

– Crees que les agrade? –Preguntó mientras se acomodaba la corbata.

Serena asintió. Para luego acercarlo a ella, robándole un beso. Seiya se quedó sorprendido por aquella acción de su novia. Pero no le tomó mucho tiempo, corresponderle con la misma intensidad.

– Es mi beso de la suerte, para ti. –Dijo Serena cuando se separaron.

Seiya sonrió ante las palabras de su novia. Sin duda, su bombón, era toda una caja de sorpresas. Tomándole desprevenido, la mayoría de las veces.

– Hija, qué sorpresa verte. –Aquel comentario, los sacó de su burbuja.

– Hola, madre. – Saludó Serena con un abrazo a su mamá.

Aquellas últimas semanas, no había podido pasar mucho tiempo con ellos, como quería. Pero, su mamá siempre le había dicho, que aquello era parte de crecer.

– Hola, hija. Y este guapo muchacho? –Preguntó Ikuko, sabiendo la respuesta. Sabía de la relación de su hija, y grande fue su sorpresa al saber que era Seiya Kou. No es que ella supiera mucho de música, pero en aquellos tiempos, era difícil no saber el nombre de alguien famoso.

– Soy Seiya Kou, un placer señora Ikuko. Es usted tan bella como su hija.

Aquel comentario hizo sonreír a Serena. Sabía lo galante que podía ser su novio. Con solo mirar a su madre, podía decir, que ya había conquistado a su madre.

– Me halagas, pero que no te escuche mi esposo –Comentó con una sonrisa, mientras los hacía pasar.

Una vez en la mesa. Serena vio a su padre bajar por las escalera.

– Padre, cómo has estado? –Preguntó Serena, mientras era abrazada por su padre.

Seiya podía contemplar lo muy amorosos que eran los padres de su bombón. Le pareció muy hermoso, él no trataba mucho con adultos y es que la idea de haber vivido en el orfanato una gran parte de su vida. No le ayudaba.

A diferencia de su amigo Taiki, que fue adoptado cuando eran pequeños. El y Yaten, no tuvieron la misma fortuna. Cuando llegaron a cumplir doce años, habían decidido seguir juntos y si alguien quería adoptar a uno, tenía que llevarse también al otro. Nada pasó hasta que cumplieron catorce años, que fue cuando, un hombre de mayor de edad los adoptó. Aquello los había dejado sorprendidos en un primer momento, pero con el pasar de los días, aquel señor se fue ganando su cariño...

– Seiya? –La voz de su novia lo trajo a la realidad.

– Lo siento. Mucho gusto, señor Kenji. Tiene una familia hermosa.

Kenji correspondió el saludo de aquel muchacho. Era de buen parecer, y por su hija, sabía que era un cantante muy famoso. Así que no era ningún vago. Y tenía la misma edad que su hija. Así que no era, ningún viejo verde.

Serena sonrió ligeramente ante el escrutinio que su papá le estaba haciendo a su novio. Clásico de padres.

Po otro lado, Seiya estaba tratando de controlar sus nervios, ante la mirada que estaba recibiendo, por parte del padre de su bombón.

Cuando ya estuvieron en la mesa, Serena le agarró la mano por debajo de la mesa.

Seiya sonrió ante el contacto de sus manos.

– Y dime Seiya, que planes tienes a futuro? –Preguntó Kenji, mientras lo miraba fijamente.

Serena se disculpó en ese instante para ir a ayudar a su madre. No quería dejar a su novio a solas, pero era mejor apresurar el momento para que todo se calmara.

Seiya respiró profundamente.

– Planeo casarme con su hija. Sé que suena algo apresurado porque recién usted me conoce. Pero yo amo a su hija, no planeamos casarnos ahora, pero sí en unos años. Espero contar con su aprobación.

– Me gustan las personas directas. Y tienes mucha razón, no te conozco. Por eso mismo, si piensas casarte con mi hija en un futuro, debes venir a visitarnos mas seguido. Si es que quieres, tener mi permiso.

– Por supuesto que sí, yo...muchas gracias, por la oportunidad.

En ese instante, la señora Ikuko y Serena se acercaron a la mesa con algunos platos. Dejando en la mesa distintos platillos para degustar.

Ikuko, sabía que aquella noche, sería la noche de su hija. Ya que iba a presentarles a su novio, y ella esperaba contar con su aprobación. Aunque la suya ya la tenía. Por otro lado, su esposo, era diferente.

Una vez, que todo estuvo listo en la mesa. Se pusieron a degustar.

– Y dime Seiya, Serena me habló de que tienes un hermano. –Comentó Ikuko con curiosidad.

– Sí, Yaten. Aunque es mi hermano de orfanato. –Dijo con una sonrisa.

– Creciste en un orfanato? –Preguntó curioso Kenji.

– Sí, mis padres murieron cuando era un bebé. Crecí en el orfanato y allí conocí a Yaten. Cuando cumplimos catorce años, nos adoptaron a ambos. De allí, mi apellido Kou.

Serena le acarició la mano, debajo de la mesa.

– oh, y tus padres adoptivos, viven cerca? –Preguntó Kenji.

Algo le decía que, detrás de aquello había algo más.

– No, quien nos adoptó fue un hombre, Artemis se llamaba. El falleció, cuando Yaten y yo cumplimos la mayoría de edad. Pero no tienen que sentirse mal, yo estoy bien.

Seiya, conocía de sobra las reacciones de las personas al escuchar su relato. Yaten y el, no hablaban mucho del tema, ya que varias veces la gente los miraba con lástima. Pero no había nada de trágico en su historia. Artemis fue como un hermano mayor para ambos. Y su muerte fue de la manera mas linda, murió mientras dormía.

– Y viviste en el extranjero cierto? Piensas volver allá? –Preguntó Kenji, queriendo dejar aquel tema de lado. Entendiendo ahora mejor a aquel muchacho.

Y así continuó la velada. Poco a poco, Seiya se sintió más relajado. Al menos, la peor parte ya había pasado. Y por lo que podía notar, el padre de su bombón, estaba dispuesto a conocerlo.

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– Bombón, y que planes para tus vacaciones? –Preguntó Seiya, mientras la acercaba más a el.

Estaban ambos tendidos en la alfombra de la sala. Habían puesto algo de música para disfrutar más el día. Y más, cuando afuera hacía mucho calor. La idea de salir, no les apetecía. Por otro lado, tenían el departamento para ellos solos. Ya que Yaten y Mina, habían decidido salir a una cita.

– Bueno, pienso escuchar música, ver muchas películas, y comer muchos dulces.

Seiya rio ante la respuesta.

– No piensas salir, bombón?

Serena negó con su cabeza.

– Planeo quedarme en casa, aunque sea, la mayor parte del tiempo.

– Eres muy hogareña bombón. –Comentó Seiya con una sonrisa. No la culpaba, a él también le gustaba pasar la mayor parte de su tiempo en casa, componiendo, viendo películas, escuchando la radio mientras armaba un rompecabezas...

Serena asintió un poco ante el comentario de su novio. No era la primera vez que se lo decían, pero es que la idea de salir de viaje era lindo y todo, pero no siempre le gustaba estar afuera.

– Lo sé, es solo que salir no siempre me gusta. Ya sabes que uno de mis sueños es vivir en una casita en el bosque y vivir tranquila, leyendo, pintando...

Seiya sonrió, ante la imagen que se daba del sueño de su novia.

– Y espero que me veas a mí también en esa casita en el bosque ¡eh!. –Dijo, sonriendo.

Le encantaba bromear con su bombón.

– Por supuesto que sí, viviremos juntos allí y tendremos una vida tranquila y sin preocupaciones.

– Me encanta ese sueño, yo también quiero una vida así. Y si es a tu lado, mucho mejor.

Serena sonrió, para luego darle un rápido beso en la mejilla a su novio.

– Qué más sueños tienes bombón? –Preguntó Seiya, tratando de imaginarse un mundo de posibilidades a su lado.

Serena lo miró de costado. La idea de hablar sobre sus sueños, era algo que ya habían hecho antes, pero con el pasar de los meses, habían cosas que habían cambiado en su mente. Y se preguntaba, si Seiya también seguía teniendo los mismo sueños o estos habían sufrido algunos cambios.

– Bueno, ahora que lo dices. Recuerdo que antes te dije que quería tener solo un hijo.

Seiya la miró sorprendido por la declaración. Solo habían tocado una vez el tema de los niños. Y no es que a el no le gustara, pero en aquel entonces. Ambos tenían muchas cosas en mente y a aquel tema, no le habían dado mucha importancia.

– Ahora quiero más. Pero claro, si es que tú quieres. –Dijo Serena, tratando de no profundizar mucho en el tema.

– Bombón, creo que pienso lo mismo. Aunque yo no tuve padres, tuve a Yaten. Y puedo decirte que el ha sido un gran apoyo en mi vida.

Serena sonrió.

– Me alegra que compartamos la misma idea. Aunque tampoco es quiera muchos niños ¡eh!. No es fácil tenerlos nueve meses y luego darlos a luz.

Seiya sonrió ante las muecas que hacía su novia.

– Bueno, podrían salirnos con un plus. Como, gemelos o trillizos. –Dijo, bromeando. Esperando ver la mueca que haría su novia.

Serena negó rápidamente ante aquella idea. Que ella supiera, dar a luz a uno ya era de por sí difícil, peor sería con dos.

Seiya rio ante la cara de pánico de su novia.

– No es divertido ¡eh!. Tú no los vas a tener en tu barriga.

Seiya le dio un beso en su frente.

– Sé que no, que mas quisiera yo. Aligerar tu carga. Pero no te preocupes, aún falta mucho para eso, cierto?

Serena asintió.

– Sí, aún debemos cumplir nuestros otros sueños. Tú con tu música, y yo con mis pinturas.

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– Seiya, por cierto. Sabes si Yaten piensa en mudarse con Mina? –Preguntó Serena, mientras servía un poco de cereal en su plato.

– No que yo sepa, ¿Porqué? ¿Te dijo algo? –Preguntó curioso.

Serena negó con la cabeza.

– No, pero es que...parece como si el viviera en mi casa y yo aquí en este departamento, contigo.

Seiya sonríe.

– No te gusta pasar tiempo con tu novio?

Serena le hace una mueca.

– Sabes que me encanta estar contigo. Es solo que me gustaría saber lo que se traen, ya que así no estaría trayendo mis cosas, cada vez que vengo.

– Ya te dije que dejes tus cosas aquí, no tengo problema con eso.

Serena sonríe.

– Aún no hemos hablado sobre vivir juntos. No sería apresurado? –Pregunta con curiosidad. No es que no le gustara la idea, pero de alguna manera, sentía que si se mudara con el, sería un gran paso.

– Yo no tengo problemas bombón, pero te entiendo. Sabes que yo respetaré la decisión que tomes.

Serena se acercó para darle un beso en su mejilla.

– Lo sé, eres un amor, lo sabías.

Seiya sonrió de lado.

– Lo sé, todas me lo dicen a cada rato.

Serena le pega en el hombro, mientras sonríe.

Ya llevaban un mes desde que había salido de sus vacaciones. Y casi tres días, desde que se estaba quedando en el departamento de su novio. Se suponía que solo sería un día a lo mucho, pero al parecer los planes habían cambiado. O al menos eso le había dicho su amiga por teléfono cuando la llamó.

– Yo también creo que es algo apresurado. Que te parece, cuando estés en tu último año de universidad? –Le propuso Seiya.

– Sería el próximo año, tú... estás seguro? –Preguntó Serena mientras lo miraba fijamente.

Seiya la miró fijamente.

– Estoy muy seguro, bombón. Y tú?

Serena se sonrojó por la mirada que le estaba dando su novio. Le gustaba, avergonzarla.

– Lo estoy. Es solo que no quiero...

Seiya la interrumpió.

– Dijimos que no iba a ver secretos entre nosotros, dime, que es lo que te atormenta? –Preguntó con delicadeza. Sabía que algo le atormentaba a su novia. Lo veía en su mirada y en sus gestos.

Serena desvió la mirada. No esperaba hablar de estos temas en el desayuno.

– Bombón?

Seiya tocó su barbilla, haciendo que ella lo mire nuevamente.

– Lo que pasa es que, si me mudo, tenemos que dormir juntos. Y sé que lo hemos estado haciendo, pero es que yo...no ...

Seiya sonrió.

– Entiendo bombón. No te preocupes por eso, ya tendremos tiempo después. –Alza las cejas, mientras le sonríe.

Serena se sonroja por la sugerencia de su novio.

– Tienes razón, ya verás después. –Dice Serena, mientras comenzaba a comer su cereal con yogurt. No necesitaba mirar a su novio, para saber que lo había sorprendido con tal declaración. Tal vez su novio estaba creyendo que ella se sentía nerviosa por estar con él a solas, pero en realidad era lo opuesto.

Las veces en que dormían juntos, ella se lograba despertar antes y era ella la que no podía alejarse de él. Le gustaba verlo mientras dormía. En las mañanas, siempre le daba un beso antes de que él despertara. Aunque eso el no lo supiera. Aunque había veces, en que su mente divagaba con muchas ideas, de lo que podría hacerle a su novio, mientras este dormía.

De seguro, Mina la llamaría una pervertida. Y lo era, solo que en el pasado nunca había podido experimentar como ella quisiera en la intimidad. Pero ahora, todo era diferente.

Por otro lado, Seiya se había quedado sorprendido con la respuesta de su bombón. En un primer momento, había creído que ella se refería a la idea de que no había estado con nadie. Pero ahora, no sabía que pensar. Su bombón, siempre lo sorprendía, y ahora dudaba de la interpretación que había hecho en un primer momento.

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– Mina, y dime que tienen planeado Yaten y tú?

Aquella pregunta captó la atención de su amiga.

– Lo digo, porque prácticamente pareciera que ustedes viven juntos. Y no es que no me guste la idea, pero me gustaría saberlo para no andar de un lado para el otro con mis cosas.

Mina se mordió los labios, ante la declaración de su amiga.

– Lo siento amiga, pero es que, ambos no teníamos planes y quisimos pasarla juntos estos días. –Dijo Mina, tratando de disculparse.

– Entiendo, pero dime. Han hablado de vivir juntos? –Preguntó Serena, mientras tomaba asiento al costado de su amiga.

– Sí, lo hemos hablado. Dime, tú crees que sería muy apresurado hacerlo?

– No lo creo, si quieren vivir aquí. Dímelo, no te sientas mal por mí. Yo me buscaré otro apartamento o...

Mina negó con la cabeza.

– Quedamos en un inicio que viviríamos juntas por cuatro años, y aún nos falta un año. No planeo romper nuestra promesa. –Exclamó rotundamente Mina.

– Pero, si ustedes están planeando...

Mina la interrumpió.

– Lo hablamos, sí. Pero no pasará, al menos no hasta que cumplamos con nuestra promesa.

Serena abrazó a su amiga.

– Gracias.

Mina le devolvió el abrazo.

– No te desharás muy fácilmente de mí. –Dice, con una sonrisa.

– Y tú ya lo hablaste con Seiya. –Pregunta con curiosidad.

– Sí, cuando esté en mi último año, viviremos juntos. Así que no te tienes que preocupar por mí.

Mina sonríe.

– Veo que las cosas están muy bien entre ustedes.

Serena sonríe.

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– Y piensas irte y recién me lo dices? –Preguntó Seiya, mientras ve a su amigo cerrar su equipaje.

Yaten bufó.

– Sólo me iré unos tres días con mi prometida a las islas del Caribe. No pensé que te iba a importar.

– No me importa a donde te vayas, me refiero a que dejarán sola a bombón.

Yaten lo miró interrogante.

– Es mayor no? O en todo caso, puedes traerla a la casa, así te sientes más tranquilo.

– Eso haré en este instante. –Dijo Seiya, mientras salía rumbo a la cochera, dejando a su amigo intrigado, por lo que acababa de suceder.

Seiya salió directo a su carro. Hacía unas semanas, que había comenzado el invierno, y con eso había llegado las tormentas eléctricas. Sabía que a su bombón, le daba miedo estar sola de noche y más, cuando habían tormentas de aquel tipo.

Mientras iba manejando por la pista. Pensó en lo desierto que este estaba. Y no lo culpaba, ya que hacia unas horas, había comenzado a llover fuerte. Siendo difícil poder ver bien el camino.

Al llegar, se estacionó cerca de cochera. Salió lo más rápido, esperando no mojarse mucho. Tocó fuertemente la puerta, esperando que lo pudieran escuchar pese al fuerte sonido de la lluvia.

– ¿Seiya?

Serena miró con sorpresa a su novio.

– Sé que debí llamar, es solo que Yaten me dijo que iba a irse de viaje en unas horas con Mina. Y sé que te asusta...

Serena lo abrazó fuertemente por la cintura.

Seiya la rodeo con sus brazos.

– Ya estoy aquí, bombón. –Dijo Seiya, tratando de calmarla.

– Mina me lo dijo ayer, pero es que estaba pensando en el inicio de las clases y en algunos papeleos que me faltaban por terminar. Que me olvidé decírtelo.

Seiya sonrió. Sabía lo despistada que podía ser su bombón.

– Descuida. Dime, Mina aún sigue aquí?

Serena asintió con la cabeza.

– Quieres quedarte o...

– Prefiero ir al departamento bombón, vine por ti. Alista tus cosas.

Serena le dio un rápido beso en los labios, para luego ir a su cuarto a alistarse.

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– Bombón? –Preguntó, tratando de moverse un poco. Aunque con el roce de sus cuerpos, era un tortura aquello.

Serena se removió un poco, ocasionando que Seiya contuviera el aliento. Sus piernas estaban entrelazadas y la cercanía de sus cuerpos, no se lo ponía fácil.

Aspiró el dulce aroma que desprendía su bombón. Podía sentir como ella se acurrucaba, acercándose más a él. Suspiró, mientras envolvía sus abrazos a su cintura. En vano, sería que se alejara. Solo quedaba esperar a que su bombón despertara.

Suspiró, mientras tocó un poco de su piel debajo de su pijama. Pocas veces, habían tenido un contacto tan cercano. Lo que ocasionalmente pasaba, cuando dormían.

Y no es que su bombón, no le pareciera deseable. Todo lo contrario, era tan bella con su inocencia. Pero, la idea de llegar a tener un contacto más íntimo, de llegar más lejos. Le asustaba un poco.

– Seiya?

Seiya miró a su bombón sorprendido.

Lo estaba llamando entre sueños.

Sonrió ante aquello.

– Estoy contigo bombón. –Le susurró a su oído.

Verla tan cerca y con los labios entreabiertos. Le pareció demasiado tentador, como para resistirse. Al acercarse a sus labios, comenzó a besarla despacio, queriendo saborear aquel momento.

Cuando se separó, se topó con los ojos abiertos de su bombón.

Estaba despierta.

– No quería despertarte...yo..

Serena lo interrumpió con un beso más profundo. Por un momento, había creído que estaba soñado, pero al sentir el contacto de sus labios de su novio, aquello la trajo a la realidad.

No era un sueño, o al menos no lo parecía.

Seiya la acercó más hacia el.

Serena tenía un brazo enredado en sus cabellos y otro en su pecho. Con el movimiento, su mano había podido infiltrarse dentro de la pijama de su novio.

– Bombón, esto... –Dijo, esperando que su bombón reaccionara. De seguro, estaba durmiendo aún.

Serena sonrió. Se separó un poco más de él.

– Lo sé. Lo siento.

Seiya le besó su frente.

– No te disculpes por eso. Yo fui quién inició todo esto.

Serena rio.

– Podemos permanecer un rato más así? –Preguntó mientras levantaba su mirada.

Comenzó a trazar círculos en el pecho de su novio. Podía sentir los fuertes latidos de su corazón.

– Bombón, yo no se...

Seiya comenzó a acariciar su cintura con ambas manos, en un movimiento lento. Acercó su rostro hacia su novia, haciendo que sus frentes se tocaran.

– Esto es tan excitante.

Seiya rio ante las palabras de su novia.

Aún mantenía sus ojos cerrados.

– Eres muy mala conmigo. Como esperas que me controle así, cuando tus manos me están volviendo loco.

Serena se acercó a darle un rápido beso en los labios. Tomando por sorpresa a su novio.

– Tú también me estás tocando no? Estamos igual.

Seiya sonrió.

– Te estás aprovechando acaso de mí, bombón? – Preguntó, para luego acercarla y besarla por más tiempo.

Serena se sentía en las nubes, en sus brazos. No quería imaginarse si aquello lo hubieran hecho de pie. Si con solo estar en cama, podía sentir sus pierna hechas como gelatinas.

Cuando se separaron, Seiya le dio un beso en su frente.

– No me lo haces fácil, bombón. Me siento un pervertido ahora.

Serena le da un pequeño beso en su barbilla.

– No tienes porqué, soy mayor de edad.

Seiya río ante el comentario de su novia.

– Juegas conmigo?

Serena niega con su cabeza, no entendiendo a qué se refería.

– No entiendo...

Seiya la interrumpió con un beso, esta vez más lento.

– Eres tan inocente bombón, que yo...

Serena río ante el comentario de su novio.

– Creo que estás equivocado. Aquí el inocente eres tú. –Comentó con una sonrisa. Dejando a su novio sorprendido.

– Cómo? Bombón, eres tú?

Serena río ante la expresión de su novio.

– Cómo puedes preguntar eso, acaso me veo diferente?

– Pues sí, no sé si estoy soñando o...

Serena lo interrumpió, poniendo un dedo en sus labios.

– No es un sueño. No soy tan inocente como crees, tengo muchos conocimientos...

Seiya se quedó sorprendido. Su bombón, verdaderamente acababa de decirle aquello? Tragó saliva mientras la miraba.

– Y no quiero quiero que pienses mal de mí. Soy virgen, pero eso no quiere decir que no sepa sobre las relaciones sexuales, o que sea una frígida. –Dijo aquello último con molestia.

– Alguien te dijo eso? –Preguntó Seiya, haciendo que Serena lo mirara.

– Sí. La gente cree que porque no andas con alguien, o tienes gustos diferentes o eres una frígida.

Seiya le dio un rápido beso en los labios.

– Yo no creo que seas así, bombón. –Dijo, con una sonrisa.

– Lo sé, y por eso mismo te estoy contando esto. No quiero que pienses algo diferente de mí.

Seiya sonrió.

– No te juzgaría bombón, sabes que puedes decirme cualquier cosa. Yo también, soy virgen. No he estado con una chica en mi vida. Nunca sentí esa necesidad. Hasta creí que tal vez nunca iba a enamorarme.

Serena río.

– Pues no lo parece.

– Eso es porque, tu me haces ser diferente. Contigo experimento todas estas nuevas sensaciones y emociones. –Dijo mientras la acercaba más hacia el. – Por cierto, bombón. Puedo preguntar, ¿De donde sabes tanto, bombón?

– Leo mucho, ya te lo dije antes. –Dijo, antes de besarlo.

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Buenas tardes a todos. Espero que estén teniendo un lindo día, disculpen la demora. Pero es que tenía que escribir un poco más. Espero que les guste este cap, es hecho con todo mi amor.

Saludos desde el espacio estelar.